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	<title>Parlamento Europeo archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Parlamento Europeo archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>La nueva distribución de escaños en el Parlamento Europeo tras el ‘brexit’</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Feb 2018 11:57:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Si hay algo verdaderamente importante en el ámbito político es el papel que juega la comunicación, sobre todo en situaciones tan relevantes y decisivas como las reuniones y negociaciones de la Unión Europea con el Reino Unido. Tanto es así que ha sido la predisposición a dialogar de ambas partes la que ha permitido finalmente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Si hay algo verdaderamente importante en el ámbito político es el papel que juega la comunicación, sobre todo en situaciones tan relevantes y decisivas como las reuniones y <strong>negociaciones de la Unión Europea con el Reino Unido</strong>. Tanto es así que ha sido la predisposición a dialogar de ambas partes la que ha permitido finalmente llegar a acuerdos como el del pasado 29 de enero, cuando se establecieron algunos de los términos para la transición de la salida del país británico de la UE, lo que puede que dure hasta el 31 de diciembre de 2020.</p>
<p>Pero, además, el ‘brexit’ ha provocado un intenso debate en lo que se refiere a la redistribución de escaños en el Parlamento Europeo. La principal propuesta que se presentó hace unos días en Estrasburgo establece que 27 de los 73 escaños de los que disponía el Reino Unido como Estado miembro de la Unión Europea, se repartirán entre los 27 países miembros de la UE. Así se indica en el ‘<a href="http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+REPORT+A8-2018-0007+0+DOC+XML+V0//EN&amp;language=es" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=en&amp;q=http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef%3D-//EP//TEXT%2BREPORT%2BA8-2018-0007%2B0%2BDOC%2BXML%2BV0//EN%26language%3Des&amp;source=gmail&amp;ust=1518691326780000&amp;usg=AFQjCNHBaMr2GzTEe3zbFP7L9-3AROIH0w">Informe de la comisión de asuntos institucionales</a>’ que propone reservar los otros 46 escaños a futuros miembros de la Unión o a las listas electorales transnacionales, aunque esto último ha sido rechazado por los eurodiputados en el Pleno. Este nuevo reparto de escaños se ha traducido en una <strong>intención de reducción de asientos en el Parlamento Europeo</strong>.</p>
<p>En total, la institución cuenta en la actualidad con 751 escaños, el máximo que permiten los tratados constitutivos. Uno de los objetivos de esta propuesta es evitar la infrarepresentación de Estados con menos población (ya que la Eurocámara sigue el principio de ‘proporcionalidad degresiva’) y conseguir que los países con menos escaños ganen entre uno y cinco asientos. En el caso de España, por ejemplo, se pasaría de 54 a 59 eurodiputados a partir de 2019.</p>
<p>Como ha informado el Parlamento Europeo, esta redistribución <strong>sólo entrará en vigor una vez se haya efectuado la salida de Reino Unido de la UE</strong>, lo que se espera que se produzca en marzo de 2019, a las puertas de las próximas elecciones europeas que podrían celebrarse del 23 al 26 de mayo de ese mismo año, tal como propuso la conferencia de presidentes del Parlamento.</p>
<p>La principal disposición normativa por la que se guía esta propuesta de distribución de asientos entre los Estados miembros es el artículo 14 del Tratado de la Unión Europea (TUE), que en su apartado 2 establece que “el Parlamento Europeo estará compuesto por representantes de los ciudadanos de la Unión. Su número no excederá de setecientos cincuenta, más el Presidente. La representación de los ciudadanos será decrecientemente proporcional, con un mínimo de seis diputados por Estado miembro. No se asignará a ningún Estado miembro más de noventa y seis escaños”. Y además añade que será el Consejo Europeo, a iniciativa del Parlamento Europeo y con su aprobación, el que tomará una decisión unánime sobre la composición de la Eurocámara conforme a los principios dispuestos en este artículo.</p>
<p>Así las cosas, la propuesta debatida en el pleno de la semana pasada <strong>fue aprobada con 431 votos a favor</strong>, 182 en contra y 61 abstenciones. Tras este respaldo, la iniciativa legislativa se remitirá a los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la UE, quienes deberán tomar una decisión unánime, y será el Parlamento quien dará su consentimiento final. Será éste uno de los temas analizados en una cumbre informal de los líderes de la UE el próximo 23 de febrero.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/ParlamentoEuropeo.ES/videos/1792911680759366/" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=en&amp;q=https://www.facebook.com/ParlamentoEuropeo.ES/videos/1792911680759366/&amp;source=gmail&amp;ust=1518691326781000&amp;usg=AFQjCNFcdVbfNetvoRujzhF1TjGuWYe9eQ">Vídeo del debate sobre la redistribución de escaños en el Parlamento Europeo (con traducción)</a></p>
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		<title>La comunicación de las elecciones europeas: Grandes novedades y grandes decepciones</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-de-las-elecciones-europeas-grandes-novedades-y-grandes-decepciones/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jun 2014 14:59:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las elecciones europeas, declaradas las más importantes de la historia reciente, nos han dejado una foto llena de claroscuros. Por primera vez, hemos visto a un puñado de candidatos a presidir la Comisión haciendo campaña a escala continental, buscando el voto de toda la ciudadanía europea, 380 millones de personas en 28 países. Ocho debates [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Las elecciones europeas, declaradas las más importantes de la historia reciente, nos han dejado una foto llena de claroscuros. Por primera vez, hemos visto a un puñado de candidatos a presidir la Comisión haciendo campaña a escala continental, buscando el voto de toda la ciudadanía europea, 380 millones de personas en 28 países. Ocho debates de televisión, decenas de mítines prácticamente por todo el territorio europeo, entrevistas en los grandes medios nacionales y un frenesí en las Redes Sociales, incluyendo ‘selfies’ según el canon impuesto en las galas de Hollywood. Nunca antes se vio un despliegue igual en unas elecciones al Parlamento Europeo. Pese a esto, los comicios dejaron una participación relativamente escasa y de marcado tono crítico, con un desafiante ascenso de los eurófobos.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Rodrigo Sosa</span>,director de comunicación de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, <a href="https://twitter.com/rsotweet">@rsotweet</a></p>
<p>¿Puede una novedosa campaña electoral europea romper una profunda desa­fección ciudadana derivada de una larga crisis y de una tendencia negativa en la valoración de las instituciones comunitarias? En esta o­casión, el Parlamento Europeo decidió subir la apuesta. Las elecciones de mayo de 2014, planteadas como “las más importantes de la historia reciente de la UE”, presentaban un giro democrático que se convirtió en el principal argumento para buscar la movilización de los ciudadanos: ahora, con la aplicación del Tratado de Lisboa de 2009, por primera vez, el voto podría determinar la elección del próximo presidente de la Comisión Europea, la principal institución de gobierno comunitario.</p>
<p><strong>Elementos de una campaña novedosa</strong></p>
<p><strong>Candidaturas paneuropeas.</strong> Con el punto de partida de los cambios de Lisboa, las principales formaciones europeas, Populares, Socialistas, la Izquierda Unitaria, Li­berales y Verdes se lanzaron rápidamente a la arena electoral y designaron a sus candidatos (Jean-Claude Juncker, Martin Schulz, Alexis Tsipras, Guy Verhofstadt, y José Bové y Ska Keller respectivamente) que, a modo de cabezas de lista, se presentaban directamente para presidir la Comisión.</p>
<p>Estas candidaturas <em>paneuropeas</em>, por encima de los tradicionales candidatos nacionales, significaron un cambio cualitativo importante desde el punto de vista de la comunicación. Las siempre abstractas y lejanas instituciones europeas se materializaban ahora en estos candidatos. Los ciudadanos podían ver caras concretas, figuras de carne y hueso que se dirigían a ellos con el objetivo declarado de liderar la Comisión.</p>
<p>Además, para mayor concreción, pese al creciente peso de las fuerzas minoritarias, la dinámica electoral y la capacidad de recursos terminó por focalizar buena parte de la atención de la campaña en el enfrenta­miento entre los candidatos mayoritarios, es decir, un duelo a dos entre Schulz y Juncker.</p>
<p><strong>Duelo de <em>selfies</em> en la Red.</strong> Ésta ha sido la campaña europea de Twitter y de los <em>sel­fies</em>. Las Redes Sociales, prácticamente ausen­tes en 2009, han constituido una de las principales novedades en el diseño de la comunicación. La carrera por emular algo del éxito de la híper conocida autofoto de Ellen DeGeneres rodeada de celebridades en la noche de los Oscar (una imagen, tan espontánea como planificada, que rompió records, con 3,4 millones de retuits) ha sido un buen ejemplo de ello.</p>
<p>Cada acto de campaña tuvo su <em>selfie</em>. En Twitter, Facebook, Instagram y Flickr hemos podido ver a los candidatos rodeados de jóvenes entusiastas, con el brazo estirado. Ahí están las fotos de Schulz en Barcelona, en Alemania, en Italia, o la de Juncker (con Esteban González Pons) en Madrid. Sin embargo, los resultados en términos cuan­titativos han sido más que modestos. Por ejemplo, la autofoto de Juncker en Madrid cosechó la cifra de… 39 retuits. Las de Schulz tampoco tuvieron mejor fortuna.</p>
<p>Más allá de que estas fotos no alcanzaron ni de lejos una difusión masiva, a nivel cualitativo, su uso ha buscado transmitir la frescura, la espontaneidad y la cercanía de los candidatos en cada acto. Y esto es especialmente interesante en una campaña europea, con líderes que habitualmente tienen una imagen cargada de sobriedad, seriedad y lejanía. Ver a políticos como Juncker y Schulz en una imagen grupal distendida y alegre rompe con lo esperado, resulta dife­rente, llamativo y novedoso.</p>
<p>En su intento por romper la atonía del electorado europeo, los equipos de campaña se volcaron con las Redes y multiplicaron la presencia en Facebook, Flickr, Instagram y, particularmente, en Twitter, que ha mostrado usos y estilos claramente diferenciados por parte de los dos candidatos mayorita­rios. Por ejemplo, en la cuenta de Schulz (<a href="https://twitter.com/MartinSchulz" target="_blank" rel="noopener">@MartinSchulz</a>) se ha optado por comunicar en distintos idiomas de cada país visitado durante el desarrollo de la campaña, especialmente por la vía de retuitear los mensajes de los simpatizantes locales. Desde luego, por lo menos en países como España o Italia, de relativamente bajo uso del inglés, ha sido una forma de generar cercanía. Por su parte, en la cuenta de Juncker (<a href="https://twitter.com/JunckerEU" target="_blank" rel="noopener">@JunckerEU</a>), con un layout más limpio y sobrio, se optó por los tuits ma­yoritariamente en inglés, alemán y francés. Una estrategia que puede haber influido en una menor popularidad en las Redes y una notable distancia en número de seguidores respecto del candidato socia­lista.</p>
<p>Sin embargo, pese a los esfuerzos de las dos principales coaliciones, la repercusión en las Redes Sociales ha sido limitada. Para el momento de la jornada electoral, Schulz y Juncker alcanzaron 108.000 y 36.000 seguidores en Twitter, y 136.000 y 16.000 me gusta en Facebook. Aunque el socialista ha obtenido mejores registros, nuevamente, se trata de cifras modestas considerando la escala europea.</p>
<p>Tampoco tuvieron mucho impacto en la lista de los temas más debatidos en Twitter­. En España, los días previos a la jornada electo­ral, fueron algunos partidos minoritarios los que lograron entrar en el listado de <em>trending topics</em>: por ejemplo, la formación Podemos llegó a liderar las tendencias el 22 de mayo con #VotandoPodemos, en una muestra de los movimientos de apoyo que tres días más tarde le permitirían obtener el cuarto lugar en las elecciones.</p>
<p><strong>Despliegue en los medios tradicionales.</strong> Veintisiete entrevistas a medios de una decena de países en 18 días de campaña en el mes de mayo, entre ellas a seis medios españoles (<em>El País, El Mundo, RNE, Efe, El Correo y Cinco Días</em>). Es decir, casi una entrevista y media por día. Este es el impresionante record de Jean-Claude Juncker en estas eleccio­nes europeas, en línea con el realizado también por el socialista Martin Schulz.</p>
<p>Un enorme esfuerzo que pone de manifiesto dos cosas. Por un lado, la gran complejidad que implica la comunicación en esta Unión, que en este caso obliga a desarrollar una campaña para 28 países, con lenguas diferentes y con distintas identidades y rea­lidades. Y, por otro lado, es una buena de­mostración del peso que siguen conservando los medios tradicionales y de su papel primordial en la comunicación de alcance masivo.</p>
<p>El despliegue en los medios españoles ha sido notable. En este sentido, el efecto novedad de las candidaturas europeas parece haber funcionado. La prensa brindó amplios espacios -dobles páginas y páginas enteras- a las entrevistas de los líderes de las coaliciones, que se sumaron a las concedidas por los candidatos nacionales y a los editoriales publicados. A nivel europeo, el interés y la presencia en medios se vio multiplicado por cuatro, según datos del Parlamento Europeo.</p>
<p>En España, este esfuerzo de cercanía ha redundado en una mayor presencia del tema de las elecciones europeas en los medios tradicionales, respecto de anteriores campañas, y ha puesto cara a los principales candidatos, líderes casi desconocidos para la ciudadanía española poco antes de los comicios. Este <em>sprint</em> de la comunicación electoral europea en mayo también puede haber contribuido en algo a la participación, del 45,9% frente al 44,9% de 2009, una subida marcada por el fuerte ascenso en Cataluña. Hay que tener en cuenta que, unas pocas semanas antes, sólo el 17% de los españoles sabía cuándo eran las eleccio­nes europeas, según la encuesta del CIS publicada el 9 de mayo.</p>
<p><strong>Debates televisivos.</strong> Los debates en te­levisión entre los candidatos europeos cons­ti­­tuyeron otra de las novedades de esta campaña. Los principales oponentes se enfrentaron hasta en ocho ocasiones en distintos países europeos. Cuatro cara a cara entre Schulz y Juncker en Bruselas, Berlín, París y Hamburgo, y tres debates a cuatro con Guy Verhofstadt y Ska Keller en Maastricht, Bruselas y Florencia (con José Bové en lugar de Ska Keller).</p>
<p>Hubo un solo debate a cinco, con Alexis Tsipras, en Bruselas (15 de mayo, Eurovision). Y fue el que más expectativa recogió. Con un formato novedoso, fue el primer duelo electo­ral en la historia de la televisión europea en ser retransmitido en 25 países y, al mismo tiempo, con un canal propio en Twitter (#tellEUROPE) que permitió la interacción, con preguntas a los candidatos. Posiblemente ha sido el evento de estas elecciones más seguido en las Redes: re­gistró 153.000 tuits de 35.000 usuarios y fue <em>trending topic</em> en Bélgica, Grecia, Francia, Italia y España, según datos de Eurovision. En España despertó cierto interés y, además de ser tendencia, esto quedó reflejado en el peso del castellano como la tercera lengua más utilizada durante el debate en Twitte­r (inglés 33%, francés 21%, español 20%, italiano 11% y alemán 7%).</p>
<p>La ausencia de este tipo de enfrentamiento televisivo ha sido el gran hueco de la campaña de los candidatos europeos en España. Quizás hubiera contribuido a generar algo más de expectativa, porque los dos debates que sí se produjeron de los candidatos españoles en TVE recogieron bajas audiencias. El duelo a dos entre los cabezas de lista del PSOE y del PP cosechó un magro 9,5% de media, con una audiencia de 1.830.000 tele­videntes, mientras que el segundo debate a seis obtuvo un paupérrimo 4,2% de media (830.000 televidentes).</p>
<p><strong>Un complejo escenario tras las elecciones</strong></p>
<p>¿Cuál ha sido el balance de este despliegue de comunicación? Todo depende de las expectativas que, en este caso, se pusieron muy altas al declarar estas elecciones como históricas. De esta manera, a las grandes novedades le siguieron grandes decepciones. A la luz de los resultados, con una participación relativamente escasa y de tono claramente crítico, el mensaje no parece haber funcionado en la dirección esperada.</p>
<p>Pese a todos los esfuerzos de comunicación, el porcentaje de votantes a nivel europeo apenas se mantuvo (43,09% frente al 43% de 2009). Sin embargo, puesto en contexto, esto también puede verse como un logro, teniendo en cuenta que los sondeos hacían temer una abstención mucho mayor y que, por primera vez, se ha logrado frenar el continuado descenso en la participación en estas citas electorales. Al mismo tiempo, también es necesario ponderar el papel movilizador de las fuerzas más críticas y la necesaria lectura de la realidad particular de cada país. Así, el porcentaje de votantes su­bió mucho en Alemania (de 43,2 a 47,9) y en Francia (de 40,6 a 43,5), pero bajó mucho en Italia (de 65 a 53), y cayó a los subsuelos en países del Este (de 19,3 a 13 en Eslovaquia; de 28,2 a 19,5 en República Checa; de 24,5 a 22,7 en Polonia).</p>
<p>De los dos fantasmas que sobrevolaban Bruselas en estas elecciones, la abstención y la eurofobia, el primero, parece haber sido, si no eliminado, sí neutralizado. Por el contrario, el segundo, ha crecido de forma notable y ha adquirido gran notoriedad. Por un lado, las dos formaciones mayoritarias, las que más campaña hicieron, perdieron en conjunto más de un 8% de apoyo: los Populares ca­yeron abruptamente, pasando del 35,7% al 28,3% (pierden 61 escaños), mientras que los Socialistas no lograron subir, pasando del 25,9% al 25,3% (pierden 6 escaños). Todo ello, en favor de las fuerzas minoritarias más críticas, y muy especialmente de euroescépticos y eurófobos, una constelación dispersa de diversos partidos que ahora suman un 20% (con una subida del 5%), con la alta visibilidad que otorgan triunfos como los de Marine Le Pen en Francia o Nigel Farage en Reino Unido. “Sí, se logró cierta movilización, pero de los que no queríamos que votaran”, dicen algunas voces críticas en Bruselas.</p>
<p>“Nuestra valoración del resultado tiene elementos positivos, hemos frenado la abstención y la participación ha subido en los países con más peso y con más población”, señala Jaume Duch, portavoz del Parlamento Europeo. “Por otra parte, en contra de todos los anuncios y análisis catastrofistas, no ha habido un desembarco de fuerzas eurófobas, el 80% de la cámara siguen siendo partidos a favor de la integración europea”. Asimismo, “respecto a la campaña, se ha conseguido que la ciudadanía y los medios conozcan los cambios derivados de la puesta en marcha del Tratado de Lisboa”, concluye, reafirmando la apuesta del Parlamento por una mayor cercanía y conexión con la ciudadanía.</p>
<p>“Se han cometido muchos errores en la estrategia de comunicación”, afirma por su parte Cristina Gallach, portavoz del Consejo Europeo, que se refiere al énfasis puesto en el mensaje de la e­lección del presidente de la Comisión. “Se ha manipulado el procedimiento para hacer pensar a la gente que se iba a elegir al presidente de Europa (…) y ha sido un error pensar que esto podía movilizar. Sí, ha sucedido en Alemania, también en Francia, pero por la contraria”.</p>
<p>En relación a la participación, Marcelino Oreja, ex comisario europeo de Energía y ex parlamentario europeo, afirma que el esfuerzo no ha sido suficiente. “Ha faltado información, el ciudadano no ha sido consciente de las repercusiones de estas elecciones”, señala Oreja, presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. “El 80% de las decisiones importantes vienen de Europa, hay que conocer cómo funciona”, dice, y añade: “hay que aumentar la comunicación desde las instituciones europeas y también desde los Gobiernos nacio­nales”.</p>
<p><strong>¿Déficit de comunicación o déficit de políticas?</strong> Más allá del debate sobre los posibles errores de comunicación, no hay que olvidar que estas elecciones se producen en el marco de la peor crisis económica, social y política de la historia reciente, y con una gestión muy cri­ticada y extremadamente impopular, que ha puesto a Bruselas en el centro del huracán. En este sentido, “hay una tentación que es decir, cuando algo va mal, que Europa es la culpable y, cuan­do va bien, que el Gobierno nacional es el responsable. Ahora la culpa es de Europa”, afirma Oreja.</p>
<p>Por otra parte, “ahora se culpa a la comunicación, cuando en realidad es un problema de políticas”, señala Gallach. “Cuando hay problemas políticos se suele sobrevalorar la importancia de la comunicación”, concluye. Efectivamente, parece difícil que la comunicación, por muy poderosa que sea, ocupe el lugar de las políticas y acalle el profundo malestar ciudadano por la austeridad y los recortes.</p>
<p>A partir de estas elecciones y sus complejos resultados, se abre una nueva etapa política. El nuevo Parlamento y el resto de las instituciones europeas deberán tomar nota y buscar renovadas vías de comunicación con los ciudadanos. En cualquier caso, parece claro que el novedoso experimento de esta campaña a escala continental representa un paso adelante en la difícil tarea de la comunicación europea.</p>
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		<title>“Es un trabajo apasionate y en constante evolución”</title>
		<link>https://compolitica.com/es-un-trabajo-apasionate-y-en-constante-evolucion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jun 2014 14:56:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Jaume Duch, Director de medios de comunicación y portavoz del Parlamento Europeo El catalán Jaume Duch Guillot ocupa desde de 2006 el cargo de Director de Medios de Comunicación y Portavoz del Parlamento Europeo, pero lleva más de 20 años vinculado a la Unión Europea siempre en puestos relacionados con la comunicación. El [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Jaume Duch, Director de medios de comunicación y portavoz del Parlamento Europeo</h2>
<p><strong>El catalán Jaume Duch Guillot ocupa desde de 2006 el cargo de Director de Medios de Comunicación y Portavoz del Parlamento Europeo, pero lleva más de 20 años vinculado a la Unión Europea siempre en puestos relacionados con la comunicación. El Molinillo de ACOP entrevista a una de las personas que más sabe de los entresijos del Parlamento Europeo y sus políticas de comunicación con muchos temas en la agenda como la cada vez mayor fuerza de los populismos antieuropeos, la falta de relato frente a la crisis o la desafección latente respecto al gran sueño europeo de anteriores generaciones.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Jordi Rodríguez Virgili</span></p>
<p><strong>En las elecciones al Parlamento Europeo, a pesar de que conocemos a los candidatos que proponen los partidos a presidir la Comisión, el aumento de competencias del PE y la labor de difusión e incentivación del voto desde las instituciones, todas las encuestas apuntaban a una bajada de la participación, ¿Qué interpretación hace como portavoz del PE?</strong></p>
<p>Yo siempre dije que esta vez invertiríamos la tendencia y así ha sido. Ha votado mayor porcentaje de gente que en 2009. Alemania, el país en el que el aumento ha sido más considerable, es también el país en el que ha habido más debate europeo y más enfrentamientos televisados entre candidatos a la presidencia de la Comisión. Es fácil sacar conclusiones&#8230;</p>
<p><strong>En un Parlamento sin mayorías absolutas no será suficiente con ser el partido más votado, será imprescindible sumar los aliados necesarios para alcanzar 376 escaños. Puede ser decisivo el sentido del voto de los liberales (ALDE), izquier­distas (GUE/NGL) y verdes (Verdes/EFA), pero también se habla de la posibilidad de una gran coalición al estilo alemán entre el PPE y los Socialistas. ¿Qué le parece más factible? ¿En que afectaría al funcionamiento del parlamento una opción u otra?</strong></p>
<p>En el Parlamento Europeo nunca un solo grupo parlamentario ha dispuesto de ma­yoría absoluta, por lo que los pactos forman parte del ADN de la institución. Con estos resultados, queda claro que la mayor parte de la legislación seguirá dependiendo de acuerdos entre populares y socialistas, aunque en muchos casos la coalición será más amplia. Eso no es bueno para generar noticias, pero es bueno para la calidad del trabajo parlamentario.</p>
<p><strong>¿Les preocupa el aumento de la presencia de euroescépticos en el PE, tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda? ¿En qué puede afectar a su trabajo de portavoz?</strong></p>
<p>Han aumentado, pero no tanto como algunos anunciaban. La presencia de la ultraderecha es más un problema de dos o tres países que un problema europeo, porque en la cámara europea no llegan apenas al 5% del voto y su presencia queda muy diluida. Los euroescépticos que no se considerando de ultraderecha suponen otro 10%, contando también a los que se sitúan a la izquierda del socialismo. No suponen riesgo alguno para el trabajo diario de la ins­titución y sinceramente creo que tampoco para el mío. Ya llevan años en el Parlamento, incluso con grupo parla­mentario propio. No va a haber grandes sorpresas.</p>
<p><strong>Este Parlamento será el primero elegido después del Tratado de Lisboa: mayores competencias, la elección del presidente de la comisión… Si, como es previsible, esto supone una mayor “politización”, en el sentido partidista, del trabajo de la Cámara, ¿cómo cree que incidirá en su trabajo pasar de portavoz de una cámara que funciona por consenso a otra más “politizada”?</strong></p>
<p>Esa evolución ya se ha ido produciendo durante la última legislatura. No sólo el trabajo del portavoz sino también, el de todo el departamento de información y de comunicación han debido adaptarse paulatinamente, respetando escrupulosamente la línea de demarcación entre nuestro trabajo y el de los diputados y sus equipos de prensa. Al mismo tiempo, el mandato de nuestras autoridades políticas es el que es: ayudar a los medios a hacer su trabajo, dar a conocer la actividad del Parlamento y al mismo tiempo impulsar los valores euro­peos. Eso no va a cambiar.</p>
<p><strong>El Parlamento es considerado la “pri­mera institución” de la Unión Europea y su Presidente tiene preferencia protocolaria sobre las demás autoridades europeas. Sin embargo, esa preferencia no se refleja en la percepción de los ciudadanos y los presidentes del Consejo y la Comisión son más conocidos. ¿Les preocupa este hecho?, ¿Qué se puede hacer para trasladar esta preferencia protocolaria en el conocimiento de los europeos?, ¿Cree que el mandato corto de la presidencia del Parlamento de tan solo dos años y medio (aunque sea re­novable) dificulta la visibilidad del pre­sidente y la institución?</strong></p>
<p>Es verdad que protocolariamente va por delante, pero un presidente de Parlamento siempre tiene menos posibilidades de ser conocido que el presidente de un ejecutivo. Eso pasa en los países y en la UE también. Que sea elegido para dos años y medio y no para toda la legislatura es una dificultad evidente. Muy a menudo el presidente del Parlamento empieza a ser conocido cuando ya prácticamente ha acabado su mandato. Es un continuo vol­ver a empezar. Dicho esto, el último presidente ha conseguido darse a conocer más que los anteriores, confirmando lo que ya sabemos: una presidencia más política y menos institucional tiene más impacto mediático.</p>
<p><strong>Más allá de estas elecciones, ¿Cómo ha sido su trabajo todos estos años? Un Parlamento que reúne a representantes de 28 países, con 23 lenguas oficiales y de trabajo, ¿Cómo coordina la unidad de mensaje con la diversidad de inte­reses y destinatarios que implica la comunicación del Parlamento Europeo?</strong></p>
<p>Es un trabajo sin fin, pero apasionante y en constante evolución. Durante los pri­meros años era difícil percibir los resultados pero en la última legislatura las cosas han cambiado mucho. El Parlamento está más presente en los medios y la prensa por fin ha entendido que se ha convertido en una institución influyente. Eso hace mi trabajo más fácil. La unidad de mensaje se logra a través de una buena coordinación de nuestras herramientas de comunicación, ya sean el servicio de prensa, nuestra programación audiovisual o los contenidos que publicamos en la red. Lo que es más complicado es decidir cuáles son los temas que merecen prioridad, porque no siempre es fácil saber qué puede interesar más a la prensa. El multilingüismo es una dificultad desde el punto de vista técnico, pero lo hemos transformado en una ventaja. Nos permite adaptar la información a los intereses de los diferentes países.</p>
<p><strong>A lo largo de todos estos años, en sus relaciones con los medios, ¿cómo a­tender a medios de países tan diversos, con dinámicas nacionales tan distintas? ¿Se nota mucho la diferencia de actitudes profesionales entre los periodistas de unos países y otros?, ¿Recuerda alguna anécdota especialmente significativa?</strong></p>
<p>Es imposible hacerlo bien ni no se cuenta con un equipo potente, con gente de todos los Estados miembros o que al menos permitan cubrir todas las lenguas oficiales de la Unión. Nadie atiende mejor a un periodista letón que un jefe de prensa letón, que conoce el contexto político y la forma de trabajar de los medios de su país. En cuan­to a los periodistas, los hay más incisivos que otros, pero también hay quienes prefie­ren entrevistar al funcionario que al político, porque les parece que el funcio­nario es el único que les va a contar las cosas como son: “Exportan a la UE el modelo nacional”.</p>
<p>Más que anécdotas recuerdo momentos muy especiales, como preparar los aspectos mediáticos de la visita del Presidente del Parlamento al Papa Francisco o cuando hace unos días tuve que subirme a un escenario, frente a mil periodistas, para dar los resultados de las últimas elecciones europeas. No es fácil.</p>
<p><strong>El Parlamento Europeo es la institución pública de Europa con más presencia en las Redes Sociales y ofrece una web ins­titucional con un alto componente social, que informa y facilita el diálogo online entre eurodiputados y ciudadanos. ¿Cómo gestionan este trabajo?, ¿Qué valoración hace del uso de estas herra­mientas?, ¿Cree que además de un canal de información y comunicación se puede abrir el Parlamento a la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones?</strong></p>
<p>Nuestra presencia en las Redes es el resultado de seis años de trabajo diario y decidido. Desde el primer momento entendimos que eran un instrumento de primer orden para acercar la institución al ciudadano y eso es lo que intentamos hacer. Es verdad que somos líderes en presencia institucional tanto en Facebook como en Twitter. Detrás está el esfuerzo de un equipo central muy joven y de nuestros <em>community mana­gers</em> en cada Estado miembro. Hemos sido capaces de crear nuestras propias aplicaciones, como un chat vía Facebook o una plataforma, <a href="http://epnewshub.eu/#/template=newslist" target="_blank" rel="noopener">epnewshub.eu</a>, que permite seguir en tiempo real la actividad de los eurodiputados en las Redes.</p>
<p>Pero este esfuerzo solo tiene sentido si se logra la interactividad entre votantes y diputados. No basta con informar, hay que dar a la gente instrumentos que les permitan comunicarse con el diputado y controlar su trabajo. Durante las eleccio­nes pusimos en marcha una aplicación que permitía seguir las campañas de los candidatos a la presidencia de la Comisión y su actividad en Twitter. Las cifras son muy buenas, por ejemplo más de un millón de tweets la última semana de campaña, de ellos 700.000 el día de las elecciones. Que somos pioneros en la utilización de las Redes Sociales en la política europea lo demuestran las acciones que tanto Google como Facebook y Twitter pusieron en marcha durante las elecciones europeas.</p>
<p><strong>¿Son receptivos los eurodiputados a la necesidad de la comunicación permanente con los ciudadanos y los periodistas? En no pocas ocasiones, parece que solo hablan en elecciones, después tiempo de ausencia y silencio.</strong></p>
<p>Lo son cada vez más, a medida que aumenta el porcentaje de diputados fami­liarizados con las Redes Sociales y con la evolución de los medios de comunicación. El eurodiputado europeo tiende a sentirse víctima de un cierto muro de silencio sobre la actividad del Parlamento, por lo que normalmente coopera con los medios y no le importa explicar su trabajo las veces que haga falta. El porcentaje de presencia activa en las Redes es más alto que en muchos parlamentos nacionales y es raro que se nieguen a participar en las acciones informativas que organizamos.</p>
<p><strong>Lleva casi dos décadas dedicadas a la comunicación en el Parlamento Europeo ¿qué destacaría de la evolución en estos años de la Unión Europea en general y el Parlamento en particular?</strong></p>
<p>Tanto la Unión como su Parlamento son ahora mucho más influyentes que antes. Su actividad tiene impacto real en la vida de los ciudadanos. Eso hace que la cobertura informativa sea mucho más importante que antes. Al mismo tiempo la época a­crítica ya ha pasado. La crisis económica ha hecho que la gente se interese más, pero también que cuestione abiertamente algunas decisiones o que se pregunte quién las toma y con qué legi­timidad lo hace. Ahí es donde nos encontramos con el problema de “Bruselas”. La gente nos ve como una especie de nube. Al ciudadano le es muy difícil distinguir las responsabilidades concretas de cada institución o, lo que es más grave, entre las que corresponden a la UE y las que son resultado de las decisiones que toman los gobiernos cuando se reúnen en Bruselas. En cualquier caso, es mucho más gratificante trabajar para el Parlamento actual, percibido como un centro de poder, que para la institución desconocida que era hace veinte años.</p>
<p><strong>¿Cuál es el principal reto para el futuro?</strong></p>
<p>Hacer que la gente sea consciente de que el Parlamento Europeo no es sólo una cámara legislativa con influencia en sus vidas, sino también la institución clave para lograr que la futura Unión Europea sea tan democrática como poderosa. Si los ciudadanos no perciben que pueden controlar las decisiones que se toman a nivel europeo, igual o mejor que a nivel nacio­nal, acabarán por oponerse a ellas, por bien fundadas que estén.</p>
<p>Para lograrlo hace falta seguir mejorando la presencia de la actualidad parlamentaria europea en los medios de comunicación, fundamentalmente en la televisión y en aquellos países en los que la prensa sigue pensando que informar sobre Europa “es aburrido” o corresponde a los que se dedican a la política exterior.</p>
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		<title>“Nuestro empeño es construir una Europa de consenso más cercana a sus ciudadanos”</title>
		<link>https://compolitica.com/nuestro-empeno-es-construir-una-europa-de-consenso-mas-cercana-a-sus-ciudadanos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 20:27:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Europa de consenso]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Lahousse-Juárez]]></category>
		<category><![CDATA[Parlamento Europeo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Juana Lahousse-Juárez, Directora General de Comunicación del Parlamento Europeo. Desde marzo de 2010, Juana Lahousse-Juárez es la directora general de comunicación del Parlamento Europeo. Se trata de la española con una responsabilidad más alta dentro de la Eurocámara, un organismo que conoce a la perfección tras una larga trayectoria de 27 años en [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Juana Lahousse-Juárez, Directora General de Comunicación del Parlamento Europeo.</h2>
<p><strong>Desde marzo de 2010, Juana Lahousse-Juárez es la directora general de comunicación del Parlamento Europeo. Se trata de la española con una responsabilidad más alta dentro de la Eurocámara, un organismo que conoce a la perfección tras una larga trayectoria de 27 años en su Administración. Formada en Psicología, Pedagogía y Traducción, no es la primera vez que desempeña labores comunicativas, puesto que ya fue durante nueve años (1998-2007) directora de comunicación del propio directorio que ahora encabeza. Entre 2007 y 2010 estuvo al frente de la Dirección General de Traducción, y entonces volvió a su antiguo departamento para liderar la comunicación de un Parlamento Europeo que, a su juicio, se enfrenta al desafío de aprovechar la creciente atención mediática hacia las instituciones europeas para trasladar su mensaje de modo que sea mejor entendido por la mayoría de ciudadanos.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Jordi Rodríguez Virgili y Manuel Bartolomé Castro</span>.</p>
<p><strong>Licenciada en Pedagogía y Psicología, y con estudios en el Instituto Superior de Traductores e Intérpretes. ¿Qué aporta desde esta formación a la comunicación del Parlamento Europeo?</strong></p>
<p>La propia lengua, unida al conocimiento de otros idiomas, acerca a otras culturas de una forma muy intensa. El trabajo para defender tu país y tus ideas en una Europa común se hace en tu propia lengua, la del corazón, pero el uso y dominio de las demás te da una pers­pectiva mucho más rica. El mérito de esta institución es respetar las diferencias de sus países miembros construyendo un proyecto común. Las escuelas deberían ampliar la enseñanza de otros idiomas, tendría que ser algo tan básico como aprender matemáticas o historia. Y bueno, lo de la Pedagogía y Psicología, siempre ayuda.</p>
<p><strong>¿Cuáles son sus objetivos principales al frente de la Dirección General de Comunicación del Parlamento Europeo?</strong></p>
<p>La Dirección General de Comunicación tiene como misión proveer información precisa y objetiva sobre las actividades del Parlamento Europeo a un público muy diverso. En particular, ponemos un gran énfasis en trasladar al público la naturaleza política propia de nuestra institución, ya que es la única cuyos miembros son elegidos por sufragio universal dentro de la Unión Europea. Ya sea a nivel central o local, la DG de Comunicación inte­ractúa directamente con el público, o bien se dirige a él indirectamente a través de los diferentes medios a nuestra disposición para acercar el Parlamento a los ciudadanos.</p>
<p>Un Parlamento que reúne a represen­tantes de 27 países y con 23 lenguas oficiales y de trabajo, ¿cómo coordina la unidad de mensaje con la diversidad de intereses y destinatarios que implica la comunicación del Parlamento Europeo?</p>
<p>En el Parlamento damos mucha importancia a lo que llamamos glocal. El lema de la Unión Europea es “unidos en la diversidad”, y esto en el Parlamento se da en su máxima expresión. Personas de diferentes nacionalidades, lenguas y familias políticas trabajan todos los días juntos para que el proyecto europeo avance. A pesar de la complejidad de su gestión, esta diversidad nos enriquece.</p>
<p>Desde el punto de vista de la comunicación, he de decir que tratamos de comunicar los debates y las medidas del Parlamento desde una perspectiva que pueda ser entendida a nivel nacional. Las decisiones son las mismas para todos pero tienen consecuencias dife­rentes en cada país. Los servicios centrales producen una enorme cantidad de información cada semana y nuestras Oficinas de Información en los Estados Miembros realizan un excelente trabajo a la hora de explicar las consecuencias locales de una decisión del Parlamento y de la Unión.</p>
<p><strong>¿Cuáles son las principales dificultades para alcanzar sus objetivos y con qué claves se pueden afrontar?</strong></p>
<p>Las principales dificultades son, sin duda, el poder adaptar lo mejor posible el mensaje para que sea entendido por la gran mayoría de los ciudadanos en toda la UE, y la política de multilingüismo casi total que tenemos en el Parlamento. Todo esto, además, con recursos limitados, así que la clave para afrontarlas es creatividad y contar con gente apasionada por la comunicación y por el proyecto europeo.</p>
<p>La crisis económica y del euro, con los rescates a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, ha dado más visibilidad a las instituciones europeas. ¿Se está aprovechando esta oportunidad para acercar Europa a los ciudadanos y que éstos conozcan más y mejor la importancia y funciones del Parlamento Europeo?</p>
<p>Efectivamente, la crisis ha hecho que la atención mediática y ciudadana se centre ahora mucho más en las instituciones europeas que en el pasado. Pero más atención no conlleva necesariamente mejor información. Creo que ahora son más conscientes de la importancia y del impacto de las decisiones que se toman aquí, pero es nuestra responsabilidad aprovechar esta atención ciudadana y mediática para transmitir la información europea de primera mano.</p>
<p>El Parlamento es considerado la “pri­mera institución” de la Unión Europea y su Presidente tiene preferencia protocolaria sobre las demás autoridades europeas. Sin embargo, esa preferencia no se refleja en la percepción de los ciudadanos, y los presidentes del Consejo y la Comisión son más conocidos. ¿Qué se puede hacer para trasladar esta preferencia protocolaria en el conocimiento de los europeos? ¿Cree que el mandato corto de la presidencia del Parlamento de tan solo dos años y medio dificulta la visibilidad del presidente y la institución?</p>
<p>Es cierto que el jefe del ejecutivo -como ocurre a nivel nacional- tiene más reconocimiento público que el Presidente del Parlamento. Aquel dispone además de un mandato claro para expresar una posición única que es la de la Comisión. En el Parlamento, la duración del mandato resulta de un acuerdo entre todas las fuerzas políticas. Cada dos años y medio no sólo se renueva el puesto de Presidente, sino también el resto de cargos institucionales, hasta los portavoces de los grupos políticos en las comisiones parlamentarias. Ahora bien, no hay que confundir los personajes con las instituciones. El Parlamento Europeo es la institución europea mejor conocida y valorada por los ciudadanos europeos según los últimos Eurobarómetros.</p>
<p><strong>¿Son receptivos los eurodiputados a la necesidad de comunicación permanente con los ciudadanos? En no pocas ocasiones, parece que solo hablan en eleccio­nes, después tiempo de ausencia y silencio.</strong></p>
<p>Los eurodiputados son muy conscientes de la importancia de una comunicación constante con los ciudadanos. La mayoría de ellos dedican gran parte de su tiempo a esta labor a lo largo de los cinco años de legislatura. Prueba de ello es el gran número de parlamentarios con perfiles en las redes sociales, o el tiempo que destinan a la atención de correos electrónicos y llamadas de los ciudadanos, reu­niones, visitas o conferencias en universidades y escuelas. Es cierto que unos euro­diputados son más activos que otros, pero en líneas generales la comunicación directa con los ciudadanos es un trabajo constante, que, por cierto, en muchas ocasiones no encuentra la repercusión mediática deseada.</p>
<p>En los últimos años se han producido casos de corrupción de europarlamentarios e irregularidades como la de aquellos que fichaban, cobraban y se iban sin participar en los plenos. ¿Cómo afronta esta comunicación de crisis que afecta negativamente a la valoración del Parlamento Europeo?</p>
<p>El Parlamento cuenta con un servicio de comunicación de crisis que responde ante este tipo de situaciones. No obstante, existe una crisis de confianza en la clase política que no sólo afecta al Parlamento Europeo, sino también a otros parlamentos nacionales. Esta comunicación la afrontamos poniendo de relieve las decisiones que se toman en el Parlamento. Muchas de ellas causan un profundo efecto en la sociedad europea, además de aportar un valor añadido para las vidas de sus ciudadanos. La Unión Europea, sus Estados miembros y sus ciudadanos se enfrentan a cuestiones y desafíos de orden político de gran importancia y gran parte de estas cuestiones sólo pueden tratarse a nivel europeo.<br />
En el 2014 tenemos elecciones al Parlamento Europeo, en las que la participación es una preocupación constante. En los últimos comicios, se recuperó un poco entre los Quince, pero el desinterés de Europa del Este hundió la cifra hasta el 45%. ¿Están preparando la estrategia de comunicación para fomentar el voto en el 2014? ¿Consi­dera necesaria un Acta Electoral Europea que convierta las elecciones europeas en unas elecciones homogéneas, y no 27 normas nacionales, con la posibilidad además de presentar listas transnacionales?</p>
<p>En el año 2014, el Parlamento Europeo podrá exhibir cinco años de logros concretos, suficientes para mejorar en grado muy conside­rable su posición y su prestigio y, más aún, para demostrar que es el cauce que permitirá a los ciudadanos influir en la futura dirección de la Unión Europea. El Tratado de Lisboa incluye disposiciones que refuerzan el rol institucional del Parlamento y le da mayor relieve en el nombramiento del Presidente de la Comisión, para el que deberá tenerse en cuenta el resultado de las elecciones. La estrategia de comunicación del Parlamento para las elecciones de 2014 tendrá en cuenta este factor. Además, como ya hemos comentado, Europa está más presente que nunca en los medios de comunicación y los ciudadanos son conscientes de que muchas de las decisiones se toman a nivel europeo, y que por eso es importante involucrarse.</p>
<p><strong>¿Le preocupa el anunciado referéndum en el Reino Unido sobre su permanencia en la Unión Europea? ¿Cómo piensan afrontar este nuevo reto desde el punto de vista de la comunicación?</strong></p>
<p>El referéndum en el Reino Unido entrará ine­vitablemente en el debate político. Desde el punto de vista de la comunicación, todo tema que conlleve controversia es positivo, ya que enriquecerá la discusión entre los candidatos. No obstante, el debate sobre la permanencia en la UE o en el euro no serán cuestiones exclusivas del Reino Unido y, sin duda, se pondrán de manifiesto a lo largo de la campana electoral.</p>
<p>El Parlamento Europeo ha apostado por el uso de las redes sociales, y por ofrecer una web institucional con un componente social. ¿Qué valoración hace del uso de estas herramientas? ¿Cree que además de un canal de información y comunicación se puede abrir el Parlamento a la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones?</p>
<p>Efectivamente, el Parlamento Europeo y sus miembros han entendido la importancia de las redes sociales. Más de la mitad de los eurodiputados tienen un perfil en Facebook y casi la mitad utiliza Twitter. El Parlamento Europeo como institución cuenta con 660.000 seguidores en Facebook y 114.000 en Twitter. La valoración es positiva. Cada vez más el mundo político está <em>online</em> y en la elecciones europeas de 2014 las redes sociales jugarán un papel predominante. Nuestra institución intenta establecer un nexo de unión entre los ciudadanos y sus representantes, con el fin de involucrarlos en el proceso político.</p>
<p><strong>Lleva más de 20 años como funcionaria de la Unión Europa. ¿Qué destacaría de le evolución en estos años de la Unión Europea en general y el Parlamento en particular?</strong></p>
<p>En 20 años, la situación ha cambiado consi­derablemente, tanto en lo económico como en lo político. La emergencia de nuevas economías, la redefinición de nuevas fronteras, la aceleración del proceso de globalización, el desarrollo exponencial de nuevas tecnologías y, por último, la crisis en la que seguimos inmersos son algunos de los ele­mentos que han contribuido a diseñar el mundo de hoy. La construcción europea refleja esta complejidad y esta evolución. Las próximas elecciones europeas de 2014, las primeras desde que se firmó el Tratado de Lisboa, contribuirán a formar la Europa del futuro. Con este tratado, el Parlamento Europeo ha ganado en poder de decisión y, por tanto, consolida la legitimidad democrática de la Unión. Nuestro empeño y nuestra misión es construir una Europa de consenso más cercana a sus ciudadanos. Debemos esforzarnos en hacer entender al ciudadano que Europa no es un ente lejano, “sin cara”, sino una administración que suplanta las decisiones nacionales de su Estado y que, hoy en día, más que nunca, Europa es la solución y no el pro­blema.</p>
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