María Hernández – El último Miércoles Digital de ACOP, celebrado el pasado 25 de febrero, volvió a convertir nuestro café virtual en un espacio de análisis riguroso y conversación compartida sobre la actualidad política. Bajo el título Geografía del voto: territorio, identidad y poder, la sesión contó con la participación de Eva Silván, CEO de Silván & Miracle, y David Hijón, CEO de Dialoga Consultores, dos perfiles complementarios —mirada estratégica y lógica de campaña— quienes aportaron profundidad y contexto a un debate especialmente oportuno. La conversación fue moderada por María Hernández, miembro del Consejo Directivo de ACOP y coordinadora de este formato.
A lo largo del análisis se constató que las transferencias de voto no son una intuición, sino una realidad visible en territorios como Extremadura y Aragón, aunque siempre atravesada por la casuística propia de cada comunidad y por el peso específico de los partidos regionalistas. De cara a las elecciones del 15 de marzo en Castilla y León, ambos señalaron el desgaste del presidente autonómico, agravado por la gestión de los incendios, como un factor que está ampliando el espacio de Vox, en paralelo al crecimiento de la UPL y a las dificultades de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE para consolidar representación. Andalucía dibuja un escenario distinto: Juanma Moreno ha asentado una estrategia de moderación que le permite ensanchar su base y amortiguar crisis, confirmando —como apuntó Hijón— que el electorado diferencia con claridad entre el voto autonómico y el nacional.
En el plano nacional, Silván apuntó a un Partido Socialista que parece proyectar su hoja de ruta hacia 2027, mientras Vox construye posicionamiento con horizonte 2031. En ese tablero, el Partido Popular encara el desafío de redefinir el relato y su orientación estratégica. Ambos consideraron electoralmente inteligente la iniciativa planteada por Rufián para reordenar el espacio a la izquierda del PSOE y activar el voto desmovilizado, con posible beneficio para los nacionalistas de izquierda al reducir la competencia. El encuentro se cerró con una reflexión sobre el voto joven: más que un giro uniforme hacia la derecha, los datos revelan un elevado porcentaje de indecisos y una notable capacidad de movilización cuando se perciben en riesgo determinados derechos, especialmente entre las mujeres jóvenes. Leer esos matices —territoriales, estratégicos y generacionales— fue, en definitiva, la gran lección de la sesión.