Por Alberta Pérez, @alberta_pv

Con agosto a nuestras espaldas cogemos velocidad como es costumbre en esta época del año, para hacer frente a un septiembre de incertidumbres, el noveno mes de un año que está siendo muy resbaladizo. Los nervios están a flor de piel, según vemos como los días pasan y el futuro permanece escondido tras los anuncios de rebrotes que se suceden, al mismo tiempo que la gente sale a las calles para manifestarse, sin mascarilla, asegurando una conspiración mundial entre la red móvil 5G y el coronavirus. Otro ejemplo más de que el confinamiento nos ha ayudado a reactivar nuestra vertiente creativa.

En medio de la tormenta, es el capitán quien debe aportar calma. Ahí están las elecciones presidenciales estadounidenses, acechando a la vuelta de la esquina, con muchos intentando coger el timón, pero aparentemente poca tranquilidad. Michelle Obama ha dado un paso al frente recientemente, interviniendo en la Convención Demócrata Nacional de manera muy contundente, donde ha atacado de forma frontal y sin tapujos a Donald Trump. A través de un discurso muy emocional, apelaba a los padres con hijos a pensar sobre el ejemplo que estaban dando a las próximas generaciones, haciendo mención, como no podía ser de otra forma, al orgullo nacional y al sacrificio de los americanos a lo largo de la historia.

Con ese redoble de tambor sonando de fondo, la exprimer­a Dama se subió al trampolín: “Solo la fría y dura verdad nos hará libres”, para lanzarse a la piscina acto seguido: “Así que dejadme ser lo más honesta y clara posible. Donald Trump es el presidente equivocado para nuestro país”. Dejando de lado las ideologías, no se puede negar que el discurso era un dardo que apuntaba directamente al corazón. Personalmente, soy muy fan de que comenzase diciendo: “Estoy aquí porque amo este país con todo mi corazón y me duele ver a tanta gente sufriendo”. Siempre es tranquilizante, antes de que vayan a intentar determinar tu voto, saber que la que fue mujer del anterior presidente busca lo mejor para tu país y no es una psicópata. Sobre todo, si tiene en sus manos “la fría y dura verdad”.

Hay algo en las emociones que me hace desconfiar. Y no busco entrar en ideologías, sino lanzar al aire una pregunta. Mientras leía acerca de esta noticia, me he cruzado con un comentario del periodista Pablo Pardo en el periódico español El Mundo, que hacía referencia a la adaptación del discurso de Michelle Obama para adecuarlo al canal de transmisión: “En un estadio, con más de 20.000 seguidores -es decir, en una Convención normal- y un sistema de megafonía propio de un concierto de rock, sus frases habrían resultado abrumadoras”. Cumpliendo con los requisitos sanitarios, la celebración se desarrolló de manera virtual, por lo que los seguidores del evento no han tenido más opción que disfrutarlo desde sus casas. Pero ¿qué efecto tiene este hecho en el contenido del mensaje y nuestra percepción del mismo? ¿Te permite la sensación uno a uno que genera la pantalla, tomarte libertades expresivas que en un gran evento formal te incomodarían?

Se dice que, gracias a las redes sociales, los receptores hemos ganado poder, ya que hemos obligado a los grandes portavoces a pasar de lo que antes era una conversación unidireccional a una conversación bidireccional: podemos contestar, deben escucharnos e incluso podemos ser los que inicien la conversación. Pero este caso concreto ha hecho que me surja la duda de si a su vez, hemos perdido un poder o quizás un “respeto” como conjunto, como masa. La cercanía e informalidad de las redes sociales ha hecho que al público dejen de tratarnos de usted. Para el que habla ya no existe el pánico escénico.

Como espectadora invisible, me pregunto si los cambios de formato recientes en los flujos de comunicación estarán directamente relacionados con la tensión emocional constante que se respira en la sociedad. Trump no ha tardado más de un día en agradecer irónicamente vía Twitter las palabras dedicadas por Michelle Obama, así que retuitead rápido los que hayáis elegido bando, que los aplausos ya no se escuchan y los trending topic no esperan. ¿Qué pasará en el próximo capítulo?

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