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	<title>ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Cuando todo es polémica: ¿quién cuida el marco de fondo?</title>
		<link>https://compolitica.com/cuando-todo-es-polemica-quien-cuida-el-marco-de-fondo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2026 14:22:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En un ecosistema político dominado por la inmediatez, la lucha por el marco se juega hoy en pantallas que se deslizan a golpe de pulgar y en conversaciones que duran lo que tarda en cargarse el siguiente contenido. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/cuando-todo-es-polemica-quien-cuida-el-marco-de-fondo/">Cuando todo es polémica: ¿quién cuida el marco de fondo?</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><strong>Irene Núñez</strong></strong></p>



<p><a href="https://x.com/Irenuqui" target="_blank" rel="noreferrer noopener"> @Irenuqui</a></p>



<p><strong>Directora de la revista ACOP</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1B_N113.webp" alt="" class="wp-image-50370" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1B_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1B_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1B_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>En un ecosistema político dominado por la inmediatez, la lucha por el marco se juega hoy en pantallas que se deslizan a golpe de pulgar y en conversaciones que duran lo que tarda en cargarse el siguiente contenido. La política compite por un segundo de atención en medio de notificaciones, memes y escándalos efímeros, mientras los ciudadanos se relacionan con la realidad pública a través de fragmentos cada vez más breves y descontextualizados.</p>



<p>En este caos, el <strong>marco político</strong> ya no es un simple envoltorio retórico sino que se ha convertido en el principal f­iltro a través del cual se interpreta quién tiene la culpa, qué es urgente y qué es i­mportante. No basta con tener el mejor mensaje; el reto es lograr que tus palabras y tus conflictos parezcan la forma «natural» de entender el mundo. Ya no peleamos por ganar el debate, sino por ser dueños del tablero donde se juega.</p>



<p>Este A fondo explora cómo se libra hoy esa batalla por el marco en un entorno de <em>scroll</em> infinito. ¿Qué riesgos corren los partidos cuando confunden los «likes» con influencia o el ruido con poder real? ¿Queda hueco para la estrategia a largo plazo cuando la política vive pegada al tiempo real?</p>



<p>Para poner orden a este rompecabezas, contamos con cuatro voces imprescindibles de la comunicación y el análisis político:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Esteban Hernández, periodista y analista en El Confidencial.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Anna López Ortega, politóloga y doctora en Ciencia Política con experiencia en asesoría estratégica y análisis de comportamiento electoral.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Luis Arroyo, consultor de comunicación y fundador y expresidente de ACOP, referente en campañas y liderazgo.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ana Rosa Berraquero, periodista en TVE, especializada en información parlamentaria y de Gobierno.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Esteban Hernández</strong></h2>



<p><strong>Periodista en El Confidencial</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1C_N113-EstebanHernandez.webp" alt="" class="wp-image-50371" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1C_N113-EstebanHernandez.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1C_N113-EstebanHernandez-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1C_N113-EstebanHernandez-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>1. Si el marco ya no es una decisión meditada en consultoría, sino un resultado de factores externos y algoritmos, ¿cuál es hoy el rol real del asesor: arquitecto de mensajes o gestor de crisis en tiempo real?</p>



<p>Si el marco lo determinan los algoritmos, el asesor no tiene espacio. Con un community manager basta. Dar por sentada esa premisa significa que el asesor no ha hecho su trabajo.</p>



<p>2. En la carrera por la inmediatez, ¿los partidos están abandonando a sus votantes objetivos por perseguir la viralidad masiva?</p>



<p>La viralidad de las redes es un instrumento entre otros. Si se le considera el único, o el más importante, se pierde perspectiva. El partido en auge en España, Vox, diseña campañas autonómicas que tienen como punto fuerte la presencia física del líder nacional en pequeñas ciudades. Después difunde la visita por redes, pero lo esencial es que le vean allí. Trump ganó las últimas elecciones con una campaña en la que YouTube fue un factor importante, pero la derecha estadounidense lleva muchos años, desde el Tea Party, tejiendo colectivos locales. Mamdani hizo una gran campaña en redes, pero la clave de su éxito fue la capacidad de movilizar al votante de los barrios que le eran favorables mediante técnicas tradicionales, mucho más físicas que virtuales.&nbsp; Ganar al votante tiene muchas aristas y hay que aprovecharlas todas.</p>



<p>El abandono del votante objetivo, sin embargo, tiene que ver con la dificultad de los partidos para conocerlo, para saber cuáles son sus temores y esperanzas, sus aspiraciones y sus frustraciones. La pérdida de estructuras territoriales provoca que muchos partidos se dirijan a un votante del que conocen muy pocas cosas. Se hacen muchas encuestas y poco trabajo cualitativo. En este instante de incertidumbre, lo cualitativo, en especial para saber qué le ocurre al votante, tiene una importancia que se desdeña.</p>



<p>3. Entrar en cada polémica del día genera visibilidad, pero ¿cuál es el coste real en términos de autoridad y coherencia de marca del candidato?</p>



<p>Al margen de salvedades obvias (no es lo mismo un candidato asentado que uno que precisa darse a conocer), dejarse arrastrar por la polémica del día es producto de una estrategia deficiente. El candidato debe ser emisor. La reacción a veces es necesaria y otras no. De hecho, los líderes actuales a los que les va bien sobrevuelan fácilmente la polémica del día. Creo que la cuestión es otra. Estos son nuevos tiempos, y la autoridad y la coherencia del candidato son todavía más importantes que antes. La cuestión es en qué funda un candidato su autoridad y cuáles son las virtudes que permiten que sus posibles votantes confíen en él en tiempos de incertidumbre, de descrédito de la política y de desconfianza en el establishment.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Anna </strong><strong>López Ortega</strong></h2>



<p><strong>Doctora en Ciencia Política</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1D_N113-AnnaLopezOrtega.webp" alt="" class="wp-image-50372" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1D_N113-AnnaLopezOrtega.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1D_N113-AnnaLopezOrtega-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1D_N113-AnnaLopezOrtega-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>1. Si el marco ya no es una decisión meditada en consultoría, sino un resultado de factores externos y algoritmos, ¿cuál es hoy el rol real del asesor?</p>



<p>Hoy el asesor ya no es solo arquitecto de mensajes: es intérprete de contexto y gestor de tensión permanente. Trabaja en un ecosistema donde los algoritmos, la fragmentación de audiencias y el ciclo acelerado de noticias condicionan los marcos antes incluso de diseñarlos. Su función no es solo crear relato, sino proteger la coherencia estratégica en medio del ruido y decidir qué batallas se libran y cuáles no se amplifican.</p>



<p>En ese entorno, el asesor combina anticipación y reacción: construye identidad a medio plazo mientras gestiona crisis en tiempo real. Ya no controla la conversación, pero sí puede evitar que el proyecto político quede a merced de dinámicas externas.</p>



<p>2. En la carrera por la inmediatez, ¿los partidos están abandonando a sus votantes objetivos por perseguir la viralidad masiva?</p>



<p>Existe ese riesgo. La viralidad premia el impacto inmediato, no la fidelización ni la construcción de mayoría. Cuando un partido persigue el trending topic puede terminar hablando para todos y, en realidad, conectando con nadie, especialmente con su votante mediano o estratégico, que busca claridad y estabilidad.</p>



<p>Confundir alcance con influencia es un error frecuente. Puedes ser tendencia y, al mismo tiempo, estar dejando de interpelar a quien decide tu escaño. La política no es solo visibilidad; es construcción de comunidad y confianza.</p>



<p>3. Entrar en cada polémica del día genera visibilidad, pero ¿cuál es el coste real en términos de autoridad y coherencia?</p>



<p>El coste es la erosión de autoridad. Un liderazgo que opina de todo cada día transmite reactividad, no dirección. La coherencia de marca política se construye jerarquizando temas, no dejándose arrastrar por cada ola mediática.</p>



<p>Cuando todo es polémica, nada es proyecto. Y sin proyecto reconocible, el candidato pierde densidad política y credibilidad. La visibilidad constante puede dar minutos de pantalla, pero la autoridad se construye con consistencia estratégica.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Luis Arroyo</strong></h2>



<p><strong>Consultor de Comunicación y fundador y expresidente de ACOP</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1E_N113-LuisArroyo.webp" alt="" class="wp-image-50373" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1E_N113-LuisArroyo.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1E_N113-LuisArroyo-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1E_N113-LuisArroyo-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>1. Si el marco ya no es una decisión meditada en consultoría, sino un resultado de factores externos y algoritmos, ¿cuál es hoy el rol real del asesor: arquitecto de mensajes o gestor de crisis en tiempo real?</p>



<p>¿Quién ha sentenciado que es así? El enmarcado, el framing, es decir, la presentación de narrativas persuasivas a la ciudadanía sigue siendo la labor fundamental de la comunicación política desde la prehistoria hasta hoy. Y así será siempre.</p>



<p>Esas narrativas, esos ejercicios de framing, las siguen construyendo las élites en cada tiempo y lugar. El «scroll infinito» es una herramienta nueva para hacerlo, pero las bases son las mismas desde hace 200.000 años.</p>



<p>Los buenos consultores y las buenas consultoras sabrán olfatear el espíritu del tiempo, identificar los anhelos de la comunidad, encontrar los relatos y mensajes adecuados y responder al ciclo informativo, que, eso sí, ahora está hiperacelerado.</p>



<p>2. En la carrera por la inmediatez, ¿los partidos están abandonando a sus votantes objetivos por perseguir la viralidad masiva?</p>



<p>Ningún partido inteligente sacrifica a sus votantes por la «viralidad masiva». La clave evidente del éxito de un partido es mantener e incrementar el número de votantes. Perdón por la obviedad. Está claro que la viralidad en redes ahora es un objetivo relativamente nuevo (si como «nuevo» podemos calificar a herramientas como Twitter que tienen casi 20 años&#8230;). Pero es absurdo sacrificar votantes para que te vea más gente. Aquello de «mejor que hablen de ti aunque sea mal» podrá valer para otros mundos. Pero en política es una idiotez.</p>



<p>3. Entrar en cada polémica del día genera visibilidad, pero ¿cuál es el coste real en términos de autoridad y coherencia?</p>



<p>La inteligencia está en elegir las polémicas sobre las que quieres hablar. Muchas veces no puedes evitar los temas ajenos, ni imponer los tuyos. Pero la lucha política es, en primer lugar, la lucha por la agenda pública. De qué se habla.</p>



<p>Un político hablando todo el día de los asuntos que impone su adversaria, pierde. La política española actual es un ejemplo fascinante de cómo unos y otros tratan de imponer sus temas. Es una lucha agónica. Es la esencia de la política.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ana Rosa Berraquero</strong></h2>



<p><strong>Periodista en TVE, especializada en </strong><strong>información parlamentaria y de Gobierno</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1f_N113-AnaRosaBerraquero.webp" alt="" class="wp-image-50374" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1f_N113-AnaRosaBerraquero.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1f_N113-AnaRosaBerraquero-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Afondo1f_N113-AnaRosaBerraquero-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>1. Si el marco ya no es una decisión meditada en consultoría, sino un resultado de factores externos y algoritmos, ¿cuál es hoy el rol real del asesor: arquitecto de mensajes o gestor de crisis en tiempo real?</p>



<p>Creo que ambos deben ir de la mano. Limitar la labor del asesor a decisiones ‘cortoplacistas’, sin proyecto estructurado puede provocar que el respaldo que se gane puntualmente-y que es obviamente fluctuante- haga perder buena parte del apoyo sólido con el que ya contaba el partido en cuestión.</p>



<p>2. En la carrera por la inmediatez, ¿los partidos están abandonando a sus votantes objetivos por perseguir la viralidad masiva?</p>



<p>Sin duda. La política a golpe de tuit se ha convertido en una dinámica perversa donde, por ganar un impacto inmediato, en muchas o­casiones se incurre en contradicciones. Por no hablar de la creciente carencia en el ámbito político respecto al análisis pausado, la observación y la elaboración de información con datos fiables. Se deja demasiado espacio al bulo. Y claro, esto sólo en referencia a la burbuja de las redes sociales, que no es la única arena política, aunque a veces se olvide.</p>



<p>3. Entrar en cada polémica del día genera visibilidad, pero ¿cuál es el coste real en términos de autoridad y coherencia de marca del candidato?</p>



<p>Un liderazgo sólido debe aspirar a controlar el relato y llevar el peso de la agenda mediática. Ir a rebufo de las batallas del adversario puede provocar que se proyecte una imagen de debilidad del candidato. Un líder fuerte ha de rodearse de un equipo que sepa la diferencia entre bajar al barro y entrar en cloacas comunicativas.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Isabella Valassidis</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-isabella-valassidis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2026 14:12:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[entrevista]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aristotelling! El arte de la comunicación persuasiva Entrevista a Isabella Valassidis, Public Speaking &#38; Communication Expert, y una de las autoras del libro “Aristotelling! El arte de la comunicación persuasiva” Fernando Domínguez Sardou @ferdsardou Consultor y analista político En Aristotelling! no os limitáis a reivindicar a Aristóteles, sino que construís un modelo sistemático de comunicación [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong><strong><em>Aristotelling! El arte de la comunicación persuasiva</em></strong></strong></p>



<p><strong>Entrevista a Isabella Valassidis, Public Speaking &amp; Communication Expert, y una de las autoras del libro <em>“Aristotelling! El arte de la comunicación persuasiva”</em></strong></p>
</blockquote>



<p><strong><strong>Fernando Domínguez Sardou </strong></strong></p>



<p><a href="https://x.com/ferdsardou" type="link" id="https://x.com/gabrielaortegaj" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@ferdsardou</a></p>



<p>Consultor y analista político</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="417" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1B_N113.webp" alt="" class="wp-image-50363" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1B_N113.webp 417w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1B_N113-216x300.webp 216w" sizes="(max-width: 417px) 100vw, 417px" /></figure>



<p><strong>En <em>Aristotelling!</em> no os limitáis a reivindicar a Aristóteles, sino que construís un modelo sistemático de comunicación persuasiva para líderes. ¿Cómo nace el concepto de “Aristotelling” y qué aporta frente al storytelling dominante en la conversación actual sobre liderazgo?</strong></p>



<p><em>Aristotelling </em>nace, en gran medida, de la intuición de Arturo Gómez Quijano, coordinador del libro, que tuvo la idea de dejar por escrito una metodología que llevábamos años aplicando en el IESE Business School para entrenar la comunicación oral de líderes. Lo que hasta entonces era práctica viva en el aula —y en la formación de directivos— merecía ser sistematizado.</p>



<p>Esa metodología era fruto del trabajo de un equipo de profesionales que, en su momento, impulsó Yago de la Cierva en el IESE. Un grupo con miradas complementarias, pero con una misma convicción: la comunicación persuasiva no es improvisación ni carisma espontáneo, sino una disciplina que puede estudiarse, entrenarse y perfeccionarse.</p>



<p>Es, por tanto, el resultado de recoger y ordenar el trabajo de un grupo de profesionales que compartimos una misma manera de entender la comunicación persuasiva.</p>



<p>El storytelling, como bien dices, domina hoy la conversación sobre liderazgo, es una herramienta valiosa, pero es solo eso: una herramienta dentro de un abanico mucho más amplio de posibilidades comunicativas. Nosotros quisimos ir a la fuente. Volver a quien, hace más de 2.400 años, sistematizó qué necesita la comunicación para ser persuasiva. Recuperar esos ingredientes —ethos, logos y pathos— y traerlos al presente, haciendo viva la retórica como disciplina entrenable.</p>



<p>Eso aporta profundidad y método. No se trata solo de contar historias bien contadas, sino de comprender qué hace que un mensaje sea creíble, razonable y emocionalmente significativo al mismo tiempo.</p>



<p>En <em>Aristotelling </em>repasamos los ingredientes completos de la comunicación persuasiva: la credibilidad, la racionalidad y la emoción como partes indispensables, siempre al servicio de un mensaje que valga la pena ser compartido y que se comparta de forma que realmente sirva a quien lo recibe. Es comunicación entendida como servicio.</p>



<p>Y además, no hablamos solo de palabras. Hablamos de autoridad, de lenguaje corporal, de coherencia vital y también del cierre del ciclo comunicativo: la capacidad de escuchar y recibir feedback. Porque la persuasión no termina cuando uno habla; termina cuando el otro ha entendido y ha podido responder.</p>



<p><strong>El libro articula la persuasión en torno a una arquitectura clara —ethos, logos y pathos— pero también insiste en la intención, la estructura y la coherencia del líder. ¿Cuáles dirías que son los pilares fundamentales del modelo tal como lo desarrolláis en la obra?</strong></p>



<p>Para mí, la idea fundamental del libro es que cambia el punto de partida de la comunicación. Solemos pensar que la comunicación empieza cuando alguien abre la boca. Para nosotros, empieza mucho antes: empieza en quien escucha.</p>



<p>La arquitectura aristotélica —ethos (credibilidad), logos (racionalidad) y pathos (emoción)— solo puede construirse si el punto de partida es el otro. Como dice siempre mi colega Pilar Bringas: <em>la comunicación es el otro</em>. Comienza escuchando profundamente a quien queremos dirigirnos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="391" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1C_N113.webp" alt="" class="wp-image-50364" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1C_N113.webp 391w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1C_N113-203x300.webp 203w" sizes="(max-width: 391px) 100vw, 391px" /></figure>



<p>El primer pilar es, por tanto, la escucha. El segundo es entender la comunicación como un servicio. Preguntarnos: ¿qué necesita esta audiencia de mí para poder actuar? Porque la comunicación persuasiva —a diferencia de la informativa o la meramente entretenida— tiene una intención clara: mover a la acción.</p>



<p>Si después de escucharte no ocurre ningún cambio, ninguna reflexión nueva, ninguna decisión distinta, entonces no ha habido persuasión.</p>



<p>Por eso insistimos tanto en la coherencia entre intención, estructura y carácter. Nuestra responsabilidad como comunicadores es asegurarnos de que lo que el otro recibe encaja con nuestra intención inicial y le aporta algo valioso.</p>



<p>Esto exige humildad. Humildad para salir del “yo” y centrarse en el “tú”. Humildad para recibir feedback. Humildad para reconocer que la comunicación no es lo que yo digo, sino lo que el otro entiende.</p>



<p>Y esto, aunque parezca sencillo, es profundamente transformador.</p>



<p><strong>Una de las tesis más sugerentes de Aristotelling! es que la persuasión auténtica no es una técnica aislada, sino una extensión del carácter. ¿Dónde situáis la frontera entre persuasión y manipulación, y por qué esa distinción resulta hoy especialmente crítica?</strong></p>



<p>Seguir a Aristóteles tiene algo maravilloso: la prueba del tiempo. La comunicación sin ética no es buena comunicación.</p>



<p>La ética no es un adorno ni una palabra escudo. Es coherencia sostenida en el tiempo. La autoridad de quien habla se construye o se destruye con sus actos. Y los seres humanos contrastamos constantemente discurso y acción: si hay incoherencia, creeremos siempre a los hechos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1D_N113.webp" alt="" class="wp-image-50365" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1D_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1D_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1D_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>La manipulación y la persuasión se distinguen en su finalidad y en su relación con la realidad.</p>



<p>La manipulación vacía las palabras de sentido y las llena de irrealidad para obtener un beneficio unilateral. Se apoya con frecuencia en las palancas más bajas e impulsivas de la emoción para distorsionar los hechos.</p>



<p>La persuasión, en cambio, busca el bien compartido. Se apoya en la escucha, en el diálogo, en la construcción de puntos de encuentro. Utiliza la emoción, sí, pero para iluminar la razón y reforzar la credibilidad, no para ocultar la realidad.</p>



<p>En la persuasión hay evidencia, lógica y demostración argumentativa anclada en lo real. En la manipulación no.</p>



<p>Y esta distinción hoy es crítica. Vivimos en un entorno de desconfianza, ruido y burbujas ideológicas amplificadas por algoritmos. Siempre digo a mis alumnos que muchos viven detrás del muro de sus propias creencias. Ante un muro, hay varias opciones: dinamitarlo —que es violencia—, saltarlo —que puede resultar invasivo— o buscar la escalera de Aristóteles: razón, credibilidad y emoción. Desde arriba del muro podemos saludarnos y empezar a conversar libremente.</p>



<p><strong>Aunque el libro está pensado para el mundo directivo, muchas de sus categorías parecen plenamente trasladables al ámbito político. Desde tu experiencia, ¿qué elementos del modelo <em>Aristotelling</em> son más relevantes para el liderazgo público en contextos de polarización y desconfianza?</strong></p>



<p>Todo es comunicación. En la empresa, en la familia y, por supuesto, en la política.</p>



<p>Sabemos —y hay estudios longitudinales muy sólidos que lo demuestran— que la calidad de nuestras relaciones es uno de los principales indicadores de bienestar. Y las relaciones se construyen, en gran medida, a través de la comunicación.</p>



<p>Si llevamos esto al ámbito político, la forma en que los líderes se comunican con sus conciudadanos determina la calidad del vínculo social.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="433" height="512" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1E_N113.webp" alt="" class="wp-image-50366" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1E_N113.webp 433w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Entrevista1E_N113-254x300.webp 254w" sizes="(max-width: 433px) 100vw, 433px" /></figure>



<p>La vocación política, desde mi perspectiva, es la vocación del servidor. Es ponerse al final para beneficiar a los demás. Y eso implica una comunicación orientada al acuerdo, a la transparencia y al bien común.</p>



<p>En contextos de polarización, el elemento más relevante del modelo es el ethos: la credibilidad que nace de la coherencia y la integridad. El político da su primer discurso con sus acciones. Con su capacidad de asumir responsabilidades, de pedir perdón, de rendir cuentas. Esa es la credibilidad aristotélica.</p>



<p>Sin esa base, ni el mejor argumento ni la emoción más inspiradora sostienen el liderazgo.</p>



<p><strong>Si aplicáramos las claves de Aristotelling! al debate público actual —marcado por la simplificación, la emocionalización extrema y la lógica de la inmediatez—, ¿qué cambiaría en la manera en que los líderes (políticos y no políticos) explican decisiones complejas o impopulares?</strong></p>



<p>Si cambiáramos una sola cosa, el efecto sería enorme: dejar de deshumanizar al otro.</p>



<p>Soy venezolana y he visto de cerca el daño que produce la deshumanización del adversario. La radicalización no nace sola; suele ser alentada por líderes que encuentran en la descalificación un atajo hacia la popularidad.</p>



<p>La mayoría de las personas no quiere vivir enfrentada a su vecino. Pero cuando el discurso político convierte al otro en enemigo, el tejido social se rompe.</p>



<p>Si la comunicación es mirar al otro a los ojos, escucharlo y ofrecerle un mensaje que realmente le sirva, entonces necesito reconocerlo como igual. Podemos discrepar en los modos, pero compartimos el deseo de que a nuestra sociedad le vaya bien.</p>



<p>Las mejores democracias no son aquellas donde los políticos brillan como protagonistas, sino donde son servidores casi anónimos del bien común. Donde el debate se centra en los hechos, en los datos y en las soluciones, y no en cuestionar la legitimidad del otro para existir.</p>



<p>Aplicar <em>Aristotelling </em>al debate público implicaría más profundidad, más responsabilidad y menos ruido. Implicaría recordar que persuadir no es vencer al otro, sino construir con él.</p>



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		<title>La ideología en el encuadre</title>
		<link>https://compolitica.com/la-ideologia-en-el-encuadre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2026 13:59:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fotopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay una idea que me parece importante dejar clara desde el principio: la cámara no tiene ideología. No existe una foto “de derechas” o una foto “de izquierdas” por naturaleza. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/la-ideologia-en-el-encuadre/">La ideología en el encuadre</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong>Cómo la derecha y la izquierda condicionan la fotografía política de hoy.</strong></h2>



<p><strong>Pedro Ruiz</strong></p>



<p><a href="https://x.com/PedroRuiz_Photo" data-type="link" data-id="https://x.com/PedroRuiz_Photo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@PedroRuiz_Photo</a></p>



<p>Hay una idea que me parece importante dejar clara desde el principio: la cámara no tiene ideología. No existe una foto “de derechas” o una foto “de izquierdas” por naturaleza. Lo que sí existe es una forma ideológica de construir el relato visual de la política. Y eso, quienes trabajamos cerca del poder, lo vemos todos los días.</p>



<p>La ideología no está en el sensor. Está en las decisiones. En qué se enseña, en qué se oculta, en qué momento se dispara, en quién entra en plano, en el gesto que se elige, en la distancia con la gente, en el tipo de luz, en la escenografía, en el pie de foto y en el momento en que esa imagen se publica.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/FotopoliticaPortada1B_N113.webp" alt="El presidente Pedro Sánchez en una visita a Murcia." class="wp-image-50359" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/FotopoliticaPortada1B_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/FotopoliticaPortada1B_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/FotopoliticaPortada1B_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto/ @eugeniamoragofoto</figcaption></figure>



<p>La política actual, además, ha acelerado todo esto. Ya no se hace primero la política y luego se fotografía. Muchas veces se diseña la escena para que la política nazca ya en formato imagen. El acto, el recorrido, la mesa, el saludo, el fondo, las banderas, la entrada del líder, el lugar donde se detiene… todo se piensa con la fotografía —y con la circulación posterior— en la cabeza.</p>



<p>Por eso, cuando hablamos de fotografía política hoy, hablar de ideología no es un exceso interpretativo. Es hablar de cómo se construye una mirada sobre el poder. De cómo se propone una idea de país a través de imágenes.</p>



<p>La primera influencia de la ideología en una fotografía política no está en el estilo, sino en la selección. ¿Qué escena se considera importante? ¿Qué se convierte en “imagen del día”? ¿Qué cuerpo se pone en el centro? ¿Qué emoción interesa activar?</p>



<p>Cada espacio político responde de manera distinta porque parte de marcos narrativos distintos. En términos generales, una parte de la derecha actual tiende a apoyarse en relatos visuales de orden, autoridad, identidad, seguridad, defensa o recuperación. Una parte de la izquierda tiende a insistir más en comunidad, derechos, pluralidad, servicios públicos, cuidados o legitimidad democrática compartida.</p>



<p>Eso no significa que la derecha no use imágenes de cercanía o que la izquierda no busque liderazgo fuerte. Lo hacen. Y mucho. La diferencia está en para qué sirve esa imagen dentro del conjunto.</p>



<p>Una foto de abrazo puede existir en ambos mundos. Pero en un caso puede contar protección de los “nuestros” y en otro puede contar una política pública de cuidados. Formalmente se parecen. Narrativamente no.</p>



<p>Ahí está una de las claves del análisis visual en política: una imagen aislada dice poco. Lo que de verdad revela una ideología es la repetición. La secuencia. El repertorio visual que un actor político construye durante meses. Es ahí donde se ve qué mundo quiere hacer visible.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El tiempo político también se fotografía</h2>



<p>Toda fotografía política organiza una idea de tiempo, aunque no lo parezca. Y esa dimensión es profundamente ideológica.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica2_N113.webp" alt="Alberto Núñez Feijóo en un acto en la Plaza de España en Madrid." class="wp-image-50353" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica2_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica2_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica2_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto/ @diegopuertafotografo</figcaption></figure>



<p>Hay culturas políticas que trabajan con una narrativa de pérdida y recuperación: algo se ha roto, algo se ha degradado, algo está amenazado, y hace falta restaurarlo o defenderlo. Esa lógica, muy presente en parte de la derecha contemporánea, produce imágenes muy potentes porque simplifica el conflicto: nosotros/ellos, caos/orden, debilidad/fuerza, decadencia/recuperación. La fotografía absorbe muy bien esas oposiciones.</p>



<p>Por eso funcionan tan bien visualmente ciertos actos muy cargados de símbolos, de masas compactas y de liderazgo performativo. Son imágenes de alta temperatura política. Imágenes que no necesitan mucha explicación para activar una emoción.</p>



<p>La izquierda, en cambio, suele tener una relación más complicada con la imagen cuando quiere contar procesos. Ampliar derechos, sostener servicios públicos, negociar, reparar desigualdades, tejer alianzas o defender instituciones democráticas son tareas políticamente centrales, pero visualmente menos inmediatas. Cuesta más fotografiar un proceso que una ruptura.</p>



<p>Eso obliga a traducir ideas complejas en escenas más encarnadas: trabajadores, estudiantes, sanitarias, familias, barrios, colectivos, conversaciones. La imagen no solo enseña a un líder; intenta enseñar para quién se gobierna, con quién se habla, qué vidas están en juego.</p>



<p>Aquí aparece una tensión muy contemporánea: la izquierda suele reivindicar una idea coral de la política, pero compite en plataformas que premian la personalización. Eso empuja a construir liderazgos visualmente más fuertes de lo que a veces su propia cultura política querría. Y a la vez, obliga a encontrar un equilibrio muy difícil entre presencia y caudillismo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Símbolos, banderas y cuerpos</h2>



<p>Cuando hablamos de ideología e imagen solemos pensar enseguida en banderas. Y es lógico. Pero la simbología política no se reduce a eso. La simbología es, en realidad, una forma de ordenar pertenencias dentro del encuadre.</p>



<p>Qué signos aparecen en el centro y cuáles quedan de fondo. Qué colores mandan. Qué objetos se repiten. Qué escenarios se convierten en habituales. Todo eso construye una idea de comunidad.</p>



<p>En una parte de la derecha actual —sobre todo la más identitaria o nacional-populista— la simbología suele ser más concentrada y más legible. Bandera, lema, escenario, líder, masa. Son imágenes pensadas para impactar rápido. Para ser reconocidas de un vistazo. Para reducir ambigüedad.</p>



<p>Tiene sentido político: cuando el relato se apoya en identidad, pertenencia, seguridad o confrontación, la imagen necesita claridad. Cuanto más simple y más reconocible el símbolo, más rápida la activación emocional.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica3_N113.webp" alt="Yolanda Díaz en la manifestación del orgullo gay." class="wp-image-50354" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica3_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica3_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica3_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto/ @pedroruizphoto</figcaption></figure>



<p>En la izquierda, la simbología suele aparecer más distribuida. A veces no hay un único símbolo dominante, sino una combinación de signos: pancartas, cuerpos diversos, espacios cotidianos, referencias a lo público, a lo social, a lo comunitario. La imagen puede ser menos contundente en el primer golpe de vista, pero también más compleja y más habitable.</p>



<p>Ese es uno de sus retos en la política visual actual: cómo mantener pluralidad sin perder fuerza icónica. Cómo construir imágenes reconocibles sin caer en la simplificación de un solo símbolo.</p>



<p>Y ahí se ve una diferencia interesante. En muchos espacios de derechas, el símbolo tiende a reforzar una idea de unidad previa. En muchos espacios de izquierda, el símbolo convive con la representación de la diferencia interna. Es decir: una comunidad que se muestra como bloque o una comunidad que se muestra como pluralidad. Esa decisión visual es política.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cómo se fotografía a un líder</h2>



<p>Hay pocas cosas más ideológicas que la forma de fotografiar a un líder. No porque haya manipulación explícita, sino porque el liderazgo es, en gran parte, una puesta en escena de relación: con el poder, con la gente, con el conflicto y con el propio cuerpo.</p>



<p>Todos los espacios quieren imágenes fuertes de sus dirigentes. Nadie quiere un liderazgo visualmente débil. Pero no todos piden el mismo tipo de fuerza.</p>



<p>Una parte de la derecha contemporánea funciona muy bien con una imagen de liderazgo de afirmación clara: centralidad escénica, gestos amplios, presencia dominante, encuadres que refuerzan mando y dirección. A veces es una estética de fuerza; otras, de control; otras, de nitidez jerárquica. El líder aparece como centro de gravedad del acto.</p>



<p>Ese tipo de representación encaja bien con culturas políticas que quieren proyectar decisión, autoridad y capacidad de respuesta rápida al conflicto. El cuerpo importa mucho: cómo entra, cómo ocupa el espacio, cómo señala, cómo aguanta, cómo mira.</p>



<p>La izquierda suele tener una relación más ambivalente con esta construcción. Necesita líderes reconocibles, pero convive con una tradición política que valora lo colectivo y desconfía del exceso de personalización. De ahí que muchas veces busque imágenes más relacionales: caminar, escuchar, conversar, compartir escena, rodearse de equipos, aparecer en entornos de trabajo o de contacto social.</p>



<p>El problema es que la imagen coral funciona muy bien como reportaje, pero no siempre como icono instantáneo. Y hoy la política necesita iconos todo el tiempo. Por eso vemos tantas hibridaciones: liderazgos de izquierda que se escenifican con más fuerza vertical en momentos de tensión, y liderazgos de derecha que incorporan cercanía y cotidianeidad para humanizarse.</p>



<p>La pregunta útil, para quien mira fotografía política, no es si un líder sale “bien” o “mal”, sino qué tipo de relación con el poder se está construyendo una y otra vez. ¿Aparece como jefe, como portavoz, como protector, como gestor, como compañero, como símbolo? La respuesta suele decir más que cualquier consigna.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica4_N113.webp" alt="Santiago Abascal montando a caballo durante la campaña a las elecciones de Extremadura 2025." class="wp-image-50355" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica4_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica4_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica4_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto/ Guille Sánchez (@willyphots)</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ideología también está en los secundarios</h2>



<p>En fotografía política se habla mucho del líder, pero a veces la ideología se ve mejor en quienes lo acompañan. Los “secundarios” dicen mucho de un proyecto político: quién legitima, quién representa, quién hace de público, quién hace de interlocutor.</p>



<p>No es lo mismo una imagen donde el dirigente aparece con una masa indiferenciada de apoyo que una donde aparece con personas concretas, con oficios visibles, con problemas reconocibles, con una conversación que se puede leer en los cuerpos.</p>



<p>En buena parte de la derecha movilizada, la multitud funciona a menudo como prueba visual de fuerza: presencia, tamaño, adhesión, bloque. La imagen dice “somos muchos” y “estamos juntos”. La masa no es un fondo; es el argumento.</p>



<p>En buena parte de la izquierda, la fotografía necesita con frecuencia rostros concretos para sostener su legitimidad visual: trabajadoras, vecinos, estudiantes, profesionales, colectivos. No solo por una cuestión estética o ética, sino porque muchas de sus propuestas se e­ntienden mejor cuando se encarnan en sujetos reales. La imagen no busca solo apoyo; busca vínculo.</p>



<p>Esta diferencia tiene consecuencias formales muy claras. La multitud compacta tiende a ir bien con teleobjetivo, densidad, símbolos en primer término. La historia concreta tiende a pedir proximidad, tiempo, escenas de relación, encuadres donde se lea quién habla con quién.</p>



<p>Pero también aquí conviene huir del esquema fácil. En momentos de polarización, la izquierda también necesita mostrar calle y músculo. Y en campaña, la derecha también trabaja la cercanía y el contacto. La cuestión no es negar la mezcla, sino observar qué escenas se repiten más y qué imágenes se reservan para los momentos de mayor visibilidad.</p>



<p>Y luego están las ausencias, que a veces cuentan más que las presencias. Qué cuerpos no aparecen. Qué territorios se pisan solo en campaña. Qué conflictos se usan como decorado. Qué personas son interlocutoras y cuáles son fondo. La fotografía política no solo construye presencia: también administra invisibilidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El encuadre como decisión política</h2>



<p>Hablar de ideología en fotografía política sin hablar de encuadre es quedarse a medias. Porque el encuadre es donde la ideología deja de ser discurso y se convierte en una decisión material.</p>



<p>No hace falta alterar una escena para ideologizarla. Basta con elegir desde dónde miras.</p>



<p>La altura de cámara, por ejemplo, cambia la lectura del poder. Un contrapicado puede reforzar autoridad y volumen. Una cámara a la altura de los ojos puede generar cercanía o igualdad. Un punto de vista alto puede mostrar contexto o diluir la centralidad del líder. Ninguna opción es “la correcta”. Lo importante es qué decisión se repite y qué relato refuerza.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica5_N113.webp" alt="Acto de Podemos con Irene Montero." class="wp-image-50356" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica5_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica5_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica5_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto/ @danigago</figcaption></figure>



<p>La focal también cuenta. El teleobjetivo comprime, densifica, dramatiza. Puede convertir una convocatoria en una imagen de fuerza compacta. El angular moderado abre, respira, muestra relaciones. Puede ser más útil para enseñar interacción y tejido. No hay una focal ideológica, claro, pero sí focales que favorecen mejor determinados relatos.</p>



<p>También importa cómo se reparte el centro del encuadre. Hay imágenes donde todo conduce a una sola figura. Otras reparten peso visual y permiten una lectura más coral. Esa diferencia, que parece puramente compositiva, es profundamente política. Un centro único refuerza liderazgo personal. Un centro compartido sugiere equipo, pluralidad o comunidad.</p>



<p>Y después llega la edición, que muchas veces es la segunda cámara. De un mismo acto pueden salir relatos opuestos según qué se seleccione. Épica, cercanía, tensión, burocracia, control, improvisación, calle, institución. El evento es el mismo, pero la historia cambia.</p>



<p>En una época donde cada jornada política se resume en muy pocas imágenes, esta fase pesa m­uchísimo. La “foto del día” no aparece sola. Se elige. Y en esa elección hay ideología, estrategia, cultura visual y oficio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Plataformas, velocidad y simplificación</h2>



<p>La fotografía política actual no se mueve solo en prensa. Se mueve —y muchas veces se decide— en plataformas que premian impacto, velocidad, emoción y lectura inmediata. Eso ha cambiado la forma de producir imágenes en todos los espacios ideológicos.</p>



<p>Hoy una imagen tiene que funcionar en móvil, en recorte, en reenvío, en captura, en formato vertical, a veces incluso sin contexto. Tiene que decir algo en segundos. Y eso empuja a simplificar.</p>



<p>Las narrativas de confrontación, orgullo, amenaza o victoria suelen condensarse mejor en una imagen rápida. Las narrativas de proceso, negociación o complejidad institucional, peor. Esto no convierte a unas en “mejores” políticamente, pero sí explica por qué ciertos relatos encuentran más facilidad en el ecosistema visual actual.</p>



<p>La izquierda sufre esto cuando quiere comunicar gestión o políticas de recorrido largo. La derecha se beneficia muchas veces de una estética más compatible con la lógica de impacto, aunque también corre el riesgo de agotar su repertorio si todo se convierte en demostración de fuerza.</p>



<p>Además, ya no basta con hacer la foto. Hay que pensar en su vida posterior. Quién la recorta, quién la resignifica, quién la saca de c­ontexto, quién la convierte en arma. En este entorno, el pie de foto, la secuencia y el contexto no son un detalle: son parte de la integridad de la imagen.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una mirada de oficio</h2>



<p>Entender cómo opera la ideología en la fotografía política no debería llevarnos a una posición cínica. Al contrario. Debería ayudarnos a trabajar mejor.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica6_N113.webp" alt="Isabel Díaz Ayuso saludando a una persona en la iglesia." class="wp-image-50357" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica6_N113.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica6_N113-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/03/Fotopolitica6_N113-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto/ @danipozo</figcaption></figure>



<p>A leer mejor los códigos de cada actor político. A reconocer cuándo una escena está diseñada para activar un marco concreto. A detectar automatismos. A no confundir la escenografía con la realidad completa. A buscar también lo que ocurre a los lados del relato oficial.</p>



<p>A veces la imagen más política no es la del aplauso, sino la del momento previo. No la del gran gesto, sino la de la relación entre el líder y su entorno. No la del centro del escenario, sino la de su arquitectura. En un tiempo de imágenes cada vez más útiles para comunicar, sigue siendo importante hacer fotografías que también sirvan para comprender.</p>



<p>Y quizá esa sea la tarea más interesante de nuestro oficio hoy: no solo acompañar la imagen del poder, sino leer cómo ese poder quiere ser imaginado.</p>



<p>Porque, al final, la ideología en fotografía política no está escondida en una esquina del encuadre. Está en la suma de decisiones que hacen posible esa imagen. En su puesta en escena, en su composición, en su edición, en su circulación y en su repetición.</p>



<p>Y ahí está lo fascinante: la fotografía política no solo documenta lo que pasa. También revela cómo se quiere que lo veamos.</p>
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		<title>MIÉRCOLES DIGITALES ACOP: Geografía del voto: territorio, identidad y poder</title>
		<link>https://compolitica.com/miercoles-digitales-acop-como-comunicar-la-crisis-y-la-emergencia-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisa Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 11:01:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El comportamiento electoral ya no puede analizarse únicamente desde variables demográficas o coyunturales. El territorio, las identidades políticas y los marcos culturales se han consolidado como ejes determinantes en la configuración del voto y en la construcción del poder institucional. En esta nueva sesión de Miércoles Digitales ACOP, abordaremos cómo la geografía política influye en [&#8230;]</p>
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<h2 data-start="35" data-end="89"><span style="font-size: 18px;">El comportamiento electoral ya no puede analizarse únicamente desde variables demográficas o coyunturales. El territorio, las identidades políticas y los marcos culturales se han consolidado como ejes determinantes en la configuración del voto y en la construcción del poder institucional.</span></h2>
<p data-start="382" data-end="703">En esta nueva sesión de <strong data-start="406" data-end="434">Miércoles Digitales ACOP</strong>, abordaremos cómo la geografía política influye en la estrategia electoral, la segmentación de públicos y la narrativa de campaña. Una conversación orientada a profesionales que necesitan anticipar tendencias y convertir el análisis territorial en ventaja competitiva.</p><p data-start="382" data-end="703">Contaremos con la participación de <strong data-start="740" data-end="755">David Hijón</strong>, CEO de Dialoga Consultores, y <strong data-start="787" data-end="801">Eva Silván</strong>, socia de Silván &amp; Miracles, quienes compartirán claves estratégicas y casos prácticos desde la experiencia en consultoría y análisis político.</p>
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		<title>MIÉRCOLES DIGITALES ACOP:  ¿Cómo comunicar la crisis y la emergencia?</title>
		<link>https://compolitica.com/miercoles-digitales-acop-como-comunicar-la-crisis-y-la-emergencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisa Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Jan 2026 11:34:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/miercoles-digitales-acop-como-comunicar-la-crisis-y-la-emergencia/">MIÉRCOLES DIGITALES ACOP:  ¿Cómo comunicar la crisis y la emergencia?</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>ACOPAZOS: Regulación electoral, periodismo y publicidad política</title>
		<link>https://compolitica.com/acopazos-regulacion-electoral-periodismo-y-publicidad-politica-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisa Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 11:08:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ecosistema electoral está sometido a una creciente presión regulatoria. La relación entre normativa electoral, medios de comunicación y publicidad política plantea desafíos jurídicos, estratégicos y reputacionales que impactan directamente en campañas e instituciones. En esta edición de ACOPAZOS, abrimos un espacio de conversación presencial para analizar los límites legales, las zonas grises y las [&#8230;]</p>
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									<p data-start="1384" data-end="1655">El ecosistema electoral está sometido a una creciente presión regulatoria. La relación entre normativa electoral, medios de comunicación y publicidad política plantea desafíos jurídicos, estratégicos y reputacionales que impactan directamente en campañas e instituciones.</p>
<p data-start="1657" data-end="1903">En esta edición de <strong data-start="1676" data-end="1688">ACOPAZOS</strong>, abrimos un espacio de conversación presencial para analizar los límites legales, las zonas grises y las implicaciones prácticas de la regulación electoral en el ejercicio del periodismo y la comunicación política.</p>
<p data-start="1905" data-end="2069">Intervendrán <strong data-start="1918" data-end="1934">Xavier Tomás</strong> y (Consultor independiente de comunicación política y redes sociales) y <strong>Angy Galvín</strong> (Directora de elDiario.es en Illes Balears), quienes aportarán una visión experta sobre el marco normativo actual y su aplicación real en contextos electorales.</p>								</div>
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									<p data-start="2071" data-end="2178"><strong data-start="2071" data-end="2081">Fecha:</strong> 4 de marzo de 2026<br data-start="2100" data-end="2103" /><strong data-start="2103" data-end="2112">Hora:</strong> 19:00 h<br data-start="2120" data-end="2123" /><strong data-start="2123" data-end="2133">Lugar:</strong> La Mucca de Fuencarral (C/ Fuencarral, 95)</p>
<p data-start="2180" data-end="2310">Un encuentro pensado para debatir, contrastar experiencias y fortalecer la comunidad profesional en un entorno cercano y dinámico.</p>								</div>
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		<title>ACOPAZOS: Regulación electoral, periodismo y publicidad política</title>
		<link>https://compolitica.com/acopazos-regulacion-electoral-periodismo-y-publicidad-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisa Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 10:51:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://compolitica.com/?p=50284</guid>

					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/acopazos-regulacion-electoral-periodismo-y-publicidad-politica/">ACOPAZOS: Regulación electoral, periodismo y publicidad política</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<item>
		<title>Entrevista a Antonio Sola</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-antonio-sola-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Feb 2026 13:26:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[entrevista]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Storybecoming: “Ya no basta con contar una historia; el líder tiene que habitarla” Gabriela Ortega&#160;&#160;  @gabrielaortegaj Vicepresidenta de la Institución Educativa ALEPH Antonio Sola es estratega político con más de tres décadas de experiencia en campañas y procesos de liderazgo en más de 40 países. Reconocido como una de las voces más influyentes del pensamiento [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong><em>Storybecoming:</em> “Ya no basta con contar una historia; el líder tiene que habitarla”</strong></p>
</blockquote>



<p><strong>Gabriela Ortega&nbsp;&nbsp; </strong><strong></strong></p>



<p><a href="https://x.com/gabrielaortegaj" type="link" id="https://x.com/gabrielaortegaj"> @gabrielaortegaj</a></p>



<p>Vicepresidenta de la Institución Educativa ALEPH</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1B_N112.webp" alt="" class="wp-image-50257" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1B_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1B_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1B_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Antonio Sola es estratega político con más de tres décadas de experiencia en campañas y procesos de liderazgo en más de 40 países. Reconocido como una de las voces más influyentes del pensamiento estratégico en el ámbito hispano, ha asesorado a presidentes, movimientos políticos y organizaciones públicas y privadas. En los últimos años ha desarrollado un nuevo paradigma de liderazgo —<em>Storybecoming</em>— que propone una evolución radical: del liderazgo narrado al liderazgo vivido.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Estamos ante una crisis de liderazgos global?</strong></h2>



<p>Sí, es una crisis de liderazgo global y, sobre todo, es una crisis de credibilidad moral. Durante años, el liderazgo se sostuvo sobre relatos eficaces, promesas bien construidas y una comunicación estratégica impecable. Hoy eso ya no alcanza. La ciudadanía percibe una brecha cada vez más profunda entre lo que los líderes dicen y lo que realmente son. Cuando esa brecha se hace estructural, aparece la desconfianza. El problema no es de comunicación: es de identidad y coherencia vital.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿La crisis proviene de una desconexión emocional y ética entre líderes y ciudadanía? ¿Qué puede reparar ese vínculo?</strong></h2>



<p>Exactamente. La desconexión no es solo emocional; es ética. Muchos líderes han priorizado el control del relato por encima de la coherencia personal. Y eso la sociedad lo detecta con una sensibilidad cada vez mayor. El vínculo solo se repara cuando el liderazgo vuelve a ser un ejercicio de verdad vivida: escuchar de verdad, decidir con conciencia y asumir la vulnerabilidad como condición humana.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“Muchos líderes han priorizado el control del relato por encima de la coherencia personal y la sociedad lo detecta con una sensibilidad cada vez mayor”</em><em></em></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué le llevó a dar el salto hacia <em>Storybecoming</em>?</strong></h2>



<p>La certeza de que el <em>storytelling </em>y el <em>storydoing </em>habían agotado su capacidad transformadora. Ambos fueron útiles en su momento, pero hoy se han convertido, en muchos casos, en nuevas formas de simulación. <em>Storybecoming</em> nace de una convicción más radical: no basta con contar bien una h­istoria ni con escenificar acciones coherentes; el líder debe habitar la historia que propone. Si no, todo termina siendo performance.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Cómo definiría <em>Storybecoming</em> y qué lo diferencia de otros enfoques?</strong></h2>



<p><em>Storybecoming</em> es un paradigma de liderazgo basado en el ser, no en el decir ni en el hacer. A diferencia del <em>storytelling</em>, que trabaja el relato, y del <em>storydoing</em>, que trabaja la acción visible, <em>Storybecoming</em> exige una coherencia interior profunda. La autoridad del líder ya no emana de su capacidad narrativa, sino de su transformación personal sostenida en el tiempo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Dice que el cambio empieza dentro del líder, ¿cómo se construye ese liderazgo interior? ¿Cuál sería el primer gesto concreto?</strong></h2>



<p>Detenerse. En un mundo obsesionado con la velocidad, el primer acto de liderazgo es la pausa. Preguntarse con honestidad si lo que uno dice, decide y encarna está alineado. Sin ese ejercicio brutal de autoconciencia, todo lo demás es cosmética. El liderazgo interior comienza cuando el líder acepta mirarse sin atajos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1C_N112.webp" alt="" class="wp-image-50258" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1C_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1C_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1C_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Por qué la autenticidad se ha convertido en el principal activo político?</strong></h2>



<p>Porque es escasa. En una época de sobreproducción de imágenes, discursos y escenografías, la autenticidad se ha vuelto un bien extraordinario. La ciudadanía ya no busca líderes perfectos, sino líderes verdaderos. La autenticidad la reconocemos y, cuando aparece, genera algo que ninguna estrategia puede comprar: confianza.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“La autenticidad, cuando aparece, genera algo que ninguna estrategia puede comprar: confianza”</em><em></em></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Cómo puede un líder convertir su vulnerabilidad en autoridad?</strong></h2>



<p>Entendiendo que vulnerabilidad no es debilidad. La vulnerabilidad que construye autoridad es la que nace de la coherencia, no del victimismo. Reconocer límites, dudas o incertidumbres desde la verdad fortalece la legitimidad moral del líder. La gente ha dejado de seguir a quien se muestra invulnerable y empieza a buscar referencias en aquellos que se muestran humanos sin renunciar a la responsabilidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué líderes contemporáneos encarnan mejor el <em>Storybecoming</em>? ¿Por qué?</strong></h2>



<p>Jacinda Ardern es un ejemplo claro: su liderazgo empático fue una expresión de identidad. Jovenel Moïse, en momentos clave, eligió la honestidad emocional frente a la grandilocuencia. Y en el ámbito empresarial, Patagonia demuestra que cuando el propósito es real, no necesita ser sobreactuado. En todos los casos, hablamos de coherencia vivida que deja a un lado el marketing emocional.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Desde su experiencia asesorando a líderes, ¿qué resistencias ha encontrado al aplicar este concepto?</strong></h2>



<p>El miedo. Miedo a perder el control del relato, a mostrarse incompletos, a aceptar que la transformación personal es más exigente que cualquier campaña. Muchos líderes prefieren perfeccionar el discurso antes que revisar su coherencia. Pero ese camino ya no funciona. La ciudadanía lo ha superado.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Si los líderes adoptaran este modelo, ¿ayudaría a reconstruir la confianza? ¿Qué condiciones deben cumplirse?</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1D_N112.webp" alt="" class="wp-image-50259" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1D_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1D_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Entrevista1D_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Sí, pero solo si se asume con profundidad. Si se convierte en una etiqueta más, fracasará. La confianza se reconstruye cuando hay coherencia sostenida entre lo que se proclama y lo que se vive. <em>Storybecoming</em> no promete éxito inmediato; propone algo más difícil y necesario: restaurar la verdad como base del liderazgo y una vida más plena de quien lo asume.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“Muchos líderes prefieren perfeccionar el discurso antes que revisar su coherencia, pero ese camino ya no funciona”</em><em></em></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Sinopsis del concepto <em>Storybecoming</em></h2>



<p><em>Storybecoming</em> es un nuevo paradigma de liderazgo que desplaza el foco desde la narrativa hacia la coherencia vital del líder. En una época saturada de discursos eficaces y acciones escenificadas, propone una transformación más profunda: que la historia que dices encarnar, sea vivida.</p>



<p>La autoridad deja de apoyarse en el cargo, el carisma o la estrategia y emerge de la autenticidad, la vulnerabilidad consciente y la alineación entre propósito, decisiones y conducta. <em>Storybecoming</em> ofrece algo incómodo y poderoso: un liderazgo capaz de transformarse para volver a ser creíble.</p>



<p></p>



<style>
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<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/entrevista-a-antonio-sola-2/">Entrevista a Antonio Sola</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cuando la imagen habla antes que el discurso: fotografía política y evolución del mensaje</title>
		<link>https://compolitica.com/cuando-la-imagen-habla-antes-que-el-discurso-fotografia-politica-y-evolucion-del-mensaje/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Feb 2026 13:20:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fotopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante mucho tiempo la fotografía política fue un acompañamiento. Un instrumento útil, sí, pero subordinado. El discurso era lo principal: la palabra. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/cuando-la-imagen-habla-antes-que-el-discurso-fotografia-politica-y-evolucion-del-mensaje/">Cuando la imagen habla antes que el discurso: fotografía política y evolución del mensaje</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Pedro Ruiz</strong></p>



<p><a href="https://x.com/PedroRuiz_Photo" data-type="link" data-id="https://x.com/PedroRuiz_Photo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@PedroRuiz_Photo</a></p>



<p>Durante mucho tiempo la fotografía política fue un acompañamiento. Un instrumento útil, sí, pero subordinado. El discurso era lo principal: la palabra. La imagen venía detrás, como una prueba o como un adorno. Un atril, una bandera, un apretón de manos, una sonrisa de manual. Fotografías correctas. Fotografías que no molestaban.</p>



<p>Pero algo ha cambiado. Y no es menor.</p>



<p>Hoy hay ocasiones —cada vez más— en las que el discurso llega tarde. La imagen ya lo ha dicho todo. La fotografía se ha convertido en mensaje antes que prueba, emoción antes que explicación. Y, en ese giro, la política ha encontrado un atajo: puede contar mucho sin decir casi nada. Puede imponer un tono sin necesidad de argumentar. Puede construir un “nosotros” y un “ellos” sin desplegar una sola línea de programa.</p>



<p>Esta transformación no se debe solo a la tecnología o a las redes. Se debe a una verdad incómoda que la política ha aprendido con rapidez: la gente no recuerda el discurso, recuerda la imagen. Y lo que se recuerda acaba siendo, muchas veces, lo que se cree.</p>



<p>Por eso, si queremos entender cómo ha evolucionado el discurso político en los últimos años, conviene mirar menos los mítines y más los archivos. Menos los discursos transcritos y más las fotografías elegidas. Porque la imagen no solo representa la política: también la dirige.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica1B_N112.webp" alt="El presidente Obama dando forma a un discurso. Foto/ Pete Souza (@petesouza)." class="wp-image-50248" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica1B_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica1B_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica1B_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">El presidente Obama dando forma a un discurso. Foto/ Pete Souza (@petesouza).</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El cambio de idioma: cuando la política deja de ser palabra</h2>



<p>La política ha cambiado de idioma sin que apenas lo notáramos. Antes, un líder se consolidaba por su oratoria, por su capacidad de hilar un relato largo, por su manera de sostener una idea durante veinte minutos sin perder el control del tono… Hoy el discurso se ha reducido. Se gana una jornada con una frase. A veces ni eso. Se gana con un gesto. Con un momento compartido en redes. Con un vídeo recortado. Con una fotografía que lo fija.</p>



<p>Ahí la fotografía política ha ganado un poder nuevo. Ha pasado de ilustrar a condensar. Y condensar en política es determinante porque el público ya no habita los discursos largos, habita los resúmenes. Y la fotografía no solo captura un instante, decide qué parte de la realidad merece ser vista y recordada.</p>



<p>La fotografía se ha adaptado a este tiempo. No puede permitirse el lujo de ser lenta, pero tampoco puede permitirse ser vacía. La buena fotografía política actual es la que logra algo difícil: ser rápida sin perder profundidad. Ser apta para redes sin volverse propaganda. Ser un mensaje sin convertirse en eslogan.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De la foto “bonita” a la foto “que dice”</h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="832" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica2_N112.webp" alt="Maria Corina Machado entregando su premio Nobel al presidente Donald Trump. Foto/ Daniel Torok(@dto.rok)." class="wp-image-50249" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica2_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica2_N112-300x289.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica2_N112-768x740.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Maria Corina Machado entregando su premio Nobel al presidente Donald Trump. Foto/ Daniel Torok(@dto.rok).</figcaption></figure>



<p>Quizá el cambio más evidente en el oficio es este: antes se pedían fotos correctas, hoy se piden fotos que “digan algo”. Fotografías que contengan un mensaje reconocible. Que puedan viajar con poco texto. Que se entiendan sin explicación. Que sirvan para titulares.</p>



<p>Eso tiene un lado positivo: obliga a pensar. Obliga a elegir. Obliga a editar. Hace que el fotógrafo deje de ser operario para convertirse en narrador.</p>



<p>Pero tiene también el riesgo de que la fotografía se convierta en simplificación. Porque una foto que funciona como titular puede funcionar también como manipulación. El instante más duro, la mirada más incómoda, el gesto más extremo… y fuera de contexto. Una imagen recortada puede convertir una conversación en bronca, o una duda en derrota.</p>



<p>El discurso político contemporáneo vive de la emoción y del impacto. Y en ese terreno la fotografía se mueve con una eficacia peligrosa: puede emocionar sin explicar, convencer sin demostrar, construir percepción sin pruebas.</p>



<p>Por eso la fotografía política de hoy exige una ética más fuerte que nunca. Porque ahora, más que nunca, la imagen no acompaña: habla.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El cuerpo como discurso: la política ya no se declama, se interpreta</h2>



<p>Hay otro cambio decisivo: el discurso político se ha “corporizado”. El mensaje ya no se sostiene solo en la palabra. Se actúa. Se camina. Se abraza. Se grita. Se guarda silencio. Se aguanta un gesto. Se resiste.</p>



<p>Y ahí la fotografía ha encontrado su lugar natural. La cámara entiende el cuerpo mejor que la transcripción.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica4_N112.webp" alt="Macron practicando boxeo en el Elisseo. Foto/ Soazig de La Moissonnière (@soazigdelamoissonniere)." class="wp-image-50250" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica4_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica4_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica4_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">Macron practicando boxeo en el Elisseo. Foto/ Soazig de La Moissonnière (@soazigdelamoissonniere).</figcaption></figure>



<p>En los últimos años hemos visto que las imágenes más recordadas no son las de grandes discursos. Son las del instante previo, del gesto mínimo, del segundo de duda o de tensión. La política moderna se juega tanto en los pasillos como en los atriles. Tanto en una conversación al oído como en un eslogan.</p>



<p>El fotógrafo está ahí: esperando lo que el discurso verbal no controla. Porque el cuerpo traiciona. Y la cámara lo sabe.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las imágenes que dominan el nuevo mensaje político</h2>



<p>Si hoy recorremos redes institucionales, perfiles de líderes, campañas de partidos y portadas, veremos que la fotografía política se ha llenado de formatos repetidos. Pero no se repiten por inercia: se repiten porque ya son formas de discurso.</p>



<p>Una de las imágenes reina es la de cercanía: el político con gente, el apretón de manos, la visita a un barrio, la conversación con un vecino. Su mensaje es obvio: “estoy contigo”. Pero es también el tipo de imagen más fácil de fabricar: se puede posar cercanía sin vivirla. La diferencia entre verdad y escenificación suele estar en pequeños detalles como la mirada, el cuerpo, la distancia real, etc.</p>



<p>Ha crecido también la imagen de gestión: reunión, papeles, gráficos, ordenador, llamada. Estas fotos sostienen un discurso defensivo: “se trabaja”. No demuestran eficacia, pero la sugieren. Y en un tiempo de sospecha permanente hacia la política, la sugerencia ya es un arma.</p>



<p>Luego está la imagen de conflicto: bronca parlamentaria, choque en pasillo, gesto de desprecio. Este tipo de foto funciona porque es primaria, visceral: no necesita contexto para generar bando. Se comparte sin pensar. Es la imagen perfecta para un discurso polarizado.</p>



<p>El símbolo ha vuelto con fuerza: bandera, constitución, arquitectura institucional. En un tiempo donde el discurso se vuelve identitario, el símbolo es un atajo. No explica, afirma. Y a veces la política prefiere afirmar antes que explicar.</p>



<p>También se ha consolidado la imagen de equipo: cohesión, caminata conjunta, grupo compacto. Es un mensaje interno y externo: “no estoy solo”, “somos bloque”.</p>



<p>Por último, la más difícil y quizá la más verdadera, la imagen humana. El cansancio, la risa e­spontánea, la duda, el gesto no preparado. Ese tipo de foto sostiene el discurso más contemporáneo de todos: autenticidad. Y precisamente por eso es la que más miedo da en los gabinetes. Porque lo auténtico no se puede controlar del todo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La gran innovación: unir fotografía y mensaje sin que se note</h2>



<p>Cuando se habla de innovación, se piensa en estética moderna o en filtros. Pero lo nuevo no está ahí. Lo nuevo está en la arquitectura del relato. La innovación real hoy consiste en unir fotografía y mensaje de manera tan orgánica que parezca natural. Que no huela a campaña.</p>



<p>Aquí hay varias claves que están cambiando el oficio:</p>



<p>La primera es la secuencia. Antes bastaba con “una foto”. Hoy se construye un relato en tres o cinco imágenes. Llegada, interacción, gesto, cierre. Esto obliga al fotógrafo a pensar como editor. A construir un capítulo, no un fotograma aislado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica5_N112.webp" alt="El primer ministro Mark Carney abraza y da una patada juguetona con el personaje de carnaval de invierno de la ciudad de Quebec. Foto/ Lars Hagberg (@hagberd_lars)." class="wp-image-50251" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica5_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica5_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica5_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">El primer ministro Mark Carney abraza y da una patada juguetona con el personaje de carnaval de invierno de la ciudad de Quebec. Foto/ Lars Hagberg (@hagberd_lars).</figcaption></figure>



<p>La segunda es que las fotos ya se realizan pensando en su destino: carrusel, vertical, recorte. El fotógrafo actual compone con el recorte en la cabeza. Es una limitación técnica, sí, pero también una forma de entender el mensaje: debe sobrevivir incluso cuando se estrecha.</p>



<p>La tercera es la coherencia estética. Hoy el estilo es discurso. El color es discurso. El tipo de luz, el contraste, la distancia, la elección del gran angular o del teleobjetivo… todo eso comunica. Una campaña visual sobria transmite seriedad. Una campaña cálida transmite cercanía. Una campaña agresiva transmite fuerza. Ya no es solo forma, es contenido.</p>



<p>La política ha entendido que la fotografía puede crear tono. Y el tono es el nuevo discurso.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La campaña como serie: nuevos conceptos visuales</h2>



<p>En los últimos años la política ha dejado de narrarse como evento y se narra como episodios de una serie. La campaña ya no es un acto al día, es un relato continuo. Y la fotografía se ha adaptado.</p>



<p>Aparecen conceptos visuales nuevos: el “día de” (un día entero narrado en imágenes), el “detrás” como prueba de autenticidad, el ciudadano como protagonista del encuadre, la ciudad no como fondo sino como personaje.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica6_N112.webp" alt="La ministra de sanidad, Mónica García, recibe a los menores evacuados de Gaza con problemas médicos." class="wp-image-50252" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica6_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica6_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica6_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">La ministra de sanidad, Mónica García, recibe a los menores evacuados de Gaza con problemas médicos.</figcaption></figure>



<p>Aquí conviene mencionar campañas que han entendido esto con claridad, como la de Zohran Mamdani en Nueva York. Lo interesante de aquel caso no era una estética espectacular sino una idea narrativa; la ciudad manda, el candidato se integra. Metro, calles, esquinas. El candidato a la altura de la vida cotidiana, sin pedestal.</p>



<p>No se trata de copiar modelos ajenos, sino de aprender el principio de que la política comunica mejor cuando el escenario es real y cuando el mensaje se apoya en lo cotidiano. La fotografía no “dice que es cercano” sino que lo muestra.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Fotógrafos y políticos: el pacto invisible del acceso</h2>



<p>En este nuevo ecosistema visual, el fotógrafo ya no es solo fotógrafo. Es editor, guionista y mediador. Y eso lo sitúa en un lugar delicado. Porque el discurso político quiere control y el fotógrafo necesita libertad.</p>



<p>La relación fotógrafo–político se basa hoy en un pacto silencioso. El político necesita sentirse protegido de la caricatura injusta. El fotógrafo necesita acceder sin convertirse en parte del teatro. Si el pacto se rompe, la imagen se vuelve propaganda o se vuelve guerra.</p>



<p>Los fotógrafos independientes luchan por acceso y por verdad. Los fotógrafos de gabinete construyen coherencia y archivo, pero caminan en una línea fina para no caer en propaganda. Y luego existen perfiles híbridos, cada vez más valiosos: profesionales que entienden la lógica editorial y la lógica institucional, que saben qué funciona en prensa y qué necesita una institución.</p>



<p>En todos los casos, se repite una idea: editar es poder. Porque el discurso visual no se hace al disparar, se hace al elegir. Y elegir implica responsabilidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El riesgo: que la imagen sustituya al discurso</h2>



<p>La evolución del discurso político hacia lo visual tiene un peligro evidente y no es otro que la argumentación desaparezca. Que la foto se convierta en prueba sin serlo. Que el gesto reemplace a la idea. Que la emoción desplace al contenido.</p>



<p>Y ese riesgo es real. Porque una imagen puede convencer sin explicar, construir enemigo sin matizar, aparentar éxito sin demostrarlo. La fotografía tiene una fuerza que el discurso verbal ya no tiene: entra rápida, se queda, se comparte.</p>



<p>Pero la fotografía también puede ser resistencia. Puede recuperar la complejidad. Puede mostrar contradicción. Puede incomodar. Puede devolver contexto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica7_N112.webp" alt="La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi toca la batería con su homólogo, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung. Foto/ Gabinete de relaciones públicas del gobierno de Corea del Sur." class="wp-image-50253" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica7_N112.webp 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica7_N112-300x201.webp 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2026/02/Fotopolitica7_N112-768x514.webp 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption class="wp-element-caption">La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi toca la batería con su homólogo, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung. Foto/ Gabinete de relaciones públicas del gobierno de Corea del Sur.</figcaption></figure>



<p>Ahí está el papel del fotógrafo político contemporáneo: decidir si su trabajo es solo abastecer el mensaje o también mantener viva la mirada crítica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El archivo: el discurso del futuro</h2>



<p>La política vive en el presente, pero la fotografía construye el f­uturo. Dentro de veinte años no se recordarán muchos discursos completos. Se recordarán imágenes.</p>



<p>Por eso el archivo importa. El pie de foto importa. La catalogación importa. En un tiempo de producción masiva de contenido, archivar bien es un acto de responsabilidad democrática.</p>



<p>Un gabinete que no archiva renuncia a su memoria. Un fotógrafo que no ordena deja que el relato se pierda. Y sin relato, la política se convierte en ruido.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cierre: la imagen ya no acompaña, conduce</h2>



<p>La fotografía política ha dejado de ser acompañante porque el discurso político ha dejado de ser solo palabra. El mensaje se transmite con una foto, con una secuencia, con un encuadre, con una estética.</p>



<p>En este tiempo nuevo, la fotografía no ilustra: decide. Decide qué se recuerda. Decide qué emoción domina. Decide qué se cree.</p>



<p>Y por eso la pregunta en 2026 ya no es si la fotografía política es importante. Eso está resuelto. La pregunta es otra:</p>



<p>¿Quién controla el relato visual?</p>



<p>¿Con qué ética se edita?</p>



<p>¿Con qué intención se fotografía?</p>



<p>Porque, al final, hay dos clics: el que suena y el que decide.</p>



<p>Y hoy, en política, el clic que decide se ha convertido en el nuevo discurso.</p>



<p></p>
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		<title>ESCUELA ACOP: “Imagen política. El lenguaje silencioso del poder”</title>
		<link>https://compolitica.com/escuela-acop-imagen-politica-el-lenguaje-silencioso-del-poder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elisa Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Feb 2026 09:52:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda]]></category>
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