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	<title>ciudadanos archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>ciudadanos archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Políticos y ciudadanos: Una relación ¿tóxica?</title>
		<link>https://compolitica.com/politicos-y-ciudadanos-una-relacion-toxica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 14:32:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Son muchas las formas de gobierno que, a lo largo de la historia, nos han enseñado a los ciudadanos distintas maneras de relacionarnos con nuestros políticos.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/politicos-y-ciudadanos-una-relacion-toxica/">Políticos y ciudadanos: Una relación ¿tóxica?</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Lorena Arraiz Rodríguez, <a href="https://twitter.com/lorenarraiz?lang=es">@lorenarraiz</a>, periodista y asesora de comunicación</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son muchas las formas de gobierno que, a lo largo de la historia, nos han enseñado a los ciudadanos distintas maneras de relacionarnos con nuestros políticos. Las formas de gobierno que se han desarrollado desde la <em>polis </em>hasta nuestros tiempos han sido muchas, muy variadas y su clasificación ha respondido, en líneas generales, a diversas aspectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar, el carácter electivo -o no- de la jefatura de Estado, que define una clasificación entre repúblicas (electiva) y monarquías (no electiva). En segundo lugar, el grado de libertad, pluralismo y participación política define otra clasificación entre sistemas democráticos autoritarios y totalitarios. Esta última depende de su grado de permisividad en el ejercicio de la discrepancia y la oposición política o si niegan más o menos radicalmente la posibilidad de disidencia, estableciendo un régimen de partido único o distintos tipos de regímenes excepcionales, como las dictaduras o las juntas militares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tercer lugar, podríamos hablar del sistema electoral por el que los sistemas participativos expresan la voluntad popular, que puede ser a través de una democracia directa o asamblearia, una democracia indirecta o representativa, sufragio censitario o restringido, sufragio universal masculino o de ambos sexos, determinaciones de la mayoría de edad, segregación racial, inclusión o no de los inmigrantes y otros aspectos clasificatorios de esta índole.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14183" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En cuarto lugar, podríamos apuntar a una clasificación según la relación existente entre la jefatura del Estado, el Gobierno y el Parlamento. En ese caso hablamos de presidencialismos y parlamentarismos, con muchos grados o formas mixtas entre uno y otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, ¿nos hemos detenido a cuestionar cómo es la forma de gobierno según la relación políticos-ciudadanos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad, los sistemas democráticos se encuentran en un proceso de transformación natural debido a los cambios propios de la sociedad global. En el escenario político, hoy aparecen, cada vez con más fuerza, nuevos actores y movimientos que reflejan nuevas demandas y exigencias políticas y sociales de los ciudadanos. Las necesidades y preocupaciones de la sociedad, en gran medida, han cambiado y, aunque muchas veces los problemas continúan siendo los mismos que hace dos o tres décadas, las formas en cómo se manifiestan socialmente y cómo se transmiten al sistema político, son diferentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, hace falta recordar que los partidos políticos tradicionales nacieron, en su mayoría, durante la postguerra. Por ello es evidente que sus objetivos y funcionamiento se muestran ahora obsoletos, carentes de un hilo conductor que les permita acercarse a los ciudadanos de manera más auténtica, menos bélica, menos autoritaria y más comprensiva. Políticos y ciudadanos estamos llamados a resignificar el Humanismo europeo de los siglos XIV y XV, a fin de conseguir establecer nuevos vínculos, más sanos, más libres, más eficientes y por supuesto, más humanos. Pero para ello se hace imperativo recordar que la esencia de aquel humanismo renacentista sigue siendo la misma: basar nuestras necesidades, vínculos y decisiones en los valores humanos esenciales y no en los intereses del ego de unos y otros.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>¿En qué momento hemos olvidado la verdadera esencia de la política?</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Las circunstancias que dieron origen y fuerza a los partidos políticos en sus inicios son diferentes ahora y esto ha modificado la relación entre dichas organizaciones y los ciudadanos, y entre estos y el sistema político. Este proceso ha venido acompañado de la emergencia de nuevos actores, como son las organizaciones no gubernamentales (ONG), los movimientos sociales o los medios de comunicación, entre otros, que han abierto los caminos de las relaciones políticas dentro de las democracias, dándoles un sentido diferente al inicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, estos cambios y transformaciones, ¿hacia dónde apuntan? Bueno, igual la pregunta, más bien, debería ser, ¿hacia dónde deberían apuntar? Porque hemos visto ya dos décadas de un siglo que se inclina a reforzar el surgimiento de las nuevas tecnologías -ya no tan nuevas, por supuesto- al servicio de las sociedades modernas. Pero en cambio, ese valor se ha desvirtuado y esas tecnologías se han utilizado, en algunos casos emblemáticos, para alcanzar más poder y no para solucionar más problemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿En qué momento se ha perdido el norte de la humanización de la política? ¿En qué momento hemos olvidado la verdadera esencia de la política? ¿En qué momento los ciudadanos dejamos de exigir nuestros derechos, para esperar soluciones milagrosas, mesiánicas, paternalistas, a nuestros problemas cada vez más personales?</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿De quién es la responsabilidad?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como en cualquier relación tóxica, cada uno de los dos integrantes de la ecuación tiene un 50% de responsabilidad en el fracaso o éxito de la misma. La dependencia no solo se genera porque uno depende del otro sino porque el otro se hace imprescindible para que ese vínculo de dependencia continúe su (no)funcionamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ocurre en la política. En el momento en el que el Estado paternalista se muestra imprescindible y le cuenta a sus ciudadanos-hijos la historia de que no pueden surgir, crecer o evolucionar sin la ayuda de ‘papá Estado’, allí ya se está creando una relación de dependencia difícil de gestionar más adelante.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>¿Cómo podemos transformar esa relación? Con consciencia ciudadana. Haciéndonos cargo cada uno de su 50%.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una de las formas de relación tóxica entre los políticos/gobernantes y los ciudadanos. Pero incluso este vínculo se ha venido transformando y ahora los ciudadanos no solo dependen del Estado paternalista para su manutención -cosa que sigue ocurriendo en las democracias débiles o en los regímenes autoritarios disfrazados de democracia- sino que, además, o en cambio, se ha creado una relación de dependencia que mina la moral y las luces, como diría el Libertador de América, Simón Bolívar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14185" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así que la responsabilidad del fracaso de estos vínculos no es de uno o de otro sino de ambos actores. ¿Cómo podemos transformar esa relación? Con consciencia ciudadana. Haciéndonos cargo cada uno de su 50%. Educando a la sociedad de forma individual y colectiva. Y se está haciendo pero hace falta más. Visibilizar los movimientos sociales o políticos que pretenden integrar a los distintos colectivos es parte importante de este proceso de transformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, la cultura política que nace en torno a los partidos y en respaldo a ellos, toma forma en un nuevo escenario político aún en construcción. Y solo si s­omos capace­s de integrar todas las visiones podremos crear relaciones más sanas, más auténticas y más efectivas. Y eso comienza por la necesidad de modificar las percepciones y prácticas de los ciudadanos frente al ámbito político, entendiendo que, actualmente, los partidos han dejado de ser el eje central de la comunicación entre la ciudadanía y el sistema político. Esta visión es fundamental para entender los procesos de transición y consolidación de la democracia, así como la configuración o no de una nueva cultura política.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Rescatando el humanismo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos sobre la idea del Humanismo como corriente filosófica que nos permita relacionarnos de forma más sana como personas y como sociedades. Si nos basamos en tres de los principios básicos del humanismo, podríamos hacer una nueva guía para una relación sana entre políticos y ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1.- La persona es más que la suma de sus partes.</strong> Esto parece muy básico y lo es. ¿Cómo incluirlo en el contexto político? Imaginemos que los políticos dejan de ver a cada persona como un votante. El derecho -y deber- del voto es tan solo una parte del ser humano que se desenvuelve en un contexto democrático. No lo es todo. Si se aplicase con mayor frecuencia, dejaríamos de ver campañas electorales que basan su discurso en promesas incapaces de ser cumplidas o en frases hechas que suenan bien pero que no dicen nada. Comenzaríamos a ver personas comunicándose, genuinamente, con personas. Desde la vulnerabilidad, no desde la superioridad. Desde la naturalidad de compartir los mismos miedos, las mismas necesidades, las mismas frustraciones, las mismas preocupaciones básicas y la misma posibilidad de evolucionar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2.- Las personas tenemos capacidad de elección.</strong> Otro postulado que parece básico y que también lo es. Esto no es otra cosa que tener la consciencia -tanto los políticos como los ciudadanos- de que unos y otros podemos tomar decisiones racionales y/o emocionales, basadas en la experiencia, las necesidades y los valores humanos que nos mueven. Hasta ahora, en la mayoría de las ocasiones -no diremos que todas- hemos visto que, por una parte, los políticos suelen pensar que los ciudadanos son un rebaño que se deja llevar a pastar, sin importar nada más. Por ende, son incapaces de tomar una decisión racional sobre su voto y posteriormente, sobre el ejercicio de su ciudadanía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por ello que los discursos y las acciones de los políticos y gobernantes suelen estar tan distanciados. Ese menosprecio a la capacidad racional de los ciudadanos y la casi total ignorancia de sus necesidades emocionales y humanas hace que, a su vez, los ciudadanos consideren que los políticos son distantes, interesados, mentirosos o corruptos, por decir lo menos. Si tomamos consciencia de que todos tenemos capacidad de elección, todos estos postulados podrían ser tan solo un mal recuerdo y podríamos avanzar hacia una relación político-ciudadano más humana, honesta y efectiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14187" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3.- El ser humano es intencional en sus propósitos, sus experiencias valorativas, su creatividad y la comprensión de significados. Tres cuartos más de lo mismo.</strong> ¿Se piensa en el propósito cuando se habla de política? Nunca. Bueno, vale. Casi nunca. ¿Cuál es el propósito de un político? ¿Tener el poder por el poder? Y, ¿cuál es el propósito de un ciudadano? ¿Que alguien le resuelva los problemas? Ninguna de las dos respuestas es correcta pero son las que solemos darnos. ¿Qué pasaría si, en lugar de esto, nos dijéramos otra cosa, si cambiamos el discurso de fuera hacia adentro, por un discurso más de dentro hacia afuera? Me explico, que sé que suena muy místico. Y lo voy a explicar con una historia de la vida real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace un tiempo, dirigiendo la comunicación de una campaña electoral municipal y autonómica, pregunté a uno de los candidatos con los que estaba trabajando: ¿Por qué quiere usted ser alcalde? Es la primera pregunta que le hago a todos mis clientes porque eso me da una idea de con quién estoy trabajando, sus principios, su idea de la política y los valores que lo motivan. La primera respuesta fue bastante ‘elaborada’. Quizás se confundió y pensó que estaba en un plató de televisión. Utilizó todas las herramientas de <em>storytelling </em>que conocía, dio su mejor discurs­o electoral, perfectamente estructurado y muy bien hilado. Le aplaudí. Le dije que ganaba el debate (el que él se había imaginado al comenzar a responderme) pero que no se ganaba mi voto (que era lo peor para él). Ni conseguía motivarme lo suficiente como para que yo dirigiera la comunicación de su campaña (que era lo peor para mí). Me miró desconcertado y tragó grueso. Sonreí para minimizar el impacto y para hacerle sentir que no pasaba nada. Pero sí pasaba. Pasaba que yo no quería el discurso aprendido, ensayado, ni televisado. Yo quería su verdad. Y la gente no está acostumbrada a que le pregunten su verdad. Ni a hablar de ella, naturalmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le volví a hacer la pregunta, mirándolo a los ojos, intentando inspirarle la confianza suficiente para que cerrara el manual que había abierto en su mente en la primera respuesta y me hablara desde otro lugar. Pasaron unos 30 segundos en silencio -tampoco estamos acostumbrados a sostener el silencio-, respiró profundo, tragó grueso -de nuevo- y con la voz quebrada me contestó: “Porque mi padre fue alcalde y también mi abuelo. Yo no puedo decepcionarlos”. Y bajó la mirada. Y entonces supe que no me había respondido el hombre adulto, con un discurso impecable, una carrera promisoria, un partido que lo respaldaba, unas encuestas a favor y unos ideales muy marcados. Me había respondido el niño herido, en busca de aprobación y afecto, con unas ansias agobiantes de no decepcionar a su padre. Se mostró vulnerable. Y solo entonces pudimos comenzar a trabajar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14189" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Todos tenemos un niño herido por dentro. Todos tenemos dolore­s, alegrías, traumas, mochilas y peregrinajes que nos pesan una barbaridad. Nos pasamos la vida intentando ocultar eso, por miedo a mostrarnos vulnerables y que nos impida alcanzar nuestros objetivos profesionales. Y áreas como la política nos parece que no son las más adecuadas para dejar salir a ese niño herido porque, por supuesto, si estamos hablando de un Estado paternalista, ese padre no puede ser, a su vez, el hijo. Pero resulta que sí, que somos todo a la vez porque esa es la esencia del ser humano. No estoy diciendo que los políticos deben ahora dar discursos infantiles (que también se han visto casos) ni pelearse por quién patea más duro el balón (que también hemos visto muchos casos). Estoy diciendo -déjenme aclararlo, por si hiciera falta- que el ser humano solo puede ver la vida a través del cristal de su propia experiencia, de su percepción, de sus dolores, de sus miedos, de su vulnerabilidad. E intentar ocultar eso por mostrarnos más fuertes, para alcanzar un objetivo, no es -ni remotamente- lo mismo que tener un propósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para construir sociedades más humanas solo hay una vía: ser cada día más humanos, más conscientes de lo que sentimos, de lo que somos, rescatar los valores que nos sostienen como personas y como sociedad y, a partir de allí, ser empíricos, compasivos, honestos. Todo lo demás, es una relación tóxica con nosotros mismos y con todo lo que hagamos. Sea votar o pedir que nos voten. Sea amar o implorar que nos amen. Porque eso es lo que hacemos constantemente, ¿no?</p>
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		<title>Entrevista a Antonio Núñez Martín</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-antonio-nunez-martin/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jan 2017 08:59:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
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		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Experto en liderazgo y asesoramiento en alta dirección. “Los ciudadanos reclamamos un liderazgo político que escuche y esté mucho más cerca de los problemas reales de la sociedad” Por Ignacio Martín Granados, @imgranados Director de La Revista de ACOP Antonio Núñez @anunezmartin es socio de Parangon Partners, donde se dedica fundamentalmente al asesoramiento de alta [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Experto en liderazgo y asesoramiento en alta dirección.</h2>
<p><strong>“Los ciudadanos reclamamos un liderazgo político que escuche y esté mucho más cerca de los problemas reales de la sociedad”</strong></p>
<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Ignacio Martín Granados,</span> <strong><a href="https://twitter.com/imgranados?lang=es">@imgranados</a> Director de La Revista de ACOP</strong></p>
<p>Antonio Núñez <a href="https://twitter.com/anunezmartin">@anunezmartin</a> es socio de Parangon Partners, donde se dedica fundamentalmente al asesoramiento de alta dirección, consejos de administración y búsqueda de directivos.</p>
<p>Durante diez años dirigió varios departamentos en el IESE Business School (Programas Abiertos, Programas In Company y Programas Especiales) trabajando con un gran número de directivos y con las principales compañías nacionales e internacionales; y fue el creador y director del Center for Public Leadership and Government. Su experiencia en Gestión Pública ha sido desarrollada en su posición como Director de Políticas Sociales del Gabinete del Presidente del Gobierno de España (2012-2014). Asimismo, ha ejercido como emprendedor social en la creación y consolidación de la ONG Cooperación internacional en más de 12 países.</p>
<p>Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por CUNEF, MBA por el IESE Business School, Master in Public Administration por la Harvard Kennedy School of Government y Doctor por la Universidad Rey Juan Carlos con la Tesis publicada sobre <em>El nuevo directivo público. Claves de Liderazgo para la Gestión Pública</em> (2012).</p>
<p>Es profesor, conferenciante y colaborador habitual de prensa, radio y televisión. Presidente de la Asociación de Alumni de la Harvard Kennedy School en España y miembro de varios Consejos de Administración empresariales, Consejos Editoriales de prensa y Juntas de Fundaciones y ONGs.</p>
<p>En 2012 publicó el libro <em>Claves de gestión para el nuevo directivo público y su aplicación al liderazgo empresarial</em> y recientemente ha visto la luz su tercera obra <em>El líder frente al espejo. Claves para la alta dirección</em>.</p>
<p><strong>En su último libro, <em>«El líder frente al espejo»</em>, a partir de más de 70 entrevistas con presidentes y consejeros delegados de empresas relevantes trata de definir la esencia de un concepto muy manido y del que todo el mundo habla, pero ¿en qué consiste el liderazgo?</strong></p>
<p>Aunque el libro no es teórico, sino escrito en clave personal con las reflexiones de cientos de altos directivos, podemos decir que hay muchas definiciones. Pero a mí me gusta mucho la que dice que “el líder es capaz de alinear a toda la organización alrededor de un objetivo compartido”. Esta reúne alguna de las cualidades que presento en el libro: visión estratégica, capacidad de motivar y valores.</p>
<p><strong>Como socio de una empresa de <em>headhunters</em>, ¿cuáles serían las características, competencias y habilidades principales que debe reunir el líder del siglo XXI? ¿Existe el líder perfecto?</strong></p>
<p>El libro lo vertebro alrededor de diez capítulos que recogen las diez cualidades que definirían en mi opinión este “líder ideal»: visión estratégica, capacidad de motivar, orientación a resultados, ejemplaridad y valores, curiosidad apasionada, innovación, flexibilidad y adaptación al cambio, gestión de la adversidad, foco y comunicación. Estas diez competencias directivas son las que más nos demandan las empresas cuando acuden a una empresa de <em>headhunters</em> como Parangon Partners para pedirnos ayuda en la búsqueda de altos directivos.</p>
<p>Creo que no existe el líder perfecto y, de hecho, una de las cualidades del líder es la humildad para darse cuenta de sus debilidades y áreas de desarrollo y corregirlas.</p>
<p><strong>Una constante de sus obras, y habiendo estado en ambos escenarios, es trasladar paradigmas empresariales a la función pública, ¿qué pueden aprender los directivos de organizaciones privadas y sociales de los gestores públicos y líderes políticos? ¿Y viceversa?</strong></p>
<p>En efecto, como defiendo en mi anterior libro <em>España S.L.</em>, soy un gran defensor de la puerta giratoria en el bien entendido de aplicar buenas prácticas de gestión privada como la planificación estratégica, la medición de resultados o la configuración de un buen equipo directivo a la gestión pública. Pero también creo que los buenos líderes públicos deben desarrollar algunas competencias y habilidades directivas, como la negociación, el análisis social o la capacidad de motivación sin incentivos económicos, que pueden aplicarse con éxito en el ámbito privado o social.</p>
<p><strong>Es habitual encontrarse con candidatos que avalan su incipiente carrera política con su éxito como gestores empresariales u hombres de negocios ¿Se puede dirigir una administración pública igual que una empresa?</strong></p>
<p>El entorno es diferente, así como los objetivos y algunos de los criterios de decisión. Pero tienen muchos paralelismos: no solo el proceso de toma de decisiones es similar sino que las principales tareas de los directivos son similares. Hay que tener muy clara la «hoja de ruta»: dónde veo mi organización a medio-largo plazo, gestionar presupuestos y personas, medir eficazmente los resultados, etcétera.</p>
<p><strong>¿Podemos diferenciar una tipología de liderazgo político de otra empresarial?</strong></p>
<p>No lo creo así. De hecho el decálogo del liderazgo que presentó en el libro es aplicable a un líder político o un líder social sin quitar una coma.</p>
<p><strong>Tomando la idea del politólogo Víctor Lapuente del retorno del «líder chamán» (cuya solución a los problemas son los discursos grandilocuentes, populistas y cada vez más ideologizados) y el éxito electoral Donald Trump, Marine Le Pen, Nigel Farage o Rodrigo Duterte ¿cómo se puede hacer frente a este tipo de liderazgos?</strong></p>
<p>Creo que estamos en un momento claro de cambio de paradigmas y por supuesto de la política tradicional. Los ciudadanos reclamamos un liderazgo político que escuche y esté mucho más cerca de los problemas reales de la sociedad.</p>
<p><strong>En su opinión ¿cuáles son las principales amenazas o retos del liderazgo político?</strong></p>
<p>Algunos profesores de Harvard como Steve Jarding y el IESE como José Ramón Pin creamos hace varios años <em>Government Consulting Group</em>. Allí analizamos los cambios y amenazas de los gestores públicos y les ayudamos en acometer estos retos. En nuestra opinión, los tres principales retos de la Nueva Gestión Pública son la planificación estratégica, la evaluación de las políticas públicas y la figura del directivo público como agente del cambio.</p>
<p><strong>Dada su experiencia en programas de liderazgo de gestión pública, ¿qué está fallando para que la clase política tenga tan mala imagen?</strong></p>
<p>En efecto, durante ocho años dirigí el Programa de Liderazgo para la Gestión Publica del IESE donde formamos a cientos de líderes públicos. Luego tuve la oportunidad de estudiar en la Escuela de Gobierno de Harvard (Harvard Kennedy School) donde pude contrastar mi visión con colegas de cincuenta países diferentes. Hay muchas razones para esta mala imagen: algunos ejemplos de malas prácticas, el empeño en no prestigiar la actividad pública destacando líderes que lo están haciendo bien y la falta de escucha real a los ciudadanos.</p>
<p><strong>En los tiempos convulsos que estamos viviendo, donde no hay certezas, ¿faltan líderes que sepan interpretar lo que está sucediendo en nuestras sociedades?</strong></p>
<p>Absolutamente. Estamos asistiendo a un cambio total de la forma de hacer política. La gente de la calle está pidiendo a gritos un cambio y el verdadero líder político será el que sepa escucharlo&#8230;y actuar en consecuencia.</p>
<p><strong>Cualidades del “líder ideal»</strong></p>
<p>• Visión estratégica.<br />
• Capacidad de motivar.<br />
• Orientación a resultados.<br />
• Ejemplaridad y valores.<br />
• Curiosidad apasionada.<br />
• Innovación.<br />
• Flexibilidad y adaptación al cambio.<br />
• Gestión de la adversidad.<br />
• Foco.<br />
• Comunicación.</p>
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		<title>Parlamento y Comunicación online</title>
		<link>https://compolitica.com/parlamento-y-comunicacion-online/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jul 2015 16:33:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[comunicar]]></category>
		<category><![CDATA[Parlamento y Comunicación online]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quisiera presentar el contenido de este artículo no tanto como una exposición, más o menos detallada, de la adaptación del Congreso de los Diputados al entorno comunicativo online, sino como una reflexión personal sobre este proceso y con la que intentaré justificar mis propios puntos de vista tras quince años dedicados a la comunicación institucional [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Quisiera presentar el contenido de este artículo no tanto como una exposición, más o menos detallada, de la adaptación del Congreso de los Diputados al entorno comunicativo online, sino como una reflexión personal sobre este proceso y con la que intentaré justificar mis propios puntos de vista tras quince años dedicados a la comunicación institucional parlamentaria.<br />
Tomo como punto de partida la idea general de que Internet ha brindado a los parlamentos nuevas formas de expresión para difundir por sí mismos sus propios valores de representación, pluralismo y transparencia. La universalidad y versatilidad de la red son idóneas para cumplir con las demandas de sociedades cada vez más exigentes con los poderes públicos; y, en un sentido recíproco, para responder a la clásica aspiración de acercar la institución a los ciudadanos. Con este afán, los órganos de gobierno parlamentarios han confiado a los servicios de la Cámara la tarea de encontrar respuestas.</h2>
<p>Rosario Rodríguez García,  Jefa de Prensa del Congreso de los Diputados</p>
<p>Hoy ya nadie duda de que, con la irrup­ción del 2.0 y la participación activa del ciudadano-usuario en medios sociales, el trabajo de comunicación es esencial a la hora de poner en marcha cualquier iniciativa online. La web ha trascendido definitivamente el 1.0 y ya no basta con que cumpla como muestrario pasivo y más o menos estático de información. Es necesario plantearla con un propósito activo y orientarla hacia un usua­rio que se mueve. En ese acercamiento, la clave es comunicar: saber qué decir, a quién y cómo.</p>
<p>Me voy a detener en esta reflexión. La aportación de los medios sociales se refleja, por supuesto, en las posibilidades prácticas de Twitter, Youtube, Instagram y demás redes. Pero para mí, su importancia descansa en cómo han contribuido a romper barreras y a la evolución del trabajo periodístico de las direcciones de comunicación. Al incorporar nuevas herra­mientas para llegar sin intermediarios al público, estamos logrando, por fin, situar a éste último en el primer nivel de atención, de manera que toda acción, sea la pu­blicación de datos en la web, una nota de prensa o un tuit, debe plantearse pensando en tres destinatarios simultáneamente: los propios diputados, como complemento a su acción netamente política; los periodistas, en su papel de decidir lo que es noticia; y los ciudadanos, am­pliando la oferta anterior en la selección de contenidos, su presentación documental y su tratamiento divulgativo. Es en este último aspecto en el que la comunicación institucional adquiere valor propio y puede ela­borar y difundir información aprovechando los recursos de la Cámara.</p>
<p>Ejemplo de lo expuesto fue el microsite desarrollado para el último debate del estado de la nación (DEN2015). Escogimos el formato blog para incorporar un estilo dinámico a un debate que dura dos días y aprovechamos el interés que despierta en twitter (cada año el hashtag es­ t­­ren­din­g topic) para llamar la atención sobre sus contenidos y sobre cada nueva entra­da del blog, al margen del tuiteo en directo de las sesiones, para animar a visitar al blog, al que nutrimos de contenidos por tierr­a, mar y aire, con recursos documentales, fotográficos y audiovisuales de la Cámara albergados y actualizados en la página web. Recopilamos boletines y diarios de sesiones de todos los debates desde el primero, en 1983, con apoyo audiovisual y fotográfico. Enlazamos a la emisión en directo catalogada de las sesiones en los tres formatos: internacional, subtitulada o con traducción al lenguaje de signos. Se trató de manera individualizada al Presidente del Gobierno y los portavoces parlamentarios con información relevante relacionada con su participación en este tipo de debate. Complementamos el tono estrictamente institucional de las notas de prensa con textos divulgativos para situar y explicar su funcionamiento, junto con vídeos de producción propia para enseñar también algo sobre el backstage de su preparación: la presencia de periodistas, la actividad de los diputados, la producción de la señal institucional, de la imagen subtitulada y en interpretación al lenguaje de signos. Partidos políticos, grupos parlamentarios y medios de comunicación se sirvieron de este recurso y aprovecharon toda la información ya recopilada para elaborar sus propias noticias. Igualmente, quedamos bastante sa­tisfechos del seguimiento en Twitter.</p>
<p>He sido deliberadamente prolija al describir esta iniciativa porque es una pequeña muestra de cómo el entorno 2.0 nos ha facilitado la evolución, en este caso, del clásico dossier de prensa a un nuevo dossie­r de prensa online, dinámico, enriquecido y dirigido al público en general y adaptado a las características de cada medio. El mundo web y los avances en TIC diluyen fronteras y las direcciones de comunicación encuentran nuevas fórmulas en su función institucional facilitadora, informativa y de respuesta.</p>
<p>Cuando hago referencia a la labor facilitadora de la Dirección de Comunicación del Congreso, me gusta siempre centrarme en la señal institucional de televisión, precisamente porque, en este ámbito, cualquier avance en TIC es determinante para su presentación online. La Cámara produce, realiza y distribuye imá­genes en directo de todos los plenos y comisiones y lo hace de dos maneras: en calidad profesional, por fibra, cable y satélite, para las cadenas de televisión, por un lado, y digitalizada en calidad mp4, por streaming, en la web. Además, esta señal, se da catalogada en directo y así se archiva con posibilidad de descarga por intervención en el archivo audiovisual, también en Internet.</p>
<p>La emisión en directo de las sesiones es, sin lugar a dudas, la labor institucional más importante de la Dirección de Comunicación. Va mucho más allá de la luz y los taquígrafos. Es en el debate donde el Parlamento tiene su razón de ser democrática y, precisamente por eso, hay que prestarle máxima dedicación y recursos. Sin embargo, es justamente este terreno el más vulnerable online (la emisión en calidad profesional para televisión está perfectamente resuelta). Hay que entender la dificultad para tratar digitalmente sesiones muy largas y para integrar ese volumen tan ingente de datos en los sistemas informáticos internos y su desarrollo web, a lo que se añade la inevitable obsolescencia de los equipos y el coste de su actua­lización. Sea como sea, hoy es posible emitir en directo simultáneamente hasta cinco comisiones que son muchas, pese a que no es infrecuente la celebración de más.</p>
<p>Otro punto vulnerable es el tratamiento del directo y la descarga desde la web. Aquí adquiere relevancia el criterio informativo. La información es actualidad, que está ligada a la inmediatez y, por tanto, al directo. Y aunque ya se puede retroceder para ver cualquier momento de la sesión antes de que termine, la descarga sólo es posible una vez concluida y sólo por intervenciones, largas en general, sobre todo, las más relevantes.</p>
<p>El reto es encontrar una solución a esta necesidad que beneficiará no sólo a diputados y grupos parlamentarios y partidos políticos sino, también, al creciente número de medios de comunicación digitales, grandes y pequeños y de organizaciones, asociaciones, bloggers, que tienen sus propios espacios en la web para seguir la actividad parlamentaria, pero que no pueden estar en el Congreso.</p>
<p>Si la señal institucional de televisión sobresale por su importancia, la capacidad de reacción sobre lo que se publica acerca de la Cámara es el ámbito más sensible al que nos enfrentamos en la Dirección de Comunicación del Congreso de los Diputados. Aquí compartimos la preocupación de instituciones y organizaciones por saber lo que se publica de ellas en los medios, interés que se acrecienta con la irrupción 2.0 y su capacidad para generar climas de opinión propios, a lo que hay que añadir la participación del periodista y su capacidad propagadora a través del altavoz de un medio de comunicación de masas.</p>
<p>Releyendo este último párrafo, casi me sobrecoge esta amenaza, DAFO de manual porque, además, la estructura de red del 2.0 es propensa a la difusión viral y, no es infrecuente que la reacción llegue mucho después de ser trending topic, resultando ya complicado revertir la situación.</p>
<p>Por supuesto, las situaciones de crisis a las que se enfrenta el Congreso de los Diputados no son comparables a la desatada tras un accidente aéreo. Pero la Cámara des­pierta un gran interés informativo, la presencia periodística es constante –la media en un día de pleno ordinario supera los doscientos- y, por tanto, está sometida a una permanente presión mediática. El Congreso, y creo que esto es extensible a otras instituciones y partidos políticos, vive en una constante y moderada situa­ción de crisis con altibajos.</p>
<p>Cuento esto porque el estilo de comunicación propio de los medios sociales nos está descubriendo nuevas formas de reacció­n o de anuncio. Si una carta al director es un clásico para responder a una información escrita, el tuit puede servir para contestar, por ejemplo, en televisión, ya que es una práctica habitual incrustar el hashtag del programa en la imagen. Por supuesto, en esto hay que ser precavido a la hora de elegir. Para mí, la primera opción es la conversación telefónica con el periodista.</p>
<p>Este cuidado es también imprescindible a la hora de dar información o de hacer un anuncio. Por supuesto, es audaz y un signo de estar al día que Hillary Clinton anuncie su intención de ser candidata a través de un vídeo en Twitter: mensaje rápido, barato, máxima difusión mundial e innumerables retuits. Una elección acer­tada. Recuerdo que al hilo de esto, me hice la reflexión de si podría el Presidente de la Cámara dar un anuncio por Twitter. Y mi respuesta instantánea fue pensar que el Congreso es una institución oficial en la que, además, hay presencia permanente de periodistas de los medios de comunicación más relevantes: agencias, periódicos, radios, televisiones y digitales. No creo que nosotros acertáramos con algo así. Además, hemos de ser conscientes de que la red aún no puede competir con el impacto y la audiencia de los medios de comunicación de masas.</p>
<p>Caso distinto es aportar información. Aquí Twitter está resultando ser una herramienta excelente y cuando, por ejemplo, vemos que se ha retuiteado 27 veces el enlace al índice de enmiendas a una ley, nos damos cuenta de la utilidad y del interés que despierta la actividad parlamentaria. Por supuesto, muchas veces jugamos también con el tiempo en contra, porque el usuario no tiene por qué entender que no damos información o anunciamos la reunión de un órgano de la Cámara hasta que no se ha publicado en el boletín oficial o no se ha enviado la convocatoria formal. Lo que queda es que el Congreso llega tarde. No obstante, hemos encontrado en Twitter una solución que nos da cierto margen de oficiosidad en situaciones seguras, reservando para la página web la nota de prensa estrictamente institucional. En medios sociales hay que evitar ser los últimos.</p>
<p>La comunicación online y su evolución a la web 2.0 o a la 3.0 con instrumentos de participación ciudadana, es en sí misma una algo excelente, siempre que vaya acompañada de una estrategia adecuada de comunicación. Son incesantes los avances tecnológicos y el goteo de nuevas herramientas, pero decidir cuáles son las adecuadas requiere una reflexión previa para no exponer al público a una saturación inconveniente. Entre propagar, difundir, informar y comunicar hay muchos matices y, sobre todo, un grado creciente de valor añadido. Por tanto, la calidad de lo que ofrecemos ha de estar a la altura del valor que el diputado, el periodista y el ciudadano en general asocian, aunque sea intuitivamente, a lo que espera del Parlamento.</p>
<p>El Congreso de los Diputados tiene una imagen muy potente y el interés que despierta es indiscutible. Pero dar información y datos sin orden ni coherencia es como una orquesta sin director y no es válido por una elemental cuestión de respeto a los ciudadanos. Es nuestra responsabilidad como comunicadores facilitar el conocimiento de la actividad parlamentaria y del valioso patrimonio de la Cámara de manera cohesionada, con una idea global y con los mayores niveles de calidad. Ese es el camino para generar confianza.</p>
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		<title>@Venezuela2013 #2.0</title>
		<link>https://compolitica.com/venezuela2013-2-0/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 20:22:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Las elecciones Presidenciales del 2013 en Venezuela han estado marcadas por la ausencia de Hugo Chávez Frías, las primeras en los últimos quince años . Desde la muerte el 5 de marzo del “Comandante”, elegido presidente de Venezuela en tres ocasiones desde 1998, se suscitó mucha expectativa ante el atípico proceso electoral venidero. Twitter, que [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/venezuela2013-2-0/">@Venezuela2013 #2.0</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Las elecciones Presidenciales del 2013 en Venezuela han estado marcadas por la ausencia de Hugo Chávez Frías, las primeras en los últimos quince años . Desde la muerte el 5 de marzo del “Comandante”, elegido presidente de Venezuela en tres ocasiones desde 1998, se suscitó mucha expectativa ante el atípico proceso electoral venidero. Twitter, que puede considerarse un termómetro social, recogió la tensión y los movimientos políticos y, sin duda alguna, los Trending Topic (TT) reflejaron lo que se cocía a diario en las calles.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Joslay Polanco Medina</span>, asesora en Comunicación Política.</p>
<p>Chávez ha sido una figura llamativa desde el punto de vista comunicacional: orador eficaz y popular, moderador de su propio programa desde 1999, impulsor del crecimiento de las cadenas públicas de Radio y Televisión del país y exitoso Twittero desde 2010 con su cuenta ­@ChavezCandanga. La alta penetración de teléfonos inteligentes en Venezuela fue determinante para convertir el país en un importante usuario de la red de microblogging desde sus inicios. La necesidad de interactuar con la población llevó a los políticos venezolanos a intentar utilizar a su favor esta popular he­rramienta. La presencia activa del Presidente en este canal marcó la ruta para que “todos” quisieran participar y su exitosa gestión lo convirtió en 2012 en el segundo Presidente más seguido en Twitter en todo el mundo, sólo superado por el actual Presidente de Estados Unidos @BarackObama.</p>
<p>Aunque el uso de esta red social fue creciendo exponencialmente desde 2007, el protagonismo en la comunicación política lo ganó en 2010 y su irrupción central en las campañas electorales se produjo en la elección presidencial de octubre de 2012. El Presidente Chávez llegó a esta cita como el usuario más seguido del país y uno de los 100 usuarios más populares del mundo enfrentándose al candidato por la Mesa de la Unidad, Henrique Capriles Radonski, quien en aquel momento era el segundo político con más seguidores de Venezuela.</p>
<p>Para la elección del 2013 el panorama cambió de forma radical. Aunque una escasa diferencia de siete meses separó ambas elecciones, la concurrencia de un candidato diferente por el PSUV marcó la corta campaña y el panorama <em>online</em>. Nicolás Maduro, designado sucesor Oficialista por el mismo Hugo Chavez en su última aparición pública en Diciembre 2012, llegó a su primera contienda electoral sin una cuenta en Twitter. Al anunciarse una nueva elección el 9 de Marzo de 2013, el entonces Presidente Encargado inscribió su candidatura y el 17 de marzo abrió su cuenta @NicolasMaduro. Sin embargo, cuando Maduro desembarcó en la red de microblogging, Henrique Capriles (@hcapriles) ya contaba con más de dos millones de seguidores y se encontraba entre los diez twitteros más seguidos del país.</p>
<p>En una cortísima campaña electoral que duró apenas 10 días, el protagonismo de Twitter pudo ser determinante: Capriles logró el tercer mensaje más retwitteado en la historia de red del pajarito el 5 de Abril ; los dos candidatos usaron la herramienta a diario para anunciar sus actos de campaña; la política dominó diariamente los Trending Topic de Venezuela, sus ciudades y varias veces los TT Mundiales; y, entre otras cosas, durante la jornada electoral hackearon la cuenta de Maduro. Su influencia transcendió el mundo <em>online</em>, y las entradas de la red social se convirtieron con reiteración en noticia de los medios de comunicación tradicionales .</p>
<p>Con frecuencia, los dos candidatos introdujeron el uso de un tags en sus mítines, explotando estrategias de cruce entre la campaña <em>online</em> y <em>offline</em>. Así, por ejemplo, Henrique Capriles posicionó el tag #YoSoyVenezolano para que un acto junto a connotados Artistas Nacionales se convirtiera en un fenómeno en la red, mientras que Nicolás Maduro promovió el tag #ChavezNoTeFa­llaremos durante el segundo día de Campaña. Hubo espacio también para lo espontáneo y los seguidores de ambos candidatos se volcaron para que en la red se sintiera el fuerte estruendo de la campaña <em>online</em>: #BigoteObrero, #Toripollo, #NicolasNoTeVistasqueNoVas y #ChavezTeLoJuroYoVotoPorMaduro, entre otros, pasaron a ser TT tanto nacionales como mundiales.</p>
<p>Ante el inesperado panorama que dejó un resultado electoral tan reñido -no previsto por las encuestas- Twitter continuó desempeñando su papel como medio alternativo para comunicarse y escuchar a los ciudadanos. Desde el 14 de abril, Capriles ha convertido Twitter en su principal herramienta de comunicación con el país, ante el poco espacio que le ofrecían los canales de radio y televisión controlados casi totalmente por el Estado. Por su parte, Maduro no abandonó el nuevo campo de batalla, recuperando su cuenta personal a 48 horas del hackeo.</p>
<p>Posterior a la lectura del primer boletín por el Consejo Nacional Electoral, que favoreció a Maduro como candidato ganador de la contienda por un estrecho margen de 230.000 votos , Henrique Capriles no reconoció los resultados, desencadenando una crisis política que no tiene referente en la historia democrática moderna de Venezuela. El importante papel que jugaron los nuevos medios durante la campaña electoral, se prolongó así al complicado panorama post-electoral.</p>
<p>Al día siguiente de la elección los cinco pri­meros puestos de los TT nacionales estaban ocupados por tags contrarios a la Victoria de Maduro: #CaprilesGanóTibisayMintió, que también se convirtió en primer TT a ni­vel mundial; #AuditoriaYa, principal petición de Capriles en su intervención ante el país; #NicolasElDerrotadoEresTú, frase pronunciada en la misma intervención por el líder opositor; #EstaLuchaNoHaTerminado y #FraudeElectoral . Por su parte, el oficia­lismo fiel a la máxima de Hugo Chavez de no dejar ningún espacio en el que no actúe el “Socialismo del Siglo XXI”, reaccionó posicionando #ElPuebloHablóMaduroGanó y #MaduroPresidenteElecto como segundo y cuarto TT nacionales, buscando equilibrar la respuesta twittera a la crisis política.</p>
<p>Se podrían dedicar artículos completos a los mensajes, debates, frases y Trending Topics que marcaron tanto las elecciones de 2013 como el proceso post-electoral. Sin embargo, en este momento parece más interesante reco­ger algunas conclusiones que nos dejan el nuevo panorama nacional.</p>
<p>Desde mi punto de vista se pueden extraer tres lecciones, que comprueban algunas intuiciones respecto al papel de los nuevos medios en la comunicación política.</p>
<p>&#8211; La primera es que ningún político puede permitirse no tener una presencia activa en la Red. Twitter se ha convertido en una he­rramienta tan popular que permite recoger la reacción y opinión ciudadana casi de manera inmediata.</p>
<p>&#8211; En segundo lugar, la campaña electoral y el manejo de la crisis post-electoral venezolana desmitifica la creencia de que las redes sociales son un fenómeno de elites o de jóvenes. La penetración hoy día es tan elevada, que alcanza todos los estratos sociales, directa o indirectamente .</p>
<p>&#8211; Por último, las redes sociales constituyen un nuevo canal conductor para que los líderes de opinión integren la actividad <em>online</em> y <em>offline</em>. Este espacio se ha convertido en el preferido de periodistas, medios de comunicación y políticos tanto en el plano nacional como internacional. No participar supone que otros hablen en tu nombre o te fijen la agenda comunicacional.</p>
<p>Volviendo a Venezuela, se supone que la confrontación a través de Twitter se intensificará. Ante la venta a empresarios cercanos al Chavismo de Globovisión -único canal en señal abierta que brinda cobertura constante al ex-candidato opositor- y el cuasi monopolio comunicacional con que cuenta el Gobierno y la mitad oficialista del país, los nuevos medios cobrarán mayor importancia para reflejar el pulso diario de la polarizada realidad nacional. La importancia de red de microblogging se mostró nuevamente el 19 de Abril, día de la Independencia nacional. Mientras todos los medios públicos y privados transmitían en cadena nacional el acto de proclamación de Nicolás Maduro como Presidente, en Twitter se colocaba en primera posición como TT el tag #Salserazo, en clara referencia al llamado que hizo Capriles para expresar a través de la música la alegría por la decisión del CNE (del día anterior) de admitir la auditoria al proceso del 14A, contrarrestando de esta forma el desequi­librio en el acceso a los medios tradicionales de comunicación.</p>
<p>La batalla política continuará. Ante el complejo panorama que se desprende de un proceso electoral tan atípico y un escenario audiovi­sual muy parcial, se prevé que Twitter siga re­presentando el “campo de batalla alternativo”; donde todos los actores quieren posicionarse y en donde ambos contendientes participan a diario para ganarse el favor de los ciudadanos.</p>
<p><sup>1</sup> Para mayor referencia acerca de los procesos electores venezolanos y el tipo de elección en cada caso, se puede consultar la página del Consejo Nacional Electoral <a href="http://www.cne.gov.ve/web/index.php">www.cne.gov.ve</a></p>
<p><sup>2</sup> Nació como un programa radiofónico para convertirse ante su popularidad en un espacio transmitido también por Televisión. Para mayores referencias consultar su página web en donde se cuenta con un archivo digital de vídeos <a href="http://www.alopresidente.gob.ve/">www.alopresidente.gob.ve</a></p>
<p><sup>3</sup> Dato extraído del informe de la consultora Digital Daya que asesora políticos en el uso de nuevos medios sobre los Presidentes más populares en Twitter durante el año 2012.</p>
<p><sup>4</sup> @hcapriles: Venezuela, para cuidarte yo solo tengo esta vida mía <a href="https://twitter.com/search?q=%23yosoyvenezolano&amp;src=hash">#yosoyvenezolano</a> Que viva el Pueblo Venezolano!</p>
<p><sup>5</sup> Solo como ejemplo pueden consultarse las noticias nacionales e internacionales sobre el Hackeo de la cuenta del Presidente (E) @NicolasMaduro: <a href="http://www.telesurtv.net/articulos/2013/04/14/hackeada-cuenta-en-twitter-de-nicolas-maduro-6493.html">http://www.telesurtv.net/articulos/2013/04/14/hackeada-cuenta-en-twitter-de-nicolas-maduro-6493.html</a>, <a href="http://www.el-nacional.com/politica/Hackearon-cuenta-Twitter-Nicolas-Maduro_0_172182925.html">http://www.el-nacional.com/politica/Hackearon-cuenta-Twitter-Nicolas-Maduro_0_172182925.html</a>, <a href="http://cnnespanol.cnn.com/2013/04/14/hackean-la-cuenta-en-twitter-de-nicolas-maduro/">http://cnnespanol.cnn.com/2013/04/14/hackean-la-cuenta-en-twitter-de-nicolas-maduro/</a>,<a href=" http://www.20minutos.es/noticia/1786423/0/anonymous-hackea/twitter-maduro/psuv-venezuela/"> http://www.20minutos.es/noticia/1786423/0/anonymous-hackea/twitter-maduro/psuv-venezuela/</a> y <a href="http://www.abc.es/internacional/20130415/abci-twitter-nicolas-maduro-hackeada-201304150039.html">http://www.abc.es/internacional/20130415/abci-twitter-nicolas-maduro-hackeada-201304150039.html</a></p>
<p><sup>6</sup> Según el primer boletín leído por la rectora del CNE Tibisay Lucena el resultado fue: Nicolas Maduro, 7.505.338 votos, es decir, el 50, 66% de los votos y Henrique Capriles, 7.270. 403 con un total del 49,07% de los votos.</p>
<p><sup>7</sup> Información consultada el día 15 de Abril a las 19h.</p>
<p><sup>8</sup> Venezuela era ya para Julio 2012 el decimotercer país en penetración del Twitter a nivel mundial, según información reseñada en el blog de Twven Venezuela, página dedicada a seguir la actividad diaria de las cuentas y usuarios en el país <a href="http://twven.com/twitter-venezuela/venezuela-es-el-decimotercer-pais-en-el-mundo-en-uso-de-twitter/">http://twven.com/twitter-venezuela/venezuela-es-el-decimotercer-pais-en-el-mundo-en-uso-de-twitter/</a></p>
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		<title>La comunicación online de los Parlamentos</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-online-de-los-parlamentos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2013 14:50:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El buen funcionamiento de cualquier democracia parlamentaria depende del flujo eficiente y multidireccional de la información. Sin la información, la democracia en cualquiera de sus formas no podría existir. Pero si hay una institución democrática vinculada directamente a la comunicación es el Parlamento, “continuación y mera expresión institucional de la opinión pública” (De Vega, 1980). [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>El buen funcionamiento de cualquier democracia parlamentaria depende del flujo eficiente y multidireccional de la información. Sin la información, la democracia en cualquiera de sus formas no podría existir. Pero si hay una institución democrática vinculada directamente a la comunicación es el Parlamento, “continuación y mera expresión institucional de la opinión pública” (De Vega, 1980). La información está en el ADN de las instituciones parlamentarias: los ciudadanos necesitan tener información antes de tomar la decisión sobre quién los representará; los representantes necesitan información para adoptar sus decisiones, información documental y, sobre todo, información real. Ciudadanos y grupos organizados pueden convertirse en una de sus fuentes principales.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Rafa Rubio</span>, Profesor titular de la Universi­dad Complutense de Madrid y socio director de <a href="http://www.dogcomunicacion.com/">Dog Comunicación</a>.</p>
<p>Desde sus inicios, el Parlamento viene vinculado con el principio de publicidad. Su ejercicio permite romper la separación entre representados y represen­tantes, mejorar la educación política de los ciudadanos y facilitar el control social frente a la arbitrariedad y la corrupción. La pregunta principal, por tanto, es cómo el Parlamento puede realizar hoy el principio de publicidad, esencial para el ejercicio de sus funciones.</p>
<p>Los parlamentos son cada día más sensibles a la importancia de la comunicación con los ciudadanos como soporte de su legitimidad. Nacidos como reflejo de la opinión pública, su adaptación a la evolución de ésta no forma parte sólo de un deseo loable de mo­dernización sino que resulta absolutamente necesaria para conservar su papel clave en el sistema democrático, especialmente cuando las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han multiplicado exponencialmente la circulación de información y la capacidad de comunicación en tiempo real, suponiendo una verdadera revolución de las relaciones humanas.<br />
De ahí que la apertura del Parlamento a las modificaciones que se producen en la comunicación, y cómo estas afectan a la forma de configurarse la opinión pública, se desarro­llen no sólo en el ámbito de la introducción de nuevas herramientas sino que requieran una reflexión más amplia sobre el papel que el Parlamento está llamado a desempeñar en la sociedad red.</p>
<p>Los sitios web y las redes sociales se han convertido en los canales más utilizados por los ciudadanos para acceder al conocimiento, tanto inmediato como profundo, de la labor parlamentaria. Además, se están convirtiendo en el canal por antonomasia a través del cual los parlamentarios pueden comunicarse directamente con los ciudadanos y mejorar la comprensión del público acerca de la función y las responsabilidades del Parlamento.</p>
<p>En este sentido, las TIC ofrecen una serie de elementos que permiten que el Parlamento siga desarrollando con eficacia las funciones que le corresponden dentro del sistema democrático. De una forma u otra, éstas afectan al contenido de su comunicación y sus posibilidades de personalización, el peso del diálogo, las posibilidades de escucha, etc., de su gestión depende, en gran medida, que el Parlamento siga siendo espejo de la opi­nión pública, y no una isla, cada vez más alejada de la realidad.</p>
<p><strong>Contenido</strong></p>
<p>Para mantener una relación estable con los ciudadanos, el Parlamento necesita dar a conocer su labor. En esta labor de difusión, no basta con el anuncio y la reproducción integra de lo que ocurre en las Cámaras, labor que desarrolla desde hace siglos el diario de sesiones. Frente a lo que pudiera parecer, esta visión limita mucho la labor comunicativa de las cámaras, que se reduciría a ser fuente para los medios de comunicación o grupos de interesados y archivo para los que en el futuro quieran consultar. Esta labor podría servir a efectos de cumplir con el fin de control social, pero difícilmente permite cumplir con otros fines, igual de esenciales, como el acerca­miento representantes-representados y la educación ciudadana.</p>
<p>Paradójicamente, a pesar de que las webs parlamentarias han puesto a disposición de la sociedad más información que nunca (lo que para algunos debería solucionar el problema), la preocupación por la política aumenta y la educación política de la gente sigue siendo escasa. Ni una cosa ni la otra se consiguen por la acumulación de información. Asomarse a las webs parlamentarias garantiza encontrarse con gran cantidad de información sobre los procedimientos (especialmente los legislativos), información amontonada, contradictoria, pero con escaso atractivo y de la que resulta muy difícil obte­ner una idea precisa de la situación.</p>
<p>De ahí que sea necesario añadir a la labor de acumulación y ordenación de la información otra, mucho más compleja y necesaria, de filtro, selección y edición de la misma. Esto supone convertir los temas en el eje, sabiendo que los ciudadanos piensan en clave de temas y no de procedimientos parlamentarios, y en función de los mismos -habitualmente concretados en palabras claves- orientan sus búsquedas, sus suscripciones informativas, etc.</p>
<p>Además de comunicar en torno a los temas, las Cámaras deberían ser capaces de priorizar en función, no de la fecha de entrada en el registro o de su defensa en el pleno, sino del interés de la materia para la ciudadanía. Esto requiere, muchas veces, reelaborar la información, interpretarla, contextualizarla, editarla utilizando un vocabulario más cercano, o preparar, por ejemplo, resúmenes institucio­nales de las intervenciones o de lo más destacado de los temas.</p>
<p>En la misma línea de articular la comunicación en torno a los temas y no a los procedimientos ni a las instituciones, sería conveniente articular mecanismos de comunicación interinstitucional donde las TIC juegan un papel insustituible. La mentalidad de los ciudadanos, cuando de relacionarse con la política se trata, no responde a la estructura de la separación de poderes y tiende a ver las instituciones democráticas como un todo. De ahí la importancia del trabajo conjunto y la necesidad de retroalimentarse para que los ciudadanos puedan tener referentes únicos o al menos coherentes. Por eso debe existir una conexión directa entre la información de las webs del gobierno y las del Parlamento, al igual que entre el Congreso y el Senado, ya que para los ciudadanos no es fácil distinguir entre una y otra, y la web puede ser una buena forma de ofrecer información conjunta. Para lograrlo, aspectos como la interoperabilidad de los datos, el uso de herramientas comunes, o la coordinación de información (formato, terminología…) serían de gran utilidad.</p>
<p>Los tiempos son esenciales a la hora de ge­nerar contenidos capaces de atraer la atención de los ciudadanos. En el ecosistema informativo de Internet, el tiempo de respuesta ya no lo marca el periódico del día siguiente ni la próxima emisión del telediario; los tiempos en los que los ciudadanos demandan la información son prácticamente inmediatos. Salir un minuto antes o después puede ser determinante para el recorrido y el eco de la información. Ese manejo de los tiempos determina, junto al valor del contenido, la capacidad de la institución de ser considerada como referente informativo. A esto hay que añadir otro elemento, que aunque lo parezca, no resulta contradictorio, la permanencia en el tiempo. Internet permite mantener un sistema de archivo de información, fácilmente accesible en cualquier momento para todos, aunque haya pasado mucho tiempo, y que aporta valor a las funciones parlamentarias.</p>
<p>La página web se ha convertido en la memoria de la institución, de ahí que no tenga sentido que el tiempo de algunos contenidos de las webs parlamentarias vengan marcados por los cambios de legislatura, algo que no entra ni en el enfoque temático ni en el enfoque institucional del que venimos hablando. El control debe extenderse más allá de la legislatura, ofreciendo un contexto más amplio que, en un mundo de información fragmentada y poca memoria, en ocasiones, es lo único que permite acercarse a la realidad de las cosas.</p>
<p><strong>Personalización</strong></p>
<p>Uno de los elementos que caracterizan la nueva comunicación es su posibilidad de personalización. Las TIC permiten ofrecer información bajo demanda y ajustada a las necesidades de públicos distintos, algo que resulta valiosísimo en casos como el de los parlamentos, que cuentan con público heterogéneo.</p>
<p>Hasta el momento, los parlamentos han ofrecido información interesante para aquellos que ya estaban interesados pero no han acertado al tratar de llegar a los que no lo están. De ahí que resulte imprescindible determinar bien los públicos potenciales y ofrecer a cada uno de ellos servicios de valor que respondan a sus intereses y necesidades. Más allá de experiencias puntuales como las páginas infantiles, los parlamentos deben distinguir de manera clara su oferta para el personal de la cámara (funcionarios, parlamentarios y staff de los grupos), aquella para los que trabajan alrededor del Parlamento y están familiarizados con la ins­titución, sus miembros y procedimientos (periodistas, lobistas, académicos…), y su oferta para los ciudadanos.</p>
<p>Es en estos últimos donde hay más trabajo por hacer. Las webs parlamentarias siguen siendo webs de y para expertos, dejando de lado a los que deberían ser sus protagonistas, los ciudadanos. Ciudadanos de clase media (tecnológicamente hablando) para los que la tecnología pasa desapercibida, valorando sólo si puede encontrar de manera sencilla aquello que están buscando. Ciudadanos que quieren involucrarse en política, con las reglas con las que se involucran en otras actividades, sin solemni­dades ni tiempos especiales para ello, pero que no se sienten atraídos por las páginas de los partidos, más cercanas a la propaganda que a la información, y buscan referencias institucionales comprensibles y atractivas.</p>
<p>En este objetivo, la inclusión de formatos diversos, que vayan más allá del texto, como audios, infografías, vi­deos…, y la integración de estos formatos multimedia, a través de trascripciones o conversión en sonido de los textos (y viceversa), están ayudando a ampliar la llegada y el efecto de la información parlamentaria. La facilidad de perso­nalizar la suscripción a contenidos, la adaptación del lenguaje técnico y la generación de contenidos acordes a los intereses de grupos concretos también servirán a este objetivo. Descentralizar la gestión de determinados espacios dentro de las webs parlamentarias y facilitar la redistribución de información (a través de formatos fácilmente reutilizables) mejoraría también la personalización de la información.</p>
<p><strong>Escucha y diálogo</strong></p>
<p>En un momento en el que la propia na­turaleza de la comunicación pasa por la conversación, el diálogo se convierte en una obligación tanto para los parlamentos como para sus miembros. Como señalaba de Vega (85), “la representación burguesa no sería otra cosa que la traducción a nivel político y parlamentario de la opinión pública burguesa concebida como producto de la discusión entre particulares en el seno de la sociedad”.</p>
<p>De ahí que la escucha y el diálogo no sólo sean imprescindibles para comunicar eficazmente y llegar a un público amplio sino que forman parte natural de la esencia parlamentaria. El Parlamento redescubre así otra de sus funciones, al poder convertirse en un espacio público en el que puede producirse verdadero diálogo, lejos del ruido constante propio de los debates entre políticos y su reflejo en los medios de comunicación.</p>
<p>Es preciso participar en la conversación, tanto en la que se produce en las plataformas institucionales (web, blogs o perfiles sociales) en las que es necesario ir más allá de la actualización del perfil institucional, como en espacios públicos en el que se desarrollan conversaciones que afectan a la institución. Para esto no basta con estar, o proporcionar la plataforma técnica para el espacio público de debate, y esperar que la gente participe a su buen entender.</p>
<p>Promover el diálogo pasa por adoptar un papel activo, iniciar conversaciones sobre temas específicos (vinculados con la agenda parlamentaria), alimentar cada uno de esos espacios con información específica y relevante; invitar a personas que puedan ofre­cer información de interés, tanto parlamentarios como asesores y técnicos; velar por que se respete el tema de la conversación y protegerlo frente a intervenciones más propagandísticas que se unen al coro repitiendo argumentos como el eco que retumba, imposibilitando el verdadero diálogo.</p>
<p>Esta conducta, fruto de la voluntad de los partidos políticos de tomar cualquier espacio social existente, genera auténticas bata­llas campales <em>online</em> entre soldados virtuales, con frecuencia anónimos o incluso falsos, verdaderos zombies <em>online</em>. Esto aumenta los peligros de polarización, que afecta de forma clara a la orientación de los contenidos y las reacciones que estas pueden generar, ignorando que la información en democracia es material altamente sensible y las consecuencias de su manipulación pueden ser demoledoras (Sunstein, 2003). De ahí que los Parlamentos tengan que desarrollar una serie de labores para mantener el carácter constructivo, al menos en los espacios de diálogo. No es tarea fácil. Requiere protocolos claros (al modo de las guías de redes sociales que empiezan a utilizarse en las administraciones públicas), perfiles propios y preparación específica del personal, una preparación que vaya más allá de lo tecnológico.</p>
<p>Gracias al diálogo, las TIC pueden utilizarse también para mejorar procesos de elaboración compartida de políticas públicas. Junto al acceso a la información las nuevas tecnologías facilitan la apertura de canales de participación ciudadana a través de los que el ciudadano puede ser parte “activa en la toma de las decisiones que se tomen por y para su gobierno” (Ramírez Nardiz, 2011). No se trata de generar apariencia de participación, ni de prometer a los ciudadanos un papel decisorio que no les corresponde en el diseño actual de la democracia, se trata de implementar procedimientos útiles, que permitan a los ciudadanos la participación efectiva, ofreciendo espacios de deliberación democrática de carácter público, abiertos, donde la identificación individual y personal se convierta en requisito indispensable, y dónde los ciudadanos puedan llevar a cabo discusiones razonadas, en condiciones de igualdad, que serán trasladadas a la sede parlamentaria (Cebrián, 2012).</p>
<p>Las TIC ofrecen nuevas oportunidades y plantean nuevos retos a la comunicación parlamentaria. Gracias a las mismas es posible contar con un canal de comunicación interactiva y multidireccional entre representados y representantes que puede aumentar la capacidad de información y comunicación en ambos sentidos, facilitando sus posibilidades de intervenir en el diseño y la implementación de las políticas públicas. De esta manera, los parlamentos tienen la oportunidad de reivindicar su contribución determinante a la legitimación del sistema democrático. Esto requiere garantizar la calidad de la información que proporciona el Parlamento en sus distintos canales que deberá ser actualizada, relevante, adaptada a los distintos usuarios (en lenguaje, canal, formato y contenido), accesible y organizada.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Cebrián Zazurca, E. (2012) <em>Deliberación en Internet</em>. Fundación Manuel Giménez Abad, Zaragoza.</p>
<p>Ramírez Nardiz, A. (2011)<em> Democracia participativa</em>. Tirant lo Blanch, Valencia.</p>
<p>Sunstein, C. (2003) <em>República.com. Internet, democracia y libertad</em>. Paidós, Barcelona.</p>
<p>Vega García, P. de. (1980), en Aparicio, M. Á. (coord.), <em>Parlamento y sociedad civil</em>. Universidad de Barcelona, Barcelona.</p>
<p>Vega García, P. De. (1985) “El principio de publicidad parlamentaria y su proyección constitucional”, en <em>Revista de Estudios Políticos</em>, núm. 43, pp. 45-65</p>
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		<title>Instalando nueva comunicación parlamentaria: Calidad en los procesos y desintermediación</title>
		<link>https://compolitica.com/instalando-nueva-comunicacion-parlamentaria-calidad-en-los-procesos-y-desintermediacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2013 11:59:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La reunión sobre las propuestas de comparecientes para la ponencia de reforma del Senado tocaba a su fin cuando el asesor intervino, sin gana, mientras recogía los papeles de su puesto y se quitaba las gafas. &#8211; Senadores, ¿no les parece que estaría bien que pidiéramos la comparecencia de algún representante del 15M? Ellos hablan [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3><em>La reunión sobre las propuestas de comparecientes para la ponencia de reforma del Senado tocaba a su fin cuando el asesor intervino, sin gana, mientras recogía los papeles de su puesto y se quitaba las gafas.</em></h3>
<h3><em></em><em>&#8211; Senadores, ¿no les parece que estaría bien que pidiéramos la comparecencia de algún representante del 15M? Ellos hablan del Senado en sus propuestas&#8230; -se detuvo y titubeó- bueno, para cerrarlo, pero&#8230; –ahora contemplaba los gestos de perplejidad- &#8230;me refiero a algún profesor de universidad o jurista de los que les apoyan, claro.</em></h3>
<h2>Esta situación, novelada pero real, ilustra uno de los síntomas del “desencuentro” entre la política y los ciudadanos: la desconexión o, al menos, la falta de flujos continuos y estables de relación entre los dos interlocutores de la democracia.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Imma Aguilar Nàcher</span>, Asesora de comunicación de ENTESA, grupo parlamentario del Senado.</p>
<p>A los grupos políticos de una <a href="http://blogs.elpais.com/micropolitica/2012/05/parlamento-abierto.html">cámara parlamentaria</a> no les es extraña esta lejanía porque hasta hoy sus miembros son percibidos por los ciudadanos como representantes de sus partidos y no de sus electores. Y no sólo es una percepción. Es también una realidad. Los grupos parlamentarios no disponen de la esperable autonomía res­pecto a sus partidos políticos. Asistimos con sorpresa a la escenificación a plena luz del día de las negociaciones de pactos legislativos, o de nombramientos, en las sedes de los partidos y no en el edificio parlamentario. El paso de una ley en su tramitación por el Congreso y el Senado responde más a una estrategia de gobierno o de partido que a las necesidades reales de trazabilidad del texto.</p>
<p>El Parlamento es sujeto de comunicación, sí, pero los actos comunicativos -que son actos políticos- son ejecutados en su mayoría por los grupos parlamentarios, por los diputados y los senadores en la secuencia cotidiana de la legislatura. Vamos a subrayar aquí esa diferencia, tomando como idea base que la valoración que los ciudadanos hacen de las instituciones, y en este caso del Parlamento, procede principalmente del conjunto de accio­nes, dejaciones o decisiones de los grupos políticos que lo habitan.</p>
<p><strong>La desintermediación. Nuevos competencias y nuevos perfiles</strong></p>
<p>La compleja estructura de intermediación que circunda el Parlamento y a los grupos no es precisamente un elemento facilitador de los necesarios procesos de fluidez comunicativa. Más bien genera una suerte de incomunicación que evita una relación directa que supere las barreras de desconfianza. ¿Un Parlamento (casi) incomunicado?</p>
<p>La democracia representativa conlleva procesos de mediación más o menos eficaces en la comunicación política y parlamentaria. El sistema de comunicación está lleno de situaciones y perfiles intermediarios. Los medios y los periodistas, por ejemplo, están situados entre la decisión política y su conocimiento por parte de la ciudadanía. Los gabinetes de comunicación de los grupos parlamentarios o de los partidos políticos trenzan una relación con los electores abigarrada y compleja, cuan­do no bloqueante o manipuladora. Esto no significa que los jefes de prensa o los responsables de comunicación se limiten a poner sistemáticamente filtros o muros de contención para proteger la imagen del grupo en situaciones difíciles o imposibles de explicar. Digamos que es el primer escalón del proceso en que se decide y jerarquiza información, se prioriza y se orienta contenidos políticos que después deben, de nuevo, cocinarse en los medios de comunicación. Al consumidor de información, al ciudadano, la información le llega ya muy “recalentada”.</p>
<p><em>La joven periodista de la radio escuchaba atenta y fantaseaba sobre su salto a la dirección de comunicación de una gran empresa multinacional. Mientras, el experimentado periodista, que hoy asesoraba en comunicación a un grupo parlamentario del Congreso, aseguraba:</em></p>
<p><em>&#8211; Está claro, ¿dónde están ahora los periodistas buenos que no caben en las redaccio­nes de los pocos medios grandes o a los que han echado en el último ERE?</em></p>
<p><em>El resto de periodistas que tomaban su café ni parpadeaban, a la espera de la respuesta.</em></p>
<p><em>&#8211; &#8230;pues ha pasado como con los guio­nistas de Hollywood: que se han ido a la TV. Los buenos están ahora ganando pasta en los gabinetes las empresas, en las instituciones. Son dircoms. Siendo así, está claro que se vende todo mejor, que hay más calidad en los contenidos que salen de los gabinetes.</em></p>
<p>Pero contra este dirigismo vocacional de la información que tienen, por naturaleza, las organizaciones –también los partidos y los grupos políticos-, se está instalando un nuevo ecosistema digital y de comunicación en red, desjerarquizado y descentralizado.</p>
<p>En ese escenario, cabe un flujo de punto a punto en la red social de parlamentarios y ciudadanos, en un espacio público donde los diferentes flujos se entremezclan, conviven y comparten experiencias. Cabe también un “nuevo periodismo”, más viral, más en tiempo real, alojado –en gran parte- en los blogs. Cabe, por descontado, la acción de plataformas independientes ciudadanas que monitorizan la actividad parlamentaria, la fiscalizan. Caben proyectos para ofrecer datos y análisis del contenido de la vida parlamentaria que los medios tradicionales desdeñan en sus páginas, pero que, paradójicamente, utilizan muchos periodistas para su trabajo en esos medios. En definitiva, la comunicación entre el ámbito parlamentario y la ciudadanía se hace más directa. Diputados y senadores se encuentran de frente a los ciudadanos que les exigen, les vigilan y les evalúan, les preguntan, les proponen, les reprochan, les juzgan. A la espera de poder no volverles a votar. O sí.</p>
<p><a href="http://prezi.com/hqlxsabb6kzr/parlamentos-en-la-red-de-mas-democracia-a-otra-democracia/">La desintermediación se ha tornado imparable</a>. Con las nuevas herramientas de comunicación en un ecosistema de comunidad, en red y <em>online</em>, los políticos nunca habían estado tan cerca de sus incondicionales ni de sus detractores. Todos están en el mismo terreno de juego. Cada vez más se eleva el porcentaje de senadores y diputados que <a href="http://www.slideshare.net/dalvarez37/parlamentarios-20">están en alguna red social</a> Y, si están, es para relacionarse, escuchar, interactuar, responder y tomar nota. Pero también queda mucho más expuesta su reputación y su perfil más personal y profesional. Esto genera la necesidad de nuevas destrezas y nuevas competencias pero, ante todo, una actitud abierta, transparente, valiente y sincera. Ya no vale escudarse en el partido, ni en el gabinete de comunicación, ni el argumentario. Hay que hacer política las 24 horas y en múltiples foros: en las organizaciones, en las instituciones, en las asociaciones y en la calle, pero también en la web social. Ahora se requiere una “customización” de las acciones a la medida de las situaciones que surgen.</p>
<p>Y en este nuevo escenario, ¿cuál es el papel de los intermediadores? En mi opinión deben desintermediar, es decir, facilitar la relación directa y de calidad entre los políticos y los periodistas o los ciudadanos. De la misma forma que las competencias de los parlamentarios son distintas, se han ampliado, también es así con los roles profesionales en torno a la actividad política.</p>
<p>La previsible resistencia al cambio de los equipos con perfiles profesionales (jefes de prensa, asesores parlamentarios, escritores de discursos, jefes de gabinete&#8230;) convive con el reciclaje y la reconversión hacia equipos de profesio­nales más versátiles y multifuncionales que puedan asesorar en imagen, reputación, redes sociales, formación continua o entrenamiento de oratoria. Ya estamos hablando de gestores de reputación, formadores, coach, entrenadores comunicativos, <em>community managers</em>, <em>content curators</em> o <em>strategists</em>. Y no es sólo un simple esnobismo léxico.</p>
<p>Y en ese contexto de “incomunicación”, de evi­dente crisis de la representación política, de pacto fracturado entre ciudadanos y políticos, ¿qué papel tiene el cuarto poder? Los medios de comunicación también van perdiendo paulatinamente su papel protagonista intermediador. Y, definitivamente, han abandonado los contenidos parlamentarios para potenciar la noticia política y el debate de partidos. Los grandes medios hace mucho tiempo que, invadidos por un vendaval comercial de <em>infotaintment</em>, han desterrado de sus espacios los debates de contenido, los matices han dejado de interesarles.</p>
<p>Este vacío, más o menos grande, se está llenando de proyectos y webs que se sitúan en, al menos, un pequeño nicho de mercado con potenciales “consumidores de información parlamentaria” -formado por empresas, agencias de asuntos públicos y lobistas-. El producto que se ofrece son datos y contenidos “en bruto” o, también, datos analizados de los debates parlamentarios y sus consecuencias económicas o sociales. Las organizaciones y los entes económicos requieren de esa información para tomar sus decisiones, por lo que este trasvase de plataforma de los contenidos parlamentarios, que podríamos titular “de la prensa a los blogs”, debería ser relevante para los responsables de la comunicación y para el Parlamento.</p>
<p>Derivado de estos cambios de escenario y de personajes, desde la perspectiva de un grupo parlamentario, pueden proponerse <a href="http://www.rafarubio.es/tag/parlamento-abierto/">tendencias</a> hacia la desintermediación total y la calidad de los procesos políticos y de comunicación que permitieran eliminar toda la opacidad y las dudas de corrupción, de ineficiencia o de costes insostenibles. Y también de destaparlos y eliminarlos del sistema. En definitiva, podríamos hablar de trazabilidad de las decisiones, de huella legislativa, una situación que permita dar acceso y transpa­rencia a la motivación y a las razones de cada iniciativa y de cada decisión.</p>
<p><strong>Las buenas prácticas comunican</strong></p>
<p>Estas tendencias que suponen un cambio hacia la desintermediación y la calidad legislativa y comunicativa residen en la participación, la accesibilidad y transparencia, y la rendición de cuentas.</p>
<p>En el ámbito de la <a href="http://sesiondecontrol.com/actualidad/participacion-y-parlamento/">participación</a>, se debería profundizar en la creación de herramientas o el aprovechamiento de las ya existentes para el intercambio de ideas, el suministro de propuestas y el posicionamiento abierto y claro de los órganos de decisión respecto a los textos legislativos, para ofrecer la opción de presentar enmiendas a ciudadanos, grupos de interés o colectivos. Se trata de interactuar, de responder a las demandas. Y también –y por qué no- de crear contenidos para el debate.</p>
<p>También es posible la participación en la<a href="http://www.eldiario.es/turing/Parlement-Citoyens-rumbo-Smart-Gob_0_100790542.html"> ela­boración colectiva de leyes</a>: la co-creación legislativa o “wiki-leyes”, mediante documentos compartidos en la Red. Sin olvidar que los ciudadanos también tendrían que estar en el debate de las propuestas, sean una Iniciativa Legislativa Popular u otra iniciativa.</p>
<p>La información es poder, así que empodera al que la posee. Como la información pública es de los ciudadanos, la disposición y su acceso deben ser rotundos, pero la <a href="http://openingparliament.s3.amazonaws.com/docs/declaration/1.0/spanish.pdf">transparencia </a>es más que datos públicos. Es la publicación sistemática de las agendas de trabajo de los parlamentarios -y no sólo de su actividad exclusivamente parlamentaria- de sus ingresos, patrimonio, gastos, presupuestos&#8230;.También de los planes de legislatura, que es algo más concreto que el programa electoral porque incluye cronogramas y prioridades.</p>
<p>La rendición de cuentas es “inevitable”, vista la cantidad y la calidad de los proyectos independientes de monitoreo o vigilancia del Parlamento, que deberíamos ver como elementos dinamizadores de la actividad política y catalizadores de una mejor política y no como un eje frontista contra ella.</p>
<p>No creo que se trate de llegar a todo ni de ha­cerlo ya, ni tan siquiera de que sea alcanzable en el corto o el largo plazo, pero la crisis política no espera y es cuestión de tiempo que los que nos dedicamos a esto nos quedemos sin argumentos para la explicación, o lo que es peor, que ni siquiera podamos justificarnos.</p>
<p><em>Escribo este artículo en los días posteriores a la secuencia que se vivió el día 12 de febrero de 2013 en el Congreso de los Diputados. En la comisión constitucional, se hablaba de transpa­rencia, de la ley, y de regeneración democrática. Al mismo tiempo, se dio la orden de inhibir técnicamente la señal de los dispositivos que hubieran permitido la emisión clandestina de una reunión inexplicablemente privada entre el presidente del BCE y un grupo de diputados, en una sala próxima. Esa tarde, un loable activismo híbrido, al tiempo de Red y de calle, que apoyaba a la Plataforma Afectados Por la Hipoteca, impidió que el partido mayoritario paralizase con su voto negativo la tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular avalada por, nada menos que, casi un millón y medio de firmas.</em></p>
<p>Instalemos una actualización de la comunicación parlamentaria con mejoras apreciables en transparencia y participación.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/instalando-nueva-comunicacion-parlamentaria-calidad-en-los-procesos-y-desintermediacion/">Instalando nueva comunicación parlamentaria: Calidad en los procesos y desintermediación</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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