Por María López , @MaryLopezSVF, Coordinadora de producción de la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia de El Salvador

En El Salvador para 2018 el índice de interés en política a nivel nacional ascendía a 26,2%, según un análisis poselectoral de FUNDAUNGO1. Contrario a lo que pudiéramos pensar, el estudio señalaba que los jóvenes mantienen un interés en la política ligeramente superior al de los adultos con una diferencia porcentual del 7,7 de los jóvenes sobre los adultos. 

Sin embargo cuando hablamos de una exposición política como la participación electoral, los jóvenes que representan la tercera parte del padrón electoral, son los que menos acuden a la urnas y quienes muestran una mayor desafección de los mecanismos de organización como los partidos políticos, organizaciones de base y directivas de sus lugares de residencia.

Las juventudes que crecen en una sociedad líquida (Baumann) se encuentran ante una realidad en lo que casi nada está hecho para durar permanentemente: un trabajo, una relación amorosa, una política pública, un partido político, un Gobierno y candidatos…, por tanto c­omprometerse a medio y largo plazo en proyectos políticos puede dejar de ser atractivo, sobre todo cuando son estas instituciones las que en buen parte no se han adaptado y preocupado de renovar sus liderazgos.

No es sorpresa que los estímulos políticos a los que los jóvenes se ven mayormente expuestos están en Internet, en las redes sociales con sus distintos segmentos e influencers de Twitter, TikTok, Youtube, Instagram y Twitch, mas no en las organizaciones políticas paradigmáticas del siglo XX.

En mi país las escuelas enseñan sobre ciudadanía desde una perspectiva decimonónica (centrada en la religión cívica) sin adaptar la currícula educativa a las necesidades actuales. De hecho el mismo análisis poselectoral también planteaba que el grado de formación académica está asociado con el interés de los jóvenes en la política.

Es por esto que desde mi perspectiva, la escasa participación de los jóvenes en la política está fuertemente relacionada con la poca y débil educación política y cívica de los mismos desde la escuela.

Evidencia en la falta de liderazgos emergentes capaces de organizarse y movilizarse para ofrecer propuestas sólidas y frescas dentro de organizaciones políticas y de la sociedad civil. Tenemos juventude­s que discuten y critican desde las redes sociales, que denuncian y cuestionan en Twitter pero que no cuentan con herramientas que les permitan una actitud a la participación ciudadana.

La segunda vuelta en Chile con el millenial Gabriel Boric elegido como presidente nos da un claro ejemplo de cómo el involucramiento de los jóvenes en la vida política, en este caso desde los movimientos estudiantiles renovados, puede marcar hitos importantes en la historia de un país.

Es un reto enseñar a las juventudes desde las aulas formas innovadoras en las que pueden participar a través de las instituciones democráticas para incidir y mejorar el rumbo de nuestros países, más allá de que aprendan solamente aptitudes académicas y vocacionales.


1 Córdova Macías, Ricardo; Argueta, Carlos Eduardo y Erazo, María José (2020). Jóvenes y adultos frente a las elecciones legislativas y municipales de 2018. Documento de Trabajo 02-2020. FUNDAUNGO, San Salvador, El Salvador.

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