Por Santiago Cubero Lastra, @CuberoSanti, Responsable de Comunicación CCOO de Construcción y Servicios

A día de hoy, no cabe duda de que la esencia de la comunicación sindical se encuentra en el factor humano, en las personas, ya que es ahí de donde nacen los cimientos que conforman el trabajo sindical, el por y el por quién lo hacemos.

La percepción personal, las vivencias que cada trabajador tiene durante su estancia en el mundo del trabajo conforman una maraña de experiencias que emergen de abajo a arriba con las necesidades, reivindicaciones y demandas que dan lugar a la actividad sindical, y ello marca la impronta y el camino en la forma de expresar sus mensajes y su difusión en sus sistemas comunicativos.

Vida laboral es, tanto como la vida social o personal del individuo, uno de los ámbitos de influencia más profundos y más cercanos a la persona, con un hondo ascendente en la construcción del día a día, y que afecta no solo a lo económico sino a lo emocional, la salud e incluso en lo afectivo.

Por ello, la comunicación sindical es, y debe ser, directa, apegada a las sensaciones, a los sentimientos, a las emociones, con reminiscencias de lo que vemos, sufrimos o conocemos cada día como individuos con conciencia de clase que suman a lo colectivo sus vivencias personales.

Su efectividad se basa en un multidisciplinar entretejido que va de lo micro a lo macro, que se difunde con la misma efectividad tanto en el boca a boca de WhatsApp como en las grandes campañas en medios convencionales, con las redes sociales y la información online a través de webs o canales de Telegram, manteniendo como unidad indispensable de difusión el “persona a persona” con su presencia en los centros de trabajo.

Todo tiene importancia y todo puede resultar interesante, desde el eslogan icónico en las pancartas callejeras a las campañas personalizadas para WhatsApp o Telegram, reforzadas con el uso de stickers con iconografías potentes, imprimiendo en cada mensaje, individual o colectivo, un marchamo, una impronta única, personalizando la idea a transmitir en la idea de crear un sello distintivo con respecto del resto de emisores que hace que el tuyo sea el que cala.

La utilización de todo el abanico de utilidades audiovisuales en diversos soportes que nos proporciona la tecno política es imprescindible, ya sea con la construcción de vídeos cortos que creen vínculos de cercanía y empatía con quienes lo ven o podcast de debate y exposición de posicionamientos sindicales como medio de reflexión reposada y con mensaje.

Hoy, el espacio a ocupar en el ámbito sindical es cada vez más reducido, con más organizaciones que buscan su hueco, su presencia y representatividad, por ello, quien con más veracidad e implicación haga un uso medido, ponderado y útil del abanico de herramientas digitales a nuestro alcance, antes llegará a las personas, a las trabajadoras y trabajadores, que necesitan una voz que haga eco de sus necesidades y peticiones.

Pero, sobre todo, no hay que olvidar que lo verdaderamente importante, la esencia de la comunicación sindical, está en el factor humano, en la presencia en los centros de trabajo y la atención individual, transfiriendo y obteniendo el feedback del mensaje difundido, siendo el puente de transmisión de los problemas y necesidades del mundo del trabajo a la sociedad.

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