<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>procesos archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
	<atom:link href="https://compolitica.com/tag/procesos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link></link>
	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 01 Feb 2017 05:59:08 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.1</generator>

<image>
	<url>https://compolitica.com/wp-content/uploads/2024/10/faviconACOP.jpg</url>
	<title>procesos archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La comunicación política desde la óptica de la investigación. Estado de la cuestión.</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-politica-desde-la-optica-de-la-investigacion-estado-de-la-cuestion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2017 05:59:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
		<category><![CDATA[cuantitativas]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de la cuestión]]></category>
		<category><![CDATA[interdisciplinariedad]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Marqués]]></category>
		<category><![CDATA[óptica]]></category>
		<category><![CDATA[procesos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://compolitica.com/?p=6723</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Joaquín Marqués, @quim_marques Doctor en comunicación, abogado y politólogo. La reflexión científica y la actividad investigadora sobre la comunicación política (compol) como objeto de estudio, a lo largo del presente siglo, ha ido creciendo, tanto en cantidad como calidad, en línea con lo que ya apuntó María José Canel, presidenta fundadora de ACOP, hace [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/la-comunicacion-politica-desde-la-optica-de-la-investigacion-estado-de-la-cuestion/">La comunicación política desde la óptica de la investigación. Estado de la cuestión.</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Joaquín Marqués,</span> <strong><a href="https://twitter.com/Quim_Marques?lang=es">@quim_marques</a> Doctor en comunicación, abogado y politólogo.</strong></p>
<p>La reflexión científica y la actividad investigadora sobre la comunicación política (<em>compol</em>) como objeto de estudio, a lo largo del presente siglo, ha ido creciendo, tanto en cantidad como calidad, en línea con lo que ya apuntó <a href="http://mariajosecanel.com/curriculum/">María José Canel</a>, presidenta fundadora de ACOP, hace ahora casi una <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=1&amp;rev=74.htm#top">década</a>. Opinión que coincide con la expresada por <a href="https://www.geac.es/miembros/manuel-mart%C3%ADnez-nicol%C3%A1s/">Manuel Martínez Nicolás</a>, que, sobre esas fechas, realizó un <a href="https://revistas.ucm.es/index.php/POSO/article/view/POSO0707230209A">trabajo de investigación</a> sobre la misma materia: “desde hace unos años (1996-2007), el campo de la Comunicación Política está siendo uno de los más dinámicos, y quizá también solventes, de la investigación española sobre comunicación”. Su percepción, a día de hoy, es que el proceso ha continuado con fuerte dinamismo: “la evolución ha sido brutal pero hasta un punto que considero excesivo. Prolifera mucho la investigación generada en las redes sociales pero realizada con poca substancia”.</p>
<p>Este fuerte desarrollo ha ayudado a la creación y/o consolidación de una serie de grupos de investigación, imbricados en el ámbito universitario español. Como consecuencia de ello, la producción científica en este campo ha vivido un fuerte dinamismo a la vez que se han elevado los niveles de cumplimiento de los estándares metodológicos internacionales. Este comportamiento interior está en línea con la dirección de esta materia a nivel internacional, como puso de manifiesto en su día la también expresidenta de ACOP, <a href="http://www.iese.edu/es/claustro-investigacion/claustro/directorio-profesores/karen-sanders/">Karen Sanders</a>, en <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=3&amp;rev=74.htm">Telos</a>.</p>
<p>Se constata que la investigación científica de la compol empezó a despegar en España, al menos como objeto académico, en la última década del siglo pasado al socaire de varios factores: el sorpasso político que se inició en aquella época y que aún hoy pervive (declive del PSOE y auge del PP); de los cambios en la sociedad española (donde se empezó a incrementar la utilización del voto instrumental por parte de muchos ciudadanos); de una proliferación de empresas demoscópicas y una incremental profesionalización de los especialistas, entendida ésta en línea con la expuesto por <a href="https://scholar.google.com/citations?view_op=view_citation&amp;hl=es&amp;user=GG6s0R0AAAAJ&amp;cstart=20&amp;pagesize=80&amp;citation_for_view=GG6s0R0AAAAJ:HDshCWvjkbEC">Jordi Rodríguez Virgili</a>. Este profesor titular de la UNAV, es de la opinión que, en la actualidad “la investigación en comunicación política en España está ya plenamente consolidada con un buen número de tesis doctorales, presencia habitual en la revistas académicas, grupos de investigación emergentes, intervención de investigadores españoles del área en los congresos científicos de mayor impacto internacional, compite en las convocatorias públicas de proyectos de investigación, etc.”</p>
<p><strong>Estado de la cuestión</strong></p>
<p>Este artículo pretende esbozar la situación actual a partir de los grupos formalmente estructurados. La dificultad de la investigación estriba en que muchos de ellos no tienen la comunicación política como única línea de investigación, ni tan siquiera como la principal. Muy a menudo comparten el estudio con otras temáticas colaterales. Esta situación es fruto de la necesidad (u obligación impuesta por sus universidades) de agrupar a diferentes colectivos (habitualmente compuestos por un reducido grupo de profesores universitarios e investigadores) en torno a un único grupo, más fuerte (en todos los sentidos), para fortalecer su potencial, con el objetivo de conseguir tanto subvenciones públicas como ayudas privadas que posibiliten el desarrollo investigador, en un contexto de fuerte reducción de las inversiones en este campo. De esa manera, observamos grupos con más de una veintena de miembros, como, entre otros, <a href="http://www.novosmedios.gal/">Novos Medios</a> (de la mano de Xosé López García), <a href="http://mediaflows.es/">Mediaflows</a> (Guillermo López García), <a href="http://www.ehu.eus/es/web/partehartuz/home">Parte Hartuz</a> (Iñaki Barcena), o <a href="http://unica.upf.edu/es">Unica</a> (Miquel Rodrigo).</p>
<p>Se han identificado en torno a una veintena de grupos de investigación en España, la mayor parte de ellos consolidados desde hace años y casi todos están ligados a una universidad. Algunos de ellos, como <a href="https://www.ucm.es/departamentosociologia6/grupo-de-investigacion-comunicacion-y-politica-en-el-nuevo-espacio-publico-conep">CONEP</a>, grupo de investigación de la UCM (reconocido en 2007), disponen de miembros adscritos a varias universidades (cinco, en este caso). Lo más habitual es que todos los miembros pertenezcan a la misma facultad y que ésta esté ligada al ámbito de la comunicación. CONEP es una excepción (Sociología).</p>
<p>Si analizamos los grupos centrados exclusivamente en la <em>compol</em> observamos que hay muy pocos. Alguno, como <a href="https://www.ucm.es/grupos/grupo/233">Estrategias Persuasivas: Propaganda Política y de Guerra</a>, se centra en esta área temática. <a href="http://www.escueladoctorado.ceu.es/programas/comunicacion-social/lineas-investigacion.php">Comunicación, Esfera Pública y Ciudadanía</a> dispone de cuatro líneas, todas ellas relacionadas, en mayor o menor medida con la <em>compol</em>. Otro grupo, con una orientación similar pero mucho más reciente, creado en 2013, es el valenciano Mediaflows, ya citado, que centra su esfuerzo en torno a flujos de comunicación en los procesos de movilización política. Pero la mayor parte de ellos dispone de un número amplio de líneas de investigación que fluctúa entre 3 y 14 donde la <em>compol</em> es una más. Un ejemplo de ello es GEAC (<a href="https://www.geac.es/">Grupo de Estudios Avanzados de Comunicación</a>), creado en 2003 y ligado a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos, liderado por Enric Saperas, que centra su esfuerzo en torno a seis líneas de investigación, siendo la <em>compol</em> una de ellas. Este caso no es una rara avis. Es la norma. Verbigracia, el grupo MDCS (<a href="https://www.ucm.es/mdcs/lineas-investigacion">Mediación Dialéctica de la Comunicación Social</a>) de la Universidad Complutense de Madrid, con una antigüedad similar, y dirigido por José Luis Piñuel. A pesar que incluye la <em>compol</em> como una de sus líneas de investigación la producción de esta materia en los últimos años es casi nula, a tenor de lo publicado.</p>
<p>A lo expuesto debemos añadir otra problemática para delimitar el ámbito. En torno a la <em>compol</em> conviven varios ámbitos de las ciencias sociales: aquellos provenientes de los estudios de comunicación junto a los procedentes de la ciencia política, pero sin olvidar algunas líneas de la sociología y, en menor medida, el derecho. <a href="http://uca.edu.sv/mcp/media/archivo/6f1861_balancecomunicacionpolitica.pdf">José Luis Dader</a> apuntó en su día esta dualidad de planteamientos investigadores: “el enfoque politológico (inspirado en la tradición de la ciencia política) y el enfoque comunicológico (derivado de la teoría y sociología de la comunicación)”. Nos interesa más el segundo donde “la pregunta central indaga sobre el papel que juega la variable comunicacional en los diversos procesos políticos en los que interviene”¹.</p>
<p>Otro elemento de análisis del estado de la investigación sobre <em>compol</em> en España se relaciona con la formación y procedencia de los miembros que participan tanto en los grupos como en los proyectos de investigación. Dicho en román paladino, el nivel de interdisciplinariedad. En el pasado era inexistente. Y en la última década también. Para Martínez Nicolás, miembro del grupo de investigación GEAC, que es requerido por el Ministerio de Economía como evaluador de proyectos sobre <em>compol</em>, “la interdisciplinariedad está ausente en los propuestas que demandan apoyos públicos”. Es una de las asignaturas pendientes.</p>
<p><strong>Ejes temáticos</strong></p>
<p>Obviando las problemáticas expuestas, podemos establecer unos ejes temáticos principales en las investigaciones que se han ido realizando en los últimos lustros. El trabajo “<a href="http://www.aeic2014bilbao.org/download/aeic2014bilbao_comunicaciones.pdf">La investigación en comunicación en España: estado de la cuestión</a>” ya los expuso en el IV Congreso Internacional de la Asociación Española de Investigación en Comunicación, en 2014:</p>
<ul>
<li>Identificación de similitudes y diferencias en las relaciones entre el periodismo y la política con la intención de conocer la articulación de los sistemas políticos y sistemas de medios en la oferta de oportunidades de información.</li>
<li>Explicar las estrategias de la sociedad civil para influir en las condiciones de publicidad en la esfera pública. Aquí se incluyen aquellos trabajos interesados en entender la participación cívica y la crisis de representación en las democracias contemporáneas.</li>
<li>Nuevos desafíos normativos como producto de las tendencias en la comunicación política.</li>
</ul>
<p>En el pasado, la investigación en <em>compol</em> era muy mediacéntrica. Para Rodríguez Virgili predominaban las investigaciones que ponían en los efectos negativos de los medios de comunicación en la confianza política. Desde el nacimiento del movimiento del 15M en España (2011) el escenario ha cambiado gracias al empoderamiento de la ciudadanía y al desarrollo tecnológico.</p>
<p>Se puede observar cómo, en los últimos años, menguan las investigaciones que ponen el foco en el tratamiento de la política por los medios de comunicación (y, eventualmente, el análisis sobre las campañas electorales) en favor de nuevos objetos de estudio como son la nueva función política de la ciudadanía, potenciada por otro objeto como es la <em>compol</em> en el entorno digital lo cual ha estimulado la producción de la investigación científica en este campo.</p>
<p>Esta proliferación de las investigaciones que no ponen el foco sobre la acción de los medios sino sobre la ciudadanía activa, especialmente en el ámbito digital, se complementa con otra: ¿de qué manera se comunican los políticos ahora que pueden dirigirse a la ciudadanía de manera directa gracias a las nuevas herramientas digitales y ya no necesiten necesariamente a los medios como intermediarios?</p>
<p>En la actualidad podemos establecer que las principales temáticas que desarrollan los grupos de investigación apuestan más por investigaciones aplicadas, observándose un retroceso en las materias teóricas. Uniformando las <strong>líneas de investigación</strong> por ámbitos conceptuales podemos establecer que los más populares se centran en torno a: 1. la relación entre la política y los medios de comunicación, en definitiva, los actores de la <em>compol</em> que supone el tema más clásico junto a la emergencia de nuevos actores; 2. la propaganda y la opinión pública, con especial incidencia en las estrategias de persuasión; 3. los procesos electorales y la utilización de la <em>compol</em>; 4. la influencia, utilización e intervención de las nuevas tecnologías y robotización en la <em>compol</em>; 5. el análisis y desarrollo de temáticas relacionadas con el conocimiento teórico de la <em>compol</em>; 6. y la imagen y lenguaje de los políticos en su <em>compol</em>.</p>
<p>Uno de los grupos más antiguos (se creó en 1995) es <a href="http://www.ehu.eus/es/web/euskobarometro/aurkezpena">Euskobarómetro</a> proveniente, en este caso del ámbito de la ciencia política (UPV/EHU). Es un caso atípico en el panorama de la investigación en <em>compol</em>. La producción de su veintena de miembros está ligada fundamentalmente al banco de datos generado por el barómetro de opinión vasco, y se concreta en torno al comportamiento electoral en ese territorio, la cultura y la socialización políticas, el liderazgo político, el capital social, los partidos políticos, las identidades colectivas, la violencia política y la victimización, las políticas de género, las políticas lingüísticas, la descentralización o la evaluación del rendimiento institucional y de las políticas públicas, entre otras.</p>
<p>Otros grupos del ámbito público que también investigan la materia objeto de este artículo son, en el País Vasco <a href="http://www.prosoparlam.org/index.php?idioma=es">Biography and Parliament</a>, centrado en su historia parlamentaria, y el <a href="http://www.ehu.eus/es/web/ufieman/home">Grupo de Investigación en Sociedad, Política y Comunicación</a>; en Andalucía, <a href="http://ofertaidi.uma.es/comunicacion-poder.php">Comunicación y Poder</a> en Málaga, IDECO (<a href="https://grupoinvestigacionideco.wordpress.com/">Grupo de Investigación en Comunicación Política, Ideología y Propaganda</a>) y Compolíticas, (<a href="http://www.compoliticas.org/web/index.php">Grupo interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social</a>) en Sevilla; en Murcia el <a href="https://campus.ucam.edu/web/otri/ficha.php?c=02020501">Grupo de Investigación en Comunicación Política e Imagen</a>; en Valencia, el <a href="http://www.uv.es/uvweb/departamento-teoria-lenguajes-ciencias-comunicacionca_ES.1285860108254=departament-teoria-llenguatges-ciencies-comunicacioen_GB.1285860108254=language-theory-communication-sciences-department/es/investigacion/grupos-investigacion/grupo-investigacion-comunicacion-politica-politicas-comunicacion/presentacion-1285918219684.html">Grupo de investigación sobre Comunicación Política y Políticas de Comunicación</a>; en Castellón, <a href="http://periodismo.uji.es/">Periodismo, comunicación y poder</a>; también en algunas universidades privadas se han potenciado grupos de investigación en <em>compol</em>. Como en Aragón, <a href="http://periodismoypolitica.com/">Comunicación, periodismo, política y ciudadanía</a>; en Galicia, CIDACOM (<a href="http://imaisd.usc.es/grupoficha.asp?idpersoatipogrupo=137682&amp;i=es&amp;s=-2-26-148">Ciudadanía y Comunicación</a>); en Salamanca, COPP (<a href="https://www.upsa.es/investigar/equipos-de-investigacion/detalle-equipo-investigacion/index.php?idEquipo=5352">Comunicación, Opinión Pública, Sociedad y Política</a>); en Madrid, CIGMAP (<a href="http://www.cigmap.es/">Centro Internacional de Gobierno y Marketing Político</a>) y el <a href="https://www.urjc.es/investigacion/979-grupo-de-analisis-e-investigacion-mediatica-aplicada-ciberimaginario-anima-d-sociales#l%C3%ADneas-de-investigaci%C3%B3n">Grupo de Análisis de Investigación Mediática Aplicada – Ciberimaginario (ANIMA+D) Sociales</a>; y en Cataluña, GECP (Grupo de Estudios de Comunicación y Política), el <a href="http://grupodanieljones.org/presentacion/">Grupo Daniel Jones</a>, <a href="http://grdec.uab.cat/">Democracy</a>, <a href="http://grdec.uab.cat/">Elections and Citizenship</a> (DEC), y <a href="http://www.blanquerna.edu/es/node/29570">Digilab: Media, Strategy and Regulation</a>.</p>
<p>Otra de las asignaturas pendientes, según Martínez Nicolás, es que los investigadores españoles siguen obviando realizar investigaciones sobre procesos políticos, sobre debates públicos en torno a cuestiones “que es lo interesante de la <em>compol</em>. Seguramente porque es muy costoso tanto en tiempo como en dinero”. Las investigaciones siguen apostando por analizar cortos períodos de tiempo. “Lo interesante no es analizar acontecimientos sino procesos políticos, entendidos como temáticas que se prolongan en el tiempo sin solución determinada. Ese es un tema no resuelto aún. Seguramente debido al cortoplacismo con el que trabajan muchos investigadores. Es mucho más costoso recoger esa información”, afirma Nicolás.</p>
<p>Las temáticas de estudio de los grupos españoles son muy similares a las de otros países de nuestro entorno aunque la producción final, medida en publicación de artículos científicos en journals internacionales de prestigio, sigue siendo baja en comparación a la que presentan otros países. Para Carles Pont, integrado en UNICA (<a href="http://unica.upf.edu/">Unitat d&#8217;Investigació en Comunicació Audiovisual</a>) un grupo consolidado de la Universidad Pompeu Fabra, la producción anglosajona “nos lleva una ventaja de más de cincuenta años. Pero aun teniendo en cuenta esta diferencia creo que la investigación de las universidades españolas, especialmente en las catalanas, Navarra y algunas públicas de Madrid, es equiparable a la de los países más avanzados”. Para Rodríguez Virgili la calidad de esta producción científica es más difícil de determinar. “Creo que el llamado ‘efecto ANECA’ ha tenido como parte positiva un impulso cuantitativo de la investigación y a enfrentarse al reto de la internacionalización. Pero como efecto negativo quizá sea un excesivo empirismo como patrón central de la investigación y una pérdida del reconocimiento académico de la investigación de carácter más comprensivo. En términos generales, creo que la calidad es buena y equiparable en gran medida a los países de nuestro entorno. Aunque desde luego, hay mucho que mejorar y madurar. Quizá investigaciones más longitudinales, y comparativas en el escenario internacional”.</p>
<p>Otra reflexión a analizar es la aportada por Martínez Nicolás en torno al gran número de investigaciones basadas en técnicas cuantitativas. “En ese tema no se ha avanzado mucho en los últimos años. Se sigue potenciando este tipo de investigaciones sobre las cualitativas. Mi impresión es que es un mal prácticamente incorregible. Se siguen haciendo análisis de contenidos cuantitativos, una investigación muy centrada en material documental. Sería bueno apostar por cambiar los objetos de estudio donde la fuente de datos fueran las personas, no los documentos”. Esta práctica probablemente se deba a que los journals priman la investigación cuantitativa ya que los estándares evaluadores están más estandarizados y son más sencillos de realizar.</p>
<p>Otro de los aspectos a destacar de la actual producción científica, no solo en <em>compol</em>, es que se prima los trabajos empíricos por encima de los de reflexión o teóricos, aquellos que trabajan con ideas. Estos últimos son importantísimos porque van proponiendo nuevas formas de explorar la realidad o nichos no explorados.</p>
<p>Apuntar que el ya referido ‘<a href="http://www.ae-ic.org/santiago2008/contents/pdf/comunicaciones/286.pdf">Efecto ANECA</a>’ no influye únicamente en la <em>compol</em>. Abarca todas las ciencias y excede del presente artículo pero es necesario apuntar que la presencia de lo mejor de la investigación española se publique en <em>journals</em> extranjeros, normalmente anglosajones, genera <a href="http://www.revistacomunicar.com/pdf/2011-04-Masip.pdf">efectos añadidos</a>. Uno de ellos el empobrecimiento de la investigación en las diferentes lenguas del Estado, especialmente las más minoritarias, generando, como consecuencia, un retroceso en los rankings internacionales de las publicaciones españolas. Es una pescadilla que se muerde la cola. Es una paradoja ver cómo las investigaciones más importantes, habitualmente generadas con financiación estatal, acaban viendo la luz en publicaciones foráneas y, principalmente en inglés, aunque en este ámbito el francés también tiene cierta presencia internacional.</p>
<p><strong>La profesionalización</strong></p>
<p>Hay que tener muy presente que uno de los objetivos de la producción científica es elevar el nivel de profesionalidad, como dice Pont: “no debemos olvidar que nuestro trabajo contribuye a mejorar la praxis profesional en el ámbito de la comunicación y de la política y, en consecuencia, el sistema democrático español”. Por su parte, Canel que tiene una proyección internacional indudable (copresidenta de la Sección de Comunicación Política de la <em>International Association for Media and Communication Research, IAMCR</em>), y es una de las autoras españolas más citadas en la especialidad, apunta <a href="http://mariajosecanel.com/wp-content/uploads/2016/05/160506.CANEL_.La-profesionalizaci%C3%B3n-de-la-comunicaci%C3%B3n-pol%C3%ADtica.Retos-del-26J.pdf">los retos de la profesionalización</a> de la <em>compol</em>.</p>
<p>No sería adecuado finalizar este artículo sin referirse a la labor que realizan una serie de investigadores independientes, una figura que agrupa un cierto número de personas, que pueden (o no) estar ligadas a un grupo concreto pero que se mueven fundamentalmente en función de proyectos. El profesor <a href="http://victorsampedro.com/">Víctor Sampedro</a>, de la URJC, sería un claro ejemplo de ello a pesar de su imbricación en el <a href="http://www.ciberdemocracia.es/">grupo de investigación en Ciberdemocracia</a>. También completamos la lista atendiendo a grupos de investigación no ligados directamente a ningún centro universitario sino a asociaciones como <a href="http://www.acciep.cat/">ACCIEP</a> que dispone de <a href="http://www.acciep.cat/compolwatch/">Compolwatch</a>.</p>
<p>Con todo lo expuesto, poniendo de manifiesto la situación y dificultades, no queremos dejar una imagen aviesa de la situación. Más bien estamos en línea con la opinión de Sanders: “el panorama para la investigación en la Comunicación Política es apasionante”. Rodríguez Virgili cree que “desde luego, hay mucho que mejorar y madurar. Quizá investigaciones más longitudinales, y comparativas en el escenario internacional”. Aunque para ello las investigaciones deben estar dotadas de financiación suficiente que es “uno de los principales problemas, aunque no exclusivo de la <em>compol</em>”, según Virgili. “Tengo la impresión que competimos con desventaja en la financiación respecto a la mayoría de nuestros colegas europeos y norteamericanos”. Para Pont ello es debido a que “no hay voluntad de financiarla mejor pues, a menudo, se considera que en las propuestas científicas puede haber voluntades políticas”.</p>
<p>—————</p>
<p>¹ Dader, JL (2008). La adolescente investigación en Comunicación Política: Estructura del campo y tendencias prometedoras (cap. libro). En: Manuel Martínez Nicolás (ed.): Para investigar la comunicación. Propuestas teórico-metodológicas. Madrid: Tecnos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/la-comunicacion-politica-desde-la-optica-de-la-investigacion-estado-de-la-cuestion/">La comunicación política desde la óptica de la investigación. Estado de la cuestión.</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Comunicando Europa en una era convulsa</title>
		<link>https://compolitica.com/comunicando-europa-en-una-era-convulsa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jun 2016 07:19:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadano]]></category>
		<category><![CDATA[compromiso]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicando Europa en una era convulsa]]></category>
		<category><![CDATA[europea]]></category>
		<category><![CDATA[futuro]]></category>
		<category><![CDATA[procesos]]></category>
		<category><![CDATA[UE]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Rodrigo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://compolitica.com/?p=6222</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Vicente Rodrigo, @_VRodrigo Public Affairs Manager de Weber Shandwick y miembro fundador del colectivo Con Copia a Europa. Siempre hemos percibido a las instituciones europeas como la administración más alejada del ciudadano. Hoy, el desconocimiento se paga en el momento más crítico: los europeos ya nos planteamos sin tapujos si nuestros estándares de vida estarían [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/comunicando-europa-en-una-era-convulsa/">Comunicando Europa en una era convulsa</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por </strong><span class="DestacadoB">Vicente Rodrigo</span>, <a href="https://twitter.com/_vrodrigo">@_VRodrigo</a> Public Affairs Manager de Weber Shandwick y miembro fundador del colectivo Con Copia a Europa.</p>
<p>Siempre hemos percibido a las instituciones europeas como la administración más alejada del ciudadano. Hoy, el desconocimiento se paga en el momento más crítico: <strong>los europeos ya nos planteamos sin tapujos si nuestros estándares de vida estarían más protegidos fuera de la UE</strong>.</p>
<p>No en vano, el segundo estado de mayor peso en el continente ha vivido una intensa campaña de confrontación entre las opciones de quedarse o irse. El Reino Unido ha inaugurado esta dinámica comunicativa sobre los perjuicios de la integración comunitaria, siendo testigos, de manera mayoritaria, de los informes y voces del establishment partidarios de poner un punto y aparte a esta Unión cuyo rumbo muchos desconocen.</p>
<p>Poco a poco, <strong>los Estados miembros viven un proceso de introspección que ha eliminado todo fervor por crecer a un rimo de 28</strong>. Europa está cambiando. Se abren nuevas dinámicas que requerirán procesos de observación y escucha. Los estados experimentan mutaciones drásticas en sistemas de partidos que en muchas ocasiones habían permanecido inalterables durante décadas. La perplejidad y las ganas de observarlo distraen la atención mediática y ciudadana sobre los asuntos de la Unión, al mismo tiempo que irrumpen o se consolidan fuerzas xenófobas o simplemente antieuropeas con un discurso que reta al más de medio siglo de integración en torno a Bruselas.</p>
<p>Pese a que muchos se quejan de que la UE es únicamente un proyecto económico, una amalgama de regulaciones en pro de las actividades financieras y al servicio de los negocios, nos encontrarnos en una etapa en que ni los inversores confían ni parecen apostar por la UE: las plazas financieras europeas aún no encuentran su acomodo en los mercados desde la fatigosa crisis que amenazó con tumbar al euro en 2012. Y el horizonte que abre la victoria del Brexit sólo aventura un camino de incertidumbres en este sentido.</p>
<p><strong>No cabe duda de que los procesos de comunicación de las instituciones comunitarias han fallado</strong>. Y no ha sido por falta de medios, equipos o recursos. Ni siquiera de ideas; la comunicación de la UE es innovadora y pedagógica e invierte recursos en infografías o vídeos, en redes sociales y en medios técnicos. Los equipos no son precarios, están especializados y tienen cubiertos todos los canales.<br />
En cuanto a las herramientas, existe saturación. Tanto los equipos de las instituciones comunitarias como los grupos políticos del Parlamento Europeo entienden el proceso de comunicación desde un ángulo integral que lo engloba todo. <strong>Se incorpora lo nuevo, pero no se prescinde de lo viejo: Snapchat convive con la nota de prensa</strong>. Los equipos, saturados, se esfuerzan en ser creativos para que el mensaje llegue al periodista. Y en cuanto a los resultados, los equipos se lamentan de que sus jefes les sigan pidiendo salir en la versión impresa sin darse cuenta de que un tuit viral puede ser mucho más efectivo. Muchos afirman desistir ya de que un periodista atienda sus notas de prensa y han optado por compartirles frases rápidas y fotos a través del WhatsApp.</p>
<p>Pero más allá del trabajo de despacho, <strong>los errores que comete la comunicación de la UE se hallan en lo estratégico. Falla, en primer lugar, la diversificación del mensaje. Y en segundo lugar, su renovación</strong>. Esta Unión está envejeciendo y lo hace a la luz del mismo espíritu con el que nació. Las sociedades han cambiado profundamente, los jóvenes se sienten fuera del sistema y, necesariamente, la Unión Europea significa una cosa bien distinta en 2016 que en los años 50 del siglo XX.</p>
<p>Falla la diversificación porque prima el mensaje único. Disponer de un relato sólido y único es imprescindible para cualquier proyecto, de eso no cabe duda, pero no es válido para un proyecto como el comunitario, cuya historia, especialmente la reciente, se viene forjando a través de diferentes crisis. Y <strong>el relato único no nos sirve al mismo tiempo para salvar el euro, para gestionar la llegada de los refugiados y para evitar el Brexit</strong>. “Europa se forjará en crisis”, sentenció a modo de presagio Jean Monnet, uno de los padres fundadores de la Unión.</p>
<p>Y en efecto, los argumentos para gestionar las diferentes crisis no se han movido un ápice del discurso oficialista que nos tenemos bien aprendido: la paz, las bondades de la cooperación entre vecinos, el mercado interior, la movilidad. <strong>Es un mensaje familiar. Nos lo han contado demasiadas veces. Y enfrentarse a un mensaje de este tipo hace que se pierda la eficacia</strong>: no hay efecto sorpresa, apenas hay aprendizaje <strong>y lo que es peor: el relato europeo se ha institucionalizado</strong>, cubriéndose con ello de una capa gris que lo hace aún menos digerible. La institucionalización del mensaje conlleva la percepción de las élites versus los ciudadanos y hace más sólido el eterno “top-down”: el mensaje viene marcado desde arriba y es función de los ciudadanos asumirlo sin formar parte de la elaboración del mismo. La distancia jerárquica sólo se vence humanizando el mensaje, desdibujando el uso de los símbolos del poder.<br />
Del mismo modo que antes reconocíamos los recursos y los esfuerzos de los equipos de comunicación política de la UE, es preciso remarcar cierta carencia en dosis de ingenio y vitalidad. <strong>Es como si las propias instituciones sintieran hastío de sí mismas, o como si se hubieran acomodado en su zona de confort</strong>. Despertar del letargo el agónico discurso oficial pasa por declinarlo, por dotar a cada crisis de su propio relato, buscar villanos y héroes cuando haga falta, generar ilusión e intentar despertar emociones.</p>
<p>En cuanto a la renovación, ésta no se produce porque <strong>el relato lo monopoliza la misma élite que ha hecho del proyecto lo que hoy es</strong>. Para que conecte, el debate público debe buscar elementos de vinculación con los grupos sociales que lo reciben, que a su vez deben sentirse representados o reflejados en lo que se proyecta. Hay dos factores que impiden que esto se produzca: la escasa permeabilidad de las instituciones y su bajo interés por llegar a la sociedad civil que se encuentra fuera de la burbuja informada e interesada.</p>
<p>Los actos, conferencias y eventos organizados por instituciones o por asociaciones afines se ven plagados de lugares comunes que tratan de responder a los mismos “retos”, “encrucijadas” y “desafíos”, generalmente copados por antiguos representantes de las instituciones comunitarias y con escasa participación del público –por no mencionar la limitada interacción con los canales sociales.</p>
<p>En los últimos años, no obstante, se percibe cierta desburocratización en los procesos de comunicación de la Unión. Tanto en su trato con los periodistas que cubren los temas europeos como en la propia gestión de su comunicación corporativa. Debemos entender, en todo caso, que <strong>el profundo desarraigo que hoy viven los europeos respecto a las instituciones comunitarias no se soluciona únicamente con las dinámicas relativas al ámbito de la comunicación</strong>.</p>
<p>Como concluye Francisco Seoane Pérez en «Political Communication in Europe” (Palgrave Macmillan, 2013), existen elementos estructurales en la propia Unión que le marcan las carencias comunicativas y de vinculación con el ciudadano. Por un lado, el autor apunta la escasa politización, que se traduce en menor movilización e implicación activista; por otro, el diplomacy consensus, un acuerdo tácito entre las principales fuerzas políticas por que los avances cuenten con apoyos políticos mayoritarios que ha llevado a asumir con cierto buenismo y nula capacidad crítica que todo lo que viene de Europa es positivo en sí mismo. Con el tiempo, este consenso ha generado fricciones al surgir nuevos partidos que no han querido sumarse al mismo, pero también porque los ciudadanos han contestado cada vez más las posturas y políticas procedentes de Bruselas. Por último, el autor también señala el neocorporativismo y la gestión tecnocrática, elementos que impiden la formación de una efectiva comunidad cultural y política europea.</p>
<p>Al mismo <strong>tiempo, la comunicación que se planifica en Bruselas debe contentar, o al menos no molestar, a demasiadas partes al mismo tiempo</strong>, y eso le resta irremediablemente la agilidad y la capacidad de reacción y adaptación para ser lo suficientemente efectiva, estratégica e ingeniosa.</p>
<p><strong>La falta de contenido y el oportunismo mediático</strong></p>
<p>La Comisión Juncker, elegida tras las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, aprobó el “Better Regulation Package”. Su intención: reducir el número de asuntos sobre los que Europa decide. Así, Bruselas no sería percibida como el gigante burocrático que regula hasta las etiquetas de las botellas de aceite, sino que se centraría en aquellos asuntos donde verdaderamente puede aportar valor.</p>
<p>En la práctica, esto ha supuesto un significativo vaciamiento de contenido de las instituciones que pone en mayores aprietos a los equipos de comunicación para encontrar oportunidades mediáticas. Mientras la Comisión Europea adelgaza el dossier de propuestas legislativas, <strong>el Parlamento Europeo ha sorteado esta falta de contenido convirtiéndose en una Cámara más política</strong> que alberga tensos rifirrafes sobre cuestiones de actualidad en lugar de debatir y votar enmiendas técnicas sobre legislaciones concretas. En el corto plazo, este papel de foro romano le otorga más cobertura mediática: interesa más una discusión sobre los “Papeles de Panamá” que una nueva Directiva sobre la gestión de los residuos urbanos; en el largo plazo, sin embargo, se corre el riesgo de apenas causar verdadero impacto en la vida de los ciudadanos.</p>
<p>Hoy, <strong>la sensibilidad hacia la agenda mediática parece subordinar las obligaciones propias de una Cámara legislativa</strong>. Cada nuevo escándalo se salda con la apertura de una comisión de investigación, iniciativa que se gana el titular en todos los medios de comunicación pero de la que apenas se hace seguimiento y cuyas conclusiones son de escasa trascendencia. Diputados y asesores se lamentan de esta deriva tanto en Bruselas como en Estrasburgo. “En términos de comunicación sabemos dónde hay que ir y dónde hay que estar, pero corremos el riesgo de perder el fondo y, poco a poco, la capacidad regulatoria”, parecen indicar en consenso los equipos consultados.</p>
<p>No cabe duda de que la Unión Europea es el espacio con mayores derechos y libertades del mundo. Pero el futuro de la construcción europea precisa de compromiso ciudadano. Rescatando la idea de los deberes humanos del escritor José Saramago, “ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden”. <strong>El papel de los estrategas de comunicación que trabajan en la Unión Europea en la supervivencia de la misma es crucial</strong>. Su reto es ilusionar a la ciudadanía para que acuda masivamente a elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo, para que conforme una opinión pública crítica y vigilante, para que se preocupe por mantener los estándares alcanzados y que contribuya a hacer de la Unión el proyecto emocionante y en continua construcción que algún día fue.</p>
<p>En la última década, la Unión Europea resiste. Lo hace frente a los movimientos en los mercados de inversores que han especulado gravemente contra la propia viabilidad económica y política del proyecto. Del mismo modo, trata de esquivar el auge en política de movimientos extremos y populistas contra el avance de la integración. Todavía es pronto para saber si superará la salida del Reino Unido o si esta crisis servirá de revulsivo para crecer aún más. Gestiona a cuentagotas, y con gran presión ciudadana, desafíos que apenas sabe encarar como la llegada masiva de refugiados pidiendo asilo político. Y sobre todo, reacciona unida frente al terrorismo más terrible contra lo que significan los valores, los derechos y el modo de vida que representa.</p>
<p>Será trabajo de toda una generación recomponer las grietas y fricciones para entusiasmar a los ciudadanos de un continente al que llaman “viejo”, pero que todavía tiene todo el potencial.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/comunicando-europa-en-una-era-convulsa/">Comunicando Europa en una era convulsa</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Instalando nueva comunicación parlamentaria: Calidad en los procesos y desintermediación</title>
		<link>https://compolitica.com/instalando-nueva-comunicacion-parlamentaria-calidad-en-los-procesos-y-desintermediacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2013 11:59:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación parlamentaria]]></category>
		<category><![CDATA[desintermediación]]></category>
		<category><![CDATA[Parlamento]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[procesos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://compolitica.com/?p=1370</guid>

					<description><![CDATA[<p>La reunión sobre las propuestas de comparecientes para la ponencia de reforma del Senado tocaba a su fin cuando el asesor intervino, sin gana, mientras recogía los papeles de su puesto y se quitaba las gafas. &#8211; Senadores, ¿no les parece que estaría bien que pidiéramos la comparecencia de algún representante del 15M? Ellos hablan [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/instalando-nueva-comunicacion-parlamentaria-calidad-en-los-procesos-y-desintermediacion/">Instalando nueva comunicación parlamentaria: Calidad en los procesos y desintermediación</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><em>La reunión sobre las propuestas de comparecientes para la ponencia de reforma del Senado tocaba a su fin cuando el asesor intervino, sin gana, mientras recogía los papeles de su puesto y se quitaba las gafas.</em></h3>
<h3><em></em><em>&#8211; Senadores, ¿no les parece que estaría bien que pidiéramos la comparecencia de algún representante del 15M? Ellos hablan del Senado en sus propuestas&#8230; -se detuvo y titubeó- bueno, para cerrarlo, pero&#8230; –ahora contemplaba los gestos de perplejidad- &#8230;me refiero a algún profesor de universidad o jurista de los que les apoyan, claro.</em></h3>
<h2>Esta situación, novelada pero real, ilustra uno de los síntomas del “desencuentro” entre la política y los ciudadanos: la desconexión o, al menos, la falta de flujos continuos y estables de relación entre los dos interlocutores de la democracia.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Imma Aguilar Nàcher</span>, Asesora de comunicación de ENTESA, grupo parlamentario del Senado.</p>
<p>A los grupos políticos de una <a href="http://blogs.elpais.com/micropolitica/2012/05/parlamento-abierto.html">cámara parlamentaria</a> no les es extraña esta lejanía porque hasta hoy sus miembros son percibidos por los ciudadanos como representantes de sus partidos y no de sus electores. Y no sólo es una percepción. Es también una realidad. Los grupos parlamentarios no disponen de la esperable autonomía res­pecto a sus partidos políticos. Asistimos con sorpresa a la escenificación a plena luz del día de las negociaciones de pactos legislativos, o de nombramientos, en las sedes de los partidos y no en el edificio parlamentario. El paso de una ley en su tramitación por el Congreso y el Senado responde más a una estrategia de gobierno o de partido que a las necesidades reales de trazabilidad del texto.</p>
<p>El Parlamento es sujeto de comunicación, sí, pero los actos comunicativos -que son actos políticos- son ejecutados en su mayoría por los grupos parlamentarios, por los diputados y los senadores en la secuencia cotidiana de la legislatura. Vamos a subrayar aquí esa diferencia, tomando como idea base que la valoración que los ciudadanos hacen de las instituciones, y en este caso del Parlamento, procede principalmente del conjunto de accio­nes, dejaciones o decisiones de los grupos políticos que lo habitan.</p>
<p><strong>La desintermediación. Nuevos competencias y nuevos perfiles</strong></p>
<p>La compleja estructura de intermediación que circunda el Parlamento y a los grupos no es precisamente un elemento facilitador de los necesarios procesos de fluidez comunicativa. Más bien genera una suerte de incomunicación que evita una relación directa que supere las barreras de desconfianza. ¿Un Parlamento (casi) incomunicado?</p>
<p>La democracia representativa conlleva procesos de mediación más o menos eficaces en la comunicación política y parlamentaria. El sistema de comunicación está lleno de situaciones y perfiles intermediarios. Los medios y los periodistas, por ejemplo, están situados entre la decisión política y su conocimiento por parte de la ciudadanía. Los gabinetes de comunicación de los grupos parlamentarios o de los partidos políticos trenzan una relación con los electores abigarrada y compleja, cuan­do no bloqueante o manipuladora. Esto no significa que los jefes de prensa o los responsables de comunicación se limiten a poner sistemáticamente filtros o muros de contención para proteger la imagen del grupo en situaciones difíciles o imposibles de explicar. Digamos que es el primer escalón del proceso en que se decide y jerarquiza información, se prioriza y se orienta contenidos políticos que después deben, de nuevo, cocinarse en los medios de comunicación. Al consumidor de información, al ciudadano, la información le llega ya muy “recalentada”.</p>
<p><em>La joven periodista de la radio escuchaba atenta y fantaseaba sobre su salto a la dirección de comunicación de una gran empresa multinacional. Mientras, el experimentado periodista, que hoy asesoraba en comunicación a un grupo parlamentario del Congreso, aseguraba:</em></p>
<p><em>&#8211; Está claro, ¿dónde están ahora los periodistas buenos que no caben en las redaccio­nes de los pocos medios grandes o a los que han echado en el último ERE?</em></p>
<p><em>El resto de periodistas que tomaban su café ni parpadeaban, a la espera de la respuesta.</em></p>
<p><em>&#8211; &#8230;pues ha pasado como con los guio­nistas de Hollywood: que se han ido a la TV. Los buenos están ahora ganando pasta en los gabinetes las empresas, en las instituciones. Son dircoms. Siendo así, está claro que se vende todo mejor, que hay más calidad en los contenidos que salen de los gabinetes.</em></p>
<p>Pero contra este dirigismo vocacional de la información que tienen, por naturaleza, las organizaciones –también los partidos y los grupos políticos-, se está instalando un nuevo ecosistema digital y de comunicación en red, desjerarquizado y descentralizado.</p>
<p>En ese escenario, cabe un flujo de punto a punto en la red social de parlamentarios y ciudadanos, en un espacio público donde los diferentes flujos se entremezclan, conviven y comparten experiencias. Cabe también un “nuevo periodismo”, más viral, más en tiempo real, alojado –en gran parte- en los blogs. Cabe, por descontado, la acción de plataformas independientes ciudadanas que monitorizan la actividad parlamentaria, la fiscalizan. Caben proyectos para ofrecer datos y análisis del contenido de la vida parlamentaria que los medios tradicionales desdeñan en sus páginas, pero que, paradójicamente, utilizan muchos periodistas para su trabajo en esos medios. En definitiva, la comunicación entre el ámbito parlamentario y la ciudadanía se hace más directa. Diputados y senadores se encuentran de frente a los ciudadanos que les exigen, les vigilan y les evalúan, les preguntan, les proponen, les reprochan, les juzgan. A la espera de poder no volverles a votar. O sí.</p>
<p><a href="http://prezi.com/hqlxsabb6kzr/parlamentos-en-la-red-de-mas-democracia-a-otra-democracia/">La desintermediación se ha tornado imparable</a>. Con las nuevas herramientas de comunicación en un ecosistema de comunidad, en red y <em>online</em>, los políticos nunca habían estado tan cerca de sus incondicionales ni de sus detractores. Todos están en el mismo terreno de juego. Cada vez más se eleva el porcentaje de senadores y diputados que <a href="http://www.slideshare.net/dalvarez37/parlamentarios-20">están en alguna red social</a> Y, si están, es para relacionarse, escuchar, interactuar, responder y tomar nota. Pero también queda mucho más expuesta su reputación y su perfil más personal y profesional. Esto genera la necesidad de nuevas destrezas y nuevas competencias pero, ante todo, una actitud abierta, transparente, valiente y sincera. Ya no vale escudarse en el partido, ni en el gabinete de comunicación, ni el argumentario. Hay que hacer política las 24 horas y en múltiples foros: en las organizaciones, en las instituciones, en las asociaciones y en la calle, pero también en la web social. Ahora se requiere una “customización” de las acciones a la medida de las situaciones que surgen.</p>
<p>Y en este nuevo escenario, ¿cuál es el papel de los intermediadores? En mi opinión deben desintermediar, es decir, facilitar la relación directa y de calidad entre los políticos y los periodistas o los ciudadanos. De la misma forma que las competencias de los parlamentarios son distintas, se han ampliado, también es así con los roles profesionales en torno a la actividad política.</p>
<p>La previsible resistencia al cambio de los equipos con perfiles profesionales (jefes de prensa, asesores parlamentarios, escritores de discursos, jefes de gabinete&#8230;) convive con el reciclaje y la reconversión hacia equipos de profesio­nales más versátiles y multifuncionales que puedan asesorar en imagen, reputación, redes sociales, formación continua o entrenamiento de oratoria. Ya estamos hablando de gestores de reputación, formadores, coach, entrenadores comunicativos, <em>community managers</em>, <em>content curators</em> o <em>strategists</em>. Y no es sólo un simple esnobismo léxico.</p>
<p>Y en ese contexto de “incomunicación”, de evi­dente crisis de la representación política, de pacto fracturado entre ciudadanos y políticos, ¿qué papel tiene el cuarto poder? Los medios de comunicación también van perdiendo paulatinamente su papel protagonista intermediador. Y, definitivamente, han abandonado los contenidos parlamentarios para potenciar la noticia política y el debate de partidos. Los grandes medios hace mucho tiempo que, invadidos por un vendaval comercial de <em>infotaintment</em>, han desterrado de sus espacios los debates de contenido, los matices han dejado de interesarles.</p>
<p>Este vacío, más o menos grande, se está llenando de proyectos y webs que se sitúan en, al menos, un pequeño nicho de mercado con potenciales “consumidores de información parlamentaria” -formado por empresas, agencias de asuntos públicos y lobistas-. El producto que se ofrece son datos y contenidos “en bruto” o, también, datos analizados de los debates parlamentarios y sus consecuencias económicas o sociales. Las organizaciones y los entes económicos requieren de esa información para tomar sus decisiones, por lo que este trasvase de plataforma de los contenidos parlamentarios, que podríamos titular “de la prensa a los blogs”, debería ser relevante para los responsables de la comunicación y para el Parlamento.</p>
<p>Derivado de estos cambios de escenario y de personajes, desde la perspectiva de un grupo parlamentario, pueden proponerse <a href="http://www.rafarubio.es/tag/parlamento-abierto/">tendencias</a> hacia la desintermediación total y la calidad de los procesos políticos y de comunicación que permitieran eliminar toda la opacidad y las dudas de corrupción, de ineficiencia o de costes insostenibles. Y también de destaparlos y eliminarlos del sistema. En definitiva, podríamos hablar de trazabilidad de las decisiones, de huella legislativa, una situación que permita dar acceso y transpa­rencia a la motivación y a las razones de cada iniciativa y de cada decisión.</p>
<p><strong>Las buenas prácticas comunican</strong></p>
<p>Estas tendencias que suponen un cambio hacia la desintermediación y la calidad legislativa y comunicativa residen en la participación, la accesibilidad y transparencia, y la rendición de cuentas.</p>
<p>En el ámbito de la <a href="http://sesiondecontrol.com/actualidad/participacion-y-parlamento/">participación</a>, se debería profundizar en la creación de herramientas o el aprovechamiento de las ya existentes para el intercambio de ideas, el suministro de propuestas y el posicionamiento abierto y claro de los órganos de decisión respecto a los textos legislativos, para ofrecer la opción de presentar enmiendas a ciudadanos, grupos de interés o colectivos. Se trata de interactuar, de responder a las demandas. Y también –y por qué no- de crear contenidos para el debate.</p>
<p>También es posible la participación en la<a href="http://www.eldiario.es/turing/Parlement-Citoyens-rumbo-Smart-Gob_0_100790542.html"> ela­boración colectiva de leyes</a>: la co-creación legislativa o “wiki-leyes”, mediante documentos compartidos en la Red. Sin olvidar que los ciudadanos también tendrían que estar en el debate de las propuestas, sean una Iniciativa Legislativa Popular u otra iniciativa.</p>
<p>La información es poder, así que empodera al que la posee. Como la información pública es de los ciudadanos, la disposición y su acceso deben ser rotundos, pero la <a href="http://openingparliament.s3.amazonaws.com/docs/declaration/1.0/spanish.pdf">transparencia </a>es más que datos públicos. Es la publicación sistemática de las agendas de trabajo de los parlamentarios -y no sólo de su actividad exclusivamente parlamentaria- de sus ingresos, patrimonio, gastos, presupuestos&#8230;.También de los planes de legislatura, que es algo más concreto que el programa electoral porque incluye cronogramas y prioridades.</p>
<p>La rendición de cuentas es “inevitable”, vista la cantidad y la calidad de los proyectos independientes de monitoreo o vigilancia del Parlamento, que deberíamos ver como elementos dinamizadores de la actividad política y catalizadores de una mejor política y no como un eje frontista contra ella.</p>
<p>No creo que se trate de llegar a todo ni de ha­cerlo ya, ni tan siquiera de que sea alcanzable en el corto o el largo plazo, pero la crisis política no espera y es cuestión de tiempo que los que nos dedicamos a esto nos quedemos sin argumentos para la explicación, o lo que es peor, que ni siquiera podamos justificarnos.</p>
<p><em>Escribo este artículo en los días posteriores a la secuencia que se vivió el día 12 de febrero de 2013 en el Congreso de los Diputados. En la comisión constitucional, se hablaba de transpa­rencia, de la ley, y de regeneración democrática. Al mismo tiempo, se dio la orden de inhibir técnicamente la señal de los dispositivos que hubieran permitido la emisión clandestina de una reunión inexplicablemente privada entre el presidente del BCE y un grupo de diputados, en una sala próxima. Esa tarde, un loable activismo híbrido, al tiempo de Red y de calle, que apoyaba a la Plataforma Afectados Por la Hipoteca, impidió que el partido mayoritario paralizase con su voto negativo la tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular avalada por, nada menos que, casi un millón y medio de firmas.</em></p>
<p>Instalemos una actualización de la comunicación parlamentaria con mejoras apreciables en transparencia y participación.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/instalando-nueva-comunicacion-parlamentaria-calidad-en-los-procesos-y-desintermediacion/">Instalando nueva comunicación parlamentaria: Calidad en los procesos y desintermediación</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
