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	<title>Merkel archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Merkel archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>El fin de la era Merkel: Una advertencia para la democracia liberal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Mar 2021 17:08:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En octubre del 2018, después de dos derrotas en las elecciones regionales de su partido, la canciller alemana Angela Merkel anunció que renunciaría al liderazgo de la Unión Demócrata Cristiana (CDU)</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/el-fin-de-la-era-merkel-una-advertencia-para-la-democracia-liberal/">El fin de la era Merkel: Una advertencia para la democracia liberal</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Rina Mussali, <a href="https://twitter.com/RinaMussali?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@RinaMussali</a>, Analista internacional y autora del libro “AMLO y el mundo, ¿por qué la tercera fue la vencida?” (2020)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En octubre del 2018, después de dos derrotas en las elecciones regionales de su partido, la canciller alemana Angela Merkel anunció que renunciaría al liderazgo de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), declinando contender por otro cargo público en el futuro. Esta decisión, que causó gran conmoción al interior del país, también cimbró una estela de inseguridad en la comunidad internacional, pues la culminación del ciclo político de la lideresa más popular del mundo selló un legado incalculable en el orden político y liberal internacional que emanó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de haber hecho pública su decisión, de inmediato empezaron a surgir preguntas en torno a quién podría sucederle, y si él o ella estaría a la altura del puesto -o sería capaz de «llenar sus zapatos»- en un momento en que el mundo atraviesa una crisis planetaria y civilizatoria, amplificada por el tsunami pandémico del nuevo coronavirus. En palabras de la canciller, el mayor reto desde la reunificación alemana y la Segunda Guerra Mundial. Entonces, ¿cómo imaginar el mundo sin ella?, ¿cómo disociar a Europa sin su brújula y comando?, ¿qué sería de la democracia liberal sin su dirección política? Resulta ilustrativo recordar que previo a la pandemia, el mundo atestiguaba una serie de choques en el escenario internacional, una lucha entre fuerzas opuestas y dicotómicas que se produjeron como resultado de las urnas: la pugna entre fuerzas sistema-antisistema, voces aperturistas y cerradas, globalistas y nativistas, así como las fuerzas que apoyaron la política racional versus la política identitaria, todas ellas que encontraron su punto de origen y legitimidad en los Gobiernos electos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1B_N58.jpg" alt="" class="wp-image-14455" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1B_N58.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1B_N58-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1B_N58-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este fuerte sentimiento anti <em>statu quo</em> vino a cuestionar la ecuación político-liberal en el orden internacional: el libre comercio, la apertura, la porosidad de las fronteras, el multiculturalismo, la agenda de diversidad, la cooperación multilateral, la defensa de los derechos humanos y el &#8216;cóctel&#8217; de libertades que han sido constreñidos por los Gobiernos autoritarios que buscan subvertir la democracia. <a href="zhttps://www.v-dem.net/media/filer_public/de/39/de39af54-0bc5-4421-89ae-fb20dcc53dba/democracy_report.pdfhttp://">Varieties of Democracy</a>, por ejemplo, señala en su informe 2020 que vivimos una tercera oleada autoritaria, -tras el periodo entre guerras y la Guerra Fría-, en el que “por primera vez desde 2001, las democracias ya no son mayoría”. Dicho reporte nos advierte de un crecimiento de los regímenes híbridos y/o abiertamente autocráticos, un total de 92 países en los que viven el 54% de la población mundial, frente a 87 democracias liberales que albergan al 46% de la población restante. Freedom House también se pronuncia de forma similar, señalando que de 41 países considerados &#8216;libres&#8217; de 1985 a 2005, 22 han registrado declives en las libertades en los últimos cinco años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente la conmoción y preocupación de la salida de Angela Merkel deriva por este marco global cada vez menos favorable a la democracia liberal y por la furia rabiosa anti-instituciones. Una «diabetes democrática» -como ha sugerido el Latinobarómetro- ante la asonada de los hombres fuertes y cesaristas que no les gusta vivir bajo los límites que les impone el poder y el juego de pesos y contrapesos que descentraliza su autoridad y dominio. Muchos de ellos, utilizan las &#8216;mieles&#8217; democráticas para arribar al poder y luego degradan el sistema que los encumbró.<br>Los ejemplos sobran: Vladimir Putin en Rusia, Recep Tayiip Erdogan en Turquía, Víktor Orbán en Hungría, Jaroslaw Kaczinsky en Polonia, Jair Bolsonaro en Brasil, Rodrigo Duterte en Filipinas o Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México, por mencionar solo algunos. De hecho, la llegada de AMLO a la presidencia se produjo cuando otros <a href="https://rinamussali.com/2020/02/27/amlo-y-el-mundo-porque-la-tercera-fue-la-vencida-claves-hacia-2024/">27 líderes nacionalistas y populistas</a> ya estaban en el poder, incluyendo a Donald Trump en Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al escenario anterior tan desolador, le debemos añadir la carga pandémica de la COVID-19, cuya arma letal ha servido para asaltar a las democracias liberales, reafirmar los estados de excepción y acortar el abanico de libertades conquistadas. Aquellos hombres &#8216;fuertes&#8217; que no asumen ni reconocen los valores universales de la verdad, la ciencia, los datos y la otredad; aquellos que no autocorrigen y que inclusive están dispuestos a utilizar cualquier tipo de violencia para defender sus metas, y a los que Madeleine Albright (secretaria de Estado durante el segundo mandato de Bill Clinton) describe como tiranos que creen que las leyes y normas deben estar al servicio de sus proyectos personales, en su libro <a href="https://elpais.com/cultura/2018/09/26/babelia/1537978726_238655.html">&#8216;Fascismo, una advertencia&#8217;</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es aquí donde se entrecruza el actuar contrastante de la canciller Merkel, la mujer más poderosa del planeta que encarnó la carta de la estabilidad de la Unión Europea, de la integración supranacional y de la defensa férrea de la democracia liberal. Aquella que consideró a la COVID-19 como un asunto de seguridad nacional, que subordinó los intereses políticos al paradigma de la ciencia e instrumentó políticas públicas pragmáticas sin dogmas o prejuicios para encadenar el bienestar. La misma que se serenó ante los desafíos mayúsculos entregando el ejemplo como arma política y el razonamiento como divisa inspiracional y la que utilizó el hábito de la discreción para allegarse de distintas opiniones informadas y documentadas sabiendo lidiar con la prensa crítica, una muestra más de su arrojo profesional. Ejemplos notables de lo anterior fueron sus decisiones de eliminar gradualmente la energía nuclear a raíz del accidente de Fukushima en Japón (2011); de abrir la puerta a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo dando completa libertad a los parlamentarios de su bancada de votar sin una consigna partidista (conservadora), o bien el haber apoyado la introducción de un salario mínimo luego de tres años de debate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, y como menciona la periodista alemana <a href="https://elpais.com/opinion/2021-01-23/merkel-la-magia-de-una-gobernante.html">Géraldine Schwarz</a>, el liderazgo de la canciller alemana trasciende las fronteras de su país, al devolver la confianza al modelo de democracia representativa que había perdido crédito y eco en el orden global. Vale la pena enfatizar que los cuatro años del <em>trumpismo</em> fueron terriblemente difíciles para Angela Merkel como artífice del mundo liberal. Aquellos arrebatos que desfundaron la política convencional y complotaron en contra de las instituciones del Estado, -lo que ocasionó el ataque sin precedentes a la democracia estadounidense con el asalto al Capitolio el 6 de enero del 2021- y un &#8216;cheque en blanco&#8217; para otros proyectos antidemocráticos cuajados por el mundo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1C_N58.jpg" alt="" class="wp-image-14457" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1C_N58.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1C_N58-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1C_N58-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, resulta imperativo destacar los diversos retos y obstáculos que atestiguó la mandamás alemana durante sus cuatro mandatos: la crisis financiera del 2008, la crisis del euro y de la deuda soberana de Grecia, la crisis de migrantes y refugiados, el <em>brexit</em>, y más recientemente, el shock pandémico de la COVID-19. Años turbios y convulsos que han sido marcados por la <a href="https://rinamussali.com/2013/09/18/las-cartas-credenciales-de-angela-merkel/">&#8216;década perdida&#8217;</a> en Europa y el ascenso del populismo de extrema derecha que han cuestionado el corazón mismo del proyecto integracionista y supranacional, fuerzas que han retratado a la Unión Europea como &#8216;monstruo disfuncional&#8217;, una burocracia compleja y opaca que ha sido resaltada ser lenta y pasmosa a la hora de tomar decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como menciona Christine Lagarde, ex directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Merkel ha actuado bajo las <a href="https://www.imf.org/en/News/Articles/2019/08/31/sp083119-Angela-Merkel-Striking-the-Right-Note-on-Leadership">cuatro &#8216;des&#8217;</a>: diplomacia, diligencia, determinación y deber. Sin embargo, muchas de sus decisiones fueron polémicas y altamente controvertidas.<br>Recordemos que para enfrentar el crack financiero del 2008 y en medio de la debacle griega, ella promovió sendos paquetes de disciplina fiscal y austeridad que levantaron reproches y críticas de la Europa mediterránea. Incluso, la decisión de recibir a un millón de refugiados provenientes de Medio Oriente le implicaron un alto costo político al dividir a la CDU y alimentar el surgimiento del partido de extrema derecha, Alternative für Deutschland (AfD). Este partido le ha dado cabida institucional al racismo y la xenofobia y otorgado licencia para activar el terror extremista que, con su discurso nacionalista, antisistémico y antimigrante empatiza con los postulados neonazis. Al respecto, el <a href="https://rm.coe.int/ecri-report-on-germany-sixth-monitoring-cycle-/16809ce4be">reporte</a> de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia señala que el r­acismo estructural está ampliamente expandido en Alemania, donde se estima que viven un millón de afroalemanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en este punto en el que Alemania subyace conmocionada. Aunque para contrarrestar la pandemia actual, su país lo ha hecho excepcionalmente bien en cuanto a pruebas, contención y despliegue de personal médico -mejorando la posición del partido de cara a la elección de septiembre de este año-, los actos de terror cometidos por la extrema derecha causan alarma y perturban la convivencia pacífica. Ahí se apunta la masacre de Hanau cuando Tobias Rathjen irrumpió en dicha ciudad y asesinó a nueve personas de origen extranjero. Al mismo tiempo ha surgido un movimiento identitario alemán denominado PEGIDA (Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente), que predica la defensa de la raza blanca y el combate a la islamización del país, una expresión que articula lazos con la derecha internacional y grupos blancos supremacistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso, no podemos olvidar lo sucedido en Turingia hace más de un año cuando Thomas Kemmerich obtuvo la jefatura de dicho Estado bajo la maniobra de lograr el respaldo de la fracción regional de la CDU con la AfD, un principio contrario al fijado por el partido de la canciller de no aceptar alianzas con la ultraderecha política. Aunque el bloque conservador le retiró su respaldo un día después y se haya celebrado una nueva votación, este &#8216;terremoto político&#8217; detonó una enorme crisis al interior de la CDU, provocando la renuncia de su dirigente nacional, Annegret Kramp – Karrenbauer, la delfín política de Angela Merkel y artífice continuista de su encomienda, quien ahora se desempeña como secretaria de Defensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Será turno del nuevo jefe de la CDU, Armin Laschet, mantener íntegro el legado de Merkel en caso de ganar las elecciones de septiembre; aunque para ello deberá desempeñarse adecuadamente durante las próximas elecciones regionales y asegurar su nominación. Hay puntos muy favorables al respecto, pues como ella, ha excluido toda relación con la AfD -que ha descendido a menos del 10% de intención de voto- y gusta anclarse al centro del tablero político. Él representa el pragmatismo y la moderación, en tiempos de polarización internacional. Todo indica que será el próximo canciller de Alemania.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1D_N58.jpg" alt="" class="wp-image-14459" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1D_N58.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1D_N58-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/03/Afondo1D_N58-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La popularidad de Angela Merkel es tan alta, por encima del <a href="https://www.statista.com/chart/23144/merkel-opinion-polls-since-2005/">ochenta por ciento</a>, que se ha convertido en la política más querida del país. A nivel europeo ha puesto broche de oro a su legado al rematar con una presidencia semestral de la Unión Europea llena de logros históricos, el último de ellos, el fondo europeo de recuperación para combatir la pandemia sanitaria. No en vano, la era Merkel vio a Alemania pasar de ser un «enfermo de Europa» a convertirse en la cuarta economía más potente del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Cuánto vamos a extrañar a Angela Merkel con su partida! Konrad Adenauer pudo obtener el reconocimiento de grandeza a través del Westbindung, que ancló a la joven república de Alemania Occidental en la alianza trasatlántica; Willy Brandt, lo consiguió tras la reconciliación con Europa del Este; y Helmut Kohl luego de lograr la reunificación de las dos Alemanias, con la introducción del euro por encima del marco alemán. Como ellos, Angela Merkel se abre paso en esa lista llegando a ser considerada como la «líder del mundo libre».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siendo protestante (luterana), asumió el liderazgo del partido en el año 2000 tras un choque discordante por un escándalo financiero de una CDU dominada por hombres y mayoritariamente católicos. Símbolo de estabilidad y ascenso, de pragmatismo y orden; ella le ha conferido a su partido victorias en cuatro elecciones consecutivas, y dejando en bandeja de plata una quinta. No en vano Merkel asumió el cargo de canciller, convirtiéndose en la primera mujer, -y la primera de Alemania del Este- en ocupar el máximo encargo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta guerrera y superviviente de la política alemana ha visto de todo, pues en sus casi dieciséis años de Gobierno se ha enfrentado a seis líderes del partido socialdemócrata; mientras que en el plano europeo se ha entendido con cuatro presidentes franceses (los últimos tres de distinto partido, más la continua popularidad de la antieuropea Marie Le Pen), cinco primeros ministros británicos tanto conservadores como laboristas y ocho italianos incluyendo centristas y euroescépticos. Un liderazgo que pese a los vaivenes políticos ha demostrado firmeza con sus principios y valores. Sin duda, un modelo a seguir para muchas mujeres y niñas de todo el mundo y como prueba fehaciente de lo lejos que uno puede llegar cuando la disciplina, la razón y el tesón son la guía del estadista.</p>
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		<title>Merkel gana, todos pierden. La importancia del frame estratégico en la campaña electoral alemana</title>
		<link>https://compolitica.com/merkel-gana-todos-pierden-la-importancia-del-frame-estrategico-en-la-campana-electoral-alemana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Nov 2013 17:28:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral alemana]]></category>
		<category><![CDATA[importancia del frame estratégico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La canciller Angela Merkel ha sido la figura excluyente de la campaña electoral alemana. Además de conseguir un triunfo que casi le otorga la mayoría absoluta en el Bundestag, la líder conservadora logró una victoria demoledora en el campo de la comunicación. Su estrategia fue capaz de dictar la agenda electoral, de establecer los frames [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>La canciller Angela Merkel ha sido la figura excluyente de la campaña electoral alemana. Además de conseguir un triunfo que casi le otorga la mayoría absoluta en el Bundestag, la líder conservadora logró una victoria demoledora en el campo de la comunicación. Su estrategia fue capaz de dictar la agenda electoral, de establecer los <em>frames</em> o marcos interpretativos de los temas y de neutralizar los intentos de sus competidores para tomar la iniciativa. El análisis de este proceso mediante la aplicación de la teoría del <em>frame</em> estratégico permitirá señalar algunos factores determinantes para comprender el éxito de la comunicación electoral de la líder alemana.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Franco Delle Donne</span>, doctorando en la <em>Freie Universität Berlin</em> y consultor en comunicación en el Parlamento de Berlin, <a href="https://twitter.com/fdelledonne">@fdelledonne</a></p>
<p>La apuesta de Merkel por un <em>frame</em> económico asociado a una fuerte personalización de la campaña electoral permitió a la canciller germana acceder a un tercer mandato consecutivo . La oposición no estuvo a la altura y por diferentes decisiones erróneas perdió la batalla discursiva en el espacio público. Este resultado abre interrogantes que intentaremos responder a lo largo de este artículo: ¿Por qué la socialdemocracia y sus aliados no pudieron con una canciller que, después de casi una década en el poder, proponía no cambiar nada? ¿Cuál fue la importancia del <em>frame</em> estrégico en la contienda electoral? ¿Por qué los partidos de la coalición gobernante no se beneficiaron electoralmente de la misma forma?</p>
<p>Hace casi 40 años, el científico social Erving Goffman (1974) definió al <em>frame</em> o encuadre como un esquema de interpretación que permite a los individuos percibir, etiquetar, ordenar, seleccionar e interpretar los sucesos o situaciones del entorno. Bajo estos linea­mientos fue desarrollada la corriente del <em>i­</em>ssue o <em>frame</em>-estratégico. Esta teoría sostiene que el apoyo hacia una propuesta política determinada aumenta si se logra dominar la discusión pública sobre el tema en cuestión. Según Pan y Kosicki (2003), cuando se discute un tema en el espacio público se genera una competencia entre distintos actores que pugnan por imponer su propio <em>frame.</em> Entendido como la interpretación del actor sobre un <em>issue</em>, ese <em>frame</em> establece las pautas para desarrollar, argumentar y justificar una propuesta que incrementará su aceptación en tanto y en cuanto logre imponerse ante los <em>frames</em> de los otros actores. Una campaña electoral es un momento excepcional para observar esta dinámica y así analizar los movimientos y estrategias de los distintos actores para impo­ner su <em>frame</em> y obtener mayor apoyo del electorado. Lo sucedido en septiembre de 2013 durante la campaña alemana es un ejemplo de los posibles efectos del uso inteligente del <em>frame</em>-estratégico.</p>
<p><strong>La personalización y el <em>frame</em> económico</strong></p>
<p>Tras ocho años en el poder, Merkel y su partido decidieron apostar por una estrategia centrada en la personalización del mensaje electoral. La figura de la canciller fue asociada desde el inicio de la campaña con una política exitosa que, según su discurso, logró sortear la crisis y mantener la estabilidad en el país germano. Más allá de lo acertado o exagerado de su mensaje, el objetivo era poner en el centro de la discusión la crisis y paralelamente el tipo de líder que puede estar al frente del país durante ese período . Puestos de trabajo, equilibrio financiero, cargas impositivas o deuda pública fueron de manera implícita parte del discurso de la Unión Demócrata-Cristiana (CDU). Todos estaban incluidos dentro de un denominador común: la economía.</p>
<p>Asimismo, la canciller reforzó su postura incorporando el recurso del miedo. Este condimento extra pudo haber producido el efecto que Levin, Schneider y Gaeth (1998) denominan Goal. Los autores argumentan que una persona realiza una acción determinada cuando obtiene un beneficio por ella. Sus estudios demostraron que este efecto es aún más potente cuando la acci­ón, en lugar de otorgar un premio, evita un posible daño. En consecuencia, teniendo en cuenta que el peligro o riesgo es un motivador más intenso, es factible especular con una relación entre esta teoría y los posibles efectos del discurso de Merkel en el electorado.</p>
<p>Aquel <em>frame</em> de corte económico no fue solo la base del discurso político conservador, sino también la de su socio político, el Partido Li­beral (FDP). El FDP elaboró una estrategia que se apoyó en los logros de su gobierno de coalición con la CDU de Merkel en la economía.</p>
<p>Pese a que ambos partidos utilizaron el mismo <em>frame</em>, se observa una diferencia relevante en su aplicación. La CDU se centró en Merkel y su cualidad casi intrínseca de garante de la estabilidad. Esta afirmación se apuntalaba en su propia experiencia al frente de Alemania durante el tiempo de la crisis financiera. Por su parte, el FDP se concentró en comunicar una serie de datos económicos positivos que daban cuenta de un gobierno capaz de tomar buenas decisiones. Sin embargo, cometieron dos errores importantes. El primero, no tener en cuenta el “sindrome del Junior-Partner”, es decir, el problema que sufren todos los compañeros de coalición, que consiste en la tendencia de la opinión pública a adjudicar los éxitos al partido más poderoso de la coalición, en este caso la CDU. Este escenario perjudicó a los liberales durante sus cuatro años en el poder y llegaron bastante desgastados a la campaña electoral.</p>
<p>El segundo problema del FDP fue su incapacidad para apropiarse de los logros que enumeraban. Su mensaje ponía el acento en el voto inteligente, cuyo objetivo era beneficiarse del electorado de la CDU. Según los li­berales, solo re-eligiendo a la coalición actual formada por CDU y FDP, era posible continuar con estos logros y evitar riesgos. Sin embargo, este intento de los liberales por convertir su comunicación gubernamental en comunicación electoral se vio truncado porque la figura de Merkel encarnaba en sí misma a la coalición gobernante. Esa construcción del imaginario colectivo alemán ubicó al FDP en un lugar secundario y poco relevante para el futuro de Alemania. Tanto es así que el partido liberal quedó fuera del Parlamento alemán por primera vez en la historia al obtener menos del 5% de los votos.</p>
<p>Así el <em>frame</em> económico que presentaba un país exitoso pero necesitado de una canci­ller fuerte y con experiencia, como la actual, era apuntalado por ambos partidos pero aprovechado por una sola candidata: la líder de la CDU. La propuesta era de continuidad política, pero esa continuidad radicaba mucho más en la figura de Merkel que en la coalición gobernante.</p>
<p><strong>Tres errores estratégicos de la oposición</strong></p>
<p>Por su parte, la oposición conformada por el Partido Socialdemócrata (SPD), el Partido Verde (Bündnis 90/die Grünen) y el Partido de la Izquierda (die Linke) elaboraron un <em>frame</em> de corte social. Según esta interpretación, Alemania podía y debía ser más justa para todos. En este encuadre se puso en relieve una serie de medidas redistributivas como el salario y la jubilación mínimos, el aumento de impuestos a los ciudadanos de mayores ingresos, la inversión en educación y el apoyo a familias y especialmente a las mujeres, entre otros puntos.</p>
<p>Pese a que esta agenda electoral podía ser de especial interés para gran parte de la población alemana nunca consiguió instalarse en el debate público. Es decir, nunca logró convertirse en factor decisor del voto para la mayoría de los alemanes.</p>
<p>Una posible explicación para este problema de instalación de agenda de los competidores de Merkel puede localizarse en los propios e­rrores estratégicos de su campaña electoral. En primer lugar, tanto el SPD como los verdes intentaron unificar agendas para demostrar trabajo en conjunto y comunión de ideas. Sin embargo, esta decisión significó una fuerte erosión de la identidad del partido verde. La incorporación de temas socialdemócratas a su agenda provocó un “efecto difusivo”: por un lado, diversificó demasiado su mensaje y, por otro, le quitó protagonismo a sus propios position <em>issues</em> . Temas como la bio-alimen­tación, la energía renovable o el crecimiento sostenible perdieron importancia al formar parte de un conjunto demasiado diversificado y numeroso de <em>issues</em>. Este “efecto difusivo” generó confusión en el electorado y paralelamente ocultó a los verdes como interlocutores interesantes para los medios de comunicación: para conseguir <em>statements</em> sobre ideas socialdemócratas, era mejor consultar a los propios socialdemócratas.</p>
<p>En segundo lugar, la oposición también tuvo inconvenientes con la utilización de la campaña negativa. En este punto cabe destacar que todo discurso político debe tener un “otro”, es decir, un elemento que sirva de re­ferencia simbólica para representar la posición del emisor político respecto de los diferentes temas. No obstante, es peligroso abusar de este recurso, ya que su uso indebido puede convertir una ofensiva en publicidad para el adversario.</p>
<p>La alta popularidad de Merkel llevó al SPD a cometer justamente ese error. Por un lado, los socialdemócratas “publicitaron” a la líder conservadora con su propia gráfica electoral. Tres de los siete motivos de su cartelería exhibían una fotografía de la canciller que ocupaba más del 50% de la imagen. Además incluía un texto de difícil decodificación para el ciudadano promedio menos informado. En resumen, el mensaje negativo fue demasiado complejo como para mostrar de manera clara los puntos negativos de la canciller. Por lo tanto, la cartelería socialdemócrata no fue más que una imagen enorme y gratuita del adversario político.</p>
<p>En tercer lugar, el SPD tampoco conectó las críticas a la jefa de la CDU con el <em>frame</em> estratégico que había planteado desde su agenda de temas. Las críticas a Merkel se basaron en los escándalos gubernamentales que esta­llaron en aquellos meses de campaña. Así el caso de espionaje estadounidense o los desbarajustes en el Ministerio de Defensa fueron “incorporados” al discurso del candidato socialdemócrata, Peer Steinbrück, pero nunca “integrados” al mismo. El problema de dicha “integración” corresponde a un desfasaje en el plano de la aplicación del <em>frame</em>. Mientras que su agenda de temas se encuadraba bajo un <em>frame</em> social, como se ha mencionado, sus ataques discursivos a la canciller creaban uno nuevo. Siguiendo la clasificación de <em>frames</em> de Hallahan (1999), Steinbrück utilizó un <em>frame</em> de atributos contra la líder de la CDU. En este tipo de encuadre se pone el foco en elogiar o reprobar una característica determinada del objeto del discurso. El SPD entonces optaba por una crítica a la capacidad de liderazgo y administración de Merkel.</p>
<p>La creación de este segundo <em>frame</em> produjo no solo un debilitamiento en el primer <em>frame</em> de los partidos opositores, ya que se le quitó fuerza y recursos (simbólicos y concretos), sino que también llevó al SPD al plano del encuadre de su enemigo: Merkel como fi­gura predominante de la campaña.</p>
<p><strong>La neutralización del <em>frame</em> enemigo</strong></p>
<p>Hasta aquí se han analizado los errores estratégicos de la oposición. No obstante, la clave de la clara victoria de Merkel en el plano comunicacional se da a partir de su capacidad para explotar esos desa­ciertos de socialdemócratas y verdes.</p>
<p>La estrategia de la líder conservadora neutra­lizó el <em>frame</em> socialdemócrata al integrarlo a su propio <em>frame</em> estratégico. En otras palabras, el <em>frame</em> económico de Merkel fagocitó al de la oposición mediante una leve transformación discursiva de una de las propuestas opositoras. En su spot electoral, la propia Merkel aseguraba que la alternativa a su gobierno era votar por una constelación de partidos que tenía como objetivo subir los impuestos. La canciller no aclaraba a quién se le aplicarían esos nuevos gravámenes, ni por qué. Bastaba con que explicase que una subida de impuestos sería peligrosa para la estabilidad del país y que con ella esto no sucedería. La jugada de Merkel quitaba importancia al fin redistributivo, y por ende social, de la medida y la llevaba al plano del <em>frame</em> económico. A partir de aquel momento, el debate cambió de eje y la discusión política pasó a una fase de polarización total: o bien se votaba por una continuidad con estabilidad, especialmente económica, o se optaba por un cambio de gobierno con la incertidumbre que ello conlleva.</p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>La capacidad de la CDU de fijar la agenda y de imponer su <em>frame</em> económico permitió el lucimiento de la figura de Merkel como garante de una Alemania estable. La canciller fue definida como condición necesaria para la estabi­lidad de un país que deberá enfrentar tiempos difíciles. A causa de las propias falencias o de las virtudes ajenas, la oposición fue incapaz de tomar la iniciativa en ningún momento de la campaña electoral. En términos políticos el resultado electoral no fue contundente ya que Merkel deberá negociar con sus adversarios para formar el próximo go­bierno. No obstante, la canciller y su partido desarro­llaron una estrategia de campaña acertada y efectiva, que sacó el máximo provecho de las virtudes propias y los errores ajenos.</p>
<p><sup>1</sup> La alianza conservadora CDU/CSU de Angela Merkel obtuvo el 41,5% de los votos mientras que su inmediato perseguidor la socialdemocracia apenas alcanzó el 25,7%. Esto dejó al partido de la canciller a solo cinco escaños de la mayoría absoluta en el Bundestag.</p>
<p><sup>2</sup> Ese tercer mandato está condicionado al el éxito de las negociaciones de coalición. Si fracasan, se debería llamar nuevamente a elecciones. Las encuestas indican que en ese hipotético escenario Merkel volvería a salir victoriosa.</p>
<p><span style="font-size: 11px;">3</span> Los carteles electorales de la líder conservadora fue­ron un fiel reflejo de esta estrategia.</p>
<p><span style="font-size: 11px;">4</span> Los position <em>issues</em> son aquellos temas que dan cuenta de disputas ideológicas y que por lo tanto diferencian las posiciones de los distintos partidos políticos.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Goffman, E., <em>Frame</em> <em>analysis</em>, Harper &amp; Row, New York, 1974.</p>
<p>Hallahan, K., “Seven Models of : Implications for Public Relations”, <em>Journal of Public Relations Research</em>, 11(3), 1999, pp. 205-242.</p>
<p>Levin, I., Schneider, S. y Gaeth, G., “All <em>frames</em> are not created equal: A typology and critical analysis of effects”, <em>Organizational Behavior and Human Decision Processes</em>, vol. 76, 2, 1998, pp. 149-188.</p>
<p>Pan, Z. y Kosicki. G., “Framing as a Strategic Action in Public Deliberation”, en Reese, S., Gandy JR., O. &amp; Grant, A. (eds.) <em>Framing public life. Perspectives on Media and Our Understanding of the Social World</em>, New Jersey, Lawrence Erlbaum Associates, 2001.</p>
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<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/merkel-gana-todos-pierden-la-importancia-del-frame-estrategico-en-la-campana-electoral-alemana/">Merkel gana, todos pierden. La importancia del frame estratégico en la campaña electoral alemana</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>“Es pronto para hablar de un gran avance de las mujeres en política, aunque algunas ocupen los más altos cargos”</title>
		<link>https://compolitica.com/es-pronto-para-hablar-de-un-gran-avance-de-las-mujeres-en-politica-aunque-algunas-ocupen-los-mas-altos-cargos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Nov 2013 17:27:04 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Christina Holtz-Bacha, Directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación en la Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg de Alemania. La prestigiosa investigadora alemana y actual co-presidenta de la sección de Comunicación Política de la IAMCR (International Association for Mass Communication Research), Christina Holtz-Bacha, es autora de numerosas publicaciones sobre campañas electorales, escándalos políticos, la profesionalización de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Christina Holtz-Bacha, Directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación en la Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg de Alemania.</h2>
<p><strong>La prestigiosa investigadora alemana y actual co-presidenta de la sección de Comunicación Política de la IAMCR (International Association for Mass Communication Research), Christina Holtz-Bacha, es autora de numerosas publicaciones sobre campañas electorales, escándalos políticos, la profesionalización de la comunicación política y la figura de la mujer en política. De todo ello nos habla en El Molinillo de ACOP al hilo de actualidad.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Marta Rebolledo y Jordi Rodríguez-Virgili</span></p>
<p><strong>A finales de septiembre se celebraron las elecciones federales en Alemania. ¿Cómo describiría la evolución de la campaña y el papel de los dos principales candidatos a canciller?</strong></p>
<p>La campaña electoral despegó bastante tarde este año. Ha dado la impresión de que realmente la campaña se puso en marcha el 1 de septiembre, tras el único debate te­levisivo entre Angela Merkel y su oponente Peer Steinbrück del Partido Social Demócrata (SPD). De ahí que no pueda decirse que haya una tendencia general hacia campañas cada vez más largas, tal y como a veces se espera como consecuencia de la profesionalización de las campañas electorales. En particular, Merkel no empezó la campaña hasta las últimas semanas antes de la votación, el 22 de septiembre. La canciller lideró la típica campaña de político en el poder e ignoró completamente a su contrincante Steinbrück. Éste, a su vez, estropeó su campaña al co­meter varios errores estratégicos una vez nominado candidato a la cancillería por parte de los socialdemócratas en el otoño de 2012. De hecho, uno de esos errores fue transgredir algunas buenas recetas del marketing político: su manera de decir las cosas y no saber adaptarse a la estrategia de campaña le jugó malas pasadas. Sin duda, sus errores fueron un obstáculo para conseguir votos.</p>
<p><strong>¿Cuál fue el papel de los nuevos medios en esta campaña alemana?</strong></p>
<p>Como era de esperar, Internet, las redes sociales, aplicaciones para smartphone y Twi­tter jugaron un papel notable en la campaña. Sin embargo, no llegaron a reemplazar los medios tradicionales que suelen utilizarse en campaña, sino que funcionaron como un mero complemento. Los nuevos medios aparecieron como si de un requisito obligatorio se tratara con el fin de demostrar cierta modernidad. Pero, en realidad, no se supo aprovechar todo su potencial, en concreto, su carácter interactivo. No han desempeñado un papel decisivo en esta campaña.</p>
<p><strong>La profesionalización en Alemania se da por hecho. ¿Cómo valorarías el nivel de profesionalización actual en la comunicación política?, ¿existen distintos niveles de profesionalización en el mundo?</strong></p>
<p>Considero la profesionalización como una adaptación a los retos de la comunicación política en un momento dado. Desde esta perspectiva, siempre ha habido campañas profesionales, siendo algunos actores más profesionales que otros. De hecho, con res­pecto a la reciente campaña electoral alemana, se podrían plantear ciertas dudas sobre el grado de profesionalidad de los socialdemócratas y su candidato a canciller. Por eso, creo que es difícil comparar niveles de profesio­nalización entre países. En todo caso, hasta ahora no hemos encontrado un instrumento satisfactorio para medir la profesio­nalización. Todo lo que se ha presentado hasta el momento no permite analizar la profesio­nalización como un proceso (el sufijo –ción indica proceso), ya que esto que implica indicadores que no estén ligados a ningún límite temporal. Además, este método de análisis tiene que permitir medir la profesionalización independientemente de la cultura (política, electoral…) del país y así poder compararla en un contexto internacional.</p>
<p><strong>Angela Merkel, que ha ganado por tercera vez consecutiva las elecciones, apareció en los medios unos días antes de la votación haciendo la compra en un supermercado cerca de su casa. ¿La imagen de Merkel ha evolucionado a lo largo de las diferentes campañas electorales en las que se ha presentado?</strong></p>
<p>En general, Merkel no suele revelar o mostrar mucho su vida privada. Cuando se presentó por primera vez en 2005, los resultados de su partido no fueron tan buenos como se esperaba, por eso, se le acusó de haber hecho campaña de un modo muy frío, sin transmitir emoción alguna. Obviamente, aprendió la lección: los políticos tienen que mostrar sus emociones e intentar conectar también emocionalmente con los electores. De ahí que en 2009 revelara ciertos detalles de su vida privada, como por ejemplo sobre su familia. Una clara evidencia de esta nueva estrategia fue el spot de televisión lanzado por los cristianodemócratas en el que aparecían una serie de imágenes con un fuerte componente emocional (la caída del muro de Berlín, el campeonato mundial de fútbol de 2006 o la ceremonia en la que fue investida canciller por primera vez), mientras Merkel hablaba de su trayectoria política personal tras la unificación alemana, de cómo aprendió lo que era importante en política e incluso de la importancia que tiene su peinado. Esto último hacía referencia al hecho de que su corte de pelo era un tema muy discutido en los medios de comunicación.</p>
<p>En esta campaña de 2013 ha continuado por el mismo camino. Ya en la primavera parti­cipó en una charla de 90 minutos organizada por una revista femenina en la que enfatizó que nunca había hablado de asuntos perso­nales de un modo tan abierto como en esa reunión. Incluso pareció que fue cogida con la guardia baja cuando se le preguntó sobre lo que encontraba más atractivo en un hombre; después de dudar un poco, respondió: “los ojos”. Los spots de televisión sobre su candidatura volvieron a ser muy similares a los de 2009.</p>
<p><strong>Cada vez es más común que mujeres se presenten como candidatas. Un claro ejemplo es la campaña presidencial liderada por dos mujeres en Chile. ¿Qué imagen proyectan las mujeres candidatas en campaña?, ¿hay algún aspecto que pueda considerarse como rasgo común en el modo en que las mujeres hacen campaña?</strong></p>
<p>En realidad, las mujeres políticas se encuentran atrapadas en una situación de doble filo: por un lado, tienen que demostrar que son lo suficientemente duras para ejercer la exigente profesión de político, pero al mismo tiempo tienen que satisfacer las expectativas del estereotipo que se espera de las mujeres. Dicho de otro modo, si la candidata aparece muy femenina, no es considerada lo suficientemente dura para el puesto; si en cambio se presenta más bien masculina, tal y como se espera de un presidente, se le considera una mujer agresiva y dominante. Por eso, las mujeres que luchan por altas posiciones en política tienen que andar con un cuidado especial, como si de equilibristas se trataran, evitando resbalar hacia uno u otro lado.</p>
<p>La imagen que proyectan las mujeres en una campaña en particular y los aspectos que enfatizan tiene mucho que ver con su personalidad. Por ejemplo, durante la campaña presidencial francesa en 2007, Ségolène Ro­yal enfatizó su feminidad; mientras que en las primarias americanas de 2008, Hillary Clinton proyectó una imagen de mujer dura y preparada para dirigir el país, incluso en tiempos difíciles.</p>
<p>En general, a pesar de que hay muchas mujeres que han conseguido estar en lo más alto de la política, todavía es demasiado pronto para hablar de un gran avance de las mujeres en política. En la mayoría de los países, las mujeres siguen sub-representadas. La política se muestra todavía como un negocio de hombres en el que a las mujeres no les queda otra que adaptarse en un primer momento, antes de estar en posición de cambiar las reglas del juego.</p>
<p><strong>¿Cuál es la actitud de los periodistas a la hora de informar sobre mujeres políticas?, ¿existe algún tipo de patrón en la cobertura de los medios?</strong></p>
<p>Las mujeres políticas de todo el mundo se quejan una y otra vez de que los medios están más interesados en cómo visten, en cuál es su corte de pelo y en quién cuida a los hijos que en su desempeño político. Sin embargo, hay señales que indican que el tiempo de la discriminación abierta está llegando a su fin. Aunque parece que esta situación también depende de cómo las propias mujeres se presentan a los medios. Se ha investigado en Alemania la cobertura mediática de las campañas electorales encabezadas por Angela Merkel. Al pare­cer, estos estudios sugieren dos ideas. Por un lado, su posición en primera línea de la política así como su gran influencia suprimen de algún modo los este­reotipos de género. Pero, por otro lado, este hecho indica que las mujeres en puestos más bajos de la política todavía siguen siendo sujeto de los estereotipos de siempre, que en su día se materializaron en una marginalización y trivialización de las mujeres en la esfera pública.</p>
<p><strong>Con frecuencia vemos a políticos, especialmente en campaña, en si­tuaciones distintas a su cargo o responsabilidad, como por ejemplo, practicando deporte o disfrutando de un día en familia. ¿Se afianza la tendencia a presentar la personalidad y la vida privada de los políticos, también en los sistemas parlamentarios?</strong></p>
<p>La privatización -como una forma especial de lo que se ha denominado personalización- es una estrategia importante, en especial para cierto tipo de políticos que necesitan mostrar un lado más blando o humano de su perfil al considerarse personas carentes de emoción (emotionless hardliners). Esta estrategia la utilizan también candidatos cuyo objetivo es presentarse a los votantes como más cercanos, alguien “como tú y yo”. Es decir, intentan aprovechar el principio de identificación. Esto se debe a que, con frecuencia, los ciudadanos perciben a los políticos como gente que se encuentra en otro plano, lejos de la vida real.</p>
<p><strong>Y ¿cómo afectan los escándalos de corrupción que se dan en países como España, Italia o Brasil a la percepción de los ciudadanos hacia la política?</strong></p>
<p>La corrupción, como cualquier otro delito en el que los políticos estén involucrados, se convierte en un escándalo una vez que se denomina agravio público. Es obvio que esto influirá en la imagen que la gente tiene de sus representantes políticos y de la política en general. Además, este tipo de mala conducta puede influir en la participación política y en la asistencia electoral. Sin embargo, lo que se considera como escándalo en un país, puede no serlo en otro; dependerá de la cultura y de cómo sus medios evalúen esa conducta. Un aspecto muy relevante acerca de los escándalos es el papel que desempeñan los medios de comunicación: hacen público el delito y además lo hacen con su propia evaluación del caso. Al hacerse público es cuando el delito se convierte en escándalo. Los medios también tienen influencia en que los casos de escándalo continúen hacia investigaciones más profundas o provocando transgresiones secundarias.</p>
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		<title>La austeridad comunicativa de Merkel</title>
		<link>https://compolitica.com/la-austeridad-comunicativa-de-merkel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Sep 2012 23:25:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[antagonismo norte-sur]]></category>
		<category><![CDATA[austeridad comunicativa]]></category>
		<category><![CDATA[discurso]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía protestante]]></category>
		<category><![CDATA[Merkel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Julio Otero Santamaría, periodista y experto en nuevas tecnologías y medios de comunicación. Máster en Dirección de Marketing Digital y dirige el blog http://www.marketingycomunicacionpolitica.wordpress.com No cabe duda de que Angela Merkel está haciendo ostentación de su posición de líder fáctico de Europa. Quizás sea una líder sin carisma y poco diplomática que sigue una política [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span class="DestacadoB">Julio Otero Santamaría</span>, periodista y experto en nuevas tecnologías y medios de comunicación. Máster en Dirección de Marketing Digital y dirige el blog <a href="http://www.marketingycomunicacionpolitica.wordpress.com">http://www.marketingycomunicacionpolitica.wordpress.com</a></p>
<p>No cabe duda de que Angela Merkel está haciendo ostentación de su posición de líder fáctico de Europa. Quizás sea una líder sin carisma y poco diplomática que sigue una política económica y comunicativa errónea, pero está sabiendo dejar muy claro quién manda. Este aspecto, que a la mayoría de los europeos nos parece obvia, no es nada fácil de conseguir. ¿Cuántos jefes de gobierno, estado y partido se afanan día y noche en mostrar sin éxito su autoridad y su capacidad de nuclear a personas en torno a su figura y su proyecto? Con su peculiar estilo, la canciller alemana ha conseguido otra cosa muy relevante para un político: su mensaje es entendido nítidamente por sus receptores. La austeridad es la única forma de salir de la crisis. El equilibrio presupuestario y las reformas son el camino. Quienes han gastado más de lo necesario y son menos competitivos tienen que hacer sacrificios y no esperar el intervencionismo paternalista de los países más ricos y de los órganos europeos. En el sur del viejo continente hemos captado todos el mensaje, pese a que, obviamente, no todos lo compartamos.</p>
<p><strong>Gestos que no mienten</strong></p>
<p>Una de las claves de esta imagen que percibimos es la coherencia que guardan la comunicación verbal y no verbal de Frau Merkel. No olvidemos que, tal como apuntó el prestigioso antropólogo Albert Mehrabian, las palabras sólo aportan un 7% del mensaje. El tono de voz y otros detalles vocales suponen el 38% del contenido, mientras que el lenguaje corporal significa un 55% de éste. Su discurso dogmático e inflexible, fiel a la ortodoxia económica imperante, se corresponde con sus gestos rígidos y su rostro inexpresivo. En ocasiones, como se reflejó en aquel gracioso vídeo repetido en los telediarios en el que se ve cómo a un camarero se le derrama una cerveza entera encima de ella, la hemos visto permanecer inmutable e insensible hasta límites que pueden llegar a provocar hilaridad. Salvando la última cumbre europea, en la que llegó a un acuerdo con Monti, Rajoy y Hollande, sus posiciones políticas y su discurso también se han mostrado igualmente hieráticos. El hecho de que en cuestión de días aquel compromiso haya quedado en papel mojado, nos da una idea de hasta qué punto le resulta difícil renunciar a sus convicciones.</p>
<p>El liderazgo y la autoridad de Merkel se escenificaron de manera inmejorable durante la primera visita oficial realizada por François Hollande a Alemania poco después de su llegada al Eliseo. La televisión mostró cómo la canciller le marcaba el paso al nuevo presidente galo en su recorrido protocolario, incluyendo los preceptivos saludos a las fuerzas armadas. El error de mostrarse dubitativo en el protocolo retrató a Hollande -quizás injustamente- como un político novato que no sabe por dónde ir, como una marioneta guiada por la anfitriona, pese a sus intenciones de plantar cara a las directrices políticas de Alemania. Por el contrario, Merkel actuó con mucha seguridad. Con un par de gestos dejó claro que sigue mandando en el viejo continente.</p>
<p><strong>Austera hasta para vestir</strong></p>
<p>Su vestimenta también es coherente con ese mensaje y esa imagen que proyecta. Según los medios conservadores, labundeskanzlerin se caracteriza por su austeridad (palabra tótem de su cosmovisión europea). Si bien es cierto que hace años elegía sus vestidos y presentaba un estilo más singular, desde que ejerce el cargo de canciller viste de forma similar a un hombre de su posición: con pantalones y chaqueta. En lo que a la moda respecta, su imaginación ha ido menguando a medida que fue ascendiendo en la jerarquía política germana: sus trajes suelen tener dos colores, sus chaquetas dos botones. El diseñador germano Karl Lagerfeld es uno de los que sugieren que le falta imaginación. Las críticas recibidas por su atrevido escote durante la inauguración de la Ópera de Oslo en 2008, no han hecho más que reforzar esta línea estética conservadora. El famoso consultor político y de comunicación Thomas Steg llegó a tacharlo de “fuera de lugar”. Con el portavoz del Ejecutivo dedicando parte de una conferencia de prensa a hablar del escote, Merkel se convenció de que tratar de innovar en su forma de vestir solo iba a contribuir a trasladar la actualidad política a un terreno frívolo que no le interesa. Al contrario que sus ex -aliados Sarkozy y Berlusconi, la canciller no se siente cómoda en el mundo de la política pop.</p>
<p>Y, en lo que se refiere a la relación entre su carácter y su atuendo, el diario “Bild” comenta que los bolsos de Merkel revelan que estamos ante “una mujer de carácter, ganadora y con poder”. Nada que no sea evidente.</p>
<p><strong>Resurge el antagonismo norte-sur</strong></p>
<p>La eficacia del mensaje de la austeridad y las reformas está teniendo contrapartidas que deterioran cada vez más al proyecto europeísta. Estamos ante un discurso que es terreno abonado para la demagogia. En Alemania, crecen los sentimientos nacionalistas y las apuestas por una Europa a dos velocidades. En Finlandia y Holanda, el populismo y los mensajes xenófobos logran un preocupante respaldo popular. El recelo crece entre el norte y el sur de Europa. El resurgimiento de estereotipos y tópicos hasta hace poco enterrados es señal de que se reabren heridas entre el norte y el sur. Mientras parte de la población germánica piensa que lo latinos somos vagos que vivimos por encima de nuestras posibilidades, nosotros los percibimos más cuadriculados que nunca.</p>
<p><strong>Filosofía protestante</strong></p>
<p>El discurso que comparten los gobiernos de Alemania, Holanda y Finlandia acerca de la crisis de la zona euro está impregnado de la filosofía protestante. Hija de un pastor protestante, el imaginario colectivo protestante ha podido influir en la visión que tiene Merkel de la crisis europea. La mencionada dicotomía norte-sur nos retrotrae a ese maniqueísmo luterano en el que las posturas tibias no tienen mucho espacio. Parece que para Merkel el futuro de la Unión se reduce a una lucha entre el bien que representan las “reformas” (los gobiernos austeros que tienen fe en el sacrificio y la disciplina fiscal) y el mal del inmovilismo (los gobiernos derrochadores e irresponsables).</p>
<p>Hay momentos en que da la impresión de que, aunque estuviera demostrado que la intervención del BCE y Alemania fuera la única solución, los merkelistas creen que la agonía a la que los especuladores están sometiendo a Europa meridional es necesaria para que los países sureños paguen sus pecados. Como postuló Calvino, Dios ha recompensado con la riqueza a los que trabajan. Intervenir sería perjudicial porque contribuiría a que la vagancia continuara. Las reformas son la salvación, hace cuatro siglos en el campo de la religión, y hoy en el de la política.</p>
<p><strong>España entiende a su Rottenmeier</strong></p>
<p>En este relato mítico, Merkel, siguiendo la clasificación de arquetipos de Ernest Jung, se nos representa como la figura del mentor negativo, como un guardián de la puerta que buscamos (para unos la vuelta al boom inmobiliario, para otros el simple mantenimiento del estado del bienestar). Dudo que la jefa de la CDU quiera ser percibida exactamente tal y como lo es en la Europa meridional: como una especie de señorita Rottenmeier cuya disciplina nos asfixia. De lo que estoy seguro es de que se equivoca en materia de comunicación e imagen. Su discurso tampoco parece acertado al 100% para el consumo interno. Por distintas razones, las encuestas y las distintas elecciones celebradas en los länder no le auguran buenos resultados, a pesar de que Alemania es la nación de la eurozona que mejor está resistiendo a la crisis. Pero insistimos, su peculiar estilo comunicativo tiene la virtud de haber conseguido que, sin necesidad de hablar la lengua de Goethe, los españoles la entendamos con total claridad.</p>
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