Compilados por Yuri Morejón, Mario Garcia e Ignacio Dusmet

El fútbol llena estos días portadas e informativos con motivo del Mundial de Brasil. La política parece relegada parcialmente de la agenda. Quizás por ello, presidentes y primeros ministros de los países participantes (Rajoy, Bachelet y Peña Nieto son sólo algunos ejemplos) aprovechan cada vez más la oportunidad para propiciar la escenificación de un acto simbólico y muy mediático como una despedida institucional cargada de intención. Unidad, valentía, compañerismo o un determinado estilo de juego… son valores en alza a los que intentan asociarse los responsables políticos. No en vano, una vez echado el balón a rodar, no son pocos los que acompañan y arengan en vivo a sus combinados nacionales, visitando incluso -como en el caso de la canciller alemana, Ángela Merkel, o el vicepresidente de EEUU, Joe Bi­­­­­­­­­­­den- el ves­tuario tras una victoria de los suyos.  Hábil manera de reorientar la agenda y, sobre todo, de captar la atención de no pocos electores.

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