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	<title>elecciones archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>elecciones archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Elecciones seccionales en Ecuador: un resultado Inesperado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 16:46:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuatro años más tarde, los ecuatorianos asistieron a las urnas para las seccionales. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por <strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Antonio Troccoli</strong></strong></strong></strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/AntonioTrocco" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@<strong>AntonioTrocco</strong></a>, </strong></p>



<p><strong>Máster en Comunicación Política UNAV</strong></p>



<p>Cuatro años más tarde, los ecuatorianos asistieron a las urnas para las seccionales. El domingo 5 de febrero, con 7 papeletas en frente, optaron por los nuevos alcaldes, prefectos, concejales, Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), y contestaron un referéndum de 8 preguntas planteadas por el gobierno. Cerca de 62.000 candidatos para 5.667 dignidades.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2023/02/Tendencia1B_N79.jpg" alt="" class="wp-image-23471"/></figure>



<p>Días antes de las elecciones, se registraba un porcentaje de voto indeciso que, según la encuestadora Cedatos, alcanzaba el 57,3% para las alcaldías, el 56,8% para las prefecturas y un 48,5% para el referéndum. A pesar de que estos datos reflejaban que por lo menos 5 de cada 10 ecuatorianos no sabían por quién o qué decantarse, las campañas marcaron su estrategia con laxas y prematuras estimaciones de voto. El resultado: se reconfiguró el tablero político y los candidatos de la Revolución Ciudadana, movimiento del expresidente Rafael Correa se impusieron en las principales ciudades y provincias del país, tomando como bastión Quito y Guayaquil.</p>



<p>¿Por qué sorprenden estos resultados? Porque los datos proporcionados por las principales casas de sondeo, tanto en <em>tracking poll </em>como en <em>exit poll</em>, fallaron en todas sus predicciones. <em>Market Asesores y Perfiles de Opinión</em>, dos de las más relevantes en el país, estimaron que, en Quito, el candidato y ex alcalde Jorge Yunda ganaría las elecciones frente al candidato correísta Pabel Muñoz, con una diferencia de 10 puntos. Nada más lejos de la realidad. El día de las elecciones, según Market, el <em>exit poll </em>reducía dicha ventaja a un 1% de diferencia. Una vez alcanzado el 52.07% del escrutinio, se dieron las sorpresas. Alrededor de las 22:45 del domingo, Yunda reconocía la victoria del candidato correísta, que en ese momento llevaba la ventaja de un 3%.</p>



<p>Guayaquil, la segunda ciudad más importante de Ecuador, también sorprendió. Los resultados de la jornada electoral marcaron el fin de una era del Partido Social Cristiano (PSC) al frente de la ciudad, 31 años en la alcaldía. Las encuestas le daban el triunfo a la actual alcaldesa Cynthia Viteri. Al cierre de las urnas, el <em>exit poll </em>de Market ratificaba los datos proporcionados antes de las elecciones, dándole una ventaja de 10 puntos sobre su rival, el correísta Aquiles Álvarez. A día de hoy, Álvarez se ha convertido en alcalde de Guayaquil con la misma diferencia que se le otorgaba a Viteri. Sin nadie predecirlo, el PSC ha perdido su estandarte de representación en el mapa político ecuatoriano.</p>



<p>Entonces ¿qué papel han jugado las encuestas en estas elecciones? El fracaso de los sondeos de intención de voto podría deberse a varias razones coyunturales. Una de ellas podría atribuirse al bien conocido fenómeno de la espiral del silencio de Noelle-Neumann (1977). Para la autora, los periodistas, tertulianos y figuras públicas pueden crear una opinión mayoritaria, una narrativa que no necesariamente refleja la realidad. De esta manera, por miedo a sentirse aislados, las personas mienten o silencian sus posturas cuando estas no coinciden con las de esta supuesta mayoría. Sin embargo, la imprecisión de las encuestas parecería responder más a los intereses de quienes las produjeron que al proceso de elaboración de sí mismas. Pretender influir en el voto a través de las encuestas en redes sociales y medios de comunicación no suena descabellado, todavía más cuando las elecciones en Ecuador estuvieron marcadas por un porcentaje de indecisos, que en algunos casos supera el 50%.</p>



<p>Los sondeos en general daban por cierta la posibilidad de que Guillermo Lasso obtenga un triunfo en su referéndum, el cual perdió con contundencia. De igual manera, pasaron por alto la victoria de los c­andidatos correístas y lo más curioso: en varios casos, sus datos resultaron favorables a quienes los contrataron. Lo cierto es que existe la gran probabilidad de que muchos ecuatorianos que, por deseo, convicción o falta de opción, decidieron votar por el correísmo, se abstuvieron de revelar su voto o inclusive mintieron acerca de él. Con esto no pretendo desacreditar las encuestas como una herramienta valiosa para la estrategia política. Por el contrario, la información sociológica extraída con detalle y trasladada con rigurosidad a la e­stimación de voto es fundamental para los profesionales de la comunicación política electoral y de gobierno. Es importante entender que las encuestas no pueden responder con verdades absolutas a dinámicas sociales y políticas tan complejas. En el Ecuador el inconformismo con el proyecto de Lasso crece de la mano de la inseguridad y la violencia que se vive, y las sorpresas de estas elecciones se mantuvieron guardadas esperando hacer un llamado de atención en las urnas. Los datos y las encuestas no tuvieron previsión sobre ello y no supieron interpretarlas.</p>
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		<title>Una campaña de voto en contra del enemigo: esperanza y miedo en las elecciones de 2022 en Brasil</title>
		<link>https://compolitica.com/una-campana-de-voto-en-contra-del-enemigo-esperanza-y-miedo-en-las-elecciones-de-2022-en-brasil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Oct 2022 16:40:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil ha enfrentado a dos candidatos de sobra conocidos: Lula da Silva y Jair Bolsonaro. Sus imágenes políticas, ampliamente consolidadas, han contribuido a que el 70% de los votantes ya tuviesen definido su voto antes de la campaña presidencial. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Joscimar Silva</strong></strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/joscimar144" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@joscimar144</a>. </strong></p>



<p><strong>Profesor en la Universidad Federal do Piauí y Diretor da ABRAPEL.Asociación Brasileña de Investigadores Electorales.</strong></p>



<p><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Helcimara Telles</strong></strong></strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> </strong></p>



<p><strong>Profesora en la Universidad Federal de Minas Gerais y Presidente de ABRAPEL. Asociación Brasileña de Investigadores Electorales</strong></p>



<p>La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil ha enfrentado a dos candidatos de sobra conocidos: Lula da Silva y Jair Bolsonaro. Sus imágenes políticas, ampliamente consolidadas, han contribuido a que el 70% de los votantes ya tuviesen definido su voto antes de la campaña presidencial.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75.jpg" alt="" class="wp-image-17971" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1B_N75-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Durante las últimas semanas se han enfrentado dos discursos: por un lado, las promesas del pasado y de bonanza en los gobiernos de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT) y, por otro, el discurso del miedo de Bolsonaro contra las izquierdas y el PT, apoyado en las denuncias de la corrupción y la idea de que Lula representa la destrucción de la familia y la libertad religiosa.&nbsp;</p>



<p>Este artículo pretende mostrar las principales narrativas de Lula y Bolsonaro y cómo mantienen y/o amplían sus bases electorales, con datos de encuestas electorales de agosto y septiembre de 2022. Por tanto, el estudio se ha elaborado con anterioridad a los comicios. Según estos sondeos, Lula obtiene más adhesión entre los estratos más pobres, los afrodescendientes, en casi todas las regiones de Brasil, con la excepción del sur. Concretamente, se observa una fuerte adhesión en el nordeste, la región con más proporción de población en s­ituación de pobreza. Por su parte, Bolsonaro obtiene mayor adhesión entre los más ricos, en la región sur y entre los evangélicos (Encuestas IPESPE/ABRAPEL, 2022; Encuesta IPEC, 2022).</p>



<p>El movimiento evangélico es el principal apoyo de Bolsonaro, pero la pandemia aceleró su desaprobación, ya que la crisis económica afectó a casi todos los estratos sociales y hubo un retraso significativo en la adquisición de las vacunas. Merecieron un impacto especial -por lo negativo- las imitaciones del presidente a personas con problemas de respiración y comentarios como que no era un sepulturero, que crearon una imagen de &#8216;presidente sin compasión&#8217;.&nbsp;</p>



<p>En consecuencia, la popularidad de Bolsonaro ha caído en muchos estratos sociales, pero se ha mantenido con fuerza entre los evangélicos. Desde las elecciones de 2018, los grupos de WhatsApp de esta comunidad son foros habituales de <em>fake news</em> y, durante la pandemia, muchas iglesias evangélicas hicieron campañas en contra de las medidas sanitarias, argumentando que eran prácticas contra la libertad religiosa. Las creencias evangélicas conservadoras fueran acaparadas por la campaña de Bolsonaro con la adhesión de pastores y otros líderes religiosos, desde el apoyo a la pauta moral y en contra de ‘la ideología de género&#8217;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="442" height="317" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1CGrafico1_N75.png" alt="" class="wp-image-17973" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1CGrafico1_N75.png 442w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1CGrafico1_N75-300x215.png 300w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></figure>



<p>La fuerza de la adhesión evangélica a Bolsonaro llevó a Lula a redireccionar sus discursos hacia la comunidad evangélica, adoptando el discurso religioso en la campaña. Sin embargo, reactivó la importancia de la economía también en este grupo religioso, pues entre los evangélicos más pobres creció la preferencia por Lula (IPEC, 26/09/2022).</p>



<p>La esperanza ha sido el principal sentimiento de la campaña, compartido por el 36% del electorado y más presente en los electores de Lula (IPESPE/ABRAPEL, 17/09/2022). Pero también hay otros sentimientos presentes entre los electores de Bolsonaro, a quienes poco les afecta la crisis económica y el desempeño del Gobierno: el miedo.</p>



<p>Pese a que la mayoría de la comunidad evangélica pertenece al estrato más pobre de la población, no parece que la mala gestión económica del Gobierno haya m­odificado sus preferencias electorales. ¿Los valores religiosos son más importantes que el bolsillo? De acuerdo con la encuesta del IPEC (agosto, 2022) la satisfacción con las condiciones de vida no varía entre religiones. Sin embargo, sobre el futuro del país, los evangélicos son más optimistas.</p>



<p>Los beneficios de los servicios sociales están distribuidos entre todos los segmentos religiosos, pero en la encuesta IPEC (septiembre, 2022), los estratos más pobres y los evangélicos ya se diferencian de los más ricos. Los primeros son más sensibles a la campaña de Lula, lo que demuestra que todavía existen grupos evangélicos de izquierdas y progresistas.</p>



<p>Lo que sostiene el apoyo a Bolsonaro entre los evangélicos es el discurso religioso del miedo a la izquierda, la destrucción de la familia y la persecución de la Iglesia. La parte más conservadora de esta comunidad religiosa cree que la libertad solo será posible si la Iglesi­a domina las siete áreas de la sociedad: familia, religión, educación, medios, entretenimiento, finanzas y gobierno.</p>



<p>En el apoyo a Lula influye mucho el rechazo a Bolsonaro -del 52%, según la IPESPE/ABRAPEL del 24 de setiembre de 2022- y la esperanza por una vuelta al pasado que representaba Lula. Sin embargo, no ha vacunado a sus electores contra la campaña del miedo de Bolsonaro y ha preferido alejarse de los mensajes homófobos y machistas de su rival para centrar su campaña en la promesa de mejora económica. Con mensajes como que las personas podrán “tomar su cerveza y hacer su asado en el fin de semana”, el discurso de la izquierda se ha reducido al discurso del consumo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="446" height="864" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1DFigura1_N75.png" alt="" class="wp-image-17975" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1DFigura1_N75.png 446w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia1DFigura1_N75-155x300.png 155w" sizes="(max-width: 446px) 100vw, 446px" /></figure>



<p>En definitiva, ha sido una campaña contra el otro. En este sentido, la encuesta IPESPE/ABRAPEL también presenta datos inéditos sobre los efectos limitados o ilimitados de las campañas en la decisión del voto. El 14% de las personas entrevistadas afirman que han cancelado amigos, colegas y familiares en las redes sociales, pero ese número puede ser mayor. La intensificación en el uso de las redes impone un nuevo marco a las campañas: el rechazo al oponente, que en cierta forma retroalimenta las preferencias y polariza más las posiciones. Las encuestas situaban el rechazo a Lula en el 40% y señalaban que Bolsonaro generaba más rechazo que intenciones de voto. Las mujeres son el estrato más visible. Un 60% prefiere a Lula y un 53% rechaza a Bolsonaro, de ahí que haya recurrido a su esposa Michelle Bolsonaro para hacer campaña entre ellas.&nbsp;</p>



<p>Pese a lo que pronosticaban las encuestas, las elecciones se decidirán en segunda vuelta. Un mes más de esta difícil campaña electoral, que ganará el candidato con menos rechazo.</p>



<p><strong>Fuentes</strong></p>



<p>IPEC, Inteligência em Pesquisa e Consultoria Estratégica.<strong> Pesquisa de Opinião Pública sobre assuntos políticos/administrativos</strong>. Agosto de 2022.</p>



<p>IPEC, Inteligência em Pesquisa e Consultoria Estratégica. <strong>Pesquisa de Opinião Pública sobre assuntos políticos/administrativos</strong>. Septiembre de 2022.</p>



<p>IPESPE, Instituto de Pesquisas Econômicas, Políticas e Sociais; ABRAPEL, Associação Brasileira de Pesquisadores Eleitorais. <strong>Pesquisa Termômetro da Campanha</strong>. Rodadas 1, 2, 3 e 4. agosto e septiembre de 2022. Acceso en:</p>



<p><a href="https://www.abrapel.org.br/termometro-da-campanha.">https://www.abrapel.org.br/termometro-da-campanha.</a></p>
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		<item>
		<title>Todo lo que necesitas saber sobre las elecciones en Portugal</title>
		<link>https://compolitica.com/todo-lo-que-necesitas-saber-sobre-las-elecciones-en-portugal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Feb 2022 19:29:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El socialista António Costa ganó las elecciones legislativas en Portugal, tras haber alcanzado una histórica mayoría absoluta, en concreto 117 de 230 de los diputados del Parlamento nacional.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Por <strong><strong>Sandra Clemente</strong></strong>, <a href="https://twitter.com/sandra_clemente">@sandra_clemente</a>, Periodista. En colaboración con European Campaign Playbook</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Quién fue el ganador y qué consecuencias políticas tiene?</strong></h3>



<p>El <strong>socialista António Costa</strong> ganó las elecciones legislativas en Portugal, tras haber alcanzado una <strong>histórica mayoría absoluta</strong>, en concreto 117 de 230 de los diputados del Parlamento nacional.</p>



<p>Con este resultado, el actual primer ministro podrá llevar a cabo sus políticas sin depender de sus antiguos socios, el <strong>Bloco de Esquerda (BE) y el Partido Comunista Portugués (PCP)</strong>, los cuales estuvieron entre los grandes afectados de la noche electoral, pasando de 19 a 5 y de 12 a 6 diputados, respectivamente.</p>



<p>La contundente victoria no la pronosticaba ninguna de las encuestas antes del día de las elecciones, las cuales daban un empate entre el Partido Socialista, de centro-izquierda, y el <strong>Partido Socialdemócrata (PSD), de centro-derecha </strong>y el otro gran partido del sistema político portugués que se quedó con sólo 76 diputados.</p>



<p>Aviso a navegantes: una de las anécdotas del sistema de partidos portugués es que el nombre de los partidos políticos no suelen corresponderse con lo que significan en otros países europeos y en los Estados Unidos.</p>



<p>El otro gran vencedor de la noche electoral fue André Ventura, líder de Chega, el partido populista y de ultraderecha, tras pasar de 1 a 11 diputados, convirtiéndose así en el tercer partido en número de diputados.</p>



<p>En la derecha, también hay un ascenso muy fuerte del partido Iniciativa Liberal (IL), cuyo nombre hace justicia al ideario, de uno a ocho diputados.</p>



<p>A la izquierda del tablero político, el partido ambientalista Pueblo, Animales y Naturaleza (PAN) pasó de cuatro a un diputado y el Livre, que se autodenomina izquierda verde europeísta, mantuvo un diputado.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué temas formaron parte de la campaña electoral?</strong></h3>



<p>Lo más interesante es empezar por lo que se quedó fuera de la campaña: la Unión Europea y la política exterior, especialmente el escenario de guerra inminente en Ucrania.</p>



<p>La feroz campaña electoral jugó un papel decisivo en los <strong>más de 30 debates televisados</strong> entre los distintos mandatarios, con elevados índices de audiencia. El debate más intenso fue el que sostuvieron António Costa y Rui Rio, presidente del PSD, y que pareció decisivo para hacer girar a una parte del electorado hasta este último candidato. Al menos así lo decían las encuestas de los días siguientes que daban al PSD por delante del PS.</p>



<p>La <strong>bajada de impuestos</strong> fue un tema recurrente, con los socialistas defendiendo, de forma prioritaria, el descenso del impuesto sobre las personas físicas (IRS) y el partido de centro-derecha defendiendo la bajada del impuesto de sociedades (IRC) como medida urgente.</p>



<p>También entró en el debate la subida del salario mínimo, el modelo de sanidad (totalmente público o con colaboración público-privada), la sostenibilidad de las cuentas de la seguridad social, la emigración, el tamaño y el rol del Estado en la economía o el cambio climático, entre muchos otros. Al tratarse de un sistema semi-parlamentario, una parte importante del debate giró en torno a la política de alianzas.</p>



<p>Por un lado, el PSD acusó al Gobierno de querer repetir la coalición que lo había derribado, repitiendo una receta fallida; por otro, el PS acusó al PSD de querer formar una coalición con la extrema derecha. Rui Rio aseguró no aliarse con el partido de extrema derecha Chega y que haría viable un gobierno de minoría socialista, si este fuera el partido más votado.  Todo esto se complicó cuando António Costa prometió abandonar la política si perdía.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/02/Tendencia1B_N65.jpg" alt="" class="wp-image-15493" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/02/Tendencia1B_N65.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/02/Tendencia1B_N65-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/02/Tendencia1B_N65-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Cuál fue el mensaje electoral ganador?</strong></h3>



<p>Como dijo una mujer entrevistada la mañana siguiente al día de las elecciones en un café de Lisboa, “después de la pandemia, la gente quiere la paz”. Y sí, este era el gran dilema de esta elección: ¿Los portugueses querían estabilidad o cambio?</p>



<p>La respuesta fue clara: optaron por la estabilidad al dar a su primer ministro un mandato más amplio para continuar con su agenda política, sin cortapisas por parte de sus socios.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué ocurre ahora?</strong></h3>



<p>El Presidente de la República portuguesa hará una ronda de conversaciones con los partidos representados en el Parlamento y, teniendo en cuenta los resultados electorales, nombrará al primer ministro. Suele nominar al líder del partido más votado, o con más diputados, y esta vez no debería ser diferente al nominar a António Costa, secretario General del PS y primer ministro del país desde 2015.</p>
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		<item>
		<title>Conferencia «Elecciones y nuevo gobierno en Alemania»</title>
		<link>https://compolitica.com/conferencia_alemania/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Dec 2021 17:48:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El próximo martes 21 de diciembre de 2021, a las 19:00 horas, en el Ateneo Cultural de Madrid, ACOP organiza una conferencia presencial sobre las elecciones y la nueva coalición de gobierno en Alemania. Como siempre, contaremos con analistas de primer nivel que han seguido la actualidad en el país germano. Aurora Mínguez. Ex-corresponsal de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>El próximo martes 21 de diciembre de 2021, a las 19:00 horas, en el Ateneo Cultural</strong> de Madrid, ACOP organiza una conferencia presencial sobre las elecciones y la nueva coalición de gobierno en Alemania. Como siempre, contaremos con analistas de primer nivel que han seguido la actualidad en el país germano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"></p>



<p></p>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/imagen_bio-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-15284 size-medium"/></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Aurora Mínguez. Ex-corresponsal de RTVE en Alemania.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Pedro-Rodriguez-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-15286 size-medium" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Pedro-Rodriguez-1024x682.jpg 1024w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Pedro-Rodriguez-300x200.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Pedro-Rodriguez-768x512.jpg 768w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Pedro-Rodriguez.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Pedro Rodríguez. Profesor&nbsp;&nbsp;de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/48792834712_b4c6d22e29_b.jpg" alt="" class="wp-image-15288 size-medium" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/48792834712_b4c6d22e29_b.jpg 1024w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/48792834712_b4c6d22e29_b-300x200.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/48792834712_b4c6d22e29_b-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Ana Alonso. Redactora de internacional en «El Independiente», excorresponsal en Alemania.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/veronica-fumana-ok.jpg" alt="" class="wp-image-15023 size-medium"/></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Verónica Fumanal. Moderadora y Presidenta de ACOP</p>
</div></div>
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		<title>Conferencia «Un año de Biden»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Dec 2021 14:15:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[ACOP]]></category>
		<category><![CDATA[Biden]]></category>
		<category><![CDATA[Casa Blanca]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El próximo jueves 16 de diciembre de 2021, a las 19:00, con motivo del primer año de Biden en La Casa Blanca, ACOP organiza una conferencia con analistas de primer nivel que no dejarán indiferente a nadie. La conferencia será a través de zoom y te puedes inscribir en el siguiente enlace Jose Luis Manfredi. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>El próximo jueves 16 de diciembre de 2021, a las 19:00</strong>, con motivo del primer año de Biden en La Casa Blanca, ACOP organiza una conferencia con analistas de primer nivel que no dejarán indiferente a nadie. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La conferencia será a través de zoom y te puedes inscribir en el siguiente <strong><a href="https://us02web.zoom.us/webinar/register/WN_St9w16k_Qe2pv1y3IFbfRA" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enlace</a> </strong></p>



<p></p>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Manfredi_V-300x300.jpg" alt="" class="wp-image-15259 size-medium"/></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Jose Luis Manfredi. Catedrático Príncipe de Asturias (Georgetown University) y profesor titular en UCLM.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Combo-Patricia-de-Arce-y-Antonio-Hermosin-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-15261 size-medium"/></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Patricia de Arce. Delegada en Washington Agencia EFE</p>
</div></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/12/Ricardo-Amado-Castillo-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-15263 size-medium"/></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Ricardo Amado. Consultor político, analista y profesor en The George Washington University</p>
</div></div>



<div class="wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:30% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Gabriela-Ortega.jpg" alt="" class="wp-image-12011 size-medium"/></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-large-font-size">Gabriela Ortega. Moderadora y miembro del Consejo Directivo de ACOP</p>
</div></div>
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		<title>La Asociación analiza los resultados provisionales de las elecciones Norteamericanas en un encuentro virtual</title>
		<link>https://compolitica.com/la-asociacion-analiza-los-resultados-provisionales-de-las-elecciones-norteamericanas-en-un-encuentro-virtual/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 14:26:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[análisis]]></category>
		<category><![CDATA[EE .UU.]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[encuentro virtual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Asociación de Comunicación Política (ACOP) organizó el 4 de noviembre un webinar para analizar las elecciones presidenciales en EE.UU, con la presencia virtual de tres corresponsales de referencia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Ignacio Carrascón Herranz, <a href="https://twitter.com/icarrascon?lang=es">@iCarrascon</a>, estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid</strong></p>



<p>La Asociación de Comunicación Política (ACOP) organizó el 4 de noviembre un webinar para analizar las elecciones presidenciales en EE.UU, con la presencia virtual de tres corresponsales de referencia.</p>



<p>Hospedó la charla Verónica Fumanal (<a href="https://twitter.com/veronicafumanal?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@VeronicaFumanal</a>), presidenta de la ACOP, y entre conexión y conexión con sus medios, amablemente participan los corresponsales Dori Toribio (<a href="https://twitter.com/DoriToribio?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@DoriToribio</a>), Bricio Segovia (<a href="https://twitter.com/briciosegovia?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@BricioSegovia</a>) y Pablo Pardo (<a href="https://twitter.com/PabloPardo1?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@PabloPardo1</a>).</p>



<p>Con el resultado aún en el aire, pero escorado hacia Biden, el encuentro estuvo claramente marcado por la posibilidad de que Trump no acepte una eventual derrota.</p>



<p>Esta crónica se escribe con el recuento aún abierto en Estados clave como Pensilvania y con un mapa cuyos colores son muy similares a los de 2016, salvo la actual victoria demócrata en Arizona, segunda desde la última Guerra Mundial.</p>



<p>Expone Toribio la incertidumbre con la que tanto EE. UU como el mundo están viviendo estas elecciones, causada en buena medida por la gran complejidad de los procesos democráticos estadounidenses, su obsoleta regulación legal y la carencia de una Junta Electoral y organismos observadores.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Noticias1B_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14240" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Noticias1B_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Noticias1B_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Noticias1B_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>A esta complejidad, señala Pardo, se une la disparidad de sistemas de votación de los distintos condados y el hecho de que el máximo responsable del recuento en cada Estado sea el Secretario Estatal, un cargo electo. Todo ello podría complicar e incluso judicializar el recuento. Recuerda el precedente del año 2000, cuando G.W. Bush obtuvo los 25 votos de Florida, y con ellos la Presidencia, de la mano del Tribunal Supremo, tras un largo procedimiento judicial.</p>



<p>Coinciden los tres en que la estrategia del caos y la narrativa conspiratoria contra el voto por correo han marcado la campaña de Trump. Apunta Toribio que este relato le presenta como salvador del proceso electoral si gana y como víctima agraviada si pierde.</p>



<p>Para Segovia, el peculiar estilo personal de Trump, quien con una base incondicional que aplaude sus exabruptos, se encuentra cómodo bordeando los límites legales y morales. El todavía presidente ha logrado que los republicanos hayan dominado la competición y marcado las agendas. Hasta contraer la COVID-19 ha reforzado su imagen, antes que dañarla. Así, a Biden se le presenta como anciano y enfermizo y se señala su posible sustitución por Kamala Harris durante la legislatura.</p>



<p>Subraya también Segovia la conexión negativa demócratas-socialismo que Trump ha logrado establecer entre los votantes hispanos que, añade Pardo, conectaban ya con muchos de los valores del presidente y su faceta de show-man.</p>



<p>Un encuentro enormemente ilustrativo, dentro de la inevitable incertidumbre del momento en que se encuadra.</p>
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		<title>Lets Trump be Trump</title>
		<link>https://compolitica.com/lets-trump-be-trump/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:19:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[EE. UU.]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Biden]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las elecciones estadounidenses de este año son de las más atípicas de la historia, un presidente que va a jugar con todas las armas posibles para ser reelegido, un presidente que ya ha dicho que en la noche electoral no va a aceptar la derrota si así lo refleja el recuento de votos</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/lets-trump-be-trump/">Lets Trump be Trump</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Ferrán Fernández-Pintó, consultoría política &amp; public affairs</strong></p>



<p>Las elecciones estadounidenses de este año son de las más atípicas de la historia, un presidente que va a jugar con todas las armas posibles para ser reelegido, un presidente que ya ha dicho que en la noche electoral no va a aceptar la derrota si así lo refleja el recuento de votos, un presidente que le pide a los votantes que no hagan uso del voto por correo porque dice que es fraudulento, un presidente que alienta a las bases republicanas con el miedo del fin de los Estados Unidos en caso de que sea derrotado, un presidente que se saltará el <em>fair play</em> político nominando a una juez para el Tribunal Supremo en medio de una campaña electoral, es decir Trump <em>being </em>Trump y todo esto por si fuera poco con la peor crisis sanitaria vivida en los últimos cien años, pues así está la carrera hacia la Casa Blanca.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2B_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14057" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2B_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2B_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2B_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Pero antes de llegar aquí hay que tener en cuenta que en el último año han pasado muchas cosas en el partido demócrata. Hace ahora un año que la mayoría de los precandidatos a las primarias ya se habían lanzado a la carrera por la nominación, una nominación que, aunque tuviera a más de 30 candidatos, salvo sorpresa, era una carrera con solo dos posibles contendientes reales, el exvicepresidente de Barack Obama, Joe Biden y el senador por Vermont y exrival de Hillary Clinton ya en las primarias de 2016, Bernie Sanders. El resto de los candidatos parecían más interesados en competir por obtener un hueco a nivel mediático a escala nacional y así poder tener opciones de formar parte del ticket electoral, que no en aparecer como una alternativa real, entre esos candidatos está Kamala Harris, la elegida finalmente como candidata demócrata a la vicepresidencia. Biden y Sanders, representan lo que es el partido demócrata hoy en día, un partido con dos facciones muy diferenciadas y en algunos casos podríamos decir incluso que, divididos, motivo por el cual en 2016 Hillary Clinton no acabó ganando.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Por qué perdieron los demócratas en 2016?</strong></h2>



<p>Las claves de la derrota fueron que seis estados cambiaron de azul demócrata a rojo republicano: Iowa, Wisconsin, Michigan, Ohio, Pennsylvania y Florida. De estos seis estados cinco están en el llamado <em>Rust Belt area</em>, la zona industrial más importante de Estados Unidos, donde mayoritariamente se viene votando más pensando con el bolsillo que con el corazón. Si analizamos que sucedió hace ahora cuatro años en tres de esos seis estados; Wisconsin, Michigan, y Pennsylvania entenderemos mejor qué pasó esa noche electoral y qué podría pasar este próximo 3 de noviembre. Trump ganó en estos estados por un margen de menos de 80.000 votos sumando los tres estados Donald Trump o lo que es lo mismo, por menos de 1 % de diferencia. Pero analizando con más profundidad que pasó en estos estados uno se da cuenta de que la verdadera clave fue en que una parte del votante demócrata le giró la espalda Hillary Clinton, sobre todo los jóvenes y los más fieles seguidores de Bernie Sanders que, por cierto, no hizo campaña activa por la que había sido su rival en las primarias demócratas.</p>



<p>Una parte del voto demócrata favorable a Sanders, o bien se quedó en casa para no tener que votar a Hillary Clinton, o bien refugiaron su voto en el partido de los de los libertarios que pasó de no llegar al 1 % de los votos a alcanzar un 3 %, que son precisamente menos de los dos puntos que le faltaron a Hillary Clinton para poder derrotar al actual i­nquilino de la Casa Blanca, o incluso una minoría votaron por el mismo Donald Trump. Si el factor antihillary desaparece de la ecuación, solo quedará saber si los votantes independientes votarán más por lo que había hecho Donald Trump en materia económica antes de la crisis del COVID-19 con cifras de desempleo muy bajas y una economía cada vez más robusta o por el contrario le castigarán por la gestión del COVID-19 que tantos muertos está dejando en el país de las barras y las estrellas.</p>



<p>Si como indican todas las encuestas publicadas hasta ahora, los demócratas ganan en estos tres estados ganarán las elecciones porque no se prevé que ningún Estado que ganaron en 2016 cambie de azul a rojo, y con la suma de los 46 votos del colegio electoral que tienen estos tres estados alcanzarían la cifra de 278 votos, ocho más de los necesarios para llegar al 1.600 de Pennsylvania Avenue.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2C_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14059" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2C_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2C_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2C_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Florida siempre merece un capítulo aparte, junto con Nueva York, es el tercer Estado que más votos aporta en el colegio electoral, 29. Desde las elecciones del año 2000 entre Al Gore y George Bush, siempre, en todas las elecciones, haya ganado quien haya ganado, el ganador no gana por más del 1,4 % de los votos. Siempre se dice que quien gana en Ohio gana las elecciones, pero en lo que va de milenio podríamos decir también que quien gana en Florida gana las elecciones, pero incluso podríamos ir un poco más allá, desde las elecciones de 1924 hasta la fecha, solo en tres ocasiones un candidato ha ganado las elecciones sin el respaldo de Florida, en 1924 Calvin Collidge, John F. Kennedy en 1960, que curiosamente ganó las elecciones sin ganar en Ohio ni en Florida y Bill Clinton en 1992, en el resto de elecciones Florida ha votado por el candidato que ha acabado ganando la carrera para la Casa Blanca.</p>



<p>Y por último una mención especial, para el estado de Arizona, que contra pronóstico también podría ser uno de los estados claves, desde 1948 año en que ganó el demócrata Harry Truman y en 1996 Bill Clinton, ningún otro candidato demócrata ha ganado allí, pero la gestión de la pandemia y el fuerte incremento de voto latino podría hacer cambiar el color de este estado a azul.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El voto latino podría ser mucho más determinante que el afroamericano</h2>



<p>La comunidad hispana supera ya los 60 millones de habitantes sobre un total de 325 millones de habitantes que residen en Estados Unidos, la tasa de paro antes de la pandemia entre los hispanos estaba por debajo del 5 %, actualmente esta por encima del 15 %, su nivel de abandono escolar en los últimos 30 años ha pasado del 30 % a estar por debajo del 10 %, y en los últimos diez años la tasa de hispanos en las universidades se ha casi doblado pasando del 25 % al 47 %. Todos estos datos han conllevado, a que el poder adquisitivo de los hispanos en los últimos 20 años haya aumentado en más del 180 %, eso significa que el voto hispano o latino no solo crece en número de población sino también en calidad de vida, tanto es así, que el poder adquisitivo de la comunidad latina es de 1,4 billones de dólares, que es más que todo el PIB español. Si echamos un vistazo a los resultados de 2016, solo el 57 % de la población latina se registró para poder ejercer su derecho a voto y de estos solo el 47 % acabó yendo a las urnas, eso significa casi 20 puntos menos que el voto del votante blanco, ­o doce menos que la comunidad afroamericana. El cambio respecto a sentirse emplazados a ir a votar dentro la comunidad latina se produjo en las elecciones de medio mandato, en la Cámara de Representantes y en el Senado en noviembre de 2018 donde el voto latino aumento en un 178 % respecto a las mismas elecciones de 2014, esto nos muestra que si el voto latino mantiene los índices de voto o los aumenta respecto a hace cuatro años será determinante en estados como Arizona, Florida o Nevada con una población latina muy numerosa, según todas las encuestas publicadas hasta la fecha son tres estados clave. </p>



<p>Como he mencionado anteriormente, hace ahora cuatro años que solo fue a votar un 47 % de los votantes de la comunidad latina, si la participación, como cabe esperar, aumenta significativamente (como hizo en 2018) es evidente que será la minoría quienes podrían decantar las elecciones a favor de los demócratas como ya ocurrió en las elecciones de medio mandato. Aunque no es una minoría monolítica como lo es la afroamericana (que vota un 90 % a los demócratas), sí que es cierto que son más propensos a votarlos a ellos que al partido del elefante, para ser más concretos dos de cada tres latinos acostumbra a votar demócratas y es aquí donde deberían estar haciendo más hincapié y no tanto en los afroamericanos, incluso con el movimiento <em>Black Lives Matter</em>, porque por este lado es más difícil crecer que por el lado de los latinos que votan en menor medida y en menor cantidad para ellos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2D_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14061" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2D_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2D_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo2D_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La estrategia demócrata</h2>



<p>La pandemia sanitaria del COVID-19 está marcando la manera de hacer campaña y las estrategias, Biden, con casi 78 años y persona de riesgo, no hace mítines para escenificar todo aquello que Trump no está haciendo y que está llevando a que el número de infectados y fallecidos no deje de aumentar en Estados Unidos. Biden lleva mascarilla, rehúye de las multitudes y mantiene las distancias de seguridad, intentando mostrar a los ciudadanos que Trump no es la persona para liderar el país para salir de esta crisis. Los demócratas ganarán en las grandes ciudades y perderán en el mundo rural, hasta aquí todo lo habitual, es por ello por lo que Biden y Harris están intensificando sus discursos hacia el colectivo de los suburbios de las grandes ciudades intentando movilizarlos porque en 2016 Trump les ganó la batalla en este terreno y ahora, junto con la minoría negra y latina, es donde recaerá la victoria o la derrota para el partido que fundaron los seguidores del presidente Andrew Jackson en 1828.</p>



<p>No obstante, la mayor batalla de estas elecciones se librará en el voto por correo, Trump está diciendo desde hace meses que habrá fraude, es evidente que es una estrategia para desmovilizar a los demócratas que acostumbran a votar más por correo que los republicanos y que si estos se desmovilizan le favorecerían y, en caso de derrota, tendría la excusa de por vida para explicar su malogro. Recordemos que Trump es un ganador nato y que nunca ha reconocido una derrota en ninguna de sus actividades públicas o privadas.</p>



<p>Por último, cabe decir que debido a los pocos mítines que se están realizando, no como en las anteriores campañas donde los candidatos recorrían miles y miles de kilómetros de punta a punta del país, los debates esta vez van a tener un papel crucial, y es quizá el punto más débil de la campaña y estrategia demócrata, porque es evidente, que Donald Trump es un hombre más dado al espectáculo televisivo que no Joe Biden. Si este sale bien parado de los tres mítines probablemente será el presidente número 46 de los Estados Unidos.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/lets-trump-be-trump/">Lets Trump be Trump</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<item>
		<title>La campaña también se juega en el Supremo ¿La última batalla de Trump?</title>
		<link>https://compolitica.com/la-campana-tambien-se-juega-en-el-supremo-la-ultima-batalla-de-trump/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:18:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema]]></category>
		<category><![CDATA[EE. UU.]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Voto 2020]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La elección de los magistrados de la Corte Suprema de los Estados Unidos se ha convertido en un acontecimiento mundial, un proceso en el que confluyen el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial, en el que lo jurídico parece pasar a un segundo plano. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Rafa Rubio, <a href="https://twitter.com/rafarubio?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@rafarubio</a>, profesor de la UCM. Miembro del Comité de consultores de ACOP</strong></p>



<p>La elección de los magistrados de la Corte Suprema de los Estados Unidos se ha convertido en un acontecimiento mundial, un proceso en el que confluyen el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial, en el que lo jurídico parece pasar a un segundo plano. Esta vez la elección ha despertado todavía más interés, al coincidir con la recta final de las elecciones presidenciales. No siempre ha sido así. Hasta hace unos años los procesos de confirmación transcurrían de manera pacífica. En sus 231 años de existencia, sólo once candidatos han sido rechazados por el Senado y sólo diez retiraron su candidatura con el proceso iniciado. Se trataba de sesiones breves, de perfil técnico y pacífico, centradas en el perfil profesional del candidato, donde las confirmaciones eran la regla general y se adoptaban en la mayoría de los casos sin oposición.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3D_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14072" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3D_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3D_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3D_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>En 1987, con la nominación de Robert Bork por parte del presidente Reagan, estas reglas de cortesía parlamentaria habituales en estos procesos cambiaron de manera radical y, desde entonces, prácticamente todas las nominaciones se han convertido en auténticas batallas campales. Las sesiones se extienden durante días, con una violencia impropia de debates parlamentarios y los senadores bombardean al nominado con todo tipo de preguntas, en el caso del último nominado, Kavanaough, superaron las mil, y que, más allá de lo prefoesional, se centran en aspectos vinculados a las ideas y la vida personal de los nominados.Paradójicamente, en paralelo se ha ido rebajando el nivel de conflicto interno dentro del Tribunal en la toma de decisiones dejando atrás esa imagen que los describía como “nueve escorpiones encerrados en la misma botella”.</p>



<p>Con este cambio, el proceso de selección de Magistrados se ha convertido en una auténtica campaña de comunicación política, una campaña electoral (como recordaba el Juez Roberts durante su confirmación) en la que participan los partidos, los grupos de activistas y los medios de comunicación, responsables últimos del cambio en el tono del debate.</p>



<p>Los consultores políticos se han convertido en los grandes protagonistas de estos procesos, y a la cabeza de un completo equipo apoyan a la Casa Blanca en las tareas de selección, el lobby con los miembros del Senado, el entrenamiento para los agresivos interrogatorios y el cuidado de la cobertura informativa. Algunos de los consultores políticos más conocidos de su generación como George Stephanopulos (<em>All too human: a political education</em>), Karl Rove (<em>Courage and Consequence</em>, 417-425) o Ed Gillespie (<em>Winning Right</em>, 187-232), que le han dedicado un espacio en sus memorias.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El paradigma Bork</h2>



<p>Toda esta transformación de un proceso institucional en una batalla política y mediática comenzó con el juez Bork. Cuando en 1987 quedó vacante el puesto de Lewis Powell, de carácter moderado, el presidente Reagan propuso a Robert Bork, un juez con un historial de sentencias desconcertantes (especialmente en considerar aceptable­s restricciones al voto). No era su favorito, pero en ese momento era el mejor entre los posibles, después de que el primer nombre del presidente, senador de Utah, Hatch, hubiera aprobado una subida de sueldo a los magistrados que, al afectarle, le hacía incompatible con el puesto.</p>



<p>Cuando se conoció el nombre, el senador Ted Kennedy criticó duramente la elección, adjudicando al nominado todo tipo de intenciones, reales e inventadas. Tampoco se quedó corto el senador Biden, al que años después el candidato calificaría como autor de “un informe tan tergiversado que merecería figurar en cualquier antología de la injuria (o de la procacidad)”. Dado lo poco habitual estos ataques sorprendieron a la Casa Blanca que no estaba preparada para responderlos y mantuvo silencio durante más de dos meses.</p>



<p>Mientras se unieron al linchamiento ONGs, como la ACLU, que impulsaron campañas para evitar la confirmación. El proceso fue tan enconado que incluso daría lugar a un nuevo verbo en el idioma inglés “<em>To Bork</em>” que el diccionario de Oxford define como: «Difamar o vilipendiar (a una persona) sistemáticamente, esp. en los medios de comunicación, generalmente con el objetivo de impedir su nombramiento para cargos públicos; obstruir o frustrar (a una persona) de esta manera».</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3B_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14068" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3B_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3B_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3B_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>El resultado, además de un apasionado debate en el que se llegaron a revisar hasta los títulos de los vídeos alquilados por el candidato (entre los que se encontraban <em>Un día en las carreras</em> o <em>El hombre que sabía demasiado</em>) fue el rechazo del candidato, tanto en el Comité Judicial como en el pleno del Senado y, sobre todo, el fracaso de la Casa Blanca.</p>



<p>Este fracaso no fue en vano y desde entonces la Casa Blanca modificó el e­nfoque de este tipo de procesos, prestand­o mucha más atención al aspecto mediático. Un enfoque que se puso a prueba en 1991, con Bush padre en la Presidencia, cuando la Casa Blanca se enfrentaría a un ataque todavía más ofensivo con la nominación de Clarence Thomas, que aunque finalmente salió adelante, se dejó por el camino el buen nombre del juez acusado de acoso sexual por antiguas colegas de trabajo, lo que provocó la reapertura de la audiencia ya finalizada después de diez días (algo que sólo había ocurrido dos veces en la historia de los EE. UU.), para resultar finalmente elegido de manera pírrica (52-48).</p>



<h2 class="wp-block-heading">De Clinton a Obama</h2>



<p>Las confirmaciones de los elegidos por Bill Clinton fueron más tranquilas, pero también depararon alguna sorpresa. La lista de candidatos que fueron considerados, y llegaron a recibir una oferta, supera la decena. Ser nominado al Supremo comenzaba a tener un precio reputacional demasiado alto y no todos estaban dispuestos a pagarlo. En esta lista se encuentran nombres tan conocidos como el del Gobernador Mario Cuomo, el filósofo y profesor Michael Sandel o Hillary Clinton (una idea sexy en palabras de su marido Bill, que fue finalmente rechazada porque como recuerda Stephanopoulos “Sexy estaba bien, pero seguro era aun mejor”).</p>



<p>Tras una larga lista de descartes y desplantes la elegida fue Ruth Bader Ginsburg, además de por su historial en la lucha jurídica por los derechos de las mujeres, por ser la primera mujer nominada por un presidente demócrata, y la segund­a persona de religión judía nominada. La recientemente fallecida fue confirmada por una amplia mayoría y en sólo un mes y medio, en un periodo de tiempo muy parecido al que dispone el Senado para encontrar a su sustituta.</p>



<p>Durante el segundo mandato de George W. Bush, y tras el anuncio de la retirada de la jueza Sandra Day O´Connor, la Casa Blanca llevaba ya cuatro años trabajando en los posibles nominados con un equipo de altísimo nivel del que formaban parte el vicepresidente y su jefe de gabinete, el Fiscal General, el jefe de gabinete y el asesor jurídico de la Casa Blanca. Una vez más y, como consecuencia de los procesos anteriores, muchos de los posibles candidatos rechazaron ser tenidos en cuenta para evitar el desgaste del proceso.<br>El presidente Bush, tras el filtro inicial, se sentó personalmente con los que pasaron a la última fase y eligió finalmente a Roberts, por su capacidad de liderazgo y construcción de consensos. El nominado preparó su comparecencia con la ayuda de un equipo de la Casa Blanca del que, además de Ed Gillespie, Karl Rove, Steve Smichdt formaba parte el exsenador Fred Thompson, famoso por su papel en la serie Ley y Orden. El nominado contestó durante cuatro días más de 200 preguntas, y sufrió una investigación periodística sobre la forma en la que había adoptado a su hijo. Finalmente fue confirmado de manera cómoda, aunque lejos de la unanimidad (78-22).</p>



<p>Peor le fue a la Casa Blanca, con un equipo similar en el siguiente proceso.<br>La nominada, Harriet Miers, también fue objeto de una dura pugna protagonizada, en este caso, por el rechazo de los grupos jurídicos conservadores que, a pesar de su curriculum como brillante abogada y sus años de trabajo como asesora jurídica de la Casa Blanca, no le reconocieron suficientes méritos, lo que acabó provocando su retirada y la nominación del juez Alito. Él tampoco se libró de un proceso desagradable con preguntas interminables como las de Joe Biden (24 minutos) o los insultos de Ted Kennedy, acusándole de racista, pese a ser hijo de inmigrantes, que llevaron hasta las lágrimas a la mujer del candidato. Además tuvo que superar un intento de filibusterismo (la sucesión de intervenciones sin fin, y sin relación alguna con el asunto en cuestión, para bloquear la decisión) y fue nominado ajustadamente (58-42).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3C_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14070" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3C_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3C_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Afondo3C_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Durante el mandato de Obama (que durante sus años en el Senado había votado siempre en contra de las propuestas presidenciales) las confirmaciones de Sotomayor (68-31) y Kagan (63-37) continuaron siendo largas y complejas. Pero la gran batalla fue la de la sustitución del juez Scalia, fallecido repentinamente durante el último año del mandato de Obama. Su nominado, Merrick Garland sufrió el bloqueo del Comité Judicial del Senado, dominado por los Republicanos, y ni siquiera fue sometido a votación, creando un precedente que ha sido invocado en el proceso empezado. Aunque la situación no es la misma, los principios han vuelto a ceder frente a los intereses de unos y otros, y los que en 2016 defendieron el derecho del presidente de nominar un candidato hasta su último día en la Casa Blanca, hoy se agarran al calendario.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El calvario de Kananaugh y la última batalla de Trump</h2>



<p>Los elegidos por Trump también han pasado auténticos calvarios para ser confirmados. El primero, Gorsuch además de ser acusado de plagio sufrió también un intento de filibusterismo. Sería el último, porque los republicanos lograron desactivarlo al extender el uso de la “opción nuclear” (establecida por los demócratas en 2013 para sacar adelante las nominaciones judiciales federales) a los jueces del Supremo, lo que permitía aprobar su confirmación por mayoría simple. Eliminada esta posibilidad de dilación parlamentaria el nominado logró de manera muy ajustada su confirmación (54–45). Más difícil lo tuvo Kavanaugh que sobrevivió a uno de los procesos de confirmación más virulentos de la historia. El nominado por Trump fue acusado de acoso sexual por tres mujeres, sufrió manifestaciones continuas a las puertas del Senado donde se celebraba su confirmación (con más de 200 arrestados) y llegó a perder los nervios en unas audiencias que se prologaron durante cuatro días, donde tuvo que responder a más de 1.200 p­reguntas, y donde Kamala H­arris, actual candidata a la vicepresidencia del país, tuvo un papel protagonista, para terminar siendo elegido en el resultado más ajustado de la historia (50-48).</p>



<p>Es posible que la situación se repita tras la nominación de Amy Coney Barrett. En esta nueva y decisiva batalla no se han escatimado recursos. Tras la muerte de la juez Ginsburg se hizo pública su voluntad de ser renovada tras las elecciones, una revelación de alto impacto mediático, pero difícil encaje institucional. A continuación, se señaló la incoherencia de los republicanos, por hacer ahora lo contrario que en 2016 (aunque algo parecido podría decirse de los demócratas a sensu contrario). Tras conocerse la nominación de Barrett las críticas se centraron en lo personal, principalmente en su condición de católica y madre de una familia de siete (de los que dos son adoptados y uno tiene síndrome de Down). Estos ataques, que amenazaban con volverse en contra de los demócratas en las elecciones del 3 de noviembre han sido sustituidos por otros más ideológicos acusándola de pretender derogar el Obama Care, o revertir la famosa sentencia sobre el aborto (Roe vs Wade), algo improbable.</p>



<p>Sus repercusiones electorales no están claras. Poner este tema en el centro de la agenda puede distraer de la hoja de ruta demócrata que estaba funcionando a la perfección hasta la fecha, y aunque puede servir para movilizar a aquellos demócratas descontentos con la elección de Biden que votarían para mantener vivo el legado de Ginsburg, a los que sin duda moviliza es a aquellos republicanos decepcionados con Trump, pero para los que en casi un 70 % (Pew Research Center, agosto 2020) este es un motivo muy importante para acudir a las urnas. La respuesta el 3 de noviembre.</p>
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		<title>Entrevista a Dori Toribio y Vanessa Jaklitsch</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-dori-toribio-y-vanessa-jaklitsch/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:17:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[corresponsalía]]></category>
		<category><![CDATA[Dori Toribio]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Vanessa Jaklitsch]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elecciones en Estados Unidos desde la mirada de la corresponsalía</p>
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<h3 class="wp-block-heading"><a href="https://twitter.com/Dori">@DoriToribio</a> | <a href="https://twitter.com/VJaklitsch">@VJaklitsch</a></h3>



<h1 class="wp-block-heading">Elecciones en Estados Unidos desde la mirada de la corresponsalía</h1>



<p><strong>Por José Luis Izaguirre, <a href="https://twitter.com/jl_izaguirre92">@jl_izaguirre92</a></strong></p>



<h3 class="wp-block-heading">Dori Toribio</h3>



<p>Periodista y corresponsal en Washington, donde lleva informando sobre la política y realidad estadounidenses desde 2010 para diversos medios. Actualmente trabaja en <em>The Washington Post</em> y las cadenas de televisión Cuatro y Telecinco, pertenecientes al Grupo Mediaset.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch</h3>



<p>Periodista y corresponsal en Washington. En la actualidad, colabora con Antena 3 Televisión, el periódico <em>LA RAZÓN </em>y el canal internacional de noticias NTN24. Imparte clases de Periodismo y Comunicación en Atresmedia Formación y coordina la relación con medios de comunicación para el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Invest).</p>



<h2 class="wp-block-heading">«Pese a que sus cifras de aprobación son bajas, el porcentaje de estadounidenses que confía en la gestión económica de Trump sigue siendo más alto que el de sus rivales»</h2>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1B_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14079" width="580" height="388" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1B_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1B_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1B_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 580px) 100vw, 580px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Dori Toribio</h3>



<p>Periodista y corresponsal en Washington, donde lleva informando sobre la política y realidad estadounidenses desde 2010 para diversos medios. Actualmente trabaja en <em>The Washington Post</em> y las cadenas de televisión Cuatro y Telecinco, pertenecientes al Grupo Mediaset. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de V­alencia, máster de Radio por la Universidad Complutense de Madrid, máster de Comunicación Política del Instituto Universitario Ortega y Gasset y observadora electoral para misiones de la OCDE y la UE por la Escuela Diplomática. Anteriormente fue corresponsal jefa en Estados Unidos de RNE.</p>



<p>Lleva dos temporadas al frente del podcast <em>Los Hilos de Washington</em>, fuente fundamental para seguir la actualidad política de Estados Unidos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">«Las elecciones presidenciales del 3 de noviembre son, más allá de una cita electoral, un referéndum a Trump y a sus cuatro años de gestión en la Casa Blanca»</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1C_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14081" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1C_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1C_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1C_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch</h3>



<p>eriodista y corresponsal en Washington. En la actualidad, colabora con Antena 3 Televisión, el periódico <em>LA RAZÓN </em>y el canal internacional de noticias NTN24. Imparte clases de Periodismo y Comunicación en Atresmedia Formación y coordina la relación con medios de comunicación para el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Invest).</p>



<p>Cuenta con más de 15 años de experiencia profesional como directora, presentadora y redactora de programas de televisión y radio, como Localia Canal 4, TV Azteca, Cadena Ser, Onda Cero y Antena 3 TV. Como especialista en Comunicación Institucional y Corporativa, implementó estrategias de comunicación en diferentes áreas y proyectos del BID, coordinó el proceso editorial, el boletín de noticias, la relación con los medios, organización de eventos, redes sociales y campañas de comunicación y marketing. Ha trabajado como consultora de comunicación en otros organismos internacionales, como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y Pan-American Development Foundation (PADF) tras el terremoto de Haití. Enviada especial de Antena 3 Noticias en Haití, así como del Grupo PRISA en Londres, Polonia y Barcelona.</p>



<p>Presentadora y maestra de ceremonias en eventos internacionales, como Women Economic Forum Latinoamérica, el 60 Aniversario del Banco Interamericano de Desarrollo y el 50 Aniversario de la Fundación Vicente Ferrer. Ha publicado reportajes en The Washington Post, FORBES, la revista Momento en México y LocalArt en España. Co-fundadora de la plataforma DCSpaniards.org, Embajadora de la Fundación Vicente Ferrer y miembro de la Junta de Asesores de la Fundación Operation Hope Renewed, que apoya a veteranos de guerra en Estados Unidos. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, donde también obtuvo un Máster en Empresa, tiene la especialidad Social Media Management por la Universidad de Georgetown.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>1.- En 2016, el presidente Donald Trump se enfrentó a una candidata fuerte del Partido Demócrata: Hillary Clinton. Sin embargo, ganó las elecciones. En 2020, el Partido Demócrata presenta el tándem Biden-Harris. ¿Es una candidatura a la que Trump debe temer? ¿Creéis que es más fuerte que la candidatura de 2016?</strong></h3>



<h4 class="wp-block-heading">Dori Toribio:</h4>



<p>Estas elecciones son un referéndum a la presidencia de Donald Trump, que asegura que no tiene miedo a esta fórmula presidencial demócrata. Por una razón: el peso está en sus fortalezas y debilidades, más que en las de sus rivales políticos. La pregunta central de este 2020 es si Trump ganará o perderá la reelección. En la historia de Estados Unidos, los presidentes tienden a ser reelegidos, salvo circunstancias muy concretas. Nadie sabe aún si este será uno de esos años excepcionales, en medio de una pandemia que ha causado 200.000 muertos y con gran malestar social en el país. Las encuestas apuntan a que Trump ha remontado en las últimas semanas en algunos estados clave donde ahora las cosas están más ajustadas, como en Florida, Wisconsin, Arizona o Carolina del Norte. Eso significa que todo o casi todo va a depender de la participación electoral, igual que ocurrió en 2016. Entonces se combinaron dos factores. Trump consiguió movilizar y mantener a un importante sector de republicanos y a un fiel núcleo de votantes propios, mientras que millones de demócratas se quedaron en casa o votaron a terceros partidos, especialmente en Michigan, Wisconsin y Pensilvania, los estados finales que decantaron el voto electoral y dieron la presidencia a Trump por menos de 100.000 votos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1D_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14083" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1D_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1D_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1D_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>El interrogante ahora es si Joe Biden y Kamala Harris tienen la fuerza suficiente para generar una mayor movilización del voto demócrata esta vez, especialmente de las minorías que se abstuvieron hace cuatro años.<br>Ellos insisten en que sí, porque muchas cosas han cambiado desde entonces y hablan de unas elecciones “de vida o muerte”. Su campaña está apuntando también a independientes o conservadores decepcionados con el presidente estadounidense. Y necesitan hasta el último voto, si, como parece, la apuesta es recrear la fórmula de la llamada “coalición de votantes” de Barack Obama. Siempre se ha dicho que Biden tiene, entre otros, un problema de falta de entusiasmo entre las bases de votantes, y la selección de Harris va dirigida a potenciar exactamente eso. Otra de sus fortalezas es la diversidad de esta fórmula presidencial, mayor que en 2016. Pero Trump tiene un núcleo de seguidores muy leal, además de una aprobación que roza el 90 % entre republicanos después de cuatro años en la Casa Blanca. Pese a que sus cifras de aprobación son bajas, el porcentaje de estadounidenses que confía en su gestión económica sigue siendo más alto que el de sus rivales. Los conservadores también aplauden sus nombramientos de jueces conservadores en el Tribunal Supremo. Otro dato importante: según la última encuesta de Pew Research, la razón número uno por la que los seguidores de Biden dicen querer votarle es que “él no es Trump” con un 56 %, seguido después por su capacidad de liderazgo (19 %) o experiencia y posturas políticas (9 %). Esto confirma que estas elecciones, como tantas presidenciales en las que hay una reelección en juego, giran en torno a Donald Trump.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Vanessa Jaklitsch:</strong></h4>



<p>La victoria de Trump fue una sorpresa para él mismo y, con toda probabilidad, una lección aprendida para todos en general, pero especialmente para los demócratas en particular: no subestimes a tu adversario ni des nada por supuesto. Aunque hay quienes consideran que el <em>establish­ment </em>que postuló a Hillary Clinton ha vuelto a imponer sus ideales en la candidatura de Joe Biden, muchas cosas han cambiado desde 2016. Por primera vez, los demócratas presentan a una candidata a la vicepresidencia que, además de ser de origen indio y afroamericano, podría convertirse en candidata a la presidencia en 2024. Biden anunció que, de ganar las elecciones y convertirse en el presidente de mayor edad en la historia de EE. UU., no optaría a la reelección.</p>



<p>Las elecciones presidenciales del 3 de noviembre son, más allá de una cita electoral, un referéndum a Trump y a sus cuatro años de gestión en la Casa Blanca. La candidatura demócrata Biden-Harris es, bajo ese contexto, más fuerte que la anterior no sólo porque los elegidos representan dos voces muy distintas del partido, sino porque además Trump sabe que ha tensado mucho la cuerda con una buena parte de su electorado y, sobre todo, con el resto de la sociedad estadounidense. Lo sabe el presidente y lo saben sus rivales políticos, que han intentado mantener un perfil bajo para diferenciarse de Trump y que sea él mismo, en primera línea, quien desgaste su propia imagen y dependa de sí mismo para ganar.</p>



<h3 class="wp-block-heading">2.- Una de las cuestiones más polémicas y, posteriormente, más estudiadas acerca de las elecciones presidenciales de 2016 fue el efecto decisivo que tuvieron las fake news en la victoria de la candidatura republicana. Con esta experiencia previa, ¿tenéis la sensación de que esta vez se está haciendo un mayor esfuerzo por controlar este aspecto?</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Dori Toribio:</h4>



<p>Nunca sabremos el efecto electoral real de las <em>fake news</em> en 2016, porque es difícil de cuantificar en términos de voto. Lo que sí sabemos es que el peligro de la desinformación no ha terminado. Aquí se han publicado diversos análisis recientes de la proliferación de noticias falsas y teorías de la conspiración virales en estados como Florida, que están afectando especialmente a los votantes latinos y buscan dañar la candidatura de Joe Biden. También hay ejemplos en Wisconsin, vinculados a QAnon. La revista <em>Time </em>habló de “teorías de la conspiración que están definiendo las elecciones de 2020 y tambaleando la fundación de la democracia estadounidense”. Esto ha generado numerosos debates aquí, sobre todo cuando el presidente Trump o su entorno de campaña y gobierno se hacen eco de estas noticias falsas o videos manipulados en las redes sociales. El resultado es que se genera una gran c­antidad de ruido que lo enturbia todo y dificulta la recepción de la información importante para los ciudadanos, especialmente en una época convulsa como la que estamos viviendo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El peligro de la desinformación no ha terminado</p></blockquote>



<h4 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch:</h4>



<p>La guerra abierta de Trump contra los medios le ha funcionado muy bien para ganar adeptos y, sobre todo, para hacer llegar su mensaje directamente y sin filtros a través de su cuenta de Twitter. Un uso de redes sociales sin precedentes en un cargo como el suyo y que ha cambiado totalmente las reglas del juego en el mundo del periodismo y la dinámica de trabajo para los corresponsales en Washington. Ya no tenemos que esperar a que se convoquen ruedas de prensa, sino que ahora la cuenta de Twitter del presidente de EE. UU. marca la agenda informativa diaria.</p>



<p>La publicidad, aunque negativa, es publicidad. Recuerdo que Trump acaparaba horas y horas en todos los medios, incluso hablando mal de ellos, como candidato durante su campaña presidencial de 2016. Ésa fue, sin duda, una de las claves de su éxito. La gente se acostumbró a verle a todas horas, volando en su avión privado y, de manera inconsciente, resultó más fácil visualizarlo a bordo del Air Force One.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1E_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14085" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1E_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1E_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1E_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Su estrategia hace cuatro años fue, sin duda, atacar a los medios. De hecho, esa táctica de las <em>fake news</em> todavía hoy le sigue funcionando.<br>Pero en esta campaña de 2020 hacia su reelección parece haber optado también por dirigir buena parte de sus esfuerzos hacia el lema ya utilizado con éxito por Nixon en 1968, “Ley y orden”, con un contexto parecido, para frenar la indignación de las protestas raciales extendidas por todo el país. En el caso de su predecesor, por la muerte de Martin Luther King. En el caso de Trump, tras la muerte del afroamericano George Floyd en Mineápolis a manos de la policía.</p>



<h3 class="wp-block-heading">3.- Los vetos, acusaciones e intentos de deslegitimación hacia los medios han sido una constante en la trayectoria presidencial de Donald Trump, llegando incluso a producirse incidentes que se han convertido en virales. ¿Cómo valoráis la relación conflictiva de Trump con los medios de comunicación?</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Dori Toribio:</h4>



<p>Trump empezó su guerra contra los medios en el mismo momento en el que se lanzó a la presidencia. Y no es casual. Es una de sus armas políticas y electorales más potente y eficaz. Sus ataques a la prensa y su tensa relación con los periodistas siempre han sido muy aplaudidos entre su núcleo duro de seguidores. Y lo siguen siendo. Trump aprovechó el momento de baja credibilidad que vivían los medios hace cuatro años para profundizar en esa grieta y amplificarla. Es una estrategia tan antigua como efectiva: establecer un enemigo común, alimentar el enfrentamiento y cuestionar la legitimidad de las informaciones. Hasta ahora al presidente de Estados Unidos le ha funcionado esta guerra que es muy peligrosa en cualquier democracia, de ahí la importancia de seguir haciendo nuestro trabajo.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch:</h4>



<p>A veces resulta complicado realizar con normalidad nuestro trabajo, no es fácil ser corresponsal en Washington en estos momentos. Por muchas razones de fondo, pero también de forma. Nos hemos convertido en una especie de objetivo de ataque, no sólo por la gestión de la Administración sino también entre una buena parte de la población que la apoya.</p>



<p>Dicho esto, y precisamente por la misma razón, la función del periodista y la labor de los medios de comunicación es esencial en los tiempos que vivimos. Informar con rigor y contrastar esa información que se publica al instante y sin filtros. Es un momento histórico apasionante, único e irrepetible. A título personal, tener la oportunidad de estar en primera línea informativa es un enorme desafío y, a la vez, una gran responsabilidad. Sin duda, los riesgos también se multiplican, pero la vocación siempre está por delante.</p>



<p>Te voy a contar una anécdota. Nosotros, con Antena 3, fuimos los primeros en tramitar y obtener la visa de periodista con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Y no fue fácil. No sólo porque todo el personal de la Embajada acababa de renovarse, sino porque el proceso para solicitar el visado también se había modificado. Hasta entonces, una carta firmada por el medio te avalaba como periodista española en EE. UU. Pero, con la llegada de Trump al poder, el proceso se volvió más complejo y fue necesario demostrar esa garantía bajo contrato de la empresa y muchos documentos más. A final lo conseguimos y, de hecho, acabamos convirtiéndonos en el punto de contacto para futuros periodistas. Pero esa situación sirvió de ejemplo de cómo iban a cambiar las cosas desde entonces.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nos hemos convertido en una especie de objetivo de ataque, no sólo por la gestión de la Administración sino también entre una buena parte de la población que la apoya</p></blockquote>



<p>Otras veces, la tensión que se respira día a día en el ambiente se traslada a lugares tan inesperados como un aeropuerto. Incluso teniendo visado de no inmigrante, permiso para residir y trabajar aquí durante años, los agentes de la aduana están autorizados, cuando entras al país, a incomodarte con sus preguntas. Conozco muchos casos cercanos. Una de las últimas veces que yo misma regresé después de haber estado unos días en España por trabajo, después de diez años en Estados Unidos, tuve que reírme para quitarle importancia a la pregunta de si yo era <em>fake news</em>. Lo nunca visto.</p>



<h3 class="wp-block-heading">4.- Durante el mandato de Trump, se han sucedido diversas protestas sociales. Desde un primer momento, el movimiento feminista salió a las calles para mostrar su rechazo al presidente. Este año, el movimiento Black Lives Matter se ha hecho muy fuerte entre la población. Primero, ¿cómo se viven estas reivindicaciones en Estados Unidos? ¿Es difícil mantener la cobertura informativa sobre estos temas?</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Dori Toribio:</h4>



<p>Es difícil mantener la cobertura informativa general en un año tan complicado en el que se cruzan tantas variables distintas. En lo referente a las protestas pacíficas contra el racismo y la violencia policial, ahora mismo aún continúan en Estados Unidos, aunque ya no atraen tanta atención mediática porque son más reducidas o porque los incidentes violentos han ocupado la mayor parte de los titulares. Aquí en Washington hay manifestaciones casi todos los fines de semana, en las que insisten en que el problema no se ha terminado y luchan por lograr cambios institucionales y políticos. La cobertura informativa es complicada debido a que son temas complejos con profundas raíces históricas y culturales, que además generan una gran división en Estados Unidos. Para muchos ciudadanos este es un debate esencial en 2020 que debió resolverse hace décadas y que conjuga argumentos racionales y emocionales. Hay frustración, miedo, cansancio, preocupación, aplausos, rechazo… Lo que hace que este asunto sea aún más difícil de cubrir justo en este momento es la pandemia. Hemos pasado días y horas en estas concentraciones masivas, con momentos de gran tensión, enfrentamientos y disturbios. A las precauciones que hay que tomar en este tipo de coberturas, este año se suman las del coronavirus.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Es difícil mantener la cobertura informativa general en un año tan complicado en el que se cruzan tantas variables distintas</p></blockquote>



<h4 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch:</h4>



<p>El movimiento #MeToo, que movilizó a millones de personas a salir a las calles de las principales ciudades del país tras la investidura del presidente Donald Trump, sentó sin duda precedentes y vino para quedarse. No sé qué tanto han cambiado las cosas desde ese 2017, pero es una realidad que la impunidad con la que hasta ahora actuaban tantos hombres poderosos sobre las mujeres ya no existe de la misma manera y ahora seguro que se lo piensan dos veces antes de repetir conductas del pasado en esa dirección.</p>



<p>Aunque en algunas ocasiones sea difícil mantener la cobertura informativa, es más necesario que nunca hacerlo. Necesitamos contar de primera mano lo que está pasando, alzar la voz de aquellos que sufren injusticias y no tienen visibilidad ni recursos para denunciar sus casos. Hay que implicarse en las historias personales, salir a la calle, estar en el lugar de la noticia y ser fieles testigos de la realidad. Es imprescindible llegar hasta la raíz del problema y cambiar, poco a poco, la mentalidad. En ese sentido, me parece que la gente joven está mucho más concienciada y motivada hacia el cambio para resolver los problemas de fondo que afectan al conjunto de la sociedad estadounidense.</p>



<h3 class="wp-block-heading">5.- No podemos dejar de comentar el efecto que ha tenido el COVID-19 en Estados Unidos. Con casi 200.000 fallecimientos por la enfermedad y con el desempleo cerca del 20 % cuando en febrero estaba en el 3,5 %. ¿Cuál es la percepción de la ciudadanía estadounidense de la gestión de la crisis?</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Dori Toribio:</h4>



<p>Según las últimas encuestas, más de la mitad de los estadounidenses desaprueba la gestión de la pandemia de Trump y un 68 % de ciudadanos no confía en lo que dice el presidente sobre el coronavirus.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1F_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14087" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1F_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1F_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1F_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Estas son cifras muy altas y son el resultado de lo que se considera una reacción tardía de la administración estadounidense frente al coronavirus a principio s de año. Pero al mismo tiempo, Trump tiene alrededor de un 40 % de aprobación general. La cifra era algo más alta al comenzar 2020 y algo más baja durante los meses de verano, pero la media sigue siendo esa, según Gallup. Esto es importante subrayarlo, porque Trump ha conseguido mantener un 40 % de aprobación durante sus cuatro años en la Casa Blanca pase lo que pase, incluso en los peores momentos y las más fuertes polémicas. No es un porcentaje alto para un presidente en su primer mandato, pero sí es un porcentaje estable. Y eso es una fortaleza. Además, las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses este 2020 son la economía, la sanidad y los nombramientos del Tribunal Supremo. En cuarto lugar, está el coronavirus, con una división política notable. Según Pew Research, para un 82 % de demócratas la pandemia es un factor prioritario de voto. Solo un 39 % de republicanos dicen lo mismo. En otra reciente encuesta en Wisconsin de <em>The Washington Post</em> y ABC News, un 75 % de votantes de Biden dicen estar preocupados por si su familia se contagia del coronavirus, mientras entre votantes de Trump esta cifra cae el 23 %. Es una grieta importante, en la que asoma la profunda polarización que vive Estados Unidos en cuanto a los asuntos importantes del país.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch:</h4>



<p>Aunque parezca mentira, la percepción no es tan mala. Las encuestas dicen que la popularidad de Trump, lejos de disminuir, tiende al alza. Recientes sondeos aseguran que, en cuatro estados indecisos, conocidos como “bisagra” &#8211; Minesota, Nevada, Nuevo Hampshire y Wisconsin &#8211; una mayor proporción de votantes cree que “abordar la ley y el orden” es un tema de campaña más importante que “abordar la pandemia de coronavirus”.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Trump es un experto en desviar la atención hacia donde más le interesa y la pandemia no ha sido una excepción</p></blockquote>



<p>Los devastadores efectos de la pandemia y su consecuente crisis económica han golpeado con fuerza a EE. UU., el país rico más afectado del mundo en cuanto a víctimas, pero la sensación del estadounidense es la de que el presidente no pudo hacer nada para evitar esta pandemia porque China ocultó la información. Las históricas cifras de desempleo de hace unos meses han remontado en tiempo récord, bastante por encima de los pronósticos que auguraban una lenta recuperación.</p>



<p>Trump es un experto en desviar la atención hacia donde más le interesa y la pandemia no ha sido una excepción. El legendario periodista Ron Woodward acaba de confirmar que Trump ocultó la gravedad del coronavirus en febrero. Lo hizo, al parecer, “para no causar pánico” entre la población, pero esas declaraciones tampoco han tenido consecuencias. Nos hemos acostumbrado a lo extraordinario con este presidente. Ni un <em>impeachment</em>, ni escándalos sexuales, ni la imputación de delitos contra varias personas cercanas a él han terminado con su mandato.</p>



<h3 class="wp-block-heading">6.- ¿Dónde cree que estará la clave para que uno u otro candidato consigan ganar en los «Estados bisagra» (<em>swing states</em>)?</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Dori Toribio:</h4>



<p>La clave estará en la participación. Todo depende de quiénes salgan a votar y quiénes decidan quedarse en casa o no votar por correo, especialmente durante una pandemia. La campaña de Trump está centrada en que el núcleo duro de votantes del presidente vuelva a las urnas en noviembre, sobre todo votantes blancos mayores de 55 años. Además, en muchos de los estados clave, los ojos están puestos en las minorías. Qué ocurrirá con el voto afroamericano, más concretamente de las mujeres afroamericanas, en estados como Pensilvania, Michigan o Wisconsin. Y qué ocurrirá con el voto latino en estados como Nevada o Florida, que ahora está muy disputado entre ambas campañas y que va a ser un sector de votantes esencial este 2020.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La campaña de Trump está centrada en que el núcleo duro de votantes del presidente vuelva a las urnas en noviembre, sobre todo votantes blancos mayores de 55 años</p></blockquote>



<h4 class="wp-block-heading">Vanessa Jaklitsch:</h4>



<p>Esa es una de las grandes incógnitas todavía. No sabemos lo que va a pasar, pero lo cierto es que lo que vemos en las grandes ciudades no es la realidad del país. La “América profunda” representa una gran parte de la población y su voto puede ser decisivo en las urnas. Estados Unidos no es el país que vemos en las películas. Aquí, en plena pandemia, cerca de 30 millones de personas no tienen seguro médico. Más de 40 millones de estadounidenses viven bajo el umbral de la pobreza, incluso datos de académicos subrayan que en realidad 100 millones son “casi pobres”, es decir, un tercio de la población. Y la media de consumo de televisión ronda las cuatro horas diarias. Bajo todo ese contexto, los mensajes populistas y los resultados más inmediatos van a ser siempre más efectivos a la hora de mantener el interés del electorado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1G_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14089" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1G_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1G_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Entrevista1G_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>En algunos de esos estados clave se registran los peores datos de pobreza y precisamente también algunos de los recientes disturbio­s raciales están sucediendo en estados como Wisconsin o Minnesota, cuyos votos podrán ser decisivos para el resultado final de los comicios. Pero ¿qué va a suceder? Es un misterio. Trump sigue teniendo muchas opciones de salir reelegido. Aunque los demócratas hayan ganado apoyo y confianza estos meses, la base electoral de Trump parece mantenerse intacta: quien le votó en 2016 volverá a hacerlo ahora. Los que le apoyan lo hacen de manera incondicional, incluso creen que el presidente ha cumplido sus promesas electorales. Además, dice la tradición que los presidentes de EE. UU. que aspiran a su reelección siempre la ganan. También se dice que hay un “voto escondido” para Trump, es decir, quienes nunca reconocerían en público que van a votar por él, pero luego lo hacen. Tal vez se revierta esta vez a favor de los demócratas que, junto al “voto desmotivado” de los que nunca acuden a las urnas, sumen el apoyo suficiente para gobernar. Entre ellos, muchos republicanos desencantados con la inestabilidad e incertidumbre que ha caracterizado a su presidente.</p>



<p>Todavía nos queda mucho por ver, aún todo es posible. Como me dijo John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Trump, en una entrevista para <em>La Razón</em> el mes pasado: “Dos meses, en términos políticos estadounidenses, son una eternidad”. El presidente Donald Trump está a tiempo de anunciar la conocida como “sorpresa de octubre” para aumentar su popularidad y reforzar su imagen de cara a la reelección.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/entrevista-a-dori-toribio-y-vanessa-jaklitsch/">Entrevista a Dori Toribio y Vanessa Jaklitsch</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>Qué podemos aprender de las elecciones USA: El auge de las campañas polarizadas</title>
		<link>https://compolitica.com/que-podemos-aprender-de-las-elecciones-usa-el-auge-de-las-campanas-polarizadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:16:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[campañas polarizadas]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[USA]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La polarización es, sin lugar a duda, una de las características definitorias de la política estadounidense del siglo XX. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/que-podemos-aprender-de-las-elecciones-usa-el-auge-de-las-campanas-polarizadas/">Qué podemos aprender de las elecciones USA: El auge de las campañas polarizadas</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Nadia Rodríguez, <a href="https://twitter.com/nadiarcc?lang=es">@Nadiarcc</a>, consultora experta en comunicación política en <a href="https://twitter.com/ideograma?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">Ideograma</a></strong></p>



<p>La polarización es, sin lugar a duda, una de las características definitorias de la política estadounidense del siglo XX. Su modelo, parece haberse convertido en un mecanismo de creación de subgrupos de ciudadanos con ideas afines -y opuestas entre sí- extremadamente eficiente. Esta tendencia divisoria, que encuentra su origen en la tradición colonial británica del sistema político económico estadounidense<sup>1</sup>, ha ido creciendo de forma abrupta en los últimos años.</p>



<p>De hecho, si ponemos el foco en las investigaciones realizadas por el Pew Research Center durante los últimos 20 años<sup>2</sup>
 avistamos una respuesta clara: si en algún momento pareció que ambos partidos moderaron pasiones y firmaron un duopolio comprometido con la complacencia moral, especialmente en el tema racial; en la actualidad el <em>gap </em>y la tensión entre republicanos y demócratas con respecto a sus opiniones y valores políticos se ha desgarrado profundamente y el surgimiento de una crisis sanitaria como la actual no ha hecho otra cosa que profundizar la separación entre republicanos y demócratas.</p>



<p>Probablemente, el carácter disruptivo y el estilo provocador del actual presidente, Donald Trump, es la evidencia más tangible de la vasta y creciente brecha que atraviesa la sociedad estadounidense, una fisura que ensancha y cristaliza las distancias ideológicas existentes. Grandes movilizaciones sociales, una nueva agenda política, la aparición de <em>fake news</em>, la incorrección política o la rebelión de las bases son sólo algunos de los motivos que explicarían la separación y el desplazamiento de la opinión pública hacia los extremos. Pero hay mucho más. Factores socioculturales como la religión, la raza, la etnia, el género y las subdivisiones territoriales son el telón de fondo de unos comicios que activan e intensifican la proclividad hacia la división partidista, la profunda animosidad en la que conviven las dos visiones del mundo de cada partido; enfoques y programas excluyentes y hostiles entre sí.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia1B_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14096" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia1B_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia1B_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia1B_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Esta realidad entronca con el<em> “law of group polarization”</em>; un fenómeno que explica porqué los grupos sociales afines tienden a moverse conjuntamente hacia el extremo marcado por sus propios juicios de valor. Así, el votante que perciba el calentamiento global como un grave problema, tras compartir y discutir su opinión colectivamente, insistirá en la implementación de medidas severas contra la crisis ambiental. Se alcanza, por tanto, el consenso grupal extremando posturas. Es lo que se conoce como cascada social, una experiencia que se encuentra intrínsecamente asociada a la polarización grupal.</p>



<p>También se identifica un aumento de lo que se denomina polarización afectiva<sup>3</sup>, una tendencia psicológica basada en la desconfianza y enemistad entre las partes que se ha ido acentuando con los años y que, sin lugar a duda, deteriora la salud democrática del país.</p>



<p>De esta forma, en un contexto marcado por el resurgimiento de movimientos de protesta racial como el <em>Black Lives Matter</em>, no es de extrañar que se hayan intensificado las discordancias internas del electorado demócrata, sobre todo aquellas relacionadas a cuestiones como las de la raza y el género; elementos que suscitan en 2020 mayores disonancias entre los encuestados de lo que revelaron los mismos informes realizados durante la campaña de 2016. Porcentualmente, vemos como el 74 % de los partidarios de Biden afirman que es mucho más difícil ser negro que blanco en EE. UU., en las anteriores contiendas (2016) esta misma pregunta contaba solo con el 57 % del soporte de los votantes.</p>



<p>Sin embargo, a pesar de que los cambios de percepción en referencia al racismo estructural se hayan localizado particularmente en la deriva demócrata, las coaliciones de Biden y Trump divergen en otros patrones de opinión. De hecho, las disimilitudes conductuales identificadas trascienden de la esfera política y llegan a interferir incluso en los hábitos de movilidad. Se ha visto cómo superar la tirantez normal que lleva implícita cualquier democracia y escalar la tensión hacia los extremos ha tenido consecuencias en la forma de transitar en las ciudades. Según el informe COVID-19 Community Mobility<sup>4</sup> realizado por Google, en los condados demócratas la movilidad se redujo más que en los republicanos. ¿El motivo? El escepticismo y la desconfianza alentada por los discursos más conservadores han alejado al votante de las autoridades científicas.</p>



<p>En este <em>impasse </em>ideológico, y mientras “el viejo mundo se muere y el nuevo tarda en aparecer”<sup>5</sup> deberemos, a fin de mitigar la polarización, aprender a remar hacia nuevos consensos, nuevas coaliciones y, en definitiva, una nueva política cuyas coordenadas comunicativas rehúyan de la retórica del odio para desactivar la propagación de todos aquellos mensajes que, lejos de democratizar el discurso social, obstaculizan la gobernabilidad democrática perpetuando sentimientos como la hostilidad y el desprecio.</p>



<pre class="wp-block-preformatted"><sup>1</sup> <a href="https://scielo.conicyt.cl/cgi-bin/wxis.exe/iah/?IsisScript=iah/iah.xis&amp;base=article%5Edlibrary&amp;format=iso.pft&amp;lang=p&amp;nextAction=lnk&amp;indexSearch=AU&amp;exprSearch=POOLE,+KEITH+T">POOLE, KEITH T.</a> <strong>Las raíces de la polarización de la política moderna en los Estados Unidos. </strong>Rev. cienc. polít. (Santiago) [online]. 2008, vol.28, n.2, pp.3-37. ISSN 0718-090X. <a href="http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2008000200001">http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2008000200001.
</a><sup>2</sup> <strong>Political Polarization, 1994-2015. (2020). Retrieved 23 September 2020, from </strong><a href="https://www.pewresearch.org/politics/interactives/political-polarization-1994-2015/
">https://www.pewresearch.org/politics/interactives/political-polarization-1994-2015/
</a><sup>3</sup> Yengar, S., Lelkes, Y., Levendusky, M., Malhotra, N., &amp; Westwood, S. J. (2019, mayo). The Origins and Consequences of Affective Polarization in the United States. Annual Review of Political Science. <a href="https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-polisci-051117-073034">https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-polisci-051117-073034</a>
<sup>4</sup> COVID-19 Community Mobility Report. (2020). Retrieved 23 September 2020, from <a href="https://www.google.com/covid19/mobility/
">https://www.google.com/covid19/mobility/
</a><sup>5</sup> Gramsci, Antonio (2013). Antología. Madrid: Akal.</pre>
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