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	<title>Joaquín Marqués archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Joaquín Marqués archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>La comunicación política desde la óptica de la investigación. Estado de la cuestión.</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2017 05:59:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Joaquín Marqués, @quim_marques Doctor en comunicación, abogado y politólogo. La reflexión científica y la actividad investigadora sobre la comunicación política (compol) como objeto de estudio, a lo largo del presente siglo, ha ido creciendo, tanto en cantidad como calidad, en línea con lo que ya apuntó María José Canel, presidenta fundadora de ACOP, hace [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Joaquín Marqués,</span> <strong><a href="https://twitter.com/Quim_Marques?lang=es">@quim_marques</a> Doctor en comunicación, abogado y politólogo.</strong></p>
<p>La reflexión científica y la actividad investigadora sobre la comunicación política (<em>compol</em>) como objeto de estudio, a lo largo del presente siglo, ha ido creciendo, tanto en cantidad como calidad, en línea con lo que ya apuntó <a href="http://mariajosecanel.com/curriculum/">María José Canel</a>, presidenta fundadora de ACOP, hace ahora casi una <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=1&amp;rev=74.htm#top">década</a>. Opinión que coincide con la expresada por <a href="https://www.geac.es/miembros/manuel-mart%C3%ADnez-nicol%C3%A1s/">Manuel Martínez Nicolás</a>, que, sobre esas fechas, realizó un <a href="https://revistas.ucm.es/index.php/POSO/article/view/POSO0707230209A">trabajo de investigación</a> sobre la misma materia: “desde hace unos años (1996-2007), el campo de la Comunicación Política está siendo uno de los más dinámicos, y quizá también solventes, de la investigación española sobre comunicación”. Su percepción, a día de hoy, es que el proceso ha continuado con fuerte dinamismo: “la evolución ha sido brutal pero hasta un punto que considero excesivo. Prolifera mucho la investigación generada en las redes sociales pero realizada con poca substancia”.</p>
<p>Este fuerte desarrollo ha ayudado a la creación y/o consolidación de una serie de grupos de investigación, imbricados en el ámbito universitario español. Como consecuencia de ello, la producción científica en este campo ha vivido un fuerte dinamismo a la vez que se han elevado los niveles de cumplimiento de los estándares metodológicos internacionales. Este comportamiento interior está en línea con la dirección de esta materia a nivel internacional, como puso de manifiesto en su día la también expresidenta de ACOP, <a href="http://www.iese.edu/es/claustro-investigacion/claustro/directorio-profesores/karen-sanders/">Karen Sanders</a>, en <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=3&amp;rev=74.htm">Telos</a>.</p>
<p>Se constata que la investigación científica de la compol empezó a despegar en España, al menos como objeto académico, en la última década del siglo pasado al socaire de varios factores: el sorpasso político que se inició en aquella época y que aún hoy pervive (declive del PSOE y auge del PP); de los cambios en la sociedad española (donde se empezó a incrementar la utilización del voto instrumental por parte de muchos ciudadanos); de una proliferación de empresas demoscópicas y una incremental profesionalización de los especialistas, entendida ésta en línea con la expuesto por <a href="https://scholar.google.com/citations?view_op=view_citation&amp;hl=es&amp;user=GG6s0R0AAAAJ&amp;cstart=20&amp;pagesize=80&amp;citation_for_view=GG6s0R0AAAAJ:HDshCWvjkbEC">Jordi Rodríguez Virgili</a>. Este profesor titular de la UNAV, es de la opinión que, en la actualidad “la investigación en comunicación política en España está ya plenamente consolidada con un buen número de tesis doctorales, presencia habitual en la revistas académicas, grupos de investigación emergentes, intervención de investigadores españoles del área en los congresos científicos de mayor impacto internacional, compite en las convocatorias públicas de proyectos de investigación, etc.”</p>
<p><strong>Estado de la cuestión</strong></p>
<p>Este artículo pretende esbozar la situación actual a partir de los grupos formalmente estructurados. La dificultad de la investigación estriba en que muchos de ellos no tienen la comunicación política como única línea de investigación, ni tan siquiera como la principal. Muy a menudo comparten el estudio con otras temáticas colaterales. Esta situación es fruto de la necesidad (u obligación impuesta por sus universidades) de agrupar a diferentes colectivos (habitualmente compuestos por un reducido grupo de profesores universitarios e investigadores) en torno a un único grupo, más fuerte (en todos los sentidos), para fortalecer su potencial, con el objetivo de conseguir tanto subvenciones públicas como ayudas privadas que posibiliten el desarrollo investigador, en un contexto de fuerte reducción de las inversiones en este campo. De esa manera, observamos grupos con más de una veintena de miembros, como, entre otros, <a href="http://www.novosmedios.gal/">Novos Medios</a> (de la mano de Xosé López García), <a href="http://mediaflows.es/">Mediaflows</a> (Guillermo López García), <a href="http://www.ehu.eus/es/web/partehartuz/home">Parte Hartuz</a> (Iñaki Barcena), o <a href="http://unica.upf.edu/es">Unica</a> (Miquel Rodrigo).</p>
<p>Se han identificado en torno a una veintena de grupos de investigación en España, la mayor parte de ellos consolidados desde hace años y casi todos están ligados a una universidad. Algunos de ellos, como <a href="https://www.ucm.es/departamentosociologia6/grupo-de-investigacion-comunicacion-y-politica-en-el-nuevo-espacio-publico-conep">CONEP</a>, grupo de investigación de la UCM (reconocido en 2007), disponen de miembros adscritos a varias universidades (cinco, en este caso). Lo más habitual es que todos los miembros pertenezcan a la misma facultad y que ésta esté ligada al ámbito de la comunicación. CONEP es una excepción (Sociología).</p>
<p>Si analizamos los grupos centrados exclusivamente en la <em>compol</em> observamos que hay muy pocos. Alguno, como <a href="https://www.ucm.es/grupos/grupo/233">Estrategias Persuasivas: Propaganda Política y de Guerra</a>, se centra en esta área temática. <a href="http://www.escueladoctorado.ceu.es/programas/comunicacion-social/lineas-investigacion.php">Comunicación, Esfera Pública y Ciudadanía</a> dispone de cuatro líneas, todas ellas relacionadas, en mayor o menor medida con la <em>compol</em>. Otro grupo, con una orientación similar pero mucho más reciente, creado en 2013, es el valenciano Mediaflows, ya citado, que centra su esfuerzo en torno a flujos de comunicación en los procesos de movilización política. Pero la mayor parte de ellos dispone de un número amplio de líneas de investigación que fluctúa entre 3 y 14 donde la <em>compol</em> es una más. Un ejemplo de ello es GEAC (<a href="https://www.geac.es/">Grupo de Estudios Avanzados de Comunicación</a>), creado en 2003 y ligado a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos, liderado por Enric Saperas, que centra su esfuerzo en torno a seis líneas de investigación, siendo la <em>compol</em> una de ellas. Este caso no es una rara avis. Es la norma. Verbigracia, el grupo MDCS (<a href="https://www.ucm.es/mdcs/lineas-investigacion">Mediación Dialéctica de la Comunicación Social</a>) de la Universidad Complutense de Madrid, con una antigüedad similar, y dirigido por José Luis Piñuel. A pesar que incluye la <em>compol</em> como una de sus líneas de investigación la producción de esta materia en los últimos años es casi nula, a tenor de lo publicado.</p>
<p>A lo expuesto debemos añadir otra problemática para delimitar el ámbito. En torno a la <em>compol</em> conviven varios ámbitos de las ciencias sociales: aquellos provenientes de los estudios de comunicación junto a los procedentes de la ciencia política, pero sin olvidar algunas líneas de la sociología y, en menor medida, el derecho. <a href="http://uca.edu.sv/mcp/media/archivo/6f1861_balancecomunicacionpolitica.pdf">José Luis Dader</a> apuntó en su día esta dualidad de planteamientos investigadores: “el enfoque politológico (inspirado en la tradición de la ciencia política) y el enfoque comunicológico (derivado de la teoría y sociología de la comunicación)”. Nos interesa más el segundo donde “la pregunta central indaga sobre el papel que juega la variable comunicacional en los diversos procesos políticos en los que interviene”¹.</p>
<p>Otro elemento de análisis del estado de la investigación sobre <em>compol</em> en España se relaciona con la formación y procedencia de los miembros que participan tanto en los grupos como en los proyectos de investigación. Dicho en román paladino, el nivel de interdisciplinariedad. En el pasado era inexistente. Y en la última década también. Para Martínez Nicolás, miembro del grupo de investigación GEAC, que es requerido por el Ministerio de Economía como evaluador de proyectos sobre <em>compol</em>, “la interdisciplinariedad está ausente en los propuestas que demandan apoyos públicos”. Es una de las asignaturas pendientes.</p>
<p><strong>Ejes temáticos</strong></p>
<p>Obviando las problemáticas expuestas, podemos establecer unos ejes temáticos principales en las investigaciones que se han ido realizando en los últimos lustros. El trabajo “<a href="http://www.aeic2014bilbao.org/download/aeic2014bilbao_comunicaciones.pdf">La investigación en comunicación en España: estado de la cuestión</a>” ya los expuso en el IV Congreso Internacional de la Asociación Española de Investigación en Comunicación, en 2014:</p>
<ul>
<li>Identificación de similitudes y diferencias en las relaciones entre el periodismo y la política con la intención de conocer la articulación de los sistemas políticos y sistemas de medios en la oferta de oportunidades de información.</li>
<li>Explicar las estrategias de la sociedad civil para influir en las condiciones de publicidad en la esfera pública. Aquí se incluyen aquellos trabajos interesados en entender la participación cívica y la crisis de representación en las democracias contemporáneas.</li>
<li>Nuevos desafíos normativos como producto de las tendencias en la comunicación política.</li>
</ul>
<p>En el pasado, la investigación en <em>compol</em> era muy mediacéntrica. Para Rodríguez Virgili predominaban las investigaciones que ponían en los efectos negativos de los medios de comunicación en la confianza política. Desde el nacimiento del movimiento del 15M en España (2011) el escenario ha cambiado gracias al empoderamiento de la ciudadanía y al desarrollo tecnológico.</p>
<p>Se puede observar cómo, en los últimos años, menguan las investigaciones que ponen el foco en el tratamiento de la política por los medios de comunicación (y, eventualmente, el análisis sobre las campañas electorales) en favor de nuevos objetos de estudio como son la nueva función política de la ciudadanía, potenciada por otro objeto como es la <em>compol</em> en el entorno digital lo cual ha estimulado la producción de la investigación científica en este campo.</p>
<p>Esta proliferación de las investigaciones que no ponen el foco sobre la acción de los medios sino sobre la ciudadanía activa, especialmente en el ámbito digital, se complementa con otra: ¿de qué manera se comunican los políticos ahora que pueden dirigirse a la ciudadanía de manera directa gracias a las nuevas herramientas digitales y ya no necesiten necesariamente a los medios como intermediarios?</p>
<p>En la actualidad podemos establecer que las principales temáticas que desarrollan los grupos de investigación apuestan más por investigaciones aplicadas, observándose un retroceso en las materias teóricas. Uniformando las <strong>líneas de investigación</strong> por ámbitos conceptuales podemos establecer que los más populares se centran en torno a: 1. la relación entre la política y los medios de comunicación, en definitiva, los actores de la <em>compol</em> que supone el tema más clásico junto a la emergencia de nuevos actores; 2. la propaganda y la opinión pública, con especial incidencia en las estrategias de persuasión; 3. los procesos electorales y la utilización de la <em>compol</em>; 4. la influencia, utilización e intervención de las nuevas tecnologías y robotización en la <em>compol</em>; 5. el análisis y desarrollo de temáticas relacionadas con el conocimiento teórico de la <em>compol</em>; 6. y la imagen y lenguaje de los políticos en su <em>compol</em>.</p>
<p>Uno de los grupos más antiguos (se creó en 1995) es <a href="http://www.ehu.eus/es/web/euskobarometro/aurkezpena">Euskobarómetro</a> proveniente, en este caso del ámbito de la ciencia política (UPV/EHU). Es un caso atípico en el panorama de la investigación en <em>compol</em>. La producción de su veintena de miembros está ligada fundamentalmente al banco de datos generado por el barómetro de opinión vasco, y se concreta en torno al comportamiento electoral en ese territorio, la cultura y la socialización políticas, el liderazgo político, el capital social, los partidos políticos, las identidades colectivas, la violencia política y la victimización, las políticas de género, las políticas lingüísticas, la descentralización o la evaluación del rendimiento institucional y de las políticas públicas, entre otras.</p>
<p>Otros grupos del ámbito público que también investigan la materia objeto de este artículo son, en el País Vasco <a href="http://www.prosoparlam.org/index.php?idioma=es">Biography and Parliament</a>, centrado en su historia parlamentaria, y el <a href="http://www.ehu.eus/es/web/ufieman/home">Grupo de Investigación en Sociedad, Política y Comunicación</a>; en Andalucía, <a href="http://ofertaidi.uma.es/comunicacion-poder.php">Comunicación y Poder</a> en Málaga, IDECO (<a href="https://grupoinvestigacionideco.wordpress.com/">Grupo de Investigación en Comunicación Política, Ideología y Propaganda</a>) y Compolíticas, (<a href="http://www.compoliticas.org/web/index.php">Grupo interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social</a>) en Sevilla; en Murcia el <a href="https://campus.ucam.edu/web/otri/ficha.php?c=02020501">Grupo de Investigación en Comunicación Política e Imagen</a>; en Valencia, el <a href="http://www.uv.es/uvweb/departamento-teoria-lenguajes-ciencias-comunicacionca_ES.1285860108254=departament-teoria-llenguatges-ciencies-comunicacioen_GB.1285860108254=language-theory-communication-sciences-department/es/investigacion/grupos-investigacion/grupo-investigacion-comunicacion-politica-politicas-comunicacion/presentacion-1285918219684.html">Grupo de investigación sobre Comunicación Política y Políticas de Comunicación</a>; en Castellón, <a href="http://periodismo.uji.es/">Periodismo, comunicación y poder</a>; también en algunas universidades privadas se han potenciado grupos de investigación en <em>compol</em>. Como en Aragón, <a href="http://periodismoypolitica.com/">Comunicación, periodismo, política y ciudadanía</a>; en Galicia, CIDACOM (<a href="http://imaisd.usc.es/grupoficha.asp?idpersoatipogrupo=137682&amp;i=es&amp;s=-2-26-148">Ciudadanía y Comunicación</a>); en Salamanca, COPP (<a href="https://www.upsa.es/investigar/equipos-de-investigacion/detalle-equipo-investigacion/index.php?idEquipo=5352">Comunicación, Opinión Pública, Sociedad y Política</a>); en Madrid, CIGMAP (<a href="http://www.cigmap.es/">Centro Internacional de Gobierno y Marketing Político</a>) y el <a href="https://www.urjc.es/investigacion/979-grupo-de-analisis-e-investigacion-mediatica-aplicada-ciberimaginario-anima-d-sociales#l%C3%ADneas-de-investigaci%C3%B3n">Grupo de Análisis de Investigación Mediática Aplicada – Ciberimaginario (ANIMA+D) Sociales</a>; y en Cataluña, GECP (Grupo de Estudios de Comunicación y Política), el <a href="http://grupodanieljones.org/presentacion/">Grupo Daniel Jones</a>, <a href="http://grdec.uab.cat/">Democracy</a>, <a href="http://grdec.uab.cat/">Elections and Citizenship</a> (DEC), y <a href="http://www.blanquerna.edu/es/node/29570">Digilab: Media, Strategy and Regulation</a>.</p>
<p>Otra de las asignaturas pendientes, según Martínez Nicolás, es que los investigadores españoles siguen obviando realizar investigaciones sobre procesos políticos, sobre debates públicos en torno a cuestiones “que es lo interesante de la <em>compol</em>. Seguramente porque es muy costoso tanto en tiempo como en dinero”. Las investigaciones siguen apostando por analizar cortos períodos de tiempo. “Lo interesante no es analizar acontecimientos sino procesos políticos, entendidos como temáticas que se prolongan en el tiempo sin solución determinada. Ese es un tema no resuelto aún. Seguramente debido al cortoplacismo con el que trabajan muchos investigadores. Es mucho más costoso recoger esa información”, afirma Nicolás.</p>
<p>Las temáticas de estudio de los grupos españoles son muy similares a las de otros países de nuestro entorno aunque la producción final, medida en publicación de artículos científicos en journals internacionales de prestigio, sigue siendo baja en comparación a la que presentan otros países. Para Carles Pont, integrado en UNICA (<a href="http://unica.upf.edu/">Unitat d&#8217;Investigació en Comunicació Audiovisual</a>) un grupo consolidado de la Universidad Pompeu Fabra, la producción anglosajona “nos lleva una ventaja de más de cincuenta años. Pero aun teniendo en cuenta esta diferencia creo que la investigación de las universidades españolas, especialmente en las catalanas, Navarra y algunas públicas de Madrid, es equiparable a la de los países más avanzados”. Para Rodríguez Virgili la calidad de esta producción científica es más difícil de determinar. “Creo que el llamado ‘efecto ANECA’ ha tenido como parte positiva un impulso cuantitativo de la investigación y a enfrentarse al reto de la internacionalización. Pero como efecto negativo quizá sea un excesivo empirismo como patrón central de la investigación y una pérdida del reconocimiento académico de la investigación de carácter más comprensivo. En términos generales, creo que la calidad es buena y equiparable en gran medida a los países de nuestro entorno. Aunque desde luego, hay mucho que mejorar y madurar. Quizá investigaciones más longitudinales, y comparativas en el escenario internacional”.</p>
<p>Otra reflexión a analizar es la aportada por Martínez Nicolás en torno al gran número de investigaciones basadas en técnicas cuantitativas. “En ese tema no se ha avanzado mucho en los últimos años. Se sigue potenciando este tipo de investigaciones sobre las cualitativas. Mi impresión es que es un mal prácticamente incorregible. Se siguen haciendo análisis de contenidos cuantitativos, una investigación muy centrada en material documental. Sería bueno apostar por cambiar los objetos de estudio donde la fuente de datos fueran las personas, no los documentos”. Esta práctica probablemente se deba a que los journals priman la investigación cuantitativa ya que los estándares evaluadores están más estandarizados y son más sencillos de realizar.</p>
<p>Otro de los aspectos a destacar de la actual producción científica, no solo en <em>compol</em>, es que se prima los trabajos empíricos por encima de los de reflexión o teóricos, aquellos que trabajan con ideas. Estos últimos son importantísimos porque van proponiendo nuevas formas de explorar la realidad o nichos no explorados.</p>
<p>Apuntar que el ya referido ‘<a href="http://www.ae-ic.org/santiago2008/contents/pdf/comunicaciones/286.pdf">Efecto ANECA</a>’ no influye únicamente en la <em>compol</em>. Abarca todas las ciencias y excede del presente artículo pero es necesario apuntar que la presencia de lo mejor de la investigación española se publique en <em>journals</em> extranjeros, normalmente anglosajones, genera <a href="http://www.revistacomunicar.com/pdf/2011-04-Masip.pdf">efectos añadidos</a>. Uno de ellos el empobrecimiento de la investigación en las diferentes lenguas del Estado, especialmente las más minoritarias, generando, como consecuencia, un retroceso en los rankings internacionales de las publicaciones españolas. Es una pescadilla que se muerde la cola. Es una paradoja ver cómo las investigaciones más importantes, habitualmente generadas con financiación estatal, acaban viendo la luz en publicaciones foráneas y, principalmente en inglés, aunque en este ámbito el francés también tiene cierta presencia internacional.</p>
<p><strong>La profesionalización</strong></p>
<p>Hay que tener muy presente que uno de los objetivos de la producción científica es elevar el nivel de profesionalidad, como dice Pont: “no debemos olvidar que nuestro trabajo contribuye a mejorar la praxis profesional en el ámbito de la comunicación y de la política y, en consecuencia, el sistema democrático español”. Por su parte, Canel que tiene una proyección internacional indudable (copresidenta de la Sección de Comunicación Política de la <em>International Association for Media and Communication Research, IAMCR</em>), y es una de las autoras españolas más citadas en la especialidad, apunta <a href="http://mariajosecanel.com/wp-content/uploads/2016/05/160506.CANEL_.La-profesionalizaci%C3%B3n-de-la-comunicaci%C3%B3n-pol%C3%ADtica.Retos-del-26J.pdf">los retos de la profesionalización</a> de la <em>compol</em>.</p>
<p>No sería adecuado finalizar este artículo sin referirse a la labor que realizan una serie de investigadores independientes, una figura que agrupa un cierto número de personas, que pueden (o no) estar ligadas a un grupo concreto pero que se mueven fundamentalmente en función de proyectos. El profesor <a href="http://victorsampedro.com/">Víctor Sampedro</a>, de la URJC, sería un claro ejemplo de ello a pesar de su imbricación en el <a href="http://www.ciberdemocracia.es/">grupo de investigación en Ciberdemocracia</a>. También completamos la lista atendiendo a grupos de investigación no ligados directamente a ningún centro universitario sino a asociaciones como <a href="http://www.acciep.cat/">ACCIEP</a> que dispone de <a href="http://www.acciep.cat/compolwatch/">Compolwatch</a>.</p>
<p>Con todo lo expuesto, poniendo de manifiesto la situación y dificultades, no queremos dejar una imagen aviesa de la situación. Más bien estamos en línea con la opinión de Sanders: “el panorama para la investigación en la Comunicación Política es apasionante”. Rodríguez Virgili cree que “desde luego, hay mucho que mejorar y madurar. Quizá investigaciones más longitudinales, y comparativas en el escenario internacional”. Aunque para ello las investigaciones deben estar dotadas de financiación suficiente que es “uno de los principales problemas, aunque no exclusivo de la <em>compol</em>”, según Virgili. “Tengo la impresión que competimos con desventaja en la financiación respecto a la mayoría de nuestros colegas europeos y norteamericanos”. Para Pont ello es debido a que “no hay voluntad de financiarla mejor pues, a menudo, se considera que en las propuestas científicas puede haber voluntades políticas”.</p>
<p>—————</p>
<p>¹ Dader, JL (2008). La adolescente investigación en Comunicación Política: Estructura del campo y tendencias prometedoras (cap. libro). En: Manuel Martínez Nicolás (ed.): Para investigar la comunicación. Propuestas teórico-metodológicas. Madrid: Tecnos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Entrevista a Alan Schroeder</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-alan-chroeder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 May 2016 04:30:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Profesor de la Escuela de Periodismo de Northeastern University (Boston, Massachusetts) “Las televisiones son cómplices de Trump. Le han entregado las llaves del coche dejándole conducir a donde quiera” Por Joaquín Marqués, @Quim_Marques, periodista, abogado y politólogo. Alan Schroeder (@ProfASchroeder), nativo de Kansas, vive en Cambridge, Massachusetts. Es especialista en periodismo visual, con una especial [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Profesor de la Escuela de Periodismo de Northeastern University (Boston, Massachusetts)</h2>
<p><strong>“Las televisiones son cómplices de Trump. Le han entregado las llaves del coche dejándole conducir a donde quiera”</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Joaquín Marqués, <a href="https://twitter.com/quim_marques" target="_blank" rel="noopener">@Quim_Marques</a>, periodista, abogado y politólogo.</span></p>
<p>Alan Schroeder (<a href="https://twitter.com/ProfASchroeder" target="_blank" rel="noopener">@ProfASchroeder</a>), nativo de Kansas, vive en Cambridge, Massachusetts. Es especialista en periodismo visual, con una especial dedicación a los debates electorales en televisión, tema en el cual ha centrado su foco de investigación. En esta área ha publicado diversos libros: <em>Presidential Debates: 50 Years of High-Risk TV (Columbia University Press, 2008)</em> que tuvo una versión previa: <em>Presidential Debates: 40 Years of High-Risk TV</em> (<em>Columbia University Press, 2000</em>). Otros títulos salidos de su pluma son <em>Celebrity-in-Chief: How Show Business Took Over the White House (Westview Press, 2004) y Writing and Producing Television News: From Newsroom to Air</em> (Oxford University Press, 2008). Su trabajo también ha sido publicado en revistas académicas como <em>Harvard International Journal of Press/Politics y Creative Screenwriting</em>.</p>
<p>Además, es columnista habitual de diversos medios (New York Times, Financial Times, Washington Post, Politico, Boston Globe, The Huffington Post y The Guardian) donde escribe sobre una variedad de temas relacionados con los medios y la política.</p>
<p>Es considerado un experto mundial en la materia y como tal ha sido citado por The Economist, The New York Times, Washington Post, Los Angeles Times y USA Today. Antes de ser docente, se desempeñó como periodista, productor de televisión, y diplomático.</p>
<p>Sus entrevistas en radio y televisión han sido difundidas por las cadenas ABC, BBC, CBS, CNN, C-SPAN, MSNBC, Sky News (Reino Unido), Canadian Broadcasting Company, Australian Broadcasting Company y numerosos programas de la radio pública nacional.</p>
<p>El trabajo de Schroeder en los medios de comunicación y la política se extiende a nivel internacional. Ha dado conferencias sobre el fenómeno de los debates televisados en Alemania, Colombia, Dinamarca, España, Holanda y Perú. Asimismo, ha declarado ante el Parlamento británico en relación con la estructura de los debates.</p>
<p>También ha formado a periodistas y productores de televisión en el Pacífico Sur y dirigió a periodistas de China, Afganistán, Uzbekistán, y varios países de América Latina. En 2012, fue reconocido como uno de «Los Mejores 300 profesores», por The Princeton Review.</p>
<p>Ha ganado tres veces premios Emmy por su trabajo como productor en Boston WBZ-TV. También fue el productor asociado y presentador de un documental de viajes (<em>America with the Top Down</em>) sobre un viaje por carretera a través del centro de los Estados Unidos que comenzó en la frontera canadiense y terminaba en la frontera con México.</p>
<p><strong>Como experto en debates electorales, a partir de las últimas elecciones españolas, ¿cuáles son los formatos emergentes que considera pueden dar más juego y por qué?</strong></p>
<p>Primero de todo, quiero subrayar que lo ideal es una serie de debates en una serie de formatos, porque cada formato tiene sus ventajas y sus desventajas. El cara a cara tradicional, por ejemplo, es una buena oportunidad para ver cómo los candidatos se tratan uno al otro. Aunque pueda parecer anticuado, este formato sigue siendo un vehículo valioso para informar a los votantes. Para mí fueron muy buenos los cuatro debates de las últimas elecciones españolas y aprendí mucho sobre los candidatos.</p>
<p>En cuanto a nuevos formatos, me interesa mucho el caso de Salvados en La Sexta, que representa una nueva versión de un formato clásico. Eso fue un debate, aunque no tuviera el aspecto tradicional. No sé si los lectores de <em>La Revista de ACOP</em> han visto el documento de 57 páginas que prepararon en Podemos para su candidato Iglesias. Fue increíble. Todos los detalles estaban bien reflexionados.</p>
<p>Yo recomiendo completamente la idea de que los debates pueden ser a la vez entretenidos y educativos. También me gustó el formato del debate digital de El País, en el que los ciudadanos hicieron algunas de las preguntas. Aunque no contó con la participación del PP fue un debate muy interesante, con mucha sustancia. Hay que recordar que los debates pertenecen a los votantes, aunque la “vox populi” no siempre se escucha.</p>
<p><strong>¿Y qué opinión sacó del debate de Antena 3?</strong></p>
<p>Creo que fue el más difícil para los candidatos por el diseño del plató, sin atriles, con mesitas en un costado y taburetes altos que no se usaron. Nadie quería ser el primero en sentarse y mostrar debilidad. Aprendimos mucho como televidentes.</p>
<p>Lo percibí como muy estadounidense, para bien o para mal. Una curiosidad que nunca había visto en ningún debate en 80 países que tengo analizados fue la transmisión de la llegada de los candidatos en sus coches. Cada uno llevaba una cámara en el interior mostrándolo todo. No puedo entender como los asesores aceptaron esa propuesta. Por ejemplo, vimos los nervios de Rivera cuando más necesitaba tranquilidad y recogimiento. Fue una idea de la cadena y, como tiene mucho poder, la aceptaron. Pero, ¿por qué los asesores lo aceptaron?</p>
<p>El peligro de los debates patrocinados por cadenas de televisión es que tienen más que ver con las necesidades y los deseos de las cadenas que con los intereses de los votantes. También hay que precisar que los periodistas televisivos saben hacer preguntas y pedir aclaraciones, y por eso un estilo agresivo (como el de Ana Pastor) tiene valor.</p>
<p><strong>No me resisto a preguntarle por el cara a cara tradicional.</strong></p>
<p>Sé que en España hubo muchas quejas y que a nadie le gustó mucho. Muy aburrido. Pero en realidad, ese formato, exige más por parte de los candidatos que el resto de formatos.</p>
<p>Todavía se siente el efecto con un Rajoy enojado con las palabras de Sánchez (ausencia de decencia). En mi opinión Sánchez ganó ese debate por su agresividad, aunque, personalmente, me pareció excesiva. Pobre Manuel Campo Vidal, tratando de moderar tanta violencia verbal. Fue algo casi físico. Todavía estamos esperando la respuesta a la pregunta que hizo el moderador sobre Cataluña. Si hay otro debate en junio espero que Manuel empiece con esa pregunta, más que nada para obtener respuesta.</p>
<p>Creo que será muy importante la mezcla de formatos en este país en el futuro. Ya se ha roto la tradición. Vamos a ver más formatos experimentales y eso es muy bueno. Este año, en España, con la presencia de cuatro partidos fue una novedad. En el futuro se va a pensar mucho más cómo manejar los debates multipartidistas.</p>
<p><strong>¿Qué nuevos formatos experimentales prevé que puedan triunfar en los debates televisivos en el futuro?</strong></p>
<p>Es probable que los debates se hagan más interactivos. Las empresas de medios sociales como Twitter, Facebook, Google, etcétera, están muy involucrados en los debates electorales a nivel mundial. Un experimento reciente, por ejemplo, permitió que los televidentes votasen, vía Twitter, sobre si un político había respondido satisfactoriamente a las preguntas. Y, como resultado, si una pregunta no obtenía la respuesta adecuada, el moderador presionaba al debatiente para que respondiera con mayor claridad.</p>
<p>También creo que es probable que los futuros debates incorporarán más extractos de vídeo como una forma para que los candidatos sean responsables de sus declaraciones anteriores. Ya estamos empezando a ver este fenómeno en los EE.UU. Los políticos lo odian, por supuesto, pero su falta de entusiasmo significa que es bueno para los votantes. Y el uso de videos tiene mucha importancia con candidatos mentirosos como Trump que dice una cosa el lunes, y lo contrario el martes.</p>
<p><strong>Como profesor de nuevas generaciones de periodistas, y desde la óptica que los medios audiovisuales han renunciado al papel de <em>watchdog</em>, ¿qué tipo de enseñanzas predominan en sus clases?</strong></p>
<p>Enseño principalmente en el área de periodismo visual, por lo que mi principal preocupación es enseñar a los alumnos que las imágenes tienen su propio idioma y que todos necesitamos aprenderlo. Consideramos cómo se usa este lenguaje en el periodismo, en la política, en los mensajes persuasivos, etc. Desglosamos la lengua en sus partes gramaticales y aprendemos cómo usar esa gramática visual en tanto que herramienta para contar historias. El reto para los periodistas televisivos es que los temas “<em>watchdog</em>” a menudo no son muy visuales, así que no tienen mucha importancia en la televisión. En mis clases discutimos enfoques creativos para visualizar contenido que no son inherentemente visuales.</p>
<p>También enseño un curso de ética periodística, en el que examinamos más específicamente cuestiones éticas en torno al reportaje, de varios tipos, incluyendo la cobertura política y la responsabilidad de los reporteros que cubren las campañas para servir a los votantes.</p>
<p><strong>¿Vale todo por el rating en la información electoral? ¿Dónde está el límite para las televisiones?</strong></p>
<p>Tenemos ahora mismo en los EE. UU. el fenómeno de Donald Trump, que básicamente se ha apropiado de los medios de comunicación políticos, especialmente en televisión. Por supuesto, las cadenas de televisión han sido cómplices. Han entregado las llaves del coche a Trump y lo han dejado conducir el vehículo a donde quiera.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de mi crítica, me solidarizo con los productores de televisión que han tenido que tomar estas decisiones. Es evidente que no se puede ignorar a Trump, ya que tiene mucha importancia como figura política. La noticiabilidad de esta candidatura no se puede negar ya que el tema no solo es fascinante sino también significante. Y ciertamente los periodistas televisivos no le dan a Trump un trato preferencial. El problema tiene que ver con el balance -demasiado Trump significa que sus rivales reciben menos cobertura- y hay que mantener el equilibrio, a pesar de los <em>ratings</em>.</p>
<p><strong>En relación con la hipertrofia de Trump en los medios, me preocupa la radicalización de los mensajes para estar siempre presente en la parrilla de los informativos. ¿Hasta qué punto los ciudadanos ‘compran’ esa práctica? Se puede aparecer mucho en los medios con ese tipo de actuaciones pero no sé si la respuesta ciudadana, en forma de votos, es consecuente. ¿El candidato no debería estar pensando más conseguir el apoyo electoral, y no tanto en crear un show y apostar por potenciar el <em>infotaintment</em>?</strong></p>
<p>Buena pregunta, pero la respuesta correcta no la sabremos hasta que la nación vote. Lo que hemos visto hasta ahora es una serie de votos solamente de republicanos. Trump refleja mucho las opiniones de este colectivo, pero para la nación en general me parece que hay más negativo que positivo en su apelación. Hasta entre los republicanos hay mucho desacuerdo. Trump ganará la nominación, pero hay muchos republicanos a los cuales no les gusta ese candidato. Entre los demócratas, de ninguna manera. Tampoco tienen mucho entusiasmo con Hillary Clinton como candidata, pero odian a Trump.</p>
<p>Creo que va a ser muy importante la idea de cuánta gente votará en noviembre ya que eso determinará el resultado. La mejor manera de parar la candidatura de Trump va a ser un voto muy amplio de los colectivos negros, latinos, jóvenes e inmigrantes. Gente que Trump ha denigrado mucho. Mi opinión es que Trump tiene mucho apoyo entre una parte de los republicanos, muy conservadora y racista, francamente. Sus seguidores son blancos, poco educados, de ciertos Estados donde ha impactado fuerte la crisis, pero eso no es todo Estados Unidos. El país, en general, va a tener una reacción distinta que la de los republicanos que apoyan a Trump.</p>
<p><strong>¿Cómo juzga usted el papel protagonista que, en ocasiones, juegan los periodistas en el proceso de la comunicación política?</strong></p>
<p>Es inevitable que los periodistas se conviertan en protagonistas durante las campañas electorales, porque tienen más acceso a los candidatos que nadie. Sin embargo, no deben buscar intencionalmente ese papel, ni definirse a sí mismos como protagonistas, ya que no es su trabajo.</p>
<p>Los debates presentan un gran problema para los periodistas que actúan como moderadores, porque es un papel polémico y de alto perfil. Para cualquier moderador periodístico es muy difícil encontrar el equilibrio entre hacer preguntas y desafiar a los candidatos sobre sus respuestas. Los moderadores son criticados por ser demasiado pasivos o demasiado participativos. Moderar un debate es una tarea dificilísima para los periodistas, que se esfuerzan por mantener su neutralidad.</p>
<p>Por otra parte, al menos en los EE. UU., los candidatos intencionadamente representan a los periodistas como «el enemigo». Esto es muy incómodo para los periodistas, porque no les gusta ser parte de la cobertura. Y en realidad no pueden defenderse sin meterse en peleas con los candidatos.</p>
<p>En algunos casos, los periodistas tienen sólo una opción: hacer frente a los candidatos directamente, al igual que con Jorge Ramos, presentador de Univisión, y su némesis Donald Trump. Sin embargo, esto fue una situación extrema, no una interacción normal. Ordinariamente los periodistas deben resistir la tentación de contraatacar.</p>
<p><strong>¿Cómo cree que debe actuar el moderador en un debate?</strong></p>
<p>Es un papel que siempre hay quejas. Por un lado, fue demasiado pasivo. Fue el caso de Campo Vidal. Por otro lado, fue demasiado activo. El caso de Ana Pastor. Es muy difícil tener un adecuado balance entre los dos lados. En Estados Unidos lo que está pasando ahora, especialmente con Trump, es que hay muchas peleas de los candidatos con los moderadores ya que sus seguidores no tienen mucha confianza en la prensa y esa actuación es muy bien percibida. Los periodistas son enemigos y si yo ataco al moderador es muy bueno.</p>
<p>Espero que ese aspecto no llegue a España. Tengo mucho respeto para las personas que moderan. Los candidatos van a ignorar las preguntas, los límites que se hayan podido pactar, los tiempos. Van a luchar contra el moderador.</p>
<p><strong>En alguna ocasión ha propuesto prohibir que los candidatos, en los debates, lleven papeles. En España es muy habitual, sobre todo en los cara a cara.</strong></p>
<p>En Estados Unidos hay una prohibición, desde Kennedy-Nixon, portar documentos, u otras cosas, al plató. Los candidatos deben estar preparados mentalmente. Llevar notas es síntoma que no se lo sabe bien. Puede haber hojas de papel en blanco para realizar anotaciones. Además, para la realización televisiva es una complicación.</p>
<p><strong>¿Por qué en Estados Unidos se prefieren candidatos septuagenarios (en España estarían jubilados) cuando la mayoría de la población se identificaría con candidatos más jóvenes?</strong></p>
<p>Es verdad que ahora es así, en Estados Unidos, aunque en otras ocasiones no lo fue. Obama o Clinton en su primera elección tenían 46 años y Kennedy 43. Es un poco raro, especialmente para los demócratas, tener candidatos tan viejos. Normalmente son los republicanos los de mayor edad. El problema para los demócratas es que no hay mucho talento entre los políticos más jóvenes. Igual los hermanos Castro, pero no hay muchos. Lo hace problemático para ellos en el futuro.</p>
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		<title>Cómo prepararse para los casos «NIMBY»</title>
		<link>https://compolitica.com/como-prepararse-para-los-casos-nimby/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Apr 2016 14:36:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Clara de Uribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cómo prepararse para los casos "NIMBY"]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Marqués]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Clara de Uribe, @ClaradeUribe y Joaquín Marqués @Quim_Marques, Doctores en comunicación e investigadores del grupo CompolWatch. NIMBY es el acrónimo de not in my backyard. Fue definido como la resistencia que provoca entre la población ciertas instalaciones asociadas a diferentes factores de riesgo (Maite Martín-Crespo, 1996, “Por qué sí y por qué no en mi patio de atrás. Una [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Clara de Uribe</strong>, <a href="https://twitter.com/ClaradeUribe" target="_blank" rel="noopener">@ClaradeUribe</a> y <strong>Joaquín Marqués</strong> <a href="https://twitter.com/Quim_Marques" target="_blank" rel="noopener">@Quim_Marques</a>, Doctores en comunicación e investigadores del grupo CompolWatch.</p>
<p>NIMBY es el acrónimo de <em>not in my backyard</em>. Fue definido como la resistencia que provoca entre la población ciertas instalaciones asociadas a diferentes factores de riesgo (Maite Martín-Crespo, 1996, “Por qué sí y por qué no en mi patio de atrás. Una revisión del concepto del NIMBY en torno al tema de la gestión de residuos radiactivos”, en Política y Sociedad, 23, pp. 147-152).</p>
<p>¿Qué sucede cuando una institución pública se enfrenta a cierta reacción ciudadana que no desea que una instalación, equipamiento o servicio, generadores de riqueza, se instale en su territorio a pesar de los efectos beneficiosos que pueda conllevar?<br />
Esas infraestructuras en ocasiones son potencialmente peligrosas, como un cementerio nuclear o una planta química, pero en otras son equipamientos sociales, como un centro penitenciario, por ejemplo. Sin embargo, la reacción es la misma, el rechazo de una parte de los habitantes de la zona.</p>
<p>Estos movimientos sociales pueden ser producto de intereses particulares o colectivos. En otras ocasiones obedecen tan solo a estrategias políticas de enfrentamiento con las instituciones. ¿Cómo se gestiona la actitud de aquellas personas que, incluso siendo favorables a la tecnología en cuestión, no la quieren en su entorno territorial?</p>
<p>Si descartamos el enfrentamiento producido por intereses partidistas, por tanto de ámbito político, vemos que en muchas ocasiones se trata de situaciones donde la comunicación con esos públicos ha sido insuficiente o simplemente deficiente.</p>
<p>En esos entornos suelen confluir intereses encontrados. Se deben revisar las motivaciones que producen los recelos y/o temores. Analizar en profundidad los puntos fuertes y débiles de la propuesta. Se ha de tener siempre presente la importancia del interés general y las repercusiones positivas y negativas que pueda generar para los habitantes de esa zona. La contraposición de intereses particulares, posicionamientos egoístas, insolidarios o interesados deben confrontarse con el interés general. Asimismo, observar sobre quién recae el beneficio (intereses de particulares, de empresas, de grupos de interés). También, determinar quiénes son los componentes más activos del movimiento NIMBY, el núcleo duro de la protesta, y entender sus formas de actuar sobre el colectivo para ver cómo arrastran a la masa silenciosa a sus planteamientos.</p>
<p>Por tanto, proponemos un decálogo para gestionar esas situaciones:</p>
<p><strong>Anticipación</strong>: prever e incorporar en el proceso de diseño aquellos aspectos necesarios para reducir los posibles impactos negativos.</p>
<p><strong>Justificación</strong>: fundamentar desde un punto de vista técnico la decisión del emplazamiento, utilizando criterios de equidad territorial, de tal manera que la decisión pueda ser percibida como justa y razonable.</p>
<p><strong>Planificación</strong>: incorporar desde el principio la dimensión social y comunitaria del proyecto en la toma de decisiones, acompañando este proceso con una actuación que permita visualizar los apoyos sociales que ayuda a reducir la oposición y rechazos.</p>
<p><strong>Construir y reforzar alianzas</strong>: buscar siempre apoyos e intentar llegar a acuerdos sobre las grandes líneas de actuación, reforzando y haciendo patente la alianza con el movimiento vecinal, las entidades sociales y otros actores principales, especialmente líderes de opinión.</p>
<p><strong>Receptividad</strong>: tener una predisposición a escuchar, identificar y conocer los intereses y las preocupaciones de los diferentes sectores involucrados.</p>
<p><strong>Explicación</strong>: facilitar toda la información relevante, de forma objetiva, transparente y comprensible de manera que tengan elementos suficientes de juicio; también a la mayoría silenciosa.</p>
<p><strong>Implicación</strong>: definir, crear e implementar canales de diálogo y colaboración para recoger y trabajar propuestas y medidas que den respuesta a las inquietudes y demandas expresadas.</p>
<p><strong>Información rigurosa</strong>: exigirse un esfuerzo de rigor y transparencia a la hora de informar sobre el proyecto, especialmente con los medios de comunicación, contribuyendo a sensibilizar de manera favorable a la opinión pública.</p>
<p><strong>Capacidad de liderazgo</strong>: desde el diálogo y la capacidad de empatía, y la voluntad de resolución colaborativa de los conflictos, liderar, afirmar y defender con firmeza el proyecto.</p>
<p><strong>Positividad y respeto</strong>: evitar siempre el frentismo reconociendo que no estamos ante una confrontación entre dos bandos, sino ante un proceso de diálogo entre diferentes intereses que representan una misma comunidad.</p>
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