Explicamos los 5 conceptos clave que marcarán tendencia en 2014:

1 CIBERUTOPÍA

Tal y como precisó el consultor político Luis Arroyo en Bruselas, en marzo de 2013 (en un seminario del Consejo de la Unión Europea y del Club de Venecia), Internet no es ya un “nuevo medio”. Marconi llegó a afirmar que ”la llegada de la comunicación sin cables haría que la guerra fuera imposible, porque será ridícula”. Tiene dos décadas de edad y ya es un invento maduro. En junio de 1989 Ronald Reagan anunciaba el fin del totalitarismo gracias al microchip. 20 años después, Gordon Brown afirmó que “Ruanda” nunca volverá a suceder gracias a Internet. Internet no ha sido ajeno a esa pauta, y lo que podemos llamar la “ciberutopía” nos ha hecho tantos anuncios que sería bueno ver, 20 años después de su nacimiento, si alguno de ellos se ha cumplido o no. En principio todo apunta a que Internet es un lugar que reproduce, con todas sus maravi­llosas capacidades y ventajas, lo que los seres humanos son, lo que hacen y lo que comportan fuera de la red. Sus actitudes y comportamientos se reproducen. Esto significa lo siguiente:

– Un lugar para el clickactivismo, o lo que Luis Arroyo ha bautizado como “sofactivismo”. Un lugar en el que puedes tener a millones haciendo click aquí y allá, pero en el que sólo unos cuantos verdaderamente comprometidos e interesados producirán de verdad algún cambio, y será a través de activismo real y offline.

– Un lugar para el eterno tribalismo, en el que la gente se junta como siempre hizo: con sus similares, formando tribus, bandas, pandillas y equipos. Donde unos pocos lideran y el resto observa y sigue.

– Como consecuencia, un lugar para la trivialización del debate público, en el que las “conversaciones” políticas y sociales son tan simples y triviales y arquetípicas y en blanco y negro como siempre lo fueron: en los viejos cafés europeos, los bares y los hogares y los lugares de trabajo.

– Un lugar en el que la vieja censura adquiere nuevas formas. En el que el los poderosos controlan y la gente es tan vulnerable como siempre. Más aún: en el que nuevos o viejos poderes están controlando incluso más.

2 MEMECRACIA

¿Cuánto habrá de realidad y cuánto de utopía en Internet? El tiempo nos dará la respuesta.

Un meme es la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente. Es un neologismo acuñado por Richard Dawkins en El gen egoísta (The Selfish Gene), por la semejanza fonética con «gene» —gen en inglés— y para señalar la similitud con «memoria» y «mimesis». La tesis más importante de Dawkins es que los rasgos culturales, o memes, también se replican. Por analogía con la agrupación genética en los cromosomas, se considera que los memes también se agrupan en dimensiones culturales, incrementables con nuevas adquisiciones culturales. La gran dife­rencia es que, mientras los cromosomas son unidades naturales independientes de nuestras acciones, las dimensiones culturales son nuestras construcciones. Así, la cultura no es tanto un conjunto de formas conductuales, sino más bien información que las especifica. De acuer­do a la periodista Delia Rodriguez, todo es tratable y solucionable a partir de la manipulación de nuestras “unidades básicas de comunicación”. En su libro “Memecracia: los virales que nos gobiernan”, subraya que Internet y la tecnología de la información hicieron del mundo un lugar absolutamente copiable. Los memes nunca lo habían tenido tan fácil. Y entonces comenzó la era de la emoción y el contagio. La época en la que, según la autora tomamos información del entorno y la volvemos a emitir pensando que le va a gustar a los demás. La “memecracia” es esa forma de gobierno muy afectada por la tecnología, que permite que la información fluya vertiginosamente por todo el mundo, glabalizando la cultura y volviendo la comunicación más emotiva, más alterada, más pegajosa, más atractiva que la real porque la forman memes que han evolucionado para llamarnos la atención y ser transmitidos. Un concepto del que se oirá hablar mucho en 2014. Seguro.

3 DESPOLÍTICA

La nueva realidad exige nuevas palabras. Pues bien, la escritora Almudena Grandes ha definido este término como “la acción u omisión que permite contrariar, desvirtuar o vaciar de contenido la función para la que ha sido elegido un cargo público”. Se trata de un concepto que pretende sintetizar la desa­fección ciudadana con los políticos actuales y expresar el rechazo a quienes, por acción u omisión, contradicen a la definición del tér­mino que se otorgan a sí mismos, es decir, políticos. Veremos si esta nueva palabra, “des­política” (y “despolíticos”) ha venido para que­darse.

4 DIPLOMACIA PÚBLICA

Tal y como explica en su blog el profesor Felipe Santos el concepto de diplomacia pública proviene de los años de la Guerra Fría. Surgió como respuesta a la amenaza que la propaganda comunista podía suponer para el bloque occidental en aquel mundo bipolar. En concreto, fue la Ley Smith-Mundt de 1948 la que fundó un compromiso de información, cultura y educación de Estados Unidos hacia el exterior, que hiciera frente a una maquinaria, por aquel entonces, muy conocida en Europa y que había influido en la política de buena parte de los estados europeos durante el periodo de entreguerras. Roosevelt terminó dándose cuenta de que la seguridad de Estados Unidos estaba íntimamente ligada a lo que ocurría en el otro extremo del planeta (porque cuanto más globales son tus inte­reses, más globales son sus amenazas). De este planteamiento surgió la dicotomía entre poder duro y poder blando. Fue Joseph Nye, ex decano de la Kennedy School de la Universidad de Harvard, quien habló abiertamente de esta nueva forma de concebir el poder de las naciones, en un ensayo que trataba de analizar cómo debía ser el liderazgo de Estados Unidos ante el mundo que se abría tras los atentados de Nueva York y Washington de 2001. Desde entonces, “diplomacia pública y comunicación pública” van cada vez más juntas, de la mano.

5 REPUTACIÓN INSTITUCIONAL

Un concepto procedente del sector privado (“reputación corporativa”) que cada vez es más asumido por las organizaciones del sector público (necesitadas de reforzar su legitimidad de ejercicio, en medio de una crisis económica y política muy profunda). La reputación institucional es el reconocimiento por parte de los usuarios a la organización por sus acciones, compromisos cumplidos y actos y discursos. Está muy unida a la imagen e identidad de la organización: es su consolidación en el imaginario de la sociedad así como en el mundo real. De acuerdo al profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Justo Villafañe,  “lo único que permanece es aquello que requiere del tiempo y del cumplimiento para lograrse. Este es el caso y la naturaleza de la reputación institucional”. Por tanto, como va­lor intangible de una organización pública no es fácil de mantener una buena reputación si no es gracias a una constante labor comunicativa y de cumplimiento de normativas éticas y culturales propias de la organización. El sector público, sin lugar a dudas, deberá seguir profesionalizando y mejorando su comunicación pública.

6 ABSTENCIÓN

Del 22 al 25 de mayo de mayo próximos se celebrarán elecciones en 28 Estados miembro de la Unión Europea para elegir 751 miembros del Parlamento Europeo. Las elecciones llegan tras la mayor de las crisis económicas que ha conocido Europa y de una ola de protestas masivas y generalizadas que son la expresión del desencanto ciudadano y del desapego de la política. El Tratado de Lisboa de 2009 confiere más poder al Parlamento Europeo que saldrá de estas elecciones. De la composición de la Eurocámara dependerá el nombre del futuro presidente de la Comisión Europea. Es mucho lo que hay en juego y por eso la lucha contra la abstención debería de ser una prioridad para los políticos y las formaciones europeas si quieren recuperar el prestigio y la autoridad -que no el poder- para construir la Europa del mañana. La elecciones europeas siguen una histórica tendencia a la baja lo que hace temer lo peor a las autoridades comunitarias por la amenaza a la estabilidad de la Unión que puede significar una baja participación. En las jornadas electorales de 1999, 2004 y 2009 la participación estuvo por debajo del 50%; el máximo se alcanzó en un lejano 1979 con un 63% de participación, pero después se inició un recorrido que marcha en sentido inverso a las decisiones tomadas para “empoderar” al Parlamento Europeo; cuantos más poderes le han dado a este las autoridades comunitarias, menor parece ser el interés de los ciudadanos europeos por este órgano de su gobierno común.

7 DÉFICIT DEMOCRÁTICO

Se ha abierto una enorme brecha entre los electores y los partidos políticos en el Gobierno de muchas de las grandes naciones del mundo. Bastan sólo unas semanas o un puñado de decisiones para que la opinión pública y los electores den la espalda a los líderes elegidos en las urnas. La inestabilidad es un rasgo característico de la sociedad moderna y unida a la crisis económica genera enormes temores que se traducen muchas veces en una reclamación, no siempre pacífica, de soluciones de parte de los Gobiernos y los partidos. No es fácil encontrarlas en un entorno cambiante e inestable y las tensiones que provoca la exigencia, de una parte, y la ausencia de respuestas rápidas y eficaces, de otra, está conduciendo a la introducción de disposiciones, leyes, medidas, que tratan de frenar la evolución de los acontecimientos y que amenazan en no pocas ocasiones los principios básicos de muchas democracias modernas cuyo mérito ha sido precisamente el haber permitido que las sociedades se adaptaran con flexibilidad a los cambios históricos, sociales y económicos. Gobierno y partidos no deben enrocarse tras medidas restrictivas de las libertadas y derechos alcanzados, pero las voces más contestatarias no deberían deslegitimar lo que se ha conseguido sólo gracias al funcionamiento de la democracia.

8 MAYORES

Roberto Rodríguez, profesor de la Universidad de Navarra y de la Universidad de Comi­llas, llama la atención en el libro “Estudios de Comunicación Política” sobre la importancia creciente de las personas mayores en los procesos electorales. Con una Europa que envejece y un contexto global en el que los jóvenes buscan alternativas novedosas y disruptivas en la política, el empleo, la formación….no va a sorprender que cada vez se preste más atención al colectivo de más de 65 años y sean en ellos en los que la comunicación política de las formación más tradicionales pongan su acento, teniendo en cuenta que constituirá el caladero de votos imprescindible para ganar elecciones en entorno de fragmentación, desafección entre los más jóvenes y alternativas coyunturales que aparecerán y desaparecerán fugazmente del panorama político. “Conocer de forma más certera sus demandas para, a continuación, diseñar estrategias que permitan un mayor acercamiento a este colectivo desempeñará un papel decisivo en las urnas”, escribe Rodríguez.

9 FRAGMENTACIÓN

En la era del yo, de la inestabilidad y la crisis permanente, los ciudadanos se refugian en sus propios problemas, en sus propios entornos. No es ajena a ello la aparición de nuevas formaciones políticas, de carácter vertical, orientadas a cautivar colectivos con problemáticas muy determinadas o apalancadas en problemas generales, pero muy concretos y coyunturales. En una situación de distanciamiento de los ciudadanos y los grandes partidos, muchos personales, políticos, intelectuales y/o de cualquier otro ámbito aprovechan para llenar ese hueco. Son formaciones de nuevo cuño, sin un programa demasiado claro, pero con un lenguaje claro y directo, que cautivan y se abren paso entre los partidos tradicionales. Algunos de estos han aprendido la lección de fenómenos como el de Beppe Grillo en Italia y adaptan su discurso para sacar rédito, otros, sencillamente lo imitan y van ganando posiciones en las encuestas. El resultado es una enorme fragmentación del arco parlamentario. Un fenómeno cuyo impacto en las democracias más sólidas favorecerá el consenso y la negociación, pero que en las más jóvenes y débiles sólo traerá inestabilidad y generará extrañas geometrías variables aplicadas a la gobernabilidad.

10 REDARQUÍA

Asegura Wikipedia que “la redarquía es un modelo organizativo emergente ca­racterístico de las nuevas redes abiertas de colaboración y está basado en las inte­racciones que múltiples agentes mantienen entre sí cuando comparten su talento y su conocimiento de forma abierta y transpa­rente, en relaciones de igual a igual”. Este principio de actuación, de organización, se ha ido extendiendo de forma natural en la ciudadanía. Lo hemos visto en los grandes movimientos ciudadanos de los últimos años –entre ellos el 15-M en España-, pero conforme se han ido analizando sus efectos, ventajas e inconvenientes, los teóricos de la comunicación y de las organizaciones han ido aplicando sus esencias a distintos ámbitos de nuestras sociedad. Principalmente a la empresa. Poco a poco, la esencia de la estructura redárquica se irá imponiendo también en los Gobiernos y los partidos políticos y no sólo en sus relaciones internas –entre los miembros del gabinete o de los distintos órganos rectores y la militancia, por ejemplo- sino también en sus relaciones con el exterior, con la ciudadanía y otras organizaciones. La redarquía significa delegación, confianza, colaboración, relaciones de participación descentralizadas y flujos de actividad connaturales a las redes de colaboración. “Estas redes no están basadas en la sumisión y el acatamiento acrí­tico de las órdenes emitidas por una clase dirigente, sino en la confianza, el valor añadido y la autenticidad de cada uno de los miembros que conforman la red”, expone José Cabrera, uno de los teóricos principales de este fenómeno.

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