Por Beatriz Fernández Camacho @BeaFercam Consultora de comunicación 

La mala gestión de una crisis puede acabar de un plumazo con la credibilidad de un gobierno. Es un mantra que se repite constantemente, pero las instituciones no siempre están preparadas para afrontar un imprevisto. Un buen ejemplo es el gran desgaste sufrido por el ejecutivo de Alexis Tsipras debido a la terrible cadena de incendios en la ciudad de Atenas, considerada la peor tragedia natural de la historia reciente de Grecia.

1. ¿Se podía haber prevenido? Se habla de que se han recortado más de 30 millones de euros en prevención de incendios en Grecia desde el año 2010.

2. La presencia en la zona es vital para tomar el mando, escuchar a los afectados y lamentar las pérdidas. Es fundamental hacerlo de una manera ordenada y bien planificada. Sin embargo, ningún miembro del gobierno griego acudió a la zona en el comienzo de la catástrofe. El primer signo de la presencia del Estado en Mati fue la evaluación de daños por parte de 150 funcionarios. La declaración del estado de emergencia no llegó hasta dos días después.

3. Si no vas a solucionar nada, mejor cállate. La primera visita del gobierno a la zona cero, tres días después, provocó la indignación de las víctimas después de que el ministro de Defensa, Panos Kammenos, pusiera el foco en la responsabilidad de los vecinos de las zonas afectadas. Posteriormente, el ejecutivo tuvo que disculparse por esta intervención.

4. Asumir la responsabilidad y no esperar a cuando ya no queda otra opción. El 26 de julio, después de que la opinión pública lo forzara, Tsipras reconoce la falta de respuesta del gobierno en la gestión de la tragedia. Y es que horas antes, el Ejecutivo seguía insistiendo en que había hecho todo lo posible.

5. Cada minuto cuenta, y una semana después ya es demasiado tarde. Todos los focos estaban puestos en el primer ministro. El mismo día de la tragedia, Tsipras había interrumpido una visita a Bosnia y Herzegovina, pero hasta siete días después no acudió a la zona afectada. Y lo hizo entre numerosas críticas de los afectados y las peticiones de dimisión por parte de la oposición.

6. Aprender de los errores. Ya en 2009 se realizó una mala gestión de algunos incendios (más de 70 fallecidos en el Peloponeso), que precipitaron la caída del gobierno de Kostas Karamanlí, obligado a adelantar las elecciones, acusado de inacción y débil respuesta.

7. Negativa imagen internacional. “Nadie nos avisó de nada” o “nos han dejado morir” han sido algunas de las duras acusaciones de los afectados, algo que ha contado con importante eco en el exterior.

8. ¿Y qué ha hecho la oposición? El líder de Nueva Democracia, principal partido de oposición, se adelantó a Tsipras visitando la zona afectada en los primeros momentos. A pesar de la tragedia, después de un tiempo de calma tensa, la vida política sigue, y la oposición puede aprovechar la situación, especialmente cuando va por delante en las encuestas de intención de voto.

9. Consecuencia de una mala gestión: las dimisiones. El ministro griego de Orden Público y Protección Ciudadana, Nikos Toskas, dejó el cargo dos semanas después de la tragedia, asumiendo la responsabilidad política por la muerte de al menos 88 personas. En un comunicado del equipo del primer ministro, Tsipras aceptaba la dimisión, algo que había rechazado días atrás.

10. Es el momento de pedir explicaciones. La oposición pidió respuestas al Gobierno por la gestión de la crisis. La fiscal del Tribunal Supremo griego ya había ordenado una investigación ante los indicios de una inadecuada respuesta oficial y la posible inexistencia de un plan actualizado de evacuación.

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