Por Fran Méndez, @franmendezloz, Senior Communications Specialist en BASF

Angela Merkel ha dejado de ser la canciller alemana tras las elecciones federales del 26 de septiembre del 2021. Considerada la mujer más poderosa del mundo, Merkel ha tenido que enfrentarse durante 16 años de mandato a situaciones tan delicadas como su firme postura a favor de la austeridad económica durante la recesión del 2007 o la crisis de los refugiados sirios del 2015. Sin embargo, en 2020 le esperaba su último desafío.

Hasta el 18 de marzo del 2020 ya se habían confirmado casi 200.000 casos positivos con el virus SARS-CoV-2 y alrededor de 7.900 muertes en todo el mundo, según datos del Instituto Robert Koch (RKI). Ese día, Angela Merkel se dirigía en un discurso televisado a unos 30 millones de espectadores alemanes que seguían en directo los 13 minutos de duración. Pero, ¿cómo podría llegar a una audiencia tan heterogénea en un tiempo tan escaso? A través de las metáforas.

“Metáforas en lenguaje político: análisis del discurso televisado de la canciller Angela Merkel sobre la pandemia de COVID-19” es el estudio que he dirigido para la AKAD University de Stuttgart y publicado por la editorial GRIN. En él analizo los 10 tipos de metáforas más comunes dentro de la comunicación política y cuáles son las más repetidas por la canciller. En concreto Merkel emplea cuatro metáforas principales durante su discurso: el virus como enemigo, la transparencia, la unidad y la buena disciplina.

Posiblemente una de las metáforas más recurrentes dentro de la comunicación política es la transparencia. Y también una de las más aceptadas inconscientemente por la sociedad. Según George Lakoff, investigador norteamericano de lingüística cognitiva, una metáfora solo se crea en el cerebro después de que se ha construido una sinapsis entre un objeto concreto y uno abstracto. Nuestras experiencias cotidianas dan forma a nuestra visión del mundo y, por lo tanto, influyen en nuestra realidad. Por ejemplo, al decir que una acción es transparente es porque previamente hemos conocido objetos que sí lo son (un vaso de cristal) y hemos podido observar a través de ellos. Dentro de esta metáfora, Merkel emplea frases como «que también hagamos transparentes las decisiones políticas y las expliquemos».

Sin embargo, la transparencia en la política no siempre es positiva y es una metáfora que puede ser un arma de doble filo, ya que se sobreentiende que puede haber oculto otro mensaje negativo y por eso se hace especial hincapié en la transparencia del mensaje. El filósofo inglés Jeremy Bentham realizó varios estudios donde criticó este término y donde formuló la idea de sistema de desconfianza, en la que especifica que la transparencia se utilizó para crear más inseguridad y desconfianza en las personas, y no al contrario. “La transparencia se basa en una actitud de desconfianza y desarrolla prácticas institucionales para implementar la desconfianza”, dijo Bentham.

Por otro lado encontramos metáforas de guerra. El lenguaje médico genérico se caracteriza por el uso frecuente de este tipo de metáforas. Durante la crisis de la COVID-19 se intensificaron para crear un sentimiento de fuerza en la audiencia y mantener el ánimo elevado, como por ejemplo con frases como “luchar contra el virus” o “atacar nuestro sistema inmunológico”.

«Se trata de frenar el paso del virus por Alemania» fue la principal personificación utilizada por Merkel, junto con «el coronavirus está cambiando la vida en nuestro país de forma espectacular». De hecho, llama a la unidad con una técnica comunicativa muy directa en Alemania describiendo la situación como “el mayor desafío al que se enfrentaba el país desde la Segunda Guerra Mundial”.

La unidad y la comunidad fueron metáforas muy utilizadas en todos los países, como por ejemplo en España con el eslogan «este virus lo paramos unidos». Un término ya analizado por Platón y Aristóteles: para ambos la metáfora de la comunidad cumple una triple función ya que puede ser absoluta (sin límites de lo que componen la comunidad), constitutiva (con unos límites establecidos) o imaginaria.

Angela Merkel menciona esta metáfora hasta en cuatro ocasiones diferentes: “Para proteger a todos en nuestra comunidad”, “y somos una comunidad en la que cada vida y cada persona cuenta”, “Todo lo que pueda poner en peligro a las personas […], pero también [lo que] pueda dañar a esa comunidad, tenemos que reducirlo ahora”, y “hay mucho más por hacer y demostraremos como comunidad que no nos estamos solos”. La canciller emplea este recurso para acercarse al oyente y evitar el sentimiento de soledad o de separación entre la clase política y los ciudadanos, ya que se incluye como parte de la comunidad mencionada.

La moralidad y la buena disciplina son aprendidas desde que somos pequeños (en nuestra familia y en el colegio) y la mantenemos durante la edad adulta.  “No dependerá solo, pero también de lo disciplinados que seamos todos siguiendo e implementando las reglas. Aunque nunca hayamos vivido algo así, tenemos que demostrar que actuamos con cordialidad y sensatez y así salvaremos vidas”, fue el recurso empleado por Angela Merkel para hacer alusión a esta metáfora. De hecho, ‘vida’ es el sustantivo más repetido en el discurso

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