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«La observación internacional de elecciones contribuye al fortalecimiento de las instituciones democráticas»

Por José Luis Izaguirre@jl_izaguirre92

Silvia de Félix es periodista y consultora internacional en materia de elecciones, medios de comunicación y redes sociales. Trabaja en misiones de observación de elecciones y proyectos de asistencia técnica y evaluación electoral con organizaciones internacionales y fundaciones desde hace más de quince años, en concreto, como responsable de prensa y analista de medios y redes sociales. Ha formado parte de las redacciones de medios nacionales en El País, ABC, Expansión y CNN+ y ha contado la actualidad desde Bruselas para la Agencia EFE y desde Turquía para el Grupo Prisa.

Nos encantaría que nos comentaras un poco sobre tu trayectoria profesional.

Soy licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y comencé haciendo prácticas de Periodismo en la delegación de ABC en Aragón, ya desaparecida. Mi último trabajo me ha llevado a Dili, capital de Timor Oriental, así que… ¡Muchos kilómetros que contar!

Siempre me ha interesado la política internacional y, en concreto, la Unión Europea y sus instituciones, por lo que tras mi licenciatura realicé un máster de especialización en temas comunitarios. De ahí hice unas prácticas en la Comisión Europea en Bruselas, donde trabajé durante un año y medio. Después regresé a Madrid, al diario económico Expansión, y más tarde viajé a Turquía para colaborar como corresponsal con el Grupo Prisa. Para cerrar el círculo retorno a Madrid, luego Bruselas y finalmente fijo mi base en España, desde donde enlazo proyectos relacionados con la observación internacional de elecciones. Haciendo un balance p­ara vuestra revista repaso el número de elecciones en las que he participado y sumo más de 20 en cuatro continentes.

¿Cómo llegaste a participar en tu primera misión de observación electoral?

Siempre he estado vinculada a Bruselas y, tras una sustitución en la delegación de la Agencia EFE, un contacto me comenta que la Comisión Europea tiene dificultades identificando un experto con mi perfil para participar en una Misión de Observación Electoral (MOE) en República Democrática del Congo. Se acercaba la época navideña y ¡Kinshasa no es el mejor destino para pasar esas fechas! No tenían candidatos, así que presenté mi currículum y me seleccionaron. Era el año 2005. Participé en este proyecto en calidad de responsable de prensa y comunicación externa y por aquel entonces, creedme, era complicadísimo identificar un webmaster local para poner en marcha nuestra página web – todavía no existían las redes sociales. A pesar de las dificultades salió adelante el proyecto y me enganchó de tal manera que sigo en el circuito electoral quince años después. 

¿Hasta dónde llega vuestro papel? ¿Dónde empieza y dónde acaba vuestro trabajo?

Como se expone en el libro, estos problemas tienen múltiples causas, pero no podemos negar que la forma en la que se ha desarrollado la comunicación política en las últimas décadas ha podido también c

Las MOE de la Unión Europea, que es la institución con la que más he colaborado, son uno de los principales instrumentos de diplomacia del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). El apoyo a la democracia, la buena gobernanza y los derechos humanos forman parte de los pilares fundacionales de la Unión Europea, que desde el año 2000 ha desplegado más de 300 misiones. El SEAE, junto con la Comisión Europea, los Estados miembro y el Parlamento Europeo, seleccionan los países prioritarios a los que enviarán una MOE, siempre previa invitación del país que organiza elecciones.

La observación internacional de elecciones contribuye al fortalecimiento de las instituciones democráticas, potencia la confianza en el proceso electoral y puede funcionar como efecto disuasorio en casos de fraude, intimidación y actos de violencia. Los equipos de expertos realizan un exhaustivo trabajo de análisis que comienza un mes antes de la celebración de elecciones y finaliza con la redacción de un informe final que incluye una serie de recomendaciones destinadas a la mejora de futuros procesos electorales. Las áreas de análisis contemplan el marco legal, la administración electoral, el registro de candidatos, la calidad del censo, la campaña electoral, el comportamiento de los medios de comunicación y de las redes sociales, así como la observación de los procedimientos de voto, recuento y compilación de resultados. Es una labor pormenorizada que se apoya en una metodología muy precisa y afinada tras muchos años de experiencia sobre el terreno.

La observación internacional de elecciones tiene una línea roja muy clara: la no injerencia. Los observadores no participan ni interfieren en el desarrollo del proceso electoral. Para ello firman un Código de Conducta por el que se comprometen a respetar una serie de obligaciones, entre ellas, el respeto a las leyes del país.

El apoyo a la democracia, la buena gobernanza y los derechos humanos forman parte de los pilares fundacionales de la Unión Europea

¿Consideras que el público general conoce realmente la labor que desempeñáis las y los profesionales que os encargáis de velar por los procesos electorales democráticos?

Esa es una de las críticas más comunes hacia las campañas electorales modernas, sobre todo desde la irrupción de la televisión, donde todo se centra en la emoción. Pero usar la emoción no debe ser visto En las misiones de observación electoral el/la responsable de comunicación externa se encarga del trabajo de difusión de las actividades del grupo de observadores en el país anfitrión. Al estar apoyadas en una metodología muy precisa, las misiones atraviesan unos momentos clave que facilitan la diseminación de información sobre la naturaleza, el objetivo y la estructura de los equipos. El primer impacto mediático tiene lugar cuando llegan los observadores de largo plazo al país, que suele coincidir con la llegada del jefe de los observadores, en el caso de la Unión Europea, un miembro del Parlamento Europeo. Cuando el europarlamentario abandona el país, el jefe/jefa técnico toma el timón de la portavocía y se organiza una agenda de medios para dar visibilidad al trabajo de la MOE. El momento de mayor exposición mediática llega con la votación y la presentación pública de las conclusiones preliminares, que, en general tiene lugar dos días después. El informe final con las conclusiones definitivas toma más tiempo y se presenta varias semanas después, con el regreso de parte del equipo al país. Si bien el trabajo de comunicación externa es muy intenso en los países anfitriones, en Europa nuestra labor es bastante desconocida, algo que ya ha identificado Bruselas y está destinando más recursos para multiplicar el impacto mediático entre los europeos.

Tu última misión ha sido en Timor Oriental, donde el 17 de marzo de celebran elecciones presidenciales. ¿En qué ha consistido y a qué dificultades os habéis enfrentado para realizar vuestro trabajo?

En Timor Oriental participé en una Misión Exploratoria, un paso previo al despliegue de una MOE completa dentro de la metodología de la Unión Europea. Estas misiones previas analizan la oportunidad, utilidad y viabilidad de un futuro despliegue tomando en cuenta variables como el nivel de preparación de la administración electoral, los avances logísticos o el contexto de seguridad. Timor Oriental es un país que organizará elecciones en el marco de la post-pandemia. Resultó complicado desde el punto de vista logístico, ya que en noviembre del año pasado solo se podía llegar a Dili con un vuelo cada 15 días. Fue una experiencia complicada: los test PCR a pie de pista nos llevaron largas horas de espera. ¡Y a eso sumamos el intenso calor del trópico y el uso de mascarillas!

El momento de mayor exposición mediática llega con la votación y la presentación pública de las conclusiones preliminares, que, en general tiene lugar dos días después

África y América Latina son dos zonas geográficas en las que has trabajado intensamente. ¿Cómo han sido las experiencias? ¿Algún caso que te haya resultado especialmente interesante?

La organización de elecciones nunca es comparable, ni en el marco de la observación ni en el de la experiencia profesional y personal porque depende de multitud de variables. Además, África y Latinoamérica son dos realidades completamente diferentes. Me marcó el país donde comencé mi labor como observadora internacional de elecciones, República Democrática del Congo, donde he participado en tres procesos electorales: el referéndum constitucional de 2005 y las elecciones generales de 2006 y de 2011. En 2011, RD Congo celebró los segundos comicios libres de la transición democrática y, además, de forma autónoma, ya que en 2006 obtuvo el apoyo logístico de Naciones Unidas. El desafío era inmenso. Cerca de 32 millones de electores en un país del tamaño de Europa occidental. Un total de 347 partidos políticos, más de 18.000 candidatos al Parlamento y 11 a la presidencia. En Kinshasa, la capital, la papeleta de las elecciones legislativas tenía 56 páginas con más de 1.400 nombres, quizá la de mayores proporciones de la historia democrática. La jornada electoral se prolongó a lo largo de tres días en algunas provincias y los datos provisionales de las presidenciales se anunciaron con retraso. Durante los días previos a la publicación de resultados, el Ministerio de Comunicación decidió bloquear el envío de SMS en todo el país con el pretexto de evitar manifestaciones de violencia. La Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) comenzó a difundir cifras provisionales con tan solo un 15 por ciento del total escrutado y la oposición no tardó en denunciar un fraude y solicitar la anulación de los comicios. Finalmente Joseph Kabila se proclamó ganador, con un 48,9 por ciento de los votos, frente a su principal opositor, Étienne Tshisekedi, que quedó atrás con el 32,3 por ciento.

De todos los comicios en los que has participado, ¿cuáles son las lecciones que deberíamos incorporar en España?

Un aspecto que me sigue sorprendiendo en países en vías de transición democrática es el compromiso de los votantes con su deber cívico de acudir a las urnas. Países que han vivido recientes guerras civiles o golpes de estado, en vías de desarrollo, con una población que lucha diariamente por subsistir, y, sin embargo, la ciudadanía tiene la firme convicción de que su voto cuenta. Este nivel de compromiso con la obligación cívica de votar es un ejemplo que me llevo guardado en el bolsillo cuando regreso a Europa.

Otra de tus áreas de especialización es el análisis de medios de comunicación. ¿Cuál es el papel de la prensa internacional a la hora de cubrir comicios en diferentes países?

La metodología de observación electoral incluye el análisis del comportamiento de los medios de comunicación locales en campaña electoral, su compromiso con la difusión de mensajes de educación al votante y el nivel de debate que generan para que la ciudadanía pueda ejercer un voto informado. Ponemos en marcha una Unidad de Monitoreo de Medios que analiza el comportamiento de una muestra ponderada de medios de comunicación. Las conclusiones preliminares y el informe final contienen apartados específicos sobre los medios de comunicación y las redes sociales: el marco legal al que deben ceñirse en período electoral, la cobertura informativa y editorial de los diferentes candidatos y partidos políticos, el respeto al silencio electoral previo a la jornada de voto (en caso de que se aplique), la propaganda contratada por cada una de las candidaturas en liza… La prensa internacional se acerca a las elecciones pocos días antes de la jornada de voto y recoge, básicamente, el contexto del día de la votación, la proclamación de resultados preliminares y las primeras reacciones de los observadores nacionales e internacionales.

Eres también socia de la Asociación Periodistas por la Igualdad, cuyos objetivos, entre otros, son “visibilizar y poner en valor el trabajo de las mujeres periodistas” y mejorar sus condiciones laborales. ¿Cómo valoras la situación de las mujeres periodistas en España? ¿Es el asociacionismo clave en la reivindicación de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en los sectores profesionales?

Tenemos todavía mucho camino por recorrer. Los puestos directivos en los medios de comunicación españoles siguen estando en manos de ellos y, sin embargo, en las redacciones hay mayor número de mujeres periodistas. Comparto algunos datos: tan solo hay un 11,5 por ciento de mujeres en cargos directivos, el 73 por ciento de las mujeres periodistas cobran menos de 2.000 euros y el paro nos afecta en un 62 por ciento. Son cifras muy recientes, de 2020, extraídas de un informe de la ­Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PLI). A lo largo de los años, estos porcentajes varían menos de lo que nos gustaría, constatando que se mantiene el desequilibrio en el reparto de categorías profesionales, principalmente en los cargos directivos, ocupados mayoritariamente por hombres. Las asociaciones de periodistas debaten posibles soluciones, entre ellas, establecer políticas de igualdad que allanen los obstáculos de las mujeres para acceder a cargos de decisión. El asociacionismo es una herramienta más pero la clave está en la educación, en los centros de primaria, secundaria, en las universidades, en los medios de comunicación, en los contenidos audiovisuales, en los videojuegos… La igualdad no es un tema solo de mujeres sino que implica a toda la sociedad y veo el horizonte aún lejano.

Si algún o alguna profesional quiere formarse para participar en misiones de observación internacional, ¿hay que seguir unos pasos concretos?

El Ministerio de Asuntos Exteriores, a través de la Oficina de Derechos Humanos, es el encargado de seleccionar observadores de corto y de largo plazo para misiones de observación internacional, principalmente con la Unión Europea, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la Organización de los Estados Americanos (OEA). Esta Oficina organiza periódicamente cursos de formación y los profesionales que asisten a ellos pueden optar a las cuotas por país asignadas por las diferentes organizaciones internacionales.

Este nivel de compromiso con la obligación cívica de votar es un ejemplo que me llevo guardado en el bolsillo cuando regreso a Europa

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