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La ciudad como escenario: fotografía y campaña en el Nueva York de Zohran Mamdani

La Revista de ACOP

La ciudad como escenario: fotografía y campaña en el Nueva York de Zohran Mamdani

Pedro Ruiz

@PedroRuiz_Photo

Las campañas electorales no solo se ganan con discursos. Se ganan —o se pierden— con imágenes. En una ciudad como Nueva York, donde todo ocurre a la vez y donde el ruido visual es constante, la fotografía política no puede limitarse a documentar actos: necesita tomar partido por un lenguaje. La campaña a la alcaldía de Zohran Mamdani lo ha entendido bien. Y buena parte de esa comprensión se explica a través del trabajo de su fotógrafa, Kara McCurdy, una autora que ha construido un relato visual coherente, reconocible y profundamente urbano.

Este artículo recorre ese relato: cómo se fotografía a un candidato joven sin caer en el cliché, cómo se innova sin romper el vínculo con la realidad y cómo la relación entre fotógrafa y candidato acaba siendo una alianza narrativa más que un simple encargo.

Zohnrak Mamdani es su despacho de la alcaldía se New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).
Zohnrak Mamdani es su despacho de la alcaldía se New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).

Nueva York no se posa: se habita

Fotografiar una campaña en Nueva York implica asumir una verdad incómoda: la ciudad no se deja domesticar. No hay fondos neutros, no hay silencios largos, no hay espacios “limpios” en el sentido clásico. Todo está en movimiento. Todo compite. Y, precisamente por eso, la fotografía política que funciona aquí es la que acepta el caos y lo convierte en contexto.

Las imágenes de la campaña de Mamdani no buscan aislarlo del entorno. Al contrario: lo sumergen. El candidato aparece en el metro, en esquinas con tráfico, en mercados, en aceras donde la vida no se detiene porque haya una cámara. Esta decisión no es estética: es política. Presenta a Mamdani como parte del tejido urbano, no como una figura elevada sobre él.

Kara McCurdy entiende ese pacto desde el primer disparo. Su cámara no pide permiso a la ciudad; se adapta a su ritmo. Y eso se traduce en fotografías donde el fondo no distrae, explica.

Un candidato sin pedestal

Hay campañas que siguen empeñadas en colocar al candidato sobre un pedestal simbólico: planos bajos, miradas al horizonte, fondos despejados. Aquí ocurre lo contrario. Mamdani suele aparecer a la altura del ojo, muchas veces ligeramente por debajo del ruido visual del entorno. No domina la escena; la comparte.

Esta decisión tiene consecuencias claras. La primera: elimina la épica impostada. La segunda: humaniza sin infantilizar. Mamdani no es presentado como “el chico nuevo” ni como el “outsider carismático” que debe demostrar liderazgo con gestos grandilocuentes. Es un candidato que escucha, que se mueve, que participa.

Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).
Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).

McCurdy refuerza esa idea con encuadres abiertos y secuencias donde el candidato no siempre ocupa el centro geométrico. A veces queda a un lado; a veces comparte foco con otra persona; a veces es casi un elemento más del encuadre. La fotografía política, aquí, renuncia a la centralidad como sinónimo de poder.

Innovar sin romper: nuevos códigos visuales

Hablar de innovación en fotografía política suele llevarnos a filtros, colores estridentes o recursos efectistas. Nada de eso aparece aquí. La innovación de esta campaña es conceptual antes que técnica.

Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).
Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).

El gesto antes que el discurso

Muchas de las imágenes más potentes no coinciden con el momento del discurso. Ocurren antes o después: una risa breve, un intercambio con un voluntario, una mirada concentrada mientras alguien habla. McCurdy entiende que el gesto sostiene más verdad que la consigna.

La secuencia como unidad

No hay “la foto” aislada. Hay series. Tres, cuatro, cinco imágenes que juntas construyen una idea. Esto se nota especialmente en actos pequeños: una reunión vecinal, una visita a un comercio, un trayecto en metro. La campaña no se cuenta en titulares visuales; se cuenta en capítulos.

Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).
Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).

Color y luz: la ciudad manda

El color no se corrige para neutralizar la ciudad; se acepta. Luces frías, neones, sombras duras, reflejos en cristales. La edición acompaña, no domestica. La fotografía política se vuelve honesta cuando no intenta parecer otra cosa.

La relación fotógrafa–candidato: confianza operativa

Nada de esto sería posible sin una relación sólida entre candidata/o y fotógrafa. En esta campaña, la confianza no se traduce en control; se traduce en libertad responsable. Mamdani permite ser fotografiado sin exigir la imagen “correcta” a cada paso. McCurdy, a cambio, cuida el relato.

Esa relación se nota en la cercanía física de la cámara. Hay fotos hechas a muy poca distancia, sin sensación de invasión. Hay miradas directas, gestos naturales, momentos donde el candidato no parece “en campaña”. Ese es el punto: la campaña se filtra, no se impone.

Desde el oficio, esto tiene una lectura clara: cuando el fotógrafo entra en el proceso, la imagen deja de ser decorativa y pasa a ser estratégica.

Fotografiar ideas, no solo personas

La campaña de Mamdani se articula alrededor de conceptos políticos claros: vivienda, transporte, desigualdad, comunidad. McCurdy no ilustra esos conceptos con iconografía obvia; los insinúa.

Una imagen en un bloque de viviendas no habla de vivienda por el edificio en sí, sino por la relación del candidato con quienes viven allí. Un plano en el metro no habla de transporte por el vagón, sino por el uso cotidiano que se hace de él. La fotografía política madura entiende que el símbolo está en la interacción, no en el decorado.

El cuerpo en campaña

Hay otro elemento clave en este trabajo: el cuerpo. Mamdani es fotografiado en movimiento constante. Caminando, subiendo escaleras, entrando y saliendo. Rara vez aparece quieto. Esa decisión construye una idea clara: la política es desplazamiento.

McCurdy no congela al candidato para hacerlo monumental; lo sigue para hacerlo real. Incluso cuando el encuadre se cierra, hay tensión de movimiento. Esa tensión es la que conecta con una ciudad que nunca se detiene.

Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).
Zohnrak Mamdani durante la campaña a la alcaldía de New York. Foto/ Kara Mccurdy (@karamccurdy).

Acceso y mirada: la fotógrafa como mediadora

En campañas muy controladas, la fotografía se convierte en un filtro. Aquí ocurre algo distinto: la fotógrafa funciona como mediadora entre el candidato y la ciudad. Su presencia facilita accesos, genera confianza en los entornos y permite que la cámara esté donde debe estar.

Esto se nota especialmente en espacios pequeños: tiendas, portales, reuniones improvisadas. La cámara no intimida; acompaña. Esa cualidad es invisible, pero decisiva.

La edición: decidir qué no mostrar

Tan importante como lo que vemos es lo que no vemos. No hay imágenes forzadas de liderazgo, no hay poses diseñadas para viralizar. La edición renuncia a la espectacularidad fácil y apuesta por la coherencia.

Aquí la edición funciona como una ética: cada imagen publicada tiene sentido dentro del relato general. No se publican “buenas fotos” si no suman. Ese criterio —tan básico y tan poco habitual— es uno de los grandes aciertos de la campaña.

Una estética reconocible sin ser rígida

Después de semanas de campaña, el archivo empieza a hablar por sí solo. Hay una estética reconocible, pero no repetitiva. La consistencia no se logra con plantillas, sino con decisiones reiteradas: misma distancia, mismo respeto por el entorno, misma prioridad por el gesto.

Esto es especialmente importante en redes sociales, donde la tentación de “adaptarse al algoritmo” suele romper los relatos. Aquí, el relato se mantiene. Y eso genera identidad.

Lo que esta campaña aporta a la fotografía política

Más allá del caso concreto, la campaña de Mamdani deja varias lecciones útiles para el oficio:

  • La ciudad puede ser aliada si se la escucha.
  • La innovación no necesita fuegos artificiales.
  • La confianza fotógrafo–candidato es un activo político.
  • La edición es una forma de responsabilidad pública.

En un tiempo donde la fotografía política corre el riesgo de parecerse demasiado a la publicidad, este trabajo recuerda que mirar bien sigue siendo la clave.

Zohnrak Mamdani y Kara Mccurdy durante la noche electoral a la alcaldía de New York.
Zohnrak Mamdani y Kara Mccurdy durante la noche electoral a la alcaldía de New York.

Epílogo: cuando la imagen acompaña

La fotografía de campaña no debería imponer una idea; debería acompañar una manera de estar. El trabajo de Kara McCurdy en la campaña de Zohran Mamdani logra exactamente eso: acompaña sin invadir, explica sin subrayar, propone sin gritar.

En una ciudad saturada de imágenes, esa contención es casi un acto de valentía. Y, como suele ocurrir, es ahí donde la fotografía política vuelve a ser lo que nunca debió dejar de ser: un lenguaje para entender la realidad, no para taparla.

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