Entrevista a Pío Cabanillas, ex ministro portavoz del Gobierno de España

Es un placer charlar con Pío Cabanillas Alonso, certero en el análisis y exquisito en las formas. Excelente conversador y referente internacional en el ámbito de la comunicación, la política y los medios. Ha sido ministro portavoz en el Gobierno de España con el presidente Aznar, director general del ente público Radio y Televisión Española y director general de relaciones internacionales del grupo PRISA (El País, AS, Cadena SER, Cinco Días, Santillana…) y de Sogecable. Trabajó también para The News Corporation, el imperio mediático que creó Rupert Murdoch, y ha sido galardonado por los gobiernos de España, Portugal y Marruecos con sus más altas distinciones de Estado. Sus reflexiones sobre lo público y lo privado; la comunicación y la política revelan experiencia, fidelidad y transparencia a partes iguales.

Por Juan M. Zafra, director de El Molinillo. @prensa14

¿Se considera usted un político, un profesional de los medios de comunicación o un experto en comunicación?

Un profesional de los medios y de la comunicación. La política sólo fue una etapa de tres años en mi carrera, etapa de la que no me arrepiento en absoluto.

¿Cuáles son las principales deficiencias que en su opinión ofrecen en estos momentos…

… la comunicación de gobierno?

En términos generales los gobiernos tienden a infravalorar la importancia que tiene la comunicación cotidiana de su trabajo, de sus grandes objetivos, y también la obligación democrática que tienen de darlos a conocer. Eso les hace ser erráticos, comunicar a golpe de eventos o crisis, sin continuidad ni estrategia de fondo. Y les garantiza, con o sin razón, una imagen de falta de transparencia que no ayuda en nada a su credibilidad.

…la comunicación política?

Desgraciadamente, los medios son a me­nudo para los partidos más un escenario para colocar foto y titular, un escaparate de enfrentamientos, que un foro para dirigirse en profundidad a los ciudadanos con programas y propuestas. El político de partido, consciente o inconscientemente, quiere patrimonializar el medio llegando, irónicamente, a sentirse “traicionado” si este crítica o no recoge sus plan­teamientos. No quiere convencer, quiere aparecer. Como para el medio suele también vender más una buena polémica, refriega o escándalo que un debate, pues el que pierde es el ciudadano.

…los medios de comunicación? (los públicos y los privados)

Hoy día, como casi siempre, el gran peligro al que se enfrenta un medio es la falta de rigor y contraste de informaciones, la tendenciosidad o el amarillismo. Y la explosión de los medios digitales no ayuda precisamente al análisis reposado o a que la información que llegue al ciudadano sea completa y fiable. Siempre ha primado el titular sobre el fondo, pero no pocas ve­ces da la impresión de que este último, el desarrollo de la noticia, no es mas que la excusa para un titular preconcebido. Y por supuesto no entro en la presión que la si­tuación finan­ciera de los grupos mediáticos ejerce sobre sus contenidos y la liber­tad del periodista. Ese es un tema muy complejo.

Y por último, ya que no nos vamos a referir a su etapa actual como director general de general de Imagen Corporativa y Marketing Global de Acciona, RTVE?

Primero hay que decidir si se quiere o no una televisión pública, nacional o también autonómica. Después si deben ser de gran tamaño o no. A continuación garantizar su independencia. Y por ultimo darle una financiación estable y a largo plazo. Lo que no se puede es empezar la casa por el telediario y culpar de todos los males a sus profesionales utilizándola como arma arrojadiza en el Parlamento. Creo en una televisión pública de ámbito estatal, de tamaño medio, independiente y cuyo mo­delo de programación sea financiado por los presupuestos del Estado de forma suficiente y estable. Pero sobre todo creo en sus profesionales de los que se han nutrido por otro lado todas las demás televisiones y radios desde su nacimiento.

Ha comentado en varias ocasiones que comenzó su etapa como ministro portavoz pagando con algunos errores su inexpe­riencia en el cargo. ¿Qué cualidades debe contar quien ocupa un puesto como portavoz de gobierno?

¡La primera la inconsciencia! ¡Es un puesto cuyo destino es morir en el frente! En serio, desde el punto de vista formal, creo que debe tener nivel ministerial y no ser ejercido por alguien que ocupe al mismo tiempo una cartera especifica. El portavoz comunica la opinión colegiada de un gobier­no y debe sentirse y ser parte. A partir de ahí, el trabajo constante, la capacidad personal de comunicación y de relación con los medios, la máxima coordinación con los distintos ministerios, y por supuesto la buena co­nexión personal con los demás ministros y el Presidente son fundamentales. Pero quizás la más importante es la más difícil de conseguir: la total sintonía y convencimiento con las políticas, objetivos y plantea­mientos de tu gobierno. Si no te lo crees en todo momento es muy difícil transmitir el mensaje con fuerza y alcance.

Cuándo terminó su periodo, ¿qué capacidades y conocimientos había adquirido en su tarea de gobierno?

Es una experiencia única e imposible de descri­bir en unas pocas frases. Incluso te puede cambiar como persona. Pero para mi lo mas interesante ha sido que habiendo trabajado en grupos de comunicación privados y después en el gobierno, he visto los toros desde todos los ángulos y eso te ayuda a comprender muchas cosas.

Si tuviera que volver a alguno de los cargos que ha ocupado, ¿preferiría La Moncloa, RTVE o la gestión de un grupo mediático?

Con el corazón, RTVE, siempre fue algo muy especial para mi; con la cabeza, la gestión de un grupo mediático.

¿Cree que un periodista es el perfil más adecuado par desempeñar las tareas de comunicación de un gobierno?

Depende de la persona más que de lo que ha sido su carrera. Ha habido grandes políticos incapaces de relacionarse con los medios y grandes periodistas que han sufrido lo indecible representando gobier­nos. Supongo que ser periodista no está de más, pero no es una garantía de éxito.

¿Qué ha ocurrido para que se haya producido ese desapego generalizado entre la ciudadanía y la política en la ma­yor parte de los países líderes?

Que ha habido políticos que se han creído por encima del bien y del mal, que han abandonado en buena medida la idea de la política como servicio y han abrazado sólo la política como poder. El ciudadano se convirtió en muchos casos en un instrumento de acceso al poder y no a alguien a quien se debe rendir cuentas.

¿Cuál es el secreto de los líderes políticos que usted ha conocido? Identifica esas mismas cualidades en algunos de los gobernantes de los principales países?

Siempre me han impresionado los políticos con una idea clara de cuál debía ser su contribución al desarrollo de su país, su idea de servicio. Aquellos cuyos programas se explicaban y se cumplían como compromiso que eran con la ciudadanía que les votaba. Ha habido muchos, aunque quizás estemos en un momento a nivel global en el que no hay una concentración internacional de personalidades fuertes como antaño, y eso se nota, por poner un ejemplo, en la dilución de la idea de Europa.

Vivimos momentos en los que el poder es efímero y, como expresa Moisés Naim, justo cuando es más difícil obtenerlo. ¿Qué perfiles necesitamos en política para progresar en un contexto cambiante, global, interconectado como el actual?

La regeneración democrática es fundamental. Es crítico recuperar la credibilidad de la clase política y no va a ser fácil, ni algo que suceda a corto plazo. Además estamos ante el cambio sociológico proporcionalmente más importante de la historia de nuestra democracia y en buena medida, también a nivel global. La bandera del cambio no la pueden seguir levantando los mismos de los últimos treinta años.

Su apellido va unido a la transición a la democracia en España. ¿Qué tuvo de modélico aquel proceso?

Fundamentalmente la tolerancia, la voluntad de consenso y la ilusión por construir una nueva España de forma solidaria entre las distintas fuerzas políticas.

Cree que debemos emprender lo que se conoce como la segunda transición, una renovación de las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales en España?

Al paso que vamos, ¡nos vamos a pasar la vida de transición en transición! Creo que hay que centrarse en el futuro. Es bueno recordar ese éxito, pero estamos ante nuevos tiempos, ante nuevos y más complejos retos. Hay que pasar página. Ya sea renovación, cambio, restructuración, o como queramos llamarlo, se trata de no mirar al futuro con la nuca.

Gracias. Ha sido un verdadera lección.

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