Esther Puntero, @epuntero

Estamos asistiendo en nuestros días a una nueva forma de sembrar el terror utilizando la religión como sustento del mismo. Hoy en día, es importante entender hasta qué punto el Estado Islámico (EI) ha avanzado en el uso de los tiempos y de los instrumentos de comunicación.

Nada en la comunicación de este grupo terrorista es dejado al azar, su comunicación ha logrado imponer su storytelling en las portadas e informativos de los medios de comunicación occidentales, generando un temor en la población mundial que consigue intimidarla y a la vez realizar proselitismo de su causa entre los jóvenes musulmanes de todo el mundo.

El Daesh (acrónimo árabe de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham: Estado Islámico de Irak y el Levante), ha realizado una estrategia comunicativa en la que segmenta específicamente sus “nichos de mercado”; señala los objetivos a conseguir; la estrategia a desarrollar y el soporte comunicativo adecuado para conseguirlos.

Según el investigador de la Universidad de Navarra, Javier Lesaca, el EI ha realizado más de mil vídeos de propaganda inspirados en las superproducciones de Hollywood y en los videojuegos más populares entre la juventud como ‘Grand Theft Auto’, ‘Call of Duty’ o ‘Mortal Kombat’, de los cuales, sólo el 2% tiene temática religiosa. Estos datos nos muestran que el EI, más que un fenómeno religioso, se está convirtiendo en un fenómeno cultural entre sus partidarios.

Mucho ha cambiado la comunicación del EI en relación a la comunicación de la organización terrorista de Usama Bin Laden. Ésta utilizaba videos de más de veinte minutos, en los cuales, el líder de la organización, mediante un discurso religioso, llamaba a la yihad a todos los musulmanes del mundo. Actualmente los videos del EI tienen un promedio de duración de tres minutos veinte segundos y la estructura de un videojuego.

El terrorismo del siglo XXI nos hace llegar videos de ejecuciones inspiradas en estos videojuegos violentos, ejecuciones, que no tienen nada que ver con las que se realizaban en el mundo islámico en la época a la que el EI se retrotrae, la época de los salafiyya, o seguidores del Profeta y las tres generaciones que lo sucedieron.

Si hay algo que destacar del mensaje del Estado Islámico, es que éste está principalmente dirigido a individuos, especialmente jóvenes, que no leen y que apenas conocen el Islam. El Daesh es consciente de que los jóvenes musulmanes occidentales pertenecientes a las terceras generaciones de inmigrantes ya no van a las mezquitas y se identifican menos con sus comunidades físicas y sus naciones. Por ello, necesitan productos que sean fácilmente asimilables y que ayuden a sus acciones de reclutamiento y radicalización.

Sus principales herramientas de comunicación son Facebook, Twitter, e internet, pero cuando el “futuro muyahidín” ya ha sido captado, utilizan sistemas de comunicación más sofisticados y difíciles de rastrear por los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad, como la red Tor, que permite la navegación y la comunicación en la llamada “internet profunda”, o incluso, como recientemente ha revelado la policía belga en relación a los últimos atentados de París, la plataforma de juegos online de Sony, donde pueden comunicarse en los diferentes niveles de los juegos, sin tener que utilizar voz o texto.

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