Entrevista a Juana Lahousse-Juárez, Directora General de Comunicación del Parlamento Europeo.

Desde marzo de 2010, Juana Lahousse-Juárez es la directora general de comunicación del Parlamento Europeo. Se trata de la española con una responsabilidad más alta dentro de la Eurocámara, un organismo que conoce a la perfección tras una larga trayectoria de 27 años en su Administración. Formada en Psicología, Pedagogía y Traducción, no es la primera vez que desempeña labores comunicativas, puesto que ya fue durante nueve años (1998-2007) directora de comunicación del propio directorio que ahora encabeza. Entre 2007 y 2010 estuvo al frente de la Dirección General de Traducción, y entonces volvió a su antiguo departamento para liderar la comunicación de un Parlamento Europeo que, a su juicio, se enfrenta al desafío de aprovechar la creciente atención mediática hacia las instituciones europeas para trasladar su mensaje de modo que sea mejor entendido por la mayoría de ciudadanos.

Por Jordi Rodríguez Virgili y Manuel Bartolomé Castro.

Licenciada en Pedagogía y Psicología, y con estudios en el Instituto Superior de Traductores e Intérpretes. ¿Qué aporta desde esta formación a la comunicación del Parlamento Europeo?

La propia lengua, unida al conocimiento de otros idiomas, acerca a otras culturas de una forma muy intensa. El trabajo para defender tu país y tus ideas en una Europa común se hace en tu propia lengua, la del corazón, pero el uso y dominio de las demás te da una pers­pectiva mucho más rica. El mérito de esta institución es respetar las diferencias de sus países miembros construyendo un proyecto común. Las escuelas deberían ampliar la enseñanza de otros idiomas, tendría que ser algo tan básico como aprender matemáticas o historia. Y bueno, lo de la Pedagogía y Psicología, siempre ayuda.

¿Cuáles son sus objetivos principales al frente de la Dirección General de Comunicación del Parlamento Europeo?

La Dirección General de Comunicación tiene como misión proveer información precisa y objetiva sobre las actividades del Parlamento Europeo a un público muy diverso. En particular, ponemos un gran énfasis en trasladar al público la naturaleza política propia de nuestra institución, ya que es la única cuyos miembros son elegidos por sufragio universal dentro de la Unión Europea. Ya sea a nivel central o local, la DG de Comunicación inte­ractúa directamente con el público, o bien se dirige a él indirectamente a través de los diferentes medios a nuestra disposición para acercar el Parlamento a los ciudadanos.

Un Parlamento que reúne a represen­tantes de 27 países y con 23 lenguas oficiales y de trabajo, ¿cómo coordina la unidad de mensaje con la diversidad de intereses y destinatarios que implica la comunicación del Parlamento Europeo?

En el Parlamento damos mucha importancia a lo que llamamos glocal. El lema de la Unión Europea es “unidos en la diversidad”, y esto en el Parlamento se da en su máxima expresión. Personas de diferentes nacionalidades, lenguas y familias políticas trabajan todos los días juntos para que el proyecto europeo avance. A pesar de la complejidad de su gestión, esta diversidad nos enriquece.

Desde el punto de vista de la comunicación, he de decir que tratamos de comunicar los debates y las medidas del Parlamento desde una perspectiva que pueda ser entendida a nivel nacional. Las decisiones son las mismas para todos pero tienen consecuencias dife­rentes en cada país. Los servicios centrales producen una enorme cantidad de información cada semana y nuestras Oficinas de Información en los Estados Miembros realizan un excelente trabajo a la hora de explicar las consecuencias locales de una decisión del Parlamento y de la Unión.

¿Cuáles son las principales dificultades para alcanzar sus objetivos y con qué claves se pueden afrontar?

Las principales dificultades son, sin duda, el poder adaptar lo mejor posible el mensaje para que sea entendido por la gran mayoría de los ciudadanos en toda la UE, y la política de multilingüismo casi total que tenemos en el Parlamento. Todo esto, además, con recursos limitados, así que la clave para afrontarlas es creatividad y contar con gente apasionada por la comunicación y por el proyecto europeo.

La crisis económica y del euro, con los rescates a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, ha dado más visibilidad a las instituciones europeas. ¿Se está aprovechando esta oportunidad para acercar Europa a los ciudadanos y que éstos conozcan más y mejor la importancia y funciones del Parlamento Europeo?

Efectivamente, la crisis ha hecho que la atención mediática y ciudadana se centre ahora mucho más en las instituciones europeas que en el pasado. Pero más atención no conlleva necesariamente mejor información. Creo que ahora son más conscientes de la importancia y del impacto de las decisiones que se toman aquí, pero es nuestra responsabilidad aprovechar esta atención ciudadana y mediática para transmitir la información europea de primera mano.

El Parlamento es considerado la “pri­mera institución” de la Unión Europea y su Presidente tiene preferencia protocolaria sobre las demás autoridades europeas. Sin embargo, esa preferencia no se refleja en la percepción de los ciudadanos, y los presidentes del Consejo y la Comisión son más conocidos. ¿Qué se puede hacer para trasladar esta preferencia protocolaria en el conocimiento de los europeos? ¿Cree que el mandato corto de la presidencia del Parlamento de tan solo dos años y medio dificulta la visibilidad del presidente y la institución?

Es cierto que el jefe del ejecutivo -como ocurre a nivel nacional- tiene más reconocimiento público que el Presidente del Parlamento. Aquel dispone además de un mandato claro para expresar una posición única que es la de la Comisión. En el Parlamento, la duración del mandato resulta de un acuerdo entre todas las fuerzas políticas. Cada dos años y medio no sólo se renueva el puesto de Presidente, sino también el resto de cargos institucionales, hasta los portavoces de los grupos políticos en las comisiones parlamentarias. Ahora bien, no hay que confundir los personajes con las instituciones. El Parlamento Europeo es la institución europea mejor conocida y valorada por los ciudadanos europeos según los últimos Eurobarómetros.

¿Son receptivos los eurodiputados a la necesidad de comunicación permanente con los ciudadanos? En no pocas ocasiones, parece que solo hablan en eleccio­nes, después tiempo de ausencia y silencio.

Los eurodiputados son muy conscientes de la importancia de una comunicación constante con los ciudadanos. La mayoría de ellos dedican gran parte de su tiempo a esta labor a lo largo de los cinco años de legislatura. Prueba de ello es el gran número de parlamentarios con perfiles en las redes sociales, o el tiempo que destinan a la atención de correos electrónicos y llamadas de los ciudadanos, reu­niones, visitas o conferencias en universidades y escuelas. Es cierto que unos euro­diputados son más activos que otros, pero en líneas generales la comunicación directa con los ciudadanos es un trabajo constante, que, por cierto, en muchas ocasiones no encuentra la repercusión mediática deseada.

En los últimos años se han producido casos de corrupción de europarlamentarios e irregularidades como la de aquellos que fichaban, cobraban y se iban sin participar en los plenos. ¿Cómo afronta esta comunicación de crisis que afecta negativamente a la valoración del Parlamento Europeo?

El Parlamento cuenta con un servicio de comunicación de crisis que responde ante este tipo de situaciones. No obstante, existe una crisis de confianza en la clase política que no sólo afecta al Parlamento Europeo, sino también a otros parlamentos nacionales. Esta comunicación la afrontamos poniendo de relieve las decisiones que se toman en el Parlamento. Muchas de ellas causan un profundo efecto en la sociedad europea, además de aportar un valor añadido para las vidas de sus ciudadanos. La Unión Europea, sus Estados miembros y sus ciudadanos se enfrentan a cuestiones y desafíos de orden político de gran importancia y gran parte de estas cuestiones sólo pueden tratarse a nivel europeo.
En el 2014 tenemos elecciones al Parlamento Europeo, en las que la participación es una preocupación constante. En los últimos comicios, se recuperó un poco entre los Quince, pero el desinterés de Europa del Este hundió la cifra hasta el 45%. ¿Están preparando la estrategia de comunicación para fomentar el voto en el 2014? ¿Consi­dera necesaria un Acta Electoral Europea que convierta las elecciones europeas en unas elecciones homogéneas, y no 27 normas nacionales, con la posibilidad además de presentar listas transnacionales?

En el año 2014, el Parlamento Europeo podrá exhibir cinco años de logros concretos, suficientes para mejorar en grado muy conside­rable su posición y su prestigio y, más aún, para demostrar que es el cauce que permitirá a los ciudadanos influir en la futura dirección de la Unión Europea. El Tratado de Lisboa incluye disposiciones que refuerzan el rol institucional del Parlamento y le da mayor relieve en el nombramiento del Presidente de la Comisión, para el que deberá tenerse en cuenta el resultado de las elecciones. La estrategia de comunicación del Parlamento para las elecciones de 2014 tendrá en cuenta este factor. Además, como ya hemos comentado, Europa está más presente que nunca en los medios de comunicación y los ciudadanos son conscientes de que muchas de las decisiones se toman a nivel europeo, y que por eso es importante involucrarse.

¿Le preocupa el anunciado referéndum en el Reino Unido sobre su permanencia en la Unión Europea? ¿Cómo piensan afrontar este nuevo reto desde el punto de vista de la comunicación?

El referéndum en el Reino Unido entrará ine­vitablemente en el debate político. Desde el punto de vista de la comunicación, todo tema que conlleve controversia es positivo, ya que enriquecerá la discusión entre los candidatos. No obstante, el debate sobre la permanencia en la UE o en el euro no serán cuestiones exclusivas del Reino Unido y, sin duda, se pondrán de manifiesto a lo largo de la campana electoral.

El Parlamento Europeo ha apostado por el uso de las redes sociales, y por ofrecer una web institucional con un componente social. ¿Qué valoración hace del uso de estas herramientas? ¿Cree que además de un canal de información y comunicación se puede abrir el Parlamento a la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones?

Efectivamente, el Parlamento Europeo y sus miembros han entendido la importancia de las redes sociales. Más de la mitad de los eurodiputados tienen un perfil en Facebook y casi la mitad utiliza Twitter. El Parlamento Europeo como institución cuenta con 660.000 seguidores en Facebook y 114.000 en Twitter. La valoración es positiva. Cada vez más el mundo político está online y en la elecciones europeas de 2014 las redes sociales jugarán un papel predominante. Nuestra institución intenta establecer un nexo de unión entre los ciudadanos y sus representantes, con el fin de involucrarlos en el proceso político.

Lleva más de 20 años como funcionaria de la Unión Europa. ¿Qué destacaría de le evolución en estos años de la Unión Europea en general y el Parlamento en particular?

En 20 años, la situación ha cambiado consi­derablemente, tanto en lo económico como en lo político. La emergencia de nuevas economías, la redefinición de nuevas fronteras, la aceleración del proceso de globalización, el desarrollo exponencial de nuevas tecnologías y, por último, la crisis en la que seguimos inmersos son algunos de los ele­mentos que han contribuido a diseñar el mundo de hoy. La construcción europea refleja esta complejidad y esta evolución. Las próximas elecciones europeas de 2014, las primeras desde que se firmó el Tratado de Lisboa, contribuirán a formar la Europa del futuro. Con este tratado, el Parlamento Europeo ha ganado en poder de decisión y, por tanto, consolida la legitimidad democrática de la Unión. Nuestro empeño y nuestra misión es construir una Europa de consenso más cercana a sus ciudadanos. Debemos esforzarnos en hacer entender al ciudadano que Europa no es un ente lejano, “sin cara”, sino una administración que suplanta las decisiones nacionales de su Estado y que, hoy en día, más que nunca, Europa es la solución y no el pro­blema.

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