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	<title>Europa archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Europa archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>A debate el futuro de Europa a debate</title>
		<link>https://compolitica.com/a-debate-el-futuro-de-europa-a-debate/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Jan 2022 19:08:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[debate]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las instituciones europeas han lanzado en 2021 la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE) con el objetivo de que los ciudadanos presenten sus propuestas acerca del presente y el futuro de la Unión Europea. </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/a-debate-el-futuro-de-europa-a-debate/">A debate el futuro de Europa a debate</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por <strong><strong>Javier Larequi Fontaneda</strong></strong>, <a href="https://twitter.com/javier_larequi">@javier_larequi</a>, Investigador de la Universidad de Navarra y portavoz de Equipo Europa en Navarra</strong></p>



<p>Las instituciones europeas han lanzado en 2021 la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE) con el objetivo de que los ciudadanos presenten sus propuestas acerca del presente y el futuro de la Unión Europea. Uno de los elementos más novedosos de la Conferencia han sido los paneles ciudadanos, que han incorporado a europeos de diferentes perfiles geográficos, socioeconómicos o de edad; elegidos de manera aleatoria, para debatir sobre diferentes temas y poner sus ideas al servicio del futuro del proyecto político de la Unión Europea.</p>



<p>A escasos meses de que la Conferencia presente sus conclusiones, resulta conveniente detenerse y ver cuáles han sido sus aciertos y errores. De hecho, gracias al <a href="https://prod-cofe-platform.s3.eu-central-1.amazonaws.com/c5vr60cxhsfx0yo9mmfaj1jjt0kk?response-content-disposition=inline%3B%20filename%3D%22COMM-2021-00809-00-00-ES-TRA-00.pdf%22%3B%20filename%2A%3DUTF-8%27%27COMM-2021-00809-00-00-ES-TRA-00.pdf&amp;response-content-type=application%2Fpdf&amp;X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&amp;X-Amz-Credential=AKIA3LJJXGZPDFYVOW5V%2F20211227%2Feu-central-1%2Fs3%2Faws4_request&amp;X-Amz-Date=20211227T093814Z&amp;X-Amz-Expires=300&amp;X-Amz-SignedHeaders=host&amp;X-Amz-Signature=ac56456089f631a179b4c4e2e8948a7c3277f6fb865726d4d4e06cfb69a6e6b3">III Informe Provisional de la Conferencia</a> (noviembre de 2021), ya podemos conocer qué ideas comienzan a vislumbrarse entre las más exitosas y qué países han sido más activos. España, por ejemplo, es el quinto Estado miembro que más contribuciones ha presentado. Sin embargo, es el sexto por la cola si nos fijamos en el número de propuestas por millón de habitantes. Preocupan estos datos en un país que se supone que es uno de los más europeístas, pero en el que, no obstante, no está del todo asentada la idea de la participación de la sociedad en la vida democrática.</p>



<p>Más de 40 mil personas han participado en la plataforma digital de la Conferencia, que permite subir las propuestas y debatir, habiendo presentado más de 12 mil ideas y organizado 4 mil eventos. Son unas cifras francamente malas si tenemos en cuenta que la Unión Europea cuenta con 450 millones de habitantes, es decir, apenas habría participado un 0,01% de los ciudadanos europeos. Es como si una ciudad de tamaño pequeño estuviese &#8216;decidiendo&#8217; en nombre de todos los europeos.</p>



<p>Y entre los participantes, un 56,7% son hombres, apenas un 15% se identifican como mujeres y un 27,8% no revela su género, lo que en cualquier caso muestra una infrarrepresentación femenina. Donde sí parece más equilibrada la representación es en los grupos de edad, excepto en los mayores de 70, que apenas participan. Los temas discutidos han sido los típicos: cambio climático, salud, economía, política exterior, estado de derecho, digitalización, democracia, migraciones y educación. Dentro de estas cuestiones se pueden encontrar subtemas que recogen ideas específicas como la creación de listas transnacionales o la adopción de la mayoría cualificada, en vez de la unanimidad, en las votaciones del Consejo Europeo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/01/Tendencia1B_N67.jpg" alt="" class="wp-image-15396" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/01/Tendencia1B_N67.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/01/Tendencia1B_N67-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2022/01/Tendencia1B_N67-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Si las convenciones europeas tienen el mandato claro de reformar los tratados de la Unión Europea y han derivado en debates importantes como la Carta de los Derechos Humanos o la Constitución europea, no queda del todo claro a dónde va la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Su escaso éxito de participación no debería provocar que las ideas volcadas en la plataforma caigan en saco roto. De ser olvidadas, las instituciones europeas corren el riego de generar una gran desafección política en aquellos que sí hemos participado.</p>



<p>La participación en la vida política es lo que permite reforzar diariamente la democracia. El fortalecimiento de la ciudadanía europea a través del éxito de plataformas como la CoFoE es necesario para que seamos los ciudadanos los que definamos qué Unión Europea queremos. El problema es que el debate no está llegando más allá de donde ya llegaba, de tal manera que los mismos actores estamos participando en un contexto nuevo y no estamos incorporando perfiles diferentes.</p>



<p>Parece difícil que un debate de fondo sobre la Unión Europea se haga a través de un portal tecnológico si no se hace de la mano de la sociedad civil. Tal y como el investigador Álvaro Oleart señaló en las Jornadas de Equipo Europa, “es difícil no ver la CoFoE como una suerte de mecanismo legitimador que trata de dar la percepción de que algo está cambiando sin que nada cambie”.</p>



<p>2022 es el Año Europeo de la Juventud y, pese a sus muchos errores, hay que aprovechar el <em>momentum</em> reformista impulsado por la Conferencia sobre el Futuro de Europa para incluir a los jóvenes en todos los debates y en todas las políticas de manera transversal.</p>
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		<item>
		<title>Liderazgos a prueba</title>
		<link>https://compolitica.com/liderazgos-a-prueba/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 17:12:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Comunicación Política y COVID-19: Europa</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Antoni Gutiérrez-Rubí, <a href="https://twitter.com/antonigr?lang=es">@antonigr</a>, asesor de comunicación</strong></p>



<p>El COVID-19 llegó de manera inesperada y, ante los ojos incrédulos de los Gobiernos, se extendió rápidamente por el mundo. Sus efectos pueden transformar profundamente el escenario político internacional, afectando de manera significativa a Europa, ya debilitada por los problemas económicos y humanitarios de los últimos años y azotada por la pérdida de poder geopolítico, la fragmentación ideológica del continente y el abandono de su sistema de derechos y valores a escala internacional.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comunicación institucional e información pública</h2>



<p>En este contexto, vemos cómo esta crisis sanitaria global ha puesto en valor, más que nunca, la comunicación institucional y la información pública. Y, paradójicamente, nos ha mostrado cómo aquellos Gobiernos que han gestionado mejor estos dos elementos parece que están saliendo mejor parados en relación con la gestión de esta.</p>



<p>En una situación de crisis de tal magnitud, donde el miedo y la alarma social lo impregnan todo, la atención se focaliza en el liderazgo y la información. Se busca, y se exige, más y mejor comunicación institucional; información pública, concisa y de calidad, y todo ello articulado alrededor de liderazgos capaces y empáticos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Esta crisis sanitaria global ha puesto en valor, más que nunca, la comunicación institucional y la información pública</p></blockquote>



<p>Al inicio de la pandemia, dentro de la Unión Europea se impuso la descoordinación, e incluso la falta de solidaridad, a la respuesta conjunta, lo que provocó que, a finales de marzo, fuera la región más afectada por el virus. Y, sin embargo, hay motivos para la esperanza. En las últimas semanas, se han emprendido medidas coordinadas no solo para controlar el virus, sino para reconstruir el continente. ¿Cómo se explica este cambio en la gestión? Precisamente, la divergencia entre la comunicación de los liderazgos europeos, y aquellos que han terminado por imponerse (por ahora), explica los fracasos y éxitos políticos de Europa en la gestión de esta crisis, y puede permitirnos vislumbrar parte del futuro del proyecto comunitario.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comunicación clara</h2>



<p>Este futuro pasa por volver a valorar y situar en el centro lo auténtico, lo sincero, lo genuino. La política estaba, en muchos casos, frente a un espejo trucado que creaba una atmósfera onanista y reverberante. Ahora todos los elementos superficiales caen a un lado y vemos cómo se están cuestionando profundamente las tradicionales fuentes de inspiración y de ejecución de la comunicación política. Y, de repente, como en otras áreas, lo que funcionaba —o parecía que así era— ha dejado de ser eficaz y se reclama una comunicación clara, honesta, con la mayor transparencia posible y donde la información pública es clave para el éxito de la comunicación política. La comunicación clara y con valores es la nueva y exitosa reconexión con los electores y con el carácter de servicio público de la política. Se impone la contención y la sinceridad. Los electores, la ciudadanía, no quieren máscaras, ni artificios. Detestan los circunloquios, las evasivas, la imprecisión y la instrumentalización política. Es tiempo de moderados sensibles. De sobrios atentos. De serios amables. El resto, prescindible.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo1C_N51.jpg" alt="" class="wp-image-13790" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo1C_N51.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo1C_N51-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo1C_N51-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Liderazgos efectivos y empáticos</h2>



<p>En este contexto, algunos liderazgos europeos se han contado entre los más valorados a nivel internacional por su eficiencia. Destaca en este aspecto el liderazgo femenino, del cual Europa tiene a varias representantes, como son la noruega <strong>Erna Solberg</strong> o la finlandesa <strong>Sanna Marin</strong>. Estas líderes han demostrado que un discurso racional, empático y sereno es la mejor receta para afrontar la crisis. La clave de su comunicación ha sido ser claras y honestas en cuanto a la gravedad de la crisis y en cuanto a las continuas novedades provenientes de la comunidad científica. Esta honestidad les ha permitido, junto con medidas precavidas de confinamiento y testeo a la población, ganarse la confianza de la ciudadanía y fomentar la resiliencia social de sus comunidades. También ha sido clave su muestra de empatía reconociendo lo difícil que era el confinamiento a nivel emocional y dirigiéndose especialmente a colectivos como los niños, con un discurso adecuado a su comprensión, nuevamente, comunicación clara para todos los sectores.</p>



<p>Por supuesto, también hemos visto liderazgos europeos a la cola de las valoraciones. Sería el caso del primer ministro británico <strong>Boris Johnson</strong>, cuyo discurso orientado a favorecer la economía sobre el confinamiento se leyó como una falta de empatía respecto al riesgo que el virus plantea para colectivos vulnerables como las personas mayores. A pesar de que se llegó a temer por su vida al contraer el coronavirus, su discurso nunca recuperó la confianza p­lena de la ciudadanía. Otro ejemplo sería el holandés <strong>Mark Rutte</strong> cuyo discurso reacio a ayudar a países como Italia o España durante la crisis fue muy mal recibido en el espacio europeo, dando lugar a respuestas duras (recordemos la célebre intervención en defensa del sur del portugués <strong>António Costa</strong>) por poner en duda la solidaridad europea.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Se están cuestionando profundamente las tradicionales fuentes de inspiración y de ejecución de la comunicación política</p></blockquote>



<p>Centrándonos ya únicamente en el ámbito de la Unión Europea, podemos establecer cuatro liderazgos fundamentales para comprender la gestión de la crisis a nivel europeo y el impacto que ello tendrá en el futuro del proyecto comunitario. Hablamos de <strong>Giuseppe Conte</strong>, <strong>Pedro Sánchez</strong>, <strong>Angela Merkel</strong> y <strong>Emmanuel Macron</strong>. Los dos primero­s porque, tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, se esperaba que estos países de importante peso demográfico y económico fueran más centrales en la refundación europea y sus dificultades ponen en jaque al proyecto comunitario. Los dos segundos porque la gran mayoría de éxitos y fracasos europeos se explican por las dinámicas internas del eje francoalemán y, actualmente, cuentan con líderes muy dispares con estilos difíciles de conciliar.</p>



<p>Italia y España se han visto similarmente afectadas por el COVID-19 y también las estrategias de contención de la pandemia han sido parecidas. El impacto en la política deja entrever algunas tendencias preocupantes para Europa: en Italia, a pesar de una pérdida de protagonismo puntual de la Liga de <strong>Matteo Salvini</strong> y una primera apariencia de mayor unidad, el euroescepticismo ha repuntado durante la crisis; en España, a pesar del apoyo a líderes institucionales como Fernando Simón, se ha profundizado la polarización política, lo que dificulta la acción institucional para salir de la crisis y para construir un proyecto de futuro para el país. En ambos estados repuntan la recesión económica y el desempleo, y la desinformación espolea tendencias populistas y euroescépticas en sus sistemas políticos. El éxito en la reconstrucción de estos países, y en la solidaridad europea para con ellos, será por ello vital para el futuro de la Unión.</p>



<p>Una situación poco halagüeña para Francia y Alemania, que han tenido que encarar la doble crisis, la sanitaria y la comunitaria, con dos estilos de liderazgo y comunicación (y, seguramente, con dos ideas del futuro de Europa) muy distintos.</p>



<p>Por un lado, <strong>Macron </strong>es un hombre joven, que ha buscado activamente el protagonismo internacional con una estrategia al más puro estilo Obama y que ha hecho de su compromiso con la Unión Europea su proyecto político para Francia. Ha encarado la situación con un discurso bélico que consolida su hiperliderazgo y su imagen de presidente-general, muy crítico con los que perjudican al esfuerzo nacional contra la pandemia.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>No habrá una reconstrucción sin: más liderazgo, una comunicación clara y una visión de proyecto europeo compartida</p></blockquote>



<p>Por otro, <strong>Merkel </strong>es una de las líderes democráticas más experimentadas del mundo, protagonista de las grandes crisis europeas de los últimos años durante las que ha defendido las reticencias alemanas a ciertas medidas de solidaridad económica. Ha afrontado la pandemia con un discurso mucho más sereno en el que, dejando clara la gravedad del asunto (el mayor obstáculo desde la Segunda Guerra Mundial), ha reafirmado su compromiso con los derechos civiles y democráticos durante la gestión de la crisis, confiando en la responsabilidad colectiva.</p>



<p>Distintos, pero ambos comprometidos con la continuación del proyecto comunitario, esa suerte de «relación especial» francoalemana. Un vínculo que ha permitido un <a href="https://europa.eu/european-union/coronavirus-response_es">ambicioso proyecto de reconstrucción</a>.</p>



<p>Desde financiación para reactivar a las economías más afectadas hasta la lucha contra la desinformación, pasando por donaciones de materiales y fondos para la investigación científica, la Unión Europea destinará durante los próximos meses (y años) cientos de millones de euros a su reconstrucción económica, social y política.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Elementos clave para la reconstrucción</h2>



<p>Ahora, cuando todavía no terminamos de salir de la crisis, es difícil aventurar cuál será el impacto de todo esfuerzo. Pero su mera existencia ya implica una oportunidad para la Unión Europea. Una oportunidad para aprender de las lecciones de la crisis de 2007 y trabajar para cerrar las brechas existentes entre los Estados Miembro, profundizando en la unión política, económica y social del continente, el único medio para garantizar la resiliencia y la relevancia de un proyecto comunitario cuyos ideales y valores están cada vez más cuestionados y que el mundo pospandemia puede abandonar definitivamente.</p>



<p>La reconstrucción no será fácil. Requerirá mucho esfuerzo, habrá que afrontar muchas dificultades, requerirá mucha pedagogía, acompañamiento, implicación…. Podemos fracasar. Pero lo que sí está claro es que no habrá una reconstrucción sólida y eficaz si no está basada en tres elementos clave: más liderazgo, una comunicación clara y una visión de proyecto europeo compartida.</p>



<p>La comunicación, una vez más, volverá a tener un papel clave que no puede (ni debe) menospreciarse.</p>



<p></p>
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		<title>Macron o el liderazgo gurú</title>
		<link>https://compolitica.com/macron-o-el-liderazgo-guru/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 May 2018 12:36:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones presidenciales]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Fernández Vázquez]]></category>
		<category><![CDATA[liderazgo gurú]]></category>
		<category><![CDATA[Macron]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[revolución ciudadana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Guillermo Fernández Vázquez, @guillefdz85 Investigador UCM, Facultad de Ciencias de la Información Macron fue una sorpresa. No era el candidato de ningún partido, no estaba apoyado por ninguna maquinaria burocrática ni llevaba décadas en política; ni siquiera había sido nunca miembro del Partido Socialista. Poca gente habría apostado por él antes de que se [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Guillermo Fernández Vázquez,</span> <strong><a href="https://twitter.com/guillefdz85?lang=es">@guillefdz85</a> Investigador UCM, Facultad de Ciencias de la Información</strong></p>
<p>Macron fue una sorpresa. No era el candidato de ningún partido, no estaba apoyado por ninguna maquinaria burocrática ni llevaba décadas en política; ni siquiera había sido nunca miembro del Partido Socialista. Poca gente habría apostado por él antes de que se celebraran las primarias en Los Republicanos y en el PSF. Aún más: hasta enero de 2017 nadie pensaba que en un país con una clase política tan estable y envejecida, una persona con 39 años y sin una estructura partidista consolidada detrás podría acceder siquiera a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Sin embargo, solo cinco meses después, en mayo de 2017, Macron ganó holgadamente las elecciones y se convirtió en Presidente de la República francesa.</p>
<p>Cumplido un año de su llegada al Elíseo, el último estudio demoscópico<sup>1</sup> publicado por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP) y realizado entre los días 12 y 16 de abril señala que Macron es apoyado por el 42 % de los franceses, lo que le sitúa muy por encima de sus predecesores en el cargo: Nicolas Sarkozy contaba en el mismo momento con la aquiescencia del 28 % de los ciudadanos, mientras que François Hollande se quedaba en el 21 %. Por partidos, Macron seduce a la casi totalidad de quienes le apoyaron en los comicios anteriores (el 97 %), al 35 % de los electores socialistas y a cuatro de cada diez votantes de la derecha. Según este estudio, si las elecciones presidenciales volvieran a celebrarse, Macron ganaría con el 33 % de los votos (o sea, nueve puntos por encima del año pasado), frente al 23 % de Marine Le Pen y el 16,5 % de Jean-Luc Mélenchon. Las dos grandes formaciones del antiguo bipartidismo francés, Los Republicanos y el Partido Socialista, quedarían relegadas a posiciones verdaderamente secundarias confirmando la transformación profunda del sistema de partidos del país galo.</p>
<p>Situado en una posición tan cómoda, cabe hacerse dos preguntas a propósito del actual Presidente de la República: ¿cómo podemos explicar su éxito político? Y, sobre todo ¿cuáles son las claves discursivas que cimentan el “liderazgo Macron”?</p>
<h3><strong>1. LA CAMPAÑA DE <em>EN MARCHE</em>: UN POPULISMO CONTRA-POPULISTA</strong></h3>
<p>La tesis que defiendo en esta primera parte del artículo es que la aparición fulgurante de la figura política de Emmanuel Macron y su posterior consolidación como un líder popular dentro de la V República se basa en haber logrado canalizar y dar una orientación distinta a algunas de las ideas que habían aupado a Marine Le Pen hasta la primera posición en intención de voto en el período 2014-2016. Sostengo que Macron se mimetizó con el impulso Le Pen, lo que le permitió hacer de Le Pen y de anti-Le Pen al mismo tiempo. Tanto es así que Macron disputó las elecciones presidenciales de 2017 en el mismo terreno discursivo que sus adversarios de extrema derecha, identificando algunas de las ideas más valoradas por los franceses en ese momento y tratando de encarnarlas y otorgarles un matiz propio. La retórica de <em>En Marche</em> peleaba por los mismos significantes que el Frente Nacional: el cambio, la renovación, la patria, la protección y la unión<sup>2</sup>. Y podía hacerlo además desde un lugar de enunciación difícil de contrarrestar: la novedad de un joven candidato reformista apoyado por un movimiento ciudadano. No es casual que el ex número dos de Marine Le Pen, Florian Philippot (artífice de la estrategia de la <em>desdiabolización</em> y del <em>giro social</em> del Frente Nacional), reconociera<sup>3</sup> temer más a Macron que a Fillon como rival para la segunda vuelta<sup>4</sup>.</p>
<p>La candidatura de Emmanuel Macron peleó por asumir las ideas de patriotismo, renovación, cambio, protección y unión por encima de las ideologías convergiendo con el relato del FN en tres <em>topoi</em> decisivos: 1) el momento decadente de Francia, 2) la obsolescencia del eje clásico izquierda/derecha, y 3) la apuesta por una mayor participación ciudadana.</p>
<h4><strong>1.1. Una Francia decadente</strong></h4>
<p>El retrato que Macron hace de Francia durante la campaña presidencial es oscuro. Francia sería un país incapaz de resolver los problemas, hierático, bloqueado, paralizado en las respuestas que el país llevaba demandando desde décadas atrás e incapaz por tanto de hacer frente a tanto malestar. Francia, según este relato, se agitaría a intervalos, pero las correas de su bloqueo convertirían estas expresiones en miniaturas de Sísifo, cuando no en nihilismo ramplón. Como país, Francia estaría maniatada por problemas estructurales a los que no habría sido capaz de dar solución y que, además de conducir a la decadencia, explicarían el ambiente colectivo de frustración generalizada. Francia, en suma, estaría requerida de algo así como un <em>coaching colectivo</em> que identificara sin prejuicios falencias y potencialidades. Evidentemente, en este contexto, los casos de corrupción crecientes en los dos grandes partidos, no ayudarían a levantar el clima de desánimo, de crisis moral y desorientación política.</p>
<p>Con esta constatación como punto de arranque, Macron apuesta en sus discursos por “liberar las energías del país” para que este deje de fustigarse y “recupere la confianza en sí mismo”. Se trata entonces, según sus palabras, de convertir la negatividad en positividad, y de transformar el lamento por una <em>grandeur</em> perdida en deseo de renovación y moralización de la vida política<sup>5</sup>. El lenguaje de Macron, su estilo florido, el ritmo pausado de sus intervenciones, su voz calmada y las referencias literarias de antiguo hombre de letras combinadas con su saber <em>managerial</em> confieren al presidente de “En Marcha” el carácter de un líder-gurú. Una figura híbrida cuya principal virtud es poder decirle a los franceses de dónde vienen y a dónde deben ir. Macron se presenta como un líder de nuevo tipo capaz (por su saber técnico, su formación humanística y su apertura a la ciudadanía) de conducir al país desde el extravío y la decadencia a la punta de lanza de las transformaciones modernas. Por eso el líder de <em>En Marche</em> siempre se expresa en un lenguaje que incluye a toda la sociedad exhortándola a: 1) prepararse para afrontar los nuevos desafíos del mundo globalizado, y 2) ofreciéndole la esperanza de que, con él, podrán liderar ese proceso. No en vano, ya como presidente, Macron ha afirmado que su objetivo es canalizar la fuerza y la creatividad del país para convertirlo en una “nación <em>start up</em>”<sup>6</sup>.</p>
<p>No obstante, a pesar de la orientación completamente divergente de los discursos de Macron y Le Pen, resulta llamativo que la estructura de su relato del país sea la misma, a saber: 1) tomar como punto de partida una Francia fracasada, 2) señalar como responsable a la inacción de los gobiernos precedentes, 3) explicar esta inacción a partir de los defectos del bipartidismo francés, 4) afirmar que se ha llegado a un momento decisivo, 5) proponerse como protagonistas de la <em>refundación</em> del país.</p>
<h4><strong>1.2. La obsolescencia del eje clásico izquierda/derecha</strong></h4>
<p>Macron ha popularizado en Francia la idea de que la izquierda y la derecha ya no existen; o, mejor, que son categorías que ya no nos sirven para explicar la vida política. Aún las entendemos, pero por ellas no pasan el grueso de las oposiciones que genera la coyuntura socio-económica de comienzos del siglo XXI, y, particularmente, el desarrollo del capitalismo globalizado en la era digital. La división izquierda/derecha, afirmaba Macron en campaña, “no nos sirve para entender lo que se juega en nuestro país en los próximos 20 años”<sup>7</sup>. Ahora como Presidente de la República reitera la misma sentencia: “El eje izquierda/derecha no nos permite entender la realidad de la Asamblea Nacional francesa ni lo que pasa en el país”<sup>8</sup>. De este modo concuerda con el discurso de Marine Le Pen quien lleva años renegando del clivaje político tradicional y defendiendo que el verdadero pulso hoy es entre la “globalización” y la “nación”; esto es, entre “la libertad sin límites” y la “protección”.</p>
<p>Macron sitúa la disputa política en un plano distinto del eje izquierda/derecha. Para él, la verdadera oposición es entre “progresistas” y “conservadores”, entendiendo que no toda la izquierda es progresista ni toda la derecha es conservadora. El plano “progresistas”/“conservadores” atraviesa tangencialmente el eje “izquierda”/“derecha”, de tal modo que hay progresistas en la derecha y conservadores en la izquierda. Los progresistas son, según Macron, quienes “desean entrar en el nuevo siglo, en la economía de las competencias, la cualificación y la innovación (preservando la justicia social) y se sienten vinculados a la laicidad y a Europa”. Por el contrario, los conservadores son quienes tanto a izquierda como a derecha quieren proteger un orden antiguo y dicen “no cambiemos las cosas”, “no nos preocupemos por el problema de la producción, pero pidamos antes que se reparta lo que aún no se ha producido”. Conservadores también son, insiste Macron, los que, desde el lado de la derecha afirman: “ayudemos a los que ya han triunfado a triunfar más”, “vayamos a un mundo más injusto” y “no creen en la verdadera movilidad económica y social”<sup>9</sup>.</p>
<h4><strong>1.3. La apuesta por una mayor participación ciudadana</strong></h4>
<p>“En Marcha” se constituye en abril de 2016 como un “movimiento ciudadano”. Durante toda la campaña presidencial de 2017 Macron enfatiza el carácter ciudadano, horizontal y abierto de su movimiento queriendo encarnar a través del rechazo a la “forma partido” su oposición a las estructuras y modos tradicionales de hacer política. De hecho, en un primer momento, “En Marcha” se plantea un modo de organización próximo a los “círculos” de Podemos. Macron tiene claro que es este empuje horizontal el que le va a permitir representar la “nueva política” y competir con Le Pen en el frente de la retórica <strong>anti-establishment</strong>.</p>
<p>Así, Macron se presenta al país como el líder de una “revolución ciudadana”, abierta a todo el mundo, cansada de los partidos tradicionales y que es capaz de integrar por igual al ciudadano de a pie y al experto. El voto a su candidatura es, a la vez, una apuesta por el sentido común y una forma <em>light</em> de sopapo a los poderosos. De ahí que el énfasis en el carácter novedosamente horizontal de su movimiento constituya un punto central de su campaña presidencial, tanto en los discursos como en la puesta en escena.</p>
<h3><strong>2. EL MACRON PRESIDENTE</strong></h3>
<p>Si Macron forjó su figura de candidato en la campaña retomando el relato y los principales lugares comunes que movilizaba el discurso de Marine Le Pen dándoles una dirección y un sentido diferentes, como presidente Macron cultiva un estilo de liderazgo que combina una retórica que alaba la flexibilidad con una creciente ritualidad en las formas. En buena medida, el “hechizo Macron” se basa en la capacidad de sorprender: nadie esperaba que ningún candidato pudiera competir con Marine Le Pen (cuyo lema de campaña era “en el nombre del pueblo”) erigiéndose como la “voz de una ciudadanía que pide cambio”; y tampoco nadie podría imaginarse que, una vez llegado al poder, Macron recuperaría el lenguaje, las formas y los gestos de la “ritualidad republicana”.</p>
<p>La tesis que defiendo en esta segunda parte del artículo es que el liderazgo de Macron como Presidente de la República se basa en una peculiar combinación de tres factores: dinamismo, impulso y fuerza. Estos tres factores exorcizan el fantasma de la “Francia decadente”, enhebran el discurso del cambio y consolidan la solidez de la República dentro y fuera del país.</p>
<p>Si la parálisis era el gran problema de los anteriores gobiernos del sistema bipartidista que suponía la postergación sine die de los principales problemas del país, Macron ha querido dar a su primer año de gobierno un marchamo inequívocamente reformista y dinámico. Lo ha hecho además proponiendo cambios en áreas tan diferentes y sensibles como el sistema de pensiones, la educación o la legislación laboral. Macron desea llevar adelante muchas transformaciones y muy pronto, y para ello cuenta con el motor de una retórica legitimada en dos pilares: 1) la valentía de atreverse a afrontar unos deberes largamente pospuestos, y 2) la credibilidad anti-dogmática que otorga la capacidad de hacer reformas unas veces apoyadas por los sectores progresistas (especialmente en lo que concierne a cuestiones de sexualidad e igualdad de género) y en otras ocasiones aplaudidas por la derecha política y mediática (como por ejemplo la liberalización del sector ferroviario). Es esta “cintura” política la que permite a Macron desarmar a sus adversarios: tanto al Partido Socialista (al que en buena medida cooptó), como sobre todo a Los Republicanos (que se ven en la tesitura de tener que criticar en público unas medidas que en privado les complacen; y que, para colmo, tienen que soportar a un ex de los suyos, Édouard Philippe, como primer ministro).</p>
<p>Otro de los rasgos que está marcando decisivamente el estilo de la presidencia de Macron es su liderazgo europeo. Este factor consolida su posición interna. En efecto, el impulso europeo seduce a una parte de los franceses que ve en el rol internacional adoptado por Emmanuel Macron el regreso de la <em>grandeur</em> y de la vieja aspiración a ejercer la conducción intelectual y moral de la UE. De algún modo, Macron encarna la revancha contra Alemania; es decir, contra el papel subalterno al que el orden alemán relegaba a Francia. El nuevo protagonismo internacional del presidente de la República credibiliza el mensaje de renovación interna enfatizando la idea de que Francia tiene cosas que aportar al mundo. Si uno de los principales problemas del país era antes la falta de confianza en sí mismo, la visibilidad internacional del presidente Macron consolida la validez de su estilo de liderazgo <em>managerial</em>. Lo primero se percibe como prueba de lo segundo.</p>
<p>Por último, Macron está tratando de restaurar la imagen de una República dañada y en crisis otorgando una especial solemnidad a los ritos y ceremonias asociados a la figura de presidente. Este gusto por la forma pretende no solo simbolizar un poder fuerte (exterior e interiormente), sino también ayudar a transmitir la imagen de un país unido y reconciliado consigo mismo (también con sus tradiciones históricas de ejercicio del gobierno). Con ello Macron ejemplifica la promesa de refundación nacional.</p>
<p>Esta mezcla de bonapartismo, liderazgo <em>coach</em> y retórica trans-ideológica sitúa a Macron en una posición difícilmente atacable por sus adversarios políticos. El nuevo presidente de la República francesa bebe del sentido común de lo que Nancy Fraser ha denominado “neoliberalismo progresista” y hace creíble su posición de fuerza renovadora a través del liderazgo europeo y un programa nacional de reformas continuadas. El mayor punto débil que hasta ahora ha demostrado Macron es una tendencia a adoptar un rol excesivamente soberbio tanto con sus oponentes políticos como con algunos periodistas semejante a la relación profesor-alumno<sup>10</sup>. La imagen de gobernante arrogante, elitista y educado en las grandes escuelas del país es, por el momento, la que potencialmente puede hacerle más daño y deslegitimar su posición.</p>
<p>____</p>
<p><sup>1 <a href="http://www.parismatch.com/Actu/Politique/Sondage-Ifop-un-apres-la-presidentielle-Macron-au-plus-haut-1498703">http://www.parismatch.com/Actu/Politique/Sondage-Ifop-un-apres-la-presidentielle-Macron-au-plus-haut-1498703</a></sup><br />
<sup>2 “Lo que nos hace a nosotros mismos, lo que somos, es representar la verdadera alternancia, el cambio profundo, la renovación de nuestra vida política. Porque somos el campo de la esperanza, porque somos el proyecto que protege, porque somos los patriotas abiertos de un mundo que cambia” (Emmanuel Macron, Discurso de Marsella, 1 de abril de 2018. Enlace: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3kNE0oMwMkk">https://www.youtube.com/watch?v=3kNE0oMwMkk</a>)</sup><br />
<sup>3https://www.marianne.net/politique/second-tour-de-la-presidentielle-le-pen-veut-affronter-macron-philippot-prefere-fillon</sup><br />
<sup>4 Es significativo que el entorno de Marine Le Pen prefiriera sin embargo a Macron como rival para la segunda vuelta, pues estimaba que un candidato así permitía que se “cayeran las caretas” y los ciudadanos pudieran “al fin” elegir entre “cosmopolitismo neoliberal” y “proteccionismo nacional”; sin darse cuenta de que Macron estaba bebiendo de las mismas fuentes retóricas que ellos en cuanto al relato sobre Francia, a saber: qué nos pasa, quiénes son los culpables, cómo podemos solucionarlo.</sup><br />
<sup>5 Ver mítin de Emmanuel Macron en Berçy (París), el 17 de abril de 2017. Enlace: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7odUasn4RIE">https://www.youtube.com/watch?v=7odUasn4RIE</a></sup><br />
<sup>6 <a href="https://www.la-croix.com/Economie/France/Emmanuel-Macron-veut-faire-France-nation-start-2017-06-16-1200855634">https://www.la-croix.com/Economie/France/Emmanuel-Macron-veut-faire-France-nation-start-2017-06-16-1200855634</a></sup><br />
<sup>7 Emmanuel Macron, Mítin de Marsella, 1 de abril de 2017. Enlace: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3kNE0oMwMkk">https://www.youtube.com/watch?v=3kNE0oMwMkk</a></sup><br />
<sup>8 Emmanuel Macron, Entrevista 15 de abril de 2017. Enlace: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mt0as7x-kfs">https://www.youtube.com/watch?v=mt0as7x-kfs</a></sup><br />
<sup>9 Emmanuel Macron, Mítin de Nantes, 19 de abril de 2017. Enlace: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1QGjhDitess">https://www.youtube.com/watch?v=1QGjhDitess</a></sup><br />
<sup>10 Ver, por ejemplo, esta entrevista reciente a Emmanuel Macron en la que los periodistas, Edwy Plenel y Jean-Jacques Bourdin, reprochan al Presidente de la República su actitud excesivamente arrogante: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=vmCTumG4gjM">https://www.youtube.com/watch?v=vmCTumG4gjM</a> </sup></p>
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		<title>Las citas electorales de 2015</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Dec 2014 19:56:03 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por <span class="DestacadoB">Pedro Marfil</span></p>
<p><strong>Europa</strong></p>
<p>El próximo 2015 será año de elecciones municipales, autonómicas y generales en España. Las ‘locales’ servirán como primer toque de unos comicios que estarán marcados por la irrupción de Podemos en el panorama político nacional tras su llegada al Parlamento Europeo. Los <em>populares </em>tratarán de vender su mensaje de recuperación mientras el PSOE aún tiene que celebrar unas elecciones primarias para designar a su candidato pese a que todo apunta a que será Pedro Sánchez.</p>
<p>No sólo España tendrá un 2015 con citas electorales de interés. También el Reino Unido celebrará sus elecciones a la Cámara de los Comunes y por tanto la designación de su primer ministro. Cameron intentará revalidar su victoria pese al tremendo empuje de UKIP y el previsible hundimiento de los liberal-demócratas. También Portugal verá si revalida su confianza en Passos Coelho tras las duras medidas a las que el país ha tenido que hacer frente.</p>
<p>Suiza, Polonia e Irlanda acudirán a las urnas, los últimos para una consulta sobre una posible reforma constitucional. Turquía también renovará su Asamblea Nacional, su parlamento unicameral.</p>
<p><strong>América</strong></p>
<p>En el continente americano dos son las elecciones que acapararán los focos en 2015. Las presidenciales en Argentina en las que está todo por decidir tras los ocho años de Cristina Fernández y los más de doce de ‘Kirchnerismo’, el país deberá pensar si se decanta por el continuismo o prefiere una opción de cambio.</p>
<p>También Guatemala celebrará elecciones presidenciales en el mes de septiembre. Mientras en México, las elecciones de mitad de mandato al Congreso y varias gobernaturas serán una buena medición del estado de opinión en el país con un contexto de cambio interesantísimo.</p>
<p>En octubre, Haití también encarará sus elecciones presidencia­les tras el primer mandato de Michel ‘Sweet’ Martelli. Del mismo modo, Canadá renovará su Cámara de los Comunes y, por tanto, decidirá su Primer Ministro.</p>
<p><strong>Asia</strong></p>
<p>Asia encara un año plagado de citas electorales. El pistoletazo de salida lo dará Sri Lanka con sus elecciones presidenciales. En oriente próximo las elecciones en Israel cobran especial interés para ver la reacción política del país tras los importantes acontecimientos de este año: el inicio del reconocimiento interna­cional de Palestina, la anulación por parte de la Unión Europea de la definición de Hamás como grupo terrorista o la controvertida muerte del ministro Abu Ein.</p>
<p>La nota exótica la dará Birmania, un país poco acostumbrado a procesos electorales de hecho, tras la caída de la dictadura militar en 1964 únicamente se ha celebrado elecciones en dos ocasiones. Uzbekistán celebrará la segunda ronda de sus elecciones parlamentarias en enero y presidenciales marzo. Por su parte, Tayikistán, Azerbaiyán tendrán comicios a sus respectivos parlamentos.</p>
<p><strong>África</strong></p>
<p>En África tendrán lugar elecciones de gran interés en el ámbito internacional. Por un lado, las elecciones parlamentarias en Egipto, en las que se verá la evolución del país tras el ascenso al poder de Al-sisi y la ilegalización de los Hermanos Musulmanes en 2013. El liderazgo de Egipto es clave en la región desde el punto de vista geopolítico por lo que serán muchos los ojos que fijen su atención en el país.</p>
<p>Tanto Sudán como Sudán del Sur celebrarán elecciones en abril y julio respectivamente. Está por ver la calidad de los procesos en ambos países tras el reconocimiento de Sudán del Sur en 2011.</p>
<p>Otros países como Zambia, Nigeria o Togo también tendrán citas con las urnas para elegir a sus respectivos presidentes.</p>
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