Jeffrey Alexander, sociólogo y profesor de la Universidad de Yale visitó la Universidad Carlos III de Madrid para impartir un seminario a profesores y alumnos de postgrado. Las sesiones concluyeron con una clase magistral bajo el título “The Performace of Politics 2012: Obama’s Last Campaign”; un exhaustivo análisis de la estrategia seguida para renovar su mandato en la Casa Blanca, cuyas líneas resumimos a continuación.

En las elecciones al Congreso de noviembre de 2010, el Partido Demócrata del presidente Barack Obama sufrió una severa derrota a manos de los republicanos. Los demócratas perdieron 63 escaños en la Cámara de Representantes, un número histórico a mitad de un periodo electoral desde 1938. Los demócratas también perdieron varios puestos clave en el Senado, aunque en este otro órgano lograron mantener el control por un estrecho margen. Los medios de comunicación interpretaron estos resultados como “la muerte del héroe”.

Expertos americanos de la rama conservadora explicaron el cambio hacia una mayoría republicana como la respuesta de castigo del electorado estadounidense a un presidente de izquierda y a sus programas sociales de redistribución, desde la regulación de Wall Street hasta la reforma sanitaria.

Cuando estas afirmaciones acerca del significado de las elecciones de 2010 son analizadas desde una perspectiva socio-cultural, sin embargo, parecen ser sólo eso: las declaraciones sobre el significado y los esfuerzos por lograr este significado. Estas declaraciones estaban menos arraigadas en la realidad social que en la ideología y la propaganda. Por la manera en que llevan a cristalizar deseos y esperanzas, son interpretaciones del resultado de la votación, no descripciones objetivas de la misma. ¿Estamos realmente ante un electorado “racional” como tales declaraciones sugieren? ¿Son las opiniones de los votantes tan claras? ¿Cómo sabemos lo que indica un voto, exactamente? ¿Realmente podemos hablar de un electorado per se? ¿Es empíricamente demostrable que los resultados de las elecciones al Congreso en 2010 indican algo acerca de “la gente de Estados Unidos”?

Desde el punto de vista de la pragmática cultural, el acto de votar ha de verse como comunicación simbólica.

El modelo socio-cultural de la democracia no conceptualiza a los candidatos como líderes políticos que ofrecen un programa de actuación claro a los ojos del electorado, el cual evalúa racionalmente su eficacia y registra este juicio deliberativo en el momento de la votación. Lo que el modelo socio-cultural sugiere, en cambio, es que los líderes políticos proyectan actuaciones complejas, con múltiples capas, hacia las audiencias. Tales ciudadanos-espectadores pueden involucrarse en las actuaciones de los líderes con más o menos entusiasmo, con mayor o menor criticismo. Sus respuestas ni siquiera son, en sí mismas, sus interpretaciones de las actuaciones de los candidatos, dado que los ciudadanos sólo tienen a su disposición las reconstrucciones periodísticas proporcionadas por los medios de comunicación. Estas interpretaciones de representaciones mediadas masivamente son sometidas a su vez a reconstrucción hermenéutica por parte de las encuestas y las narraciones periodísticas de turno.

El ejercicio del poder político no es sólo instrumental, sino cultural. El electorado responde a la forma y el estilo en el que el poder es representado. El presidente Obama había sido un líder altamente eficaz en términos instrumentales, logró reparaciones civiles de gran alcance que podrían haber alterado profundamente la organización social de la esfera civil americana. En el proceso de estas victorias, sin embargo, fue incapaz de darles sentido a la antigua usanza. Como actuaciones del Presidente habían perdido su poder simbólico.

Sin embargo, dos años después, en noviembre de 2012, las audiencias habían regresado a sus asientos y aplaudía con entusiasmo la actuación de “La última Campaña”. El presidente Obama se convirtió en el segundo demócrata en 70 años en ser reelegido y el tercero en recibir más del 50% de los votos en ambas elecciones presidenciales. Había aprendido la manera de inspirar a los estadounidenses mientras les gobernaba. Obama reunió a la nación en torno a una gran idea, la idea de la igualdad social dentro de la cual no ha dejado de enmarcar su segundo mandato en el poder hasta hoy.

En el vídeo al que se puede enlazar, Alexander expone las claves de la actuación de Obama en las últimas elecciones y las razones de su éxito:

http://arcamm.uc3m.es/arcamm/

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