Una alta tasa de votación no implica necesariamente una alta tasa de participación política. De hecho, en Latinoamérica ocurre lo contrario.

Por Melvin Peña, @mpena, consultor en comunicación

Participación política es mucho más que votar en unas elecciones. Es, también, asistir a un acto de campaña, involucrarse en una protesta organizada, ser miembro de una organización política, contactar a un funcionario gubernamental, llamar a un programa de radio o televisión, participar en huelgas laborales, firmar una proclama, publicar artículos y comentarios políticos en Internet y hasta difundir enlaces de artículos políticos.

Esas son, como mínimo, las acciones tomadas en consideración para evaluar la participación política en los países en desarrollo y naciones emergentes a través de la encuesta “Spring 2014 Global Attitudes”, del Pew Research Center, aplicada a 37.000 personas en 33 países, entre marzo y junio de 2014.

Esta investigación desarrollada en Medio Oriente, África, América Latina y Asia registra que donde la gente participa más, vota menos; y donde la gente vota más, participa menos, casos que vemos en Medio Oriente y América Latina, respectivamente.

Claro, antes de pretender concluir en un axioma a partir de estos datos, hay que tomar en cuenta las dificultades de los pueblos de Medio Oriente para ejercer el derecho al voto libremente, y, en cambio, las facilidades que desde hace muchos años tienen los latinoamericanos para ejercer este derecho democrático.

Vale la pena, sin embargo, hacer una parada para analizar algunos de los datos sobre Latinoamérica, la región donde más gente vota (85%) pero participa menos, dado que solo el 10% ha sido miembro de una organización política (solo en Europa del Este el indicador es menor, 8%); apenas el 9% ha publicado comentarios políticos en internet y un ínfimo 7% ha posteado enlaces de artículos políticos, citando solo algunos de los resultados significativos de la investigación del PEW.

Una posible causa de esta paradoja es que América Latina es la región donde más gente cree que a los políticos no les importa lo que el pueblo opine (77%), dato que podría explicar que allí haya más baja participación pero más alta votación, quizás porque los latinoamericanos consideran que el voto es su única oportunidad de influir en la política.

Si a esta paradoja se suma el contraste de que, según la investigación citada, en los países en vía de desarrollo y naciones emergentes son los más ricos y con más alto nivel educativo quienes más alta participación política tienen, habría que concluir en que el desarrollo se quedará en medio de la vía y las naciones analizadas permanecerán en estado emergencia.

De no revertirse estos contrastes y paradojas, en estos países continuarán reproduciéndose las mismas desigualdades socioeconómicas y democracias de precaria calidad, toda vez que limitarse a votar es una forma de no participar.

 

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