Manuel Alonso

Consejero delegado de Desarrollo Multilateral

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Laura Casado

Consultora de Asuntos Públicos de MAS Consulting

@MASConsulting

Guadalupe Talavera

Consultora senior en Dialoga Consultores

@cdialoga

Víctor Chacón

Director de Asuntos Públicos de Public

@PublicGF

Cristina Cartes

@adigital_org

Mánager de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales en Adigital (Asociación Española de Economía Digital)

1. Vamos a empezar por el principio, ¿cómo explicaría qué son los asuntos públicos?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

Nos interesa la vertiente más política del término, es decir, ayudar a los decisores públicos y, especialmente, a los legisladores a tener más y mejor información y, de esa manera, a entender el contexto, siempre complejo, sobre el que tendrán que actuar.

Así, los asuntos públicos desempeñan una función básica de servicio en la esfera política ya que, al hacer visibles o, al menos, intentar consensuar los puntos de vista del mayor número de partes interesadas, ayudan a los encargados de tomar decisiones políticas a desarrollar una legislación más duradera.

Laura Casado (MAS Consulting):

Los asuntos públicos tienen un objetivo prioritario, hacer llegar la voz de las organizaciones a los decisores políticos y ser capaz de adelantarse a los cambios regulatorios del sector.

Esta definición cobra especial fuerza en estos momentos en los que hay que ser capaz de interactuar con las audiencias de forma eficaz, en un entorno cambiante, con poca certidumbre y con bastantes posibilidades de modificaciones legislativas bruscas, especialmente para algunos sectores. En este punto, es más necesario que nunca establece­r un canal de conversación entre los decisores y las instituciones, detectando prioridades comunes que beneficien a ambas partes.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

Lo primero que debemos especificar es la acepción a la que nos referíamos con el término “asuntos públicos”. No es lo mismo definir asuntos públicos desde la perspectiva de un gobierno, que desde la visión empresarial.

En la primera acepción asuntos públicos se entiende como la toma de decisión que los gobiernos instan respecto a los temas, demandas o problemas que conciernen a la agenda pública. En la segunda acepción, desde la visión de la consultoría, nos referimos a las estrategias que las organizaciones o empresas deben definir en relación con el entorno social y político que les atañe y su comunicación constante con los poderes públicos.

Víctor Chacón (Public):

Aunque el nombre sea algo genérico -asuntos públicos- hay una actividad muy específica: mejorar las relaciones, influir y sistematizar la comunicación de las empresas con su entorno político y social. Conseguir, en definitiva, que las empresas y organizaciones sean partícipes de la vida social y del debate político.

Porque asuntos públicos significa ayudar a que las empresas sean actores activos de la sociedad más allá de su propio negocio y de su propio sector. Para ello, es importante que exista una comunicación fluida tanto con quienes toman decisiones como con quienes se ven afectados por ellas o tienen algún interés concreto. La forma de crear, cuidar y enriquecer esas relaciones con el entorno es lo que hacemos los profesionales de los asuntos públicos.

Cristina Cartes (Adigital):

Una disciplina o actividad consistente en analizar y comprender el contexto legislativo, político y social para que las empresas puedan identificar los riesgos y oportunidades que se presentan para su actividad económica. El objetivo es prepararse y anticiparse a nuevos escenarios, así como establecer canales de comunicación con las Administraciones públicas. A través de esos canales, las empresas también trasladan sus prioridades e intereses a las instituciones.

2. ¿Qué importancia han tenido los asuntos públicos durante esta pandemia?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

El COVID-19 se ha instalado en nuestra sociedad, como algo más que un problema de salud pública. Entre múltiples sectores de la población se ha generado una situación de temor, sentimiento que incorpora elementos significativos de irracionalidad. A esta “epidemia de pánico” contribuyó de forma significativa la ausencia de los asuntos públicos porque una información coherente, lógica, testada, sostenid­a en el tiempo y rigurosa por parte de las autoridades, habría facilitado la solución de muchos problemas. Se ha podido comprobar tanto en el ámbito de la Administración central como en el de las comunidades autónomas.

Laura Casado (MAS Consulting):

La pandemia ha incorporado al ya de por si híbrido y cambiante escenario mundial en el que nos encontrábamos, una serie de variables absolutamente novedosas. Los asuntos públicos, al igual que otros sectores, han demostrado la capacidad de resiliencia de sus profesionales. En tal sentido, el rol desarrollado por el sector ha sido clave, puesto que la respuesta a una crisis sin precedentes ha implicado una especial y peculiar interlocución entre las administraciones públicas y las compañías, así como otro tipo de instituciones. De esta manera, la colaboración público-privada, que antes surgía como una opción, ahora es crítica, ocupando un lugar prioritario durante la pandemia y subiendo posiciones en la agenda pública.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

La inseguridad que ha propiciado la pandemia en todos los sectores del país ha implicado más que nunca la importancia de contar con una buena gestión de los asuntos públicos. El COVID-19 ha propiciado una crisis social, económica y política, pero también una crisis en las instituciones públicas y, por ende, de comunicación.

En un contexto como éste, la defensa de los intereses y derechos de los distintos colectivos para la regulación de la pandemia es esencial. Si se va a regular los aforos de los espacios públicos de los teatros o cines, es evidente que el sector cultural debe se escuchado.

Víctor Chacón (Public):

La pandemia ha sido un momento de absoluto desconcierto. Ha habido mucha producción legislativa, desordenada, caótica e imprevista que afectaba de manera intensa al funcionamiento de toda actividad. Muchas empresas han tenido que implementar decisiones muy drásticas que, a veces, se han publicado en el BOE unas horas antes.

En este contexto los departamentos de asuntos públicos hemos jugado un papel fundamental: hemos sido verdaderos traductores políticos. Hemos ayudado a entender qué estaba ocurriendo, cómo afectaba y qué escenarios a corto o muy corto plazo había por delante. Esto ha sido muy útil para que nuestros clientes tomaran decisiones vitales para sus propios negocios basadas en información de muy alto valor político.

Y, por otra parte, hemos tenido que actuar rápidamente ante la Administración. En la urgencia legislativa de la emergencia sanitaria se han tomado decisiones que se han debido ir matizando y aquí la inmediatez ha sido clave.

Cristina Cartes (Adigital):

Una importancia vital. En escenarios de gran incertidumbr­e, el análisis rápido del contexto l­egislativo, político y s­ocial es clave para promover una capacidad de adaptación robusta.

La pandemia está poniendo a prueba la resistencia y resiliencia de las empresas ante una realidad hasta ahora desconocida que los departamentos de asuntos públicos han tenido que ir desgranando casi a marchas forzadas. Además, la respuesta a la pandemia requiere, como se ha visto a lo largo de los últimos meses, la colaboración constante de los sectores público y privado, algo que solo es posible mediante los canales establecidos entre ambos gracias a los asuntos públicos.

3. ¿En qué ha perjudicado y en qué ha beneficiado al sector?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

Ante la crisis sanitaria y también económica desatada por el coronavirus, el sector podría protagonizar un nuevo impulso. Como sociedad deberíamos iniciar una fase de recuperación, protagonizada por grandes acuerdos a medio y largo plazo. Y, particularmente, se abrirá un espacio de oportunidad porque las empresas necesitan apoyo para superar esta crítica etapa y entender mejor lo que ocurre desde lo público.

Laura Casado (MAS Consulting):

Lamentablemente, la pandemia ha perjudicado a la sociedad en su conjunto, a algunas personas con mayor crudeza. A nivel profesional, ha cambiado de forma disruptiva el entorno de trabajo y el modo en el que nos relacionamos; creando un escenario nuevo de relación profesional­ e­ntre los diferentes actores, que creo que de algún modo ha modificado para siempre nuestra idiosincrasia y costumbres. Sin embargo, lo cierto es que los servicios propios del sector han sido demandados: las empresas han buscado asesoramiento y precisaban información diaria e inmediata de valor, que les ayudase a tomar decisiones de manera informada. A pesar de lo anterior, lógicamente, como la economía en su conjunto, esta clase de servicios también se ha visto afectada.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

Las situaciones de crisis también son una oportunidad para visualizar la necesidad de contar con una buena consultoría de asuntos públicos. En este aspecto, a pesar de la difícil situación, es cuando más horas hemos tenido que dedicar los consultores para entender los intereses de nuestros clientes, saber gestionar sus necesidades y propiciar nuevos espacios de diálogo con las administraciones.

Víctor Chacón (Public):

En la nueva normalidad, los asuntos públicos van a adquirir una mayor importancia. Durante el estado de alarma ha quedado claro que quienes tienen una estrategia de asuntos públicos son más resilientes. Tener unos objetivos claros y una red de relaciones sólida y cultivada ha permitido que muchas empresas sean más ágiles a la hora de actuar.

En la parte negativa, me preocupa, como a todos, la contracción económica tan dramática que estamos viviendo. Pero, sinceramente, espero que las empresas sigan siendo conscientes de que para mantener su liderazgo es importante seguir trabajando mano a mano con su entorno político y social. Ninguna empresa puede ser líder si solo se mira el ombligo.

Cristina Cartes (Adigital):

Ha perjudicado al sector porque ha puesto de manifiesto la falta de preparación para abordar determinadas situaciones, sobre todo en España, donde el sector de los asuntos públicos aún esta subdesarrollado. Los rápidos cambios legislativos, en España, a través de la publicación de decenas de decretos-ley prácticamente a diario han creado gran confusión en muchas empresas, que se encontraban de la noche a la mañana con cambios de gran calado para su actividad económica y serias dudas sobre la continuidad de sus negocios. Los departamentos de asuntos públicos se han visto desbordados para analizar la nueva situación, despejar dudas, dar respuestas y desarrollar su labor de interlocución con las Administraciones públicas. Sin embargo, también les ha beneficiado porque ha dejado patente la importancia de los asuntos públicos. Ninguna empresa puede permitirse el lujo, hoy en día, de prescindir de un departamento de asuntos públicos, bien sea propio o externo a través de los servicios de una consultora especializada. Esta puede ser la oportunidad para que el sector crezca y se profesionalice del todo.

4. ¿Cómo se prevé el escenario de los asuntos públicos pos-COVID-19? Específicamente, ¿veremos poderes más fragmentados o relaciones de intereses que unan a la sociedad, el sector público y privado?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

Esta crisis ha hecho evidente la necesidad de grandes acuerdos para recuperar una senda de crecimiento, generación de empleo y estabilidad lo antes posible. La colaboración público-privada será esencial. Por una parte, el Gobierno necesita a las empresas para activar la economía y deberá priorizar a los sectores que son realmente competitivos y generadores de empleo; por otro lado, las empresas deberán adecuar sus prioridades a las nuevas necesidades del sector público. Las relaciones de intereses actuales entre la sociedad, el sector público y privado deberían ser más complementarias que antes.

Laura Casado (MAS Consulting):

Sin duda alguna, surgirán nuevas alianzas entre la sociedad, como un actor más y además destacado, y el sector público y privado. Considero que las piezas del puzle se han movido y que los roles tradicionales en las relaciones institucionales han cambiado definitivamente.

El enfoque es más que nunc­a el de un objetivo conjunto, en el que se integran para su consecución todas las instituciones necesarias, tanto administraciones públicas, como compañías y otro tipo de instituciones como think tanks, ONG, asociaciones o fundaciones. Este tipo de acciones conjuntas ya existían, pero creo que la pandemia ha acelerado su habitualidad en el sector. También es cierto que la sociedad española tiene una vocación altruista y generosa y ha sido capaz de aunar esfuerzos, también en el terreno profesional.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

En estos momentos, la mayor complejidad la encontramos no tanto en el papel de las entidades privadas, sino más bien en la propia estructura del poder público. En España contamos con diecisiete Administraciones autonómicas que, en estos momentos, tiene la competencia de gestión de la pandemia en sus territorios. Sin embargo, la dificultad de la situación hace necesaria la unificación de las decisiones.

La pandemia no entiende de fronteras. La movilidad en el territorio nacional y supranacional obliga a los poderes únicos a unificar criterios y a tomar en consideración la colaboración público-privada.

Víctor Chacón (Public):

La legislatura ha dado un vuelco radical. Volvemos al marco legislativo de la crisis e­conómica y las reformas estructurales, pero con una importante inyección por parte del Fondo de Recuperación de la UE y las ayudas nacionales propias. Todos los sectores van a querer influir para poder tener una mayor cobertura que les ayude a superar la crisis. Ese va a ser uno de los principales objetivos: plantear a los decisores las demandas para lograr que las medidas que se aborden estén bien enfocadas a salir de la crisis.

Por otro lado, hemos visto importantes ejemplos de cómo el sector privado y público han colaborado de manera muy eficaz en la lucha contra la pandemia. Hay que seguir profundizando en ese modelo. El sector público sabe la agilidad que tiene cuando se apoya en el sector privado. Y, al contrario, el sector privado complementa perfectamente a la Administración para generar bienestar. Sería bueno que la nueva normalidad consolidara esta relación y yo creo que hay una mayor disposición por ambas partes.

Cristina Cartes (Adigital):

Creo que la colaboración entre el sector publico y privado se mantendrá en el tiempo, por lo que será necesario dedicar más tiempo y un mayor esfuerzo a establecer y mantener esos canales de interlocución entre ambos. Esto beneficiará a los dos por igual. Además, dado que las consecuencias de la crisis sanitaria, económica y social perdurarán en el tiempo, surgirán nuevos métodos de trabajo hasta ahora desconocidos. Por otra parte, habrá que trabajar desde una perspectiva mucho más internacional dada la globalidad de esta crisis. Ya no basta con saber qué se decide en España o en Bruselas; será necesario saber y comprender qué está pasando en prácticamente todos los rincones del mundo, fomentando la internacionalización de los asuntos públicos.

5. Esta pandemia ha demostrado el alto nivel de transparencia que demanda la sociedad de las instituciones para dar legitimidad a las decisiones públicas. Entonces, ¿cómo aportan los asuntos públicos en este sentido?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

El ejercicio de la representación de intereses y de influencia en la política tiene una connotación negativa en nuestro imaginario público. Se comprende perfectamente cómo el ciudadano puede exigir la misma dosis de transparencia en la gestión de los asuntos públicos. Por tanto, será necesario actuar con más transparencia, profesionalidad y con medidas que promocionen la integridad en las actuaciones. Es un reto que se debe superar, poco a poco, y a partir de pequeñas iniciativas. Nosotros, por ejemplo, acabamos de crear el portal de transparencia del “Team Europe” en Honduras; es la primera herramienta nacional que se pone en marcha dentro de esta importantísima iniciativa europea de lucha contra el COVID-19 (www.equipoeuropahn.eu).

Laura Casado (MAS Consulting):

La transparencia a estas alturas es obligada y en la situació­n en la que nos encontramos es imprescindible para aportar credibilidad a la toma de decisiones. Los asuntos públicos funcionan de nexo, también entre la transparencia de las empresas privadas y la de las instituciones. Quizás, donde podemos aportar valor es detectando sinergias entre ambas partes y tendiendo puentes que faciliten la consecución de un objetivo compartido.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

El origen principal de la asesoría en asuntos públicos parte de la consideración que los poderes públicos no se encuentran aislados, sino que conviven con distintas realidades y dentro de una sociedad que evoluciona y cambia continuamente. Se regula una convivencia social.

El concepto de gobernanza define un marco de implicación de la sociedad civil en la toma de decisiones y, por ende, la apertura y transparencia de las instituciones. Por tanto, dentro de este marco de colaboración público-privado, es donde los asuntos públicos tienen un espacio que recorrer. En el proceso de regulación, todas las partes tienen el derecho a ser oídas. La función de los asuntos públicos es precisamente generar un espacio de debate para la exposición de argumentos, intereses y demandas.

Víctor Chacón (Public):

La demanda de mayor transparencia no es nueva. Llevaba formando parte de los programas electorales de los partidos políticos desde el año 2000. Fue en 2013 cuando se aprueba la primera Ley de Transparencia en España. Supuso un gran avance, pero bien es cierto que ese impulso se ha frenado. Estamos viendo incluso algún retroceso con las continuas resoluciones del Consejo de Transparencia -a pesar de su falta de medios- obligando a la Administración a facilitar documentación.

En relación con el proceso legislativo, podría avanzarse mucho más. Hay propuestas muy interesantes encima de la mesa. Ojalá un día podamos abordarlo y tener una legislación que ayude a derribar algunos mitos.

Cristina Cartes (Adigital):

En general, las instituciones tienen un sistema de funcionamiento muy complejo. En particular, las decisiones que son fruto del proceso legislativo son extremadamente intrincadas. Conocer y comprender este proceso es casi tan importante como la decisión final, algo que los asuntos públicos realizan con gran pericia. Además, suele haber una gran variedad de actores implicados, con mayor o menor grado de responsabilidad. Los asuntos públicos aportan transparencia y arrojan un poco de luz: explican qué es lo que realmente está en juego, identifican los actores clave e intentan transmitir las prioridades. Asimismo, su involucración fomenta, en muchas ocasiones, que las decisiones sean lo más beneficiosas posibles para el conjunto de la sociedad, gracias a su papel de transmisor y puente entre diferentes sectores.

6. No sabemos cuántos rebrotes más tendremos, cuándo tendremos vacuna, cómo va a ser el regreso al 100 % de los trabajos, colegios, universidades… ¿los asuntos públicos pueden aportar alguna certeza?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

Los asuntos públicos deben aportar soluciones y, por tanto, certezas para la salida de la crisis. Diálogo, respeto, acuerdos, entre personas y territorios son el único camino. Y los asuntos públicos deben aportar plataformas de encuentro, los ingredientes técnicos necesarios, sus indicadores de cumplimiento y un calendario realista.

Laura Casado (MAS Consulting):

Ojalá tuviésemos certeza sobre alguno de estos aspectos, y así poder ayudar al ciudadano y a nuestros clientes a recuperar, en la medida de lo posible, su rutina. Sin embargo, creo que habrá que ir viendo día a día cómo transcurren los acontecimientos.

En este sentido, donde desde luego podemos aportar es en ser una fuente de información de valor, en convertirnos en un referente. La nueva información disponible es mucha y constante, las fuentes muy variadas y es labor de nuestro­s profesionales el analizarla y aportar inteligencia, detectando la información relevante en un tiempo escaso, que permita, además de acceder a la propia información, una cierta capacidad de reacción e incluso soluciones u opciones al destinatario.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

Estas últimas semanas han demostrado que situaciones tan complejas como las que vivimos no pueden solventarse sin tener en cuenta la voz de los distintos agentes y colectivos. No se puede desarrollar un protocolo de gestión en los centros educativos, por ejemplo, sin antes haber tenido en cuenta la información que aportan los expertos, la comunidad educativa y las asociaciones de padres y madres.

No hay respuestas correctas, ni una única solución para un problema, por ello la participación de los actores en la toma de decisiones es fundamental. Si no hay respuestas únicas, por lo menos que ésta esté legitimada por establecer unas garantías mínimas a los actores perjudicados.

Víctor Chacón (Public):

Ayudamos a generar más certidumbre en la medida en la que utilizamos información de alto valor político para construir escenarios. La mejor manera para anticiparse es saber qué puede ocurrir elaborando respuestas para los diferentes escenarios. Gracias a esto, las decisiones que se toman están mucho más trabajadas y son mucho más rápidas. Eso puede marcar una diferencia abismal.

No podemos saber qué es lo que va a pasar, pero sí podemos asignar posibilidades a los diferentes escenarios y lograr que nuestros clientes se anticipen.

Cristina Cartes (Adigital):

En estos momentos casi nadie puede aportar certeza, dado que nos enfrentamos a escenarios desconocidos que cambian a una velocidad vertiginosa, por lo que afirmar que los asuntos públicos podrían hacerlo es, en mi opinión, quizás demasiado ambicioso. Lo que sí pueden aportar es un análisis muy ajustado de la realidad y posibles escenarios de futuro para ayudar a la anticipación y, lo más importante, a estar preparado de cara al futuro. Además, disponen de información de primera mano muy valiosa, lo que contribuye a paliar la incertidumbre y el miedo al futuro. Tampoco hay que olvidar que los asuntos públicos brindan a las empresas un espacio de participación que es más relevante que nunca para identificar las oportunidades que se presentan.

7. Desde su experiencia, ¿cuáles serían las tres primeras acciones que debe emprender una organización, pública o privada, para adaptarse?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

Indudablemente, en tiempos de crisis no sobreviven los más fuerte­s sino los que mejor se adaptan. No creo que existan fórmulas mágicas, porque cada organización es consecuencia de su trayectoria y de sus resultados en los últimos ejercicios.

Además, la crisis actual es mucho más compleja porque conlleva cambios en los comportamientos en clientes y consumidores desconocidos hasta la actualidad y que habrá que analizar en profundidad.

En todo caso, como acciones prioritarias destacaría: poner la máxima atención en la liquidez y en el control de la deuda de la organización; mejorar la eficiencia a partir de una estrategia de digitalización y pasar a la ofensiva con un diálogo activo con clientes, bancos y proveedores. Es un nuevo tiempo de propuestas y negociación, de control interno y cambio externo.

Laura Casado (MAS Consulting):

La primera, y más estratégica, sería la revisión de su propósito corporativo tras la pandemia. Probablemente sus planes se hayan ajustado rápidamente durante estos meses, pero quizás ahora es una oportunidad de reflexión y reevaluación para consensuar hacia dónde debe ir la organización, teniendo en cuenta las circunstancias.

La segunda acción es más táctica, pero igualmente necesaria, consistente en la digitalización de todo el ecosistema de la organización, para aportar calidad y nuevas formas de trabajar con los terceros que se relacionan con la institución e incluso al propio equipo de trabajo.

La tercera acción, sin duda, velar por la formación y preparación de los equipos, parte indispensable de este nuevo engranaje, y adaptar a los colaboradores a los nuevos acontecimientos.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

Primero analizar la situación a la que se enfrenta. Segundo, visualizar cuáles son sus debilidades, pero también las oportunidades que se le abren. Y, por último, definir los objetivos y los argumentos con los que cuenta para la defensa de su posición.

Víctor Chacón (Public):

La primera tarea es de definición de objetivos. Qué quiero conseguir. Parece de perogrullo pero muchas empresas están tan centradas en su negoci­o que no son conscientes de las oportunidade­s y amenazas externas y la necesidad de adaptarse al cambio. Por eso el primer paso es el qué.

La segunda acción es el cómo. Sabiendo lo que quiero conseguir se trata de definir en un plan cómo vas a lograrlo, con qué herramientas, qué acciones, qué destinatarios. Es decir, elaborar una estrategia que recoja al mayor grado de detalle cómo vas a lograr esos objetivos.

Y en tercer lugar, tener el empuje y el liderazgo para llevar a tu organización a donde se ha planificado.

El método y la profesionalización de esta profesión es la clave del éxito. No existen atajos y cada vez es más complicado basarlo todo en una red de contactos.

Cristina Cartes (Adigital):

Analizar detenidamente y comprender qué está pasando; mentalizarse y abrazar el cambio, poniendo en marcha estrategias nuevas; flexibilizarse y estar dispuesto a cambiar.

8. Por último, la relación con los poderes públicos se profesionaliza, ¿cuál debería ser una de las principales características que necesita actualmente una persona que se encargue de los asuntos públicos?

Manuel Alonso (Desarrollo Multilateral):

La relación con los poderes públicos admite diversas perspectivas de trabajo, desde las más institucionales hasta las centradas en estrategias de comunicación. En todo caso, se requiere una máxima profesionalización. La dignificación de nuestra tarea, como ocurre en otros países europeos, requiere poner el acento en aspectos técnicos y neutralizar los enfoques ideológicos. Se trata de conectar con las aspiraciones de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Adivinar cuáles son, ayudar a generar los debates necesarios, aportar soluciones y comprobar posteriormente si han sido efectivas para mejorarlas o corregirlas.

También desde el sector privado, se debería desarrollar una función de servicio público. Eso exige un conocimiento detallado de la situación actual, capacidad de análisis estratégico, una visión de conjunto sobre los problemas que afectan y preocupan a los ciudadanos y finalmente experiencia de trabajo con la administración, el parlamento o las entidades del sector público.

Laura Casado (MAS Consulting):

Creo que hoy más que nunca es necesario ser capaz de adaptarse diariamente a las nuevas formas de trabajar sin perder de vista el objetivo final. Además, ser analítico facilitará la toma de decisiones y nuevas ideas en este entorno. A esto se añaden dos características fundamentales con las que ya debía contar: la proactividad y curiosidad por el entorno que le rodea.

Guadalupe Talavera (Dialoga Consultores):

Alguien que quiera dedicarse a la consultoría de asuntos públicos debe conocer la estructuras y competencias de las entidades públicas con las que debe dialogar. Es necesario para el desarrollo óptimo de su labor.

Víctor Chacón (Public):

Se podría hablar de conocimiento de la Administración y el proceso legislativo, hablar de proactividad, de capacidad de comunicación, de liderazgo, etc. Pero para mí hay una característica que debería estar por encima de todas ellas: la humildad.

Hacemos una tarea muy específica porque tenemos un conocimiento también específico. No es magia, ni contactos, ni es saber más que nadie. Se trata de un trabajo de análisis, planificación y mucha constancia que solo se puede plantear desde la humildad. Porque lo importante es el método de trabajo no la persona.

Cristina Cartes (Adigital):

Esta persona necesita gran capacidad de trabajo y habilidad para el análisis, ser capaz de comprender rápidamente el entorno, así como de extraer rápidamente conclusiones; debe ser hábil profesional y socialmente hablando para identificar actores clave y desenvolverse en contextos complejos. Además, es importante entender y hablar otros idiomas, así como disponer de capacidad de adaptación. Si tuviera que destacar una cualidad, sería la de trabajar en equipo. Los asuntos públicos son una disciplina sacrificada, tanto por el número de horas que exige como por la rapidez con la que se producen los cambios o la interdependencia existente con muchos otros departamentos, por lo que en mi opinión es vital fomentar un buen ambiente y querer integrarse en un equipo humano motivado.

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