Guadalupe Talavera | SEVILLA. Poco se imaginaría Rafael Sánchez, doctor en periodismo y uno de los miembros más antiguos de ACOP, que el día que fijamos la presentación de su libro en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, hablaríamos de la historia del mitin en España mientras celebrábamos la tercera convocatoria de elecciones del 2019 y ocurría un hecho histórico en nuestro país: La exhumación de Francisco Franco. Y es que su libro, que inicia el estudio en la II República Española, transita por la Dictadura franquista y llega hasta nuestros días con la era de la revolución digital.

En este relato, dos hilos conductores se van entrelazando – describe el profesor Torres Vela: “Uno, la historia política de España a través de los análisis que sus principales líderes trasladan en los mítines a sus seguidores. El segundo hilo conductor tiene que ver con las transformaciones que, en el ámbito tecnológico, fundamentalmente, la televisión y paralela a ella, YouTube, han ido modificando la estructura y los contenidos del propio mitin”.  

La primera pregunta que nos hicimos los ponentes invitados a este encuentro fue: ¿Sigue teniendo una función el mitin cuando vivimos en el boom de la era digital?

En palabras del profesor José Manuel Trujillo “si algo se puede extraer del trabajo de Rafael Sánchez es que los mítines, en esencia, han sido adaptables al contexto social, político y comunicativo como cualquier otra estrategia. De la plaza de toros a la señal institucional, el subtítulo del libro, da cuenta precisamente de que los mítines que se van adaptando con el tiempo respecto a los medios técnicos disponibles, el tipo de sociedad en la que se insertan y cómo los actores políticos lo protagonizan en cada una de las etapas históricas”.

Hay tres razones por las que se debe discrepar con los autores que vaticinaban la muerte del mitin como eje integrador de las campañas:

  1. La primera es que, a pesar de presenciar campañas electorales cada vez más digitalizadas, los partidos siguen incluyendo mínimo dos mítines en su agenda de campaña: el mitin de inicio y el mitin de cierre de campaña.
  2. La segunda es que una parte importante del material que se vuelca a redes sociales provienen de los encuentros físicos que suceden a lo largo de la campaña. Muchas de las piezas que se preparan para estas plataformas recopilan las frases/mensajes estrellas que los candidatos lanzan en sus mítines.
  3. Ahora los mítines no solo están pensados para la señal por televisión, sino también para ser transmitidos vía streaming por Youtube o Facebook Live. Aun así, hay un ingrediente fundamental de los mítines que un encuentro digital nunca podrá sustituir: El ambiente emocional que se genera entre los asistentes. “Hay mítines que por su gran componente emocional o por la excepcionalidad del momento histórico, dejan una marca imborrable en quién los vive”- Explica J.M. Trujillo.

El libro de Rafael Sánchez es actual y sobre todo necesario porque “en tiempos en que los libros sobre Comunicación política inundan nuestras librerías y más con la irrupción de las nuevas tecnologías y su uso como instrumentos de comunicación, era raro que no existiera un libro sobre el más antiguo y más duradero – hasta ahora – de los modos de comunicación política: El mitin”- apunta Torres Vela. El mitin es la comunicación política en toda su esencia: Un orador, un discurso que quiere trasladarse, un ambiente colectivo preparado para escucharlo y, lo más importante, una audiencia a la que hay que convencer para que ayuden a convencer a otros. Si no somos capaces de convencer a los nuestros, cómo quieres convencer a los más escépticos. Puede que después de este encuentro, Rafael Sánchez nos deleite con otro magnífico trabajo. Cuando le pregunté qué reflexión se llevaba, después de haber escuchado a los ponentes y asistentes al acto, éste me respondió: “Puede que hubiera incluido en mi libro una reflexión que trasciende al tema del mitin, y es que los jóvenes reciben los mensajes y la información política en general -casi exclusivamente- a través de las redes sociales. En mi opinión esta importante vía de comunicación de fácil acceso y que marca la vida cotidiana de los jóvenes y de amplios sectores sociales, se presta a la manipulación y a una visión superficial y pobre de la realidad política, con la consiguiente repercusión en la decisión de voto”.

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