Por Octavio A. Hinojosa Mier, @OctavioHM71, fundador y propietario de Plus Ultra Strategies, LLC

Hace 200 años, en 1819, los territorios actuales de ocho de los 50 estados de la unión americana formaron parte integral del antiguo Virreinato de la Nueva España. Ese mismo año se firmó el Tratado de Adams-Onís donde se acordó los límites fronterizos entre España y Estados Unidos junto con la venta de Florida. Para 1821, la Rojigualda dejó de ondear en ambas costas de lo que hoy son los Estados Unidos. Sin embargo, hoy día, la huella hispana sigue viva y está muy presente dentro de los estados de Arizona, California, Colorado, Florida, Nevada, Nuevo México, Texas y Utah. Estos ocho estados forman hoy el eje del poder político hispano en Estados Unidos.

En este año electoral, el más trascendental en generaciones para los estadounidenses, el voto hispano será clave para ganar las próximas elecciones del 3 de noviembre (3-N). Contando ya con 60,6 milliones personas, los hispanos solidifican su postura como el segundo grupo étnico más grande después de los blancos. El 63 % de toda la población hispana en Estados Unidos vive en los ocho estados ya mencionados. Es decir, dos de cada tres hispanos viven en lo que en su día fue parte de la Nueva España.

En 2020, los hispanos serán el segundo bloque de votantes más grande superando, por vez primera, el número de votantes afroamericanos. Se proyecta que un récord de 32 millones de hispanos serán elegibles para votar. De estos 32 millones, 19 millones de los votantes hispanos elegibles (60 % del total) viven dentro de los ocho estados citados anteriormente.

Según una encuesta nacional de NBC News / Wall Street Journal / Telemundo que se dio a conocer el 20 de septiembre, Joe Biden lidera frente al presidente Donald Trump con un 62 % a favor contra un 26 % entre votantes hispanos registrados. Pero en el sistema electoral estadounidense no es suficiente ganar la mayoría del voto popular, ya que, en las elecciones de los años 2000 y 2016, dos candidatos presidenciales llegaron a la Casa Blanca aun cuando perdieron dicho voto popular. Quédense con un número clave: 270.

En el sistema electoral estadounidense, el candidato que logre ganar el 50+1 % de los 538 votos electorales, es decir 270, será el que se quede los próximo cuatro años en la Casa Blanca. Para llegar a esos 270 votos electorales, tanto Trump como Biden tendrán que ganar el voto de los hispanos en los ocho estados citados. Ya que estos poseen 153 de los 270 votos electorales, es decir más de la mitad que se requiere para llegar a ese número mágico.

Para el candidato demócrata, el camino hacia la Casa Blanca pasa por ganar en los estados de California (55 votos), Colorado (9 votos), Nevada (6 votos), y Nuevo México (5 votos) donde su apoyo supera a Trump. Mientras, en el estado de Arizona (11 votos) Biden lleva una leve ventaja contra Trump. Si Biden gana en estos estados, tendría entonces 86 votos electores. Sin embargo, para el presidente Trump el camino hacia su reelección está un poco más complicado, ya que el único estado de estos ocho donde es previsible que gane es en el estado de Utah, con sus 6 votos electorales.
Esto nos deja los dos estados claves para ambas campañas presidenciales: Texas (38 votos) y Florida (29 votos).

Las últimas encuestas señalan que tanto Trump como Biden están emparejados en las encuestas en ambos estados. Sin embargo, desde 1996, Florida ha escogido al ganador en cada elección presidencial. Por lo tanto, este es el estado que más preocupa al equipo de campaña de ambos candidatos y es el lugar donde se invertirá el mayor numero de recursos para ganarlo. Para ganar el estado de Florida, la campaña de Biden y Harris tendrá que motivar a la mayoría de los 3,1 millones de hispanos elegibles a votar para así contrarrestar el apoyo de Trump dentro de las comunidades del exilio basados principalmente en Miami. En apoyo a Biden, Michael Bloomberg, el exalcalde de Nueva York y candidato a la presidencia, va a invertir 100 millones de dólares, de su propio dinero, para ganar Florida poniendo como prioridad al votante hispano. El resultado en Florida durante la noche del 3-N será el primer indicador de quién será el ganador de estas elecciones históricas. Sin duda, el voto hispano será determinante para que uno de los dos candidatos logre ganar este último rincón de la Nueva España en el sur de Estados Unidos, y con ello la Casa Blanca.

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