Por Carlos Hidalgo

El autor humorístico inglés Terry Prat­chet­t inventó una maldición oriental que decía: “ojalá vivas tiempos interesantes”. Sin duda, 2014 ha sido un año interesante más, dentro de una época donde los cambios acele­ran su ritmo y donde hemos vuelto a comprobar que los viejos paradigmas no dan tanta seguridad como solían. Los lide­razgos evolucionan, este año muchos de ellos se han puesto a prueba, otros han resultado ser una moda pasajera y han ido surgiendo otros más, más jóvenes, por motivos disti­ntos a los habituales. La política y la tecnología cada vez van más unidas. Y ambas se demo­cratizan a un ritmo y de una manera que nos resultaba difícil prever hace tan sólo un lustro. Del frenético 2014 hemos destacado estos diez liderazgos, que esperamos representen los rasgos distintivos de este año de cambios.

Vladimir Putin

El presidente de Rusia es de los pocos líderes mundiales capaces de ha­blar en estos momentos de temas que no sean estrictamente económicos. Pese a la gravedad de los acontecimientos en Ucrania, Putin ha salido reforzado de cara a sus propios ciudadanos y a los rusos asentados en países de la antigua órbita soviética.

Vladimir Putin maneja con frialdad mensajes nacionalistas, gestos de firmeza y desprecios calculados a sus homólogos extranjeros que conectan con el orgullo herido de sus ciudadanos. También con exóticas -a ojos de los extranjeros- exhibiciones de fuerza física; ya sea cazando, practicando artes marciales o realizando trabajos manuales. Con Europa desunida, aún sumida en la crisis económica y unos Estados Unidos con demasiados frentes abiertos, el presidente ruso ha convertido la política rusa en “una extensión de su carácter”, en palabras del analista José Ignacio Torreblanca. Y ese carácter parece gustar a sus ciudadanos, con índices de aprobación del 88%, independientemente de la percepción de los rusos acerca de la situación del país.

 

Angela Merkel

La Canciller alemana es considerada como la mujer más poderosa del mundo. Líder indiscutible de la Unión Europea, es la máxima responsable del enfoque con el que las instituciones europeas están manejando la crisis económica.

Merkel transmite dentro y fuera de su país una imagen de meticulosa fortaleza, que ha permitido a su partido, la CDU, seguir siendo el más votado, con diferencia en Alemania, pese a no obtener la mayoría absoluta, reeditando por tercera vez la “gran coalición” con el SPD.

La Canciller es experta a la hora de sustituir asuntos incómodos en la agenda política por otros de igual o mayor importancia, que le permiten justificar sus políticas con argumentos ante los que es difícil discrepar, así como una gran habilidad a la hora de trasladar decisiones impopulares a ministros de su gabinete. Otro aspecto dife­rente es la proyección internacional de Alemania, su intervención en crisis como la de Ucrania y su encaje en el futuro de Europa. Hasta es posible que sus propias decisiones terminen por contagiar la crisis europea a Alemania.

2015 será un año lleno de retos para ella, donde se pondrá a prueba su mítica capacidad de adaptación.

 

José Mujica

Pepe Mújica, “El presidente pobre”, ha marcado un estilo diferente y distinto, no sólo en la política uruguaya, sino en la de todo el mundo. Su carácter franco y directo ha mostrado una nueva manera de relacionarse con los ciudadanos. Su influencia y opiniones se han dejado notar en la política de toda América Latina, donde es usado a menudo como espejo ante el que enfrentar a los gobernantes de sus respectivos países. Esa influencia no se ha quedado ahí, su discurso en la ONU y sus entrevistas para medios europeos han dejado sentir su repercusión en el resto del mundo, al que también fascina un Jefe de Estado tan particular.

El presidente Mújica cesará en su cargo el 1 de marzo de 2015, para ser sustituido por Tabaré Vázquez, tras unas elecciones que han sido un ejemplo de juego limpio y respeto a los resultados. Fiel a su estilo, Pepe Mújica, dedicará los terrenos de su vivienda particular a convertirse en una escuela de agricultura para jóvenes, compaginándolo con su labor de senador. Según los propios uruguayos, gracias a Mújica no volverán a ser confundidos con otro país.

 

Joshua Wong 

La “revolución de los paraguas” iniciada en marzo de este año no tiene un único líder, sino que han confluido en ella, más de un movimiento por la democracia en la ex-colonia británica. Sin embargo, fue el movimiento estudiantil “Scholarism” quien primero atravesó el cordón con el que las autoridades rodeaban al complejo gubernamental de Hong-Kong. Wong, de 18 años, es co-fundador de dicho movimiento estudiantil.

Empezó con 15 años, cuando las autoridades chinas quisieron implantar una asignatura obligatoria llamada “Educación Moral y Nacional” a los estudiantes hongkoneses. Gracias a las protestas, la asignatura no se llegó a implantar.

Este joven activista ya ha publicado un libro llamado “No soy un héroe”. Wong se caracteriza por acercar el mensaje reivindicativo a la gente co­rriente, explicando que los asuntos políticos afectan a aspectos tan coti­dianos como el precio del almuerzo o las averías del metro.

El uso de diferentes redes sociales, de teléfonos móviles y de elementos de la cultura popular, han hecho que “Scholarism” atraiga las simpatías de más del 46% de la población joven de Hong-Kong. En la actualidad, Wong, quien ha sido puesto en libertad hace poco tras haber sido detenido por las autoridades chinas, ha renunciado a continuar una huelga de hambre.

 

Francisco 

No es un político o quizás si. Lo cierto es que desde que iniciara su papado el año pasado, José Bergoglio ha imprimido un giro decisivo a la manera en la cual el Estado del Vaticano y la Iglesia Católica se comunican. Sin ha­cer cambios sustanciales en la doctrina de la Iglesia, el Papa Francisco ha sabido dosificar sus gestos y declaraciones para ofrecer una imagen mucho más cercana que la de su predecesor, Joseph Ratzinger. Teniendo en cuenta lo difícil que es desviar las inercias comunicativas de grandes orga­nizaciones, el esfuerzo realizado por Bergoglio es titánico. Sobre todo en una institución como la Iglesia Católica, poco amiga de cambios, transpa­rencia y cercanía.

Según el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, el secreto de estos éxitos comunicativos consiste en que el Papa sigue siendo un miembro de la Iglesia tradicional, pero no conservador, por lo que no duda en transmitir los antiguos mensajes de maneras más innovadoras.

En su segundo año en el papado, Francisco no ha bajado el ritmo de conceder entrevistas, realizar comparecencias informales en el avión del Vaticano y continuar utilizando un lenguaje sencillo, que se adapta al del oyen­te en cada caso. Este dominio de la comunicación, junto a gestos como el abordaje decidido de escándalos que afectaban al Vaticano y otros de mediación en conflictos políticos internacionales, han conseguido remontar meteóricamente la imagen de una Iglesia que parecía inmersa en una crisis irresoluble en la abdicación de Benedicto XVI.

 

Michelle Bachelet

Michelle Bachelet ha vuelto a la Presidencia de Chile en marzo de este año, tras su paso por la ONU. Cuando dejó el gobierno en marzo de 2010 lo hizo con niveles del 86% de aprobación y, durante la presidencia de Sebastian Piñera, continuó siendo la persona favorita para presidir el Gobierno para una mayoría de chilenos. Su campaña, enfocada desde el principio en ser cercana a los ciudadanos, arrancó con un hábil uso de vídeos orientados a su difusión en redes sociales, con ciudadanos de a pie explicando puntos de su programa electoral.

Bachelet no es sólo la primera mujer Presidenta de Chile, sino también la primera en ser reelecta. La presidenta, además ha sido capaz de atraer y aprovechar la gran cantidad de talento en comunicación que actualmente produce Chile y el resto de América Latina. Como en tantos otros casos de éxito, ha sabido potenciar algunos de sus puntos fuertes naturales (carisma, cercanía), gracias al trabajo de excelentes profesionales como Paula Walker, René Jofré, Francisco Javier Díaz y muchos otros.

 

Barack Obama

El presidente de los Estados Unidos sigue acaparando protagonismo mediático y político. Aún estando en las fases finales de su segundo mandato, Obama sigue siendo la persona a la que se vuelven todas las miradas cada vez que sucede algún acontecimiento de importancia global, así como el líder mundial con mayor capacidad de poner asuntos sobre la mesa. Este año Obama nos ha vuelto a demostrar su dominio de la comunicación, por ejemplo: el abrazo que dio a la enfermera Nina Pham, después de que ésta se recuperase de ébola. Este abrazo transmitía a la vez un mensaje de tranquilidad a la población y un gesto de humanidad del Presidente hacia la primera contagiada dentro de los EEUU. Del mismo modo, ha remontado comunicativamente el golpe sufrido por los demócratas en las elecciones de este año, adelantando algunas de sus políticas estrella, como la firma de inmigrantes, la investigación y el fin de las torturas autorizadas tras el 11-S y el histórico acercamiento diplómateco a Cuba, que ha roto 50 años de retóricas hostiles entre ambos países.

 

 

Christiane Amanpour

La periodista anglo-iraní es un referente para el periodismo mundial. Sus crónicas de la Guerra de Yugoslavia para la CNN la hicieron mundialmente famosa. Hoy en día compagina ser la corresponsal jefe de CNN, presentadora de “Amanpour” en la misma cadena y presentadora de asuntos internacionales para la televisión ABC. Sin embargo, su protagonismo en este año se debe a su actividad en las redes sociales.

Según un estudio publicado por la consultora Burson-Marsteller, Amanpour es la persona a que siguen en Twitter más líderes mundiales, lo que nos da una pista de que la influencia de la veterana corresponsal se extien­de más allá de los ámbitos tradicionales, manifestándose de otras formas.

Un análisis de los “tweets” de Amanpour nos muestra que no sólo se limita a publicar actualizaciones de su trabajo, sino que también nos ofrece enlaces y opiniones sobre los hechos que ella considera interesantes. Su capacidad para fijar la agenda sale de sus hábitos habituales y la periodista ya no sólo influye con sus programas o entrevistas, sino con lo que comparte con sus lectores –ciudadanos, políticos y decisores de todo el mundo- en las redes sociales.

 

Dilma Rousseff

La primera presidenta en la historia de Brasil ha superado el desafío de su reelección en este año, no siendo el único al que se ha tenido que enfrentar. Sus políticas, herederas de la lucha contra la pobreza extrema de su sucesor, también han tenido que hacer frente a las numerosas protestas que han recorrido Brasil durante estos últimos años. También encara una legislatura con una cámara de diputados y un senado divididos. Fiel a su fama de abordar directamente los problemas, la presidenta Rousseff ha impulsado las actividades de la Comisión de la Verdad, que investiga las torturas durante el último periodo de dictadura de militar y de las que ella misma fue víctima. Con respecto a la lucha contra la corrupción, sigue en marcha la “faxina” (limpieza) que comenzó espectacularmente con la renuncia de varios ministros de su gabinete. Rousseff sigue siendo una de las mujeres más poderosas del mundo y el 77% de los brasileños tienen una imagen positiva de ella, siendo casi tan popular como lo fue su predecesor, Luiz Inacio Lula Da Silva.

 

 

Malala Yousafzai

La joven “bloguera” pakistaní es la persona más joven en obtener el Premio Nobel de la Paz. A la edad de 13 años, alcanzó notoriedad al escribir un blog para la BBC con el seudónimo de Gul Makai, donde abogaba por los derechos civiles, especialmente por el derecho de las mujeres a la educación, y explicando las condiciones de vida de las zonas de Pakistán bajo el control de los talibanes. En octubre de 2012, su autobús escolar fue detenido por la milicia talibán Tehrik-i-Taliban Pakistan, disparando a dos de sus compañeras y tratando de ejecutar a Malala con varios tiros en el cuello y la cabeza. La joven no sólo ha conseguido sobrevivir, sino que ha publicado una auto­biografía llamada “Yo soy Malala”, con la periodista británica Cristina Lamp, y continúa su labor de activismo por los derechos de niños y mujeres a través de su fundación, Malala Fund. Actualmente vive y estudia en Reino Unido.

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