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	<title>online archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>online archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Comunicación online en la política local: a la búsqueda de oportunidades relacionales</title>
		<link>https://compolitica.com/comunicacion-online-en-la-politica-local-a-la-busqueda-de-oportunidades-relacionales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2020 22:43:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En cualquier gobierno, local o no, y en este contexto social y político, existe la necesidad de entender cómo comunicar y cómo impactar con nuestros mensajes, en una sociedad que vive -cada vez más- en red</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/comunicacion-online-en-la-politica-local-a-la-busqueda-de-oportunidades-relacionales/">Comunicación online en la política local: a la búsqueda de oportunidades relacionales</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Xavier Peytibi, <a href="https://twitter.com/xpeytibi?lang=es">@xpeytibi</a>, consultor de comunicación política en <a href="https://twitter.com/ideograma?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">Ideograma</a></strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph">En cualquier gobierno, local o no, y en este contexto social y político, existe la necesidad de entender cómo comunicar y cómo impactar con nuestros mensajes, en una sociedad que vive -cada vez más- en red. Pero ¿cómo comunica <em>online </em>un gobierno local? ¿Y en qué se diferencia de un gobierno nacional o regional? No ahondaremos en este artículo en la tipología de contenidos en red que hay que realizar, porque en todos los gobiernos son prácticamente los mismos: imagen, vídeo, contenidos multimedia, visibilidad del político/a… aparte de muchas otras iniciativas comunicativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al igual que hay muchas similitudes, también hay diferencias. La principal estriba, en mi opinión, es la posibilidad de conectar la comunicación <em>online </em>con la <em>offline</em>, que es en el mundo local cuando más sentido –y posibilidad real de lograrlo- tiene. Es en el mundo local cuando más hay que entender a las redes como medios de interacción, en vez de canales unidireccionales de promoción publicitaria. No se trata, pues, de difundir, sino de algo más importante, de buscar relaciones.  <br> Como indicaba Giansante en su libro <em>La comunicación política</em> <em>online</em>, “mientras que los otros medios de comunicación tienen una potencia de fuego mayor y más inmediata, internet permite “cultivar” el público y desarrollar una fuerte relación de confianza con sus simpatizantes que proporciona unos resultados más estables y duraderos a lo largo del tiempo”. Yo añadiría que esta capacidad relacional aumenta mucho más en un gobierno local, ya que las relaciones obtenidas en la red pueden desarrollarse a la vez en la calle, a través de reuniones, quedadas o conversaciones. Es lo que denomino “las campañas conectadas”, y que tiene en el mundo local las mayores posibilidades. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una buena monitorización de lo que sucede en la red, a través de conversaciones directas, pero también monitorizando temas o nombres (por ejemplo, es usual que monitoricemos por nombres de barrios o, en Twitter, por palabras clave, como “nombre de la ciudad + “protesta” o “problema”) debe servir al político/a para poder, no solo saber lo que está ocurriendo y se está diciendo, sino también para participar de esas conversaciones. Y puede hacerse de cuatro maneras: respondiendo en público –<em>online</em>-, respondiendo en privado –<em>online</em>-, generando un contenido sobre ese tema –<em>online- </em>o hablando con la persona y quedando en persona. Dependerá del equipo comunicativo elegir una u otra opción, pero solo relacionándose se genera la percepción de estar escuchando, de estar cerca de la ciudadanía, de intentar buscar soluciones reales a preocupaciones reales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/04/Tendencia3B_N47.jpg" alt="" class="wp-image-13542" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/04/Tendencia3B_N47.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/04/Tendencia3B_N47-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/04/Tendencia3B_N47-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Porque hay algo que ayuda sobremanera, a la vez que nos relacionamos, a lograr memorabilidad y buenas percepciones: hay que entender que no solo se trata de generar interacciones <em>on </em>y <em>offline </em>con la ciudadanía para lograr esas buenas percepciones, sino que esa ciudadanía también hablará de esas interacciones con sus círculos personales. Es el modo en el que el político/a entre en conversaciones de otras personas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La red permite ser usada, en un gobierno local, no solo para difundir información, sino para buscar relaciones, que es el modo de estar en esas conversaciones, de mostrarse atentos y cercanos, de generar oportunidades de interacción <em>off­line</em>. Lo que sucede en la calle va a las redes y lo que sucede en las redes puede tener su contrapartida en la calle (por ejemplo, haciendo un café, o en alguna invitación a un acto).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La importancia de los pequeños contactos, tal y como indican Green y Gerber en su libro Get out the vote, es enorme, ya que la capacidad de cambiar de opinión positivamente sobre un político/a después de conocerlo personalmente puede aumentar hasta en un 20 %. Además, el segundo gran objetivo después de buscar más relaciones debe ser el conseguir contenidos de esas relaciones. Volvemos a los contenidos. No hay mejor contenidos que imágenes, vídeos, testimoniales… con vecinos y vecinas. A su lado y hablando de temas que afectan a su cotidianidad, pero también a la cotidianidad del resto de vecinos/as. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En comunicación local <em>online</em>, salgamos de la burbuja politizada que representan nuestros seguidores y vayamos a buscar al resto de gente, la que habla –y sufre- de políticas y no tanto de políticos, la que tiene preocupaciones en su día a día y dudas, la que prefiere tener a un equipo de gobierno cerca y no lejos. Para eso sirve la comunicación <em>online</em>, y no solo para emitir información. Empecemos a comunicarnos. </p>
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		<title>Presentación del III Estudio de comunicación online de embajadas y consulados en España</title>
		<link>https://compolitica.com/presentacion-del-iii-estudio-de-comunicacion-online-de-embajadas-y-consulados-en-espana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Feb 2018 21:12:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[ACOP]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El evento, celebrado en la sede del Instituto Atlántico de Gobierno (IAG), contó con la presencia de personal de las distintas misiones diplomáticas en España. La presentación del III Estudio sobre la comunicación online de embajadas y consulados internacionales en España comenzó con la intervención de Leyre Celdrán, del IAG, seguido de Daniel Ureña, presidente [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El evento, celebrado en la sede del <a href="http://www.institutoatlanticodegobierno.org">Instituto Atlántico de Gobierno (IAG)</a>, contó con la presencia de personal de las distintas misiones diplomáticas en España. La presentación del III Estudio sobre la comunicación online de embajadas y consulados internacionales en España comenzó con la intervención de Leyre Celdrán, del IAG, seguido de Daniel Ureña, presidente de ACOP, y José Pedro Marfil, gerente de ACOP, quienes hablaron sobre la labor de la asociación y dieron a conocer los resultados del análisis de 2017.</p>
<p>José Pedro Marfil, destacó la principal novedad del estudio con respecto a los de años anteriores. En el informe de este 2017, se ha tratado de realizar un análisis de los datos no sólo cuantitativo, sino también cualitativo. Twitter y Facebook han sido las principales redes sociales incluidas en el estudio por su importancia en una buena estrategia de comunicación online.</p>
<p>A modo de conclusión, se ha observado que las delegaciones internacionales en España presentan una mayor presencia online y una mejora en la calidad y cantidad del contenido ofrecido. Asimismo, se ha encontrado una mayor conexión entre la página web de cada delegación y sus redes sociales, lo que facilita el alcance de los mismos por parte del usuario.</p>
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		<title>La comunicación online en las Embajadas</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-online-en-las-embajadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 15:05:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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		<category><![CDATA[comunicación estratégica]]></category>
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		<category><![CDATA[Paola Cannata]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Paola Cannata, @PaolaCannata Politóloga En muchas ocasiones, cuando hablamos de comunicación política, nos centramos en el aspecto más televisivo de la misma. Campañas electorales, entrevistas o debates acuden al imaginario colectivo para ocupar ese espacio. Sin embargo, esta área de conocimiento es muy amplia y transversal. Comprende vínculos con disciplinas como la lingüística, ciencia [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Paola Cannata,</span> <a href="https://twitter.com/PaolaCannata">@PaolaCannata</a> <strong>Politóloga</strong></p>
<p>En muchas ocasiones, cuando hablamos de comunicación política, nos centramos en el aspecto más televisivo de la misma. Campañas electorales, entrevistas o debates acuden al imaginario colectivo para ocupar ese espacio.</p>
<p>Sin embargo, esta área de conocimiento es muy amplia y transversal. Comprende vínculos con disciplinas como la lingüística, ciencia política, neurociencia, psicología o publicidad, entre otras muchas.</p>
<p>Uno de los aspectos más interesantes es el segmento de la comunicación pública, es decir, cómo las instituciones tratan de abrirse paso para comunicar con sus diferentes públicos. En el ámbito de los gobiernos y administraciones locales, este esfuerzo de gestión se hace patente en mayor o menor medida y podemos calibrar el ‘músculo’ de las instituciones y su voluntad por mostrar su trabajo y facilitar información al ciudadano.</p>
<p>Pero no solo ayuntamientos, ministerios y gobiernos comunican. Las embajadas y consulados son una representación internacional de un país más allá de sus fronteras con el objetivo de defender los intereses del Estado al que representa, fomentar su crecimiento económico, cultural, turístico y científico y ofrecer ayuda y cobertura a los ciudadanos residentes en el exterior.</p>
<p>Estas entidades cuentan con interesantísimos y complejos sistemas de funcionamiento que les permiten estar en contacto directo con su matriz y con las altas esferas de los países de residencia.</p>
<p>Las cancillerías cumplen con varios objetivos. Por un lado, velan por el mantenimiento de las relaciones entre el país que representan y aquel en el que se encuentran. Su trabajo, como cordón umbilical, puede ser más o menos intenso, pero el mero hecho de que un país cuente con delegación permanente en otro lugar del mundo supone un reconocimiento entre ambos y una disposición de diálogo. Como ejemplo, recordemos el impacto de la reapertura de la embajada de EE.UU. en La Habana, hecho que supuso un auténtico hito en las relaciones entre ambos países.</p>
<p>Además de esto, las embajadas cuentan con dos públicos esenciales: por un lado, los extranjeros residentes y visitantes ocasionales en el país de destino; por otro, los ciudadanos del país en el que se encuentra.</p>
<p>En este sentido, el desarrollo de una buena comunicación es clave para la adaptación de la comunicación a los nuevos públicos y a sus hábitos de consumo mediático. Aquí cobra una especial importancia el papel desarrollado por los medios <em>online</em>. Las redes sociales, bien gestionadas, suponen una vía de comunicación rápida y dinámica capaz de dar respuesta a inquietudes y dudas puntuales sobre la naturaleza y situación de los países.</p>
<p>El planeta continúa con su proceso vertiginoso de globalización. La información fluye de manera incesante y acelerada por todas las vías generando impactos que afectan a millones de personas. Una decisión en Edimburgo puede inquietar en Washington; un atentado en Barcelona pone en vilo a miles de ciudadanos en Berlín. La apertura de la bolsa de Japón es narrada cada mañana a primera hora en las principales emisoras de radio. En este contexto, disponer de las herramientas más oportunas para comunicar es esencial.</p>
<p>Las redes han permitido a las delegaciones diplomáticas alcanzar a sus públicos de manera directa, omitiendo intermediarios. Esto facilita y agiliza mucho las tareas comunicativas no teniendo que depender de un <em>gatekeeper</em> que modere los contenidos o tenga que publicarlos. Este hecho nos permite a las delegaciones, obviar otros problemas como la mala interpretación o selección intencionada de mensajes.</p>
<p>La información se transmite más rápido que nunca y traspasa fronteras a la misma velocidad. Sin embargo, con las redes sociales y las páginas <em>webs</em>, el creador del mensaje sigue sin tener el control absoluto sobre dónde aparecerá el mensaje, por lo que la responsabilidad en el uso de estas herramientas debe ser máxima, mucho más por parte de instituciones públicas. La planificación de medios se realiza para el mensaje original, pero una vez lanzado a la red los usuarios se convierten en dueños de este mensaje y se encargan de manejarlo a su antojo, con posibilidades de ser manipulado y viralizado.<br />
Además, las redes también han ido evolucionando, ofreciendo cada vez más posibilidades a los usuarios. Enlazar a contenidos de interés, emitir en directo determinados eventos o hacer encuestas entre los miembros de las redes son solo algunas de las posibilidades que ofrecen y que permiten aportar valor añadido a la presencia en estas plataformas.</p>
<p>Pero tener presencia no basta. La generación de perfiles no es suficiente si se desea mantener una comunicación estratégica. No lo es en el ámbito corporativo y tampoco en las delegaciones internacionales.<br />
Es esencial disponer de una estrategia comunicativa que apuntale cada una de las acciones y los mensajes que se quiere trasmitir desde las embajadas. En este sentido, es interesante observar los equilibrios narrativos que deben hacer las cancillerías. Por un lado, prestando atención a la situación del país de origen; por el otro, enfocando de manera precisa al lugar de residencia. Todo esto, con la dificultad añadida de las diferencias culturales entre los países. Cuestión no menor y que puede solventarse mediante la generación de equipos de trabajo mixtos que combinen experiencia en ambos contextos.</p>
<p>Precisamente los equipos resultan ser elementos de vital importancia para el correcto desarrollo de la comunicación digital. Muchos piensan que es cuestión menor, sin embargo, debe ser concebido como pilar estratégico de la imagen de las cancillerías y por tanto del país. Así, la gestión y emisión de mensajes apropiados, adaptados y segmentados, es una labor compleja y en raras situaciones puede ser asumida por un único individuo. De hecho, la mayor parte de los países que cuentan con valoraciones altas en el estudio que ACOP está realizando sobre la comunicación <em>online</em> de las embajadas corresponde a países que cuentan con equipos definidos que se dedican a ello.</p>
<p>Como siempre, es interesante recordar que no se trata únicamente de emitir mensajes. Las redes nos permiten ir más allá y desarrollar tareas de escucha activa con los usuarios. Esto nos permitirá conocer mejor sus características e inquietudes y nos facilitará emitir contenidos en los que estén interesados y que, por tanto, tengan un mayor impacto.</p>
<p>La escucha sigue siendo una de las labores pendientes de muchos perfiles institucionales en redes sociales. La focalización en la emisión de mensajes suele ser mayor que el interés por el <em>feedback</em> que dan los usuarios o simplemente para saber leer el momento en el que se desarrolla la conversación para poder adaptar mejores mensajes y respuestas.</p>
<p>Así llegamos a otro de los conceptos clave sobre la comunicación <em>online</em>: la ‘conversación’. Es cierto que algunos canales son más aptos que otros para desarrollarla de buena manera. Sin embargo, no hay que olvidar que muchos de los perfiles creados no contestan a los mensajes de otros miembros de la red perdiendo así el principal valor añadido de estas plataformas.<br />
A través de estas redes se permite una comunicación más inmediata y completa a la vez que integra el <em>f­eedback</em> entre emisor y receptor. El usuario es animado a participar y esto contribuye a crear un alto grado de fidelización ya que siente que es escuchado y que forma parte de la conversación.</p>
<p>Una interacción fluida de la embajada con el usuario es un paso más en el buen uso de las posibilidades que dan las redes sociales, que muchas embajadas deberían realizar. Aunque, son pocas las embajadas que le sacan el máximo de provecho a las redes sociales y a las ventajas que estas ofrecen.</p>
<p>El intercambio de información enriquece la participación en estas redes y las convierte en potenciales ventanillas electrónicas de la administración en las que los usuarios pueden hacer consultas o solicitar información sobre determinado tema. La posibilidad de gestionar estas situaciones de forma ágil puede desatascar en muchos casos las labores burocráticas a las que día a día se enfrentan embajadas y consulados con visados, pasaportes y gestiones de diversa índole.</p>
<p>Desde ACOP, llevamos prestando atención a esta modalidad de comunicación desde hace tiempo. Los estudios de comunicación digital de las embajadas en España han supuesto un punto de interés para las diferentes cancillerías que año tras año, se interesan en mejorar su trabajo. En este sentido, hay que reconocer el buen trabajo de los países que se esfuerzan en estar al día y establecer canales de comunicación eficiente con sus públicos objetivos.</p>
<p>Solo prestando atención a esta modalidad de comunicación se podrá comprender y analizar mejor qué estrategias comunicativas ponen en práctica las embajadas: si es puramente administrativa o si generan una verdadera comunicación política internacional, que les permita desarrollar “Marca País”.</p>
<p>Con las herramientas que actualmente brinda internet y con la alta profesionalización del sector de la comunicación, la posibilidad de conseguir un desarrollo en esta área que proporcione una comunicación más efectiva es cada vez mayor. A pesar de esto, aún hay un alto porcentaje de países que no concibe la comunicación <em>online</em> como un aspecto estratégico, lo que invita a pensar que aún queda trabajo en esta materia.</p>
<p>Todavía se encuentran muchas diferencias entre la comunicación <em>online</em> que practican unas embajadas respecto a otras. Por ejemplo, países con representación institucional en España como Reino Unido, Angola o Rusia desarrollan una estrategia comunicativa <em>online</em> completa, prestando atención a aspectos vitales para ello como perfiles en diferentes redes sociales, además de las mayoritarias a las que adapta el contenido y los mensajes según sus características y público o un equipo de comunicación dedicado a configurar la estrategia comunicativa de la embajada.</p>
<p>En el lado opuesto encontramos países que a pesar de tener representación institucional en España no desarrollan una estrategia comunicativa <em>online</em> que les permita lograr un posicionamiento y convertirse en una fuente de información para su público objetivo. Son países que, además de no tener perfiles en redes sociales tampoco cuentan con página <em>web</em> donde poder difundir sus informaciones o noticias.<br />
Entre un extremo y otro, es decir, entre desarrollar una estrategia comunicativa <em>online</em> y no desarrollarla encontramos países que poco a poco van adoptando pautas comunicativas que les acercan cada vez más a lo que sería una comunicación <em>online</em> completa.</p>
<p>Es el caso de los países que cuentan con un portal <em>web</em> o que además cuentan con perfil en una de las redes sociales mayoritarias, Facebook o Twitter, pero de ellas no se desprende una estrategia de comunicación definida.</p>
<p>Esta cifra nos muestra que aún queda mucho camino por recorrer para lograr que la mayoría de países practique una estrategia de comunicación <em>online</em> completa, pero lo cierto es que un 42% de las embajadas en España están en el camino de lograrlo, ya que este es el porcentaje de países que, además de tener página <em>web</em> tienen perfiles en las redes sociales mayoritarias.</p>
<p>Tras analizar diferentes parámetros, se identifica claramente a un grupo que desarrolla una comunicación global a través de sus redes. Esto es, además de facilitar y orientar a los usuarios sobre trámites y gestiones; dedica tiempo a difundir noticias de interés e información relevante sobre el país. Estos países se preocupan por transmitir sus valores diferenciales con el fin de posicionar sus productos, servicios, o destinos aplicando una estrategia comunicativa que logre afianzar una percepción positiva. Y es que, en un mundo tan globalizado como se ha comentado anteriormente, cualquier ciudadano es un potencial inversor, cliente o turista al que hay que mostrar los beneficios del lugar.</p>
<p>Además, tiene la capacidad de negociación con el gobierno que ejerce como anfitrión para promover las relaciones amistosas. Por todo ello tiene una clara y marcada dimensión política por lo que el desarrollo de una comunicación institucional internacional se torna fundamental.</p>
<p>Desarrollar una comunicación efectiva es una tarea compleja, ya que requiere de la planificación y atención constante de un equipo de profesionales que garantice una continua comunicación.</p>
<p>Por otro lado, resulta de interés comprobar la selección de canales <em>online</em> que hace cada delegación. Facebook, Twitter, YouTube o Instagram son las redes más utilizadas, cada una de las cuales con un perfil de usuario y unas características de contenido diferentes.</p>
<p>Las embajadas y consulados muestran que saben adaptarse a los nuevos tiempos y a los nuevos formatos para seguir manteniendo una comunicación completa y eficaz, a la vez que incrementan su empleo de las redes sociales, las cuales ocupan cada vez más terreno en la vida de las personas. Su dinamismo es una de las mayores ventajas ya que permite, no solo estar al tanto de las últimas noticias o actualizaciones, sino interactuar, realizar consultas o sugerencias.</p>
<p>Para que el trabajo comunicativo de la embajada acabe de ser completamente efectivo y valorado la comunicación a través de las redes sociales debe perseguir una interacción con el usuario, un <em>feedback</em> que sea capaz de mostrar aspectos positivos del país a través de la representación diplomática, e invitarle a sentirse partícipe.</p>
<p>Para conseguir una comunicación institucional internacional es necesaria una gestión adecuada y un incremento de los contenidos multimedia <em>online</em>, así como una estética y un estilo comunicativo coherente con la estrategia de la matriz. Una vía para lograrlo es dotar a los perfiles en redes sociales de galerías fotográficas actualizadas y videos de calidad que permitan que los mensajes lleguen a buena parte de usuarios y tengan una mejor acogida, visibilidad trasmitiendo y generando confianza.</p>
<p>Por tanto, para comunicar en la aldea global actual ya no podemos desarrollar mensajes sin pensar en el impacto que estos podrán llegar a tener en otros países o realizar las mismas estrategias de comunicación sin adaptarlas a las necesidades y características que presenta cada país.</p>
<p>Así, es necesario posicionar la comunicación <em>online</em> como un valor fundamental y transversal en el conjunto de tareas que forman la labor diplomática. Aún queda mucho camino por recorrer en esta materia, pero al mismo tiempo, como nos indican los datos, ya están en marcha las voluntades para lograrlo.</p>
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		<item>
		<title>La comunicación online de los Parlamentos</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-online-de-los-parlamentos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2013 14:50:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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		<category><![CDATA[Parlamentos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El buen funcionamiento de cualquier democracia parlamentaria depende del flujo eficiente y multidireccional de la información. Sin la información, la democracia en cualquiera de sus formas no podría existir. Pero si hay una institución democrática vinculada directamente a la comunicación es el Parlamento, “continuación y mera expresión institucional de la opinión pública” (De Vega, 1980). [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>El buen funcionamiento de cualquier democracia parlamentaria depende del flujo eficiente y multidireccional de la información. Sin la información, la democracia en cualquiera de sus formas no podría existir. Pero si hay una institución democrática vinculada directamente a la comunicación es el Parlamento, “continuación y mera expresión institucional de la opinión pública” (De Vega, 1980). La información está en el ADN de las instituciones parlamentarias: los ciudadanos necesitan tener información antes de tomar la decisión sobre quién los representará; los representantes necesitan información para adoptar sus decisiones, información documental y, sobre todo, información real. Ciudadanos y grupos organizados pueden convertirse en una de sus fuentes principales.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Rafa Rubio</span>, Profesor titular de la Universi­dad Complutense de Madrid y socio director de <a href="http://www.dogcomunicacion.com/">Dog Comunicación</a>.</p>
<p>Desde sus inicios, el Parlamento viene vinculado con el principio de publicidad. Su ejercicio permite romper la separación entre representados y represen­tantes, mejorar la educación política de los ciudadanos y facilitar el control social frente a la arbitrariedad y la corrupción. La pregunta principal, por tanto, es cómo el Parlamento puede realizar hoy el principio de publicidad, esencial para el ejercicio de sus funciones.</p>
<p>Los parlamentos son cada día más sensibles a la importancia de la comunicación con los ciudadanos como soporte de su legitimidad. Nacidos como reflejo de la opinión pública, su adaptación a la evolución de ésta no forma parte sólo de un deseo loable de mo­dernización sino que resulta absolutamente necesaria para conservar su papel clave en el sistema democrático, especialmente cuando las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han multiplicado exponencialmente la circulación de información y la capacidad de comunicación en tiempo real, suponiendo una verdadera revolución de las relaciones humanas.<br />
De ahí que la apertura del Parlamento a las modificaciones que se producen en la comunicación, y cómo estas afectan a la forma de configurarse la opinión pública, se desarro­llen no sólo en el ámbito de la introducción de nuevas herramientas sino que requieran una reflexión más amplia sobre el papel que el Parlamento está llamado a desempeñar en la sociedad red.</p>
<p>Los sitios web y las redes sociales se han convertido en los canales más utilizados por los ciudadanos para acceder al conocimiento, tanto inmediato como profundo, de la labor parlamentaria. Además, se están convirtiendo en el canal por antonomasia a través del cual los parlamentarios pueden comunicarse directamente con los ciudadanos y mejorar la comprensión del público acerca de la función y las responsabilidades del Parlamento.</p>
<p>En este sentido, las TIC ofrecen una serie de elementos que permiten que el Parlamento siga desarrollando con eficacia las funciones que le corresponden dentro del sistema democrático. De una forma u otra, éstas afectan al contenido de su comunicación y sus posibilidades de personalización, el peso del diálogo, las posibilidades de escucha, etc., de su gestión depende, en gran medida, que el Parlamento siga siendo espejo de la opi­nión pública, y no una isla, cada vez más alejada de la realidad.</p>
<p><strong>Contenido</strong></p>
<p>Para mantener una relación estable con los ciudadanos, el Parlamento necesita dar a conocer su labor. En esta labor de difusión, no basta con el anuncio y la reproducción integra de lo que ocurre en las Cámaras, labor que desarrolla desde hace siglos el diario de sesiones. Frente a lo que pudiera parecer, esta visión limita mucho la labor comunicativa de las cámaras, que se reduciría a ser fuente para los medios de comunicación o grupos de interesados y archivo para los que en el futuro quieran consultar. Esta labor podría servir a efectos de cumplir con el fin de control social, pero difícilmente permite cumplir con otros fines, igual de esenciales, como el acerca­miento representantes-representados y la educación ciudadana.</p>
<p>Paradójicamente, a pesar de que las webs parlamentarias han puesto a disposición de la sociedad más información que nunca (lo que para algunos debería solucionar el problema), la preocupación por la política aumenta y la educación política de la gente sigue siendo escasa. Ni una cosa ni la otra se consiguen por la acumulación de información. Asomarse a las webs parlamentarias garantiza encontrarse con gran cantidad de información sobre los procedimientos (especialmente los legislativos), información amontonada, contradictoria, pero con escaso atractivo y de la que resulta muy difícil obte­ner una idea precisa de la situación.</p>
<p>De ahí que sea necesario añadir a la labor de acumulación y ordenación de la información otra, mucho más compleja y necesaria, de filtro, selección y edición de la misma. Esto supone convertir los temas en el eje, sabiendo que los ciudadanos piensan en clave de temas y no de procedimientos parlamentarios, y en función de los mismos -habitualmente concretados en palabras claves- orientan sus búsquedas, sus suscripciones informativas, etc.</p>
<p>Además de comunicar en torno a los temas, las Cámaras deberían ser capaces de priorizar en función, no de la fecha de entrada en el registro o de su defensa en el pleno, sino del interés de la materia para la ciudadanía. Esto requiere, muchas veces, reelaborar la información, interpretarla, contextualizarla, editarla utilizando un vocabulario más cercano, o preparar, por ejemplo, resúmenes institucio­nales de las intervenciones o de lo más destacado de los temas.</p>
<p>En la misma línea de articular la comunicación en torno a los temas y no a los procedimientos ni a las instituciones, sería conveniente articular mecanismos de comunicación interinstitucional donde las TIC juegan un papel insustituible. La mentalidad de los ciudadanos, cuando de relacionarse con la política se trata, no responde a la estructura de la separación de poderes y tiende a ver las instituciones democráticas como un todo. De ahí la importancia del trabajo conjunto y la necesidad de retroalimentarse para que los ciudadanos puedan tener referentes únicos o al menos coherentes. Por eso debe existir una conexión directa entre la información de las webs del gobierno y las del Parlamento, al igual que entre el Congreso y el Senado, ya que para los ciudadanos no es fácil distinguir entre una y otra, y la web puede ser una buena forma de ofrecer información conjunta. Para lograrlo, aspectos como la interoperabilidad de los datos, el uso de herramientas comunes, o la coordinación de información (formato, terminología…) serían de gran utilidad.</p>
<p>Los tiempos son esenciales a la hora de ge­nerar contenidos capaces de atraer la atención de los ciudadanos. En el ecosistema informativo de Internet, el tiempo de respuesta ya no lo marca el periódico del día siguiente ni la próxima emisión del telediario; los tiempos en los que los ciudadanos demandan la información son prácticamente inmediatos. Salir un minuto antes o después puede ser determinante para el recorrido y el eco de la información. Ese manejo de los tiempos determina, junto al valor del contenido, la capacidad de la institución de ser considerada como referente informativo. A esto hay que añadir otro elemento, que aunque lo parezca, no resulta contradictorio, la permanencia en el tiempo. Internet permite mantener un sistema de archivo de información, fácilmente accesible en cualquier momento para todos, aunque haya pasado mucho tiempo, y que aporta valor a las funciones parlamentarias.</p>
<p>La página web se ha convertido en la memoria de la institución, de ahí que no tenga sentido que el tiempo de algunos contenidos de las webs parlamentarias vengan marcados por los cambios de legislatura, algo que no entra ni en el enfoque temático ni en el enfoque institucional del que venimos hablando. El control debe extenderse más allá de la legislatura, ofreciendo un contexto más amplio que, en un mundo de información fragmentada y poca memoria, en ocasiones, es lo único que permite acercarse a la realidad de las cosas.</p>
<p><strong>Personalización</strong></p>
<p>Uno de los elementos que caracterizan la nueva comunicación es su posibilidad de personalización. Las TIC permiten ofrecer información bajo demanda y ajustada a las necesidades de públicos distintos, algo que resulta valiosísimo en casos como el de los parlamentos, que cuentan con público heterogéneo.</p>
<p>Hasta el momento, los parlamentos han ofrecido información interesante para aquellos que ya estaban interesados pero no han acertado al tratar de llegar a los que no lo están. De ahí que resulte imprescindible determinar bien los públicos potenciales y ofrecer a cada uno de ellos servicios de valor que respondan a sus intereses y necesidades. Más allá de experiencias puntuales como las páginas infantiles, los parlamentos deben distinguir de manera clara su oferta para el personal de la cámara (funcionarios, parlamentarios y staff de los grupos), aquella para los que trabajan alrededor del Parlamento y están familiarizados con la ins­titución, sus miembros y procedimientos (periodistas, lobistas, académicos…), y su oferta para los ciudadanos.</p>
<p>Es en estos últimos donde hay más trabajo por hacer. Las webs parlamentarias siguen siendo webs de y para expertos, dejando de lado a los que deberían ser sus protagonistas, los ciudadanos. Ciudadanos de clase media (tecnológicamente hablando) para los que la tecnología pasa desapercibida, valorando sólo si puede encontrar de manera sencilla aquello que están buscando. Ciudadanos que quieren involucrarse en política, con las reglas con las que se involucran en otras actividades, sin solemni­dades ni tiempos especiales para ello, pero que no se sienten atraídos por las páginas de los partidos, más cercanas a la propaganda que a la información, y buscan referencias institucionales comprensibles y atractivas.</p>
<p>En este objetivo, la inclusión de formatos diversos, que vayan más allá del texto, como audios, infografías, vi­deos…, y la integración de estos formatos multimedia, a través de trascripciones o conversión en sonido de los textos (y viceversa), están ayudando a ampliar la llegada y el efecto de la información parlamentaria. La facilidad de perso­nalizar la suscripción a contenidos, la adaptación del lenguaje técnico y la generación de contenidos acordes a los intereses de grupos concretos también servirán a este objetivo. Descentralizar la gestión de determinados espacios dentro de las webs parlamentarias y facilitar la redistribución de información (a través de formatos fácilmente reutilizables) mejoraría también la personalización de la información.</p>
<p><strong>Escucha y diálogo</strong></p>
<p>En un momento en el que la propia na­turaleza de la comunicación pasa por la conversación, el diálogo se convierte en una obligación tanto para los parlamentos como para sus miembros. Como señalaba de Vega (85), “la representación burguesa no sería otra cosa que la traducción a nivel político y parlamentario de la opinión pública burguesa concebida como producto de la discusión entre particulares en el seno de la sociedad”.</p>
<p>De ahí que la escucha y el diálogo no sólo sean imprescindibles para comunicar eficazmente y llegar a un público amplio sino que forman parte natural de la esencia parlamentaria. El Parlamento redescubre así otra de sus funciones, al poder convertirse en un espacio público en el que puede producirse verdadero diálogo, lejos del ruido constante propio de los debates entre políticos y su reflejo en los medios de comunicación.</p>
<p>Es preciso participar en la conversación, tanto en la que se produce en las plataformas institucionales (web, blogs o perfiles sociales) en las que es necesario ir más allá de la actualización del perfil institucional, como en espacios públicos en el que se desarrollan conversaciones que afectan a la institución. Para esto no basta con estar, o proporcionar la plataforma técnica para el espacio público de debate, y esperar que la gente participe a su buen entender.</p>
<p>Promover el diálogo pasa por adoptar un papel activo, iniciar conversaciones sobre temas específicos (vinculados con la agenda parlamentaria), alimentar cada uno de esos espacios con información específica y relevante; invitar a personas que puedan ofre­cer información de interés, tanto parlamentarios como asesores y técnicos; velar por que se respete el tema de la conversación y protegerlo frente a intervenciones más propagandísticas que se unen al coro repitiendo argumentos como el eco que retumba, imposibilitando el verdadero diálogo.</p>
<p>Esta conducta, fruto de la voluntad de los partidos políticos de tomar cualquier espacio social existente, genera auténticas bata­llas campales <em>online</em> entre soldados virtuales, con frecuencia anónimos o incluso falsos, verdaderos zombies <em>online</em>. Esto aumenta los peligros de polarización, que afecta de forma clara a la orientación de los contenidos y las reacciones que estas pueden generar, ignorando que la información en democracia es material altamente sensible y las consecuencias de su manipulación pueden ser demoledoras (Sunstein, 2003). De ahí que los Parlamentos tengan que desarrollar una serie de labores para mantener el carácter constructivo, al menos en los espacios de diálogo. No es tarea fácil. Requiere protocolos claros (al modo de las guías de redes sociales que empiezan a utilizarse en las administraciones públicas), perfiles propios y preparación específica del personal, una preparación que vaya más allá de lo tecnológico.</p>
<p>Gracias al diálogo, las TIC pueden utilizarse también para mejorar procesos de elaboración compartida de políticas públicas. Junto al acceso a la información las nuevas tecnologías facilitan la apertura de canales de participación ciudadana a través de los que el ciudadano puede ser parte “activa en la toma de las decisiones que se tomen por y para su gobierno” (Ramírez Nardiz, 2011). No se trata de generar apariencia de participación, ni de prometer a los ciudadanos un papel decisorio que no les corresponde en el diseño actual de la democracia, se trata de implementar procedimientos útiles, que permitan a los ciudadanos la participación efectiva, ofreciendo espacios de deliberación democrática de carácter público, abiertos, donde la identificación individual y personal se convierta en requisito indispensable, y dónde los ciudadanos puedan llevar a cabo discusiones razonadas, en condiciones de igualdad, que serán trasladadas a la sede parlamentaria (Cebrián, 2012).</p>
<p>Las TIC ofrecen nuevas oportunidades y plantean nuevos retos a la comunicación parlamentaria. Gracias a las mismas es posible contar con un canal de comunicación interactiva y multidireccional entre representados y representantes que puede aumentar la capacidad de información y comunicación en ambos sentidos, facilitando sus posibilidades de intervenir en el diseño y la implementación de las políticas públicas. De esta manera, los parlamentos tienen la oportunidad de reivindicar su contribución determinante a la legitimación del sistema democrático. Esto requiere garantizar la calidad de la información que proporciona el Parlamento en sus distintos canales que deberá ser actualizada, relevante, adaptada a los distintos usuarios (en lenguaje, canal, formato y contenido), accesible y organizada.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Cebrián Zazurca, E. (2012) <em>Deliberación en Internet</em>. Fundación Manuel Giménez Abad, Zaragoza.</p>
<p>Ramírez Nardiz, A. (2011)<em> Democracia participativa</em>. Tirant lo Blanch, Valencia.</p>
<p>Sunstein, C. (2003) <em>República.com. Internet, democracia y libertad</em>. Paidós, Barcelona.</p>
<p>Vega García, P. de. (1980), en Aparicio, M. Á. (coord.), <em>Parlamento y sociedad civil</em>. Universidad de Barcelona, Barcelona.</p>
<p>Vega García, P. De. (1985) “El principio de publicidad parlamentaria y su proyección constitucional”, en <em>Revista de Estudios Políticos</em>, núm. 43, pp. 45-65</p>
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