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Entrevista a Matthew Kaminski


Editor de Politico.

“No importa cuánta gente te vea; lo importante es que te vean las personas adecuadas”

Por Andrea Pavón-Guinea, @PavonGuinea Periodista. Marta Rebolledo, @mrdelacalle Periodista y profesora en la Universidad de Navarra

Matthew Kaminski @kaminskimk es el editor de la edición europea de Politico. De origen polaco (Varsovia, Polonia, 1971) y formado en Estados Unidos, ha sido el invitado principal en una jornada organizada por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, bajo el paraguas de Conversaciones Con y titulada “¿Qué te pasa, Europa? Nuevas coordenadas en la información política”, celebrada en el Centro Internacional de Prensa de Madrid hace unos días.

Politico llega a Europa a principios de 2015 de la mano del grupo editorial alemán Axel Springer. Fundado en Estados Unidos en el año 2007, su misión es la provisión de noticias políticas para profesionales influyentes. Solamente cinco meses después de aterrizar en suelo europeo, Politico lanza un servicio de suscripción especializado destinado a políticos y grandes multinacionales cuyo precio ronda los 8.000 euros (en Estados Unidos, la suscripción más cara llega a alcanzar los 300.000 dólares). Es lo que tiene considerar la información como “un producto muy valioso”, en las propias palabras de Kaminski.

De manera algo atrevida para los tiempos que corren, Matthew Kaminski empezaba su charla declarando que “el periodismo no está muerto”; sin embargo, su modelo de negocio sí. Considera trasnochado, propio de modelos de negocio periodístico del siglo XIX, que el único medio de financiación sea la publicidad. Kaminski habla de la esencia del periodismo político, las noticias falsas, la gratuidad de la información y la importancia del suscriptor para resucitar el modelo de negocio de uno de los mercados más competitivos que existen.

¿Cuál es el rol que tiene que jugar hoy en día el periodista político?

En los tiempos tan peculiares que corren, la función principal de todo periodista es exigir que las instituciones que gobiernan la vida de la gente rindan cuentas, la de revelar información que la gente poderosa no quiere que sea revelada. Es decir, debe desempeñar el rol que el periodista político siempre ha tenido: informar sobre el poder y a través de esa información ejercer un cierto control social del poder. La gente quiere y necesita información. El mundo actual es tan ruidoso y complicado, que se demanda más que nunca información; pero información de calidad. Ésta es esencial para las personas y para sus vidas porque sirve para clarificar qué está pasando a nuestro alrededor. Sin duda, el periodismo sirve para guiar a la gente en la toma de decisiones, desde luego, políticas, pero también relativa a otros ámbitos como el consumo, la cultura u otras.

¿Cuál es su visión acerca de las llamadas fake news?

No se trata de un fenómeno nuevo. Siempre han existido las fake news o noticias falsas en periodismo; incluso en campaña electoral tampoco supone una novedad. En realidad es algo que viene de lejos. ¿Cómo empezó Joseph Pulitzer a ascender en el mundo del periodismo antes de darle su nombre a unos prestigiosos premios? Era un sensacionalista de finales del siglo XIX que se dedicaba a armar revuelo con noticias falsas. Lo mismo podríamos decir de William Randolph Hearst. Pretendía suscitar determinados sentimientos en Estados Unidos para entrar en guerra con España. Hoy, los rusos tienen ese juego, pero ya lo hacían durante la Guerra Fría.

Pero, ¿por qué este fenómeno ha resurgido con tanta fuerza hoy en día?

Aunque no es un fenómeno nuevo, la diferencia reside en la velocidad y la democratización de las noticias falsas en la actualidad. Vivimos en un mundo en el que todo va más rápido. Las viejas cabeceras institucionalizadas de los medios de comunicación ya no cumplen la función de mediadores que realizaban antes. Ahora las noticias falsas y los consumidores están en contacto directo. Y eso se produce de manera instantánea entre millones de usuarios en Facebook, por ejemplo. Pero también me parece que es posible que se esté dando demasiada importancia al problema. De todas maneras, es algo que hay que combatir como siempre se ha hecho: con periodismo riguroso. La gente se expone a noticias falsas, se da cuenta de que no son ciertas así como de sus indeseables y polémicas consecuencias. Esto es una buena oportunidad para que el periodismo de calidad muestre el valor y se recupere la credibilidad en las noticias contrastadas por medios acreditados por su buen hacer, su prestigio.

En un contexto tan complejo en el que parece que los ciudadanos no confían en los medios y donde los propios ciudadanos se erigen como portavoces del periodismo, ¿cómo puede la profesión periodística reivindicar su razón de ser?

Básicamente, haciendo bien su trabajo. Las nuevas tecnologías ofrecen más conversación y fluidez entre personas y fuentes, entre comunidades con intereses comunes. Hay que aprovecharse de esas posibilidades en el periodismo, y de ahí el periodismo colaborativo. Hay que utilizarlo y saber sacar provecho de él. Tengo amigos fotoperiodistas que se quejan de que todo el mundo puede sacar una foto porque hoy día todo el mundo tiene una cámara de fotos. Sin embargo, cuando se selecciona una foto para una web o para la portada de una revista se suele escoger la foto de un profesional. En definitiva, el periodismo ciudadano tiene sus límites y no puede pretender sustituir la función del periodista. Además, convertirse en un buen periodista lleva años: se necesita formación, experiencia, construir tu red de contactos, cultivar tus fuentes…

Tras dos años de Politico en Europa, ¿qué balance hace de la experiencia y qué aspectos destacaría de este proyecto?

Los resultados son buenos. Politico es el medio más leído por los líderes europeos. Mensualmente alcanzamos los dos millones de visitantes únicos en la versión online. En el período 2016-2017, los visitantes únicos mensuales aumentaron un 76 por ciento, siendo Reino Unido el mercado más grande, seguido de Bélgica. La innovación es un componente esencial para el éxito en este proyecto. El hecho de que seamos la primera compañía en usar Apple Wallet para la distribución de noticias es un reflejo de la importancia que damos a la innovación.

¿Existe alguna diferencia entre la edición europea de Politico y la estadounidense?

Cuando llegamos a Europa, muchos nos decían que la información política europea era muy aburrida. Sin embargo, puedo afirmar rotundamente que eso no es así. Al principio, no sabíamos si el modelo de Politico en Estados Unidos podría aplicarse en Europa como un “copia y pega”. La filosofía de ambos sí que es la misma: queremos ser rápidos, inteligentes y rigurosos. Periodismo político para personas influyentes, intentado construir comunidades interesadas en política y mantener una relación directa con esos grupos. Pero la realidad política en Europa es diferente, y así ha sido nuestra experiencia. En la redacción de Bruselas no hay una cultura dominante, y por tanto, no hay una sola manera de hacer periodismo ni de entender la política. Hay una mezcla de culturas periodísticas y de culturas políticas que aporta originalidad a cada historia que se publica, y esto resulta muy interesante y enriquecedor.

Rapidez, inteligencia y rigurosidad. ¿Es ésta la receta para la supervivencia del periodismo en un mundo en el que la información es gratis?

Hay que abandonar dos ideas: la primera, que la información es gratis. La segunda, que la publicidad es la única fuente de financiación del periodismo. Y hay que adoptar una nueva: la receta son los suscriptores de pago. La información que nosotros distribuimos tiene un valor añadido al resto y por eso es un producto muy valioso. La basura es gratis en todas partes: para romper el hábito de la gratuidad en la información hay que convencer a los lectores que merece la pena pagar. Hay que diversificar el modelo de negocio, y no confiar en la publicidad como única fuente de financiación. El modelo de negocio del periodismo tiene que estar basado en el compromiso periodístico con tu audiencia: en saber quién es y cómo sacar provecho económico de esa relación. La gente está dispuesta a pagar por información de calidad, basada en una lectura extensa, en el contraste de fuentes, en la investigación. Lo importante es innovar: buscar el ángulo original a cada historia. Hay un gran futuro para el periodismo de calidad.

Aparte de Político, ¿qué otros medios han sacado provecho de esa relación de compromiso con la audiencia?

Los modelos empresariales de Buzzfeed o Bloomberg, por ejemplo, están funcionando. Buzzfeed funciona a la inversa del modelo tradicional: es una agencia de publicidad con una sección de noticias que no es rentable, pero sí añade valor. Bloomberg, por otro lado, vende terminales y servicios de mensajes. Pero tanto Buzzfeed, como Bloomberg como Politico tienen algo en común: la definición de su público objetivo. Todos tenemos muy claro quién es nuestro público, a quién servimos. Saber quién es tu cliente es el primer paso para después constituir un modelo empresarial a medida. No importa cuánta gente te vea, lo importante es que te vean las personas correctas. ¿Quiénes somos?, ¿quién es mi lector? son preguntas clave para Politico. Nuestro lema es “periodismo poderoso, audiencia poderosa”.

Y, ¿quién es esa ‘audiencia poderosa’ de Politico?

Politico no aspira a ser simplemente un medio de comunicación política sino que queremos ser una comunidad de personas influyentes en política. Intentamos, de hecho, mantener relaciones personales con ese grupo en particular. Es una época dorada para el periodismo político y mediante la construcción de comunidades políticas, pequeñas pero de alto valor, intentamos hacer negocio.

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