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	<title>Trump archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Trump archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>3 de noviembre: una cita con la historia</title>
		<link>https://compolitica.com/3-de-noviembre-una-cita-con-la-historia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:14:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Biden]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Trump]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El próximo 3 de noviembre se celebrarán las quincuagésimo novenas elecciones presidenciales de EE. UU.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/3-de-noviembre-una-cita-con-la-historia/">3 de noviembre: una cita con la historia</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Alejandro Ibáñez, <a href="https://twitter.com/alejandro_ibago?lang=es">@Alejandro_Ibago</a>, entrenador internacional de debate y consultor político</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Statu quo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El próximo 3 de noviembre se celebrarán las quincuagésimo novenas elecciones presidenciales de EE. UU. En un mundo globalizado, donde prácticamente todo lo que ocurre en la primera potencia mundial repercute en el resto del mundo y, en un momento tan convulso a nivel mundial, este evento político está llamado a tener un lugar privilegiado en futuros libros de historia que estudien la evolución de las democracias liberales en el siglo XXI.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estados Unidos es un país complejo donde los haya, mentiría si digo que conozco en detalle la idiosincrasia de este país porque cada estado es distinto y más si se trata de uno tan peculiar como lo es el mío; Texas. Estado en el que, por cierto, algún día será digno de analizar el enorme impacto de la figura del excongresista Beto O’Rourke, que puede ser perfectamente la llave de la presidencia para Joe Biden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, estoy en condición de afirmar que hay un denominador común que se ve en todo el país; la enorme división política en la sociedad, que se percibe enseguida al hablar con unos y otros. La sociedad estadounidense es una sociedad que se ha acostumbrado, en los últimos meses, a ver cada semana un escándalo político nuevo. Y esto ha hecho, al igual que en otros países, por cierto, que los ciudadanos dejen de s­orprenderse ya que el nuevo escándalo supera, a menudo, con creces a su predecesor. Este hecho también contribuye a que, actualmente, el grado de confianza de los estadounidenses en el Gobierno Federal se mantenga en un nivel demasiado bajo (20 %), según el <em>Think Tank</em> Pew Research Center.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diría que en estos meses el mayor escándalo que he presenciado en este país ha sido, probablemente, el menos mediático o, al menos, el que ha tenido menos repercusión en intención de voto. Este ha sido una de las entrevistas por parte de Bob Woodward (periodista que reveló, junto a Carl Bernstein, el caso Watergate a principios de la década de 1970) a Donald Trump. En dicha entrevista, Donald Trump revela a Woodward, el 7 de febrero de este año, el contenido de su conversación con el presidente chino; Xi Jinping. El propio Trump admite tener conocimiento de que el COVID-19 se mueve por el aire y que, por ello, contagiarse es extremadamente fácil, así como que presuponían que esta enfermedad era hasta cinco veces más letal que la gripe común y, por tanto, era bastante peligrosa para la sociedad estadounidense. Cuando uno escucha estas grabaciones (consentidas por el presidente) y ve la campaña de desinformación de estos últimos meses y la cruzada antimascarillas, sumado a que hay ya más víctimas mortales (+200.000) por coronavirus que soldados estadounidenses caídos durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), lo único que explica que la aprobación de este presidente se mantenga estable (42,7 %) es la enorme polarización política que existe en esta sociedad.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3B_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14110" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3B_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3B_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3B_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en 2014 un estudio del <em>Think Tank</em> Pew Research Center mostraba que el porcentaje de estadounidenses con una ideología claramente definida y con una mala percepción de la ideología opuesta, se había disparado y estaba en su nivel más alto de las dos últimas décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, dos décadas atrás (1994) un 70 % de los que se identificaban claramente con el Partido Demócrata, se situaban más a la izquierda que el promedio de los que se identificaban con la ideología del Partido Republicano. Dicho porcentaje se vio incrementado hasta alcanzar el 94 % en el año 2014. Similar situación entre los partidarios del Partido Republicano, dónde dicho porcentaje pasó de ser un 64 % en 1994 a un 92 % en el año 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si actualizamos estas cifras a 2017 (con Trump ya en la Casa Blanca) vemos cómo el anterior porcentaje en el votante demócrata (94 %) pasa a ser del 97 % y en el caso del votante republicano el anterior porcentaje (92 %) pasa a ser del 95 %.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Pero esto en qué se traduce? En que todo, absolutamente todo, pasa a estar politizado con unos niveles de crispación probablemente nunca vistos en la historia moderna de este país. Me preocupa este creciente grado de “fanatización” en lo que a política se refiere. Ya que este proceso se traduce, entre otros, en que haya tantísimas personas que piensen, por ejemplo, que no hay que llevar mascarilla porque su presidente ha rehusado a llevarla durante muchos meses, con lo que ello conlleva; un retraso en el periodo de recuperación en esta pandemia mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a lo anteriormente descrito le sumamos la enorme tensión racial, la crisis institucional desatada a raíz del fallecimiento de la jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg y el enfrentamiento violento que empieza a producirse en las calles, la fotografía que nos queda no es buen presagio de lo que está por venir.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Trump, Biden y la paradoja del candidato</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a tener ambos un estilo de retórica claramente definido y diametralmente opuesto, lo cierto es que sería un error poner el principal foco de estas elecciones solo y exclusivamente sobre ellos. Ya que como citaba antes, la polarización récord que vivimos en este país hace que el peso de los candidatos sea menor y que ambos partan de una “base de voto” bastante amplia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde luego lo que parece que está claro es que, gane quien gane, Estados Unidos va a seguir la senda proteccionista iniciada (con mayor o menor intensidad depende del candidato). Prueba de ello es el plan económico de Joe Biden denominado <em>Buy American</em>, con un importe estimado de $700.000.000 (equivalente al PIB de Turquía), con el doble objetivo de proteger e incentivar la producción nacional estadounidense, así como la investigación y desarrollo de tecnología <em>made in USA</em> que permitan una transición verde al que es el mayor productor de petróleo del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, como citaba, la intensidad de ese proteccionismo puede variar mucho en función de quién gane y todo parece indicar que, si Trump es el ganador, este seguirá además la senda aislacionista ya iniciada con todo lo que ello conlleva para el resto del mundo, incluso para países que tradicionalmente se han considerado aliados de Estados Unidos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué ocurrirá en noviembre? Y… ¿Después?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Trump podía y puede perder las elecciones, pero Biden no las ganará. No las ganará, este último, porque no es un candidato que genere un gran entusiasmo. De hecho, elegir a Joe Biden como opción política, según datos de una de las últimas encuestas de Fox News,<br>se debe más a un miedo por el candidato contrario (Trump) que por entusiasmo a Biden. Dicho lo cual, es importante recordar que Biden aventaja, a día de hoy, en algo más de seis puntos porcentuales, tomando como referencia la media de las principales encuestas nacionales, a Trump.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿qué ocurrirá el próximo 3 de noviembre? Es posible y probable que Trump gane con autoridad. Ahora bien, es posible y probable que unos días después (7-10) Joe Biden resulte ser el ganador final invirtiendo así el resultado final.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3C_N53.jpg" alt="" class="wp-image-14112" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3C_N53.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3C_N53-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/10/Tendencia3C_N53-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ¿cómo es esto posible? La razón principal es que, de media, el votante demócrata está más dispuesto a votar por correo tal y como indica un estudio del <em>Think Tank</em> Pew Research Center. En concreto, el 58 % del votante demócrata afirmaba recientemente que votaría por correo, mientras que el porcentaje que votará por correo en el caso del votante republicano es de apenas el 17 %. Por tanto, no se alarmen si ven una victoria aplastante de Donald Trump el próximo 3 de noviembre porque esto ocurrirá por lo anteriormente descrito y por el sistema de colegio electoral de Estados Unidos que supone un “todo o nada” para el candidato ganador en cada estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué ocurrirá después? Si, como indicaba antes, al hacer el recuento del voto por correo, el resultado se invierte y Joe Biden resulta ser el ganador final, todo indica a que vamos a ver a la Corte Suprema interviniendo en este proceso electoral por la postura hostil del candidato republicano. Trump ha firmado en varias ocasiones (sin evidencia que lo sostenga) que si pierde las elecciones se deberá a un fraude electoral organizado por el Partido Demócrata, de ahí la enorme relevancia del nombramiento de una nueva jueza por parte del actual presidente. Por ello, es posible y probable que veamos un amplio intercambio de pleitos por parte de los equipos de ambos candidatos presidenciales y, teniendo en cuenta el elevadísimo voto por correo y la dificultad logística que conlleva, es posible y muy probable que este proceso demore semanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que parece bastante probable, por desgracia, es que veamos una tensión tal en la sociedad, alentada por la retórica de ciertos mal llamados líderes políticos, que esta se traduzca en violencia en las calles. Ojalá esto no se produzca y en unos meses podamos mirar atrás y decir, “para lo que parecía, ¡qué sencillo resultó ser!”.</p>
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		<title>Trump contra el mundo, pero esta vez da menos risa</title>
		<link>https://compolitica.com/trump-contra-el-mundo-pero-esta-vez-da-menos-risa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 16:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo anglosajón]]></category>
		<category><![CDATA[Trudeau]]></category>
		<category><![CDATA[Trump]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Comunicación Política y COVID-19: Mundo anglosajón</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Amado Castillo, <a href="https://twitter.com/ricardoamadoc?lang=es">@ricardoamadoc</a>. Consultor político. Profesor en The George Washington University</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Trump argumentó en una entrevista reciente en Fox News<sup>1</sup> que la pandemia del coronavirus se “desvanecería” aunque igual pronto tendríamos una vacuna. La comunicación política de Trump en tiempos de coronavirus intenta una y otra vez promover una “realidad alternativa”, pareciera que, con menos éxito del esperado al chocar con cifras devastadoras de más de 120.000 muertes, más de 2.300.000 casos y más de 40 millones de nuevos desempleados.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-medium"><img decoding="async" width="300" height="278" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2F_N51-300x278.jpg" alt="" class="wp-image-13805" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2F_N51-300x278.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2F_N51.jpg 585w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Antes del coronavirus Trump se asumía encaminado con cierta facilidad hacia la reelección principalmente sobre la base de una economía con buenos indicadores que en su relato eran el mejor ejemplo de que había cumplido su promesa de “Hacer América grande de nuevo”. Adicionalmente veía como los Demócratas convertían sus largas primarias en una oportunidad de dividir al sector más progresista cercano a Bernie Sanders y el sector más centrista encarnado finalmente en el ahora nominado Joe Biden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde este relato Trump buscaba extender su asociación a la “grandeza”. El desafío siguiente era “Mantener a América grande”. Esto no ha cambiado durante la pandemia. El relato ajustado pasa por posicionar que Trump ya logró la grandeza una vez y es el único que podría volver a hacerlo. Sin ninguna duda con un contraste implícito y explícito de que su opositor (Biden) nunca en más de 40 años de carrera política ha resuelto ninguno de los problemas importantes de los norteamericanos. Contraste directo: grandeza o fracaso.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El relato ajustado pasa por posicionar que Trump ya logró la grandeza una vez y es el único que podría volver a hacerlo</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo Trump es controlado desde una narrativa que define amenazas, oportunidades, villanos, víctimas, soluciones y él como héroe. En 2016 los villanos eran los mexicanos y la élite corrupta de Washington D. C. Si la estrategia pasa por definir al adversario, hoy vemos una lista excesivamente larga de adversarios: los medios, la Organización Mundial de la Salud, el ala radical de los Demócratas, Obama, los Gobernadores, China por supuesto, los medios promovedores de noticias falsas, y la lista podría continuar.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Incapaz de generar certezas e incapaz de unir al país alrededor de una causa, lo que antes le funcionaba pareciera haber perdido su magia</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Mi hipótesis es que su modelo de comunicación acentúa atributos que son negativos en medio de una contingencia como la que vivimos: errático, imprevisible, confrontativo, temperamental, polarizante, divisivo. Incapaz de generar certezas e incapaz de unir al país alrededor de una causa. Lo que antes le funcionaba pareciera haber perdido su magia. En medio de la angustia de ver cómo se han perdido miles de vidas, y destruidos millones de empleos, muchos electores ven con perplejidad a diario como el presidente elije continuar en sus broncas por Twitter en vez de transmitir calma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de su beligerancia, la subestimación inicial que le dio a la crisis tuvo costosas consecuencias en la opinión pública. En un estudio del Pew Research Center<sup>2</sup> se muestra un 65 % que piensa que Trump fue muy lento en tomar acciones significativas para enfrentar la amenaza del COVID-19. Otro estudio de YouGov/The Economist<sup>3</sup> muestra coincidencias con un 57 % que cree que Trump se demoró demasiado en reaccionar. Esta encuesta tenía un dato más dañino para el presidente con un 53 % que no pensaba que Trump era honesto sobre la amenaza del coronavirus.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2B_N51.jpg" alt="" class="wp-image-13797" width="496" height="312" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2B_N51.jpg 496w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2B_N51-300x189.jpg 300w" sizes="(max-width: 496px) 100vw, 496px" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Trump siempre ha dejado clara su apuesta absoluta de reabrir la economía cuanto antes, y hay estudios que lo respaldan<sup>4</sup>. Mientras que 82 % de los Demócratas siguen viendo una importante amenaza de la pandemia sobre la salud, este dato es de solo 43 % entre Republicanos. En cambio, hay consenso sobre la idea de que la pandemia representa una amenaza para la economía (89 % Demócratas y 88 % Republicanos). Esto explica en buena medida la intención de la campaña de Trump de jugarse todo a posicionar un contraste (con Biden) de logros y capacidades alrededor de la economía.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2C_N51.jpg" alt="" class="wp-image-13799" width="375" height="563" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2C_N51.jpg 375w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2C_N51-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 375px) 100vw, 375px" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Pero entonces apareció la muerte de George Floyd y desde entonces han cambiado los términos de la conversación pública. El momento de inflexión que mejor resume la comunicación de Trump es su ya famoso tweet en medio de las protestas en todo el país: “Cuando comiencen los saqueos, comienza el tiroteo”. Su intención suponemos era posicionar “Ley y Orden, o Anarquía”, pero termina nuevamente posicionando polarización e incapacidad de generar unidad. Y aquí es donde resurge Biden desde el contraste alterno de “reconciliación vs división” que encuentra eco en muchos en medio del clamor del movimiento Black Lives Matter.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>También apareció la muerte de George Floyd. En EE. UU. la conclusión es que la pandemia le ha salido cara a Trump</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Y si en Estados Unidos la conclusión es que la pandemia le ha salido cara a Trump, hay argumentos para decir que, por el contrario, al primer ministro Canadiense Justin Trudeau, el coronavirus le ha permitido reposicionarse como un líder responsable y compasivo que está controlando la crisis. Un estudio de IPSOS<sup>5</sup> revela que 74 % apoya el desempeño del primer ministro en respuesta al COVID-19.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2D_N51.jpg" alt="" class="wp-image-13801" width="416" height="234" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2D_N51.jpg 555w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2D_N51-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 416px) 100vw, 416px" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Tengamos en perspectiva que, a inicios de este mismo 2020, Trudeau enfrentó una crisis producto de protestas y bloqueos de comunidades indígenas opuestas a un gasoducto. Aunque ese y otros problemas pasaron a un segundo plano a consecuencia del COVID-19, Trudeau por supuesto todavía debe lidiar con los problemas que genera la pandemia y la apertura gradual de la economía. Por ahora el electorado lo continúa respaldando<sup>6</sup> al punto de que algunos especulan que pudiera adelantar las elecciones previstas para 2023<sup>7</sup> con el objetivo de recuperar una mayoría perdida en las elecciones de 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En buena medida parte del éxito comunicacional de Trudeau durante los primeros meses de la pandemia se atribuye a sus ruedas de prensa diarias. Entre marzo y mayo tuvo 69. Más de 900 preguntas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>En Canadá, a Trudeau el coronavirus le ha permitido reposicionarse como un líder responsable y compasivo que está controlando la crisis</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Y, por supuesto, la relación de Trudeau con los medios es bastante más amigable que la de Trump, al punto que las ruedas de prensa de Trump fueron canceladas abruptamente pues el presidente pensaba que era mucho el esfuerzo para recibir preguntas de los medios promovedores de las noticias falsas que igual no le darían el suficiente crédito.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="292" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2E_N51-300x292.jpg" alt="" class="wp-image-13803" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2E_N51-300x292.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/Afondo2E_N51.jpg 593w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">¿Dos diferencias más? La comunicación de Trudeau proyecta humanidad, en buena medida por su vivencia de la crisis, toda vez que su esposa contrajo el virus, y esto lo llevo a no minimizar su gravedad, y a conectarse con mayor cercanía con las víctimas y con la ciudadanía en general. Y la segunda, Trudeau se asumió, a diferencia de Trump, como un ente coordinador de las compras para dotar a sus pares de las provincias, y bueno, también recordamos como le fue a Trump peleando permanentemente con los gobernadores por los ventiladores y las pruebas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, la discusión sobre los modelos de comunicación política durante la pandemia se sintetiza en una mirada a los estilos de liderazgo. Algunos líderes están optando por continuar la polarización. Otros han optado por asumir que la crisis demanda mayores certidumbres y menos divisiones.</p>



<pre class="wp-block-preformatted"><sup>1</sup> Enlace a una reseña de TIME sobre la entrevista: <a href="https://time.com/5855541/trump-coronavirus-fade-away/">https://time.com/5855541/trump-coronavirus-fade-away/</a><br><sup>2</sup> Enlace a una nota sobre la encuesta:<a href=" https://www.people-press.org/2020/04/16/most-americans-say-trump-was-too-slow-in-initial-response-to-coronavirus-threat/?utm_source=Pew+Research+Center&amp;utm_campaign=fe74f7bc66-EMAIL_CAMPAIGN_2020_04_17_01_22&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_3e953b9b70-fe74f7bc66-400906701"> https://www.people-press.org/2020/04/16/most-americans-say-trump-was-too-slow-in-initial-response-to-coronavirus-threat/?utm_source=Pew+Research+Center&amp;utm_campaign=fe74f7bc66-EMAIL_CAMPAIGN_2020_04_17_01_22&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_3e953b9b70-fe74f7bc66-400906701</a><br><sup>3</sup> Enlace a una nota sobre el estudio: <a href="https://today.yougov.com/topics/politics/articles-reports/2020/04/13/trump-waited-too-long-poll">https://today.yougov.com/topics/politics/articles-reports/2020/04/13/trump-waited-too-long-poll</a><br><sup>4</sup> Enlace al estudio: <a href="https://www.pewresearch.org/science/2020/06/03/partisan-differences-over-the-pandemic-response-are-growing/">https://www.pewresearch.org/science/2020/06/03/partisan-differences-over-the-pandemic-response-are-growing/</a><br><sup>5</sup> Enlace a nota que menciona el estudio: <a href="https://www.ipsos.com/en-ca/news-and-polls/Canadians-Largely-Approve-Of-Government-Response-To-COVID19-But-Half-Believe-Canada-Should-Have-Enacted-Social-Distancing-Measures-Sooner">https://www.ipsos.com/en-ca/news-and-polls/Canadians-Largely-Approve-Of-Government-Response-To-COVID19-But-Half-Believe-Canada-Should-Have-Enacted-Social-Distancing-Measures-Sooner</a><br><sup>6</sup> Enlace a resultados de una encuesta de inicios de mayo que muestra amplio respaldo a favor del primer ministro <a href="https://innovativeresearch.ca/wp-content/uploads/2020/05/CTM2005-Federal-Release-Deck.pdf">https://innovativeresearch.ca/wp-content/uploads/2020/05/CTM2005-Federal-Release-Deck.pdf</a><br><sup>7</sup> Enlace a una nota de politico.com que comenta escenarios electorales producto “de la nueva luna de miel de Trudeau” <a href="https://www.politico.com/news/2020/06/03/trudeau-coronavirus-election-297872">https://www.politico.com/news/2020/06/03/trudeau-coronavirus-election-297872</a></pre>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/trump-contra-el-mundo-pero-esta-vez-da-menos-risa/">Trump contra el mundo, pero esta vez da menos risa</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<item>
		<title>Por qué algunos fans de Bruce Springsteen votan a Trump</title>
		<link>https://compolitica.com/porque-algunos-fans-de-bruce-springsteen-votan-a-trump/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Oct 2016 02:46:22 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Bruce Springsteen]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones EE.UU.]]></category>
		<category><![CDATA[Israel Pastor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Israel Pastor, @IsPast Politólogo 2016 es un año marcado por la campaña electoral en Estados Unidos, como sucede mecánicamente cada cuatro años. Lo que convierte cada campaña en especial y distinta es la personalidad de los candidatos. En 2008 fue el arrollador liderazgo de Barack Obama. Y en ésta, el arrollador (a secas) Donald Trump. Mucho se [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Israel Pastor</strong>, <a href="https://twitter.com/ispast">@IsPast</a> Politólogo</p>
<p>2016 es un año marcado por la campaña electoral en Estados Unidos, como sucede mecánicamente cada cuatro años. Lo que convierte cada campaña en especial y distinta es la personalidad de los candidatos. En 2008 fue el arrollador liderazgo de Barack Obama. Y en ésta, el arrollador (a secas) Donald Trump.</p>
<p>Mucho se está escribiendo del candidato no-republicano del partido republicano. Sus diatribas y sus valores xenófobos y racistas son bien conocidos. Pero lo que no teníamos hasta ahora tan presente es su relación con el <em>establishment</em> del rock, tan potente en aquel país. No cabe duda de que la movilización contra Trump solo se parece a la que se organizó contra George Bush desde 2002 (Rock the Vote). La forma más sencilla de resumir esa relación es subrayando el rechazo. Por el lado Demócrata, <a href="https://ipspblog.wordpress.com/2016/07/29/oh-my-sweet-carolina-ryan-adams-candidatos-pop/">Hilary Clinton es una “candidata pop”</a>, lo que la convierte intencionadamente en más insustancial.</p>
<p>Según el analista Andy Robinson, muchos fans de Bruce Springsteen votarán a Trump: blancos, trabajadores de fábricas y veteranos de guerra2. Por su parte, para el lingüista George Lakoff, este fenómeno se debería a que Trump exterioriza los típicos valores conservadores de “padre estricto” y de la familia tradicional. Son votantes que elaboran su criterio político sobre “causalidades directas”. Es decir, recurriendo a razonamientos simples para explicar la realidad social, política y económica, obviando interpretaciones más elaboradas y “sistémicas”, siempre siguiendo a Lakoff.</p>
<p>Bruce Springsteen tiene muchos seguidores en EE. UU. que encajan en ese esquema mental e ideológico. Ello a pesar de que desde la época de Bush, <a href="https://elquintobeatle.com/2015/07/14/cartas-futuras-iii-rock-de-campana/">su activismo político a favor de Obama</a> (la antítesis de Trump) se hizo mucho más manifiesta. Una parte de las canciones de Springsteen podría definirse, como hace Robinson, como “la triste melancolía del rock del Boss”. Hunden sus raíces en la música folk americana y recurren a marcos conceptuales propios del conservadurismo y la tradición. Temas de los 80, como <em>Factory, Whitetown, Independence day, This Hard land, The River, The Price you pay </em>o<em> Reason to believe</em> hablan de las dificultades del padre de familia para salir adelante, de su relación con el trabajo, de lo lejano que les queda a muchos el sueño americano y la necesidad de una cierta fe. Hay una cierta conexión con la nostalgia y el resentimiento de unos Estados Unidos más nacionalista.</p>
<p>No soy muy <a href="https://ipspblog.wordpress.com/2016/08/30/duele-el-corazon-enrique-iglesias-como-escribir-una-cancion-con-poco-esfuerzo/">original </a>al afirmar que la música deja traslucir en sus letras los valores predominantes en la sociedad. Pero quizás algo más al recordar que la música “liberal” (léase, progresista) tampoco renuncia a hablar del sueño americano o de la “tierra prometida”, en clara alusión a los valores religiosos de los “padres fundadores”. Metáforas que, como en la comunicación en general, condicionan la percepción de la realidad. Y es que muchos músicos estadounidenses usan estas referencias que calaron a partir del folk y el country, dando lugar a tradición y compromiso político. Por eso, este fenómeno podría estar sucediendo no solo a los fans de Bruce, sino a los de Neil Young, John Mellencamp o Tom Petty, artistas comprometidos (demócratas) de los que muchos candidatos republicanos han querido utilizar sus canciones3.</p>
<p>Así pues, ¿son los fans del Boss los que votan a Trump (causalidad directa) o debemos recurrir a una “causalidad sistémica”?: muchos americanos encuentran que la música y la actitud de Bruce (“el Jefe”) encajan en los valores del “padre estricto” de Lakoff. Esto les proporcionaría unos valores positivos en los que creer (reason to believe) y que la campaña de Trump está recogiendo ejemplarmente. Es decir, los votantes de Trump estaban ya allí cuando escucharon por primera vez a Bruce, solo que no sabían que un día su cabreo vital les haría votar a Trump. O quizás es que el público de Bruce, que el 27 de septiembre publica las memorias de más de 40 años de carrera, es los suficientemente heterogéneo para agradar a votantes republicanos y demócratas, aunque él se haya declarado progresista. O, incluso, ¿no será que simplemente a la gente le importa un bledo lo que digan las canciones que les gustan?</p>
<p>___</p>
<p>1 Post inspirado en dos artículos de la revista digital CTXT:<br />
<em>• <a href="http://ctxt.es/es/20160824/Politica/8057/bruce-springsteen-donald-trump-hillary-clinton-globalizacion-make-america-great-again.htm">“The Boss y el aprendiz”, de Andy Robinson</a></em><br />
<em>• <a href="http://ctxt.es/es/20160316/Firmas/4772/exito-Trump-EEUU-primarias-republicanos-democratas.htm">“¿Por qué Trump?”, del lingüista George Lakoff</a></em></p>
<p>2 Exención de responsabilidad intelectual: esta afirmación<br />
no es más que una idea periodística que, en<br />
su caso, habría que contrastar empíricamente.</p>
<p>3 Más sobre este fenómeno de la música pop-rock<br />
comprometida en mi capítulo del libro <a href="https://ipspblog.wordpress.com/2016/04/28/canciones-politicas-el-libro/">“Con la música</a><br />
a otra parte”.</p>
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		<title>Entrevista a Alan Schroeder</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-alan-chroeder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 May 2016 04:30:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Alan Schroeder]]></category>
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		<category><![CDATA[Periodismo de Northeastern University]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Profesor de la Escuela de Periodismo de Northeastern University (Boston, Massachusetts) “Las televisiones son cómplices de Trump. Le han entregado las llaves del coche dejándole conducir a donde quiera” Por Joaquín Marqués, @Quim_Marques, periodista, abogado y politólogo. Alan Schroeder (@ProfASchroeder), nativo de Kansas, vive en Cambridge, Massachusetts. Es especialista en periodismo visual, con una especial [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Profesor de la Escuela de Periodismo de Northeastern University (Boston, Massachusetts)</h2>
<p><strong>“Las televisiones son cómplices de Trump. Le han entregado las llaves del coche dejándole conducir a donde quiera”</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Joaquín Marqués, <a href="https://twitter.com/quim_marques" target="_blank" rel="noopener">@Quim_Marques</a>, periodista, abogado y politólogo.</span></p>
<p>Alan Schroeder (<a href="https://twitter.com/ProfASchroeder" target="_blank" rel="noopener">@ProfASchroeder</a>), nativo de Kansas, vive en Cambridge, Massachusetts. Es especialista en periodismo visual, con una especial dedicación a los debates electorales en televisión, tema en el cual ha centrado su foco de investigación. En esta área ha publicado diversos libros: <em>Presidential Debates: 50 Years of High-Risk TV (Columbia University Press, 2008)</em> que tuvo una versión previa: <em>Presidential Debates: 40 Years of High-Risk TV</em> (<em>Columbia University Press, 2000</em>). Otros títulos salidos de su pluma son <em>Celebrity-in-Chief: How Show Business Took Over the White House (Westview Press, 2004) y Writing and Producing Television News: From Newsroom to Air</em> (Oxford University Press, 2008). Su trabajo también ha sido publicado en revistas académicas como <em>Harvard International Journal of Press/Politics y Creative Screenwriting</em>.</p>
<p>Además, es columnista habitual de diversos medios (New York Times, Financial Times, Washington Post, Politico, Boston Globe, The Huffington Post y The Guardian) donde escribe sobre una variedad de temas relacionados con los medios y la política.</p>
<p>Es considerado un experto mundial en la materia y como tal ha sido citado por The Economist, The New York Times, Washington Post, Los Angeles Times y USA Today. Antes de ser docente, se desempeñó como periodista, productor de televisión, y diplomático.</p>
<p>Sus entrevistas en radio y televisión han sido difundidas por las cadenas ABC, BBC, CBS, CNN, C-SPAN, MSNBC, Sky News (Reino Unido), Canadian Broadcasting Company, Australian Broadcasting Company y numerosos programas de la radio pública nacional.</p>
<p>El trabajo de Schroeder en los medios de comunicación y la política se extiende a nivel internacional. Ha dado conferencias sobre el fenómeno de los debates televisados en Alemania, Colombia, Dinamarca, España, Holanda y Perú. Asimismo, ha declarado ante el Parlamento británico en relación con la estructura de los debates.</p>
<p>También ha formado a periodistas y productores de televisión en el Pacífico Sur y dirigió a periodistas de China, Afganistán, Uzbekistán, y varios países de América Latina. En 2012, fue reconocido como uno de «Los Mejores 300 profesores», por The Princeton Review.</p>
<p>Ha ganado tres veces premios Emmy por su trabajo como productor en Boston WBZ-TV. También fue el productor asociado y presentador de un documental de viajes (<em>America with the Top Down</em>) sobre un viaje por carretera a través del centro de los Estados Unidos que comenzó en la frontera canadiense y terminaba en la frontera con México.</p>
<p><strong>Como experto en debates electorales, a partir de las últimas elecciones españolas, ¿cuáles son los formatos emergentes que considera pueden dar más juego y por qué?</strong></p>
<p>Primero de todo, quiero subrayar que lo ideal es una serie de debates en una serie de formatos, porque cada formato tiene sus ventajas y sus desventajas. El cara a cara tradicional, por ejemplo, es una buena oportunidad para ver cómo los candidatos se tratan uno al otro. Aunque pueda parecer anticuado, este formato sigue siendo un vehículo valioso para informar a los votantes. Para mí fueron muy buenos los cuatro debates de las últimas elecciones españolas y aprendí mucho sobre los candidatos.</p>
<p>En cuanto a nuevos formatos, me interesa mucho el caso de Salvados en La Sexta, que representa una nueva versión de un formato clásico. Eso fue un debate, aunque no tuviera el aspecto tradicional. No sé si los lectores de <em>La Revista de ACOP</em> han visto el documento de 57 páginas que prepararon en Podemos para su candidato Iglesias. Fue increíble. Todos los detalles estaban bien reflexionados.</p>
<p>Yo recomiendo completamente la idea de que los debates pueden ser a la vez entretenidos y educativos. También me gustó el formato del debate digital de El País, en el que los ciudadanos hicieron algunas de las preguntas. Aunque no contó con la participación del PP fue un debate muy interesante, con mucha sustancia. Hay que recordar que los debates pertenecen a los votantes, aunque la “vox populi” no siempre se escucha.</p>
<p><strong>¿Y qué opinión sacó del debate de Antena 3?</strong></p>
<p>Creo que fue el más difícil para los candidatos por el diseño del plató, sin atriles, con mesitas en un costado y taburetes altos que no se usaron. Nadie quería ser el primero en sentarse y mostrar debilidad. Aprendimos mucho como televidentes.</p>
<p>Lo percibí como muy estadounidense, para bien o para mal. Una curiosidad que nunca había visto en ningún debate en 80 países que tengo analizados fue la transmisión de la llegada de los candidatos en sus coches. Cada uno llevaba una cámara en el interior mostrándolo todo. No puedo entender como los asesores aceptaron esa propuesta. Por ejemplo, vimos los nervios de Rivera cuando más necesitaba tranquilidad y recogimiento. Fue una idea de la cadena y, como tiene mucho poder, la aceptaron. Pero, ¿por qué los asesores lo aceptaron?</p>
<p>El peligro de los debates patrocinados por cadenas de televisión es que tienen más que ver con las necesidades y los deseos de las cadenas que con los intereses de los votantes. También hay que precisar que los periodistas televisivos saben hacer preguntas y pedir aclaraciones, y por eso un estilo agresivo (como el de Ana Pastor) tiene valor.</p>
<p><strong>No me resisto a preguntarle por el cara a cara tradicional.</strong></p>
<p>Sé que en España hubo muchas quejas y que a nadie le gustó mucho. Muy aburrido. Pero en realidad, ese formato, exige más por parte de los candidatos que el resto de formatos.</p>
<p>Todavía se siente el efecto con un Rajoy enojado con las palabras de Sánchez (ausencia de decencia). En mi opinión Sánchez ganó ese debate por su agresividad, aunque, personalmente, me pareció excesiva. Pobre Manuel Campo Vidal, tratando de moderar tanta violencia verbal. Fue algo casi físico. Todavía estamos esperando la respuesta a la pregunta que hizo el moderador sobre Cataluña. Si hay otro debate en junio espero que Manuel empiece con esa pregunta, más que nada para obtener respuesta.</p>
<p>Creo que será muy importante la mezcla de formatos en este país en el futuro. Ya se ha roto la tradición. Vamos a ver más formatos experimentales y eso es muy bueno. Este año, en España, con la presencia de cuatro partidos fue una novedad. En el futuro se va a pensar mucho más cómo manejar los debates multipartidistas.</p>
<p><strong>¿Qué nuevos formatos experimentales prevé que puedan triunfar en los debates televisivos en el futuro?</strong></p>
<p>Es probable que los debates se hagan más interactivos. Las empresas de medios sociales como Twitter, Facebook, Google, etcétera, están muy involucrados en los debates electorales a nivel mundial. Un experimento reciente, por ejemplo, permitió que los televidentes votasen, vía Twitter, sobre si un político había respondido satisfactoriamente a las preguntas. Y, como resultado, si una pregunta no obtenía la respuesta adecuada, el moderador presionaba al debatiente para que respondiera con mayor claridad.</p>
<p>También creo que es probable que los futuros debates incorporarán más extractos de vídeo como una forma para que los candidatos sean responsables de sus declaraciones anteriores. Ya estamos empezando a ver este fenómeno en los EE.UU. Los políticos lo odian, por supuesto, pero su falta de entusiasmo significa que es bueno para los votantes. Y el uso de videos tiene mucha importancia con candidatos mentirosos como Trump que dice una cosa el lunes, y lo contrario el martes.</p>
<p><strong>Como profesor de nuevas generaciones de periodistas, y desde la óptica que los medios audiovisuales han renunciado al papel de <em>watchdog</em>, ¿qué tipo de enseñanzas predominan en sus clases?</strong></p>
<p>Enseño principalmente en el área de periodismo visual, por lo que mi principal preocupación es enseñar a los alumnos que las imágenes tienen su propio idioma y que todos necesitamos aprenderlo. Consideramos cómo se usa este lenguaje en el periodismo, en la política, en los mensajes persuasivos, etc. Desglosamos la lengua en sus partes gramaticales y aprendemos cómo usar esa gramática visual en tanto que herramienta para contar historias. El reto para los periodistas televisivos es que los temas “<em>watchdog</em>” a menudo no son muy visuales, así que no tienen mucha importancia en la televisión. En mis clases discutimos enfoques creativos para visualizar contenido que no son inherentemente visuales.</p>
<p>También enseño un curso de ética periodística, en el que examinamos más específicamente cuestiones éticas en torno al reportaje, de varios tipos, incluyendo la cobertura política y la responsabilidad de los reporteros que cubren las campañas para servir a los votantes.</p>
<p><strong>¿Vale todo por el rating en la información electoral? ¿Dónde está el límite para las televisiones?</strong></p>
<p>Tenemos ahora mismo en los EE. UU. el fenómeno de Donald Trump, que básicamente se ha apropiado de los medios de comunicación políticos, especialmente en televisión. Por supuesto, las cadenas de televisión han sido cómplices. Han entregado las llaves del coche a Trump y lo han dejado conducir el vehículo a donde quiera.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de mi crítica, me solidarizo con los productores de televisión que han tenido que tomar estas decisiones. Es evidente que no se puede ignorar a Trump, ya que tiene mucha importancia como figura política. La noticiabilidad de esta candidatura no se puede negar ya que el tema no solo es fascinante sino también significante. Y ciertamente los periodistas televisivos no le dan a Trump un trato preferencial. El problema tiene que ver con el balance -demasiado Trump significa que sus rivales reciben menos cobertura- y hay que mantener el equilibrio, a pesar de los <em>ratings</em>.</p>
<p><strong>En relación con la hipertrofia de Trump en los medios, me preocupa la radicalización de los mensajes para estar siempre presente en la parrilla de los informativos. ¿Hasta qué punto los ciudadanos ‘compran’ esa práctica? Se puede aparecer mucho en los medios con ese tipo de actuaciones pero no sé si la respuesta ciudadana, en forma de votos, es consecuente. ¿El candidato no debería estar pensando más conseguir el apoyo electoral, y no tanto en crear un show y apostar por potenciar el <em>infotaintment</em>?</strong></p>
<p>Buena pregunta, pero la respuesta correcta no la sabremos hasta que la nación vote. Lo que hemos visto hasta ahora es una serie de votos solamente de republicanos. Trump refleja mucho las opiniones de este colectivo, pero para la nación en general me parece que hay más negativo que positivo en su apelación. Hasta entre los republicanos hay mucho desacuerdo. Trump ganará la nominación, pero hay muchos republicanos a los cuales no les gusta ese candidato. Entre los demócratas, de ninguna manera. Tampoco tienen mucho entusiasmo con Hillary Clinton como candidata, pero odian a Trump.</p>
<p>Creo que va a ser muy importante la idea de cuánta gente votará en noviembre ya que eso determinará el resultado. La mejor manera de parar la candidatura de Trump va a ser un voto muy amplio de los colectivos negros, latinos, jóvenes e inmigrantes. Gente que Trump ha denigrado mucho. Mi opinión es que Trump tiene mucho apoyo entre una parte de los republicanos, muy conservadora y racista, francamente. Sus seguidores son blancos, poco educados, de ciertos Estados donde ha impactado fuerte la crisis, pero eso no es todo Estados Unidos. El país, en general, va a tener una reacción distinta que la de los republicanos que apoyan a Trump.</p>
<p><strong>¿Cómo juzga usted el papel protagonista que, en ocasiones, juegan los periodistas en el proceso de la comunicación política?</strong></p>
<p>Es inevitable que los periodistas se conviertan en protagonistas durante las campañas electorales, porque tienen más acceso a los candidatos que nadie. Sin embargo, no deben buscar intencionalmente ese papel, ni definirse a sí mismos como protagonistas, ya que no es su trabajo.</p>
<p>Los debates presentan un gran problema para los periodistas que actúan como moderadores, porque es un papel polémico y de alto perfil. Para cualquier moderador periodístico es muy difícil encontrar el equilibrio entre hacer preguntas y desafiar a los candidatos sobre sus respuestas. Los moderadores son criticados por ser demasiado pasivos o demasiado participativos. Moderar un debate es una tarea dificilísima para los periodistas, que se esfuerzan por mantener su neutralidad.</p>
<p>Por otra parte, al menos en los EE. UU., los candidatos intencionadamente representan a los periodistas como «el enemigo». Esto es muy incómodo para los periodistas, porque no les gusta ser parte de la cobertura. Y en realidad no pueden defenderse sin meterse en peleas con los candidatos.</p>
<p>En algunos casos, los periodistas tienen sólo una opción: hacer frente a los candidatos directamente, al igual que con Jorge Ramos, presentador de Univisión, y su némesis Donald Trump. Sin embargo, esto fue una situación extrema, no una interacción normal. Ordinariamente los periodistas deben resistir la tentación de contraatacar.</p>
<p><strong>¿Cómo cree que debe actuar el moderador en un debate?</strong></p>
<p>Es un papel que siempre hay quejas. Por un lado, fue demasiado pasivo. Fue el caso de Campo Vidal. Por otro lado, fue demasiado activo. El caso de Ana Pastor. Es muy difícil tener un adecuado balance entre los dos lados. En Estados Unidos lo que está pasando ahora, especialmente con Trump, es que hay muchas peleas de los candidatos con los moderadores ya que sus seguidores no tienen mucha confianza en la prensa y esa actuación es muy bien percibida. Los periodistas son enemigos y si yo ataco al moderador es muy bueno.</p>
<p>Espero que ese aspecto no llegue a España. Tengo mucho respeto para las personas que moderan. Los candidatos van a ignorar las preguntas, los límites que se hayan podido pactar, los tiempos. Van a luchar contra el moderador.</p>
<p><strong>En alguna ocasión ha propuesto prohibir que los candidatos, en los debates, lleven papeles. En España es muy habitual, sobre todo en los cara a cara.</strong></p>
<p>En Estados Unidos hay una prohibición, desde Kennedy-Nixon, portar documentos, u otras cosas, al plató. Los candidatos deben estar preparados mentalmente. Llevar notas es síntoma que no se lo sabe bien. Puede haber hojas de papel en blanco para realizar anotaciones. Además, para la realización televisiva es una complicación.</p>
<p><strong>¿Por qué en Estados Unidos se prefieren candidatos septuagenarios (en España estarían jubilados) cuando la mayoría de la población se identificaría con candidatos más jóvenes?</strong></p>
<p>Es verdad que ahora es así, en Estados Unidos, aunque en otras ocasiones no lo fue. Obama o Clinton en su primera elección tenían 46 años y Kennedy 43. Es un poco raro, especialmente para los demócratas, tener candidatos tan viejos. Normalmente son los republicanos los de mayor edad. El problema para los demócratas es que no hay mucho talento entre los políticos más jóvenes. Igual los hermanos Castro, pero no hay muchos. Lo hace problemático para ellos en el futuro.</p>
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