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	<title>opinión pública archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>opinión pública archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Entrevista a Javier Lesaca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Mar 2018 09:14:06 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>«Gran parte de la lucha contra el terrorismo se combate en la opinión pública». Javier Lesaca, @LesacaJavier Por José Luis Izaguirre, @jl_izaguirre92 Gabriela Ortega, @gabrielaortegaj Es autor del libro Armas de seducción masiva: la factoría audiovisual de Estado Islámico para fascinar a la generación millennial. Es investigador visitante en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>«Gran parte de la lucha contra el terrorismo se combate en la opinión pública».</h2>
<p><strong>Javier Lesaca, @LesacaJavier</strong></p>
<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">José Luis Izaguirre,</span> <a href="https://twitter.com/jl_izaguirre92">@jl_izaguirre92</a> <span class="DestacadoB">Gabriela Ortega,</span> <a href="https://twitter.com/gabrielaortegaj?lang=es">@gabrielaortegaj</a></p>
<p>Es autor del libro Armas de seducción masiva: la factoría audiovisual de Estado Islámico para fascinar a la generación <em>millennial</em>. Es investigador visitante en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la George Washington University en D.C., donde se encuentra investigando la disrupción digital del ISIS en el contexto de las guerras híbridas. Ha colaborado como consultor de comunicación en organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la Comisión Europea o las Naciones Unidas. Fue profesor asociado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y ha sido durante cuatro años jefe de gabinete del portavoz del Gobierno de Navarra, donde participó en la puesta en marcha del proyecto “Relatos de Plomo”, destinado a recuperar el relato de las víctimas del terrorismo en Navarra. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y Máster en Estudios Árabes por la Universidad de Georgetown, donde estudió como becario Fulbright. Durante un año estudió árabe en la Universidad Americana de El Cairo, en Egipto. Ha trabajado dos años como investigador del Área Socioeconómica de la Casa Árabe en Madrid y ha colaborado en diversos medios de comunicación como <em>Washington</em> <em>Post</em>, <em>Brookings</em>, <em>El Pais</em>, el suplemento <em>Crónica de El Mundo</em>.</p>
<p><strong>La batalla al terrorismo también se libra en la dialéctica y pasa por ganar el espacio de la comunicación, tal y como usted mismo lo señala en su libro <em>Armas de seducción masiva</em>. La factoria audiovisual de Estado Islámico para fascinar a la <em>generación millennial</em>. En este sentido, empecemos por lo más básico, ¿por qué no utilizar el término Estado Islámico para referirnos a ISIS o Daesh?, ¿o por qué Daesh le resulta tan molesto al grupo yihadista?</strong></p>
<p>El grupo terrorista Daesh tiene un objetivo político muy concreto: construir un Estado en las regiones sunís de Iraq y Siria. Por eso ha forjado la marca de Estado Islámico, <em>porque</em> está buscando ser reconocido como un Estado moderno. El acrónimo ISIS o ISIL hace referencia a las iniciales de Estado Islámico en Iraq y Siria en inglés y el acrónimo Daesh representa las misma iniciales, pero en lengua árabe. Todos estos conceptos tienen el mismo significado y refuerzan el frame del grupo terrorista como Estado. Sin embargo, el concepto Daesh tiene un doble significado en árabe y puede ser entendido como “intolerante”, “semilla de discordia”, o incluso “algo que aplastar”. Por eso se aconseja utilizar siempre este término.</p>
<p><strong>Usted ha estudiado a fondo la estrategia de comunicación y propaganda de Daesh. ¿Cuáles considera que han sido las estrategias comunicativas pioneras que ha realizado este grupo terrorista?</strong></p>
<p>La disrupción digital que Daesh ha realizado en la opinión pública internacional está basada en tres pilares: creación de una elaborada narrativa transmedia; construcción de una red de medios propios y la utilización de ejércitos de bots en las redes sociales para distribuir de manera masiva y segmentada sus contenidos a sus audiencias potenciales. Es la primera vez que se puede describir la utilización combinada de estos tres elementos por parte de un grupo terrorista y las lecciones aprendidas son muy preocupantes. Daesh ha elaborado y distribuido en cuatro años más de 15.000 campañas de comunicación, incluidos 1.500 vídeos de alta calidad. Estas campañas tienen diversidad temática y están adaptadas culturalmente a diferentes audiencias. La verdad es que desde 2014 hasta 2017 Daesh ha comunicado más y mejor que cualquier otro organismo o institución pública.</p>
<p><strong>Las redes sociales han jugado un papel clave en la comunicación de los grupos terroristas, ¿cómo lidiar con esa apertura mundial de la información en el gran mundo de internet y las redes sociales?</strong></p>
<p>Todas las campañas distribuidas por Daesh se han hecho públicas en plataformas digitales y redes sociales públicas a las que ha tenido acceso cualquier ciudadano. Es cierto que las grandes compañías tecnológicas han ido mejorando en los últimos tres en años su capacidad para detectar y eliminar estas campañas, pero aún queda mucho hacer. Las nuevas plataformas de comunicación social tienen que comprender que no son únicamente empresas de tecnología, sino que se han convertido en agentes clave de la gobernanza y la opinión pública y tienen que asumir ese rol con todas las consecuencias.</p>
<p><strong>¿Qué medidas están adoptando plataformas como Facebook, Twitter, YouTube o Google para mermar el éxito narrativo de Daesh y otros grupos terroristas? ¿Son medidas adoptadas como empresas o impuestas gubernamentalmente? ¿Hay una estrategia conjunta?</strong></p>
<p>Como he dicho anteriormente, las grandes empresas de tecnología han realizado motu propio un gran esfuerzo estos últimos años en detectar y eliminar contenidos y grupos extremistas de sus plataformas. Sin embargo, estos esfuerzos aún no son suficientes. Daesh aún es capaz de distribuir una media de dos campañas diarias por las redes sociales y alguno de estos contenidos están disponibles más de 24 horas en la red. En cualquier caso, la lucha contra las estrategias de comunicación <em>online</em> de grupos violentos y extremistas no debe limitarse únicamente a la eliminación de contenidos. Es necesaria una colaboración estable y sistematizada entre empresas privadas, gobiernos y sociedad civil para crear y distribuir narrativas positivas que puedan competir en seducción con las narrativas de los terroristas. Otra área potencial de cooperación entre las empresas privadas y los gobiernos es el de la recopilación de evidencias digitales para la detección y posible enjuiciamiento de individuos que han aparecido en las comunicaciones oficiales distribuidas por Daesh.</p>
<p><strong>La guerra dialéctica pasa por las redes sociales, pero especialmente por los medios de comunicación ¿Cuál es el papel de la prensa frente a los grupos terroristas? ¿Ha estado la prensa a la altura de lo que sucede?</strong></p>
<p>Gran parte de la lucha contra el terrorismo se combate en la opinión pública. Es una guerra de encuadres y los grupos violentos y extremistas son muy conscientes de ello. Daesh ha hecho un gran esfuerzo por presentar el terrorismo con enfoques atractivos, seductores, incluso agradables. Hay un dato realmente inquietante en este sentido. El cincuenta por ciento de los videos donde se muestran ejecuciones están inspirados en los videojuegos y las películas más populares del mercado adolescente. El terrorismo de Daesh ha convertido el terror y los asesinatos en espectáculos audiovisuales atractivos y familiares para sus audiencias. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de revertir esos enfoques y destacar el sufrimiento que causa el terrorismo. Es necesario humanizar a las víctimas, mostrar sus rostros, sus historias, sus nombres y el sufrimiento de los familiares para mostrar cuál es la verdadera cara del terrorismo y el extremismo.</p>
<p><strong>Tal y como usted señala en su libro, la estrategia de comunicación transmedia que mantiene Daesh tiene un antes y un después de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París, ¿por qué?</strong></p>
<p>El ataque terrorista de París fue concebido como un espectáculo audiovisual transmedia. La preparación logística del atentado se realizó teniendo en cuenta la campaña de marketing digital y los productos audiovisuales que se iban a elaborar para socializar el acto terrorista. Daesh difundió 18 videos de alta calidad en los que aparecían veintidós ciudadanos franceses justificando el atentado; dos notas de prensa; dos infografías, artículos en tres revistas; un videoclip musical y entrevistas exclusivas con los responsables del atentado. Todo ello en francés, inglés y árabe. El vídeo en el que Daesh reivindicaba el atetando estaba inspirado en uno de los videojuegos más populares del mercado y mientras se estaba produciendo el ataque, los terroristas pusieron en marcha una campaña en redes sociales donde comparaban el ataque con otro famoso videojuego. Todo estaba pensado para transformar el terror en un espectáculo familiar para sus audiencias.</p>
<p><strong>Nada menos que 35.000 jóvenes occidentales se han visto “seducidos” por la potente maquinaria de propaganda del grupo yihadista. ¿Considera que los Estados están utilizando una estrategia efectiva para combatir esa narrativa de los grupos terroristas? ¿Hay una estrategia conjunta contra Daesh y otros grupos terroristas?</strong></p>
<p>Los Estados no están preparados para las guerras de narrativas contra grupos violentos y extremistas. Es, sin duda, uno de los principales retos que tienen los actuales Estados de derecho. No se trata de hacer contra narrativas, el reto está en contar historias atractivas, transmedia y seductoras que logren generar la simpatía de las nuevas audiencias entorno a los valores del Estado de Derecho y de las instituciones democráticas que lo garantizan. La creación de narrativas de consenso que pongan en valor los logros de la convivencia en democracia debería de ser tratado como una política de Estado. En este sentido, hay que tener en cuenta que Daesh nos ha facilitado enormemente el trabajo de creación de narrativa. Disponemos de una base de datos de 1.500 vídeos que, analizados de forma correcta y sistemática, pueden generar la evidencia científica necesaria para la elaboración de mensajes clave contra este tipo de grupos violentos y extremistas.</p>
<p><strong>Usted afirmó en una entrevista hace menos de un año que “las peores consecuencias del califato digital de Daesh están por llegar”, ¿a qué se refiere con esta afirmación?</strong></p>
<p>Esas declaraciones las realicé el 21 de junio de 2017, dos meses antes del atentado en Barcelona. Lo que quería decir entonces es que la narrativa creada y distribuida por Daesh desde enero de 2014 estaba generando cambios de comportamiento violentos muy extremos y rápidos y que había logrado un nivel de adhesiones muy alto en países de todo el mundo. Quería advertir de que la derrota militar de Daesh en Iraq y Siria no iba a ser suficiente para derrotar a este grupo en el largo plazo. Los terroristas de Daesh sabían que su Califato no era sostenible y que tarde o temprano iban a perder el control sobre el terreno, por eso pusieron tanto interés en ganar la batalla por las mentes y los corazones de millones de jóvenes frustrados en todo el mundo a través de una sofisticada campaña de comunicación y marketing. Si no se combate con firmeza esa estrategia, seguiremos viendo durante muchos años las consecuencias del terror inspirado por el Daesh.</p>
<p><strong>España quedó muy traumatizada después del 11-M y los recientes ataques en Barcelona y Cambrils fueron un duro recordatorio de que existe una amenaza real. ¿Debe España estar preocupada ante más ataques? ¿Tiene España particularmente una estrategia concreta para combatir al terrorismo fundamentalista?</strong></p>
<p>Ese tipo de ataques puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento. España no está más amenazada que otros países. De hecho, de acuerdo a la evidencia científica del análisis de los videos de Daesh, España es uno de los países menos amenazados por este grupo terrorista. Sólo en una ocasión este grupo terrorista amenaza de manera directa a España. En cuanto a la estrategia, es muy significativo y positivo el hecho de que la Estrategia de Seguridad Nacional de España elaborada en 2017 incluyera por primera vez una sección entera contemplando la guerra de opinión pública en contextos de guerra híbrida, que es un elemento clave para derrotar a Daesh.</p>
<p><strong>El objetivo de Daesh, ¿sigue siendo una “guerra religiosa”?</strong></p>
<p>No. De hecho, el análisis científico de las campañas de comunicación de Daesh demuestra claramente que Daesh es el grupo yihadista menos islamista de la historia. La temática exclusivamente religiosa apenas tiene presencia en la comunicación de Daesh. Este grupo terrorista sabe que sus audiencias potenciales son hijos de su generación y que la religión no es un elemento fundamental de sus vidas. La narrativa de Daesh está más cerca de las respuestas violentas nihilistas de Bakunin en el siglo XIX.</p>
<p><strong>Otra de las líneas de su investigación y de su profesión se centra en la recuperación del relato de las víctimas del terrorismo, específicamente en el País Vasco, ¿cómo avanza este tema o desde qué enfoque se está abordando esta recuperación histórica?</strong></p>
<p>No hay duda de que el Estado de Derecho logró derrotar a ETA. La presión de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y la justicia colocó a este grupo terrorista en una situación insostenible e inoperativa. Sin embargo, tengo muchas dudas de que se esté logrando la derrota verdadera de ETA en el campo de la opinión pública y eso, a largo plazo, puede implicar una derrota para el Estado. Apenas existe una narrativa sistemática y coherente que cuente la victoria del Estado de Derecho frente a ETA y que ponga en valor el verdadero sufrimiento de las víctimas del terrorismo y del conjunto de la sociedad que se vio amenazada y aterrorizada por esta organización terrorista. No existen productos de ficción populares que transmitan de una manera atractiva a las nuevas audiencias episodios clave para la historia reciente de España como la detención de la cúpula de ETA en Bidart; el atentado de Hipercor; la liberación de Ortega Lara; el asesinato de Miguel Ángel Blanco; la persecución y el asesinato de ciudadanos como Joseba Pagazartundua; el atentado de la T4 y la detención de Txeroki; la historia de los 314 asesinatos de ETA sin resolver&#8230; Estas historias, entre otras, deben de convertirse en películas de éxito o en series de ficción en plataformas como Netflix, que es donde verdaderamente se está configurando ahora la opinión pública.</p>
<p>Existen cientos de héroes anónimos (ciudadanos y funcionarios) que dieron literalmente su vida y la de sus familias para garantizar la democracia y la libertad en este país, pero son historias que nadie las conoce.</p>
<p>España, a pesar de sus errores, ha sido un ejemplo de lucha contra el terrorismo, pero no lo estamos sabiendo poner en valor y corremos el grave riesgo de que a medio y largo plazo se asiente una narrativa hegemónica donde las víctimas y los verdugos tengan el mismo peso moral o donde ETA y los partidos políticos que la apoyaron sean considerados como los valedores del fin del terrorismo.</p>
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		<title>Corresponsales: los ojos y oídos de la opinión pública mundial</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 15:06:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Luis Tejero, @LuisTejero Consultor de comunicación y analista político. Excorresponsal en Río de Janeiro Los corresponsales, según la Real Academia Española, son “periodistas que habitualmente y por encargo de un periódico, cadena de televisión, etc., envían noticias de actualidad desde otra población o país extranjero”. Profesionales cuya misión consiste en comprender y traducir la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Luis Tejero,</span> <a href="https://twitter.com/luistejero?lang=es">@LuisTejero</a> <strong>Consultor de comunicación y analista político. Excorresponsal en Río de Janeiro</strong></p>
<p>Los corresponsales, según la Real Academia Española, son “periodistas que habitualmente y por encargo de un periódico, cadena de televisión, etc., envían noticias de actualidad desde otra población o país extranjero”. Profesionales cuya misión consiste en comprender y traducir la realidad del territorio que cubren para transmitírsela a una audiencia más o menos lejana. Son, en otras palabras, los ojos y oídos de la opinión pública mundial.</p>
<p>Nunca faltan historias que contar. Desde el <em>brexit</em>, el <em>impeachment</em> de Dilma Rousseff y el proceso de paz en Colombia hasta la elección de Donald Trump, la crisis en Venezuela o el actual pulso entre los líderes independentistas catalanes y el Gobierno español, a los corresponsales siempre les sobra material para llenar sus crónicas. Este artículo intenta explicar la importancia del oficio a través de la experiencia de quienes lo ejercen o han ejercido en distintas regiones del planeta.</p>
<p>“El trabajo de corresponsal en el extranjero es un lujo. Es sumamente interesante, pues abarca todos los géneros y secciones [&#8230;] Es la mejor escuela de periodismo que conozco”, resume <strong>Francisco Herranz</strong>, quien vivió y contó la Rusia postsoviética en los años 90 y después ejerció como redactor jefe de Internacional en el diario español El Mundo. “Pero al mismo tiempo es duro porque sueles trabajar solo, lejos de la redacción y sin mucho apoyo logístico”, advierte.</p>
<p>En un escenario ideal, sin las urgencias que imponen hoy las redes sociales, el periodista destinado en el exterior debería ser “un sherpa antropológico, una persona que penetra todo lo que puede en una sociedad ajena para captar su esencia, entenderla y trasladarla a sus compatriotas a través de sus crónicas bajo el prisma de la propia mirada”. Así lo cree <strong>Daniel Utrilla</strong>, quien también fue corresponsal en Rusia y recogió sus vivencias en <em>A Moscú sin kaláshnikov</em> (Libros del K.O., 2013).</p>
<p><strong>Celia Maza</strong>, en Londres desde hace una década, se suma al debate: “Como corresponsal, debes saber tanto de política como de economía, cultura, realeza&#8230; Y estar mucho en la calle para entender, en mi caso, cómo actúa y respira la sociedad británica. O explicar cómo pueden afectar a los españoles determinadas medidas adoptadas por el Gobierno británico, como es el caso del <em>brexit</em>”.</p>
<p>“Un corresponsal debe intentar conocer de cerca a las partes [de una sociedad, de un conflicto&#8230;] hablando con los ciudadanos de la zona que está bajo su responsabilidad. Un corresponsal no puede vivir aislado”, coincide <strong>Sal Emergui</strong>, profesional de prensa, televisión y radio en Oriente Próximo.</p>
<p><strong>VISIÓN SUBJETIVA</strong></p>
<p>¿Qué proporción de las crónicas enviadas desde el extranjero es estrictamente información y cuánto hay de análisis, interpretación o adaptación de un país a otro? En Jerusalén, Emergui apuesta por “contar las cosas relevantes desde una necesaria frialdad”. “No hay que tomar partido; ya lo hará el lector en función de los datos y los hechos”, afirma el corresponsal de CNN en Español.</p>
<p>Herranz distingue entre “contexto” y “análisis”. El primero, dice, “es necesario para que la audiencia entienda la realidad que subyace detrás de los hechos, sobre todo en países con culturas y sociedades muy distintas a la nuestra”. En cambio, mezclar información y análisis conlleva el riesgo de terminar ofreciendo “una versión parcial”. “Otra cosa es la interpretación de los hechos para aportar valor añadido, pero debe ser equilibrada y muy fina para no caer en la opinión”, añade.<br />
Maza, cuyos textos pueden leerse en<em> La Razón y El Confidencial</em>, es partidaria de ir más allá del teletipo y la noticia convencional. “La información estricta, por llamarla de alguna manera, ya llega a través de las agencias. Un corresponsal debe aportar análisis y contexto para un mejor entendimiento”, explica. Y ofrece un caso práctico: “Si Theresa May da una rueda de prensa sobre el <em>brexit</em>, yo no me limito a poner sus declaraciones, sino que tengo que dar un panorama más extenso y analizar las consecuencias. No es solo una primera ministra británica hablando del <em>brexit</em>; es una gobernante sin autoridad al haber perdido la mayoría absoluta en las elecciones que ella misma convocó y con un partido completamente dividido respecto a la relación que se debe tener con la UE en el futuro”.</p>
<p>La corresponsal en el Reino Unido y su colega en Oriente Próximo están de acuerdo en un punto. Reconoce Maza: “La objetividad no existe. De manera inconsciente, aunque quiera ofrecer una información veraz y completa, siempre va a ser interpretada bajo mi prisma”. Y complementa Emergui: “No hay nadie 100% objetivo porque es imposible, no somos robots. Pero sí se puede intentar ser imparcial y honesto, y aclarar cuándo un artículo es información u opinión”.</p>
<p><strong>PROPAGANDA E INFLUENCIA</strong></p>
<p>Campañas electorales, tomas de posesión, dimisiones, destituciones, atentados terroristas, conflictos bélicos&#8230; Con frecuenci­a, los periodistas extranjeros desplegados en puntos calientes del mapa se ven atrapados en medio de una batalla propagandística y acaban adquiriendo un protagonismo mayor del que seguramente desearían.</p>
<p>Sucede así porque las partes implicadas –gobiernos, dirigentes políticos o incluso los bandos de una guerra– son conscientes de la influencia de los corresponsales en la formación de opinión de sus respectivas audiencias. Saben que sus decisiones como periodistas, ya sea elegir un titular o dar mayor peso a unos u otros argumentos, tienen potencial para hacer que las cosas se vean de determinada manera en los países a los que se dirigen.</p>
<p>¿Hasta dónde alcanza ese impacto? Entre los entrevistados para este artículo, la respuesta no es unánime. Herranz y Maza están convencidos de que su trabajo sí ha influido “mucho” en la imagen que sus lectores se hacen de Rusia y el Reino Unido, respectivamente. “Quizás demasiado”, aclara el excorresponsal en Moscú en un ejercicio de autocrítica. “Mis textos daban una visión muy concreta e imperfecta del país, a veces no tan completa como me hubiera gustado. Las limitaciones de espacio complicaban mucho las cosas”, confiesa.</p>
<p>La corresponsal española en Londres concede especial importancia a la mirada subjetiva de quien observa los acontecimientos y después los narra a través del papel, la pantalla o las ondas radiofónicas. “Si bien hay temas que todos los periodistas tratamos, hay otros a los que no todos tienen acceso o bien son interpretados, sin intención de manipular, desde un punto de vista personal”, comenta la colaboradora de la cadena de televisión La Sexta.</p>
<p>Otros no asumen tanta influencia. Desde Oriente Próximo, Emergui relativiza la repercusión de sus noticias y reportajes por tratarse de una región que tradicionalmente ha captado la atención de cientos de informadores provenientes de todo el mundo. “Estoy en una zona que se ha cubierto desde siempre de una forma tan extensa que mis textos tienen una influencia mínima en la imagen [que se percibe] de los israelíes y palestinos”, admite. “Solo puedo influir cuando enseño cosas desconocidas o que a algunos no interesa que sean conocidas, o bien al entrevistar a líderes o formadores de opinión”, agrega.</p>
<p><strong>URGENCIA DIGITAL</strong></p>
<p>Utrilla, a partir de su aventura periodística en la capital rusa, va más allá y destaca notables diferencias en la forma de trabajar antes y después del predominio de las redes sociales y las coberturas en directo. “Cuando me tocó seguir noticias de largo alcance como el hundimiento del submarino Kursk (2000), el secuestro del teatro Dubrovka (2002) o la toma de rehenes en la escuela de Beslán (2004), aún no existían Facebook ni Twitter”, recuerda.</p>
<p>Posteriormente, según Utrilla, “la irrupción de internet convirtió los diarios en <em>minutarios</em>, o agencias de información al minuto, y colocó la rapidez como máxima prioridad”. “Quienes hemos habitado los dos mundos, miramos con nostalgia la época en la que un corresponsal contaba con varias horas para perpetrar su crónica. Ese margen permitía hacer textos con más sustancia, sobre todo porque se afrontaba la noticia como un ejercicio de síntesis que ahora no existe: ahora el flujo informativo es constante y desbordante”, lamenta.</p>
<p>Sobre la capacidad de influir en las audiencias, responde: “Antes de la explosión de la era digital, el corresponsal sentía mucho más que ahora que era los ojos del periódico. La responsabilidad era mucho mayor a la hora de configurar en los lectores una imagen del país. Teníamos más predicamento por la sencilla razón de que había menos información, no existía la sobreabundancia de hoy”.<br />
Dos épocas no tan distantes en el tiempo, pero marcadas por una profunda transformación tecnológica. Así las compara el autor de <em>A Moscú sin kaláshnikov</em>: “Hace 15 años, el mundo seguía siendo muy grande e inhóspito y los corresponsales aún éramos los exploradores de la información. La forma de ver y de contar Rusia era importante, porque pocos tenían la ocasión de asomarse a este país. Ahora ya no. Ahora vas al lago Baikal a escribir un reportaje y te encuentras a una familia de Alcorcón [municipio de Madrid] haciendo un picnic y colgando fotos en Facebook. Y no digo que esté mal; solo digo que el mundo ya no es un lugar tan misterioso y que el corresponsal ha dejado de tener la importancia que tenía como explorador intelectual del planeta”.<br />
Presiones locales</p>
<p>Sean o no tan relevantes como hace años, los corresponsales siguen viéndose frecuentemente involucrados en las mencionadas disputas propagandísticas. Su posición como observadores los convierte a menudo en objetivo preferencial de los diversos actores políticos locales, que tratan de colocar sus mensajes también en la prensa de fuera. Es una pelea por conquistar las portadas extranjeras.<br />
El autor de estas líneas pudo comprobarlo de primera mano en 2016, cuando trabajaba como corresponsal y analista político en Brasil. En aquellos días se libraba en el mayor país de América Latina un áspero enfrentamiento entre la presidenta Dilma y la oposición; entre una mandataria elegida en las urnas y que denunciaba un intento de “golpe”, y unos adversarios decididos a derribarla bajo acusaciones de corrupción y desastrosa gestión de la crisis económica. Y en medio, decenas de periodistas extranjeros a quienes unos y otros trataban de convencer de sus argumentos.</p>
<p>Situaciones igualmente controvertidas se repiten, por ejemplo, en la prolongada crisis en Cataluña entre los secesionistas y el Gobierno central de Mariano Rajoy. Mientras los primeros hablan de “Estado opresor” e intentan que la prensa internacional replique dicho discurso junto a impactantes fotografías de cargas policiales, el segundo busca transmitir a los corresponsales la idea de “legalidad” en el marco europeo.</p>
<p>Ambos lados buscan “vender su relato”, explica Emergui. Y lo mismo ocurre de manera casi permanente en la histórica tensión entre Israel y Palestina, un territorio donde “las dos partes suelen hacerse eco de los textos que les interesan”, añade.</p>
<p>Los intereses políticos y diplomáticos existen; las presiones, también. Lo saben quienes han trabajado en redacciones periodísticas y han recibido sugerencias más o menos sutiles para orientar sus contenidos en uno u otro sentido. De su amplia trayectoria en <em>El Mundo</em>, Herranz guarda en la memoria “alguna que otra llamada” procedente de ciertas embajadas. “Algunas de ellas nos ofrecían entrevistas propagandísticas o nos reprochaban la línea editorial que mantenía el periódico. Algunos [interlocutores] no eran sutiles”, asegura.</p>
<p>Para ilustrarlo con ejemplos, el exresponsable de Internacional y ahora profesor de la Universidad Carlos III de Madrid se remonta a sus tiempos de reportero en Europa del Este. “Las autoridades rusas se quejaban a veces de mi trabajo a mis jefes, porque decían que solo publicaba noticias ‘negativas’. Eso me animaba”, relata. “También me acuerdo de una entrevista que le hice a un primer ministro de Letonia y que provocó mucha polémica en aquel país, porque hacía declaraciones muy controvertidas sobre Rusia”.</p>
<p>Concluye Herranz con otra anécdota en primera persona que condensa en pocas palabras el arte de ser corresponsal. “Recuerdo perfectamente un viaje que hice a Kazajistán y que causó mucho revuelo después de que publicara una historia que no dejaba muy bien parado al Gobierno de allí”, dice. “El embajador estaba entre enfadado y preocupado porque creía que, al haberme invitado al congreso del partido en el poder, yo iba a escribir una especie de publirreportaje. Se equivocó”.</p>
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		<title>La comunicación es una expresión de la personalidad”</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-es-una-expresion-de-la-personalidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 May 2012 15:37:48 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Yago de Marta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Yago de Marta, experto en oratoria y mediatraining Yago de Marta, experto internacional en oratoria y media training. Formador de políticos y directivos para hablar y debatir ante público y cámaras. Twitter: @yagodemarta Por David Redoli Morchón Los últimos meses de este asesor se desarrollan a velocidad de vértigo entre dos continentes. De [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Yago de Marta, experto en oratoria y mediatraining</h2>
<p><strong>Yago de Marta, experto internacional en oratoria y media training. Formador de políticos y directivos para hablar y debatir ante público y cámaras. Twitter: <a href="https://twitter.com/YagodeMarta">@yagodemarta</a></strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">David Redoli Morchón</span></p>
<p>Los últimos meses de este asesor se desarrollan a velocidad de vértigo entre dos continentes. De Marta entrena en países como Puerto Rico, El Salvador, Chile, Venezuela, Panamá, Honduras, Andorra, spaña, Ecuador, México,Estados Unidos, Colombia y Bolivia. Durante la entrevista se encuentra preparando el segundo debate presidencial mexicano, que decidirá al próximo presidente. Nos abre un espacio en su agenda para hablar de sus próximas citas.</p>
<p><strong>Usted dirigirá el taller de oratoria en el II Encuentro Internacional de Comunicación Política de ACOP, en Bilbao. ¿Qué contenidos pueden esperar los asistentes?</strong></p>
<p>Vamos a conocer las entrañas de un debate. Desde el análisis de contexto hasta los documentos de la negociación del predebate. Como esperan los socios que ya me conocen, va a ser absolutamente práctico de modo que los participantes buscarán soluciones en la sesión a partir del contexto político, las cualidades de imagen y oratorias de los candidatos. Nos centraremos tanto en el enfoque de un entrenamiento como en los elementos formales del debate que le sean más favorables.</p>
<p><strong>¿Para esto vas a utilizar alguna experiencia propia?</strong></p>
<p>Si, trabajaremos con los dos debates presidenciales de estas elecciones en México. El ejemplo es paradigmático tanto en diversos estilos comunicativos de los candidatos como en las particularidades de los modelos en ambos debates.</p>
<p><strong>Como experto en oratoria, ¿cuál es la importancia que tiene esta herramienta en el contexto político actual?</strong></p>
<p>Tiene más y menos de lo que se piensa. Las elecciones no las ganan los grandes oradores (solamente), pero para transmitir de forma adecuada los atributos viejos y nuevos de un candidato es imprescindible una buena oratoria y altura en el enfrentamiento dialéctico, la vía más sólida y rápida para transmitir credibilidad, simpatía, liderazgo&#8230; En el ejemplo que vamos a trabajar en el taller, y en las referencias que utilizaremos, veremos cambios notables en la dirección en las encuestas a partir de un debate. Pero sobre todo, veremos cómo un debate cambia el escenario de una elección y el valor relativo de los contendientes a la presidencia después de su celebración.</p>
<p><strong>Desde su punto de vista, ¿la oratoria y la argumentación política han ganado o han perdido peso en las democracias contemporáneas en las últimas décadas?</strong></p>
<p>Hace mucho que no van ligadas. Ahora las argumentaciones no tienen sitio en las entrevistas televisivas ni de radio. Todo es muy rápido. Sólo, en algunos espacios (cada vez más escasos) hay tiempo para desarrollar las ideas. Y precisamente por esto la oratoria es imprescindible. Sólo un buen entrenamiento (y no me refiero a aprender las posibles preguntas y preparar las posibles respuestas) te permite pensar claro y moverte de forma coherente y libre en una entrevista, que por definición es crítica. Ya no vale la argumentación compleja, hay que ser claro y rápido e ir dirigido al beneficio. Lo demás es pedir que cambien de canal.</p>
<p><strong>¿Cuál es su principal recomendación para un líder político que quiera mejorar su oratoria?</strong></p>
<p>Que busque y rebusque especialistas. En la consultoría política en general, como en muchos otros sectores, comienza a ser difícil distinguir al buen del mal profesional. Así que la búsqueda más vale que la hagan por recomendación. Hace no mucho supe de un cliente que dijo que contrataba un entrenamiento pero que pensaba que era caro. No veía la utilidad, tan sólo un gasto más dentro de la campaña. Después de que su candidato ganó el debate obteniendo una penetración pública y una ola de valoraciones positivas imposibles de pagar en publicidad dijo que los entrenamientos en oratoria son muy baratos. Que fuera asequible sólo dependía de los recursos que tuviera en ese momento. El político habla todo el día, así que la oratoria es el enlace más habitual entre su personalidad y quienes le rodean. Mejorar ese canal es asegurar que se transmiten los atributos y el mensaje de forma correcta 24/7.</p>
<p><strong>Las redes sociales han cobrado mucho peso en la arena pública. Sin embargo, ¿no cree que canales como Twitter-140 caracteres- o Facebook -comunicaciones cortas- van, paradójicamente, en contra del desarrollo argumental y razonado de las ideas políticas?</strong></p>
<p>Como indicaba antes, las “comunicaciones cortas” parecen ser un signo del los tiempos. Sin embargo, las redes han permitido que se discuta más sobre política que nunca, y eso es bueno. Ha hecho el trabajo de los consultores y políticos más transparente. En cuanto a los debates, es bonito e inquietante ver en redes las opiniones de la gente sobre un debate. Millones de personas dan su opinión sobre los estilos y las argumentaciones horas antes de que se exprese cualquier informativo. No obstante, echo de menos espacios donde el político pueda profundizar en sus ideas y que aquellos ciudadanos que desean estar informados profundicen en los programas y planteamientos.</p>
<p><strong>Usted prepara a numerosos candidatos para enfrentar debates políticos. De acuerdo a su experiencia, ¿cuáles son los principales peligros o problemas a los que se enfrenta todo candidato a la hora de afrontar un debate político?</strong></p>
<p>El primer peligro es el “efecto túnel”. El candidato en cuanto comienza el debate siente que se estrecha su capacidad de reacción y respuesta. Esto, aunque es fácil de corregir no siempre lo vemos resuelto en los debates. Encontramos precipitación, empobrecimiento de las ideas y acartonamiento de gestos y dicción. El segundo peligro, es el clásico enemigo de la figura política; el ego. Creen que el debate es una mera continuación de la campaña y no es así. Creen que si les va bien en el parlamento o en las entrevistas les irá bien en el gran día. Un debate es a una entrevista, lo que el tenis es al badminton. Si, juegas con raquetas, pero las leyes físicas no actúan del mismo modo. El debate es el centro gravitatorio de la campaña y eso hace que toda la información se sienta atraída por él conforme se acerca. El político debe aprovechar esa ley física para aumentar su valor y presencia sin coste.</p>
<p><strong>Entonces, ¿el entrenamiento tiene un alto componente psicológico?</strong></p>
<p>La comunicación es una expresión de la personalidad. Aquellos que entrenan en preguntas y técnica de respuestas a un candidato pero no entran en ver de qué modo se articula su “efecto túnel”, su relación con los demás o qué poder atribuye a las cámaras o el entrevistador, sólo está haciendo la mitad del trabajo. Los ejemplos a lo largo del mundo son muy numerosos. Está bien conocer a fondo las propuestas, pero es aún más importante decirlas en el tiempo marcado, con el matiz emocional que facilite su comprensión y retención y enfocado al beneficio del elector de modo que sea relevante para él.</p>
<p><strong>¿Sabemos que proteges con dientes la identidad de tus clientes, pero cuál es su predicción para los próximos debates que se celebrarán antes de las elecciones de este año en México, Venezuela, Panamá y Honduras?</strong></p>
<p>Para dar dos referencias. El debate de los precandidatos venezolazos en la Universidad se pareció notablemente al primero mexicano y no había por qué. Hay una notable pobreza en los formatos de debate que se utilizan. Si queremos que tengan sentido deben entretener y para ello es necesario que tengan ritmo, deben permitir la confrontación de ideas y no sólo la presentación de ellas. Ojalá los debates que nos quedan este año por delante sean comentados por la calidad de los políticos y no por ser “lo de siempre”.</p>
<p><strong>¿Son los debates tan importantes para ganar o para perder elecciones?</strong></p>
<p>Los estudios indican cambios de voto mínimos. No obstante, como decía antes, dada su fuerza gravitatoria pueden cambiar la orientación de las tendencias. El ejemplo que voy a mostrar en Acop sobre los debates de la historia de México muestran cambios clarísimos de intención de voto y de posicionamiento de temas en la sociedad. En concreto, en estas elecciones el ritmo lo están marcando los debates. Su importancia entrevista P11 es vital pero hay que saber calentarlos desde muchos días antes, entrenarse y mantenerlo caliente todo lo posible hasta el día de la elección. Dado que suponen un enfrentamiento entre dos (o más personas) es el único momento en el que el pueblo “mide” como líder y ser humano al político. Esto es imprescindible para movilizar a los indecisos, para alimentar a nuestro público cautivo y para desmovilizar al contrario. A pesar de todo, dado que cada día más se tiende en América Latina a los formatos encorsetados (como ejemplos el debate de precandidatos en la UCV en Venezuela o el primer debate mexicano).</p>
<p><strong>¿Cómo podrían los medios de comunicación mejorar la transmisión de las ideas, los valores y los argumentos de los líderes políticos ante la opinión pública?</strong></p>
<p>En cuanto a los debates, el problema nace en los consultores y los políticos. Se busca el entorno más seguro para el candidato y eso no ayuda a la opinión pública. Cuanto más flexibles sean los formatos y con más turnos (los turnos largos hacen bajar la atención y la tensión) más información llegará. El modelo de debate modifica la forma de relación entre los candidatos, entre los candidatos y el tema, y entre los candidatos y los espectadores. El trabajo consiste en asimilar el formato, trabajarlo para que nuestro candidato sea percibido, en esa comparación directa de perfiles y posturas, como la opción preferente. Es importante que el entrenador dirija a los negociadores, sólo él sabe leer las consecuencias del modelo. Los partidos o los consultores podemos temer los formatos abiertos, pero la única vacuna son los entrenamientos intensos 360 grados. Nuestro candidato tiene que ser un conector entre las preguntas de la audiencia y sus beneficios, y eso sólo lo da un manejo ágil de los temas y un estilo adecuado. Los debates no van de persuasión, van de identificación.</p>
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