Entrevista a Mario G. Gurrionero, ex gerente de la Asociación de Comunicación Política (ACOP)

Hace escasas semanas que se ha cerrado uno de los grandes momentos que vive ACOP cada dos años: el Encuentro Internacional de Comunicación Política de Bilbao. Desde entonces, la Asociación ha empezado a activar las líneas de su programa presentado en la VII Asamblea General de Socios de ACOP. El objetivo es ambicioso, consolidar la «marca ACOP» tanto nacional como internacionalmente en el ámbito académico y profesional. Mario G. Gurrionero, que ha vivido de cerca este proceso de transformación como gerente de ACOP desde sus inicios, nos desvela algunas claves para comprender la evolución de esta Asociación. Lo hace además en un momento muy especial, tras anunciar que abandona a finales de año la gerencia de ACOP. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y socio fundador de ACOP, Mario G. Gurrionero ha sido el referente visible de la Asociación todos estos años y ha trabajado codo con codo con todos los presidentes/as de ACOP.

Por Jordi Rodríguez Virgili

Has sido el gerente de ACOP desde su fundación, ¿qué motivos te han llevado a tomar la decisión de dejar ahora el cargo?

Tengo una enorme gratitud hacia todas las personas que han formado parte del Consejo Directivo de ACOP y con las que guardo una excelente relación. Me quiero acordar ahora de Gabriel Colomé, Pere Oriol, Arantxa Capdevila o Andoni Aldekoa, entre otros miembros de anteriores Consejos Directivos. Las razones no están dentro de ACOP sino fuera. Los proyectos, cuando te implicas al 100%, no pueden durar eternamente. Para mí es cuestión de ciclos… y en este caso, el ciclo ha durado seis años, que no está mal. Supongo que esto es muy subjetivo y rebatible. En cualquier caso, creo que es importante dar continuidad y cerrar etapas. ACOP debe estar y está por encima de un nombre y eso es una suerte para una Asociación con recorrido y proyección como esta.

A lo largo de estos años, ¿cuál dirías que ha sido la evolución de ACOP?

Hay tres eventos que, bajo mi punto de vista, explican la historia de ACOP. El primero de e­llos es el que tiene lugar en 2005 llamado INCOPO, un foro de Investigadores en comunicación política. Creo que no todos los so­cios de los que actualmente conforman ACOP saben que este fue el embrión de la actual Asociación. Se creó a partir de unas jornadas de trabajo en la Universidad Complutense con los principales referentes del ámbito de las Relaciones Públicas, el Periodismo, la So­ciología y también de Ciencia Política.­

No creo que la etiqueta Comunicación Política como tal hubiera alcanzado entonces ni la cuarta parte de proyección, reconocimiento y notoriedad de lo que tiene ahora. Pero aque­llos poco más de 25 académicos reunidos para reflexionar, debatir y pensar sobre este ámbito, sentaron de manera consciente o inconsciente las bases de lo que somos hoy. Casi todos ellos forman parte del Consejo Fundador de ACOP y son fuerza viva de la Asociación. Yo, que por aquel entonces empezaba a pelearme con mi tesis doctoral, tuve la suerte de estar allí y vivir de cerca este momento. El resto es historia conocida.

Por otro lado, el primer Encuentro Interna­cional de Comunicación Política ACOP Bilbao de 2010 supone una ventana al mundo de la Asociación, que hasta ese momento no se había proyectado internacionalmente. La historia la han contado muchas veces María José Canel y Luis Arroyo, auténticos ideólogos del evento. Comienza una tarde con una servi­lleta, un bolígrafo y un listado de nombres, y acaba con 300 personas, 20 ponentes de renombre y tres días mágicos en Bilbao. Pensar que desde el papel fuimos capaces de llevarlo a la práctica, solo se explica por la tremenda ilusión y el enorme compromiso de estas personas.

¿Tanto aporta el Encuentro Internacional de Comunicación Política ACOP Bilbao como formato a ACOP?

Mucho. Por impacto mediático en los principales medios, blogs y redes, por la calidad de los ponentes y por el volumen de socios que se suman al proyecto ACOP. Como hemos podido ver en el último Encuentro ACOP Bilbao 2014, este evento pone a la Asociación en un mapa de referencia internacional. Al mismo tiempo, es una fecha en rojo y un compromiso con la exigencia. Los socios lo saben y nos piden no bajar, ni siquiera mantener, sino seguir subiendo el nivel del Encuentro. No sé cómo será la cuarta edición en 2016, pero cada vez es más complicado superar el listón. En cualquier caso, sea cual sea el plantel de ponentes, estoy seguro de que se superarán las expectativas… Hay mucha ilusión y ganas en este Consejo Directivo 2014-2016.

Creo que faltaba un tercer hito en tu reflexión…

Sí, y pienso que este tercero es sumamente importante y estratégico para ACOP. Hablo de la firma del acuerdo con la Secretaría de Estado de Comunicación en mayo pasado. Creo que tanto en forma como en sustancia, este hito tiene una importancia capital. En primer lugar, es la máxima aspiración y exigencia para una Asociación relativamente joven, solo seis años, en el ámbito de la comunicación política. Muy pocas asociaciones han llegado a este punto y supongo que será porque no todas reúnen el ADN de esta Asociación, académicos y consultores en un mismo foro. En segundo lugar, no se trata de una foto para el recuerdo con la secretaría de Estado, Carmen Martínez Castro, sino un compromiso estratégico para el futuro que será muy útil y beneficioso para seguir profesio­nalizando la comunicación política.

Has coincidido en estos seis años desde la fundación de ACOP con tres presidentes de perfiles muy distintos, porque no incluyo a David Redoli como presidente de este Consejo Directivo entrante, con quien apenas llevas un par de meses trabajando. ¿Qué extraes de tu paso por todos ellos?

Es curioso, creo que los tres son bien distintos tanto por sus trayectorias profesionales como por su forma de trabajar y los tres han sabido adaptar su estilo al ritmo de la Asociación en ese momento. Los tres han sabido complementar y mejorar a ACOP. Por ejemplo, María José Canel, la presidenta fundadora, con su capacidad de organización, tenacidad y visión es capaz de poner los mimbres, de pasar del papel a la práctica todo un proyecto asociativo y formativo. Luis Arroyo retoma este pulso y va un paso más allá aumentando la oferta de formación y workshops en un momento en el que no era sencillo organizar un evento en Valencia, Barcelona o en Bilbao, ni por estructuras ni por recursos. Por último y muy reciente para mí, Karen Sanders ha trabajado con ilusión y compromiso para fortalecer las sinergias y engranajes de los distintos Comités y delegaciones. Ha sido el suyo un impulso horizontal, de empoderamiento del socio a través de estos Comités, que ha ayudado a vertebrar mucho más y estar más cerca del socio.

Para mí lo más importante de cada uno de los presidentes, y por lo que he podido ver de la hoja de ruta de David Redoli también, es que todos ellos han contribuido en la profesio­nalización de ACOP. Han acertado en el cómo y en el cuándo llevar a cabo acciones y acuerdos. Eso me parece que habla muy bien de las personas y las cabezas que han ocupado la presidencia en estos años.

Has estado en el Comité de Re­dacción de esta revista El Molinillo de ACOP desde sus inicios, ¿qué impresión te merece el momento que vive esta publicación?

Recuerdo bien cómo fue la primera reunión que tuvimos Luis Arroyo, David Redoli y yo en el despacho de Luis, para definir contenido y estilo de la revista. Era cuando Luis trabajaba en La Moncloa en 2008. El Molinillo de ACOP era, por aquel entonces, un formato boletín de unas cinco páginas, nada que ver con las casi treinta que tiene ahora… pero ya hablábamos de Barack Obama, eso sí y nos lo pasábamos muy bien. Eso creo que no ha cambiado tampoco a pesar del tiempo.

Por lo demás, ha cambiado todo. La forma de trabajar, la profundidad de los contenidos y desde luego, el diseño. La evolución de El Molinillo de ACOP, como el de la propia Asociación, creo que ha ido en paralelo a la profesionalización de la comunicación política en España. Y poder haber formado parte de los procesos de trabajo y toma de de­cisiones de esta revista a lo largo de estos años es un orgullo. Yo invito a todas las personas que lo deseen, a formar parte de este proyecto en el que mes a mes, desde hace seis años, se escriben artículos a fondo, entrevistas, tabla de popularidad, reseñas, entre otros. Sinceramente, y está feo que yo lo diga, pero creo que El Molinillo de ACOP es hoy una revista de referencia en este ámbito. Y no lo digo solo yo, hace escasos meses la revista recibió el Premio Victory Awards a la Mejor Publicación Política de 2014.

Última pregunta, tienes un perfil híbrido, pues eres doctor e impartes clase como profesor en universidades y posgrados, y además, actual­mente codiriges una consultora de comunicación especializada en el deporte y la imagen pública. ¿Es este perfil híbrido hacia el que caminamos? ¿O por el contrario crees en la especialización?

Veo importante especializarse pero no encerrarse. Cada vez integramos en nuestras rutinas de trabajo y estudio, otras disciplinas alejadas de los pilares tradicionales para nosotros como son la sociología, la ciencia política, el periodismo o la publicidad. Me refiero a la biología, la genética, o la neurociencia, por ejemplo. Este flujo de ideas y conocimientos me parece muy beneficioso entre la academia y la consultoría y creo que hay una verdadera necesidad por conectar ambos mundos, no tan polarizados como la gente a veces piensa. La sociedad de hoy te obliga a integrar, conectar y relacionar de una manera eficaz y eficiente todos estos conceptos y áreas de estudio… independientemente de si lo aplicas a la universidad o a una consultoría. Eres profesional o no lo eres y te confieso que no termina de gustarme la distinción entre académico y profesional. ¿Acaso los catedráticos no son profesionales? ¿Acaso los consultores no utilizan teorías y planteamientos de la academia? Nada más práctico que una buena teoría.

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