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	<title>brasil archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>brasil archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Lula da Silva: tres apuntes clave sobre su tercer mandato en Brasil</title>
		<link>https://compolitica.com/lula-da-silva-tres-apuntes-clave-sobre-su-tercer-mandato-en-brasil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jan 2023 17:50:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Lula da Silva]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia de Brasil el pasado 1 de enero, tras ganar las elecciones con el 50,9 por ciento de los votos en segunda vuelta. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/lula-da-silva-tres-apuntes-clave-sobre-su-tercer-mandato-en-brasil/">Lula da Silva: tres apuntes clave sobre su tercer mandato en Brasil</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Anita Pereyra</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong>, <a href="https://twitter.com/palasatina" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@palasatina</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Periodista apasionada por Latinoamérica y estudiante avanzada de la Licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia de Brasil el pasado 1 de enero, tras ganar las elecciones con el 50,9 por ciento de los votos en segunda vuelta. La fórmula presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) venció al expresidente Jair Bolsonaro por un margen de más de 2 millones de papeletas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación, me propongo abordar tres aspectos clave para comprender la victoria del líder de izquierda en el país y el desafiante contexto nacional con el que tendrá que lidiar su administración.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1B_N78.jpg" alt="" class="wp-image-22452" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1B_N78.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1B_N78-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1B_N78-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Adaptación política (léase <em>populismo</em>)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Brasil, 2006. Lula da Silva, tras terminar su primer mandato presidencial, conquistó la reelección luego de vencer en segunda vuelta a Gerardo Alckmin, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El PSDB nació en 1988 como una escisión del ala más progresista del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Abanderaba una agenda liberal socialdemócrata y pretendía instalar un sistema estatal bienestarista, ubicándose en la centro-derecha del espectro ideológico político. Su alianza con el P­artido del Frente Liberal durante la presidencia de Fernando Enrique Cardoso (1994-2002), sumado al desencanto social con el sistema de partidos a principios de la década, socavaron su lugar como representante de los valores socialdemócratas y lo cedieron al Partido de los Trabajadores (PT) en 2003, con la victoria de Lula da Silva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal y como explica Goldstein (2012), el principal desafío para los candidatos pessebistas radicaba en el estrecho vínculo que el líder del PT había logrado establecer con las clases más empobrecidas del país, especialmente en la región del nordeste. Gerardo Alckmin, entonces gobernador de Sao Paulo, se convirtió en el mejor candidato del PSDB para competir con Lula. Anestesista de profesión y de ideología conservadora, Alckim consolidó un discurso enfocado en la eficiencia de la gestión pública. Con una lógica política mucho menos pasional que algunos de sus colegas, logró aprovechar las críticas al gobierno por la supuesta corrupción e ineficiencia de sus políticas sociales y conquistar el 41,6 por ciento de los votos en primera vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Brasil, 2022. </em>Dieciséis años después, Lula da Silva y Alckmin configuran la fórmula política que liderará el país hasta 2026. El nuevo vicepresidente lleva consigo un ejercicio implícito de moderación por parte del PT, que permite proyectar mejores condiciones de gobernabilidad en el país. Esta adaptabilidad del Partido de los Trabajadores, ideológicamente contradictoria para muchos, es explicable si analizamos la propuesta política de Lula bajo la lente de un fenómeno muy característico de la región: el populismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque se trata de una categoría política muy utilizada, principalmente en Latinoamérica, la conceptualización teórica de &#8216;populismo&#8217; sigue representando un auténtico desafío. A los fines de este artículo voy a atenerme a la propuesta de Ernesto Laclau en La razón populista (2005). En esta obra, el autor identifica seis etapas en el proceso de formación de los movimientos populistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una primera etapa, las demandas sociales no logran ser absorbidas por los canales institucionales. El Gobierno de Bolsonaro marginó sistemáticamente las demandas de grupos minoritarios como los pueblos originarios y las organizaciones activistas por el medio ambiente. La mayor demanda social insatisfecha, sin embargo, se produjo durante la crisis sanitaria por la pandemia de la COVID-19. Bolsonaro demostró ser un líder incompetente durante una situación de emergencia que afectó a millones de personas y terminó con la vida de casi 700.000 brasileños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras eso, dice Laclau (2005), estas demandas desarrollan una relación de solidaridad o equivalencia entre sí y cristalizan en torno a símbolos comunes. El antagonismo con el régimen ultraderechista de Bolsonaro se convierte en una lógica homogeneizante por oposición que habilita una alianza entre Lula da Silva y Alckmin, su otrora oponente político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una cuarta etapa, estos símbolos son capitalizados por líderes que logran conducir un proceso de identificación popular de las masas frustradas. Lula da Silva logró encauzar la decepción social por la administración bolsonarista bajo un programa político que prioriza las políticas sociales, cuya legitimidad descansa en los éxitos que obtuvo durante su anterior gestión (2003-2011).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, las últimas dos etapas refieren a la construcción del pueblo como un actor colectivo que es capaz de confrontar el régimen existente y cambiarlo. La presencia de Lula y el PT en algunas de las últimas manifestaciones contra el régimen de Bolsonaro, y el llamado a las urnas para votar no sólo a favor del Lula sino principalmente en contra del entonces presidente, reflejan la culminación de este proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un desafío de</strong> <strong>gobernabilidad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Previo al resultado electoral, en Brasil se observaba un escenario de altísima polarización, la proliferación de <em>fake news</em>, y el aumento de los índices de violencia y crímenes por razones políticas. Tras el balotaje, el estrecho margen de votos que le dio la victoria a Lula completó el bingo de indicadores que señalan grandes desafíos de gobernabilidad en el horizonte del presidente recién electo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1C_N78.jpg" alt="" class="wp-image-22454" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1C_N78.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1C_N78-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1C_N78-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión de la gobernabilidad no se limita a los votantes. De hecho, Lula no ganó en primera vuelta en ninguna de las oportunidades en las que conquistó la presidencia. El desafío es articular un proyecto de gobierno con alcaldes, gobernadores y congresistas bolsonaristas que siguen apostando por lógicas discursivas de ultraderecha con las que es muy difícil negociar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del Congreso, la situación presenta un escenario particularmente difícil para la nueva administración nacional. El 30 de octubre de 2022, además de celebrarse la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Brasil renovó los 513 miembros de la Cámara de Diputados y un tercio de las bancas del Senado. El Partido Liberal (PL) hizo una histórica elección legislativa, logrando consolidar una bancada de 99 diputados y adquiriendo por primera vez en 25 años el control del Senado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El potencial peligro para la administración de Lula radica en que el Partido de los Trabajadores, aún contando los votos de grupos políticos aliados en el organismo, no reúne los 180 votos necesarios para frenar un juicio político. E incluso si lo hiciera, el PL tiene el poder suficiente como para convertir el proceso de <em>impeachment </em>en un verdadero estorbo para la gestión de Lula.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mejor ejemplo, por cercanía regional y temporal, es lo sucedido en Perú con la destitución de Pedro Castillo el pasado diciembre. La aprobación de la moción de vacancia que destituyó a Castillo estuvo fundada en un abuso de poder que ejerció el entonces presidente al intentar disolver el Congreso. Sin embargo, previo a eso, la oposición lideró dos intentos de destitución alegando una rebuscada justificación basada en un término constitucional ambiguo. Si el Partido Liberal de Brasil enfoca sus esfuerzos en boicotear el gobierno petista, las posibilidades de concretar la agenda que se ha propuesto Lula se reducen considerablemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El peso de la expectativa</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes hablaba de que la legitimidad del programa político de Lula descansa en los éxitos de sus dos primeros mandatos. En 2010, el mandatario brasileño fue declarado &#8216;campeón global&#8217; de la lucha contra el hambre por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Según observaron estos organismos de Naciones Unidas, políticas como el programa <em>Hambre cero </em>y el aumento del salario mínimo lograron que el 93 por ciento de los niños y el 82 por ciento de los adultos en Brasil tuvieran al menos tres comidas al día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, la recuperación social tuvo una rapidez excepcional con Lula. Durante los 8 años de su gestión, más de 28 millones de personas salieron de la pobreza y pasaron a engrosar las filas de una clase media con una calidad de vida digna. El salario mínimo aumentó un 53, 3 por ciento en términos reales, es decir, al margen del factor inflacionario. También se incrementó la duración media de la escolarización, que aumentó de 6 años en 1995 a 8 en 2010.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la región del nordeste, de donde Lula es originario, la malnutrición infantil retrocedió un 74 por ciento. Ese increíble porcentaje, aunque parezca un número más, es una de las razones que llevaron a la región a votar contundentemente por Lula en las elecciones de 2022. En estados como Maranhão, Piauí o Bahía, Lula se impuso en segunda vuelta con más del 70 por ciento de votos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos de los niños que dejaron atrás el hambre durante los primeros dos gobiernos de Lula son jóvenes mayores de edad que asistieron a las urnas y votaron con memoria. También con el estómago vacío, porque Brasil atraviesa una epidemia de hambre. Según un estudio desarrollado por la Red Brasileña de Investigación en Soberanía y Seguridad Alimentaria, más de la mitad de los habitantes del país sufren algún tipo de inseguridad alimentaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe <em>En Brasil, comer es un acto de resistencia de The Brazilian Report</em>, revela que 36 de cada 100 brasileños carecen de los medios para comer al menos una vez al día. Josué de Castro, uno de los principales teóricos que estudia la inseguridad alimentaria en Brasil, describe el hambre en el país como una “enfermedad crónica” provocada por los altísimos niveles de concentración de riqueza y la falta de políticas estatales destinadas a garantizar una redistribución justa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, el Gobierno de Lula da Silva llega con una carga muy pesada sobre sus hombros. Lo cierto es que, aunque las dos décadas que pasaron desde el inicio del primer mandato de Lula no han sido en vano, la añoranza aglutina grandes expectativas sobre los cambios en la calidad de vida de la población más empobrecida que traerá consigo esta tercera presidencia. Lula, además, no dudó en asumir explícitamente la erradicación del hambre como meta principal de su gobierno. «Nuestro compromiso es terminar con el hambre otra vez», dijo en su primer discurso en Sao Paulo luego de ganar el balotaje presidencial contra Bolsonaro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esto, el nuevo presidente de Brasil se une a su homólogo colombiano en la dura tarea de estar a la altura de la esperanza. Mientras Gustavo Petro se propone alcanzar la paz, Lula da Silva apuesta por la erradicación del hambre. Resta ver si la realidad está a la altura de tales anhelos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1D_N78.jpg" alt="" class="wp-image-22456" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1D_N78.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1D_N78-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/01/Afondo1D_N78-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Asalto a Brasilia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros días de 2023 en Brasil estuvieron protagonizados por grietas en la solidez institucional del régimen democrático que son, como mínimo, sumamente preocupantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primero de enero tuvo lugar la ceremonia de traspaso de poderes, donde Lula asumió formalmente como el nuevo Jefe de Estado de Brasil. Jair Bolsonaro se negó a asistir a la ceremonia de investidura, por lo que los atributos presidencial­es fueron entregados por un grupo de miembros de minorías y activistas de la sociedad civil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una semana después, miles de militantes bolsonaristas atacaron los edificios sede de los tres poderes en Brasilia: el Congreso, el Palacio de Planalto y el Supremo Tribunal Federal. Los violentos manifestantes asediaron durante cuatro horas los edificios públicos, causando enormes destrozos y agrediendo a efectivos policiales que intentaron contener la revuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seguidores del expresidente derechista reclamaban un golpe de Estado que destituyera a Lula, un acto calificado de &#8216;terrorista&#8217; por la presidenta de la Corte Suprema, Rosa Weber. Al menos 400 personas fueron detenidas por participar de los disturbios que provocaron la pérdida de varias obras de arte del archivo histórico nacional que se encontraban expuestas en los edificios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El episodio fue condenado por la gran mayoría de mandatarios de la región incluyendo el presidente estadounidense, Joe Biden. El ataque guarda ciertas similitudes con el asalto al Capitolio de Estados Unidos en 6 de enero de 2021, aunque aquel evento se produjo con el objetivo de interrumpir la ceremonia de certificación de votos que estaba teniendo lugar en el Congreso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Brasil, Lula ya estaba en pleno ejercicio de poderes como nuevo jefe de Estado, por lo que pudo dar respuesta inmediata a los eventos en Brasilia. Desde la localidad de Araraquara, en Sao Paulo, donde estaba de visita por unas inundaciones, el presidente decretó la intervención federal de los organismos de seguridad de la capital brasileña hasta el 31 del mismo mes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La violencia que evidencian las imágenes del asalto a Brasilia ofrece un panorama poco alentador sobre la futura articulación con los sectores de la sociedad sumidos en las lógicas violentas de la ultraderecha. Aunque el Partido Liberal y Bolsonaro se desligaron públicamente de las acciones de los manifestantes, no dejan de alimentar discursos peligrosamente grises en los que el sistema se vuelve ineficiente y corrupto si su gestión está a cargo de cualquier otra propuesta política. En pleno auge de la globalización, la posibilidad de que estos argumentos extremistas sean exportables empieza a marcar la necesidad de elevar el análisis de estos fenómenos a un plano menos limitado por las fronteras nacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fuentes consultadas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Audi, Amanda; Berti, Lucas; Coutinho, Caroline; Chiavassa, André. (2022).<em> In Brazil, eating is an act of resistance. The Brazilian Report.</em> https://brazilian.report/society/2022/05/26/hunger-eating-resistance/</p>



<p class="wp-block-paragraph">Goldstein, Ariel Alejandro. (2012). <em>Liderazgos de oposición al primer gobierno de Lula da Silva: el caso del PSDB</em>. Memorias: Revista digital de historia y arqueología desde el Caribe colombiano, (17), 59-101.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Laclau, Ernesto. (2005). <em>La razón populista</em>. México: Fondo de Cultura Económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rocha, Geisa Maria. (2010). <em>¿Cuál es el balance social de Lula?</em> Le Monde Diplomatique.</p>
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		<title>Una campaña de voto en contra del enemigo: esperanza y miedo en las elecciones de 2022 en Brasil</title>
		<link>https://compolitica.com/una-campana-de-voto-en-contra-del-enemigo-esperanza-y-miedo-en-las-elecciones-de-2022-en-brasil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Oct 2022 16:40:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil ha enfrentado a dos candidatos de sobra conocidos: Lula da Silva y Jair Bolsonaro. Sus imágenes políticas, ampliamente consolidadas, han contribuido a que el 70% de los votantes ya tuviesen definido su voto antes de la campaña presidencial. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Joscimar Silva</strong></strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/joscimar144" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@joscimar144</a>. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profesor en la Universidad Federal do Piauí y Diretor da ABRAPEL.Asociación Brasileña de Investigadores Electorales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Helcimara Telles</strong></strong></strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profesora en la Universidad Federal de Minas Gerais y Presidente de ABRAPEL. Asociación Brasileña de Investigadores Electorales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil ha enfrentado a dos candidatos de sobra conocidos: Lula da Silva y Jair Bolsonaro. Sus imágenes políticas, ampliamente consolidadas, han contribuido a que el 70% de los votantes ya tuviesen definido su voto antes de la campaña presidencial.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75.jpg" alt="" class="wp-image-17971" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante las últimas semanas se han enfrentado dos discursos: por un lado, las promesas del pasado y de bonanza en los gobiernos de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT) y, por otro, el discurso del miedo de Bolsonaro contra las izquierdas y el PT, apoyado en las denuncias de la corrupción y la idea de que Lula representa la destrucción de la familia y la libertad religiosa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este artículo pretende mostrar las principales narrativas de Lula y Bolsonaro y cómo mantienen y/o amplían sus bases electorales, con datos de encuestas electorales de agosto y septiembre de 2022. Por tanto, el estudio se ha elaborado con anterioridad a los comicios. Según estos sondeos, Lula obtiene más adhesión entre los estratos más pobres, los afrodescendientes, en casi todas las regiones de Brasil, con la excepción del sur. Concretamente, se observa una fuerte adhesión en el nordeste, la región con más proporción de población en s­ituación de pobreza. Por su parte, Bolsonaro obtiene mayor adhesión entre los más ricos, en la región sur y entre los evangélicos (Encuestas IPESPE/ABRAPEL, 2022; Encuesta IPEC, 2022).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El movimiento evangélico es el principal apoyo de Bolsonaro, pero la pandemia aceleró su desaprobación, ya que la crisis económica afectó a casi todos los estratos sociales y hubo un retraso significativo en la adquisición de las vacunas. Merecieron un impacto especial -por lo negativo- las imitaciones del presidente a personas con problemas de respiración y comentarios como que no era un sepulturero, que crearon una imagen de &#8216;presidente sin compasión&#8217;.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consecuencia, la popularidad de Bolsonaro ha caído en muchos estratos sociales, pero se ha mantenido con fuerza entre los evangélicos. Desde las elecciones de 2018, los grupos de WhatsApp de esta comunidad son foros habituales de <em>fake news</em> y, durante la pandemia, muchas iglesias evangélicas hicieron campañas en contra de las medidas sanitarias, argumentando que eran prácticas contra la libertad religiosa. Las creencias evangélicas conservadoras fueran acaparadas por la campaña de Bolsonaro con la adhesión de pastores y otros líderes religiosos, desde el apoyo a la pauta moral y en contra de ‘la ideología de género&#8217;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="442" height="317" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1CGrafico1_N75.png" alt="" class="wp-image-17973" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1CGrafico1_N75.png 442w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1CGrafico1_N75-300x215.png 300w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La fuerza de la adhesión evangélica a Bolsonaro llevó a Lula a redireccionar sus discursos hacia la comunidad evangélica, adoptando el discurso religioso en la campaña. Sin embargo, reactivó la importancia de la economía también en este grupo religioso, pues entre los evangélicos más pobres creció la preferencia por Lula (IPEC, 26/09/2022).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza ha sido el principal sentimiento de la campaña, compartido por el 36% del electorado y más presente en los electores de Lula (IPESPE/ABRAPEL, 17/09/2022). Pero también hay otros sentimientos presentes entre los electores de Bolsonaro, a quienes poco les afecta la crisis económica y el desempeño del Gobierno: el miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a que la mayoría de la comunidad evangélica pertenece al estrato más pobre de la población, no parece que la mala gestión económica del Gobierno haya m­odificado sus preferencias electorales. ¿Los valores religiosos son más importantes que el bolsillo? De acuerdo con la encuesta del IPEC (agosto, 2022) la satisfacción con las condiciones de vida no varía entre religiones. Sin embargo, sobre el futuro del país, los evangélicos son más optimistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los beneficios de los servicios sociales están distribuidos entre todos los segmentos religiosos, pero en la encuesta IPEC (septiembre, 2022), los estratos más pobres y los evangélicos ya se diferencian de los más ricos. Los primeros son más sensibles a la campaña de Lula, lo que demuestra que todavía existen grupos evangélicos de izquierdas y progresistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sostiene el apoyo a Bolsonaro entre los evangélicos es el discurso religioso del miedo a la izquierda, la destrucción de la familia y la persecución de la Iglesia. La parte más conservadora de esta comunidad religiosa cree que la libertad solo será posible si la Iglesi­a domina las siete áreas de la sociedad: familia, religión, educación, medios, entretenimiento, finanzas y gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el apoyo a Lula influye mucho el rechazo a Bolsonaro -del 52%, según la IPESPE/ABRAPEL del 24 de setiembre de 2022- y la esperanza por una vuelta al pasado que representaba Lula. Sin embargo, no ha vacunado a sus electores contra la campaña del miedo de Bolsonaro y ha preferido alejarse de los mensajes homófobos y machistas de su rival para centrar su campaña en la promesa de mejora económica. Con mensajes como que las personas podrán “tomar su cerveza y hacer su asado en el fin de semana”, el discurso de la izquierda se ha reducido al discurso del consumo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="446" height="864" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1DFigura1_N75.png" alt="" class="wp-image-17975" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1DFigura1_N75.png 446w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1DFigura1_N75-155x300.png 155w" sizes="(max-width: 446px) 100vw, 446px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, ha sido una campaña contra el otro. En este sentido, la encuesta IPESPE/ABRAPEL también presenta datos inéditos sobre los efectos limitados o ilimitados de las campañas en la decisión del voto. El 14% de las personas entrevistadas afirman que han cancelado amigos, colegas y familiares en las redes sociales, pero ese número puede ser mayor. La intensificación en el uso de las redes impone un nuevo marco a las campañas: el rechazo al oponente, que en cierta forma retroalimenta las preferencias y polariza más las posiciones. Las encuestas situaban el rechazo a Lula en el 40% y señalaban que Bolsonaro generaba más rechazo que intenciones de voto. Las mujeres son el estrato más visible. Un 60% prefiere a Lula y un 53% rechaza a Bolsonaro, de ahí que haya recurrido a su esposa Michelle Bolsonaro para hacer campaña entre ellas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a lo que pronosticaban las encuestas, las elecciones se decidirán en segunda vuelta. Un mes más de esta difícil campaña electoral, que ganará el candidato con menos rechazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fuentes</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">IPEC, Inteligência em Pesquisa e Consultoria Estratégica.<strong> Pesquisa de Opinião Pública sobre assuntos políticos/administrativos</strong>. Agosto de 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">IPEC, Inteligência em Pesquisa e Consultoria Estratégica. <strong>Pesquisa de Opinião Pública sobre assuntos políticos/administrativos</strong>. Septiembre de 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">IPESPE, Instituto de Pesquisas Econômicas, Políticas e Sociais; ABRAPEL, Associação Brasileira de Pesquisadores Eleitorais. <strong>Pesquisa Termômetro da Campanha</strong>. Rodadas 1, 2, 3 e 4. agosto e septiembre de 2022. Acceso en:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.abrapel.org.br/termometro-da-campanha.">https://www.abrapel.org.br/termometro-da-campanha.</a></p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/una-campana-de-voto-en-contra-del-enemigo-esperanza-y-miedo-en-las-elecciones-de-2022-en-brasil/">Una campaña de voto en contra del enemigo: esperanza y miedo en las elecciones de 2022 en Brasil</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>Cinco frases para el Brasil de Bolsonaro</title>
		<link>https://compolitica.com/cinco-frases-para-el-brasil-de-bolsonaro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Feb 2019 18:56:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Pepe Martínez, @pepemar88, consultor político y escritor de discursos. El problema de las campañas electorales, es que ofrecen un mapa del paraíso que acostumbra ser falso. Es la hermosa poesía electoral, que contradice pronto la dura prosa del gobierno -la metáfora es de Felipe González, que dominó ambas-. La historia de la democracia es [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Pepe Martínez, <a href="https://twitter.com/pepemar88?lang=es">@pepemar88</a>, consultor político y escritor de discursos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema de las campañas electorales, es que ofrecen un mapa del paraíso que acostumbra ser falso. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es la hermosa poesía electoral, que contradice pronto la dura prosa del gobierno -la metáfora es de Felipe González, que dominó ambas-.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de la democracia es la historia de la decepción entre lo que prometió ser y lo que finalmente fue. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta ontología, lejos de ser pesimista, es un reflejo del optimismo intrínseco del ciudadano, que es capaz de ilusionarse en cada nuevo ciclo electoral, creyendo que un mundo mejor es todavía posible.<br>
La victoria el pasado octubre de Jair Bolsonaro, repite este viejo esquema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de casi quince años de gobierno progresista, Bolsonaro fue capaz de tomar el pulso a una sociedad cansada de la corrupción, la inseguridad y el relato hegemónico del socialismo, ofreciendo una alternativa radical pero creíble, que apelaba directamente al alma conservadora del país.<br>
La receta milagrosa de Bolsonaro no es nueva: libertad económica, conservadurismo social. La vieja piedra filosofal de la derecha. Pero parece haber conectado con una amplia mayoría de brasileños que dejó de creer en las promesas del socialismo,  fracasado en su cruzada de sacar al país más rico de Latinoamérica de la pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El discurso de toma de posesión es el último de la campaña y el primero del gobierno. Bolsonaro se propuso definir en él su receta para Brasil y lo hizo en apenas ocho minutos y cinco frases contundentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco frases que perduraran en la frágil memoria colectiva, como el Brasil que soñó Bolsonaro.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/02/Tendencia3B_N35.jpg" alt="" class="wp-image-11768" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/02/Tendencia3B_N35.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/02/Tendencia3B_N35-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/02/Tendencia3B_N35-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>1. «Esta es nuestra bandera, que jamás será roja»</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Bolsonaro prometió «liberarse del socialismo, de la inversión de valores y de lo políticamente correcto” y “combatir de la ideología de género”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su gran tema de campaña, y la idea fuerza que vertebró todo su discurso: combatir el relato hegemónico del socialismo, la ideología que permea todas las capas de la sociedad y la administración, y que -a través el tamiz simplificador del populismo- es la culpable de todos los males del Brasil moderno.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>2. «El ciudadano de bien merece disponer de los medios para<br> defenderse»</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">“Luchar contra la criminalidad, reforzar las fuerzas armadas”, “Dotar al ciudadano de las armas para que puede defenderse”. Fuego para combatir el fuego. Su receta para acabar con la criminalidad, en el país con más homicidios del mundo, pasa por poner en valor el ejército y facilitar el acceso a las armas a los ciudadanos.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>3. «Acabar con la mayor crisis ética, moral y política de la historia de Brasil»</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La victoria del Partido Social Liberal no se entiende sin el Caso Petrobras, el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil.  Bolsonaro es un producto de la indignación ante esa corrupción, que supuso el último clavo en el ataúd de la credibilidad del PT. Su desconexión definitiva con el pueblo.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>4. «Reafirmo el compromiso de construir una sociedad sin discriminación o división»</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">El peor enemigo de Bolsonaro, es él mismo. Sus comentarios homófobos, sexistas y racistas, perfilaron un candidato sin pelos en la lengua, que inflama pasiones y cosecha titulares. Un perfil óptimo para un candidato, pero mucho menos para un presidente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso comenzó a construir su nueva imagen pública, apelando a la unidad, a acabar con la discriminación y reforzando su imagen social con la extraordinaria intervención, en lenguaje de signos, de su mujer.  </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>5. «Brasil por encima de todo. Dios por encima de todos»</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Familia, Patria, Dios. El corazón del ideario conservador. Un ideario que supone la columna vertebral del relato de Ordem e Progresso de Bolsonaro. Una vuelta a la esencia del alma tradicional de Brasil, sobre la que sustenta su relato –casi mesiánico- de lo que debe hacerse para cambiar el país. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los discursos de toma de posesión son siempre un desafío</strong>. El antiguo candidato, es ahora presidente. Debe ser capaz de cerrar las heridas de la campaña, sin renunciar al relato que le hizo ganarla. Moderarse, sin perder su esencia. Ser el presidente de todos, sin traicionar a los suyos.<br> Comenzar a traducir la poesía, en prosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bolsonaro lo consiguió</strong>. Sin renunciar al discurso contundente y radical que lo llevó al Planalto, resultó creíble, honesto y presidencial. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El pueblo de Brasil confió en él y eligió su mapa del paraíso.</p>
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		<title>Los brasileños han salido del closet</title>
		<link>https://compolitica.com/los-brasilenos-han-salido-del-closet/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Nov 2018 08:26:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Jair Bolsonaro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Luciana Panke @lupanke Escritora y conferencista El pasado 28 de octubre Brasil eligió al candidato de la ultraderecha, el capitán del ejército Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal &#8211; PSL), como el nuevo presidente del país. Desde los años 40, es la primera vez que un militar es elegido para el cargo. Aunque Fernando Haddad (Partido [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Luciana Panke <a href="https://twitter.com/lupanke?lang=es">@lupanke</a> Escritora y conferencista</strong></p>
<p>El pasado 28 de octubre Brasil eligió al candidato de la ultraderecha, el capitán del ejército Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal &#8211; PSL), como el nuevo presidente del país. Desde los años 40, es la primera vez que un militar es elegido para el cargo. Aunque Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores &#8211; PT) haya vencido en más ciudades, el resultado quedó en 55,13 % contra 44,87 %. El electorado brasileño tiene más de 140 millones de personas. En Brasil el voto es obligatorio, pero el 78 % salió a votar y el restante no. Es una cifra histórica de ausentes, votos nulos o blancos. Esos sumaron más de 89 millones de votos, lo que significa que no es la mayoría que lo apoya, de hecho, menos de 40 % de los votantes lo hacen.</p>
<p>El escenario del estancamiento del PT y del ascenso de la derecha se venía gestando desde 2013, con las manifestaciones callejeras en contra de la corrupción en el Mundial de Fútbol que tuvieron mucha fuerza. Poco después, empezó la operación de la Policía Federal, conocida como “Lava Jato” y que tuvo como blanco principal el Partido de los Trabajadores. También la acusación por corrupción contra la presidenta, Dilma Rousseff (PT), nunca comprobada.</p>
<p>Con su dimensión continental, Brasil y sus 200 millones de habitantes, guarda muchísimas variedades de gente y de economía. Norte y sur son casi países distintos. Pensar una campaña electoral en escenarios radicalmente diferentes es un reto. La victoria de Bolsonaro es un hecho para analizar, ya que pertenece a un partido pequeño, tenía poco tiempo de cobertura en radio y televisión electoral, casi no ha participado de los debates electorales y ha realizado poca inversión financiera.</p>
<p>Entre los factores que explican la victoria de Bolsonaro destaco: la mala economía, la decepción con las instituciones y el odio al Partido de los Trabajadores, tomado como el único responsable de la corrupción. Para que los lectores tengan una idea, en Brasil, cualquier problema se dice que es culpa del PT, si uno no es de Bolsonaro es del PT. A mí me preguntan todo el tiempo, cuando no estoy de acuerdo con determinadas pautas políticas, me lo dicen: “¿Pero eres del PT?”, así con admiración o repulsa. De hecho, para los analistas políticos se volvió una costumbre empezar sus respuestas diciendo: “No soy del PT, pero…”. Sí, es eso lo que está pasando en Brasil.</p>
<p>Las estrategias de propaganda política defendidas por Domenach se cumplen: se eligió el enemigo único (PT); la comunicación está orquestada en todas las partes reforzando que hay que matar a los bandidos, que el PT es corrupto, que los derechos humanos tienen que acabar; la confusión de informaciones: en una hora Bolsonaro hablaba una cosa, otra hora hablaba de otra, se peleaba con sus hijos y con su vice. Lo que transmite es una imagen de “macho”, o sea, un total refuerzo de la cultura patriarcal y machista.</p>
<p>¿Qué ha hecho para llegar a la victoria? Adoptó las estrategias militares de información y desinformación. Es un trabajo sistemático, sus frases de efecto movilizaron el discurso de odio reprimido por parte de la población respecto a las políticas sociales. Él ha verbalizado la violencia y los prejuicios que muchos creían como verdad, pero no tenían la intrepidez de decirlo, como el machismo, la homofobia, la xenofobia y el racismo. Por más contradictorio que parezca, era el candidato que todo el tiempo hablaba en nombre de Dios y ha hecho de las iglesias su base electoral. Otro factor muy importante fue el uso de las redes sociales y los bots para crear fake news y que llegaran más rápido. Después del atentado, se volvió más héroe aún y era llamado “mito”. Todo ello aumentó las emociones y la gente votó en base a falsas informaciones.</p>
<p>La democracia está en riesgo, los discursos de odio de un grupo hacia el otro están provocando una verdadera ola de crímenes en el país. Lo que pasó en estas elecciones es que el odio al Partido de los Trabajadores, fenómeno que llamamos de antipetismo, se volvió más fuerte que la solidaridad. La ultraderecha representada por los dos militares que hacen declaraciones homófobas, machistas y xenófobas han animado a la población a salir del closet fascista.</p>
<p>En ese contexto, las brasileñas protagonizaron las portadas de los medios de comunicación de varias partes del mundo. Se unieron en importantes movilizaciones tanto en redes sociales como en las calles. El “Movimiento #EleNão” también conocido como “Primavera Morada” ha llevado millones de mujeres a las calles en Brasil y en otros países el día 29 de septiembre de 2018. Las mujeres están organizadas para seguir resistiendo ante cualquier violencia, así como otros grupos de LGBT, negros y maestros. El día después de los resultados de las elecciones, en Brasil solo se escuchaban los gritos violentos de muchos seguidores de Bolsonaro. Varios conflictos fueron registrados, especialmente en las Universidades. A los demás, les queda el miedo. Todos están observando, algunos con esperanza, otros con ansiedad, otros temerosos, lo que va pasar en la economía más grande de Sudamérica. Ahora queda esperar a 2019.</p>
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		<title>#BRevolução: la revolución simbólica de Brasil</title>
		<link>https://compolitica.com/brevolucao-la-revolucion-simbolica-de-brasil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Apr 2014 22:29:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[#BRevolução: la revolución simbólica de Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[#VemPraRua]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[fifa 2014]]></category>
		<category><![CDATA[jornadas de junio]]></category>
		<category><![CDATA[junio 2013]]></category>
		<category><![CDATA[mundial de futbol]]></category>
		<category><![CDATA[protesta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las denominadas jornadas de junio – la oleada de protestas que estalló en Brasil en junio de 2013 – no ha cuajado en un movimiento estructurado. Pero sí ha propiciado el surgimiento de centenares de colectivos, redes y movimientos nuevos ensamblados en gritos y mensajes comunes. Bernardo Gutiérrez, Fundador de la red de innovación FuturaMedia.net 20 [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Las denominadas jornadas de junio – la oleada de protestas que estalló en Brasil en junio de 2013 – no ha cuajado en un movimiento estructurado. Pero sí ha propiciado el surgimiento de centenares de colectivos, redes y movimientos nuevos ensamblados en gritos y mensajes comunes.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Bernardo Gutiérrez</span>,<i> </i>Fundador de la red de innovación <a href="http://FuturaMedia.net">FuturaMedia.net</a></p>
<p>20 de junio de 2013. La ciudad de Recife, capital del estado nordestino de Pernambuco, está en masa tomando las calles. Brasil entero ocupaba las calles hacía días. Pero el 20 de junio fue el primer día que esta urbe de 3,7 millones del área metropolitana se unió a las protestas generalizadas que sacudían el gigante sudamericano. <em>The New York Times</em> aprovechó esa gigantesca manifestación de Recife del día veinte – más de un millón de personas – para intentar resumir lo que estaba pasando en Brasil con una fotografía aérea interactiva, <a href="http://www.nytimes.com/interactive/2013/06/21/world/americas/brazil-protest-signs.html?_r=5&amp;amp&amp;" target="_blank" rel="noopener"><em>The Signs of the Brazilian Protest</em></a>.</p>
<p>El montaje –clickando en cada fotografía aparece el mensaje en inglés– es un verdadero collage del imaginario que explotó a partir de las protestas del <em>Movimiento Passe Livre</em> de Brasil. Carteles plurales, transversales, espontáneos, contradictorios. Y también es una metáfora perfecta de la nueva era que arrancó en Brasil tras las jornadas de junio. En la foto no hay carteles/banderas de sindicatos, de partidos políticos o mo­vimientos sociales clásicos. Apenas un grito coral y conectado que explota en micro-gritos. Algunos de los mensajes tenían que ver con las demandas de la mejora del transporte público del <em>Movimiento Passe Livre</em> de las primeras manifestaciones (comenzaron el día 6 de junio): “Por una vida sin catracas” (por una vida sin torniquetes), “Si la tarifa no baja, la ciudad va a parar”. Pero la gran ma­yoría de los lemas no estaban relacionados con el transporte. Vale la pena reproducir algunos: “Basta de ladrones”, “Somos los hijos de la revolución, somos el futuro de la nación” o “10% del PIB para educación”. Los medios de comunicación intentaron identificar los lemas con ideologías concretas, con luchas de la izquierda o de la derecha. Muchos medios, liderados por el <em>lobby</em> más conservador, intentaron definir los mensajes como anti-gobierno.</p>
<p>Sin embargo, la realidad de <em>#junio2013</em> fue infinitamente más compleja. Y los gritos fueron, son y serán mucho más inclasificables. En las calles de Brasil se han podido ver carteles como “Todavía no tengo frase para llenar este cartel”, “En este cartel caben todos los gritos”, “Salimos de Facebook” o “Perdonen las molestias, estamos cambiando el país”. En un país poco dado a protestar en las calles, empuñar un cartel vacío en el que cabe todo revela un cambio de actitud vital. Y afilar gritos que cuestionen incluso la bandera y símbolos nacionales de Brasil, en un lugar en el que ser nacionalista no es pa­trimonio único de la derecha, es una osadía iné­dita en la historia. El “orden y progreso” –de origen positivista– de la bandera de Brasil se transforma en “orden en progreso”. O directamente en “desorden y progreso”.</p>
<p>¿Pero cómo se ha producido la mutación de los mensajes iniciales, muy centrados en la mejora del transporte público? ¿Cómo se ensanchó el campo semántico de las manifestaciones del <em>Passe Livre</em> hacia un espectro indignado tan amplio? ¿Qué ha quedado del grito coral e indignado de junio de 2013? ¿Se puede hacer alguna analogía con las revueltas del <em>15M</em>, <em>Occupy Wall Street</em> o <em>#YoSoy132</em> (México)?</p>
<p><strong>Remezcla, mass media y performance</strong></p>
<p>La secuencia violencia policial–indignación –empoderamiento explica buena parte de la evolución de los mensajes en las revueltas de Brasil. En los estudios elaborados por el núcleo <a href="http://interagentes.net/" target="_blank" rel="noopener"><em>Interagentes</em> </a>(São Paulo) a partir de big data de redes sociales existe un punto de mutación: la manifestación del día 13 de junio de São Paulo. Tras la exagerada represión policial de la jornada, la explosión de la indignación invadió todas las redes sociales. Los medios de comunicación brasileños usaban hasta entonces la palabra “vándalo” sistemáticamente para definir a los manifestantes. Gracias a vídeos como el que mostraba a un policía rompiendo el propio vidrio de su coche (uno de los virales de las revueltas), la indignación comenzó a construir un nuevo imaginario. Millones de ciudadanos comenzaron, todos a una, a autocalificarse como vándalos. Los vándalos empoderados se veían reflejados en el canal de You Tube <em><a href="http://youtu.be/RaI2ZV0ufsU" target="_blank" rel="noopener">VândalosNews</a></em>. Las personas colocaban como su nombre o apellido en las redes sociales las palabras vândalo o baderneiro (otro término despectivo usado por los medios). Y surgieron cientos de perfiles en las redes (identidades colectivas) con estos vocablos.</p>
<p>El proceso fue muy similar al ocurrido en el surgimiento del<em> #DirenGezi</em> de Estambul. La represión policial en la plaza Taksin hizo brotar la indignación. Y cuando los medios llamaron a los manifestantes “<em>chapullers</em>” (vándalos), la indignación se transformó en empoderamiento. El movimiento se autoproclamó el <em>chapulling movement</em> y creó la <em>çapul.tv.</em> Pero la prueba más incontes­table de la secuencia violencia policial &#8211; indignación &#8211; empoderamiento es el estudio <em>Emociones 15M</em>, del <em>Colectivo Outliers</em>, que revela que los tuits de la <a href="http://assets.outliers.es/15memociones/" target="_blank" rel="noopener">gestación del <em>15M</em> español</a> tienen el doble de carga emocional de lo normal. Tras el desalojo de la primera noche de la <em>Acampada Sol</em> y el desprecio de los medios, la indignación y el empodera­miento son las dos emociones más presentes.</p>
<p><strong>Remix</strong></p>
<p>“¿Acaso la mejor subversión no es la de alterar los código en vez de destruirlos?”, escribía el pensador francés Roland Barthes a finales de los años setenta. Tras estudiar algunas prácticas de los situacionistas, sobre todo el <em>détourment</em> (“desvío” o “inversión” en francés), Barthes entrevió el potencial de las alteraciones de los códigos del sistema y los remixes de logos capitalistas que desembocarían en los años ochenta en el denominado <em>culture jamming</em>. La resignificación de símbolos y la desconstrucción de mensajes, tan presentes em las jornadas de junio, han sido de vital importancia en la historia contemporánea de Brasil. El poema visual <a href="http://assets.outliers.es/15memociones/" target="_blank" rel="noopener"><em>Coca Cola (1957)</em> </a>del brasileño Décio Pignatari es todo un icono mundial. El Tropicalismo, del canibalismo sonoro de Gilberto Gil a la des­trucción de fronteras formales de Hélio Oiti­cica, también despedazaba códigos. Pero Brasil tiene la remezcla en la mismísima raíz de su narrativa. El <em>Manifiesto Antropó­fago</em> de Mario de Andrad (1928), un elogio superlativo del sincretismo y mestizaje de culturas, es una de las piedras angulares del ima­ginario del país. Por eso, toda la tradición, técnicas y deseos de alterar ese mensaje oficial llamado realidad explotaron durante las jornadas de junio de forma natural. Remezcla o muerte, parecía ser la consigna.</p>
<p>Una de las mayores peculiaridades de las revueltas de Brasil fue que los mensajes o <em>hashtags</em> que más circularon en las redes sociales nacieron en la publicidad. Dos de las etiquetas más fuertes, <em>#VemPraRua</em> y <em>#OGiganteAcordou</em>, nacieron en dos <a href="http://www.adlatina.com/publicidad/los-manifestantes-de-brasil-adoptan-temas-de-avisos-de-fiat-y-johnnie-walker" target="_blank" rel="noopener">anuncios de publicidad</a>. La remezcla-en-red hizo el resto. <em>#VemPraRua</em>, que significa ‘ven a la calle’, fue la canción del anuncio que Fiat lanzó para la Copa de las Confederaciones de la FIFA celebrada en junio. Su ritmo pegadizo y sus frases contundentes (“Ven a la calle, porque la calle es la mayor tribuna de Brasil”) transformaron el <em>#VemPraRua</em> en la banda sonora de las primeras manifestaciones. Los manifestantes cantaban primero “<em>vem pra rua, vem, vem contra o aumento” (en referencia a la subida del transporte público) y luego “vem pra rua, vem, contra o Governo</em>”.</p>
<p>Pero rápidamente el remix político se radicalizó. Anonymous revoluciono el<a href="http://youtu.be/U116LPXh1bs" target="_blank" rel="noopener"><em> #VemPraRua</em></a>. Los usuarios crearon <a href="http://youtu.be/iGai5q27pUg" target="_blank" rel="noopener">versiones satíricas del anuncio</a>, llenas de violencia policial y anticonsumismo. El mismísimo Pelé grabó un vídeo para que los brasileños se “olvidaran de la confusión de las manifestaciones”. Y la remezcla casi inmediata <a href="http://youtu.be/TEg6Jpda6LY" target="_blank" rel="noopener"><em>Discurso corrigido de Pelé</em></a> puso las cosas en su sitio: “Brasileños, vamos a apoyar todas estas manifestaciones, es nuestro país”. Pelé – un símbolo del neoliberalismo brasileño – también fue el protagonista de la remezcla <a href="http://youtu.be/m8P-8uFybhM" target="_blank" rel="noopener"><em>Chuck Norris se revolta con Pelé</em></a>, que concluye con una patada contundente contra el televisor que transmite su discurso.</p>
<p>Sin embargo, la remezcla o resignificaciones de mensajes tuvieron lugar también en las calles. En São Paulo, activistas rebautizaron con un cartel el puente Octavio Frias (uno de los fundadores del diario <em>Folha de São Paulo</em>) como puente Vladimir Herzog (periodista asesinado por la dictadura). En Rio de Janeiro, el <em>Coletivo Projetação</em> recorre las calles proyectando frases insurgentes, como “<em>Globo Sonega</em>” (<em>Globo</em> defrauda a Hacienda) o“mientras te explotan, tú gritas gol”.</p>
<p><strong>Movimientos, colectivos, redes</strong></p>
<p>En el texto <a href="http://www.digitalactivismnow.org/the-meme-is-not-the-message-joss-hands/" target="_blank" rel="noopener"><em>El meme no es el mensaje</em></a>, Joss Hand, destaca la importancia de los <em>memes</em> (mensajes virales transmitidos usando estrategias emocionales). Pero Joss también lanza una alerta: sin un mensaje sólido a medio plazo los movimientos o colectivos no sobrevivirán. En Brasil, se ha deconstruído la versión oficial de la realidad. Se ha desmontado la propaganda. Se ha creado una constelación de <em>memes</em>. Pero no se ha conseguido articular un nuevo movimiento, red de redes o sistema red para mediar entre la sociedad civil y el poder. El nuevo i­maginario, al que se pertenece más emotiva que racionalmente, está claro. Es el Brasil de los vándalos que sienten que la democracia y los servicios públicos son insuficientes y la represión policial es excesiva. Es el Brasil que se alimenta del sueño de “<em>una vida sem ca­tracas</em>”, de una vida sin torniquetes, sin trabas.</p>
<p>El imaginario del Brasil indignado derrumba el mito del pueblo “indolente, perezoso y sin carácter” del héroe nacional Macunaíma, un personaje creado por el antropófago Mário de Andrade. También derriba el mito del “hombre cordial”, que nunca dice no y negocia evitando el conflicto, metáfora acuñada por el sociólogo Sérgio Buarque de Holanda en 1936. Las jornadas de junio tumban, tal vez para siempre, la narrativa fundacional de Brasil. Y el Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) se quedó desnudo. Los millones que invierte en marketing son insuficientes para maquillar los problemas. Sus lemas / logos, como los históricos “<em>Un Brasil de todos</em>” o “<em>Un Brasil rico es un Brasil sin pobreza</em>”, son ya claramente insuficientes para relacio­narse con la sociedad civil. En su texto <a href="http://outraspalavras.net/posts/para-afinar-a-sensibilidade-politica/" target="_blank" rel="noopener"><em>Deliciosa oportunidad de cuestionar los mitos</em></a>, Theoronio de Paiva afirma que las revueltas tiran por tierra todos los mitos fundadores de Brasil: “Mucho tiempo de falta de conciencia política produjo una herida abier­ta descomunal”.</p>
<p>¿Pero cómo han afectado las jornadas de junio a los movimientos sociales? ¿Y a su relación con el poder? ¿Existe alguna analogía con el <em>15M</em> de España o <em>Occupy Wall Street</em>? La mayor semejanza con las denominadas globales es el flujo de las redes a las calles a partir de una indignación colectiva. La secuencia indignación &#8211; empode­ramiento de Brasil también cuajó, como en otros lugares del mundo, en unas revueltas multi-causas. Revueltas que comparten una arquitectura de la convocatoria y de la protesta más abierta, plural e indefinida. Las identidades abiertas y férreas (ideologías, pertenencia a partidos o sindicatos) ceden espacio a estructuras e imaginarios agregadores, inclusivos y no antagonistas. La autoorganización – sin líderes o portavoces nítidos – también es un gran común entre las protestas de Brasil y el resto del mundo. El “somos el 99%” (<em>Occupy</em>) y el “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros” (<em>15M</em>) dialogarían directamente con el “No es por veinte centavos, es por derechos” de las protestas de Brasil.</p>
<p>Sin embargo, en Brasil las revueltas no han desembocado en un nuevo movimiento red con nombre nuevo. No existe – tal vez sea la principal diferencia – una arquitectura conectiva entre redes, colectivos y mo­vimientos tan sólida como, por ejemplo, en el <em>15M</em>. No hay lugar a dudas: el paraguas <em>#VemPraRua</em> es confuso. En su interior hay subterritorios semánticos, políticos, sociales. El estudioso Fabio Malini ha identificado <a href="http://www.slideshare.net/fabiomalini/ppt-portoalegre" target="_blank" rel="noopener">cinco grandes grupos dentro del <em>#VemPraRua</em></a>. Dos ya existían: los que quieren más Estado (izquierda) o menos Estado (neoliberales). Pero han surgido tres nuevos grupos. Los indignados (con un debate sobre los métodos de actuación social), los nihilistas (desprecio de la política) y las celebridades (fuerte capacidad de influencia y movilización). Los cinco grupos no dialogan mucho entre sí. Todos son, en palabras de Malini, “beta movimientos que se actualizan como una aplicación de móvil”.</p>
<p>A pesar de la falta de estructura, diálogo regional y conexión entre los diferentes grupos de indignados, el nuevo sistema red surgido a partir de las jornadas de junio ha trastocado profundamente la sociedad y política de Brasil. Las jornadas de junio y sus mutaciones han generado un sistema red de perfiles, colectivos y redes tremendamente influyente, al que se están incorporando movimientos más clásicos. Por un lado, todavía hay algunas asambleas activas, como la <em>Assembleia Popular e Horizontal de BH</em> (Belo Horizonte) o la <em>Assembleia do Largo</em> (Río de Janeiro). Por otro, el <em>Passe Livre</em> y todo el ecosistema tejido alrededor del transporte, como <em>Tarifazero.org</em>, <em>Tarifa Zero</em> (Belo Horizonte), el <em>Bloco de Lutas pelo Transporte de Porto Alegre</em> o <em>Eu Pulo Ca­traca</em>. De vital importancia son los colectivos que luchan por los derechos urbanos, como el <em>movimiento Salve o Cocó</em> (Fortaleza), el grupo <em>Direitos Urbanos</em> (Recife) o el <em>Mo­vimiento Parque Augusta</em> (São Paulo). Y el largo etcétera de medios alternativos de la multitud, como <em>Mídia Coletiva Independente</em> (MIC), <em>Fotógrafos Ati­vistas</em>, <em>Web Rea­lidade</em>, Mídia Negra, Olhar Independente o Moqueca Mídia.</p>
<p>A destacar, la relevancia y fuerza que han ganado los <em>Comités Populares da Copa</em>, surgidos contra las exigencias neoliberales de la FIFA, el derroche de recursos públicos y la ola de desahucios provocada por los mega eventos. Antes de las jornadas de junio, eran minoritarios. Su mensaje contra el Mundial, en el país del fútbol, no cuajaba. En estos momentos, a nadie le extraña ver varios vagones de un tren pintados con una frase: <em>Fuck FIFA</em>.</p>
<p>Puede que las revueltas de Brasil no hayan consolidado una nueva estructura social. Pero el impacto subjetivo ha sido tan fuerte, que no hay ninguna duda de que la revolución simbólica llegó para quedarse. Y teniendo el símbolo / imaginario, cualquier cosa puede ocurrir en el agitado 2014 brasileño (Mundial de fútbol y elecciones generales). El sistema red de las jornadas de junio tiene el método para deconstruir cualquier mensaje y resignificar la realidad. Difícil saber, eso sí, cuál será la próxima sorpresa de la multitud conectada.</p>
<p>Bernardo Gutiérrez es periodista, escritor e investigador de redes. Fundador de la red de innovación <em>FuturaMedia.net</em>, con sede en São Paulo, participa en la P2P Foundation y en la Global Revolution Research <em>Network</em> (GRRN) de la <em>Universitat Oberta de Catalunya</em> (UOC). Es autor de los libros<em> Calle Amazonas</em> (Altaïr) y <em>#24H</em> (Dpr-Barcelona).</p>
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