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	<title>democracia archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>democracia archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Entre víctimas, héroes y villanos: las narrativas en la batalla por las políticas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2022 15:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De un tiempo para acá ha crecido el interés por las narrativas: se busca cambiar las existentes, promover e impulsar nuevas o estudiar, comprender e interpretar las predominantes.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/entre-victimas-heroes-y-villanos-las-narrativas-en-la-batalla-por-las-politicas/">Entre víctimas, héroes y villanos: las narrativas en la batalla por las políticas</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por <strong>Georgina Flores-Ivich<strong><strong><strong><strong><strong><strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/gefloresivich" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@gefloresivich</a>, </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profesora investigadora y coordinadora del Diplomado Internacional en Comunicación Política Estratégica (#DICPE) de la FLACSO México</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De un tiempo para acá ha crecido el interés por las narrativas: se busca cambiar las existentes, promover e impulsar nuevas o estudiar, comprender e interpretar las predominantes. Es preciso decir que el &#8216;giro narrativo&#8217; en las ciencias sociales y en las humanidades empezó en la década de los ochenta como una forma de ofrecer respuestas a fenómenos complejos como la reproducción de las desigualdades y la configuración de las identidades colectivas, entre otros. Una narrativa refleja una interpretación compartida de cómo funciona el mundo y, en política, la realidad se construye socialmente a través de las narrativas. Los enfoques que han estudiado las historias en contextos políticos han demostrado que las narrativas son poderosas. Y a nosotros, como público, nos gustan las historias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las narrativas pueden definirse como un relato de una secuencia de eventos para mostrar un punto particular (Labov y Waletsky, 1967) y se componen por una colección de historias, o dicho de otra forma, por sistemas de historias. Como suele decirse: «Lo que los azulejos son para los mosaicos, las historias son para las n­arrativas”.<em> </em>En el campo de la polític­a pública, su estudio es crucial porque son el vehículo que permite transmitir y organizar la información sobre las políticas. El enfoque de narrativas de políticas (<em>Narrative Policy Framework</em>) fue desarrollado por Jones, Shanahan y McBeth (2014) para analizar el despliegue de narrativas en las disputas o conflictos de políticas y comprender su efecto en la opinión pública y en los resultados, especialmente en el cambio de políticas (<em>policy change</em>).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1B_N76.jpg" alt="" class="wp-image-19502" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1B_N76.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1B_N76-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1B_N76-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué influye en los procesos de políticas? La respuesta es variopinta: contexto, eventos, recursos, instituciones, reglas, coaliciones de actores y, por supuesto, narrativas. Los actores políticos suelen reducir la complejidad inherente a las políticas en historias que tienen escenarios, personajes, tramas y moralejas que ayudan a las personas a dar sentido a los problemas públicos. En esta simplificación, los actores construyen <em>estratégicamente </em>las narrativas que son consistentes con su visión del mundo y que les permiten defender sus propuestas (Jones, 2014; Shanahan, Jones y McBeth, 2011). Esto nos remite a la naturaleza argumentativa de las políticas públicas y a la disputa entre grupos que emprenden guerras argumentativas para abogar por una definición de un problema público (y por su solución).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El campo de las políticas está formado por coaliciones de actores con creencias, valores e intereses definidos. El enfoque de narrativas de políticas nos permite medir todo esto y estudiar sistemáticamente los elementos narrativos y las estrategias que utilizan los actores para promover sus agendas. De hecho, uno de sus supuestos es que las políticas públicas son traducciones de creencias que se comunican a través de narrativas. Operacionalmente, la víctima es la entidad perjudicada por la propuesta de política y por la actuación del villano. El villano es la entidad que causa el problema público y el héroe es el solucionador potencial del problema que revela la política pública. El enmarcamiento de estos personajes nos permite comprender cómo se está definiendo el problema y cómo se quiere solucionar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las narrativas tienen rasgos formales como estructura y contenido (escenario, personajes, trama y moraleja) y podemos evaluar su sustancia, los sistemas de creencias que las sustentan y las estrategias que utilizan los actores para manipular o controlar los procesos de políticas. Veamos esto con un ejemplo. En 2020 se discutió en México la incorporación del pin parental (imitando la medida promovida en España por VOX), una propuesta que buscaba otorgar un poder de veto a padres y madres de familia sobre contenidos de educación sexual y reproductiva, género, feminismo y diversidad. La primera iniciativa en México se presentó en el Estado de Nuevo León y, posteriormente, como en una suerte de efecto cascada, se presentó en otros estados del país. Algunas iniciativas buscaban reformar las leyes estatales de educación y en algunos estados se propuso la modificación de las constituciones locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas propuestas motivaron un ambiente de discusión con una guerra de argumentos en el que múltiples actores políticos y sociales estuvieron involucrados. La historia terminó con la aprobación en un Estado y, casi de inmediato, con la declaración de la inconstitucionalidad de la medida. En ningún Estado de México existe hoy el pin parental como tal, sin embargo, este caso es interesante para analizar la manera en que se construyen las narrativas en una disputa de políticas. Cada grupo construyó su historia con víctimas, héroes y villanos diferenciados. Mientras que para el grupo que se opuso activamente al pin parental, la víctima eran las y los menores (específicamente el bien superior del menor), para los promotores del pin parental la víctima estaba representada por los padres de familia (su derecho a decidir sobre el tipo de educación que reciben sus hijas e hijos). Esto dice mucho sobre los intereses de ambos grupos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1C_N76.jpg" alt="" class="wp-image-19504" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1C_N76.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1C_N76-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia1C_N76-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El grupo opositor al pin parental decidió ampliar el espectro de víctimas en su narrativa: además de las y los menores, también lo eran la rectoría del Estado en la educación, la constitucionalidad, los derechos, el marco legal y el Estado laico, entre otras. La definición del Estado como víctima configuró la estrategia narrativa más amplia de este grupo. Para el grupo opositor al pin parental, los villanos estaban representados por el conjunto de diputados y diputadas que promovieron la iniciativa, así como por los mismos padres de familia. En contraste, el grupo promotor amplió el espectro de villanos de manera considerable ubicándolos en la categoría más amplia que comprende al Estado y al sistema educativo en su conjunto porque eran los culpables de transmitir la &#8216;ideología de género&#8217; y promover la hipersexualización infantil. En que refiere a la figura del héroe, el grupo conservador promotor del pin parental limitó el número de héroes, mientras que el grupo opositor lo amplificó de manera considerable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La amplitud de héroes presentes en las narrativas del grupo opositor al pin parental comprendía al Estado, a los poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), al marco jurídico nacional e internacional y a ciertas instituciones como la Secretaría de Gobernación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Secretaría de Educación, entre otras. En contraste, el grupo promotor del pin parental utilizó un número reducido de héroes: los mismos padres de familia y los legisladores estatales que promovían la iniciativa. Es interesante que este grupo posicionó a los padres de familia como víctimas y como héroes al mismo tiempo. Esta es una narrativa poderosa consistente con historias de éxito que buscan apelar a la capacidad de la víctima para potencializar su fuerza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a las estrategias, el grupo opositor optó por la complejidad legal en la que se intentó explicar con profundidad la inconstitucionalidad del pin parental. Adicionalmente, este grupo centró su narrativa en la víctima y en las consecuencias adversas de incorporar una medida de esta naturaleza. En contraste, el grupo promotor de la política explotó la narrativa del &#8216;giro diabólico&#8217; enfatizando la maldad del enemigo, seguida de un llamado claro a la acción del héroe (los padres de familia) y de un &#8216;giro angelical&#8217; en el que ellos como promotores de la política estaban salvando a las y los menores de un adoctrinamiento ideológico por parte del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso ilustra la manera en la que los grupos articulan sus narrativas en una disputa de políticas. La simplicidad de la narrativa en los promotores del pin parental y la complejidad en los opositores, muestra quiénes eran los destinatarios de interés para sus mensajes. Claramente, el grupo promotor se dirigía a las y los padres de familia en un intento de buscar aliados, quizá porque se sabían perdedores en la batalla legal. Por su parte, el grupo opositor al pin parental se dirigió a un espectro amplio de instituciones del Estado. Como es natural en este tipo de disputas, no se hablaron entre ellos y ambos mostraron confianza en el marco legal existente: su propuesta avanzaría porque el derecho nacional e internacional estaba de su lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambos grupos construyeron sus narrativas con posiciones antagónicas, pero en esta construcción ganaron unas cosas y perdieron otras. El grupo opositor las enmarcó en temas relacionados con la legalidad y la constitucionalidad dibujando muchos héroes y perdiendo la oportunidad de mostrar sus fortalezas como grupo. Esta acción estratégica pudo ser efectiva para ganar la batalla en el terreno institucional, sin embargo, en una dimensión más amplia se puede cuestionar su efectividad para convencer, ya que el desenfoque del héroe les impidió generar una conexión efectiva con la historia contada. Por su parte, el grupo conservador promotor del pin, construyó su narrativa con el objetivo de debilitar al oponente, mostrar sus propias fortalezas y llamar a la acción de los padres de familia, quizá porque sabían que la batalla en el legislativo ya la tenían perdida. Indudablemente, este enfoque es una herramienta poderosa para comprender de manera más profunda las creencias y motivaciones de los actores en las disputas de políticas, pero también para la comunicación política estratégica en su dimensión más amplia.</p>
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		<title>Domingo, día hábil para comunicar</title>
		<link>https://compolitica.com/domingo-dia-habil-para-comunicar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2022 15:02:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antes de que las frenéticas redes sociales se impusieran, cuando la instantaneidad estaba asociada a la radio, los domingos significaban lectura reposada de prensa. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por <strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Jesús Espino</strong></strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/jesusespino" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@jesusespino</a>, </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Director general de Comunicación del Ayuntamiento de Málaga</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de que las frenéticas redes sociales se impusieran, cuando la instantaneidad estaba asociada a la radio, los domingos significaban lectura reposada de prensa. La semana se desvanecía en una última jornada, informativamente hablando, plana. Aquella atonía rara vez se interrumpía por algo distinto al fútbol. En España, los periódicos estaban obligados ese día (entre 1925 y 1982) a dar descanso a sus periodistas: el único rotativo que podía encontrarse en los quioscos al día siguiente era <em>La Hoja del Lunes</em>, producto editado por las asociaciones de la prensa provinciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ritmo venía dado por la tecnología de la época analógica, pues transmitir no era tan rápido, sencillo ni barato como ahora; por la tradición católica, que prescribía cerrar la persiana e ir a misa en familia; y por los derechos laborales conquistados a raíz de huelgas iniciadas en 1919. La llegada de la radio (a partir de 1924) y la televisión (desde 1956) aceleró la información y diversificó el entretenimiento, pero no tuvo impacto definitivo en el arraigado descanso del séptimo día.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia2B_N76.jpg" alt="" class="wp-image-19496" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia2B_N76.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia2B_N76-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia2B_N76-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de instalarnos en el paradigma digital, cuando se quería lanzar un mensaje para llegar a la mayor cantidad de público posible, lo más codiciado era el diario del domingo, el de mayor tirada, el más leído. Los medios de comunicación tradicionales obedecían a ciclos regulares, sin actualización permanente: el p­eriódico cerraba cada noche y tenía, salvo números extra, 24 horas de vida en papel; la radio acaparaba la mañana y la televisión reinaba por la noche. Es decir, la unidad de medida del tiempo era el día, no el instante, no el espasmo. Con esa cadencia comunicativa salimos del siglo XX y entramos en el XXI.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las noticias se comen las unas a las otras. Aaron Sorkin lo describió con precisión en <em>Sacar la basura</em>, capítulo 13 de la primera temporada de <em>El Ala Oeste de la Casa Blanca </em>(emitido por primera vez el 26 de enero de 2000). No haré spoiler por si quedara algún lector de esta revista que no haya visto aún la mítica serie, un básico de la comunicación política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo anterior viene al caso porque, pese a mantenerse cierta adhesión a las costumbres del pasado, comunicar los domingos ya es un recurso aceptado y normalizado con poco respeto por la ansiada conciliación. Ha dejado de ser extraordinario para convertirse en rutina. Las reglas del juego cambiaron, de qué manera, cuando Internet dejó de ser una gran biblioteca para convertirse en una gran conversación; cuando los intermediarios y los receptores se transformaron, como sostiene el profesor Díaz Nosty, en medios continuos y audiencias activas; cuando Facebook (2004) y Twitter (2006) rompieron el mercado de la atención, seguidos por WhatsApp (2009), Instagram (2010) y TikTok (2016).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo 9 de octubre de 2022, a las 20.23 (hora calculada para abrir el Telediario de las 21.00), el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) comunicó en Twitter que “finalizado el plazo anunciado a los vocales del Consejo en el Pleno del pasado 29 de septiembre sin que Gobierno y oposición hayan alcanzado un acuerdo para la renovación del ó­rgano de gobierno de los jueces”, el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, procedía a formalizar el lunes su renuncia al cargo. La publicación de la cuenta verificada @PoderJudicialES incluía enlace a una nota de prensa y una declaración en video (casi cinco minutos) que se extractó (minuto y medio) para incrustarla en el tuiteo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El video de Lesmes podía haberse publicado antes, aunque algunos analistas interpretaron que buscaba justificar su ausencia, el 12 de octubre, en el desfile militar de la Plaza de Lima y la posterior recepción ofrecida por el Jefe del Estado en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional. Cabía optar por una conferencia de prensa entre semana, sometiéndose a las preguntas de los periodistas. Pero en el CGPJ escogieron el domingo con mira telescópica. Lógica y legítimamente, querían todo el foco apuntando a su mensaje. Y para lograrlo no sirven los sábados: como explicó Borja Ventura&nbsp; (<em>eldiario.es</em>, 03/03/2013), “si no quieres que se sepa, cuéntalo un sábado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El CGPJ no es pionero en comunicar los domingos: si buceamos en la hemeroteca, encontraremos ejemplos anteriores, muchos del ámbito político, muy elaborados. Pero la declaración enlatada de Lesmes marca un punto de inflexión. Oficializa una tendencia. En cierto modo, <em>institucionaliza </em>la notificación en festivo, la alerta inducida, la última hora de autor. Si el máximo representante del Poder Judicial, una de las primeras autoridades del país, trabaja el séptimo día para ganarse un titular con tanta puntería, procede despedirse del descanso dominical. Digámosle adiós sin rencor ni melancolía.</p>
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		<title>Elecciones de &#8216;medio término&#8217; 2022</title>
		<link>https://compolitica.com/elecciones-de-medio-termino-2022/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2022 14:57:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es tiempo de incertidumbre, también desde la óptica electoral, y esa incertidumbre se traslada, de forma particular, en las mid terms de este 8 de noviembre en Estados Unidos. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/elecciones-de-medio-termino-2022/">Elecciones de &#8216;medio término&#8217; 2022</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por <strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Teresa Sádaba</strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/tsadaba" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@tsadaba</a>, </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profesora de Sistemas Políticos Contemporáneos en Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es tiempo de incertidumbre, también desde la óptica electoral, y esa incertidumbre se traslada, de forma particular, en las <em>mid terms </em>de este 8 de noviembre en Estados Unidos. Aunque todo parecía apuntar a una victoria republicana, a partir del verano las encuestas han recogido un repunte del partido demócrata y ya no hay que dar nada por sentado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que la historia está de parte de los republicanos. Desde 1826, el partido en el poder nunca ha conseguido sumar escaños en la Cámara de Representantes en este tipo de elecciones (primeras de medio término para un presidente). Solo ha habido dos excepciones: en 1934, con Franklin D. Roosevelt y en 2002, tras el 11-S, con George W. Bush. Sin embargo, las ganancias del partido opositor pueden ser decisivas. Con Barack Obama en 2010 fueron 63 los escaños que dieron la gran victoria republicana y con Donald Trump, en 2018, los demócratas sumaron 40 escaños.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76-1.jpg" alt="" class="wp-image-19490" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76-1.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76-1-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76-1-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En esta ocasión, y según las mejores previsiones, en la Cámara de Representantes los del elefante podrían llegar a obtener hasta 233 escaños (de los 435), lo que les proporcionaría una holgada mayoría y daría un vuelco a la actual composición de la Cámara. En el Senado, donde se renuevan 35 escaños, las encuestas siguen mostrando un escenario muy r­eñido, sobre todo en Estados como Georgia o Arizona y en Wisconsin, Pensilvania y Nevada, donde los republicanos han mejorado sus posiciones en las últimas semanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con estas previsiones, la Casa Blanca tendría que lidiar con un panorama muy distinto al actual. Una victoria republicana supondría el adiós de Nancy Pelosi como líder de la Cámara y el inicio de posibles comités de investigación sobre la apresurada retirada de Afganistán o sobre el controvertido hijo del presidente, Hunter Biden. También se cuestionaría la posible candidatura de Biden a las elecciones de 2024 porque, aunque estamos ante unas elecciones locales, siempre llevan aparejada una interpretación cuasi plebiscitaria sobre la presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo, y de forma más novedosa, estas elecciones también se están enmarcando como un plebiscito para Donald Trump. Su protagonismo en los procesos de primarias ha sido muy notable y hay que subrayar sus éxitos. Casi todos los candidatos que contaban con su apoyo han salido victoriosos, como el famoso dr. Mehmet Oz en Pensilvania, Don Bolduc en New Hampshire, Herschel Walker en Georgia, el Blake Masters en Arizona y J.D. Vance en Ohio. Quizás, la derrota de Liz Cheney en las primarias de Wyoming, acérrima enemiga de Trump e hija del que fuera vicepresidente, ha sido el símbolo de que, en el partido republicano, la sombra de Trump sigue siendo alargada. Y quizás también de que estas elecciones son el impulso definitivo para su vuelta como candidato a la presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, el asesor republicano Karl Rove, en su columna habitual del Wall Street Journal, advertía a los republicanos de que se equivocarían en su estrategia si hacen que estas elecciones sean sobre Trump y no ponen el foco en la mala gestión del presidente Biden. Los datos de aprobación presidencial s­iguen siendo muy bajos (por debajo del 50%) y quizás es mejor para los candidatos demócratas que el presidente no aparezca demasiado en la campaña. No obstante, el repunt­e demócrata del verano se atribuye t­ambién a la gestión de la Casa Blanca en medidas como la cancelación de la deuda a los estudiantes o algunas propuestas de contención de la inflación, pero, sobre todo, se subraya la manera en que se han aireado las consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el aborto, que pasó a ser un tema relevante en la agenda pública. Las elecciones especiales en Alaska y Nueva York fueron favorables a los demócratas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a la inflación y el aborto, la seguridad ciudadana y la inmigración son los temas estrella en esta campaña. La inmigración, además, divide a los demócratas en lugares clave y los enfrenta a la administración Biden, los candidatos al Senado del Arizona, Georgia, Nevada o New Hampshire son un buen ejemplo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hay que seguir la pista del dinero, los demócratas en el Senado duplican su <em>fundraising</em> con Warnock, el candidato en Georgia, a la cabeza con 14 millones de dólares. También los mercados de apuestas están siguiendo el proceso con fluctuaciones, que en estas semanas dan mejores pronósticos para los republicanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así las cosas, se espera una noche electoral apasionante. Con contiendas muy ajustadas, mucho que elegir al mismo tiempo sobre gobernadores, autoridades locales y preguntas directas a la ciudadanía, puede que los resultados definitivos, como ya pasó en 2020, se hagan esperar. La incertidumbre será entonces de nuevo la gran protagonista.</p>
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		<title>¿Puede haber prensa vigilante en entornos no democráticos?</title>
		<link>https://compolitica.com/puede-haber-prensa-vigilante-en-entornos-no-democraticos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2022 14:52:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los tiempos actuales están marcados por una contradicción para el periodismo. Mientras la revolución tecnológica ha permitido la aparición de nuevos formatos y el acceso a nuevos públicos, al tiempo que ha facilitado poderosos recursos...</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/puede-haber-prensa-vigilante-en-entornos-no-democraticos/">¿Puede haber prensa vigilante en entornos no democráticos?</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por <strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Grisel Salazar Rebolledo</strong>.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="mailto:maria.salazar@cide.edu" target="_blank" rel="noreferrer noopener">maria.salazar@cide.edu</a>, </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CIDE, División de Estudios Políticos Red de Politólogas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los tiempos actuales están marcados por una contradicción para el periodismo. Mientras la revolución tecnológica ha permitido la aparición de nuevos formatos y el acceso a nuevos públicos, al tiempo que ha facilitado poderosos recursos de investigación, los ataques contra los periodistas han ido en aumento y los intentos por controlar el discurso mediático han proliferado, incluso en democracias formalmente establecidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expectativa de que la caída de los autoritarismos se traduciría en mejores condiciones para la libertad de expresión devino en desencanto, desmentida por el abanico de estrategias utilizadas por los actores políticos para intervenir sobre los contenidos de los medios. Estrategias que incluyen ataques simbólicos, confrontaciones en redes y descalificaciones públicas al trabajo periodístico, fundamental para la vigilancia del poder y para la toma de decisiones democrática.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76.jpg" alt="" class="wp-image-19484" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/11/Tendencia3B_N76-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos análisis consideran que la consecuencia lógica de los ataques contra la prensa es un inevitable repliegue del periodismo de investigación y de la función de los medios como contrapeso. La evidencia muestra, sin embargo, que esto no siempre es así. América Latina provee un <strong>mosaico útil</strong> para reflexionar al respecto. Vemos, por ejemplo, que en países como Cuba o Venezuela, muchos periodistas han utilizado estrategias novedosas y de auto-organización para sortear los controles gubernamentales. En otras latitudes, como El Salvador o Nicaragua, el señalamiento y la estigmatización ha provocado el exilio de periodistas y el cierre de medios independientes. ¿De qué depende que la prensa continúe realizando una labor crítica en contextos de democracias disminuidas? ¿En qué casos los intentos de manipulación son exitosos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender las capacidades de resistencia de la prensa crítica, lo primero es concebir a los medios como actores políticos, con recursos y estrategias propias, en lugar de hacerlo como un elemento que sufre pasivamente los embates y cede indefectiblemente a las presiones. Es precisamente la capacidad de agencia de los medios la que les permite utilizar recursos del entorno para aliarse con otros actores, negociar, movilizase, auto-organizarse, buscar el apoyo ciudadano o internacional e idear otras estrategias para resistir los intentos de control y censura. Por ello, dar por sentadas las reacciones de los medios frente a los intentos de manipulación conduce a conclusiones imprecisas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, es necesario reconocer que, si bien la violencia es la expresión más cruenta de los intentos de control sobre la prensa, hay un amplio abanico de estrategias y modalidades para buscar limitar o intervenir en los contenidos mediáticos. Algunas son de aplicación más sutil, como el clientelismo; otras, están ancladas en el propio marco legal, como el uso de las leyes contra la difamación, el desacato, o los cercos informativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, la erosión democrática se suele entender como un proceso nacional, en el que poco se voltea a ver las variaciones subnacionales, cuando en los hechos ese es el ámbito en el que más se padecen las consecuencias de los intentos de manipulación sobre los medios. En un <strong>análisis </strong>conducido para comprender las capacidades de resistencia de la prensa local mexicana se ha evidenciado que, para romper las pautas de dominación estatal sobre la prensa, es necesaria la intervención de actores que se desempeñen como aliados estratégicos de esta. En ese sentido, el respaldo de la sociedad civil organizada, de instituciones de contrapeso y rendición de cuentas y de los propios lectores son elementos fundamentales para que la prensa continúe realizando su labor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el estudio citado, el respaldo de las organizaciones de la sociedad civil incrementa hasta en un 40% la presencia de contenidos críticos, aun bajo condiciones de clientelismo, y en poco más de 15% bajo condiciones de violencia contra la prensa. Asimismo, la existencia de un poder judicial independiente incrementa en 16% la posibilidad de que la prensa continúe ejerciendo su labor crítica, mientras que la presencia de redes de periodistas lo hace en un 14%, aun cuando existe un marco legal restrictivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En suma, la posibilidad de que la prensa continúe realizando su función de vigilancia debe discutirse desde la posibilidad de los apoyos plurales y en su inserción institucional amplia. La <strong>evidencia</strong> señala que la prensa es uno de los primeros actores que despiertan a las fracturas de los regímenes autoritarios y, también, que es uno <strong>de los últimos</strong> en someterse a los controles. Pero cuando avanza sola, sin aliados que le acompañen o le respalden, el desenlace más probable será la instalación de la intimidación y el silencio.</p>
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		<title>El valor de la democracia</title>
		<link>https://compolitica.com/el-valor-de-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Oct 2022 16:27:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Le pidieron que moderara e hiciera las preguntas en un debate para la elección de personero estudiantil en un establecimiento educativo de la ciudad donde vivo. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por <strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Luciana C. Manfredi PhD.</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong> <a href="https://twitter.com/LucianaManfred5" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@LucianaManfred5</a>, </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profesora Asociada Universidad ICESI</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pidieron que moderara e hiciera las preguntas en un debate para la elección de personero estudiantil en un establecimiento educativo de la ciudad donde vivo. Ayer en la mañana, me dirigí a un colegio hermoso, campestre, rodeado de árboles, donde niñas y niños corrían en un patio y jugaban durante el recreo. Allí, antes de empezar el evento, me presentaron a tres jóvenes, estudiantes de bachillerato (secundario, instituto) que presentaban propuestas para ser sometidas a escrutinio y luego a votación en las elecciones estudiantiles.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3B_N75.jpg" alt="" class="wp-image-17955" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3B_N75.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3B_N75-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3B_N75-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a un gimnasio lleno de niñas y niños de distintas edades, desde los más pequeños hasta los de último año con sus chaquetas de &#8216;Prom 2022&#8217;. Empezamos el evento con el himno nacional, todos los niños cantando emocionados con la mano en su corazón representando un primer momento simbólico. Lo importantes que son los símbolos, sobre todo, aquellos que nos identifican con un grupo de referencia. Los miraba embelesada, impresionada de escucharlos con sus pequeñas voces cantando tan concentrados y con tanta emoción el himno nacional. Luego, el rector del establecimiento educativo comenzó su intervención hablando de la fiesta de la democracia, hizo varias preguntas al público y me sorprendieron esas niñas y niños con esas definiciones sobre democracia. Entre ellas surgieron “es un espacio para el debate”, “es donde se pueden hablar de las cosas que nos interesan a todos”, “sirve para ponernos de acuerdo sobre si queremos tarea o no”. Quedé impresionada con sus respuestas, sobre todo porque ninguno se enfocó en el procedimiento de la democracia, sino en su sustancia más profunda, lo que constituye el valor de la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora sí, cuando hablamos de democracia, entendemos el régimen político caracterizado por el proceso electoral en el cual se eligen a las personas que ocuparán los cargos públicos dándole vida y orientación política al Estado, la libertad de expresión, de información alternativa, de asociación, de presentarse a cargos públicos. Siempre he pensado que la definición de Dahl (1999) de poliarquía es una de las que más me gusta para pensar en las democracias modernas. Porque no solo pensamos en el procedimiento, en cómo se acceden a los cargos de elección popular, en dónde radica la soberanía popular como fundamento de las democracias modernas. Sino también, en esa idea de lo sustancial, lo profundo, lo que le aporta a la vida de las ciudadanas y ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, vivimos en democracias muy débiles, con procesos de institucionalización de décadas, interrumpidos por crisis políticas, económicas y estallidos sociales. Sabemos que nuestras democracias distan mucho de ser perfectas, que tienen muchos errores y presentan muchas injusticias e inequidades. También, nos encontramos en un momento histórico de desafección política, de distancia e inclusive, rechazo a las instituciones.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3C_N75.jpg" alt="" class="wp-image-17957" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3C_N75.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3C_N75-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/10/Tendencia3C_N75-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con los resultados de Latinobarómetro de los últimos años (desde el 2015 al 2020), los principales determinantes de la desafección política son la desconfianza hacia las instituciones, la insatisfacción con la democracia y el descontento con el funcionamiento del sistema político. Sin embargo, a pesar del mal momento que viven algunas democracias latinoamericanas, seguimos valorándolas positivamente con sus bemoles. Desde nuestra formación inicial y siendo muy jóvenes entendemos la importancia de tener instituciones formales fuertes, de establecer reglas de juego y procedimientos, de elegir a quienes nos representan. También entendemos que lo más valioso de la democracia no es el procedimiento en sí, sino la sustancia, esa posibilidad de integrarnos, de abrir espacios para el debate de ideas, para presentar y elegir las mejores propuestas, para avanzar hacia una sociedad pluralista, para tender puentes, construir consensos, resolver conflictos. Esto es la esencia de la democracia, lo que estas niñas y niños entienden cuando se dirigen al gimnasio del colegio felices y dispuestos a escuchar las propuestas de los candidatos estudiantiles, comprometidos a ejercer su derecho al voto.</p>
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		<title>Democratizar con la verdad</title>
		<link>https://compolitica.com/democratizar-con-la-verdad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jun 2022 13:36:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Recientemente tuvo lugar en México una consulta de revocación de mandato presidencial, que fijó la agenda política-mediática de las últimas semanas en este país suscitando un amplio debate en la opinión pública y diversas posturas en actores políticos y líderes de la sociedad.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por <strong><strong>Francesca García Delgado</strong> <strong><strong> </strong></strong></strong>, <a href="https://twitter.com/juanvizuete" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@</a><a href="https://twitter.com/Fchzk" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fchzk</a>, </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si nos ceñimos a la noción básica de democracia, esta solo existe si el poder emana del pueblo. La construcción y afianzamiento de la democracia, entonces, está directamente relacionada con el ejercicio libre de la ciudadanía, con reconocerles a las personas los derechos de intervenir en la vida política y que eso no implique solo sufragar en cada proceso electoral. Un camino para apuntalar ese ejercicio de libertad es garantizar que las y los ciudadanos accedan a información verificada, clara y sin manipulaciones para que tomen mejores decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Brindar información veraz es un reto fundamental en un mundo globalizado e hiperconectado, donde la desinformación gana terreno a una velocidad avasalladora. En América Latina, abundan los ejemplos de cómo la desinformación está contribuyendo a debilitar las instituciones democráticas y a desviar el foco público de los temas importantes. La desinformación está degradando el pensamiento crítico, el criterio de discernimiento, la confirmación de hechos en base a evidencia, y por el contrario, está reforzando prejuicios, sesgos, odios, miedos y creencias. Quienes practican la desinformación emiten información errada, engañosa y fuera de contexto para beneficios particulares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a ello no se trata de hacer solo un llamado de acción a medios de comunicación, comunicadores y periodistas para que mejoren sus mecanismos de verificación. Se trata de un reto más amplio que involucre a las audiencias como aliados contra la desinformación, para recuperar su confianza y proteger a largo plazo la democracia. Necesitamos una ciudadanía más empoderada en base a buena información, aquella que le permita contrarrestar las mentiras, dudar antes de compartir datos, reportar los bulos y que luego, tras conocer la verificación, vuelvan a sus grupos más cercanos, a sus familias, amigos a enseñar y difundir la verdad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/06/Tendencia3B_N72.jpg" alt="" class="wp-image-16180" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/06/Tendencia3B_N72.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/06/Tendencia3B_N72-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/06/Tendencia3B_N72-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este no es un proceso sencillo. Implica que los comunicadores mejoremos el modo en que tradicionalmente hemos difundido la información a las audiencias. No podemos estar presentes en todos los grupos de redes sociales o evitar que alguien difunda una “noticia falsa” pero sí hacer incidencia en la gente para mejorar sus mecanismos de defensa. Según un estudio del MIT, las informaciones falsas son compartidas siete veces más que las veraces. El mundo digital amplifica mentiras a un ritmo imparable. Es preciso transparentar con nuestras audiencias el método de verificación, enseñarles lo peligroso de difundir contenido no contrastado y convencerlos que hacen un cambio fundamental al alertar y no difundir datos ante la duda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante este escenario, están surgiendo iniciativas periodísticas de verificación de datos o fact-checking. Se tratan de medios independientes, incluso unidades creadas dentro de los medios tradicionales o instituciones públicas, que someten a revisión cualquier declaración sospechosa o hechos, y que a través de las técnicas tradicionales del periodismo le hacen frente a la desinformación. El método de verificación y las fuentes deben estar especificados en cada publicación para atacar la mentira con hechos contrastables y argumentos basados en evidencia. Además, una explicación sencilla para que las audiencias sepan dónde acudir ante la duda.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso queda espacio para cuestionar el desempeño de los medios de comunicación tradicionales, a quienes las audiencias identifican como empresas periodísticas que se mueven por sus propios intereses, sesgos o líneas editoriales. Algo que no los ha librado de caer en desinformación en etapas críticas como la pandemia por el COVID-19 o los procesos electorales. En el Perú durante la última elección presidencial de 2021, los medios tradicionales contribuyeron a que el grupo político perdedor y sus voceros difundan la narrativa del fraude electoral sin evidencias. La difusión sistemática de este discurso puso en cuestión la propia idoneidad de las instituciones democráticas. Los desinformadores se valieron del descontento popular sobre el desempeño de una democracia débil como la peruana y de la fragilidad de sus instituciones para cambiar el foco de la atención pública sobre una realidad que no les convenía. Al final la institucionalidad se impuso pero el golpe ha sido brutal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A qué democracia aspiramos si la opinión pública se basa en desinformación? Para hacerle frente a la información falsa no basta con verificar datos, necesitamos de nuestras audiencias para crear acciones de alerta y compartir aprendizajes que mejoren sus sistemas de defensa frente a las mentiras.</p>
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		<title>La democracia no cree en la democracia</title>
		<link>https://compolitica.com/la-democracia-no-cree-en-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Feb 2020 22:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una aparición tan enigmática como universal es la de la masa que de pronto aparece donde antes no había nada.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Francisco Tomás González Cabañas, <a href="https://twitter.com/frantomas30">@frantomas30 </a>y Carlos A. Coria García, <a href="https://twitter.com/CarlosACoriaG">@CarlosACoriaG</a>, Centro de Estudios Sociales y Políticos Desiderio Sosa. Corrientes. Argentina.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una aparición tan enigmática como universal es la de la masa que de pronto aparece donde antes no había nada. Puede que unas pocas personas hayan estado juntas, cinco, diez o doce, solamente. Nada se había anunciado, nada se esperaba. De pronto, todo está lleno de gente. De todos los lados afluyen otras personas como si las calles tuviesen solo una dirección. Muchos no saben qué ocurrió, no pueden responder a ninguna pregunta; sin embargo, tienen prisa de estar allí donde se encuentra la mayoría. Hay una decisión en sus movimientos que se diferencia muy bien de la manifestación de una curiosidad habitual. Se piensa que el movimiento de unos contagia a los otros, pero no es sólo eso, falta algo más: tienen una meta. Antes de que hayan encontrado palabras para ello, la meta pasa a ser la zona de mayor densidad, el lugar donde hay más gente reunida” (Canetti, 1981, p. 5).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así como, de acuerdo a <strong>Cristina Calcagnini</strong>, “para caracterizar el inconsciente freudiano habría una fórmula: Dios no cree en Dios, que es lo mismo que decir hay inconsciente” (2002, p. 6), las generales de la ley le corresponderían a nuestras democracias representativas a las que podríamos comprender en sus abismales filtraciones, en sus siderales vacíos, al adolecer esta de la convicción de creer en sí misma, que sería lo mismo que decir que hay un pueblo a la deriva, desguarnecido, empobrecido, asediado por problemáticas indignantes e inhumanas, privado de una institucionalidad que lo ordene, bajo parámetros en los que se consensue un acuerdo que dote de sentido a esa voluntad general con posibilidades de firmar un contrato social que se defina, semántica como conceptualmente: de democrático. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Derrida (1989) </strong>sentencia de forma categórica, crucial: “La ley misma no llega quizá, no nos llega, sino transgrediendo la figura de toda representación posible. Cosa difícil de concebir, como es difícil de concebir cualquier cosa que esté más allá de la representación, pero que obliga quizás a pensar completamente de otro modo” (1989, p. 122). </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13356" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esto mismo que parece orillar la obviedad de una tautología, es sin embargo lo que en cada aldea que se define como democrática, sucede cotidianamente. Queremos creer en la democracia, más no así en quiénes la representan. Esta dislocación del sentido de lo político, nos define en cuanto a nuestra paradojal, como palmaria, contradicción, que más que tal, se transforma en una contracción. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Contracción es un término clave. Gramaticalmente es cuando la pronunciación de dos palabras origina una palabra nueva. Clínicamente es el trabajo de parto que alumbrará más luego el nacimiento o la posibilidad de que este se dé. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nos gobiernan en nombre nuestro, sin que podamos hacer otra cosa que delegar en nombres concretos tal poder</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Arriesgaremos en afirmar que en nuestra contracción democrática, dos fuerzas antagónicas, sin ánimo de anteponerse una por sobre otra, pero en la obligación de convivir armónicamente, se azuzan, cuando no se trenzan en una disputa sin cuartel y sin final.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos gobiernan en nombre nuestro, -del pueblo, de la ciudadaní­a, garantizándonos libertad de expresión y libertad electoral o de voto, elección u opción condicionada-, sin que podamos hacer otra cosa que delegar en nombres concretos tal poder. Caemos en la representación y desde ese momento dejamos de creer en la idea de lo democrático en su estado puro. Hasta los propios representantes, dejan de creer en el sistema que los ungió, como, concomitantemente, en sí mismos. Retomando aquello de <strong>Freud </strong>que definió lo inconsciente, -Dios descreyendo de sí mismo-, nuestra transgresión, -en la salida a la representación, que plantea <strong>Derrida (1989)-</strong>, no es lineal, directa u obvia (de único camino). De ser así, viviríamos en estados revolucionarios permanentes, en las reconversiones del orden establecido, a cada rato o de seguido. Sin embargo, nos transgredimos, al montarnos en un teatro de operaciones (que ya es una representación de la realidad) en donde hacemos de cuenta que creemos en lo que no creemos. Vivimos en las interfaces de medios de comunicación, de la virtualidad de redes sociales, que nos alimentan, contumazmente de que racionalmente, es imposible creer en los representantes de lo democrático (los políticos), cuando en verdad, no creemos en la democracia, ni como forma, ni como valor, apenas la sostenemos como símbolo de aquello que transgredimos, procaz como permanentemente.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Vivimos en las interfaces de medios de comunicación, de la virtualidad de redes sociales</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Habermas (1980, simposio)</strong> recuerda una reflexión de Marcuse, “si actuásemos con lógica, raciocinio, y dentro de los marcos legales de la institucionalidad democrática, tendríamos que hacer uso del siguiente derecho, en nombre de la democracia: Apelar al derecho a la resistencia es apelar a una ley superior, que tiene validez universal, esto es, que trasciende el derecho y el privilegio autodefinidos de un grupo particular. Y existe realmente una estrecha conexión entre el derecho a la resistencia y la ley natural. Si apelamos al derecho de la humanidad a la paz, al derecho a abolir la explotación y la opresión, no estamos hablando de los intereses de un grupo especial, autodefinido, sino más bien y, de hecho, a intereses que pueden demostrarse como derechos universales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No nos afecta, no nos asusta, ni tampoco nos rebela, la pobreza, la marginalidad o todo de lo que nos priva lo democrático. Nos quedamos, con la transgresión de hacer de cuenta que creemos, en eso mismo (en la democracia como expresión de un sistema que nos integre, que nos respete, que establezca prioridades para los que se encuentren relegados en relación a los que no) en que no creemos, dejándonos, normativamente, la posibilidad, de que nunca usaremos, de elegir otro sistema que no sea el democrático, por la falla de este en su integralidad y no en su conformación (adjudicar la culpa o responsabilidad a la casta, la clase o la política).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La palabra representa un concepto, una idea, finalmente, una aspiración, un deseo</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La palabra representa un concepto, una idea, finalmente, una aspiración, un deseo. Los cambios, las modificaciones, no se logran desde lo nominal, desde la denominación de una cosa por otra, que finalmente nos siga significando lo mismo, por el ruido de un significante que suene distinto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando, tengamos la posibilidad que la contracción democrática, nos depare en el entendimiento de que la transgresión, como salida, la subversión como instancia superadora o complementaria, la revolución del sentido a decir de la poeta <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, nos conmueva en la humana comprensión de que “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos” (1962, p. 63), recién en tal contexto podríamos animarnos a creer que deseamos habitar bajo principios democráticos, en el mientras tanto, hacemos de cuenta, actuamos tal convencimiento, y a veces nos sale bien, la actuación, y otras no, tan solo esto es lo que define el público, como el votante, con su aplauso, como con su voto, a sabiendas, sin que lo que lo reconozcamos abiertamente, que asistimos a una teatralización de la vida real o de una supuesta verdad representada, como democrática.   </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13358" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La democracia es errancia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Según el pensamiento de la errancia, la identidad no se halla en la raíz sino en la relación. “Puntos de partida de esta concepción son los conceptos de rizoma y nomadismo de <strong>Deleuze y Guattari</strong>. Es en el pensamiento del rizoma –noción que se opone a la de raíz única y totalitaria– donde un autor como <strong>Glissant </strong>ubica el comienzo de lo que él denomina una poética de la relación, según la cual toda identidad se despliega en una relación con el otro. Asimismo el concepto de nomadismo opuesto al de sedentarismo cuya raíz intolerante fundaría la ley, lo lleva a reflexionar sobre lo que llama nomadismo circular, que está ligado a sus contingencias más que al goce de la libertad” (Rodríguez Ballester, 2018, online). </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia entendida como el sistema, como la plataforma, como la posibilidad manifiesta y lograda para que el hombre en cuanto tal, pueda desandar su ser más furtivo, experimentar la libertad de expresión, como de pensamiento, debe sustentar, tales intenciones, en la relación que promueva entre los integrantes que se declaren prestos a vivir bajo tales consignas democráticas. Desde este mar de relaciones, desde estos vientos errantes, o de errancia, brotarán luego los rizomas, que al ver la luz, podrán ser de todos aquellos que lleven los frutos postreros, nómadamente, dejándose llevar por sus impresiones, razones y emociones, pero por sobre todo, nunca sometidos, a lo arbitrario, de lo único, de lo totalitario, que plantea ese sedentarismo de raíz, que sostiene a la ley, por la pirámide jerárquica de un escalafón normativo, que no tiene más sentido que de preciarse de hacerse cumplir, a como dé lugar, y como fuere, sin que importase otra cosa, llevándose puesto en esa rigidez, tensa, del formalismo, a la humanidad y su condición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia debe ser comprendida y difundida, bajo este significante de la errancia, en relación, a que, probable y posiblemente, solo y nada más, sea, y más allá de la redundancia, relación entre sus integrantes. En sentido contrario, por sobre todo, de los principios con los que ejercemos nuestras democracias cotidianas, ni la institucionalidad de sus formas, de sus métodos, o de sus preceptos, nos pueden hacer creer que vivimos democráticamente, porque una determinada ley, expresa, que votemos con periodicidad o que en cierta carta de intenciones, o <em>corpus </em>normativo, se establezca que los habitantes de un territorio pasan a denominarse ciudadanos, y que por esa suerte de pase, semántico y nominal, como mágico, adquieren, abruptamente, la seguridad de que serán respetados sus derechos más básicos y elementales, como el de poder comer y luego de ello, hablar en caso de querer o desear. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Asistimos a una teatralización de la vida real o de una supuesta verdad representada, como democrática</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Dislocar, &#8211; J. Alemán lo define como «dislocación es la condición de posibilidad de que se produzca un acto instituyente y reactivador de la sedimentación, en suma, un acto político que levante la represión en la que lo social se ha vuelto una inercia y se revele en su condición temporal y contingente. La dislocación es tiempo, lo social es espacio. El acto político que surge de la dislocación introduce la temporalidad en la inercia espacial de lo social” (citado en González Cabañas, 2018, online). El concepto de lo democrático, tal como nos lo implantaron, o como lo implementaron, desde nociones sedentarias, rígidas, unívocas, absolutas y autoritarias, pasa a transformarse, deviene, se deconstruye, como posibilidad, en la vía democrática, es decir de relaciones, de interrelaciones, a las que debemos apostar, por las que debemos jugárnosla, en un sentido instintivo de lo lúdico, para vivenciar, una experiencia democrática que nos permita, el libre fluir de la expresión, del pensamiento, como de la sensación y de la emoción, que tal logro nos produzca en nuestra humana condición, apta para posibilidades tales, más todas las otras, aquí no señaladas. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13360" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia al instituirse en lo otro que no es, conserva su piel nominal, su epitelio, su máscara, para ocluir todo aquello que en verdad debiera ser u ofrecer. Todo lo democrático, está estructurado en un lenguaje, que no es el legal, ni el legitimador, que aparenta sostener, el edificio en el cuál, se asientan, todas y cada una de nuestras instituciones, arrastrando con ello, a sus oportunos ocupantes, a los que sedimenta y sepulta con el lodo de la clase o la casta. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia, entendida y, sobre todo, ejercida, desde esta perspectiva perversa y contumaz, no solo que nos requiere cautos, certeros y adormecidos en nuestra posibilidad crítica o reflexiva, sino que pretende continuar, sempiternamente, ad <em>infinitum</em>, entronizada, en la idea, implantada, implementada, como inauténtica, que tiene que dar respuestas, y que a su vez, estas sean tanto ciertas, como útiles y buenas.<br> Sino frenamos a la concepción de lo democrático, desde esta primera instancia, desde esta dislocación, todo lo que continúa después es la historia de los últimos años en Occidente, nada escapa en ese hermetismo absolutista del círculo vicioso del uróboro en que se convierte lo democrático, que obtiene, en lo que se devora, razones para sus argucias, incrementa su sostén, en presentarse, performativamente, como útil y conveniente, además de probo y, sobre todo, mejorable. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia, en caso de que la deseemos, en caso de que la pretendamos experimentar, requiere de incautos, de equívocos, de errancias, de perspectivas, de rizomas, de relaciones, de desamparos, de nomadismos, de interdicciones y de lo que usted bien podría agregar, en la escritura, en la tachadura o en su cotidianeidad en donde en caso de que en nombre de la democracia que ocluye, que totaliza, que absolutiza, se le ofrezca, apropiarse de alguna instancia temporal para hacerla egoístamente suya, deje tal instrumento de lado (la posibilidad), y se deje llevar por la profunda intuición de su humanidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Bibliografía</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Canetti E. (1981). <em>Masa y Poder</em>. Barcelona: Ed. Muchnik</p>



<p class="wp-block-paragraph">Calcagnini, C. (2002) <em>La trasferencia y el amor</em>. Buenos Aires: Escuela freudiana de Buenos Aires</p>



<p class="wp-block-paragraph">Derrida, J. (1989) <em>La deconstrucción en las fronteras de la filosofía</em>. Buenos Aires: Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González Cabañas, F. T. (2018) La democracia es errancia. <em>Diario 16</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Habermas, J. (1980) <em>La psique al termidor y el renacimiento de la subjetividad rebelde</em>. Simposio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pizarnik, A. (1962). <em>Árbol de Diana</em>, Buenos Aires: Ed. Sur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez Ballester A. (2018). Pensamiento de la errancia. Revista <em>Ñ. Febrero</em>.</p>
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		<title>Desprivatizar los partidos, mejorar la democracia</title>
		<link>https://compolitica.com/desprivatizar-los-partidos-mejorar-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Sep 2019 17:05:48 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las características del periodo político posterior a la Gran Recesión</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Mario Ríos <a href="https://twitter.com/mariorios1989?lang=es">@MarioRios1989</a> Analista político</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las características del periodo político posterior a la Gran Recesión ha sido el descredito que han padecido y padecen las instituciones de intermediación política y el propio sistema democrático1. El resultado de ello ha sido una fuerte crisis de representatividad. En el marco de esta crisis, una de las instituciones que más afectadas se han visto son los partidos políticos. La incapacidad por dar salida a las demandas sociales y de gestionar los estragos del shock económico erosionó su grado de apoyo. Pero no solo eso. La corrupción o el electoralismo que la sociedad percibe en su actuación también ha afectado a su legitimidad. Desde el estallido de la crisis, el CIS muestra como la clase política, entre la que se incluyen los partidos políticos, es percibida como uno de los principales problemas. Y no debemos olvidar que el 15-M y su lema “No nos representan” ponía en entredicho la legitimidad de estos actores. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1B_N41.jpg" alt="" class="wp-image-12769" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1B_N41.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1B_N41-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1B_N41-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las causas de este fenómeno son múltiples y complejas. Sin embargo, quisiera destacar una por encima del resto: la cartelización2 que han sufrido los partidos políticos en los últimos años. Los partidos políticos se han transformado en maquinarias electorales centradas en ganar las elecciones para hacerse con las mayores cuotas de poder y financiación posible. Esto los aleja cada vez más de los ciudadanos a los que deben representar, los hacen poco permeables a las demandas sociales y su función de vínculo entre la sociedad civil y las instituciones políticas se desvanece ante la lógica de acumulación de poder que conforma su principal objetivo como organización. Los partidos se escinden de la sociedad y se profesionalizan centrándose en sobrevivir electoralmente. Además, en un momento de hipermediatización política como el que vivimos, los partidos políticos cada vez apuestan más por figuras personalistas que interpelen directamente a los votantes sin necesidad de ninguna voluntad mediadora entre estos y las instituciones y sin contrapesos internos que eviten las consecuencias negativas de la tendencia a los hiperliderazgos políticos3 que estamos viviendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los partidos han pasado a ser representantes de intereses y demandas sectoriales y agentes de politización a organizaciones profesionales con liderazgos fuertes cuya única misión es ganar elecciones para gestionar el poder político existente. Es esta evolución histórica y la desconexión social que comporta lo que los convierte en unas organizaciones que necesitan de una reforma en su funcionamiento ya que, como pilares básicos del sistema político, su salud afecta a la calidad democrática. Sin embargo, esto no es sencillo. Como bien recogen en su obra Desprivatizar los partidos políticos, Joan Navarro y José Antonio Gómez Yáñez afirman que el carácter público-privado de los partidos políticos y su función de nexo entre sociedad y Estado los convierte en agentes difíciles de reformar ya que cualquier modificación de su estatus jurídico depende de ellos. No obstante, de entre las reformas que proponen los dos autores quiero destacar aquellas que tienen como objetivo reconectar los partidos políticos a la sociedad, es decir, mejorar la crisis de representatividad y de deslegitimación que estos padecen. Dos grandes reformas van en esta dirección: la consistente en una mayor democratización del funcionamiento interno de los partidos dándole más peso a los afiliados y simpatizantes y las que apuestan por hacerlos más responsables ante la ciudadanía. Cuestiones como la elección de cargos o la configuración de las listas debería abrirse directamente a la sociedad y los programas electorales deberían transformarse en contratos entre los electores y los representantes políticos. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1C_N41.jpg" alt="" class="wp-image-12771" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1C_N41.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1C_N41-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia1C_N41-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo de estas reformas no es otro que evitar un mayor deterioro democrático y frenar las tendencias antiparticipativas4 que observamos en nuestro entorno. Los partidos políticos deben ser responsables ante la ciudadanía y deben reconectar con ella para realmente hacer de correa de transmisión entre los anhelos, demandas y necesidades sociales y su materialización en políticas públicas. En definitiva, los partidos políticos deben democratizarse para garantizar una mayor democratización de nuestro sistema político. Es una obligación de la sociedad civil presionar en este sentido. </p>



<pre class="wp-block-preformatted">1 Fernández-Albertos, J. (2018). Antisistema. Desigualdad económica y precariado político. Madrid: Los Libros de la Catarata.</pre>



<pre class="wp-block-preformatted">2 Katz, R.S.; Mair, P. (1995). Changing models of party organization and party democracy. The emergence of cartel party, Party Politics, vol. 1.1., págs. 5-28</pre>



<pre class="wp-block-preformatted">3 Gutiérrez-Rubi, A.; Morillas, P. (2019). Hiperliderazgos. CIDOB Report 04. Barcelona.</pre>



<pre class="wp-block-preformatted">4 Gómez Yáñez, J.A.; Navarro, J. (2019). Desprivatizar los partidos. Barcelona: Gedisa. </pre>
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		<title>India: El mayor ejercicio de democracia electoral del mundo</title>
		<link>https://compolitica.com/india-el-mayor-ejercicio-de-democracia-electoral-del-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 May 2019 15:13:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[electoral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Alejandro Espí @AlejandrEspi Politólogo, investigador y formador India afronta en el presente mes de mayo el que será el mayor ejercicio de democracia electoral del mundo. Alrededor de 850 millones de personas podrán votar en las elecciones generales con el propósito de elegir representantes para las dos cámaras de representación nacional: el Lok Sabha [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Alejandro Espí <a href="https://twitter.com/alejandrespi?lang=es">@AlejandrEspi</a> Politólogo, investigador y formador</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">India afronta en el presente mes de mayo el que será el mayor ejercicio de democracia electoral del mundo. Alrededor de 850 millones de personas podrán votar en las elecciones generales con el propósito de elegir representantes para las dos cámaras de representación nacional: el Lok Sabha (cámara baja) y el Rajya Sabha (cámara alta). La primera de ellas, traducida literalmente como “La casa del pueblo” está compuesta por 543 escaños (272 la mayoría), frente a un máximo de 250 de la segunda cámara, conocida también como “Consejo de los Estados”. India se caracteriza por ser un sistema multipartidista, llegando a sumar alrededor de 350 formaciones políticas registradas para los comicios. Esta circunstancia, no obstante, no ha reñido con la consecución de mayorías absolutas. De hecho, el actual presidente Narendra Modi goza de ella desde 2014, siendo reforzada posteriormente con mayorías en parlamentos de los estados más grandes del país. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3B_N38.jpg" alt="" class="wp-image-12262" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3B_N38.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3B_N38-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3B_N38-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption>Narendra Modi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los principales candidatos en la carrera electoral por alcanzar la presidencia, en la que será la decimoséptima legislatura, se encuentra el actual presidente Narendra Modi, del partido derechista Bharatiya Janata Party (BJP), actualmente con 282 escaños en la cámara baja y con una amplia simpatía entre la ciudadanía. Frente a él se sitúa el progresista Rahul Gandhi, nombrado en 2017 líder del partido Indian National Congress (INC), actualmente con 44 escaños. A los comicios legislativos ambos partidos concurren bajo dos grandes bloques o familias ideológicas: la Alianza Nacional Democrática (AND) agrupa, desde 1998, a nueve formaciones de derecha sumando actualmente 336 escaños; y la Alianza Progresista Unida (UPA), coalición de diez partidos formada tras las elecciones generales de 2004 con tan solo 60 escaños en el presente mandato. Los sondeos pronostican nuevamente una victoria del bloque derechista, que podría reducir ligeramente su resultado actual. Por el contrario, el bloque de izquierdas vería aumentada su representación, incluso doblada. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña del presidente y candidato a la reelección Modi, se proyecta en lograr una mayoría absoluta más amplia a base de “vender” gestión de gobierno. De hecho, él mismo ha asegurado que logrará “romper todos los récords” cosechando un segundo mandato con mayoría más holgada. No obstante, su partido perdió en 2018 tres parlamentos estatales cruciales en el norte de India: Chhattisgarh, Madhya Pradesh y Rajasthan, que fueron ganados por el partido opositor. En India los partidos políticos construyen campañas muy diferentes dependiendo del Estado, si bien no podemos olvidar que el país se distribuye en una amplia extensión de 3,2 millones de kilómetros cuadrados de superficie con una subdivisión administrativa de 29 estados más siete territorios. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3C_N38.jpg" alt="" class="wp-image-12264" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3C_N38.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3C_N38-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Tendencia3C_N38-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption>Rahul Gandhi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El progresista Gandhi se presenta como un aire de renovación para la política del país, pero su partido (INC) viene de cosechar en 2014 el peor resultado de la historia, pasando de 206 a 44 escaños, circunstancia que le dificulta una rápida escalada hacia la victoria. La campaña electoral en un país con un índice tan elevado de analfabetismo, donde parte del electorado identifica todavía las candidaturas por los dibujos y colores, hace que los procesos giren en torno a fuertes liderazgos. Es el caso de Modi y Gandhi, sobre quienes gira ya toda la precampaña electoral, pese a no ser los únicos candidatos en liza. El primero centrando su campaña en comunicar experiencia, gestión y eficacia; frente a un joven Gandhi que aspira a introducir un aire renovado a la política del país asiático. En mayo conoceremos la decisión del pueblo hindú.  </p>
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		<title>¿Afectan las redes sociales a la democracia? ¿Para bien o para mal?</title>
		<link>https://compolitica.com/afectan-las-redes-sociales-a-la-democracia-para-bien-o-para-mal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jan 2019 16:50:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Javier Ruiz Soler @jaruizso Investigador doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia A raíz de la Primavera Árabe, del 15M en España, y de otros movimientos sociales, se ha tenido una imagen optimista del impacto de la redes sociales, y del resto de plataformas digitales que podemos encontrar en internet. Durante un período [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Javier Ruiz Soler @jaruizso Investigador doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A raíz de la Primavera Árabe, del 15M en España, y de otros movimientos sociales, se ha tenido una imagen optimista del impacto de la redes sociales, y del resto de plataformas digitales que podemos encontrar en internet. Durante un período de tiempo se ha tenido un sentimiento generalizado de que internet resolvería muchos de los problemas. Incluso que influiría positivamente en democracias, haciéndolas más participativas y colaborativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en algún momento la idílica historia parece que se truncó. <em>Bots</em>, algoritmos, desinformación, e inferencias políticas peores que en la época de la Guerra Fría han puesto en entredicho la idoneidad de las redes sociales como instrumento para mejorar o complementar la democracia. El debate es intenso. ¿Son las redes sociales ángel o demonio? No hay un claro vencedor de la discusión. Pero tenemos indicadores que empiezan a señalar a las redes sociales como un enemigo público, más que una herramienta útil para la democracia. A no ser que se les acote, regularice, y se les de un mejor y más ético uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Por una parte, es innegable que las redes sociales han abierto nuevas oportunidades. Vivimos en una sociedad digital donde cada aspecto de nuestra vida ha sido digitalizado y “datificado”. Desde ligar en línea, hasta la consulta del médico, o la compra semanal en el supermercado. Con las discusiones, deliberaciones y la información no se quedan fuera. Lo que antes se hacia leyendo un periódico o hablando en el bar, ahora se hace en línea. Especialmente para esos actores que tenían un espacio reducido, o muy difícil hacerse notar, rompiendo la jerarquía establecida por los medios de masas. Hemos visto como la sociedad civil, gracias a plataformas como Facebook y Twitter, han potenciado e incrementado su presencia. Este aspecto participativo juega en favor de la democracia. Tienen un valor incalculable en términos de inclusividad y participación, muy necesario en cualquier democracia consolidada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, se ha visto que las redes sociales también sirven para causas no tan nobles. Son ya numerosos artículos en prensa y revistas científicas las que levantan la voz. Como por ejemplo en <em><a href="https://www.economist.com/leaders/2017/11/04/do-social-media-threaten-democracy">The Economist</a></em> publicado el año pasado. El optimismo generalizado se ha esfumado para dar paso a una creciente preocupación. Una de las mayores preocupaciones de cómo las redes sociales están debilitando la democracia es que tienden a crear filtros burbuja propios, que junto con la desinformación, las convierten en un campo de cultivo perfecto para la polarización. Un campo perfecto para entidades o individuales que quieran aumentar esa polarización, y la consiguiente debilitación de algunas de las condiciones que históricamente han posibilitado la existencia de estados nacionales democráticos. Así lo afirma el <a href="https://theconversation.com/por-que-las-redes-sociales-podrian-estar-danando-la-democracia-98578">Profesor Hull</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las declaraciones del fundador de Facebook en el congreso de Estados Unidos, y en el Parlamento Europeo demuestran la creciente preocupación por la clase política y sociedad civil. En los Estados Unidos ya tenemos suficientes indicadores para demostrar la desinformación a gran escala y la influencia en procesos electorales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las declaraciones no solo iban en la línea de intentar para explicar el rol de Facebook en la extensión de la desinformación y cualquier posible injerencia. Sino también vislumbrar el poder e influencia que Facebook u otras plataformas digitales puedan tener. Y cómo su configuración interna puede decidir resultados electorales. Por ejemplo, un pequeño cambio interno en los algoritmos de las redes sociales o buscadores (como acostumbran a hacer), puede tener un impacto inmenso en cómo la información es proporcionada a los usuarios, y en consecuencia en el resultado de procesos electorales. Así lo afirma Madrigal en un artículo en <em><a href="https://www.theatlantic.com/technology/archive/2017/10/what-facebook-did/542502/">The Atlantic</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas medidas ya se han tomado. Por ejemplo, Twitter intenta mejorar el <em>software </em>para la detección y eliminación de cuentas falsas o fraudulentas. Facebook ha abierto lo que ellos llaman la “<em>War Room</em>”. Una especie de equipo especializado en identificar y eliminar noticias falsas y cuentas fraudulentas. De todas formas, no ha sido muy eficaz hasta ahora fuera de Estados Unidos, como se ha visto en las elecciones de Brasil. Y es que a pesar de que la intención de Facebook es tener varios equipos para diferentes zonas geográficas, fuera de Estados Unidos esta “<em>War Room</em>” no es más que anecdótico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones europeas en mayo van a ser un campo de prueba fuera de Estados Unidos. Veremos el impacto. Por lo pronto, hay partidos políticos que ya incluyen partidas presupuestarias para el manejo de las redes sociales, e investigadores ya están recopilando datos para su análisis.</p>
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