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	<title>redes sociales archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>redes sociales archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Redes sociales y manipulación política</title>
		<link>https://compolitica.com/redes-sociales-y-manipulacion-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 21:37:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 6 de enero de 2021, medio mundo asistió atónito al asalto al Congreso de una de las principales democracias del mundo</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/redes-sociales-y-manipulacion-politica/">Redes sociales y manipulación política</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Amalia López Aceram <a href="https://twitter.com/amalialopezacer">@AmaliaLopezAcer</a>, experta en redes sociales y administración pública</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 6 de enero de 2021, medio mundo asistió atónito al asalto al Congreso de una de las principales democracias del mundo, como colofón final a uno de los mandatos más convulsos de la historia de los EE. UU. protagonizado por el ya expresidente Donald Trump.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las reacciones ante la gravedad de los hechos no se hicieron esperar y entre esas reacciones llamó la atención la rapidez con que la red social Twitter bloqueó en un primer momento algunos de los <em>tuits </em>del presidente, evitando que de esta forma pudieran ser retuiteados; para en días posteriores suspender su cuenta y terminar cancelando el perfil de @realDonaldTrump, que en aquellos momentos contaba con más de 88 millones de seguidores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta acción de Twitter siguieron en días posteriores decisiones similares tanto por parte de Youtube, como de Facebook e Instagram, lo que condenaba a Donald Trump prácticamente a un ostracismo informativo al no poder acceder a estos canales desde los que difundir sus opiniones y proclamas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1B_N57.jpg" alt="" class="wp-image-14378" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1B_N57.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1B_N57-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1B_N57-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Llama la atención la rapidez con la que actuaron las plataformas sociales para cerrar los perfiles de todo un presidente de los Estados Unidos. Un presidente, al que no olvidemos, fueron precisamente esas mismas redes sociales las que le ayudaron a encumbrarse, al convertirse en su principal altavoz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visto lo sencillo que resulta deshabilitar una cuenta, aunque sea la del mismísimo presidente de los Estados Unidos, sería ahora momento de exigir a esas plataformas que actúen con la misma diligencia cerrando todos aquellos perfiles desde los que se insulta, acosa y amenaza sistemáticamente, sin que tomen ningún tipo de medida al respecto permitiendo que actúen impunemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero volviendo al caso de Trump, ¿qué supone quedarse sin esos canales de difusión masiva como son las redes sociales? Podríamos afirmar que ha perdido gran parte de su capacidad de influencia al no disponer de un espacio desde el cual poder decir todo aquello que se le ocurre, sin además ningún tipo de filtro ni de control.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación sería como retrotraerse a los tiempos en los que no existía ni Twitter, ni Facebook, ni las stories, ni Twitch, y en donde la única posibilidad de hacer llegar tu mensaje a la ciudadanía era a través de los medios de comunicación.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué enseñanzas podemos extraer de lo sucedido?</h2>



<ol class="wp-block-list"><li>En primer lugar ha quedado patente (una vez más) el enorme poder que tienen las redes sociales, no solo en el ámbito de las relaciones personales, del acceso al ocio o del entretenimiento, sino también en la configuración de los asuntos o temáticas que enmarcan la esfera pública. Ahora más que nunca las redes sociales y lo que en ellas sucede se ha convertido en el ágora pública de nuestro tiempo.</li><li>Y en segundo lugar, las redes sociales se están convirtiendo cada vez en más importantes para la clase política a la hora de influir en la ciudadanía; una influencia que es sin duda, y al menos de momento, mucho mayor en Estados Unidos que en Europa. Aunque, como veremos más adelante, en España la clase política no se ha quedado atrás y ya ha comenzado a hacer movimientos para aprovechar las posibilidades que ofrecen estas plataformas para incidir en la opinión pública.<br>Todas estas situaciones nos deben hacer reflexionar sobre el papel que las redes sociales juegan en nuestra sociedad. No estamos hablando únicamente de plataformas que nos permiten conectar y contactar con nuestras amistades y familias. O en donde nuestros hijos e hijas crean vídeos musicales, que después comparten o hacen <em>challenges </em>de todo tipo a los que se suman millones de personas en todo el planeta. Estamos hablando de implicaciones mucho más profundas que afectan a la esencia misma de nuestras sociedades democráticas, y donde el equilibrio de poderes y el juego político puede saltar por los aires con la utilización partidista e interesada de las redes sociales en un juego sucio que comienza a ser visible.</li></ol>



<p class="wp-block-paragraph">La injerencia de las redes sociales en la política ha dejado de ser una sospecha para convertirse en una realidad en los últimos años. Se han puesto al descubierto ejemplos de cómo la propaganda y la manipulación política a través de las redes sociales, no solo son posibles, sino que es más fácil y con peores consecuencias de lo que han sido nunca.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1C_N57.jpg" alt="" class="wp-image-14380" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1C_N57.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1C_N57-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1C_N57-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A todos nos viene a la cabeza el escándalo de la consultora Cambridge Analytica donde quedó patente la falta de escrúpulos de la plataforma de Mark Zuckeberg a la hora de vender los datos personales de millones de usuarios. Estos datos fueron utilizados para crear campañas en redes sociales para incidir en procesos electorales como las elecciones estadounidenses del año 2016, elecciones que precisamente ganó Donald Trump.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La actuación de Facebook al facilitar los datos de sus usuarios mostró en lo que se ha convertido la compañía, una gran plataforma donde la información de millones de personas es vendida a empresas para que sus anuncios publicitarios sean más persuasivos.<br>Ha sido como despertar de una dulce siesta en la que solo estábamos preocupados por si la foto de la paella del domingo con los amigos había tenido muchos o pocos “me gusta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si denunciable es la actuación de Facebook, no es menos el de las personas que contrataron a la consultora, ya que el objetivo último de Cambridge Analytica era analizar todos esos datos para diseñar campañas políticas que tenían como objetivo último, tal y como se recogía en su propia página web, “cambiar el comportamiento de la audiencia”. En este caso, el de los votantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero este escándalo no solo se ha producido en Estados Unidos. Encontramos un ejemplo más cercano en la investigación de la periodista británica <a href="https://www.ted.com/talks/carole_cadwalladr_facebook_s_role_in_brexit_and_the_threat_to_democracy?language=es">Carole Cadwalladr sobre millones de anuncios a favor del </a><em><a href="https://www.ted.com/talks/carole_cadwalladr_facebook_s_role_in_brexit_and_the_threat_to_democracy?language=es">brexit</a> </em>que inundaron Facebook durante las semanas previas a la celebración del referéndum. Cadwalladr ha apuntado cómo estos anuncios manipularon a una parte de la población con informaciones falsas, las cuales contribuyeron al éxito de la opción de abandonar la Unión Europea. El caso no solo afecta a Facebook, ya que a principios del 2018 el propio <a href="https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20180209/44645577983/twitter-admite-injerencia-rusia-campana-referendum-brexit-bots.html">Twitter reconoció la injerencia rusa a través de su plataforma durante el referéndum del <em>brexit</em></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos son posiblemente los ejemplos más visibles de un iceberg que se presupone de dimensiones gigantescas, y que afectarían a prácticamente todos los países. No pasemos por alto que <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20191122/471782579479/bots-rusos-division-politica-1-o.html">en España actualmente hay una causa abierta en la Audiencia Nacional por la injerencia rusa a través de <em>bots </em>y páginas webs en el <em>procés</em> catalán</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos encontramos aquí con uno de los elementos claves de esta nueva forma de manipulación política que se basa en la utilización de <em>bots </em>y muy especialmente, de granjas de <em>bots</em>. Podemos definir un <em>bot </em>como un programa informático diseñado para hacer una serie de tareas repetitivas en un entorno digital. Al igual que en la vida, tenemos <em>bots </em>que podríamos denominar &#8216;buenos&#8217;, como por ejemplo los rastreadores de los motores de búsqueda de Internet; y <em>bots </em>que podríamos considerar &#8216;malos&#8217;, que serían aquellos encargados por ejemplo de apropiarse de direcciones de correo electrónico sin permiso para fines publicitarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el ámbito de las redes sociales, los <em>bots </em>suelen ser utilizados para mantener conversaciones como si fueran humanos. Si utilizamos muchos bots para hacer esas tareas, tendremos una gran granja de bots. Lo que tiene que quedar claro es que detrás de un bot no hay una persona; y en el caso de que detrás de un perfil de Twitter haya un bot, no habrá una persona, por mucho que nos dé la sensación porque sus <em>tuits </em>y los comentarios son similares a los que podríamos escribir cualquiera de nosotros.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1E_N57.jpg" alt="" class="wp-image-14384" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1E_N57.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1E_N57-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1E_N57-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, y aunque ningún político reconozca que utiliza estas granjas de <em>bots</em>, se usan para, por ejemplo, poner de actualidad un tema o un asunto que interese llenando de comentarios la red hasta que ese tema se convierta en <em>trending topic</em>. Algo totalmente artificial y que no responde a la realidad ya que detrás de esos <em>tuits</em>, <em>retuits </em>y comentarios simplemente hay <em>bots</em>, es decir, no hay ninguna persona excepto aquella interesada en que se hable de ese tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una frase pronunciada en el Congreso de los Diputados por el presidente Pedro Sánchez en el mes de abril de 2020 cuando se dirigió al líder de Vox, Santiago Abascal, y le dijo: <a href="https://twitter.com/rtve/status/1248212209970360321?lang=es">“Señor Abascal, quiero dirigirme a usted y a los millones de <em>bots </em>que trabajan para usted en las redes sociales”</a>, que sin duda resulta muy significativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántos de los temas que cada día están de actualidad realmente lo son para el conjunto de la sociedad? ¿Cuántas de esas voces a las cuales otorgamos la autoridad por contar con miles de seguidores no tienen únicamente detrás <em>bots </em>que replican sus opiniones? ¿En qué medida estamos configurando una agenda política a partir de la manipulación haciendo que la ciudadanía crea que esas cuestiones son las que realmente preocupan a la sociedad porque así se percibe en las redes sociales?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si peligroso y preocupante es lo que está ocurriendo en estas redes sociales, más lo es si cabe lo que está ocurriendo en WhatsApp. Y es preocupante por dos motivos. El primero de ellos es porque WhatsApp pertenece a Facebook, y ya hemos visto que los antecedentes en cuanto a la protección de datos y a la salvaguarda de los intereses de sus usuarios deja mucho que desear. El segundo motivo es que mientras la manipulación en redes sociales como Facebook o Twitter se hace de forma más o menos pública, en WhatsApp todo ocurre de forma oculta, ya que se desarrolla sobre todo a través de grupos y listas de difusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Podría ser WhatsApp la mayor herramienta de propaganda política de la historia? Según mi opinión, sin ninguna duda, ya que contiene algunos elementos que apuntan en esa dirección:</p>



<ol class="wp-block-list"><li>Según la consultora IAB Spain en su &#8216;Estudio de las Redes Sociales en España del año 2020&#8217;, el 87% de los internautas entre 16 y 65 años tienen redes sociales, lo que representa 29,6 millones de españoles. Aun siendo un número importante, esto representa la suma de las principales redes sociales. Solo en el caso de WhatsApp el número de usuarios ha superado los 25 millones. WhatsApp sería la red social, si la consideramos como tal, con mayor nivel de penetración en nuestra sociedad.</li><li>En plataformas como Facebook o Twitter se mezclan las personas a las que conocemos, junto a otras que no conocemos personalmente, o incluso con perfiles anónimos. En cambio, en WhatsApp conocemos a todas las personas con las que interactuamos, ya que son contactos telefónicos previos. Este nivel de confianza con las personas que interactuamos provoca que estemos más relajados en lo que respecta a la comunicación y así damos más credibilidad a los contenidos que recibimos. Es precisamente ese grado de credibilidad que le otorgamos a los contenidos que nos llegan a través de WhatsApp una de las razones que están detrás de la capacidad de viralización de esta plataforma. Cuando vemos una noticia o una información en Facebook o Twitter podemos dudar de su veracidad o exactitud, sin embargo, este proceso de validación de la credibilidad del contenido es mucho más rápido en el caso de WhatsApp, ya que la información nos llega a través de una persona conocida y casi no dudamos en reenviarlo.</li><li>Los grupos de WhatsApp son entornos en donde se facilita el intercambio de opiniones políticas. Mientras que en el día a día la mayoría tiene reservas para expresar abiertamente sus opiniones políticas, y si lo hace, no lo hará de la misma forma que lo hace en un grupo de WhatsApp, donde hay cierta sensación de seguridad al estar relacionándose con personas más o menos conocidas.</li><li>En las redes sociales es más o menos sencillo poder identificar la fuente de una información, pero esto es algo totalmente imposible en el caso de WhatsApp.</li></ol>



<p class="wp-block-paragraph">Esta dificultad para identificar la fuente facilita que puedan circular libremente bulos, <em>fakes </em>y todo tipo de manipulaciones informativas sin que además sea posible contrarrestarlas ni desmentirlas, porque se extienden como una mancha de aceite sigilosa entre grupos sin que puedan ser detectados con facilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Está haciendo algo la clase política para frenar esta influencia de WhatsApp? Todo parece apuntar que no y así vemos cómo a finales del 2018 se aprobó la nueva Ley de Protección de Datos que en su artículo 58.2 bis se permitía, atención:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1D_N57.jpg" alt="" class="wp-image-14382" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1D_N57.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1D_N57-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/02/Afondo1D_N57-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<ol class="wp-block-list"><li>La recopilación de datos personales relativos a las opiniones políticas de las personas que lleven a cabo los partidos políticos en el marco de sus actividades electorales se encontrará amparada en el interés público únicamente cuando se ofrezcan garantías adecuadas.</li><li>Los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral.</li><li>El envío de propaganda electoral por medios electrónicos o sistemas de mensajería y la contratación de propaganda electoral en redes sociales o medios equivalentes no tendrán la consideración de actividad o comunicación comercial.</li></ol>



<p class="wp-block-paragraph">Posteriormente la <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2019-9548">Sentencia del Tribunal Constitucional 76/2019, de 22 de mayo de 2019</a> declaró nulo el primer punto de este artículo 58 el cual permitía a los partidos políticos recopilar los datos personales relativos a las opinione­s políticas de la ciudadanía. ¿No se parece esto mucho a lo que hacía Cambridge Analytica?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque de momento, y de forma legal se ha parado esto, lo que sí sigue permitiendo la ley es que los partidos políticos puedan enviar propaganda política a través del correo electrónico y de sistemas de mensajería como WhatsApp, Telegram o sms, en una especie de buzoneo digital que espero equivocarme, llegará a hartarnos como en su día sucedió con el buzoneo en papel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que nos debería preocupar, y mucho, que se dejen en manos de empresas con estos antecedentes la difusión de información, más si cabe cuando esta información es de carácter político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios de 2020 <a href="https://comunicacionmarketing.es/actualidad/27/01/2020/la-onu-prohibe-el-uso-de-whatsapp-entre-sus-trabajadores/10281.html">la ONU prohibió a sus trabajadores el uso de WhatsApp</a> y pocas semanas después fue la <a href="https://www.trecebits.com/2020/02/27/la-comision-europea-prohibe-usar-whatsapp-a-sus-empleados/">Comisión Europea la que recomendaba a su personal no utilizarlo WhatsApp</a> en el ámbito laboral por los problemas de seguridad detectados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que tenemos por delante unos años en los que saldrán a luz más escándalos que tendrán como protagonista a las redes sociales y al mundo de la política. El poder que atesoran estas plataformas, y muy especialmente el caso de la factoría Zuckerberg que aglutina a Facebook (2.500 millones de usuarios en el mundo), Instagram (1.000 millones), WhatsApp (2.000 millones) y Snapchat (250 millones), es peligroso en la medida que no hay nada que contrarreste o limite ese poder, o al menos, proteja a sus usuarios frente a esa posición dominante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo lo expuesto aquí, soy una defensora del uso de las redes sociales en cuanto a la capacidad que tienen para conectar personas, para acercar la información, la cultura y la educación, para visibilizar a sociedades y personas o como canal de comunicación entre la ciudadanía y las administraciones públicas, que es mi ámbito de actuación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, creo que el modelo actual de redes sociales tiene que cambiar. Los escándalos relacionados con la privacidad, la manipulación de los algoritmos o la injerencia de la publicidad son aspectos que hay que cuestionarse. Desde aquí, y como punto final, lanzo una idea para la r­eflexión y el d­ebate en cuanto a la posibilidad de que se constituya una red social pública, auspiciada por la Unión Europea o por algún organismo internacional. Una red social en la que los ciudadanos pueda­n c­omunicarse y re­lacionarse lejos de la injerencia de esos algoritmos, de la publicidad, y con las suficientes garantías y respeto hacia sus datos y su privacidad. ¿Una utopía? El tiempo lo dirá.</p>
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		<title>La democracia no cree en la democracia</title>
		<link>https://compolitica.com/la-democracia-no-cree-en-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Feb 2020 22:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una aparición tan enigmática como universal es la de la masa que de pronto aparece donde antes no había nada.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Francisco Tomás González Cabañas, <a href="https://twitter.com/frantomas30">@frantomas30 </a>y Carlos A. Coria García, <a href="https://twitter.com/CarlosACoriaG">@CarlosACoriaG</a>, Centro de Estudios Sociales y Políticos Desiderio Sosa. Corrientes. Argentina.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una aparición tan enigmática como universal es la de la masa que de pronto aparece donde antes no había nada. Puede que unas pocas personas hayan estado juntas, cinco, diez o doce, solamente. Nada se había anunciado, nada se esperaba. De pronto, todo está lleno de gente. De todos los lados afluyen otras personas como si las calles tuviesen solo una dirección. Muchos no saben qué ocurrió, no pueden responder a ninguna pregunta; sin embargo, tienen prisa de estar allí donde se encuentra la mayoría. Hay una decisión en sus movimientos que se diferencia muy bien de la manifestación de una curiosidad habitual. Se piensa que el movimiento de unos contagia a los otros, pero no es sólo eso, falta algo más: tienen una meta. Antes de que hayan encontrado palabras para ello, la meta pasa a ser la zona de mayor densidad, el lugar donde hay más gente reunida” (Canetti, 1981, p. 5).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así como, de acuerdo a <strong>Cristina Calcagnini</strong>, “para caracterizar el inconsciente freudiano habría una fórmula: Dios no cree en Dios, que es lo mismo que decir hay inconsciente” (2002, p. 6), las generales de la ley le corresponderían a nuestras democracias representativas a las que podríamos comprender en sus abismales filtraciones, en sus siderales vacíos, al adolecer esta de la convicción de creer en sí misma, que sería lo mismo que decir que hay un pueblo a la deriva, desguarnecido, empobrecido, asediado por problemáticas indignantes e inhumanas, privado de una institucionalidad que lo ordene, bajo parámetros en los que se consensue un acuerdo que dote de sentido a esa voluntad general con posibilidades de firmar un contrato social que se defina, semántica como conceptualmente: de democrático. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Derrida (1989) </strong>sentencia de forma categórica, crucial: “La ley misma no llega quizá, no nos llega, sino transgrediendo la figura de toda representación posible. Cosa difícil de concebir, como es difícil de concebir cualquier cosa que esté más allá de la representación, pero que obliga quizás a pensar completamente de otro modo” (1989, p. 122). </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13356" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2B_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esto mismo que parece orillar la obviedad de una tautología, es sin embargo lo que en cada aldea que se define como democrática, sucede cotidianamente. Queremos creer en la democracia, más no así en quiénes la representan. Esta dislocación del sentido de lo político, nos define en cuanto a nuestra paradojal, como palmaria, contradicción, que más que tal, se transforma en una contracción. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Contracción es un término clave. Gramaticalmente es cuando la pronunciación de dos palabras origina una palabra nueva. Clínicamente es el trabajo de parto que alumbrará más luego el nacimiento o la posibilidad de que este se dé. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nos gobiernan en nombre nuestro, sin que podamos hacer otra cosa que delegar en nombres concretos tal poder</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Arriesgaremos en afirmar que en nuestra contracción democrática, dos fuerzas antagónicas, sin ánimo de anteponerse una por sobre otra, pero en la obligación de convivir armónicamente, se azuzan, cuando no se trenzan en una disputa sin cuartel y sin final.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos gobiernan en nombre nuestro, -del pueblo, de la ciudadaní­a, garantizándonos libertad de expresión y libertad electoral o de voto, elección u opción condicionada-, sin que podamos hacer otra cosa que delegar en nombres concretos tal poder. Caemos en la representación y desde ese momento dejamos de creer en la idea de lo democrático en su estado puro. Hasta los propios representantes, dejan de creer en el sistema que los ungió, como, concomitantemente, en sí mismos. Retomando aquello de <strong>Freud </strong>que definió lo inconsciente, -Dios descreyendo de sí mismo-, nuestra transgresión, -en la salida a la representación, que plantea <strong>Derrida (1989)-</strong>, no es lineal, directa u obvia (de único camino). De ser así, viviríamos en estados revolucionarios permanentes, en las reconversiones del orden establecido, a cada rato o de seguido. Sin embargo, nos transgredimos, al montarnos en un teatro de operaciones (que ya es una representación de la realidad) en donde hacemos de cuenta que creemos en lo que no creemos. Vivimos en las interfaces de medios de comunicación, de la virtualidad de redes sociales, que nos alimentan, contumazmente de que racionalmente, es imposible creer en los representantes de lo democrático (los políticos), cuando en verdad, no creemos en la democracia, ni como forma, ni como valor, apenas la sostenemos como símbolo de aquello que transgredimos, procaz como permanentemente.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Vivimos en las interfaces de medios de comunicación, de la virtualidad de redes sociales</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Habermas (1980, simposio)</strong> recuerda una reflexión de Marcuse, “si actuásemos con lógica, raciocinio, y dentro de los marcos legales de la institucionalidad democrática, tendríamos que hacer uso del siguiente derecho, en nombre de la democracia: Apelar al derecho a la resistencia es apelar a una ley superior, que tiene validez universal, esto es, que trasciende el derecho y el privilegio autodefinidos de un grupo particular. Y existe realmente una estrecha conexión entre el derecho a la resistencia y la ley natural. Si apelamos al derecho de la humanidad a la paz, al derecho a abolir la explotación y la opresión, no estamos hablando de los intereses de un grupo especial, autodefinido, sino más bien y, de hecho, a intereses que pueden demostrarse como derechos universales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No nos afecta, no nos asusta, ni tampoco nos rebela, la pobreza, la marginalidad o todo de lo que nos priva lo democrático. Nos quedamos, con la transgresión de hacer de cuenta que creemos, en eso mismo (en la democracia como expresión de un sistema que nos integre, que nos respete, que establezca prioridades para los que se encuentren relegados en relación a los que no) en que no creemos, dejándonos, normativamente, la posibilidad, de que nunca usaremos, de elegir otro sistema que no sea el democrático, por la falla de este en su integralidad y no en su conformación (adjudicar la culpa o responsabilidad a la casta, la clase o la política).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La palabra representa un concepto, una idea, finalmente, una aspiración, un deseo</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La palabra representa un concepto, una idea, finalmente, una aspiración, un deseo. Los cambios, las modificaciones, no se logran desde lo nominal, desde la denominación de una cosa por otra, que finalmente nos siga significando lo mismo, por el ruido de un significante que suene distinto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando, tengamos la posibilidad que la contracción democrática, nos depare en el entendimiento de que la transgresión, como salida, la subversión como instancia superadora o complementaria, la revolución del sentido a decir de la poeta <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, nos conmueva en la humana comprensión de que “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos” (1962, p. 63), recién en tal contexto podríamos animarnos a creer que deseamos habitar bajo principios democráticos, en el mientras tanto, hacemos de cuenta, actuamos tal convencimiento, y a veces nos sale bien, la actuación, y otras no, tan solo esto es lo que define el público, como el votante, con su aplauso, como con su voto, a sabiendas, sin que lo que lo reconozcamos abiertamente, que asistimos a una teatralización de la vida real o de una supuesta verdad representada, como democrática.   </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13358" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2C_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La democracia es errancia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Según el pensamiento de la errancia, la identidad no se halla en la raíz sino en la relación. “Puntos de partida de esta concepción son los conceptos de rizoma y nomadismo de <strong>Deleuze y Guattari</strong>. Es en el pensamiento del rizoma –noción que se opone a la de raíz única y totalitaria– donde un autor como <strong>Glissant </strong>ubica el comienzo de lo que él denomina una poética de la relación, según la cual toda identidad se despliega en una relación con el otro. Asimismo el concepto de nomadismo opuesto al de sedentarismo cuya raíz intolerante fundaría la ley, lo lleva a reflexionar sobre lo que llama nomadismo circular, que está ligado a sus contingencias más que al goce de la libertad” (Rodríguez Ballester, 2018, online). </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia entendida como el sistema, como la plataforma, como la posibilidad manifiesta y lograda para que el hombre en cuanto tal, pueda desandar su ser más furtivo, experimentar la libertad de expresión, como de pensamiento, debe sustentar, tales intenciones, en la relación que promueva entre los integrantes que se declaren prestos a vivir bajo tales consignas democráticas. Desde este mar de relaciones, desde estos vientos errantes, o de errancia, brotarán luego los rizomas, que al ver la luz, podrán ser de todos aquellos que lleven los frutos postreros, nómadamente, dejándose llevar por sus impresiones, razones y emociones, pero por sobre todo, nunca sometidos, a lo arbitrario, de lo único, de lo totalitario, que plantea ese sedentarismo de raíz, que sostiene a la ley, por la pirámide jerárquica de un escalafón normativo, que no tiene más sentido que de preciarse de hacerse cumplir, a como dé lugar, y como fuere, sin que importase otra cosa, llevándose puesto en esa rigidez, tensa, del formalismo, a la humanidad y su condición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia debe ser comprendida y difundida, bajo este significante de la errancia, en relación, a que, probable y posiblemente, solo y nada más, sea, y más allá de la redundancia, relación entre sus integrantes. En sentido contrario, por sobre todo, de los principios con los que ejercemos nuestras democracias cotidianas, ni la institucionalidad de sus formas, de sus métodos, o de sus preceptos, nos pueden hacer creer que vivimos democráticamente, porque una determinada ley, expresa, que votemos con periodicidad o que en cierta carta de intenciones, o <em>corpus </em>normativo, se establezca que los habitantes de un territorio pasan a denominarse ciudadanos, y que por esa suerte de pase, semántico y nominal, como mágico, adquieren, abruptamente, la seguridad de que serán respetados sus derechos más básicos y elementales, como el de poder comer y luego de ello, hablar en caso de querer o desear. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Asistimos a una teatralización de la vida real o de una supuesta verdad representada, como democrática</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Dislocar, &#8211; J. Alemán lo define como «dislocación es la condición de posibilidad de que se produzca un acto instituyente y reactivador de la sedimentación, en suma, un acto político que levante la represión en la que lo social se ha vuelto una inercia y se revele en su condición temporal y contingente. La dislocación es tiempo, lo social es espacio. El acto político que surge de la dislocación introduce la temporalidad en la inercia espacial de lo social” (citado en González Cabañas, 2018, online). El concepto de lo democrático, tal como nos lo implantaron, o como lo implementaron, desde nociones sedentarias, rígidas, unívocas, absolutas y autoritarias, pasa a transformarse, deviene, se deconstruye, como posibilidad, en la vía democrática, es decir de relaciones, de interrelaciones, a las que debemos apostar, por las que debemos jugárnosla, en un sentido instintivo de lo lúdico, para vivenciar, una experiencia democrática que nos permita, el libre fluir de la expresión, del pensamiento, como de la sensación y de la emoción, que tal logro nos produzca en nuestra humana condición, apta para posibilidades tales, más todas las otras, aquí no señaladas. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46.jpg" alt="" class="wp-image-13360" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/02/Afondo2D_N46-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia al instituirse en lo otro que no es, conserva su piel nominal, su epitelio, su máscara, para ocluir todo aquello que en verdad debiera ser u ofrecer. Todo lo democrático, está estructurado en un lenguaje, que no es el legal, ni el legitimador, que aparenta sostener, el edificio en el cuál, se asientan, todas y cada una de nuestras instituciones, arrastrando con ello, a sus oportunos ocupantes, a los que sedimenta y sepulta con el lodo de la clase o la casta. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia, entendida y, sobre todo, ejercida, desde esta perspectiva perversa y contumaz, no solo que nos requiere cautos, certeros y adormecidos en nuestra posibilidad crítica o reflexiva, sino que pretende continuar, sempiternamente, ad <em>infinitum</em>, entronizada, en la idea, implantada, implementada, como inauténtica, que tiene que dar respuestas, y que a su vez, estas sean tanto ciertas, como útiles y buenas.<br> Sino frenamos a la concepción de lo democrático, desde esta primera instancia, desde esta dislocación, todo lo que continúa después es la historia de los últimos años en Occidente, nada escapa en ese hermetismo absolutista del círculo vicioso del uróboro en que se convierte lo democrático, que obtiene, en lo que se devora, razones para sus argucias, incrementa su sostén, en presentarse, performativamente, como útil y conveniente, además de probo y, sobre todo, mejorable. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia, en caso de que la deseemos, en caso de que la pretendamos experimentar, requiere de incautos, de equívocos, de errancias, de perspectivas, de rizomas, de relaciones, de desamparos, de nomadismos, de interdicciones y de lo que usted bien podría agregar, en la escritura, en la tachadura o en su cotidianeidad en donde en caso de que en nombre de la democracia que ocluye, que totaliza, que absolutiza, se le ofrezca, apropiarse de alguna instancia temporal para hacerla egoístamente suya, deje tal instrumento de lado (la posibilidad), y se deje llevar por la profunda intuición de su humanidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Bibliografía</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Canetti E. (1981). <em>Masa y Poder</em>. Barcelona: Ed. Muchnik</p>



<p class="wp-block-paragraph">Calcagnini, C. (2002) <em>La trasferencia y el amor</em>. Buenos Aires: Escuela freudiana de Buenos Aires</p>



<p class="wp-block-paragraph">Derrida, J. (1989) <em>La deconstrucción en las fronteras de la filosofía</em>. Buenos Aires: Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González Cabañas, F. T. (2018) La democracia es errancia. <em>Diario 16</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Habermas, J. (1980) <em>La psique al termidor y el renacimiento de la subjetividad rebelde</em>. Simposio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pizarnik, A. (1962). <em>Árbol de Diana</em>, Buenos Aires: Ed. Sur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez Ballester A. (2018). Pensamiento de la errancia. Revista <em>Ñ. Febrero</em>.</p>
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		<title>¿Afectan las redes sociales a la democracia? ¿Para bien o para mal?</title>
		<link>https://compolitica.com/afectan-las-redes-sociales-a-la-democracia-para-bien-o-para-mal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jan 2019 16:50:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Javier Ruiz Soler @jaruizso Investigador doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia A raíz de la Primavera Árabe, del 15M en España, y de otros movimientos sociales, se ha tenido una imagen optimista del impacto de la redes sociales, y del resto de plataformas digitales que podemos encontrar en internet. Durante un período [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Javier Ruiz Soler @jaruizso Investigador doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A raíz de la Primavera Árabe, del 15M en España, y de otros movimientos sociales, se ha tenido una imagen optimista del impacto de la redes sociales, y del resto de plataformas digitales que podemos encontrar en internet. Durante un período de tiempo se ha tenido un sentimiento generalizado de que internet resolvería muchos de los problemas. Incluso que influiría positivamente en democracias, haciéndolas más participativas y colaborativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en algún momento la idílica historia parece que se truncó. <em>Bots</em>, algoritmos, desinformación, e inferencias políticas peores que en la época de la Guerra Fría han puesto en entredicho la idoneidad de las redes sociales como instrumento para mejorar o complementar la democracia. El debate es intenso. ¿Son las redes sociales ángel o demonio? No hay un claro vencedor de la discusión. Pero tenemos indicadores que empiezan a señalar a las redes sociales como un enemigo público, más que una herramienta útil para la democracia. A no ser que se les acote, regularice, y se les de un mejor y más ético uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Por una parte, es innegable que las redes sociales han abierto nuevas oportunidades. Vivimos en una sociedad digital donde cada aspecto de nuestra vida ha sido digitalizado y “datificado”. Desde ligar en línea, hasta la consulta del médico, o la compra semanal en el supermercado. Con las discusiones, deliberaciones y la información no se quedan fuera. Lo que antes se hacia leyendo un periódico o hablando en el bar, ahora se hace en línea. Especialmente para esos actores que tenían un espacio reducido, o muy difícil hacerse notar, rompiendo la jerarquía establecida por los medios de masas. Hemos visto como la sociedad civil, gracias a plataformas como Facebook y Twitter, han potenciado e incrementado su presencia. Este aspecto participativo juega en favor de la democracia. Tienen un valor incalculable en términos de inclusividad y participación, muy necesario en cualquier democracia consolidada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, se ha visto que las redes sociales también sirven para causas no tan nobles. Son ya numerosos artículos en prensa y revistas científicas las que levantan la voz. Como por ejemplo en <em><a href="https://www.economist.com/leaders/2017/11/04/do-social-media-threaten-democracy">The Economist</a></em> publicado el año pasado. El optimismo generalizado se ha esfumado para dar paso a una creciente preocupación. Una de las mayores preocupaciones de cómo las redes sociales están debilitando la democracia es que tienden a crear filtros burbuja propios, que junto con la desinformación, las convierten en un campo de cultivo perfecto para la polarización. Un campo perfecto para entidades o individuales que quieran aumentar esa polarización, y la consiguiente debilitación de algunas de las condiciones que históricamente han posibilitado la existencia de estados nacionales democráticos. Así lo afirma el <a href="https://theconversation.com/por-que-las-redes-sociales-podrian-estar-danando-la-democracia-98578">Profesor Hull</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las declaraciones del fundador de Facebook en el congreso de Estados Unidos, y en el Parlamento Europeo demuestran la creciente preocupación por la clase política y sociedad civil. En los Estados Unidos ya tenemos suficientes indicadores para demostrar la desinformación a gran escala y la influencia en procesos electorales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las declaraciones no solo iban en la línea de intentar para explicar el rol de Facebook en la extensión de la desinformación y cualquier posible injerencia. Sino también vislumbrar el poder e influencia que Facebook u otras plataformas digitales puedan tener. Y cómo su configuración interna puede decidir resultados electorales. Por ejemplo, un pequeño cambio interno en los algoritmos de las redes sociales o buscadores (como acostumbran a hacer), puede tener un impacto inmenso en cómo la información es proporcionada a los usuarios, y en consecuencia en el resultado de procesos electorales. Así lo afirma Madrigal en un artículo en <em><a href="https://www.theatlantic.com/technology/archive/2017/10/what-facebook-did/542502/">The Atlantic</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas medidas ya se han tomado. Por ejemplo, Twitter intenta mejorar el <em>software </em>para la detección y eliminación de cuentas falsas o fraudulentas. Facebook ha abierto lo que ellos llaman la “<em>War Room</em>”. Una especie de equipo especializado en identificar y eliminar noticias falsas y cuentas fraudulentas. De todas formas, no ha sido muy eficaz hasta ahora fuera de Estados Unidos, como se ha visto en las elecciones de Brasil. Y es que a pesar de que la intención de Facebook es tener varios equipos para diferentes zonas geográficas, fuera de Estados Unidos esta “<em>War Room</em>” no es más que anecdótico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones europeas en mayo van a ser un campo de prueba fuera de Estados Unidos. Veremos el impacto. Por lo pronto, hay partidos políticos que ya incluyen partidas presupuestarias para el manejo de las redes sociales, e investigadores ya están recopilando datos para su análisis.</p>
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		<title>Comunicación sindical: de la multicopista a las redes sociales</title>
		<link>https://compolitica.com/comunicacion-sindical-de-la-multicopista-a-las-redes-sociales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Mar 2018 09:12:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por África Sánchez Carnero @africa_sc Responsable de Prensa de CCOO Servicios a la Ciudadanía y Santiago Cubero Lastra @CuberoSanti Responsable de Comunicación de CCOO Construcción y Servicios El ámbito en el que actualmente se mueve la comunicación sindical es un espacio en continua evolución hacia una nueva configuración comunicativa. En la etapa preconstitucional los sindicatos españoles más [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por África Sánchez Carnero <a href="https://twitter.com/africa_sc?lang=es">@africa_sc</a> Responsable de Prensa de CCOO Servicios a la Ciudadanía y Santiago Cubero Lastra <a href="https://twitter.com/cuberosanti?lang=es">@CuberoSanti</a> Responsable de Comunicación de CCOO Construcción y Servicios</strong></p>
<p>El ámbito en el que actualmente se mueve la comunicación sindical es un espacio en continua evolución hacia una nueva configuración comunicativa.</p>
<p>En la etapa preconstitucional los sindicatos españoles más representativos, conocidos como organizaciones de clase al representar al conjunto de los trabajadores sin importar el sector o la profesión, utilizan rudimentarios medios de difusión y el “boca a boca”, con la implicación clandestina de sus militantes, para hacer llegar sus mensajes a sus receptores finales: las masas obreras.</p>
<p>En ese tiempo cuentan con la ventaja de que la información que trasladan tiene un alto grado de aceptación e incluso es requerida por sus destinatarios. Son los años de la multicopista, los carteles, los pasquines editados de madrugada en imprentas ilegales, con esfuerzo y sacrificio de mujeres y hombres que cambian el rumbo del país.</p>
<p>Hoy en día la comunicación sindical se mueve en parámetros muy diferentes. El aparente distanciamiento de los trabajadores y el conjunto de la ciudadanía con respecto a sus representantes laborales, junto con cierto silencio mediático, hace que la percepción de su necesidad sea menor. Sin embargo, los sindicatos mayoritarios siguen afianzados en el mercado de trabajo. Por una parte, mantienen afiliadas a cerca dos millones de personas, cifra que se está incrementando a la par que la tímida recuperación económica. Por otra, aún cuando tienen que hacer frente a diario a una continua campaña de elecciones sindicales, que se agudiza cada cuatro años durante más de doces meses, mantienen el grueso total de los delegados elegidos por encima del 75 %. Con ello la legitimación en los centros de trabajo está garantizada.</p>
<p>No obstante, esto requiere de un esfuerzo informativo mayor que el de apenas hace un par de décadas. En concreto, la permanente campaña electoral se afronta en buena medida gracias a una presencia muy definida en las redes sociales. Con esencia a esa clandestinidad de antaño, los sindicatos consiguen, en no pocas ocasiones, superar el bloqueo mediático e impregnar a la sociedad con sus iniciativas y denuncias.</p>
<p>La llegada de una nueva generación de sindicalistas, mujeres y hombres cercanos, preparados, que combinan madurez y juventud, provenientes del mundo laboral y con una formación política importante, hace que las propuestas sindicales se abran paso también en los medios, a través de artículos de opinión en diarios digitales o intervenciones en programas audiovisuales, tratando de conectar con esas personas de entre 25 y 55 años que llevan el peso de la recuperación económica del país.</p>
<p>El futuro de la comunicación sindical afronta importantes retos, uno de los más destacados es la posverdad, donde las noticias, a favor y en contra, están escritas de antemano, a lo que se suma una sociedad instalada en el escándalo que las acoge de buen grado.</p>
<p>Para superar estos desafíos son indispensables las redes sociales, a las cuales los sindicatos demuestran adaptarse, como también saber utilizar los beneficios que la tecnología aporta al mundo comunicativo: <em>podcast</em>, radios <em>online</em>, retransmisiones multiplataforma, etc. Ello posibilita el empoderamiento del sujeto activo, el sindicalista de a pie, llegando al mundo del trabajo con mensajes cercanos, recogiendo el <em>feedback</em> imprescindible para reivindicar las necesidades de su clase, haciendo que la confianza en los sindicatos se refuerce para seguir siendo lo que son, la última barrera ante las políticas laborales y económicas liberales que afectan al mundo del trabajo y al conjunto de la sociedad.</p>
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		<title>La comunicación online en las Embajadas</title>
		<link>https://compolitica.com/la-comunicacion-online-en-las-embajadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 15:05:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación estratégica]]></category>
		<category><![CDATA[diplomática]]></category>
		<category><![CDATA[Embajadas]]></category>
		<category><![CDATA[online]]></category>
		<category><![CDATA[países]]></category>
		<category><![CDATA[Paola Cannata]]></category>
		<category><![CDATA[perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Paola Cannata, @PaolaCannata Politóloga En muchas ocasiones, cuando hablamos de comunicación política, nos centramos en el aspecto más televisivo de la misma. Campañas electorales, entrevistas o debates acuden al imaginario colectivo para ocupar ese espacio. Sin embargo, esta área de conocimiento es muy amplia y transversal. Comprende vínculos con disciplinas como la lingüística, ciencia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Paola Cannata,</span> <a href="https://twitter.com/PaolaCannata">@PaolaCannata</a> <strong>Politóloga</strong></p>
<p>En muchas ocasiones, cuando hablamos de comunicación política, nos centramos en el aspecto más televisivo de la misma. Campañas electorales, entrevistas o debates acuden al imaginario colectivo para ocupar ese espacio.</p>
<p>Sin embargo, esta área de conocimiento es muy amplia y transversal. Comprende vínculos con disciplinas como la lingüística, ciencia política, neurociencia, psicología o publicidad, entre otras muchas.</p>
<p>Uno de los aspectos más interesantes es el segmento de la comunicación pública, es decir, cómo las instituciones tratan de abrirse paso para comunicar con sus diferentes públicos. En el ámbito de los gobiernos y administraciones locales, este esfuerzo de gestión se hace patente en mayor o menor medida y podemos calibrar el ‘músculo’ de las instituciones y su voluntad por mostrar su trabajo y facilitar información al ciudadano.</p>
<p>Pero no solo ayuntamientos, ministerios y gobiernos comunican. Las embajadas y consulados son una representación internacional de un país más allá de sus fronteras con el objetivo de defender los intereses del Estado al que representa, fomentar su crecimiento económico, cultural, turístico y científico y ofrecer ayuda y cobertura a los ciudadanos residentes en el exterior.</p>
<p>Estas entidades cuentan con interesantísimos y complejos sistemas de funcionamiento que les permiten estar en contacto directo con su matriz y con las altas esferas de los países de residencia.</p>
<p>Las cancillerías cumplen con varios objetivos. Por un lado, velan por el mantenimiento de las relaciones entre el país que representan y aquel en el que se encuentran. Su trabajo, como cordón umbilical, puede ser más o menos intenso, pero el mero hecho de que un país cuente con delegación permanente en otro lugar del mundo supone un reconocimiento entre ambos y una disposición de diálogo. Como ejemplo, recordemos el impacto de la reapertura de la embajada de EE.UU. en La Habana, hecho que supuso un auténtico hito en las relaciones entre ambos países.</p>
<p>Además de esto, las embajadas cuentan con dos públicos esenciales: por un lado, los extranjeros residentes y visitantes ocasionales en el país de destino; por otro, los ciudadanos del país en el que se encuentra.</p>
<p>En este sentido, el desarrollo de una buena comunicación es clave para la adaptación de la comunicación a los nuevos públicos y a sus hábitos de consumo mediático. Aquí cobra una especial importancia el papel desarrollado por los medios <em>online</em>. Las redes sociales, bien gestionadas, suponen una vía de comunicación rápida y dinámica capaz de dar respuesta a inquietudes y dudas puntuales sobre la naturaleza y situación de los países.</p>
<p>El planeta continúa con su proceso vertiginoso de globalización. La información fluye de manera incesante y acelerada por todas las vías generando impactos que afectan a millones de personas. Una decisión en Edimburgo puede inquietar en Washington; un atentado en Barcelona pone en vilo a miles de ciudadanos en Berlín. La apertura de la bolsa de Japón es narrada cada mañana a primera hora en las principales emisoras de radio. En este contexto, disponer de las herramientas más oportunas para comunicar es esencial.</p>
<p>Las redes han permitido a las delegaciones diplomáticas alcanzar a sus públicos de manera directa, omitiendo intermediarios. Esto facilita y agiliza mucho las tareas comunicativas no teniendo que depender de un <em>gatekeeper</em> que modere los contenidos o tenga que publicarlos. Este hecho nos permite a las delegaciones, obviar otros problemas como la mala interpretación o selección intencionada de mensajes.</p>
<p>La información se transmite más rápido que nunca y traspasa fronteras a la misma velocidad. Sin embargo, con las redes sociales y las páginas <em>webs</em>, el creador del mensaje sigue sin tener el control absoluto sobre dónde aparecerá el mensaje, por lo que la responsabilidad en el uso de estas herramientas debe ser máxima, mucho más por parte de instituciones públicas. La planificación de medios se realiza para el mensaje original, pero una vez lanzado a la red los usuarios se convierten en dueños de este mensaje y se encargan de manejarlo a su antojo, con posibilidades de ser manipulado y viralizado.<br />
Además, las redes también han ido evolucionando, ofreciendo cada vez más posibilidades a los usuarios. Enlazar a contenidos de interés, emitir en directo determinados eventos o hacer encuestas entre los miembros de las redes son solo algunas de las posibilidades que ofrecen y que permiten aportar valor añadido a la presencia en estas plataformas.</p>
<p>Pero tener presencia no basta. La generación de perfiles no es suficiente si se desea mantener una comunicación estratégica. No lo es en el ámbito corporativo y tampoco en las delegaciones internacionales.<br />
Es esencial disponer de una estrategia comunicativa que apuntale cada una de las acciones y los mensajes que se quiere trasmitir desde las embajadas. En este sentido, es interesante observar los equilibrios narrativos que deben hacer las cancillerías. Por un lado, prestando atención a la situación del país de origen; por el otro, enfocando de manera precisa al lugar de residencia. Todo esto, con la dificultad añadida de las diferencias culturales entre los países. Cuestión no menor y que puede solventarse mediante la generación de equipos de trabajo mixtos que combinen experiencia en ambos contextos.</p>
<p>Precisamente los equipos resultan ser elementos de vital importancia para el correcto desarrollo de la comunicación digital. Muchos piensan que es cuestión menor, sin embargo, debe ser concebido como pilar estratégico de la imagen de las cancillerías y por tanto del país. Así, la gestión y emisión de mensajes apropiados, adaptados y segmentados, es una labor compleja y en raras situaciones puede ser asumida por un único individuo. De hecho, la mayor parte de los países que cuentan con valoraciones altas en el estudio que ACOP está realizando sobre la comunicación <em>online</em> de las embajadas corresponde a países que cuentan con equipos definidos que se dedican a ello.</p>
<p>Como siempre, es interesante recordar que no se trata únicamente de emitir mensajes. Las redes nos permiten ir más allá y desarrollar tareas de escucha activa con los usuarios. Esto nos permitirá conocer mejor sus características e inquietudes y nos facilitará emitir contenidos en los que estén interesados y que, por tanto, tengan un mayor impacto.</p>
<p>La escucha sigue siendo una de las labores pendientes de muchos perfiles institucionales en redes sociales. La focalización en la emisión de mensajes suele ser mayor que el interés por el <em>feedback</em> que dan los usuarios o simplemente para saber leer el momento en el que se desarrolla la conversación para poder adaptar mejores mensajes y respuestas.</p>
<p>Así llegamos a otro de los conceptos clave sobre la comunicación <em>online</em>: la ‘conversación’. Es cierto que algunos canales son más aptos que otros para desarrollarla de buena manera. Sin embargo, no hay que olvidar que muchos de los perfiles creados no contestan a los mensajes de otros miembros de la red perdiendo así el principal valor añadido de estas plataformas.<br />
A través de estas redes se permite una comunicación más inmediata y completa a la vez que integra el <em>f­eedback</em> entre emisor y receptor. El usuario es animado a participar y esto contribuye a crear un alto grado de fidelización ya que siente que es escuchado y que forma parte de la conversación.</p>
<p>Una interacción fluida de la embajada con el usuario es un paso más en el buen uso de las posibilidades que dan las redes sociales, que muchas embajadas deberían realizar. Aunque, son pocas las embajadas que le sacan el máximo de provecho a las redes sociales y a las ventajas que estas ofrecen.</p>
<p>El intercambio de información enriquece la participación en estas redes y las convierte en potenciales ventanillas electrónicas de la administración en las que los usuarios pueden hacer consultas o solicitar información sobre determinado tema. La posibilidad de gestionar estas situaciones de forma ágil puede desatascar en muchos casos las labores burocráticas a las que día a día se enfrentan embajadas y consulados con visados, pasaportes y gestiones de diversa índole.</p>
<p>Desde ACOP, llevamos prestando atención a esta modalidad de comunicación desde hace tiempo. Los estudios de comunicación digital de las embajadas en España han supuesto un punto de interés para las diferentes cancillerías que año tras año, se interesan en mejorar su trabajo. En este sentido, hay que reconocer el buen trabajo de los países que se esfuerzan en estar al día y establecer canales de comunicación eficiente con sus públicos objetivos.</p>
<p>Solo prestando atención a esta modalidad de comunicación se podrá comprender y analizar mejor qué estrategias comunicativas ponen en práctica las embajadas: si es puramente administrativa o si generan una verdadera comunicación política internacional, que les permita desarrollar “Marca País”.</p>
<p>Con las herramientas que actualmente brinda internet y con la alta profesionalización del sector de la comunicación, la posibilidad de conseguir un desarrollo en esta área que proporcione una comunicación más efectiva es cada vez mayor. A pesar de esto, aún hay un alto porcentaje de países que no concibe la comunicación <em>online</em> como un aspecto estratégico, lo que invita a pensar que aún queda trabajo en esta materia.</p>
<p>Todavía se encuentran muchas diferencias entre la comunicación <em>online</em> que practican unas embajadas respecto a otras. Por ejemplo, países con representación institucional en España como Reino Unido, Angola o Rusia desarrollan una estrategia comunicativa <em>online</em> completa, prestando atención a aspectos vitales para ello como perfiles en diferentes redes sociales, además de las mayoritarias a las que adapta el contenido y los mensajes según sus características y público o un equipo de comunicación dedicado a configurar la estrategia comunicativa de la embajada.</p>
<p>En el lado opuesto encontramos países que a pesar de tener representación institucional en España no desarrollan una estrategia comunicativa <em>online</em> que les permita lograr un posicionamiento y convertirse en una fuente de información para su público objetivo. Son países que, además de no tener perfiles en redes sociales tampoco cuentan con página <em>web</em> donde poder difundir sus informaciones o noticias.<br />
Entre un extremo y otro, es decir, entre desarrollar una estrategia comunicativa <em>online</em> y no desarrollarla encontramos países que poco a poco van adoptando pautas comunicativas que les acercan cada vez más a lo que sería una comunicación <em>online</em> completa.</p>
<p>Es el caso de los países que cuentan con un portal <em>web</em> o que además cuentan con perfil en una de las redes sociales mayoritarias, Facebook o Twitter, pero de ellas no se desprende una estrategia de comunicación definida.</p>
<p>Esta cifra nos muestra que aún queda mucho camino por recorrer para lograr que la mayoría de países practique una estrategia de comunicación <em>online</em> completa, pero lo cierto es que un 42% de las embajadas en España están en el camino de lograrlo, ya que este es el porcentaje de países que, además de tener página <em>web</em> tienen perfiles en las redes sociales mayoritarias.</p>
<p>Tras analizar diferentes parámetros, se identifica claramente a un grupo que desarrolla una comunicación global a través de sus redes. Esto es, además de facilitar y orientar a los usuarios sobre trámites y gestiones; dedica tiempo a difundir noticias de interés e información relevante sobre el país. Estos países se preocupan por transmitir sus valores diferenciales con el fin de posicionar sus productos, servicios, o destinos aplicando una estrategia comunicativa que logre afianzar una percepción positiva. Y es que, en un mundo tan globalizado como se ha comentado anteriormente, cualquier ciudadano es un potencial inversor, cliente o turista al que hay que mostrar los beneficios del lugar.</p>
<p>Además, tiene la capacidad de negociación con el gobierno que ejerce como anfitrión para promover las relaciones amistosas. Por todo ello tiene una clara y marcada dimensión política por lo que el desarrollo de una comunicación institucional internacional se torna fundamental.</p>
<p>Desarrollar una comunicación efectiva es una tarea compleja, ya que requiere de la planificación y atención constante de un equipo de profesionales que garantice una continua comunicación.</p>
<p>Por otro lado, resulta de interés comprobar la selección de canales <em>online</em> que hace cada delegación. Facebook, Twitter, YouTube o Instagram son las redes más utilizadas, cada una de las cuales con un perfil de usuario y unas características de contenido diferentes.</p>
<p>Las embajadas y consulados muestran que saben adaptarse a los nuevos tiempos y a los nuevos formatos para seguir manteniendo una comunicación completa y eficaz, a la vez que incrementan su empleo de las redes sociales, las cuales ocupan cada vez más terreno en la vida de las personas. Su dinamismo es una de las mayores ventajas ya que permite, no solo estar al tanto de las últimas noticias o actualizaciones, sino interactuar, realizar consultas o sugerencias.</p>
<p>Para que el trabajo comunicativo de la embajada acabe de ser completamente efectivo y valorado la comunicación a través de las redes sociales debe perseguir una interacción con el usuario, un <em>feedback</em> que sea capaz de mostrar aspectos positivos del país a través de la representación diplomática, e invitarle a sentirse partícipe.</p>
<p>Para conseguir una comunicación institucional internacional es necesaria una gestión adecuada y un incremento de los contenidos multimedia <em>online</em>, así como una estética y un estilo comunicativo coherente con la estrategia de la matriz. Una vía para lograrlo es dotar a los perfiles en redes sociales de galerías fotográficas actualizadas y videos de calidad que permitan que los mensajes lleguen a buena parte de usuarios y tengan una mejor acogida, visibilidad trasmitiendo y generando confianza.</p>
<p>Por tanto, para comunicar en la aldea global actual ya no podemos desarrollar mensajes sin pensar en el impacto que estos podrán llegar a tener en otros países o realizar las mismas estrategias de comunicación sin adaptarlas a las necesidades y características que presenta cada país.</p>
<p>Así, es necesario posicionar la comunicación <em>online</em> como un valor fundamental y transversal en el conjunto de tareas que forman la labor diplomática. Aún queda mucho camino por recorrer en esta materia, pero al mismo tiempo, como nos indican los datos, ya están en marcha las voluntades para lograrlo.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/la-comunicacion-online-en-las-embajadas/">La comunicación online en las Embajadas</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>Entrevista a Simon Manley</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-simon-manley/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 15:04:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
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		<category><![CDATA[diplomacia digital]]></category>
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		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Embajador de Reino Unido en España. «Las redes nos permiten llegar a públicos inimaginables hace unos años» Por J. Pedro Marfil, @JPedroMarfil Gerente de ACOP. Director del Dpto. Periodismo en la UCJC. Simon Manley se licenció en Historia Moderna en el Magdalen College de Oxford y tiene un Máster en Relaciones Internacionales de la Escuela [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Embajador de Reino Unido en España.</h2>
<p><strong>«Las redes nos permiten llegar a públicos inimaginables hace unos años»</strong></p>
<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">J. Pedro Marfil,</span> <a href="https://twitter.com/JPedroMarfil">@JPedroMarfil</a> <strong>Gerente de ACOP. Director del Dpto. Periodismo en la UCJC.</strong></p>
<p>Simon Manley se licenció en Historia Moderna en el Magdalen College de Oxford y tiene un Máster en Relaciones Internacionales de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Antes de ser destinado a España fue director de Europa en el Foreign &amp; Commonwealth Office (FCO) desde 2011 a 2013, asumiendo la responsabilidad de las políticas relativas a la UE, las relaciones bilaterales del Reino Unido con sus socios europeos y una red de Asuntos Exteriores formada por 57 destinos europeos y más de 2.000 empleados.</p>
<p>A media tarde, Simon Manley, embajador de Reino Unido en España, nos recibe en su despacho con vistas. Afable y decidido nos invita a tomar asiento. Tras su mesa, vemos los dibujos de sus hijas que luce orgulloso. Detalles. En los gemelos, taxis londinenses; sobre la mesa, <em>tablet</em> y <em>smartphone</em>; junto a la mesa, dos pantallas de televisión. Mr. Manley, comprende lo que implica comunicar y lo asume con responsabilidad.t</p>
<p><strong>¿Cuál es su visión de las redes sociales?</strong></p>
<p>Vivimos en una civilización digital que cambia día a día. Bien sea en el ámbito de las empresas, del gobierno y también del servicio diplomático. Nuestra idea es aprovechar esta transformación digital en sus diferentes ámbitos para nuestro trabajo.</p>
<p>Por ejemplo, la forma de facilitar documentación y la comunicación. El mundo digital, para mí, forma parte de nuestra estrategia de comunicación global. Con ella intentamos informar a los visitantes británicos en España y a los residentes, también influenciar, posicionar a nuestro país y promover el turismo y la inversión de los españoles en Reino Unido.</p>
<p><strong>Para eso que comenta es muy importante la selección de los públicos ¿los segmentan ustedes desde la oficina o vienen dados desde Londres?</strong></p>
<p>En este sentido, tenemos una autonomía bastante importante. Hablamos de públicos distintos: británicos visitantes, residentes, empresas españolas u opinión pública española. Por este motivo, en España tenemos 14 canales distintos. Instagram, Twitter Linkedin, YouTube, pero también dentro de cada una de estas redes tenemos audiencias y públicos distintos. Por ejemplo, en Facebook tenemos un canal en español y otro para británicos que viven en España. En Twitter, además de mi perfil, tenemos la cuenta de la embajada, otra enfocada a los británicos residentes y también para redes comerciales de nuestro equipo en Barcelona, etcétera. Tenemos una segmentación del público con mensajes más centrados en cada audiencia ya que cada una tiene sus intereses particulares.</p>
<p><strong>En el caso de sus perfiles personales, ¿cómo empezó todo? ¿Surgió de usted? ¿Desde su equipo de comunicación?</strong></p>
<p>Yo tengo dos, Twitter e Instagram. Cuando llegue aquí en octubre de 2013, hace cuatro años era un completo neófito. No conocía nada de las redes sociales y gracias a mi equipo fui aprendiendo. Ahora conozco un poco más, pero es un proceso “<em>on the job</em>”, he aprendido haciéndolo. Intento aprovechar las ventajas de cada plataforma. Es verdad que fui uno de los primeros embajadores en usar Instagram. Para mí es interesante las diferencias entre estas dos redes y las posibilidades que tienen ya que podemos alcanzar audiencias que no podemos alcanzar de otro modo, ni con declaraciones a la prensa ni con eventos.</p>
<p>De forma tradicional, es más difícil conseguir un contacto directo con la audiencia. Estamos hablando por vía de otros medios, es decir, dependemos de cómo los medios de comunicación interpreten nuestro mensaje. Sin embargo, con las redes sociales podemos alcanzar directamente a políticos o periodistas –sean españoles o británicos-. Esto supone un poder increíble. Un ejemplo, el 24 de julio del año pasado después del referéndum el equipo de comunicación propuso hacer un video corto, para tranquilizar a los británicos que viven aquí, con cuestiones de interés como qué pasaría de inmediato tras el referéndum. Había mucha expectación. El video lo grabamos de forma sencilla con un Smartphone y tuvo un enorme impacto. Fue el contenido digital más visto de la historia de la diplomacia británica. Hubiese sido imposible alcanzar una audiencia parecida con los medios tradicionales.</p>
<p><strong>¿Considera que ha habido cambios en la forma de comunicar de la embajada tras el referéndum?</strong></p>
<p>Estamos viendo cómo podemos aprovechar los medios que tenemos, por ejemplo, ahora que Instagram puede almacenar videos. Intentamos hacer un estilo distinto que es un poco entre Instragram tradicional y Snapchat. El hecho de que podamos publicar en video e informar a los británicos que viven aquí con facilidad y frecuencia es fantástico. Cuando hay una semana de negociación con nuestros socios europeos grabamos un video para explicar qué ha pasado en esa negociación para informales y tranquilizarles. Pensamos en cómo usar estas nuevas tecnologías para comunicar con más gente y más facilidad, con medidas que alcanzan audiencias antes impensables. Por ejemplo tenemos una campaña “<em>take your pick</em> ” que intenta evitar que los británicos que vienen de vacaciones se pongan en riesgo. Es una campaña preventiva que prevé un turismo seguro. Usamos sobre todo el formato de video con un espíritu muy joven, no es típico de una embajada y no parece una publicación institucional. Tiene un aspecto más joven, acorde con nuestro público objetivo.</p>
<p><strong>¿Notan un aumento del interés por las noticias del Reino Unido?</strong></p>
<p>Sobre todo los británicos que viven aquí piden más información sobre la negociación. Quieren saber cuál será su situación una vez que estemos fuera de la UE. También a nivel general de comunicación por parte de empresas, sean empresas británicas que invierten aquí o empresas españolas que exportan o invierten en Reino Unido.</p>
<p><strong>Usted tiene experiencia en Reino Unido, pero antes estuvo trabajando en el contexto de la UE, ¿encuentra diferencia de la forma de entender la comunicación de estos países o es similar?</strong></p>
<p>Ahora mismo el trabajo de las instituciones europeas en el sector digital es impresionante. Su compromiso con la audiencia es fantástico.</p>
<p><strong>Volvemos al tema <em>brexit</em> o tema referéndum como hito de comunicación. Dentro de la comunicación que se hizo ¿cómo fue la campaña en España? ¿Cuál es el papel de la embajada en una campaña electoral de tanto calado?</strong></p>
<p>Durante la campaña electoral no tenemos ningún papel. Tenemos reglas muy estrictas de todas las funciones y de la embajada para evitar posicionarnos políticamente. Antes de la campaña tuvimos un papel importante para aumentar el porcentaje de británicos residentes para que se registraran para votar, trabajando con otras entidades como socios para aumentar el impacto, sean medios, la cámara de comercio, colegios, organizaciones, redes sociales, etc. Todo esto cambia a tal velocidad que ahora mismo el ministerio tiene más de 300 cuentas de Twitter, 270 cuentas de Facebook, más de 100 blogueros, más de siete millones de seguidores… Yo tengo varios miles de seguidores, también es el caso de los embajadores en Egipto y en Turquía.</p>
<p>El cambio en el perfil de los embajadores y embajadas es un cambio radical en nuestras posibilidades de comunicación. Somos más cercanos y accesibles, y tenemos esta posibilidad de intercambio. Es comunicación en el buen sentido de la palabra porque hablamos y escuchamos. Por ejemplo, tras los atentados de Barcelona de este verano, no solo mandamos un mensaje a los británicos de la zona para advertir de los riesgos o dar consejos de cómo comportarse, sino también los británicos que están en la zona.</p>
<p><strong>¿Cuentan con una red que indique pautas de conducta en este tipo de casos, por ejemplo en casos de comunicación de crisis, o es más trabajo propio de la Embajada?</strong></p>
<p>Ambos. Por un lado, tenemos cada vez más formación en diplomacia digital con cursos de nuestra academia diplomática, dirigidos a los embajadores o a otros trabajadores, para que tengan conocimiento técnico y puedan desarrollar sus capacidades. Por otro, es un intercambio de experiencias entre embajadas para ver lo que funciona y lo que no funciona. También, desde Londres, cada día hay un mensaje de nuestro equipo de comunicación dentro del ministerio que da los mensajes del día. Londres nos inspira y nos informa, pero al final tenemos cierta autonomía para desarrollar nuestra diplomacia digital de la manera más apropiada para cada país y cada audiencia. Sería muy difícil para Londres hacer un proyecto que funcionara en todos los países. Se necesita un conocimiento local, el mercado digital aquí en España es diferente al de Portugal, tenemos que ser conscientes de las diferencias culturales, políticas y empresariales.</p>
<p><strong>En muchas situaciones las embajadas deben mantener cierta neutralidad porque no representa ningún partido sino a las instituciones del gobierno, ¿es difícil para ustedes mantener esa neutralidad?</strong></p>
<p>En nuestro caso, forma parte de la cultura de servicio público británico, que es muy imparcial. No tenemos embajadores políticos y creo que esto es un distintivo de calidad de nuestro sistema. Forma parte de nuestro ADN como país. Pese a todo, en ocasiones, la única frustración es que durante los periodos de elecciones no podemos hacer todas las acciones que quisiésemos. Ya que, durante unas semanas, tenemos que ser un poco más prudentes.</p>
<p><strong>¿Qué peso juega el departamento de comunicación?</strong></p>
<p>El equipo de comunicación participa en todo lo que hago. Estamos hablando constantemente. Día a día están en contacto con los medios o poniendo un tuit o un post en Instagram. Forma parte de nuestro trabajo, estamos aquí para informar de nuestra labor como embajada. El equipo de comunicación tiene relación directa y constante con los medios de comunicación con prensa y televisión. Creo que tenemos un equipo de alta calidad y proporcionado que supone un gran respaldo para la embajada.</p>
<p><strong>Hemos estado hablando mucho de redes y comunicación pero claro con Twitter e Instagram vemos a menudo que saltan polémicas, encontronazos o meteduras de pata, ¿ha tenido alguna que nos pueda confesar?</strong></p>
<p>¡Muchas no, claro! (Risas) Hay que ser prudente, yo cometo errores a veces, pero afortunadamente, tengo a mi equipo para ayudarme cuando creo que algo puede suceder.</p>
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		<title>I Jornada sobre Comunicación Política</title>
		<link>https://compolitica.com/i-jornada-sobre-comunicacion-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Mar 2014 18:11:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
		<category><![CDATA[2.0]]></category>
		<category><![CDATA[CEU San Pablo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El próximo miércoles 19 de marzo CEU San Pablo Universidad junto a la Asociación de Comunicación Política (ACOP) organizan la I Jornada sobre Comunicación Política: Estrategia electoral y mensaje político en las redes sociales, en Madrid. Ya puedes descargarte el programa definitivo del evento. Por el momento está confirmada la presencia de referentes de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo miércoles <strong>19 de marzo</strong> CEU San Pablo Universidad junto a la Asociación de Comunicación Política (ACOP) organizan la <strong>I Jornada sobre Comunicación Política: Estrategia electoral y mensaje político en las redes sociales</strong>, en Madrid.</p>
<p>Ya puedes <a href="https://compolitica.com/wp-content/uploads/programa.pdf">descargarte el programa </a>definitivo del evento. Por el momento está confirmada la presencia de referentes de la comunicación política como <strong>Daniel Ureña</strong>, socio director de <em>MAS Consulting Group</em>, <strong>Luis Arroyo</strong>, presidente de <em>Asesores de Comunicación Pública</em>, <strong>Salomé Berrocal</strong>, profesora titular de la Universidad de Valladolid, José Luis Dader, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid o Karen Sanders, presidenta de ACOP, entre otros.</p>
<p>Los interesados/as en asistir pueden escribir a la directora de la Jornada, Támara Vázquez: <span style="color: #0000ff;"><a href="mailto:tamarav@ceu.es" target="_blank" rel="noopener">tamarav@ceu.es</a></span></p>
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<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/i-jornada-sobre-comunicacion-politica/">I Jornada sobre Comunicación Política</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>“El liderazgo es el bien más escaso en este momento”</title>
		<link>https://compolitica.com/el-liderazgo-es-el-bien-mas-escaso-en-este-momento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2013 10:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
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		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
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		<category><![CDATA[Fernando Vallespín]]></category>
		<category><![CDATA[liderazgo]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Fernando Vallespín, Director del Instituto Univer­sitario Investigación Ortega y Gasset. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor visitante en las universidades de Harvard, Heidelberg y Frankfurt. Fue presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2004 a 2008. Acaba de publicar La mentira os hará libres. El capítulo primero es [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Fernando Vallespín, Director del Instituto Univer­sitario Investigación Ortega y Gasset. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor visitante en las universidades de Harvard, Heidelberg y Frankfurt. Fue presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2004 a 2008.</h2>
<p><strong>Acaba de publicar<em> La mentira os hará libres</em>. El capítulo primero es una reflexión sobre la política y precede a “democracia y verdad, una pareja malavenida”. El tercer capítulo es un análisis de la democracia deliberativa, que Vallespín ve amenazada por la pasión desatada en las redes sociales de Internet. Teme a los radicalismos y cree que las estrategias de comunicación política han tratado a los ciudadanos como críos inmaduros. Reclama la búsqueda de consensos para estudiar soluciones a los problemas a largo plazo que nos plantea una sociedad globalizada. Europa pierde competitividad como consecuencia de la disparidad de intereses y la fragmentación. En España sabemos de eso.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB"> Juan Manuel Zafra Díaz</span></p>
<p><strong>1. ¿Qué nos está pasando?, ¿dónde están las razones del distanciamiento de la ciudadanía con los políticos?</strong></p>
<p>Es un divorcio. Creo que han confluido muchos factores a la vez. Hay uno primero de carácter sociológico y es una inercia que se deriva de la crisis del año 1993. Desde entonces, los políticos y la ciudadanía han establecido una relación clientelar. Los políticos competían para ver quién ofrecía más servicios a los ciudadanos; el país aparentemente se lo podía permitir y los dirigentes políticos hicieron uso de esa prerrogativa; empezaron a prometer y los ciudadanos nos acostumbramos a recibir, a tener derechos que se fueron incrementando. Derechos a una serie de prestaciones que no han dejado de incrementarse. Llega la crisis y descubren que no sólo no van a seguir incrementándose, sino que incluso se van a recortar algunos derechos adquiridos. Es un proceso en el que los ciudadanos sienten que el conjunto de promesas se quedan en el vacío y tienen que replantearse la relación con lo público.</p>
<p><strong>2. Se ha producido entonces un fenómeno de expectativas frustradas…</strong></p>
<p>En efecto, la relación con lo público pasa a ser de exigencia a expectativas frustradas. Pero es que además en España no se han asumido responsabilidades por parte de los ciudadanos. Jamás en estos años se plantearon de dónde salía el dinero para ampliar una cosa u otra, construir un AVE, un pabellón o qué sé yo. Lo importante era gozar, disponer de esa serie de provisiones. Y por tanto, se preocuparon poco de indagar cómo se iba a pagar, de dónde iba a salir. Y sí, efectivamente, salía de nuestro bolsillo. Estalló la burbuja y los ciudadanos se dieron cuenta que las promesas que les hacían los políticos se hacían con cargo a su propio dinero.</p>
<p><strong>3. Entonces es cuando se lo echamos en cara a los políticos.</strong></p>
<p>La reprimenda popular a sus dirigentes ha sido espectacular. Se ha oscilado de ser ciudadanos pasivos, encantados de haberse conocido y en una relación con los políticos que hacían toda clase de promesas y concedían todos los caprichos, a ser ciudadanos cabreados, que han visto incumplidas las promesas.</p>
<p><strong>4. Los dirigentes políticos también entraron en una espiral que puede tener mucho de autosatisfacción, ¿no cree?</strong></p>
<p>La clase política hizo muy poca pedagogía. Tenemos un país de ciudadanos que actúan de forma reactiva ante la política, que sólo se manifiestan cuando afecta únicamente a los suyo, que no participan salvo cuando atañe a cuestiones privadas de cada uno. Ahora estamos como si hubiéramos despertado de una fantasía y se culpa a la clase política cuando también la ciudadanía ha sido culpable de la situación en la que estamos. Esto no quiere decir que la clase política deba irse de rositas. Creo que esta pagando ya su responsabilidad y urge que se renueve. Los partidos políticos están petrificados, están sin orientación en un momento clave para la vida nacional. No hemos salido de la crisis económica y las instituciones desde la Casa Real para abajo están sin la legitimación que exige una situación como esta para dar una respuesta conjunta y no respuestas fragmentadas, saltando de una cosa a otra.</p>
<p><strong>5. ¿Qué peso atribuye a la comunicación en la generación de esas percepciones?</strong></p>
<p>La comunicación es responsable en gran medida. La comunicación política lanza un mensaje a los responsable políticos que consiste en que todo debe valorarse siempre en positivo y, en el caso de asumir responsabilidades, hay que implicar siempre al adversario político. Es el famoso “y tú más”. No hay un reconocimiento explícito de la situación ni de las responsabilidades. Se aplican estrategias de comunicación como si los ciudadanos fueran menores de edad a los que no se pue­de decir la verdad. Eso encaja muy bien con una estrategia de marketing político que envuelve el liderazgo en una especie de nube donde realmente hay que evitar los problemas. Las estrategias de comunicación se han planteado para una sociedad más inmadura de lo que en realidad se ha demostrado que es la nuestra. Lo pagó Zapatero y lo puede estar pagando también Rajoy, lanzando mensajes condescendientes, negando los casos de corrupción…</p>
<p><strong>6. Jeff Jarvis se refiere en Partes Públicas al cambio en el concepto de intimidad, privacidad, transparencia… que han supuesto las redes sociales de Internet. La ciudadanía, o al menos una parte importante, se ha acostumbrado a tenerlo todo a la vista y si los políticos no lo tienen, se crean tensiones.</strong></p>
<p>Las redes sociales lo están cambiando todo, pero no sé hasta qué punto influyen al común de los ciudadanos. En las redes sociales hay muchos mundos paralelos que ofrecen una visión que no siempre coincide con la que ofrec­en otros en la Red o fuera de ella. Lo que me preocupa es que las redes sociales, más incluso que los medios de comunicación tradicionales, están creando un mundo que ya no reconocemos como común porque nos manifestamos sobre él de formas tan dispares que parecen mundos distintos. Cuando no se percibe el mundo real conocido, ¿cómo podemos generar algún tipo de consenso?</p>
<p><strong>7. ¿El desgobierno en las redes sociales nos estaría impidiendo gobernar el mundo real?</strong></p>
<p>Por un lado, nos encontramos los medios de comunicación y, por otro, las redes sociales, tan fragmentadas. Unos y otros rebotan una imagen que no coincide salvo en decir que la cosa está fatal y en señalar a los responsables. La consecuencia de ello es que se está abonando el terreno para cualquier tipo de neopopulismo. De izquierda, a la izquierda del PSOE, y de derecha, que coincide con la extrema derecha de siempre en España, que convivía con el Partido Popular, y ahora se está separando. El potencial de conflicto es inmenso.</p>
<p><strong>8. ¿Es mayor el riesgo de estallido social en el nuevo contexto digital?</strong></p>
<p>Sí. No se delibera, no se piensa sobre lo que se recibe. Nos hemos acostumbrado a recibir gritos en 140 caracteres. Son estallidos que reflejan un estado de ánimo, pero no hay una llamada a la reflexión y al consenso sobre las soluciones para acabar con la corrupción. El mundo político se llena así de pasiones y las pasiones no generan el clima idóneo para resolver problemas.</p>
<p><strong>9. ¿Cómo podemos generar un clima favorable para la búsqueda de soluciones?</strong></p>
<p>No podemos quedarnos en rasgarnos las vestiduras; hay que pensar en la forma de sacar adelante al país y, particularmente, a nuestra juventud. La clase política tiene que dar ese paso, renovarse. La situación es de fragmentación y de ausencia de alternativas, que es la peor situación en un sistema democrático. El peor problema que se puede dar en democracia es la ingobernabilidad porque la representatividad se puede sobre­llevar con una gobernabilidad fuerte basada en el consenso entre distintas fuerzas políticas. La capacidad de acuerdos entre dife­rentes visiones ayudaría a la gobernabilidad que es de los que carecemos.</p>
<p><strong>10. ¿A qué atribuye esa ausencia de acuerdos?</strong></p>
<p>Todo el mundo está cabreado. Por razones diferentes, pero todo el mundo está cabreado. Algunos porque España no acaba de tocar fondo en la crisis; tenemos una Cataluña que ya ha abandonado al país, del que es una parte importante; además tenemos una izquierda sistémica que es desautorizada por esa otra izquierda que podríamos asociar al 15-M; y una derecha que también se parte porque surgen movimientos ultra.</p>
<p><strong>11. ¿Dónde radica el liderazgo en el siglo XXI?</strong></p>
<p>El liderazgo es el bien más escaso en este momento. Para que exista liderazgo hay que confiar en los líderes. Rajoy accedió a su li­derazgo, como casi todos los presidente en este país, para que su adversario no accediera al Gobierno. En España, tradicionalmente, no se elige un líder sino que se evita que apa­rezca otro. Son personajes que en el mismo momento en que son proclamados, no nos entusiasman y pierden legitimidad. No es un problema únicamente español. Hollande llegó a la presidencia con la mitad del país y lo estamos viendo por todo el mundo.</p>
<p><strong>12. ¿Quizás en América Latina haya algún ejemplo?</strong></p>
<p>América Latina se está beneficiando de una buena coyuntura económica, basada en la disponibilidad de materias primas o de mercados interiores muy amplios. El problema es que no producen bienes competitivos como los países asiáticos. Corea está compitiendo, gracias a Samsung, con EEUU y Apple, eso si es para quitarse el sombrero. La supervivencia está en manos de grandes países que equivalen a grandes continentes: EEUU, China, India, Rusia.. Europa, mientras tanto, se fragmenta pese a su tamaño. Europa es un gigante económico, pero un enano político y eso cada vez nos debilita más. Hay una prima a favor de esos grandes estados que tienen grandes empresas a las que protegen dentro de este nuevo orden tutelado por el G-20 y es, donde España tiene muy poco que hacer.</p>
<p><strong>13. Es usted muy pesimista.</strong></p>
<p>Soy bastante pesimista. No tengo una solución, pero tenemos que empezar a buscar soluciones y estamos excesivamente ensimismados en resolver problemas de mañana, del corto plazo. Debemos entrar a estudiar problemas de fondo como la competitividad de España, el nivel de bienestar que pode­mos mantener y cómo, cuál es la contribución de unos sectores u otros. Necesitamos un nuevo contrato social y no veo a los partidos preocupados de ello sino de cómo sacar provecho cuando llegue el momento.</p>
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		<title>La carrera electoral en México 2012</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Oct 2012 15:13:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[#YoSoy132]]></category>
		<category><![CDATA[carrera electoral]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[México 2012]]></category>
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		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La comunicación en el cierre final de la campaña electoral mexicana. El papel de las nuevas tecnologías de la información y el desafío por tratar de movilizar mayor número de votantes han sido, sin lugar a dudas, dos de los mayores retos a los que se han enfrentado los dos candidatos. Ambos han trabajado con [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>La comunicación en el cierre final de la campaña electoral mexicana.</h2>
<h3>El papel de las nuevas tecnologías de la información y el desafío por tratar de movilizar mayor número de votantes han sido, sin lugar a dudas, dos de los mayores retos a los que se han enfrentado los dos candidatos. Ambos han trabajado con diferentes sistemas tratando de medir, contar, sistematizar, registrar…pero uno de ellos lo ha hecho de manera más integral. Te ofrecemos un análisis minucioso de las distintas herramientas que en las pasadas elecciones norteamericanas se utilizaron.</h3>
<p><span class="DestacadoB">Miguel Cravioto</span>, socio consultor EYCOM Consulting. Especialista en redes sociales y storytelling. <a href="http://www.eycomconsulting.com/">http://www.eycomconsulting.com/</a></p>
<p><strong>Las redes sociales en el día D…</strong></p>
<p>D icen que ninguna elección puede medirse de acuerdo a la ventaja que tiene un candidato frente a otro en las redes sociales y ésta no fue la excepción. Si los tweets fueran votos, seguramente no habría ganado el candidato del Partido de la Revolución Institucional (PRI).</p>
<p>El candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue mencionado en Twitter más de 394 mil veces el día de las elecciones, según datos de <a href="http://socialmetrix.com/en/">Socialmetrix.com</a> Inclusive, se mantuvo durante varias horas el <em>trend topic</em> #HoyVotoPorAMLO y el <em>hashtag</em> #AMLO estuvo mencionado más de 40 mil veces.</p>
<p>El candidato triunfador de los comicios, Enrique Peña Nieto, fue mencionado poco más de 211 mil veces, esto es 183 mil veces menos que AMLO. Mientras que la candidata del Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, tuvo tan sólo 117 mil menciones y el <em>trending topic</em> que utilizó fue #JosefinaYaGano con poco más de 64 mil apariciones en Twitter. Por su parte, Gabriel Quadri, el candidato de Nueva Alianza (Panal), apenas superó las 10 mil menciones.</p>
<p>Las redes sociales fueron utilizadas para difundir mensajes y acciones de campañas, movilizar a los simpatizantes e incluso para interactuar, aunque fuese mínimamente, con los electores. Pero también sirvieron para el control ciudadano del proceso.</p>
<p>El Tecnológico de Monterrey (ITESM) y Google desarrollaron un canal en Youtube llamado “Observa México”, donde los usuarios exponían cómo vivieron la jornada electoral. Lo más destacado fue el reporte de casillas que tardaron en abrir, la falta de capacitación de funcionarios, la tinta indeleble en algunas casillas se borraba del dedo, el reclamo por falta de boletas en casillas, largas filas en casillas especiales y propaganda electoral cerca de los lugares de votación que no fue retirada.</p>
<p><strong>Medios masivos de comunicación…</strong></p>
<p>Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental durante las campañas políticas. En estas elecciones, aunque nunca fue comprobado, existe un secreto a voces entre la población mexicana, donde se rumoreaba que Televisa, la televisora más grande de Latinoamérica, apoyaba plenamente la candidatura de Enrique Peña Nieto. No era una excepción, lo mismo se decía de TV Azteca, la segunda del país; así como de varios medios radiofónicos y escritos.</p>
<p>Quienes aseguran este claro favoritismo de los medios con el candidato del PRI, argumentan que se habla bien de él en cualquier momento y se ocultaban sus problemas. El caso más claro fue cuando Peña Nieto se presentó en la Universidad Iberoamericana y los estudiantes prácticamente lo echaron de las instalaciones. Al día siguiente, los medios publicaban que el candidato respetó a los jóvenes, fomentó el diálogo y triunfó pese al intento de boicot. Nada se decía de los reproches de los estudiantes y de la precipitada marcha del candidato.</p>
<p>Del otro lado de la moneda, se encuentra el papel crítico de medios extranjeros. El famoso periódico alemán <em>Spiegel</em> tituló un perfil del candidato ganador con “Señor Telenovela”. En el texto se podía leer que Peña Nieto es “un niño con encanto y sonrisa permanente”, “sin ningún talento político significativo”, “intelectualmente débil” y que sólo obtuvo la victoria por la ayuda de “la mayor televisora de Latinoamérica (Televisa)”.</p>
<p>Otro titular que llamó la atención fue el del diario canadiense La <em>Presse</em>, que tituló: “Regresar a la dictadura perfecta”. Publicaba frases como “Enrique Peña Nieto es la maquinaria de la corrupción política y electoral” y al referirse a su labor como gobernador en Estado de México agregaba: “La ventaja de Peña Nieto ha sido instalar su dominio sobre la región, ejerciendo la oficina de chantaje: los votos fueron recompensados con la ayuda económica, las calles pavimentadas o centros de salud, creando la impresión entre la población de tener una deuda con el ‘benefactor’”.</p>
<p>Una crítica más fue la del periódico de Toronto, <em>The Star</em>: “México vota para regresar al pasado”. Hablaba del PRI como: “el partido que siempre ha existido” y “la victoria de Peña Nieto significa el retorno a la presidencia de México del partido de 83 años, el Partido Revolucionario Institucional”.</p>
<p>Pareciera que mientras en México los medios apostaban por apoyar la campaña del ahora Presidente electo Enrique Peña Nieto, en otros sitios se le desacreditaba con frases fuertes de crítica.</p>
<p><strong>Movimiento #YoSoy132…</strong></p>
<p>Las elecciones presidenciales de 2012 en México han contado con la mayor participación de la ciudadanía en la historia del país, con el voto de 63.34 por ciento de los 79 millones y medio de ciudadanos registrados para votar. Esta alta participación se intuía ya en una campaña protagonizada por grandes movilizaciones de ciudadanos, en especial de jóvenes, que manifestaban su descontento al tomar las calles.</p>
<p>El movimiento 132, orquestado desde la izquierda, fue la piedra en el zapato del candidato que finalmente ganó las elecciones. Este movimiento protagonizó la recta final de campaña. De cualquier forma, la labor de este colectivo no ha terminado, más bien apenas comienza… será probablemente el grupo de presión más influyente en contra del presidente mexicano.</p>
<p>Éste es el mayor ejemplo de la gran participación que se dio en estas elecciones. También fue muestra de que por bien posicionado que esté un candidato en la sociedad y por más apoyo que tenga en los medios, una fuerza aplicada en su contra puede hacerlo temblar.</p>
<p><strong>El candidato ganador…</strong></p>
<p>Enrique Peña Nieto se limitó, en los tres meses permitidos por el Instituto Federal Electoral (IFE) para hacer campaña, a administrar la victoria que le otorgaban las encuestas. Su estrategia se centró en hacer creer que él ya había ganado las elecciones, inclusive antes del día de votación y lograr así que los electores se subieran a la ola de triunfo y lo escogieran como Presidente para pertenecer al grupo triunfador. En definitiva, estimulaba el efecto <em>Bandwagon</em>, también conocido como el efecto de arrastre o subirse al carro ganador.</p>
<p>Esta línea de campaña contaba con una sólida base trabajada a largo plazo. El ahora Presidente electo de México apostó por desarrollar durante cerca de seis años una estrategia de “profecía de triunfo”. Es decir, desde que ganó las elecciones del Estado de México (provincia del centro del país) se mostró como un candidato imparable. En las calles, antes de que empezaran las campañas formalmente, inclusive antes de que fuera un candidato registrado, la gente decía: “Ya ganó Peña” y algunos que solían votar por el PAN o el PRD decidieron subirse al carro ganador y votaron por el PRI.</p>
<p>Esto es la profecía de triunfo. Hacer que la gente tenga la percepción de que haga lo que haga de todas formas habrá un mismo resultado (un candidato ganador). Es como cuando hay inversionistas en bolsa y se corre el rumor de que una empresa va a tener un mal día en bolsa, esto provoca que todos intenten poner su dinero a salvo, no invertir ahí y ponerlo en otra empresa, lo que terminan haciendo es que verdaderamente le vaya mal a esa empresa. Así el mundo de las percepciones (intangibles) modifica la realidad (el mundo tangible).</p>
<p>El equipo de Peña Nieto trabajó muy bien su imagen presidencial y la inevitabilidad de su victoria. Siguieron en orden cada acción que tenían planeada en una estrategia global. Cada aparición en medios, cada evento organizado, cada producto comunicado tenían una relación entre sí y descansaban en una estrategia… todo tenía un propósito y un fin.</p>
<p>Se nota cuando una campaña lleva orden, cuando la estrategia es seguida al pie de la letra. El candidato podrá recibir críticas de que está actuando o es un títere que sigue la imagen que le dicen sus asesores. Si el río suena es que agua lleva. Pero pueden comprobarse los resultados: seguir la estrategia hizo a Peña Nieto ganador.</p>
<p>Se construyó un relato casi mítico a su alrededor: Él era el joven apuesto, cumplidor y victorioso que sólo podía terminar su historia de una manera gloriosa, con el triunfo.</p>
<p>La estrategia tambaleó con tres equivocaciones importantes:</p>
<p>1) Su error en la Feria Internacional del Libro, donde se le preguntaron tres libros que influyeron en su vida y él no supo dar una respuesta clara.</p>
<p>2) Las marchas y eventos estudiantiles que se presentaron en contra suya, sobre todo la presión que ejercieron los alumnos de la Universidad Iberoamericana, quienes causaron con protestas que Peña Nieto dejara las instalaciones de la casa de estudios bajo la protección de un fuerte movimiento de seguridad.</p>
<p>3) Cuando su hija Paulina Peña Pretelini, desde su cuenta de Twitter, ofendió a quienes criticaban a su padre con adjetivos despectivos como “pendejos” o “prole”.</p>
<p>Estos errores no dañaron de manera fuerte la imagen del candidato porque su equipo de asesores supo manejar los momentos de crisis. En ninguno de los tres casos negaron errores cometidos, inclusive pidieron disculpas cuando debían hacerlo y recibieron más apoyo al victimizarse ante la oleada estudiantil en su contra.</p>
<p><strong>Las otras estrategias…</strong></p>
<p>Suele afirmarse, no sin razón, que una elección no se gana, la pierden los otros.<br />
Mientras Peña Nieto seguía al pie de la letra la estrategia planteada, Vázquez Mota daba la sensación de ir a golpe de ocurrencia, retrocedía bajo un estilo de prueba y error (imperdonable a esas alturas del juego). No se percibía un relato definido, un mensaje claro y único.</p>
<p>¿Ganó Peña Nieto o más bien perdieron sus contrincantes? Sin quitar mérito a la emotiva campaña del candidato del PRI en medios de comunicación y redes sociales, más bien se resta importancia a la desarrollada por sus contrincantes.</p>
<p>Mientras el PRI apostaba por llegar a la emoción de los votantes, el PAN se convertía en una máquina de razones que sólo aburría al electorado. Si esto se suma a las pugnas internas del PAN, la descoordinación, cansancio, desaliento, percepción de lucha fallida contra el narco y el desgaste de imagen por tanto tiempo en el poder; puede entenderse el resultado.</p>
<p>El candidato ganador se dedicó a proponer, los adversarios a criticar. Es regla básica en la comunicación de campañas, que si estás abajo debes tirar al que va arriba. Y fue así que los diputados del PAN emprendieron una campaña que decía “Peña no cumple” y mostraba obras inconclusas de su mandato como gobernador del Estado de México. El problema fue que sólo se criticaba pero no se proponía nada.</p>
<p>Algo similar ocurrió con AMLO. Durante toda su campaña habló de una “República Amorosa” y cuando vio que no le alcanzaban los votos, dio vuelta de timón y comenzó con lo que mejor sabe hacer, la confrontación. No fue consistente en su estrategia.</p>
<p>De esta manera, el candidato de las izquierdas empezó a buscar el voto útil. Se escuchaba en las calles: “Vota por quien pueda ganarle al PRI”, lo cual le ayudó a acercarse más al candidato ganador pero no fue lo suficiente para alcanzarlo. ¿Falló la coherencia de campaña o reaccionó demasiado tarde? Quizá tenía que haberse mostrado como es desde el principio y mantenerse fiel a una personalidad conocida y labrada desde hace años</p>
<p>Moraleja: Acelera desde el principio, no gires el volante y no quites nunca el pie del acelerador.</p>
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