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	<title>medios de comunicación archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>medios de comunicación archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>La democracia no cree en la democracia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Feb 2020 22:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una aparición tan enigmática como universal es la de la masa que de pronto aparece donde antes no había nada.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Francisco Tomás González Cabañas, <a href="https://twitter.com/frantomas30">@frantomas30 </a>y Carlos A. Coria García, <a href="https://twitter.com/CarlosACoriaG">@CarlosACoriaG</a>, Centro de Estudios Sociales y Políticos Desiderio Sosa. Corrientes. Argentina.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una aparición tan enigmática como universal es la de la masa que de pronto aparece donde antes no había nada. Puede que unas pocas personas hayan estado juntas, cinco, diez o doce, solamente. Nada se había anunciado, nada se esperaba. De pronto, todo está lleno de gente. De todos los lados afluyen otras personas como si las calles tuviesen solo una dirección. Muchos no saben qué ocurrió, no pueden responder a ninguna pregunta; sin embargo, tienen prisa de estar allí donde se encuentra la mayoría. Hay una decisión en sus movimientos que se diferencia muy bien de la manifestación de una curiosidad habitual. Se piensa que el movimiento de unos contagia a los otros, pero no es sólo eso, falta algo más: tienen una meta. Antes de que hayan encontrado palabras para ello, la meta pasa a ser la zona de mayor densidad, el lugar donde hay más gente reunida” (Canetti, 1981, p. 5).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así como, de acuerdo a <strong>Cristina Calcagnini</strong>, “para caracterizar el inconsciente freudiano habría una fórmula: Dios no cree en Dios, que es lo mismo que decir hay inconsciente” (2002, p. 6), las generales de la ley le corresponderían a nuestras democracias representativas a las que podríamos comprender en sus abismales filtraciones, en sus siderales vacíos, al adolecer esta de la convicción de creer en sí misma, que sería lo mismo que decir que hay un pueblo a la deriva, desguarnecido, empobrecido, asediado por problemáticas indignantes e inhumanas, privado de una institucionalidad que lo ordene, bajo parámetros en los que se consensue un acuerdo que dote de sentido a esa voluntad general con posibilidades de firmar un contrato social que se defina, semántica como conceptualmente: de democrático. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Derrida (1989) </strong>sentencia de forma categórica, crucial: “La ley misma no llega quizá, no nos llega, sino transgrediendo la figura de toda representación posible. Cosa difícil de concebir, como es difícil de concebir cualquier cosa que esté más allá de la representación, pero que obliga quizás a pensar completamente de otro modo” (1989, p. 122). </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13356" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esto mismo que parece orillar la obviedad de una tautología, es sin embargo lo que en cada aldea que se define como democrática, sucede cotidianamente. Queremos creer en la democracia, más no así en quiénes la representan. Esta dislocación del sentido de lo político, nos define en cuanto a nuestra paradojal, como palmaria, contradicción, que más que tal, se transforma en una contracción. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Contracción es un término clave. Gramaticalmente es cuando la pronunciación de dos palabras origina una palabra nueva. Clínicamente es el trabajo de parto que alumbrará más luego el nacimiento o la posibilidad de que este se dé. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nos gobiernan en nombre nuestro, sin que podamos hacer otra cosa que delegar en nombres concretos tal poder</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Arriesgaremos en afirmar que en nuestra contracción democrática, dos fuerzas antagónicas, sin ánimo de anteponerse una por sobre otra, pero en la obligación de convivir armónicamente, se azuzan, cuando no se trenzan en una disputa sin cuartel y sin final.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos gobiernan en nombre nuestro, -del pueblo, de la ciudadaní­a, garantizándonos libertad de expresión y libertad electoral o de voto, elección u opción condicionada-, sin que podamos hacer otra cosa que delegar en nombres concretos tal poder. Caemos en la representación y desde ese momento dejamos de creer en la idea de lo democrático en su estado puro. Hasta los propios representantes, dejan de creer en el sistema que los ungió, como, concomitantemente, en sí mismos. Retomando aquello de <strong>Freud </strong>que definió lo inconsciente, -Dios descreyendo de sí mismo-, nuestra transgresión, -en la salida a la representación, que plantea <strong>Derrida (1989)-</strong>, no es lineal, directa u obvia (de único camino). De ser así, viviríamos en estados revolucionarios permanentes, en las reconversiones del orden establecido, a cada rato o de seguido. Sin embargo, nos transgredimos, al montarnos en un teatro de operaciones (que ya es una representación de la realidad) en donde hacemos de cuenta que creemos en lo que no creemos. Vivimos en las interfaces de medios de comunicación, de la virtualidad de redes sociales, que nos alimentan, contumazmente de que racionalmente, es imposible creer en los representantes de lo democrático (los políticos), cuando en verdad, no creemos en la democracia, ni como forma, ni como valor, apenas la sostenemos como símbolo de aquello que transgredimos, procaz como permanentemente.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Vivimos en las interfaces de medios de comunicación, de la virtualidad de redes sociales</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Habermas (1980, simposio)</strong> recuerda una reflexión de Marcuse, “si actuásemos con lógica, raciocinio, y dentro de los marcos legales de la institucionalidad democrática, tendríamos que hacer uso del siguiente derecho, en nombre de la democracia: Apelar al derecho a la resistencia es apelar a una ley superior, que tiene validez universal, esto es, que trasciende el derecho y el privilegio autodefinidos de un grupo particular. Y existe realmente una estrecha conexión entre el derecho a la resistencia y la ley natural. Si apelamos al derecho de la humanidad a la paz, al derecho a abolir la explotación y la opresión, no estamos hablando de los intereses de un grupo especial, autodefinido, sino más bien y, de hecho, a intereses que pueden demostrarse como derechos universales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No nos afecta, no nos asusta, ni tampoco nos rebela, la pobreza, la marginalidad o todo de lo que nos priva lo democrático. Nos quedamos, con la transgresión de hacer de cuenta que creemos, en eso mismo (en la democracia como expresión de un sistema que nos integre, que nos respete, que establezca prioridades para los que se encuentren relegados en relación a los que no) en que no creemos, dejándonos, normativamente, la posibilidad, de que nunca usaremos, de elegir otro sistema que no sea el democrático, por la falla de este en su integralidad y no en su conformación (adjudicar la culpa o responsabilidad a la casta, la clase o la política).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La palabra representa un concepto, una idea, finalmente, una aspiración, un deseo</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La palabra representa un concepto, una idea, finalmente, una aspiración, un deseo. Los cambios, las modificaciones, no se logran desde lo nominal, desde la denominación de una cosa por otra, que finalmente nos siga significando lo mismo, por el ruido de un significante que suene distinto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando, tengamos la posibilidad que la contracción democrática, nos depare en el entendimiento de que la transgresión, como salida, la subversión como instancia superadora o complementaria, la revolución del sentido a decir de la poeta <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, nos conmueva en la humana comprensión de que “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos” (1962, p. 63), recién en tal contexto podríamos animarnos a creer que deseamos habitar bajo principios democráticos, en el mientras tanto, hacemos de cuenta, actuamos tal convencimiento, y a veces nos sale bien, la actuación, y otras no, tan solo esto es lo que define el público, como el votante, con su aplauso, como con su voto, a sabiendas, sin que lo que lo reconozcamos abiertamente, que asistimos a una teatralización de la vida real o de una supuesta verdad representada, como democrática.   </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13358" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La democracia es errancia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Según el pensamiento de la errancia, la identidad no se halla en la raíz sino en la relación. “Puntos de partida de esta concepción son los conceptos de rizoma y nomadismo de <strong>Deleuze y Guattari</strong>. Es en el pensamiento del rizoma –noción que se opone a la de raíz única y totalitaria– donde un autor como <strong>Glissant </strong>ubica el comienzo de lo que él denomina una poética de la relación, según la cual toda identidad se despliega en una relación con el otro. Asimismo el concepto de nomadismo opuesto al de sedentarismo cuya raíz intolerante fundaría la ley, lo lleva a reflexionar sobre lo que llama nomadismo circular, que está ligado a sus contingencias más que al goce de la libertad” (Rodríguez Ballester, 2018, online). </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia entendida como el sistema, como la plataforma, como la posibilidad manifiesta y lograda para que el hombre en cuanto tal, pueda desandar su ser más furtivo, experimentar la libertad de expresión, como de pensamiento, debe sustentar, tales intenciones, en la relación que promueva entre los integrantes que se declaren prestos a vivir bajo tales consignas democráticas. Desde este mar de relaciones, desde estos vientos errantes, o de errancia, brotarán luego los rizomas, que al ver la luz, podrán ser de todos aquellos que lleven los frutos postreros, nómadamente, dejándose llevar por sus impresiones, razones y emociones, pero por sobre todo, nunca sometidos, a lo arbitrario, de lo único, de lo totalitario, que plantea ese sedentarismo de raíz, que sostiene a la ley, por la pirámide jerárquica de un escalafón normativo, que no tiene más sentido que de preciarse de hacerse cumplir, a como dé lugar, y como fuere, sin que importase otra cosa, llevándose puesto en esa rigidez, tensa, del formalismo, a la humanidad y su condición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia debe ser comprendida y difundida, bajo este significante de la errancia, en relación, a que, probable y posiblemente, solo y nada más, sea, y más allá de la redundancia, relación entre sus integrantes. En sentido contrario, por sobre todo, de los principios con los que ejercemos nuestras democracias cotidianas, ni la institucionalidad de sus formas, de sus métodos, o de sus preceptos, nos pueden hacer creer que vivimos democráticamente, porque una determinada ley, expresa, que votemos con periodicidad o que en cierta carta de intenciones, o <em>corpus </em>normativo, se establezca que los habitantes de un territorio pasan a denominarse ciudadanos, y que por esa suerte de pase, semántico y nominal, como mágico, adquieren, abruptamente, la seguridad de que serán respetados sus derechos más básicos y elementales, como el de poder comer y luego de ello, hablar en caso de querer o desear. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Asistimos a una teatralización de la vida real o de una supuesta verdad representada, como democrática</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Dislocar, &#8211; J. Alemán lo define como «dislocación es la condición de posibilidad de que se produzca un acto instituyente y reactivador de la sedimentación, en suma, un acto político que levante la represión en la que lo social se ha vuelto una inercia y se revele en su condición temporal y contingente. La dislocación es tiempo, lo social es espacio. El acto político que surge de la dislocación introduce la temporalidad en la inercia espacial de lo social” (citado en González Cabañas, 2018, online). El concepto de lo democrático, tal como nos lo implantaron, o como lo implementaron, desde nociones sedentarias, rígidas, unívocas, absolutas y autoritarias, pasa a transformarse, deviene, se deconstruye, como posibilidad, en la vía democrática, es decir de relaciones, de interrelaciones, a las que debemos apostar, por las que debemos jugárnosla, en un sentido instintivo de lo lúdico, para vivenciar, una experiencia democrática que nos permita, el libre fluir de la expresión, del pensamiento, como de la sensación y de la emoción, que tal logro nos produzca en nuestra humana condición, apta para posibilidades tales, más todas las otras, aquí no señaladas. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13360" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia al instituirse en lo otro que no es, conserva su piel nominal, su epitelio, su máscara, para ocluir todo aquello que en verdad debiera ser u ofrecer. Todo lo democrático, está estructurado en un lenguaje, que no es el legal, ni el legitimador, que aparenta sostener, el edificio en el cuál, se asientan, todas y cada una de nuestras instituciones, arrastrando con ello, a sus oportunos ocupantes, a los que sedimenta y sepulta con el lodo de la clase o la casta. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia, entendida y, sobre todo, ejercida, desde esta perspectiva perversa y contumaz, no solo que nos requiere cautos, certeros y adormecidos en nuestra posibilidad crítica o reflexiva, sino que pretende continuar, sempiternamente, ad <em>infinitum</em>, entronizada, en la idea, implantada, implementada, como inauténtica, que tiene que dar respuestas, y que a su vez, estas sean tanto ciertas, como útiles y buenas.<br> Sino frenamos a la concepción de lo democrático, desde esta primera instancia, desde esta dislocación, todo lo que continúa después es la historia de los últimos años en Occidente, nada escapa en ese hermetismo absolutista del círculo vicioso del uróboro en que se convierte lo democrático, que obtiene, en lo que se devora, razones para sus argucias, incrementa su sostén, en presentarse, performativamente, como útil y conveniente, además de probo y, sobre todo, mejorable. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia, en caso de que la deseemos, en caso de que la pretendamos experimentar, requiere de incautos, de equívocos, de errancias, de perspectivas, de rizomas, de relaciones, de desamparos, de nomadismos, de interdicciones y de lo que usted bien podría agregar, en la escritura, en la tachadura o en su cotidianeidad en donde en caso de que en nombre de la democracia que ocluye, que totaliza, que absolutiza, se le ofrezca, apropiarse de alguna instancia temporal para hacerla egoístamente suya, deje tal instrumento de lado (la posibilidad), y se deje llevar por la profunda intuición de su humanidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Bibliografía</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Canetti E. (1981). <em>Masa y Poder</em>. Barcelona: Ed. Muchnik</p>



<p class="wp-block-paragraph">Calcagnini, C. (2002) <em>La trasferencia y el amor</em>. Buenos Aires: Escuela freudiana de Buenos Aires</p>



<p class="wp-block-paragraph">Derrida, J. (1989) <em>La deconstrucción en las fronteras de la filosofía</em>. Buenos Aires: Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González Cabañas, F. T. (2018) La democracia es errancia. <em>Diario 16</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Habermas, J. (1980) <em>La psique al termidor y el renacimiento de la subjetividad rebelde</em>. Simposio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pizarnik, A. (1962). <em>Árbol de Diana</em>, Buenos Aires: Ed. Sur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez Ballester A. (2018). Pensamiento de la errancia. Revista <em>Ñ. Febrero</em>.</p>
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		<item>
		<title>Las cinco ‘obsesiones’ de Donald Trump a través de su timeline</title>
		<link>https://compolitica.com/las-cinco-obsesiones-de-donald-trump-a-traves-de-su-timeline/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Mar 2017 06:57:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Javier Álvarez Amaro, @javalvarezamaro Periodista. Director de la Consultora Estratégica de Comunicación Stratego CyC A estas alturas ya nadie duda de que Donald J. Trump es un presidente de Estados Unidos muy diferente al resto. Y no sólo por su actitud, por su manera de romper todos los paradigmas de la geopolítica y por esa capacidad [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Javier Álvarez Amaro, <a href="https://twitter.com/javalvarezamaro">@javalvarezamaro</a> Periodista. Director de la Consultora Estratégica de Comunicación Stratego CyC</strong></p>
<p>A estas alturas ya nadie duda de que Donald J. Trump es un presidente de Estados Unidos muy diferente al resto. Y no sólo por su actitud, por su manera de romper todos los paradigmas de la geopolítica y por esa capacidad inagotable de generar conflictos. Donald J. Trump también está aplicando en estas primeras semanas como presidente una estrategia de comunicación muy discutible técnicamente y que no es fácil de ver en una Administración. Esta estrategia se basa en 3 pilares:</p>
<p>• Los ‘hechos alternativos’. Sus portavoces han hecho de los ‘alternative facts’ una herramienta habitual. No entran a debatir, sólo transmiten la opinión del presidente y que sean los ciudadanos los que juzguen quién dice la verdad.</p>
<p>• “Si no te gusta lo que dicen, cambia la conversación”. Una de las reflexiones más contundentes y lúcidas de la mítica serie Mad Men parece formar parte de la estrategia transversal de Trump. Técnicamente lo mejor en este caso es usar mensajes positivos llamativos, anunciar nuevos proyectos… pero eso no va con Trump. El último ejemplo ha sido la nueva crisis de su gabinete por sus relaciones con Rusia, que resolvió acusando a Obama de pincharle los teléfonos durante la campaña electoral.</p>
<p>• Cuenta personal de Twitter. Si hay algo que distingue a Trump del resto de los presidentes es que es él, personalmente, el que desarrolla la estrategia de comunicación de su Presidencia. Y para ello no necesita notas de prensa ni portavoces experimentados. Le basta con 140 caracteres y su cuenta personal de Twitter, <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump">@realDonaldTrump</a>.</p>
<p>Su perfil está operativo desde marzo de 2009, tiene más de 26 millones de seguidores y presenta una actividad frenética que no se ha frenado con su acceso a la presidencia del país más poderoso del planeta. En este artículo analizamos los 100 tuits lanzados por Donald J. Trump en sus primeros 18 días como presidente.</p>
<p>Esos primeros 100 tuits del presidente Trump nos dan algunas de las claves que definen a su presidencia, y podemos analizar cuáles han sido, hasta la fecha, sus <strong>cinco grandes obsesiones</strong>:</p>
<p><strong>1. Inmigración:</strong> 25 tuits. Tanto el muro del que siempre habla con la frontera mexicana como los peligros de la inmigración.</p>
<p><strong>2. Medios de comunicación:</strong> 19 tuits. El presidente ya avisó de que los medios de comunicación que le critican son “enemigos del pueblo”. Especialmente duros y habituales son sus ataques al New York Times.</p>
<p><strong>3. Seguridad…</strong> o la falta de ella: 19 tuits. Mensajes de miedo en los que avisa de que la falta de control fronterizo hace de Estados Unidos un país más peligroso.</p>
<p><strong>4. Jueces:</strong> 10 tuits. La decisión de los jueces de suspender su orden ejecutiva sobre inmigración provocó la ira del presidente, que llegó a decir que serían responsables en caso de que hubiese un atentado.</p>
<p><strong>5. Obama:</strong> 7 tuits. Seguramente sea el presidente americano que más ha roto esa norma no escrita de respetar a todos los que han ostentado el cargo.</p>
<p>Nunca un <em>timeline</em> definió tan bien una presidencia.</p>
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		<title>Descuentos para los socios de ACOP en el congreso ‘Comunica2’ 2017</title>
		<link>https://compolitica.com/descuentos-para-los-socios-de-acop-en-el-congreso-comunica2-2017/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Feb 2017 08:53:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La Asociación de Comunicación Política (ACOP) mediante un acuerdo de colaboración con la organización del congreso internacional sobre redes sociales ‘Comunica2’, ofrece a sus socios un interesante descuento en la inscripción. El congreso se celebrará en la Universidad Politécnica de Valencia, en el Campus de Gandía los días 16 y 17 de febrero de 2017.  Todo aquel socio [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La Asociación de Comunicación Política (ACOP)</strong> mediante un acuerdo de colaboración con la organización del<strong> congreso internacional sobre redes sociales <a href="http://comunica2.webs.upv.es/">‘Comunica2’</a>, </strong>ofrece a sus socios un interesante descuento en la inscripción. El congreso se celebrará en la Universidad Politécnica de Valencia, en el Campus de Gandía los días <strong>16 y 17 de febrero de 2017. </strong></p>
<p>Todo aquel socio que lo desee podrá acogerse a la <strong>tarifa reducida de 35 €</strong> en la inscripción para lo que tendrá que indicar que es socio de ACOP en el proceso de registro.</p>
<p>El congreso, del que se celebra la séptima edición, reúne a destacadas figuras de las redes sociales y del mundo digital como . El congreso cuenta con un programa muy completo que puedes <a href="http://comunica2.webs.upv.es/">consultar aquí.</a></p>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/embed/UDrDARF6eGI" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<title>La propaganda como sistema de control social</title>
		<link>https://compolitica.com/la-propaganda-como-sistema-de-control-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Sep 2015 06:34:23 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[1936-1937]]></category>
		<category><![CDATA[control social]]></category>
		<category><![CDATA[El triunfo de la voluntad]]></category>
		<category><![CDATA[Las Memorias de Bastián Höss]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Egido, @egido300, sociólogo Hace unos meses se cumplía la efeméride de los setenta años del suicidio de Adolf Hitler en el bunker de Berlín (30 de abril de 1945). Aunque mucho se viene escribiendo en este tiempo del siniestro personaje que lo propició, de lo ya escrito, debo mencionar la voluminosa y detallada biografía que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span class="DestacadoB">Hugo Egido</span>, @egido300, sociólogo</p>
<p>Hace unos meses se cumplía la efeméride de los setenta años del suicidio de Adolf Hitler en el bunker de Berlín (30 de abril de 1945). Aunque mucho se viene escribiendo en este tiempo del siniestro personaje que lo propició, de lo ya escrito, debo mencionar la voluminosa y detallada biografía que Iam Kershaw ha dedicado a Hitler, con el rigor y la perspectiva multiangular que es preciso adoptar para no perder objetividad de análisis. Pese al paso del tiempo, creo que todos seguimos preguntándonos ¿cómo fue posible que un ser tan vulgar, de pensamiento tan limitado, sin ninguna capacidad o cualidad conocida hasta su llegada al poder, salvo la charlatanería, la vehemencia y el fanatismo pudo arrastrar a un pueblo vertebrado y cultivado como el alemán al desastre y, con él, al resto del mundo?</p>
<p>En las próximas líneas intentaré enmarcar cómo las ideas políticas más simples, basadas muchas veces en burdos estereotipos culturales, siguen teniendo tanto poder de penetración en el alma colectiva de la sociedad y, por ello, continúan siendo utilizadas como elementos de comunicación política. Les sonarán, como muy contemporáneas las simples dicotomías: “ellos y nosotros”, o la manida “nos contaminan”, “no son como nosotros”, “nos roban nuestros recursos”, “España nos roba”, “los intereses privativos de la casta frente a los intereses comunales del pueblo”. Todos estos eslóganes, frases hechas, mantras, siguen siendo utilizados en la actualidad por la sencilla razón de que funcionan, y mucho.</p>
<p>Recientemente he publicado la novela <strong>“Las Memorias de Bastián Höss, 1936-1937”</strong> cuya trama está centrada en las memorias, recuperadas años después, de su protagonista: un joven y prometedor sociólogo que se ve arrastrado por las circunstancias a colaborar en un primer programa gubernamental dirigido y tutelado por la siniestra figura de Reinhard Heydrich, cuyo objetivo será diseñar los cimientos de lo que luego la historia conocería con horror como “La solución final al problema judío” (el holocausto, la <em>Shoah</em>). Pero el libro aborda también otros aspectos; habla de la lucha que se estaba librando en la universidad alemana entre la dogmática ideología nazi y los profesores que todavía intentaban impartir conocimiento y ciencia, conscientes del momento crítico en la historia por el que estaba atravesando Alemania, conscientes también de lo inútil de su acto pero, pese a ello, tenaces en la defensa de la libertad de cátedra y de la independencia de la universidad.</p>
<p>El título del presente artículo no es en ningún sentido casual. A través de la mencionada novela se narra cómo la arquitectura y la propaganda del régimen nazi se cimentó, entre otros pilares, en un férreo control de los medios de comunicación. Es profusamente conocido este control y la machacona propaganda cuyo único objetivo era generar un nuevo “ethos”, un nuevo marco regulador que favoreciese y potenciase al Estado y, sobre todo, a su líder.</p>
<p>El híper liderazgo es una de las características buscadas por el régimen nazi y por Hitler, en todas y cada una de las acciones propagandísticas que llevaron a cabo a lo largo del III Reich alemán. En este sentido, existe numeroso material académico que analiza los distintos soportes utilizados por el régimen, desde cuñas de radio a carteles propagandísticos, desde octavillas a marchas y paradas paramilitares, su estética y simbología. La total supeditación de la información a los intereses del Estado y los intereses del Estado supeditados a los de su líder carismático, su guía, el único capaz de conducir al pueblo al Reich de los mil años. Hoy todavía nos sobrecoge por su belleza y eficacia visual la famosa película de Leni Riefenstahl, “El triunfo de la voluntad”, uno de los mejores ejemplos de propaganda en la historia del cine. Pero, no podemos analizar con un mínimo de rigor el periodo, desde la perspectiva de la información al servicio del poder del Estado o de la propaganda, sin posar nuestra mirada en la figura de Paul Joseph Goebbels (1897-1945). El control total que ejerció desde el Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda no sólo resultó eficaz para los objetivos del Partido Nazi y su líder, sino que implementó y consolidó nuevas técnicas de propaganda que hasta ese momento no habían sido utilizadas. Sus famosos “Once principios para la propaganda”. Situemos nuestra mirada sobre alguno de ellos.</p>
<p><strong>Principio de la vulgarización.</strong></p>
<p>Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; mensajes simples para que no los olviden.</p>
<p><strong>Principio de orquestación.</strong></p>
<p>La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes ángulos, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.</p>
<p><strong>Principio de la verosimilitud.</strong></p>
<p>Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias. Utilizar personas con prestigio social para que realicen la argumentación.</p>
<p><strong>Principio de la silenciación.</strong></p>
<p>Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.</p>
<p><strong>Principio de la transfusión.</strong></p>
<p>Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas de la población.<br />
Principio de la unanimidad.</p>
<p>Llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad. El famoso, “como todo el mundo sabe”, “el pueblo está harto de sus políticas, señor mío”, etc.</p>
<p><strong>Principio de exageración y desfiguración.</strong></p>
<p>Tenemos ejemplos recientes de utilización de estos dos principios. Uno muy famoso, planetario. No podemos borrar la imagen de la caída de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Las hemos visto caer mil veces, desde miles de ángulos, con detalles, muchas veces morbosos. El efecto amplificador que el hecho ha tenido a posteriori en la “aldea global” (que tan magníficamente supo ver Marshall McLuhan) ha supuesto que todos los países occidentales viésemos en el efecto de la caída de ese símbolo y la materialización de las teorías de Samuel Huntington y su famoso “choque de civilizaciones”, donde clasifica las civilizaciones islámicas como rivales de la occidental. Pero no es mi propósito analizar la obra politológica de Huntington. Sólo quiero pararme, por un instante, en los años posteriores al 11 de septiembre de 2001. El miedo posterior generado en la sociedad norteamericana por ese cruento acto fue, desde mi punto de vista, bien utilizado por la administración Bush. En el sentido de plantear al ciudadano el manido dilema de “un poco de tu libertad a cambio de seguridad”, con la simple lógica de “ustedes tienen que ceder algo de su libertad para que nosotros, Estado, podamos protegerlos de forma más eficaz”. De esa forma guerras basadas en pruebas manipuladas, prisiones fuera de cualquier marco legal o sujeto al derecho internacional se fueron produciendo en una insólita cascada. Pese a la cesión de la sociedad, el tiempo nos ha demostrando que no estamos más seguros, ni mucho menos.</p>
<p>Como pueden constatar, muchos de estos once principios son aplicables a la sociedad actual española.</p>
<p>Si nos detenemos en los principios de vulgarización y orquestación, hoy día, en España, seguimos atendiendo a la banalización de la comunicación política. A base de la insistente y machacona simplificación de la realidad a través de frases sencillas, eslóganes directos que cada partido y representante político repite (ya que es un argumentario prefijado desde los aparatos de los partidos) para que sea repetido hasta la extenuación por sus representantes. No importa si es cercano a la verdad, lo importante es que se repita y cale en la opinión pública.</p>
<p>Y, respecto al principio de la verosimilitud, no creo que a nadie nos sorprenda ver, a posteriori, como este argumentario político es repetido por los “tertulianos/as” profesionales que en distintos medios de comunicación, repiten como un “mantra” el argumento dictado desde los aparatos de los partidos políticos. Amplificando su transmisión y consolidando su voluntad de verosimilitud, ya que la misma es apoyada por personas ajenas al partido (generalmente analistas políticos o profesionales de los medios de comunicación cercanos al poder o al partido político en cuestión), pero que gozan de prestigio social.</p>
<p>Cada sociedad tiene su momento en la historia y sus paradigmas que intentan responder a los retos que se van planteando en el día a día y anticipar los futuros. Ese fue uno de los retos de la sociedad alemana en 1936 y 1937, los dos años en los que se centra la mencionada novela. Vislumbrar azarosamente el peligro que como sociedad se estaba materializando desde 1933, ser capaz de dimensionar el insondable abismo que se cernía sobre ella. El bien contra el mal, en esa eterna lucha, tantas veces repetida. Las Memorias de Bastian Höss nos legan el recuerdo de un tiempo no tan lejano.</p>
<p>La novela, centrada en casi toda su trama argumental en Berlín, también habla del deterioro de la sociedad berlinesa, de sus valores cosmopolitas, de cómo la intoxicación del régimen fue permeando la ciudad y a sus habitantes, de cómo un corrosivo veneno lo invadió todo hasta sepultar la libertad, hasta adormecerla en un marco aparente de legalidad. Habla, cómo no, de los judíos, de los comunistas, de los ciudadanos que ya en esos dos años, 1936-1937, perdían su trabajo e iban perdiendo sus derechos ante la pasividad, en algunos casos o la complacencia, en muchos otros, de la sociedad civil alemana. Pero, sobre todo, el hilo conductor de toda la trama de la novela es la moral frente a la amoralidad, la virtud, frente a la perversión, los valores y la justicia, frente a la arbitrariedad y el terrorismo de Estado. Es en este universo de tensiones en el que habitan los distintos protagonistas de la historia; unos, simplemente amoldando con resignación su vida a cada cambio, a cada nueva coyuntura, que les hace constatar que el mundo que conocieron, que el universo imperfecto pero democrático en el que se desarrollaban sus vidas, ya formaba parte del pasado. Otros, los más valerosos, luchando. En la novela, como en la vida real, no hay héroes, sólo ciudadanos normales que luchan contra un Estado totalitario y asesino, que luchan por los valores en los que creen, que luchan, en definitiva, por nuestra imperfecta sociedad democrática.</p>
<p>Espero que el mundo en el que vivimos actualmente, su sociedad, sea cada vez mejor. Para ello, así lo creo, los ciudadanos debemos involucrarnos más, debemos sentirnos concernidos ante nuestra imperfecta democracia, no sólo cada cuatro años, sino cada día, cada semana. Máxime si, como hemos visto estos últimos años, importantes actores e instituciones del sistema no han estado a la altura, nos han fallado. Como les pasó a algunos de los personajes de la novela, pero basado en la historia real europea, no esperemos que sean otros los que hagan las cosas por nosotros. No creamos que podemos cambiar el <em>status</em> quo sentados cómodamente en el sofá de casa con el mando a distancia de la televisión en la mano. Las democracias garantizan deberes y derechos, pero son los hombres los que deben luchar por ellos.</p>
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		<title>Los bloques electorales debilitan la democracia</title>
		<link>https://compolitica.com/los-bloques-electorales-debilitan-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2015 18:09:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Conformar la opinión pública]]></category>
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		<category><![CDATA[Quién es quién en la JEC]]></category>
		<category><![CDATA[sociedades democráticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace ya un tercio de siglo que en España se inició una mala praxis durante las campañas electorales, los denominados bloques informativos de cuota, sin que las fuerzas políticas hayan puesto remedio. España es el único país del mundo que restringe, de esa manera, la libertad de información, donde un órgano político, como es la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Hace ya un tercio de siglo que en España se inició una mala praxis durante las campañas electorales, los denominados bloques informativos de cuota, sin que las fuerzas políticas hayan puesto remedio. España es el único país del mundo que restringe, de esa manera, la libertad de información, donde un órgano político, como es la Junta Electoral Central, controla la información electoral de radios y televisiones públicas aplicando criterios propagandísticos y no periodísticos. Esta práctica debilita el sistema democrático y genera desconfianza en los ciudadanos. Como consecuencia, la percepción de que los medios de comunicación públicos no cumplen con su función de informar libre y verazmente genera desconfianza en los ciudadanos.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Dr. Joaquim Marqués, Dr. Joan-Francesc Fondevila, Dra. Clara de Uribe, Marc Perelló</span>, Miembros de CompolWatch, grupo de investigación en comunicación política de ACCIEP.</p>
<p>La calidad de la democracia en España está en entredicho por diversas causas. Cada vez son más los ciudadanos que muestran su descontento con las limitaciones que establece el marco democrático actual para el desa­rrollo efectivo del control popular sobre los poderes delegados.</p>
<p>Este proceso ha ge­nerado una paulatina desafección política de la ciudadanía y una minusvaloración del papel que juegan los representantes elegidos. Las críticas de la opinión pública también se trasladan al periodismo por el papel que juega en la transmisión, en demasiados casos poco independiente, de las informaciones.</p>
<p>Este proceso de descalificación de los medios de comunicación por su falta de independencia respecto de los poderes públicos, en especial respecto del Ejecutivo, se evidencia de manera más notoria durante los procesos electorales, incidiendo con más claridad en los periodos de campaña.</p>
<p>Las funciones que las sociedades democráticas han asignado a los medios de comunicación pasan por la realización de una información veraz, honesta, completa y plural, que es la base para que las comunidades que viven en democracia conozcan realmente los hechos acaecidos. A través de la información que trasmiten los medios a los ciudadanos, éstos pueden participar plena y responsablemente en la vida pública. Además, como los represen­tantes públic­os y los funcionarios son potencialmente co­rrup­­tible­s, tal como se ha demostrado en numerosas ocasiones, el periodismo asume una función de vigilancia y control (<em>watchdog</em>) sobre las instituciones y sus responsables.</p>
<p>Los medios públicos deben arrogarse todas estas funciones de manera más responsable que los medios privados, si cabe, ya que han sido especialmente de­signados para estar al servicio de la comunidad. Al fin y al cabo, la propiedad per­tenece a todos los ciudadanos. En el caso de los medios privados, pese a que deben regirse por los principios de neutralidad e interés informativo, su margen de maniobra es el propio de una empresa privada.</p>
<p>Estos principios se enmarcan en nuestro ordenamiento constitucional. El primer punto del artículo 20 de la Constitución española reconoce y protege el derecho de los ciudadanos a “recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”, añadiendo el segundo punto que “el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.</p>
<p>Por su parte la Ley 17/2006, que regula el servicio público de la radio y televisión de titularidad estatal, indica que dichos medios han de regirse por un criterio de servicio público, lo cual implica la capacidad de ejercer con libertad una función de supervisión sobre el funcionamiento de las instituciones.</p>
<p>Sin embargo, no siempre se cumplen estos preceptos. Una de las evidencias más notables se produce en los medios públicos durante las semanas en las que se desarrollan las campañas electorales. Los periodistas de esos medios, radios y televisiones públicas, tienen condicionada su independencia informativa por mor de una normativa específica que les obliga a cubrir las informaciones de las organizaciones políticas con unas pautas no profesionales.</p>
<p>Esta práctica se inició en 1983 con José María Calviño Iglesias como director general de la corporación de RTVE (1982-1986) tras la victoria del PSOE a finales de 1982. Hay que recordar que, en aquella época, TVE emitía en régimen de monopolio (tanto ETB como TV3 iniciaron sus emisiones en pruebas en 1983). En aquel período se procedió a una cobertura informativa de las elecciones locales y autonómicas (del 8 de mayo de 1983) aplicando un criterio proporcional de distribución del tiempo dedicado a la información de las fuerzas políticas en función del apoyo popular obtenido en elecciones anteriores. Entonces esa práctica se deno­minó de ‘minutaje’.</p>
<p>La medida adoptada pretendía establecer un sistema de protección del pluralismo bajo la premisa que fortalecería el sistema democrático que recién salía de un intento de golpe de Estado (23F, en 1982). Sin embargo, aquella decisión, que inicialmente contó con el consenso de la clase política, ha generado muchas controversias al politizar de manera considerable la labor informativa de los medios públicos en los períodos electorales.</p>
<p><strong>La JEC entra en escena</strong></p>
<p>Desde mediados de la década de los 80 del siglo pasado, cuando fue aprobada la Ley Orgánica 5/1985 de Régimen Electoral Ge­neral (LOREG) de 19 de junio, se estableció que la autoridad competente para determinar si se respetaba la neutralidad y el pluralismo político en las informaciones difundidas por los servicios informativos de los medios de comunicación públicos sería la Junta Electoral Central (JEC), que podía de­legar en juntas de escala autonómica o local. Desde entonces la JEC y el resto de juntas de menor rango disponen de las competencias para decidir cuáles deben ser los proce­dimientos informativos en el cubrimiento de las informaciones referidas a las fuerzas políticas durante las campañas electorales.</p>
<p>La JEC, amparándose en la LOREG, estableció que el número de minutos dedicados a cada formación política en los informativos de los medios públicos durante la campaña electoral debía tener una relación directa con la representación parlamentaria de cada grupo político. Sin embargo, este criterio, más propio de la propaganda política que de la información periodística, no consta en ningún artículo de la citada ley. Es un criterio interpretativo, propio y exclusivo, de los miembros de la JEC.</p>
<p>A principios del presente siglo se procedió a la reforma de la LOREG (mediante la Ley Orgánica 3/2011, de 28 de enero) agravando si cabe más aún la situación ya que algunas de las obligaciones que inicialmente sólo afectaban a los medios públicos, se exten­dieron también a los privados. Además, la reforma amplió la responsabilidad de la Junta Electoral Central (JEC) en la definición de los contenidos y minutado de las informaciones políticas durante los períodos electorales.</p>
<p>Ese procedimiento, que ha acabado siendo conocido popularmente como ‘los bloques electorales’, obliga a que la información electo­ral de los informativos de radio y te­levisión durante la campaña previa a las elecciones se organice de una determinada manera: atendiendo a un orden y tiempo estricto en función de la representación parlamentaria de cada fuerza política, otorgando más espacio y tiempo a las fuerzas con ma­yor número de escaños, lo que puede generar fácilmente una endogamia poco saludable en el sistema político. Debemos apuntar que esta medida no se debe confundir con otra como es la cesión de espacios gratuitos para pro­paganda electoral, medida también recogida en la LOREG.</p>
<p>Habría que cuestionar el propio método de selección aplicado por los miembros de la JEC. Por ejemplo, ¿por qué no se procedió en su momento a otorgar el minutado atendiendo al número de votos de cada organización política y no al número de represen­tantes? La CE establece en su art. 68.3 que el sistema electoral español debe basarse en “criterios de representación proporcional”. Cuan­do se definió la ley electoral español se decidió aplicar la Ley D’Hondt, que tiende a favorecer a los partidos más fuertes en cada circunscripción, de tal manera que cuando la JEC decide una determinada adjudicación de minutado en función de su criterio no se ciñe estrictamente al mandato constitucional sino a la fórmula electo­ral creada por Víctor d&#8217;Hondt que, como es sabido, genera una serie de distorsiones durante el proceso de asignación de los puestos a los cargos electos.<br />
También nos podemos cuestionar lo siguiente: ¿por qué se impide la difusión de información de los partidos que no han conseguido entrar en los parlamentos? No encontramos respuesta válida más allá de entender que la situación es producto de la descon­fianza mutua de las fuerzas políticas y la politización de los propios medios públicos, realizada por cada grupo que accedía al poder.</p>
<p>Como consecuencia de este escenario, los periodistas de medios públicos llevan muchos años quejándose de esta situación y de sus deficiencias democráticas, siendo frecuente verles protagonizar acciones de protesta, delante y detrás de las cámaras, contra la imposición de los bloques electorales.</p>
<p><strong>Quién es quién en la JEC</strong></p>
<p>La JEC está formada por 13 miembros: cinco vocales (han de ser catedráticos de Derecho o de Ciencias Políticas y de Sociología, en activo) elegidos por las fuerzas políticas del Congreso de Diputados, y ocho más (deben ser magistrados del Tribunal Supremo) ele­gidos de manera aleatoria por el Consejo General de Poder Judicial (CGPJ), órgano supremo en la administración del poder judicial (el “tercer poder” de Montesquieu) y adalid en la defensa de su independencia respecto de los otros poderes del Estado (concepto que está puesto en revisión por la doctrina que prefiere hablar de separación de funciones ya que el poder, único e indivi­sible, reside siempre en el conjunto de los ciudadanos del Estado).</p>
<p>Tanto la presidencia de la entidad como la vicepresidente deben ser ejercidas, así lo establece la normativa al respecto, por miembros de la Judicatura.</p>
<p>Constatamos que la elección de los miembros de la JEC no está exenta de cierta polémica atendiendo al procedimiento de elección. ¿Podemos afirmar que sus miembros son realmente independientes o su criterio está trufado de intereses partidistas? Dejamos planteada la pregunta pero no seguiremos por esa vía ya que el objeto de estos investigadores focalizarse en dar respuesta a esta cuestión sino más bien en avanzar en el proceso de búsqueda de una solución al conflicto. Sin embargo, hay que dejar constancia también que los 20 vocales del CGPJ, y su presidente, que han de ser miembros de la carrera judicial (jueces) o juristas de reconocida competencia, son ele­gidos por el poder legislativo (por mayoría cualificada de tres quintos de Senado y Congreso de los Diputados).</p>
<p><strong>España, una excepción mundial</strong></p>
<p>A través de la estructura normativa de la LOREG y, sobre todo, de las interpretaciones restrictivas de la JEC, se visualiza claramente cómo se restringe la libertad informativa al aplicar criterios políticos en las funciones informativas. Con esta decisión España se ha convertido en el único país europeo que aplica este tipo de criterios tan taxativos. Aunque no disponemos de todos los datos como para poder elevar el caso español a categoría mundial, otros autores que han investigado sobre la temática han afirmado que constituye una excepción mundial.</p>
<p>Desde el ámbito de los profesionales de la información se ha estado reclamando un cambio en este proceder desde hace décadas, sin conseguir que esta petición haya sido aceptada ni por los legisladores ni el poder ejecutivo. Desde hace más de una década son cada vez más los medios públicos que se niegan a firmar las piezas informativas que realizan, relacionadas con los procesos electorales, procedimiento conocido como huelga de firmas, a modo de protesta. Y, en cada ocasión, intentan sensibilizar a la población de esta arbitrariedad que se viene cometiendo en favor de los partidos políticos con representación institucional.</p>
<p>Las fuerzas políticas mayoritarias han procedido a una escalada en este tipo de prácticas hasta el punto que en muchas ocasiones son los propios partidos los que envían a las redacciones las piezas informativas, ya editadas, para que se emitan sin apenas intervención de los periodistas responsables del seguimiento de cada fuerza política. De esta manera, consiguen una escenografía totalmente favorable a sus intereses obviando informaciones relevantes que no son trasladadas a los ciudadanos.</p>
<p>Incluso, en ocasiones, hemos podido cons­tatar cómo se prohibía la entrada de los medios gráficos a ciertos actos electorales para impedir captar planos no agradables, propiciando de esa manera la emisión de las imágenes “oficiales”.</p>
<p>Al final de todo este proceso se ha trasmutado un espacio que debería ser eminentemente informativo por otro de pura propaganda política. De esa manera se pierde el derecho constitucional que tiene la ciudanía española “a recibir libremente información veraz” (art. 20), enmarcado dentro de la libertad de expresión.</p>
<p>Y a pesar del esfuerzo de los periodistas afectados por dar a conocer esa mala praxi­s, las audiencias no acaban de darse cuenta de la magnitud de la situación. Siendo como son el eje central de esas actuaciones (se busca la conformación de su opinión), las encuestas nos indican que los ciudadanos no están preocupados por estas prácticas. No acaban de comprender completamente el perverso proceso informativo que se genera. Incluso se han alzado voces que tienden a desvalorizar la labor periodística, aceptando incluso que la práctica de los mal denominados bloques lectorales es una garantía de pluralidad cuando no es cierto.</p>
<p><strong>Conformar la opinión pública</strong></p>
<p>La ciudadanía no entiende en su globalidad la función social que cumple el periodismo en una sociedad democrática moderna. No se comprende que son los criterios periodísticos los que deben mandar en la consideración de los hechos acaecidos, en la determinación de cuáles de ellos son noticia, y en el orden de emisión, en función de su importancia.</p>
<p>La audiencia de los informativos de los medios de comunicación cae cuando éstos emiten los, denominados en su día, “espacios electorales patrocinados”. Esta práctica genera realmente aburrimiento y distanciamiento del público. Además, erosiona la credibilidad de los informadores.</p>
<p>Esta problemática descrita se encuentra enquistada desde hace muchos años y, a pesar que desde diferentes instancias se ha intentado hacer cambiar de opinión a los representantes políticos, ninguna iniciativa ha logrado modificar la situación. Como consecuencia se han perdido los criterios de neutralidad, de equidad, de equilibrio, incluso de pluralidad, ya que las fuerzas políticas minoritarias nunca podrán ser objeto de interés prioritario por muy importante que sea la noticia que se genere en torno a ellas.</p>
<p>Esta medida se aplica en todo tipo de elecciones que se realizan en España, sean a escala estatal para la elección de los diputados o senadores, sean para escoger los representantes de los parlamentos de las Comunidades Autónomas (CCAA), o a escala local. A pesar que muchas CCAA disponen de ley electoral propia, en ninguna de ella­s se ha legislado sobre este tema en particular.</p>
<p>Si observamos cómo se realiza esta tarea informativa en época electoral en países de nuestro entorno, podremos constatar cómo en ninguno de ellos se establecen las rigidez que se aplican en España. En Europa hay diversas soluciones que van desde el autocontrol interno de cada medio hasta la existencia de organismos regulatorios que regulan el proceso pero, en todo caso, siempre se hace con criterios profesionales y no políticos como es el caso. En otros existen instituciones que ejercen una vigilancia y observancia de las normas y regulan posibles quejas e incumplimientos a posteriori. En otros la tutela se ejerce desde organismos independientes.</p>
<p>Entendemos que es necesario encontrar una solución al conflicto. La superación de la situación ayudaría a todas las partes implicadas. Por un lado, los ciudadanos conseguirían una información veraz en todo momento. Los representantes políticos no verían menoscabado su nivel de prestigio y, por ende, pensamos que mejoraría su imagen pública. Los medios y sus profesionales ganarían en credibilidad. La calidad de la democracia, en suma, se vería beneficiada y la salud democrática en España ganaría enteros.</p>
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		<title>“Es una exageración decir que los medios de comunicación tradicionales ya no importan”</title>
		<link>https://compolitica.com/es-una-exageracion-decir-que-los-medios-de-comunicacion-tradicionales-ya-no-importan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2015 16:27:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[los políticos]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[presencia mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Silvio Waisbord]]></category>
		<category><![CDATA[tradicionales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Silvio Waisbord, profesor en la George Washington University y doctor en sociología por la Universidad de California Silvio Waisbord (Argentina, 1961) es profesor en la George Washington University. Doctor en sociología por la Universidad de California, ha estudiado el sistema de medios y su evolución en América Latina así como la influencia de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Silvio Waisbord, profesor en la George Washington University y doctor en sociología por la Universidad de California</h2>
<p><strong>Silvio Waisbord (Argentina, 1961) es profesor en la George Washington University. Doctor en sociología por la Universidad de California, ha estudiado el sistema de medios y su evolución en América Latina así como la influencia de la globalización en los procesos de comunicación.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">J. Pedro Marfil</span></p>
<p><strong>En algunos países de América Latina, como, por ejemplo, Argentina, Vene­zuela o Ecuador, el desarrollo de legislaciones para regular el sistema de medios de comunicación ha despertado grandes polémicas. ¿Están justificadas dichas legislaciones?</strong></p>
<p>Si la pregunta es si la legislación en abs­tracto está justificada, la respuesta es afirmativa. No podemos pensar sistemas de medios sin regulación, sin legislación. Si la pregunta, en cambio, es si las legislaciones específicas impulsadas y aprobadas en esos tres países se justifican, la respuesta es mas ambivalente. No hay duda que en Argentina hacia falta una ley de medios para ordenar un sistema caótico, legislado por una ley de la última dictadura militar y docenas de parches legales puestos en las últimas tres décadas. Asimismo, los cambios tecnológicos hacen necesarias actualizaciones legales constantemente. Di­siento en gran parte con las legislaciones recientes en Ecuador y Venezuela en tanto tienden a controlar determinados contenidos que no deberían ser regulados por ley. Pero aquí hay que distinguir entre el espíritu o calidad técnica de la ley y su ins­trumentación y fines políticos. Tema amplio, por cierto.</p>
<p><strong>¿Son ahora los políticos más dependientes de los medios como “mediadores” y “mediatizadores” ante la opi­nión pública?</strong></p>
<p>Siempre lo han sido y ahora aún más en tanto los medios ‘mediatizan’ en gran parte la relación social y ‘para social’ entre ciudadanos, políticos y entre ciudadanos y políticos. No hay otra institución con tamaña presencia en vincular públicos, de ahí que los medios tengan una importancia inusitada en la política. Cualquier político sin ‘medios’ &#8211; es decir, sin presencia mediática, tiene pocas opciones de ser conocido, votado o que sus ideas y aspiraciones logren conocimiento o credibilidad.</p>
<p><strong>¿Considera que los políticos han sido capaces de adaptar su relato a los nuevos medios y canales?</strong></p>
<p>Hay enormes variaciones y es difícil gene­ralizar. Algunos más que otros. Unos malentien­den las implicaciones de cada medio, otros piensan que saben sin entender demasiado de qué se trata. Unos consultan a expertos, otros actúan como si supieran comunicar. Hay una lógica de medios que también varía entre unos y otros (la televisión no es igual que la prensa escrita y esta, a su vez, no es Facebook) lo cual influye en gran medida en las accio­nes políticas y que no siempre se consi­dera.</p>
<p><strong>El concepto de Public Affairs parece que cobra cada vez más protagonismo dentro del ámbito de la comunicación pública, ¿cree que los especialistas en asuntos públicos cobrarán más prota­gonismo en la arena política a partir de ahora?</strong></p>
<p>Siempre lo han tenido, pero ocurre lo que decíamos antes: los asuntos públicos son, en parte, mediatizados y esto da lugar al surgimiento de expertos varios en diferentes aspectos de la comunicación. No todos los políticos escuchan, prestan atención o creen que los especialistas realmente valgan la pena o el gasto. Gene­ralmente no hay una relación horizontal equitativa entre política y expertos, por lo menos en los países que conozco mejor. Es un debate (o se prefiere un conflicto) cons­tante entre considerar razones políticas o razones técnicas de la comunicación.</p>
<p><strong>Las facilidades de interconexión ciudadana que propicia internet ¿provocan un fortalecimiento de la democracia o, por el contrario, la vuelven más vulnerable ante manipulaciones?</strong></p>
<p>Tema complejo, pero creo que es más difícil manipular cuando la gente escucha lo que quiere y no se encuentra con contenidos que lo cuestionen o sean diferentes. Ocurre que no todos los públicos son similares: algunos son ‘independientes’ y son más vulnerables a la persuasión y manipulación. Otros son más estables en sus creencias y rara vez modifican sus impresiones. Esta escisión entre públicos es importante en tanto los primeros están menos interesados en política, siguen de lejos las cosas, mientras los segundos son los que dominan el debate público, los que tiene opiniones más fuertes y gran interés en la política.</p>
<p><strong>En su opinión, ¿ha habido una pérdida de calidad de los periodistas y, en consecuencia, del periodismo?</strong></p>
<p>Nunca hubo tiempo maravillosos, pero hoy en día las presiones son enormes para producir periodismo de calidad &#8211; económicas, financieras, precarización del trabajo periodístico-. Si bien es difícil sacar conclusiones taxativas, creo que se hace un periodismo con menos recursos, lo cual repercute negativamente en la calidad. Hay excepciones honrosas, claro esta, de redacciones y periodistas más preocupados por la calidad y dueños y editores realmente convencidos de que el periodismo debe ser hecho con tiempo, recursos y gente capacitada.</p>
<p><strong>¿Cuál debería ser la formación de los periodistas de calidad a partir de ahora?</strong></p>
<p>Cada vez más se requieren diversos saberes y habilidades, por las transformaciones tecnológicas, la variedad de plataformas, o la precariedad del trabajo. Es irónico que en épocas difíciles para el trabajo periodístico se requiera más talento, conocimiento y especialización; lo cual implica que tanto editores y empresarios quieren producir periodismo de calidad. De lo contrario, sólo se precisaría gente que haga el trabajo mínimo.</p>
<p><strong>Con la llamada ‘crisis de los medios tradicionales de comunicación’ y el auge de internet, ¿considera que los medios tradicionales (es decir, prensa, radio y televisión) han perdido su capacidad de influencia en la política?</strong></p>
<p>No, no hay evidencia absoluta de que sea así tanto en países del norte como del sur. Todavía no estamos en un momento donde los medios tradicionales no importen, es una exageración decir eso. Hay una transición inusitada, estamos a caballo entre los medios masivos y los medios de nichos, medios viejos y digitales, pero es equivocado asumir que los medios tradicionales carecen de importancia. Por cada ejemplo de la presencia e influencia de los medios digitales se pueden ofrecer evidencias de la importancia de los canales y plataformas tradicionales.</p>
<p><strong>¿Cuál es el mayor reto al que se enfrentan los medios de comunicación en la próxima década?</strong></p>
<p>La búsqueda de la calidad, sostenibilidad económica, modelo de negocios, o ‘re-ima­ginar’ su relación con los públicos. También es todo un reto mantener su rele­vancia cuando ya no tienen el monopolio de la información y el entretenimiento y abundan oportunidades para que la ciudadanía se comunique e informe.</p>
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		<title>“Es un trabajo apasionate y en constante evolución”</title>
		<link>https://compolitica.com/es-un-trabajo-apasionate-y-en-constante-evolucion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jun 2014 14:56:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Es un trabajo apasionate y en constante evolución]]></category>
		<category><![CDATA[Jaume Duch]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Parlamento Europeo]]></category>
		<category><![CDATA[políticas de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Jaume Duch, Director de medios de comunicación y portavoz del Parlamento Europeo El catalán Jaume Duch Guillot ocupa desde de 2006 el cargo de Director de Medios de Comunicación y Portavoz del Parlamento Europeo, pero lleva más de 20 años vinculado a la Unión Europea siempre en puestos relacionados con la comunicación. El [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Jaume Duch, Director de medios de comunicación y portavoz del Parlamento Europeo</h2>
<p><strong>El catalán Jaume Duch Guillot ocupa desde de 2006 el cargo de Director de Medios de Comunicación y Portavoz del Parlamento Europeo, pero lleva más de 20 años vinculado a la Unión Europea siempre en puestos relacionados con la comunicación. El Molinillo de ACOP entrevista a una de las personas que más sabe de los entresijos del Parlamento Europeo y sus políticas de comunicación con muchos temas en la agenda como la cada vez mayor fuerza de los populismos antieuropeos, la falta de relato frente a la crisis o la desafección latente respecto al gran sueño europeo de anteriores generaciones.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Jordi Rodríguez Virgili</span></p>
<p><strong>En las elecciones al Parlamento Europeo, a pesar de que conocemos a los candidatos que proponen los partidos a presidir la Comisión, el aumento de competencias del PE y la labor de difusión e incentivación del voto desde las instituciones, todas las encuestas apuntaban a una bajada de la participación, ¿Qué interpretación hace como portavoz del PE?</strong></p>
<p>Yo siempre dije que esta vez invertiríamos la tendencia y así ha sido. Ha votado mayor porcentaje de gente que en 2009. Alemania, el país en el que el aumento ha sido más considerable, es también el país en el que ha habido más debate europeo y más enfrentamientos televisados entre candidatos a la presidencia de la Comisión. Es fácil sacar conclusiones&#8230;</p>
<p><strong>En un Parlamento sin mayorías absolutas no será suficiente con ser el partido más votado, será imprescindible sumar los aliados necesarios para alcanzar 376 escaños. Puede ser decisivo el sentido del voto de los liberales (ALDE), izquier­distas (GUE/NGL) y verdes (Verdes/EFA), pero también se habla de la posibilidad de una gran coalición al estilo alemán entre el PPE y los Socialistas. ¿Qué le parece más factible? ¿En que afectaría al funcionamiento del parlamento una opción u otra?</strong></p>
<p>En el Parlamento Europeo nunca un solo grupo parlamentario ha dispuesto de ma­yoría absoluta, por lo que los pactos forman parte del ADN de la institución. Con estos resultados, queda claro que la mayor parte de la legislación seguirá dependiendo de acuerdos entre populares y socialistas, aunque en muchos casos la coalición será más amplia. Eso no es bueno para generar noticias, pero es bueno para la calidad del trabajo parlamentario.</p>
<p><strong>¿Les preocupa el aumento de la presencia de euroescépticos en el PE, tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda? ¿En qué puede afectar a su trabajo de portavoz?</strong></p>
<p>Han aumentado, pero no tanto como algunos anunciaban. La presencia de la ultraderecha es más un problema de dos o tres países que un problema europeo, porque en la cámara europea no llegan apenas al 5% del voto y su presencia queda muy diluida. Los euroescépticos que no se considerando de ultraderecha suponen otro 10%, contando también a los que se sitúan a la izquierda del socialismo. No suponen riesgo alguno para el trabajo diario de la ins­titución y sinceramente creo que tampoco para el mío. Ya llevan años en el Parlamento, incluso con grupo parla­mentario propio. No va a haber grandes sorpresas.</p>
<p><strong>Este Parlamento será el primero elegido después del Tratado de Lisboa: mayores competencias, la elección del presidente de la comisión… Si, como es previsible, esto supone una mayor “politización”, en el sentido partidista, del trabajo de la Cámara, ¿cómo cree que incidirá en su trabajo pasar de portavoz de una cámara que funciona por consenso a otra más “politizada”?</strong></p>
<p>Esa evolución ya se ha ido produciendo durante la última legislatura. No sólo el trabajo del portavoz sino también, el de todo el departamento de información y de comunicación han debido adaptarse paulatinamente, respetando escrupulosamente la línea de demarcación entre nuestro trabajo y el de los diputados y sus equipos de prensa. Al mismo tiempo, el mandato de nuestras autoridades políticas es el que es: ayudar a los medios a hacer su trabajo, dar a conocer la actividad del Parlamento y al mismo tiempo impulsar los valores euro­peos. Eso no va a cambiar.</p>
<p><strong>El Parlamento es considerado la “pri­mera institución” de la Unión Europea y su Presidente tiene preferencia protocolaria sobre las demás autoridades europeas. Sin embargo, esa preferencia no se refleja en la percepción de los ciudadanos y los presidentes del Consejo y la Comisión son más conocidos. ¿Les preocupa este hecho?, ¿Qué se puede hacer para trasladar esta preferencia protocolaria en el conocimiento de los europeos?, ¿Cree que el mandato corto de la presidencia del Parlamento de tan solo dos años y medio (aunque sea re­novable) dificulta la visibilidad del pre­sidente y la institución?</strong></p>
<p>Es verdad que protocolariamente va por delante, pero un presidente de Parlamento siempre tiene menos posibilidades de ser conocido que el presidente de un ejecutivo. Eso pasa en los países y en la UE también. Que sea elegido para dos años y medio y no para toda la legislatura es una dificultad evidente. Muy a menudo el presidente del Parlamento empieza a ser conocido cuando ya prácticamente ha acabado su mandato. Es un continuo vol­ver a empezar. Dicho esto, el último presidente ha conseguido darse a conocer más que los anteriores, confirmando lo que ya sabemos: una presidencia más política y menos institucional tiene más impacto mediático.</p>
<p><strong>Más allá de estas elecciones, ¿Cómo ha sido su trabajo todos estos años? Un Parlamento que reúne a representantes de 28 países, con 23 lenguas oficiales y de trabajo, ¿Cómo coordina la unidad de mensaje con la diversidad de inte­reses y destinatarios que implica la comunicación del Parlamento Europeo?</strong></p>
<p>Es un trabajo sin fin, pero apasionante y en constante evolución. Durante los pri­meros años era difícil percibir los resultados pero en la última legislatura las cosas han cambiado mucho. El Parlamento está más presente en los medios y la prensa por fin ha entendido que se ha convertido en una institución influyente. Eso hace mi trabajo más fácil. La unidad de mensaje se logra a través de una buena coordinación de nuestras herramientas de comunicación, ya sean el servicio de prensa, nuestra programación audiovisual o los contenidos que publicamos en la red. Lo que es más complicado es decidir cuáles son los temas que merecen prioridad, porque no siempre es fácil saber qué puede interesar más a la prensa. El multilingüismo es una dificultad desde el punto de vista técnico, pero lo hemos transformado en una ventaja. Nos permite adaptar la información a los intereses de los diferentes países.</p>
<p><strong>A lo largo de todos estos años, en sus relaciones con los medios, ¿cómo a­tender a medios de países tan diversos, con dinámicas nacionales tan distintas? ¿Se nota mucho la diferencia de actitudes profesionales entre los periodistas de unos países y otros?, ¿Recuerda alguna anécdota especialmente significativa?</strong></p>
<p>Es imposible hacerlo bien ni no se cuenta con un equipo potente, con gente de todos los Estados miembros o que al menos permitan cubrir todas las lenguas oficiales de la Unión. Nadie atiende mejor a un periodista letón que un jefe de prensa letón, que conoce el contexto político y la forma de trabajar de los medios de su país. En cuan­to a los periodistas, los hay más incisivos que otros, pero también hay quienes prefie­ren entrevistar al funcionario que al político, porque les parece que el funcio­nario es el único que les va a contar las cosas como son: “Exportan a la UE el modelo nacional”.</p>
<p>Más que anécdotas recuerdo momentos muy especiales, como preparar los aspectos mediáticos de la visita del Presidente del Parlamento al Papa Francisco o cuando hace unos días tuve que subirme a un escenario, frente a mil periodistas, para dar los resultados de las últimas elecciones europeas. No es fácil.</p>
<p><strong>El Parlamento Europeo es la institución pública de Europa con más presencia en las Redes Sociales y ofrece una web ins­titucional con un alto componente social, que informa y facilita el diálogo online entre eurodiputados y ciudadanos. ¿Cómo gestionan este trabajo?, ¿Qué valoración hace del uso de estas herra­mientas?, ¿Cree que además de un canal de información y comunicación se puede abrir el Parlamento a la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones?</strong></p>
<p>Nuestra presencia en las Redes es el resultado de seis años de trabajo diario y decidido. Desde el primer momento entendimos que eran un instrumento de primer orden para acercar la institución al ciudadano y eso es lo que intentamos hacer. Es verdad que somos líderes en presencia institucional tanto en Facebook como en Twitter. Detrás está el esfuerzo de un equipo central muy joven y de nuestros <em>community mana­gers</em> en cada Estado miembro. Hemos sido capaces de crear nuestras propias aplicaciones, como un chat vía Facebook o una plataforma, <a href="http://epnewshub.eu/#/template=newslist" target="_blank" rel="noopener">epnewshub.eu</a>, que permite seguir en tiempo real la actividad de los eurodiputados en las Redes.</p>
<p>Pero este esfuerzo solo tiene sentido si se logra la interactividad entre votantes y diputados. No basta con informar, hay que dar a la gente instrumentos que les permitan comunicarse con el diputado y controlar su trabajo. Durante las eleccio­nes pusimos en marcha una aplicación que permitía seguir las campañas de los candidatos a la presidencia de la Comisión y su actividad en Twitter. Las cifras son muy buenas, por ejemplo más de un millón de tweets la última semana de campaña, de ellos 700.000 el día de las elecciones. Que somos pioneros en la utilización de las Redes Sociales en la política europea lo demuestran las acciones que tanto Google como Facebook y Twitter pusieron en marcha durante las elecciones europeas.</p>
<p><strong>¿Son receptivos los eurodiputados a la necesidad de la comunicación permanente con los ciudadanos y los periodistas? En no pocas ocasiones, parece que solo hablan en elecciones, después tiempo de ausencia y silencio.</strong></p>
<p>Lo son cada vez más, a medida que aumenta el porcentaje de diputados fami­liarizados con las Redes Sociales y con la evolución de los medios de comunicación. El eurodiputado europeo tiende a sentirse víctima de un cierto muro de silencio sobre la actividad del Parlamento, por lo que normalmente coopera con los medios y no le importa explicar su trabajo las veces que haga falta. El porcentaje de presencia activa en las Redes es más alto que en muchos parlamentos nacionales y es raro que se nieguen a participar en las acciones informativas que organizamos.</p>
<p><strong>Lleva casi dos décadas dedicadas a la comunicación en el Parlamento Europeo ¿qué destacaría de la evolución en estos años de la Unión Europea en general y el Parlamento en particular?</strong></p>
<p>Tanto la Unión como su Parlamento son ahora mucho más influyentes que antes. Su actividad tiene impacto real en la vida de los ciudadanos. Eso hace que la cobertura informativa sea mucho más importante que antes. Al mismo tiempo la época a­crítica ya ha pasado. La crisis económica ha hecho que la gente se interese más, pero también que cuestione abiertamente algunas decisiones o que se pregunte quién las toma y con qué legi­timidad lo hace. Ahí es donde nos encontramos con el problema de “Bruselas”. La gente nos ve como una especie de nube. Al ciudadano le es muy difícil distinguir las responsabilidades concretas de cada institución o, lo que es más grave, entre las que corresponden a la UE y las que son resultado de las decisiones que toman los gobiernos cuando se reúnen en Bruselas. En cualquier caso, es mucho más gratificante trabajar para el Parlamento actual, percibido como un centro de poder, que para la institución desconocida que era hace veinte años.</p>
<p><strong>¿Cuál es el principal reto para el futuro?</strong></p>
<p>Hacer que la gente sea consciente de que el Parlamento Europeo no es sólo una cámara legislativa con influencia en sus vidas, sino también la institución clave para lograr que la futura Unión Europea sea tan democrática como poderosa. Si los ciudadanos no perciben que pueden controlar las decisiones que se toman a nivel europeo, igual o mejor que a nivel nacio­nal, acabarán por oponerse a ellas, por bien fundadas que estén.</p>
<p>Para lograrlo hace falta seguir mejorando la presencia de la actualidad parlamentaria europea en los medios de comunicación, fundamentalmente en la televisión y en aquellos países en los que la prensa sigue pensando que informar sobre Europa “es aburrido” o corresponde a los que se dedican a la política exterior.</p>
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		<title>“Los medios de comunicación suelen representar a la Unión Europea de un modo negativo”</title>
		<link>https://compolitica.com/los-medios-de-comunicacion-suelen-representar-a-la-union-europea-de-un-modo-negativo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Oct 2012 21:40:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Mai’a K. Davis Cross]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[The Politics of Crisis in Europe: media narratives]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La profesora estadounidense Mai’a K. Davis Cross transmite serenidad y esperanza cuando habla del proyecto europeo. Esta experta en Relaciones Internacionales de la University of Southern California investiga desde hace años la Unión Europea y aporta una visión desde el exterior a la situación de crisis en la que está sumida esta institución. Mai’a Cross ha estado en España [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>La profesora estadounidense Mai’a K. Davis Cross transmite serenidad y esperanza cuando habla del proyecto europeo. Esta experta en Relaciones Internacionales de la University of Southern California investiga desde hace años la Unión Europea y aporta una visión desde el exterior a la situación de crisis en la que está sumida esta institución. Mai’a Cross ha estado en España para impartir un seminario bajo el título The Politics of Crisis in Europe: media narratives.</h2>
<p>Por <span class="DestacadoB">Manuel Bartolomé y Marta Rebolledo</span></p>
<p>La Unión Europea acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz. ¿Qué supone esta concesión para la UE? Este premio es un honor tremendo para la Unión Europea. Además, contribuye a mejorar su imagen especialmente en el resto del mundo; donde mucha gente la minusvalora. Se suele entender la UE sólo como una organización comercial que se dedica a asuntos económicos. De ahí que no se sea consciente de otros éxitos que ha conseguido durante tanto tiempo. Muchas personas olvidan que la razón de ser de la UE fue la seguridad, el mantenimiento de la paz en el continente. El premio también anima a afrontar los actuales problemas financieros de la Eurozona, porque hace sentir la confianza en lo que se hace hoy, se asienta sobre grandes logros del pasado.</p>
<p><strong>Entonces, ¿puede aprovecharlo la UE como una forma de limpiar su imagen?</strong><br />
En parte sí, pero debe considerarlo más bien como un recordatorio de los grandes propósitos de la Unión Europea. En medio de dificultades como las que se viven actualmente, es fácil olvidarse de estos grandes ideales. Por eso, el premio debe interpretarse como un estímulo para tener presente dichos principios y logros, una situación a la que muchos países y regiones desearían haber llegado.</p>
<p><strong>¿Cuál es el rumbo que debería tomar la UE?</strong></p>
<p>Actualmente son tiempos difíciles para la mayor parte de los ciudadanos europeos, especialmente en países como Grecia, Irlanda, España o Italia. Pero claramente percibo este periodo como un momento de más integración. Siempre ha sido un proceso en constante evolución, e incluso en estos últimos años sigue habiendo una firme comprensión de que Europa es más fuerte si permanece unida. Esta integración debería conducir hacia una unión fiscal, también sobre una unión bancaria, incluso se habla cada vez más de federalismo dentro de esa eventual unión fiscal.</p>
<p><strong>Con respecto a la política exterior, a veces no queda claro que el mensaje europeo se exprese a través de una única voz. ¿Resultaría beneficioso unificar ese mensaje?</strong></p>
<p>No cabe duda de que la UE tiene multitud de voces. Se trata de un grupo de gente muy diverso, con diferentes lenguas y culturas. Pero cuando se trata de política exterior, hay un deseo por parte de los europeos de hablar con una sola voz: es la única vía para tener un impacto fuerte y ejercer el soft power dentro del sistema internacional. Considero importante respetar las diferentes opiniones e incluso posibles desacuerdos en asuntos internacionales, pero siempre que resulte posible. Los miembros de la UE deben seguir el propósito del Tratado de Maastricht, que promueve la coordinación de la política exterior. Ese esfuerzo está siendo cada vez más exitoso; desde luego, más de lo que parece.</p>
<p><strong> Entonces, ¿dónde reside el problema?</strong></p>
<p>La mayoría de las veces la UE se expresa a través de una posición consensuada, pero eso no suele llegar a la población. En cambio, cada vez que existe un desacuerdo, ese mensaje es amplificado. Esto plantea un reto para la diplomacia y para la comunicación de la UE, que debe explicar mejor los logros alcanzados por su acción exterior. En la mayoría de áreas, Europa habla con una sola voz y ése es el mensaje que debe ser amplificado. ¿Qué rol puede desempeñar Europa en el mundo actual? La UE es un actor fuerte en el ámbito del medio ambiente, uno de los más importantes de nuestro tiempo. Desafortunadamente, Estados<br />
Unidos no pretende liderar el mundo en la protección de nuestro entorno, en cambio, la UE sí puede convertirse en el líder global. También puede liderar el mundo en otros asuntos, como el deseo de abolir definitivamente la pena de muerte en el mundo y la protección de los derechos humanos. En muchas ocasiones, Estados Unidos demanda a China avances sobre los derechos humanos, y mientras, sigue aplicando la pena de muerte en algunos estados. Por eso, la UE tiene más autoridad para destacar en este asunto. En general, la presencia de la Unión Europea en la escena internacional significa un actor en busca de la paz y la cooperación a través del soft power y el hard power cuando es necesario.</p>
<p><strong>¿Por qué el mensaje de la UE no llega a sus ciudadanos?</strong></p>
<p>Todavía existe un conocimiento deficiente acerca de la UE. Incluso siendo ciudadanos europeos, mucha gente sigue sin entender qué es la UE. Tampoco debemos olvidar que muchas sociedades no prestan atención a sus respectivos gobiernos nacionales, no les dan importancia. Se trata de un problema actual de la democracia y del compromiso de los ciudadanos con respecto a sus instituciones.</p>
<p>La gente tendría que ser consciente de la influencia que tiene la UE para saber lo que está pasando.</p>
<p><strong>¿Cómo se podría solucionar o mejorar esta</strong> <strong>situación de desconocimiento por parte</strong> <strong>del ciudadano?</strong></p>
<p>Un buen medio para combatirlo es mediante el programa Erasmus. Esta iniciativa hace que la gente piense en la UE, así como otro programa que se ha puesto en marcha, y que debería expandirse, como es el programa de trabajos para jóvenes. Desde la educación elemental y secundaria debería explicarse qué es la UE y cómo funciona para evitar que después que la UE se perciba como un misterio por los ciudadanos. Y los miembros del parlamento europeo también tienen una gran responsabilidad: durante las campañas electorales, tienden a centrarse en temas nacionales, en vez de explicar mejor la función de la UE y la de su Parlamento, teniendo en cuenta que se presentan con el fin de desarrollar su trabajo en él.</p>
<p><strong>¿Cuál es su opinión acerca de Herman van</strong> <strong>Rompuy y Catherine Ashton? ¿Se necesita</strong> <strong>otro tipo de liderazgo en la UE?</strong><br />
La elección de estos dos cargos fue un nombramiento seguro, porque al fin y al cabo se trataba de la primera vez en que se implantaban estos cargos. Están haciendo un buen trabajo en general, si bien se necesita más<br />
carisma en este tipo de líderes europeos. Deberían tener más visibilidad mediática. Al fin y al cabo, son la cara externa de la UE. En las próximas elecciones sería esperanzador contar con líderes más carismáticos, que conecten mejor con los ciudadanos.</p>
<p><strong>¿Por qué el discurso de los medios difiere</strong> <strong>tanto del proveniente de la UE? ¿Sólo</strong> <strong>ocurre en situaciones de crisis?</strong><br />
Los medios representan generalmente la UE de un modo negativo. En otras ocasiones, simplemente se la ignora. Incluso cuando no hay crisis, la narrativa de los medios acerca de la UE se caracteriza o bien por ignorarla, o bien por ser negativa hacia esta institución. Y en momentos de crisis, es especialmente negativa.<br />
Creo que esto se debe, por una parte, porque las malas noticias venden, y por otra, porque muchos periodistas aún no entienden la UE. Muchas veces no son concientes de los aspectos políticos de la UE y se limitan a centrarse en los líderes. El premio Nobel de la Paz que se le ha otorgado puede ayudar a que se comprenda que la UE es algo más que una unión económica.</p>
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