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	<title>Reino Unido archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Reino Unido archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>El protocolo del adiós</title>
		<link>https://compolitica.com/el-protocolo-del-adios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2020 21:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La salida de Reino Unido de la Unión Europea ya es un hecho</p>
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<h2 class="wp-block-heading">La salida de Reino Unido de la Unión Europea ya es un hecho</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Diana Rubio, <a href="https://twitter.com/driecel">@driecel</a>, Consultora en protocolo y eventos. Directora de <a href="https://twitter.com/protocoloimep">IMEP</a>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de este contexto, tienen un lugar protagonista de manera indirecta el ceremonial y el protocolo, herramientas estratégicas desconocidas para muchos, pero necesarias para dar solemnidad y potenciar la comunicación no verbal de instituciones públicas y privadas. Sin embargo, son los símbolos y concretamente las banderas, en quienes han recaído la histórica labor de escenificar el mensaje de la salida de Inglaterra de la Unión Europea. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos emblemas estatales, se encuentran exhibidos a modo representativo de las naciones que conforman la Unión Europea, en sus diferentes sedes, colocadas en orden según el alfabeto de cada nación, el cual se inicia por el país que preside en ese semestre la Comisión, colaborando en la tarea de dar formalidad a los espacios y hacer reconocibles hacia la ciudadanía, quienes conforman esta organización. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La retirada de banderas de Reino Unido en la Unión Europea y viceversa, han dado lugar a multitud de especulaciones acerca del apoyo o no de esta causa y de diversas fórmulas que como se puede comprobar a continuación, comunica mensajes muy diferentes. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47.jpg" alt="" class="wp-image-13460" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Unión Europea ha optado por obviar cualquier protocolo preestablecido a la hora de tratar las banderas de sus estados miembros, sin cuerpo militar presente ni himnos que valgan, utilizando en su lugar a dos funcionarios de la organización para retirar la bandera inglesa de la fila en la que están representados todos los países miembros. En el exterior de las sedes, han arriado las banderas del país de la misma manera, sin pompas ni boatos posibles, lo que puede derivar en una muestra de aflicción, de que no es momento de celebraciones, sino de analizar la situación y poner un punto y aparte. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Reino Unido por el contrario, optaron por una gran fiesta donde a través de un videomapping, una cuenta atrás que nos recordaba a la de nochevieja daba lugar a la aparición estelar de la bandera de la Union Jack entre vítores y celebraciones por todo el país. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el más significativo y fiel a lo establecido en normativas y tradiciones protocolarias ha sido el acto llevado a cabo en Gibraltar, dominando la solemnidad propia de respeto a la banderas, a las que se les rinde honores a la hora de arriarlas o izarlas. En este territorio, arriaron la bandera de la Unión Europea mientras sonaba el himno de la UE para posteriormente izar la bandera de la Commonwealth, con los acordes de fondo del himno inglés, <em>«Good save the Queen»</em> en el que la corrección ha sido un valor en alza. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como curiosidad, cabe recordar que el himno de la Unión Europea es el denominado “Himno de la alegría”, una peculiaridad digna de tener en cuenta en un momento donde resalta todo lo contrario. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto y como se puede observar, las opiniones acerca del <em>brexit </em>son dispares y dan lugar a muchas reflexiones, siendo estos actos protocolarios en mayor o menor medida llevados a cabo en este proceso de ruptura un claro ejemplo de la situación actual que este procedimiento ha comenzado una nueva etapa llena de preguntas, incertidumbres y emotividad. </p>
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		<title>La historia y el recorrido del brexit</title>
		<link>https://compolitica.com/la-historia-y-el-recorrido-del-brexit/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jan 2020 17:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Boris Johnson]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones británicas]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Theresa May]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las elecciones británicas del pasado diciembre arrojan la primera certeza tras años de incertidumbre: el Reino Unido será el primer país en salir de la Unión Europea y lo hará al finalizar enero.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Carlos Canino, <a href="https://twitter.com/ccanino?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@ccanino</a>, economista y jurista</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones británicas del pasado diciembre arrojan la primera certeza tras años de incertidumbre: el Reino Unido será el primer país en salir de la Unión Europea y lo hará al finalizar enero. Este hito nos da la excusa perfecta para hacer un balance de cómo hemos llegado aquí e intentar así aprender algunas lecciones de este largo y tedioso proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En junio de 2016 los británicos decidieron a través de un referéndum que el país debía dejar de ser un Estado miembro de la UE. La campaña oficial euroescéptica consiguió obtener la confianza de una exigua, pero suficiente mayoría de los ciudadanos. Su mensaje de <em>Take back control</em> a pesar de su sencillez o, más probablemente, a causa de ella, resonó con fuerza en el electorado, que vio en el <em>brexit </em>una oportunidad para dar solución a muchos de los problemas que les angustiaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era para menos. Frente al mensaje de la campaña pro-UE, casi reducida a insistir en el daño económico que sería dejar la Unión, la campaña del <em>brexit </em>era una máquina de repartir optimismo. El Reino Unido con el <em>brexit </em>no solo ganaría control pleno sobre sus leyes, su política migratoria y su dinero, sino que además compensarían cualquier posible perjuicio económico de la salida de la UE con la firma de innumerables nuevos acuerdos comerciales con EE. UU., China, Australia y quien hiciera falta, ahora sin necesidad de pedir permiso a Bruselas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El <em>brexit </em>compensaría cualquier posible perjuicio económico de la salida de la UE con la firma de innumerables nuevos acuerdos comerciales</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Para sorpresa de la opinión pública y, de hecho, también de los propios euroescépticos, <em>Leave </em>ganó la consulta. De repente, todas esas promesas que se hicieron de forma irreflexiva, muchas de ellas incompatibles entre sí y para las que no había nada remotamente parecido a un plan, debían llevarse a cabo. La incapacidad del Partido Conservador de aceptar la existencia de esas incompatibilidades y <em>trade-offs</em> que negaron durante la campaña será lo que bloqueará la política británica durante tres años.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1.jpg" alt="" class="wp-image-13255" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Cerrarse las puertas a uno mismo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El revés sufrido por el gobierno de David Cameron con el resultado del referéndum de 2016 le llevó a dimitir inmediatamente. Theresa May salió victoriosa de la subsiguiente carrera por el liderazgo <em>tory </em>y en julio de ese mismo año le relevó al frente del Nº10 de Downing Street con una misión clara: cumplir el mandato de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Pero una cosa es el qué, que estaba más o menos claro, y otra muy distinta el cómo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las intervenciones de May durante la campaña del <em>brexit </em>se podía ver que era, como mínimo, consciente de que dejar la UE implicaba ciertas renuncias y por ello acabó votando <em>Remain</em>. Para el sector euroescéptico de su partido (el European Research Group o ERG) el mero reconocimiento de que el <em>brexit </em>no fuera del todo perfecto ya era un problema, pero que votara <em>Remain </em>sería un pecado que May jamás podría purgar dijera lo que dijera e hiciera lo que hiciese.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Medios y políticos euroescépticos comenzaron una campaña de presión abrasadora presionando a May para que iniciara cuanto antes el proceso de salida. Estaban eufóricos por su victoria, tenían prisa y cualquier día que pasara sin avances lo percibían como señal de la falta de compromiso de May con la causa.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El objetivo era que el Reino Unido estuviese fuera de las fronteras comunitarias, con una clara frontera con la UE</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En enero de 2017 la Primera Ministra dio en Lancaster House el que, en perspectiva, es probable que haya sido el discurso más influyente en todo el proceso del <em>Brexit </em>y el segundo mayor error de May. En él fijó las líneas maestras de la negociación y la propuesta del gobierno para la relación futura entre el Reino Unido y la UE. Con el objetivo de calmar las presiones euroescépticas y mostrar su nuevo pedigrí <em>brexiteer </em>se comprometió a que el Reino Unido saldría no solo de la Unión sino también dejaría de participar en el Mercado Único y abandonaría la Unión Aduanera. Una relación más distante con la UE que la que tienen actualmente países como Suiza, Ucrania e incluso Turquía. Una <em>ex-remainer </em>comprometiéndose a un <em>brexit </em>objetivamente duro. Una ventana de Overton a la inversa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arrastrada por presión euroescéptica y aún sin un plan claro más allá de saber lo que no quería, en marzo May pidió a los Comunes iniciar el proceso del Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea que prevé la salida de un Estado miembro, quienes lo aprobarían con una abrumadora mayoría con el apoyo tanto de los Conservadores como los Laboristas y con esta activación empezó a correr el plazo de dos años que da el Tratado para llegar a un acuerdo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45.jpg" alt="" class="wp-image-13257" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption>Theresa May</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">May cometió entonces su mayor error de cálculo político y decidió convocar elecciones en junio con el fin de ampliar la pequeña mayoría absoluta parlamentaria <em>tory </em>y poder negociar con un mayor margen de maniobra. La jugada le salió catastróficamente mal y, debido a una muy buena campaña del laborista Corbyn, acabó perdiendo la mayoría en el Parlamento. Su gobierno pasaría a depender ahora del Partido Unionista Democrático (DUP) de Irlanda del Norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esas elecciones de junio el liderazgo de Theresa May será un auténtico via crucis que le acabará forzando a dimitir solo dos años más tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera ministra, que hasta entonces solo había tenido que centrar sus esfuerzos en satisfacer las demandas del sector euroescéptico de su partido, tenía ahora que garantizar también el apoyo del DUP y la aceptación de quien no deja de ser su verdadero interlocutor en las negociaciones, la UE. Una triangulación, como veremos, imposible.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Trazando fronteras</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Se ha mencionado que la principal demanda del ERG, simplificando, es dejar de depender de las normas que vengan de Bruselas y poder firmar acuerdos de libre comercio por su cuenta. Para ello algo irrenunciable era abandonar tanto el Mercado Único (por la regulación) como la Unión Aduanera (por los acuerdos comerciales). Otra manera de verlo es decir que su principal objetivo era que el Reino Unido estuviese fuera de las fronteras comunitarias o, lo que es lo mismo, que haya una clara frontera económica delimitada entre el Reino Unido y la UE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya tenemos el <strong>primer elemento</strong> de la triangulación de May: garantizar una frontera económica entre el Reino Unido y la Unión Europea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La UE en todo este proceso ha actuado la mayor parte del tiempo como un mero espectador a la espera de que Reino Unido tomara algún tipo de rumbo. Si bien ha mostrado su preferencia por una relación lo más cercana posible, el modelo de los euroescépticos lo aceptaría sin problema siempre que se garanticen dos cosas: la integridad del Mercado Único y el proceso de paz en Irlanda del Norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Acuerdo de Viernes Santo, que puso fin a décadas de conflicto sectario entre nacionalistas y unionistas con centenares de víctimas, tenía como presupuesto la pertenencia de Irlanda y el Reino Unido a la UE para evitar la necesidad de los controles fronterizos en la Isla Esmeralda que tantas tensiones y dolor generaron. Irlanda y, por extensión, la UE jamás aceptarían un <em>brexit </em>que supusiera restablecer una frontera en la isla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1.jpg" alt="" class="wp-image-13261" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo elemento</strong> de la triangulación: garantizar que no haya una frontera económica en la isla de Irlanda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El azar electoral quiso que justo sea el DUP, los más fervientes representantes unionistas de ese conflicto sectario en Irlanda del Norte, el partido de quien ahora dependía el gobierno <em>tory</em>. La razón de ser del DUP es defender a toda costa el carácter británico de Irlanda del Norte y evitar cualquier cosa que aleje Ulster del Reino Unido y lo acerque a Irlanda. Belfast no puede ser distinto de Finchley (Londres) y cualquier fricción entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña será inaceptable. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercer y último elemento</strong> de la triangulación: garantizar que no haya una frontera económica entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña del referéndum permitía prometer todo esto y más, pero una vez en la realidad de las relaciones económicas internacionales Reino Unido solo puede satisfacer dos de los tres requisitos exigidos. La triangulación de May era, en realidad, un “trilema” imposible.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La UE aceptaría el modelo euroescéptico siempre que se garantice: integridad del Mercado Único y proceso de paz en Irlanda del Norte</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo, tras mucho esfuerzo negociador, May acabó llegando a un acuerdo con la UE. Este no resolvía el “trilema”, sino que lo posponía para una negociación posterior. Se proponía mantener “temporalmente” a todo Reino Unido en la Unión Aduanera y a Irlanda del Norte en el Mercado Único hasta que se encontrara una solución a la frontera irlandesa, en lo que se conoció como el <em>“Backstop”</em> o salvaguarda irlandesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No funcionó. Los euroescépticos no aceptaron que Reino Unido fuera un “Estado vasallo” de la UE y no se creían la promesa de temporalidad al saber que la solución para la frontera irlandesa era inexistente. Los unionistas del DUP tampoco lo aceptaron por seguir Irlanda del Norte bajo regulación de la UE, pero el resto de Reino Unido no.<br>
A la oposición de propios se sumó la de extraños. Los Laboristas, por eso de ser la oposición, se opusieron a pesar de ser una propuesta casi idéntica a la suya y los Liberal Demócratas lo rechazaron en la esperanza de lograr un segundo referéndum. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún así May lo presentó a la Cámara de los Comunes convencida de que era la alternativa más realista para lograr la cuadratura del círculo. Tres veces votaron los Comunes su ratificación, tres veces fue rechazado. Una humillación política a May, que se vio obligada a pedir una prórroga para evitar una salida caótica sin acuerdo. Ver el <em>brexit </em>alejarse enfurece aún más al ERG y, sin salidas, May acaba dimitiendo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">No siempre se puede contentar a todos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El rotundo fracaso de May, siempre bajo la sospecha de los euroescépticos de ser en el fondo una <em>remainer</em>, convenció al Partido Conservador de que solo un auténtico <em>brexiteer </em>podía sacarles de la encrucijada y Boris Johnson, quien fuera una de las caras más visibles de la campaña del <em>Leave</em>, se hizo con el liderazgo <em>tory</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La aritmética parlamentaria continuaba siendo igual de endemoniada y el “trilema” al que se enfrentó May seguía impidiendo a Reino Unido avanzar en ninguna dirección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que cambió con Johnson es la retórica. Insistió en no temer una salida sin acuerdo y si la UE no cedía a su exigencia de quitar el <em>Backstop </em>agotaría el plazo y el Reino Unido se iría por las bravas, sin importarle el perjuicio que pudiera causar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La UE no se amilanó. Para la Unión renunciar a la salvaguarda irlandesa supone un riesgo inasumible para la integridad del Mercado Único y, para Irlanda en particular, ningún beneficio económico es más importante que la paz. No habría acuerdo sin algún tipo de <em>Backstop</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A quien sí le entró miedo es a la oposición y a los <em>tories </em>moderados, que aprobaron en los Comunes una ley que obligaba a Johnson a pedir una prórroga para evitar una salida sin acuerdo. Eso al primer ministro le supone un problema político mayúsculo porque todo su liderazgo se basaba en la promesa de una salida de la UE el 31 de octubre <em>“no ifs, no buts”</em>. Un retraso y perder con ello su imagen de <em>brexiteer </em>ultramontano no era una opción.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La “solución” de Johnson fue así traicionar al unionismo norirlandés y dividir su país con tal de satisfacer las demandas de brexiteers</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Incumpliendo su palabra de que no negociaría con la UE si esta no renunciaba antes al <em>Backstop</em>, acudió a Bruselas y en un tiempo récord logró un nuevo acuerdo con la Unión. Los mismos medios y políticos euroescépticos que habían tumbado a May recibieron a Johnson casi como un héroe por haber logrado un acuerdo que se mostraba imposible si se quería respetar todas las líneas rojas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo logró Johnson resolver ese “trilema” irresoluble? Sencillamente, no lo hizo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="453" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2D_N45.jpg" alt="" class="wp-image-13263" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2D_N45.jpg 453w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2D_N45-235x300.jpg 235w" sizes="(max-width: 453px) 100vw, 453px" /><figcaption>Boris Johnson</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo acuerdo del <em>brexit </em>libera a Gran Bretaña de formar parte de la Unión Aduanera y el Mercado Único, pero lo hace a costa de crear una frontera que parte en dos el Reino Unido. Irlanda del Norte estará indefinidamente bajo la regulación de la UE. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La “solución” de Johnson fue así traicionar al unionismo norirlandés y dividir su país con tal de satisfacer las demandas de <em>brexiteers </em>fundamentalmente ingleses. Algo que, en palabras de May, “ningún primer ministro podría aceptar” no solo fue aceptado, sino que fue aplaudido por la gran mayoría de <em>tories</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de haber cedido a casi todas las exigencias de la UE y logrado nada, Johnson fue recibido como un estadista por los suyos y el 22 de octubre presentó el acuerdo al Parlamento con la intención de aprobarlo a tiempo para cumplir el plazo autoimpuesto del 31 de octubre, pero los Comunes se rebelaron y exigieron más tiempo para debatirlo. Así, Johnson se acabó viendo forzado a pedir una prórroga e incumple otra promesa más.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Segundas partes que sí fueron buenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, el haber logrado un nuevo acuerdo alteró la dinámica política. El elemento aglutinador de la oposición era el miedo a una salida sin acuerdo y ese riesgo ya no existe. Johnson aprovechó la división de la oposición y, culpándolos además de un nuevo retraso en el <em>brexit</em>, convocó las elecciones generales de diciembre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña del <em>brexit </em>apeló a la sensación de los ciudadanos de que ya no estaban en control de su destino. Sin embargo, el debate político posterior solo agravó esa sensación. El <em>brexit </em>lo inundaba todo y cualquier otro tema social o económico era inmediatamente subsumido en el debate del <em>brexit</em>. La parálisis política ha sido total y el país entero, de uno y otro lado, está desesperado por dejar el tema del <em>brexit </em>atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Conservadores lo sabían y su mensaje fue otra vez sencillo y poderoso: <em>Get Brexit done</em>. Cumplir por fin con el mandato del referéndum y quitarse el tema de en medio. Solo tres palabras. Acción y resultado. Si nos suena es porque ya lo vimos en el referéndum con el Take back control. Votar a Johnson era asegurar el <em>brexit </em>y acabar la discusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fatiga de la sociedad con el monotema del <em>brexit </em>es notoria y los <em>tories </em>no fueron los únicos que apelaron a ella, sino que todos los partidos la usaron en uno y otro sentido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Laboristas consideraron que la solución pasaba por hablar lo menos posible del <em>brexit </em>en la campaña. Su mensaje se centraba en temas socioeconómicos y en revertir los recortes de los gobiernos conservadores. Evitaron el tema del <em>brexit </em>sabiendo, además, que su posición intermedia no satisface a casi nadie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Liberal Demócratas tomaron la dirección contraria a los <em>tories</em>. En lugar de acabar con el <em>brexit </em>llevándolo a cabo y avanzando, su único mensaje de c­ampaña era cancelarlo del todo y que Reino Unido siguiese en la UE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta los nacionalistas escoceses de alguna forma también apelaron a la fatiga del <em>brexit</em>. Un segundo referéndum de independencia fue y sigue siendo vendido como la forma de garantizar que Escocia no será sacada de la UE por culpa de los ingleses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado de la campaña es conocido. Johnson, a pesar de obtener un apoyo popular casi idéntico al de May, obtuvo una abrumadora mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes gracias a la magia del muy particular sistema electoral británico. Con ello ha llegado la primera certeza en años y el nuevo Parlamento de Westminster aprobará por fin en enero el acuerdo de retirada de la UE de Johnson.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cuando despertó, el <em>brexit </em>todavía estaba allí</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al igual que este melodrama político ha demostrado que los británicos no recuperaron el control tras el referéndum, tampoco es cierto que estas elecciones acaben con el <em>brexit</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>brexit </em>no es un evento, es un proceso. La ratificación de este acuerdo es solo la primera piedra sobre la que se habrá de edificar una nueva relación entre los británicos y la Unión Europea, pero las negociaciones de verdad comienzan ahora. Visto el precedente, la UE puede estar tentada de asumir que Johnson será incapaz de mantener sus promesas de nuevo ante la más mínima adversidad y podrá torearlo fácilmente. Johnson, por su parte, corre el riesgo de pensar que negociar con la UE siendo Estado miembro es lo mismo que hacerlo desde fuera. Ninguna de estas posiciones es sensata y deberán tener claro ambos que su relación ya no será la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del resultado de las negociaciones, que serán complejas y tediosas, dependerá el bienestar de 500 millones de ciudadanos. Serán necesarias grandes dosis de paciencia, profesionalidad y rigor técnico. Lo que no debemos olvidar es que si Johnson triunfó políticamente donde fracasó May, fue porque entendió que, a veces, es más importante el envoltorio que el contenido.</p>
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		<title>Brexit: Anatomía de un laberinto</title>
		<link>https://compolitica.com/brexit-anatomia-de-un-laberinto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 21:00:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[política británica]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por J. Pedro Marfil @JPedroMarfil Gerente de ACOP y profesor UCJC Intentar hacer un análisis de esta locura posmoderna que es el brexit es todo un reto. No viajaremos hasta la incorporación de los británicos en la UE allá por 1973 ni al rechazo inicial de Francia a integrar a sus vecinos. Reino Unido siempre [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><b>Por J. Pedro Marfil <a href="https://twitter.com/JPedroMarfil">@JPedroMarfil</a> Gerente de ACOP y profesor UCJC</b></p>



<p class="wp-block-paragraph">Intentar hacer un análisis de esta locura posmoderna que es el <em>brexit</em> es todo un reto. No viajaremos hasta la incorporación de los británicos en la UE allá por 1973 ni al rechazo inicial de Francia a integrar a sus vecinos. Reino Unido siempre ha percibido a la Unión como una institución prescindible en su devenir. La idiosincrasia británica y su carácter insular le hacen mantener ciertas reservas sobre la influencia del continente en su política doméstica. Baste recordar su rechazo al euro y a la unión bancaria, o a la participación en el espacio Schengen. <em>Europa sí, pero de británicas maneras</em>. Estos elementos no son baladíes. Valorar la política británica desde la óptica europea puede resultar sencillo, pero no preciso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cameron y su promesa de elecciones.</strong> David Cameron arrolló en sus primeros comicios. No tanto en los resultados, pero sí en la sensación de que se acercaba una nueva época conservadora en Reino Unido después de trece años de laborismo en Downing Street. Tras una primera legislatura en coalición con los Liberal Demócratas, Cameron quiso atraer al electorado de derechas proponiendo un referéndum sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Así liberaría una pulsión acallada en la opinión pública británica y consolidaría su liderazgo. O no. David Cameron ganó sus segundas elecciones en 2015 y fiel a su palabra convocó el referéndum. Liberad al Kraken…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El problema de los referéndums. </strong>Así llegamos al referéndum. Una pregunta con respuesta sencilla ‘sí’ o ‘no’. Y este, es uno de los problemas, ya que los comicios de estas características simplifican demasiado los procedimientos más complejos. Todo esto en un entorno con unas dinámicas internacionales impresionantes que llaman cada vez más a la cooperación y colaboración entre los países para la generación de ventajas competitivas. Ahí es cuando se pregunta a los ciudadanos y son estos los que tienen que elegir. Se les traslada una decisión sobre la que ni si quiera saben a ciencia cierta dónde se dirigen. Salir de la UE podía ser un plan tentador, pero ¿a qué precio? ¿Con qué consecuencias? ¿De qué manera? Aunque las respuestas exactas en este caso fuesen <em>Remain a member of the European Union / Leave the European Union,</em> el problema es el mismo: elegir.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Valorar la política británica desde la óptica europea puede resultar sencillo, pero no preciso</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La campaña de polarización. </strong>Arrancó la campaña y como toda campaña que lleva a decidir únicamente entre opciones de suma cero –o nos vamos o nos quedamos, no hay término medio- la campaña se polarizó. Y mucho. Por un lado, los <em>brexiteers</em>, melancólicos sobre un Reino Unido que fue y que pareció desvanecerse en el pasado tras su cénit. Abrumado y coartado por una Unión Europea que cada vez exigía mayores cotas de soberanía a cambio de pequeños beneficios. Por el otro, los que querían quedarse. Los que aplicaban el peso de la razón sobre la emoción en el proceso. <em>Logos sobre ethos</em>. Pero el logos no emociona. Decía Philip Collins en el V Encuentro Internacional de ACOP (Bilbao, 2018) que el PIB no es algo inspirador. Y no le faltaba razón. Los <em>brexiteers</em> dieron en la diana con su mensaje enfocado a un importante sector de la población que sentía haber perdido el control sobre sus vidas. <em>Take Back Control,</em> decían. Si quieren ahondar sobre la campaña, no dejen de ver la película <em>Brexit</em> en HBO, con un Benedict Cumberbatch de nuevo estelar. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37.jpg" alt="" class="wp-image-12082" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La política es cuestión de percepción. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Esta jugó un papel fundamental en la campaña británica donde diarios sensacionalistas como el <em>Daily Mail</em> no dejan de advertir día sí y día también sobre el peligro que supone la inmigración en el país. Pero la inmigración no era un problema, lo era la aporofobia y el racismo. Londres es una ciudad cosmopolita en la que las culturas se mezclan y cada quien se esfuerza por hacer su vida mejor. Pero Reino Unido no es Londres. Mucha gente pensó que inmigración era sinónimo de terrorismo y paro; y olvidó que en ese concepto también cabe el capital extranjero, las fortunas rusas y de oriente medio o los petrodólares. Pero para el <em>Daily Mail</em>, aquí no estaba el problema. Reino Unido contaba con unas tasas de ocupación de ciudadanos europeos muy alta y, curiosamente, personal muy cualificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el foco, de nuevo, no estuvo en ellos. Un sinfín de ejemplos que distanciaron, quizá demasiado, la realidad de la percepción a través de un relato mesiánico velado que respondía a las necesidades de muchos ciudadanos a los que la crisis había arrebatado la esperanza. El <em>brexit</em>, revertiría todos sus males, les haría retomar el control de sus vidas. Al frente, los agoreros del cataclismo. La salida sería el caos. Paparruchas. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La inmigración no era un problema,  lo era la aporofobia y el racismo</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Por si este magnífico entorno no fuese lo suficientemente interesante, entra en escena Cambridge Analytica. El escándalo que condicionó la respuesta electoral de los ciudadanos británicos mediante la publicación de bulos y propaganda a través de Facebook. Millones de impactos sobre usuarios indecisos con una influencia determinante en el desarrollo de la campaña. No lo olviden. La diferencia entre quedarse o salir es únicamente del 2 % en el recuento final. De nuevo, el lado perverso de los referéndums. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cameron se borra, bienvenida Mrs. May.</strong> El resultado dejó a la Unión Europea en estado de choque y al menos, al 48,1 % de los británicos también. Cameron, que había defendido la permanencia de perfil durante la campaña, anuncia su marcha y deja paso a Theresa May, quien abogó en su momento por el <em>remain</em>. May pone en marcha un gobierno ajustado a la situación integrando a las figuras más polémicas de la campaña como Boris Jonhson o David Davies. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Para los <em>brexiteers</em>, lo que parecía que iba a ser una salida limpia como el corte de un bisturí, devino en una evolución traumática de las relaciones y un enconamiento del debate</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Expectativa, es siempre la gestión de la expectativa. Mientras los que abogaban por quedarse en la UE veían como su país caía en remolino emocional sin parangón en la historia británica contemporánea, también se daban cuenta que la vida sigue adelante. Los días son lluviosos en Middlesex y los gatos hacen de las suyas en Chelsea. El averno prometido, de momento, parece no llegar. Sin embargo, para los <em>brexiteers</em>, lo que parecía que iba a ser una salida limpia como el corte de un bisturí, devino en una evolución traumática de las relaciones y un enconamiento del debate. Los matices y las formas de marcharse son infinitos y el planteamiento de una salida imponiendo las condiciones a la UE, resultaron ser una quimera. De nuevo la gestión de la expectativa entró en juego y los conservadores se dieron cuenta de que no estaban siquiera cerca de tener un plan. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Respeto a la norma.</strong> Otro elemento singular que no debe ser pasado por alto es el escrupuloso respeto a la norma que los británicos se autoimponen. Reino Unido se rige por la <em>common law </em>o derecho consuetudinario. No tienen una constitución escrita como tal y sus leyes se fijan en función de las prácticas y costumbres de los ciudadanos. Este punto es importante para entender que no se haya planteado de manera sólida la posibilidad de dar marcha atrás en la solicitud de salir de la UE. Los británicos votaron y decidieron; y para ellos el respeto a esa decisión que emana de la soberanía británica es cuasi sagrado. Recuerden que volver a votar puede ser una perversión del sistema, el ciudadano podría preguntarse hasta cuándo votar ¿hasta que la respuesta satisfaga a los míos? De nuevo la perversión de los referéndums. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Gina Miller: los tribunales entran en escena.</strong> Si las principales leyes del país deben aprobarse en el parlamento ¿por qué una ley tan importante como la salida de la UE podría decidirla de forma unilateral el Ejecutivo? Esto fue lo que se preguntó Gina Miller, una ejecutiva de la City contraria a la salida. Mrs. Miller se puso manos a la obra y recurrió a los tribunales para hacer ver lo paradójico de la situación. Y en 2017 los tribunales le dieron la razón. May tendría que conseguir el respaldo de la cámara para aprobar el plan de salida de Reino Unido de la UE. De aquellos polvos, estos lodos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La UE, compuesta y sin novio.</strong> Reino Unido había decidido marcharse en un contexto en el que la crisis económica daba sus últimos coletazos, pero la política acababa de llegar. En el seno de la Unión llegó a temerse por un efecto dominó en el que otros países con pulsiones euroescépticas siguiesen el mismo camino que señalaban los británicos y se llegase a una desintegración europea. Sin embargo, la Unión hizo de la necesidad virtud y consiguió los consensos necesarios para mostrarse firme y fuerte. Los liderazgos representados por Merkel y Macron y el carisma de Junker consiguieron llevar el procedimiento con mano dura y guante de seda. Habrá quien siga preguntándose dónde están los grandes líderes. Bastaría con que abriesen los periódicos más a menudo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El futuro es improbable y pensar no es suficiente: elecciones 20 J.</strong> En el guion de una buena película siempre hay elementos esenciales: personajes bien construidos, conflictos… y giros. En el caso del <em>brexit</em> muchos giros. En febrero de 2017 la primera ministra decide convocar elecciones para apuntalar su liderazgo y llevar a buen término el <em>brexit</em> – recordemos que meses antes los tribunales le han pedido que cuente con el apoyo de la Cámara. La medida es inteligente: la oposición está desarticulada y es un buen momento para aumentar el peso del partido conservador en la Cámara de los Comunes para poder aprobar el acuerdo sin problemas. Sin embargo – aquí viene otro giro – tras una campaña en la que Corbyn logra una remontada de diez puntos, los laboristas ganan terreno en una Cámara que se redistribuye y que obliga a May a pasar con los unionistas de Irlanda del Norte (DUP). Ir a por lana y salir trasquilado. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>A través de la ausencia de acuerdo, los partidarios del remain conservan posibilidades de permanecer en la Unión</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Ya estamos en 2018. Han pasado dos años desde la votación y es el momento de llegar a un acuerdo con la UE para la salida. El tiempo corre y May viene con un acuerdo bajo el brazo de Bruselas. Los negociadores de la Unión, con Michel Barnier a la cabeza han conseguido plasmar en un documento el trabajo mano a mano con los compañeros británicos. Toca pasar por el parlamento y se suceden las derrotas. <em>‘The ayes to the right, 202!’</em>. May recibe la contestación del parlamento y aparecen los oportunistas. Mr. Rees-Mogg, en la noche, diputado conservador da el salto y aprovecha para presentar una moción contra la primera ministra. Fracasa. En las siguientes semanas se suceden las derrotas del plan negociado con Bruselas y la moción de censura promovida por un indeciso Corbyn. Recuerden, en Reino Unido los Miembros del parlamento votan por circunscripción. Esto convierte a la cámara de los comunes en un avispero en el que el resultado de las votaciones debe negociarse voto a voto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A muchos puede que haya sorprendido que Rees Mogg, siendo conservador, presente una moción contra su primera ministra. Volvemos a las complejidades del sistema británico, allí es posible. El poder de las instituciones se ha configurado como uno de los elementos más fiables del Reino Unido. Sus siglos de trayectoria lo avalan, pese a que, según los analistas, el país esté viviendo una crisis constitucional sin precedentes. Puede que los miembros del parlamento pongan en un brete la situación, pero las instituciones se han mostrado capaces de soportar las envestidas. Es lo bueno que tiene el tantas veces defenestrado sistema, que está diseñado a prueba de malos dirigentes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este convulso contexto, se da la paradoja de que muchos partidarios de permanecer en la UE prefieran un <em>brexit</em> duro mientras un sector de los <em>brexiteers</em>, aboga por un <em>brexit</em> blando. El motivo es que, a través de la ausencia de acuerdo, los partidarios del <em>remain</em> conservan posibilidades de permanecer en la Unión. Mientras, en el segundo caso, pese a tener en mente inicialmente una salida más ambiciosa de la UE, una salida ‘blanda’ sigue siendo una salida. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hagamos un breve inciso. Recuerden que poco antes del <em>brexit</em>, Escocia votó seguir perteneciendo al Reino Unido. El acta de Unión que sellaron ambos reinos en 1700 convenía que cuando Escocia lo solicitase, podría votar dicha cuestión (nota hecha para quienes buscan trazar símiles imposibles). Escocia es una nación europeísta, en la que los resultados del <em>brexit</em> dieron por apabullante mayoría el continuar en la Unión. En 2017, al cambiar sustancialmente las condiciones en las que la región permanece junto con Reino Unido, Nicola Sturgeon plantea la opción de un segundo referéndum. Entiende que uno de los motivos por los que la sociedad escocesa decidió permanecer en el Reino Unido era evitar su salida de la UE. Modificadas las condiciones, considera legítimo volver a plantear la votación. May se opone. Fin del debate. Por el momento. A esto hay que añadir otro elemento interno que vendría a convertirse en uno de los elementos más controvertidos del acuerdo: el control sobre la frontera física entre Irlanda del Norte e Irlanda. Este elemento ha acaparado las negociaciones entre la UE y el Reino Unido y podría suponer un punto de conflicto en el futuro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, ya han pasado por la cámara el acuerdo inicial, un segundo acuerdo con ligeras modificaciones y… punto muerto. Los días pasan y el acantilado del 29 de marzo está cada vez más cerca. El parlamento llega a un consenso al fin al aprobar dos mociones en las que se muestra dispuesto a pedir una prórroga y en el que rechaza salir de la UE sin un acuerdo pactado. May pide al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, una prórroga de tres meses para poder desarrollar la salida. Tusk accede siempre y cuando se acepte el acuerdo en el parlamento. Y ahí entra en juego John Bercow, el speaker de la Cámara. <em>‘Order!’</em> Ya han llevado a votación dos veces el mismo acuerdo. ¡No se puede votar lo mismo ad <em>infinitum! </em>Debe haber cambios sustanciales en el mismo, pero ¿cómo introducir cambios en un acuerdo en el que la UE ya ha dicho que es su última palabra? He ahí la cuestión. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La cifra de británicos que han solicitado una segunda nacionalidad se ha disparado y la caída de la inmigración a Reino Unido ha sido histórica</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El Consejo Europeo de los días 21 y 22 de marzo fue tajante: la Unión Europea plantea dos escenarios. Si los comunes comunes no aprobaban el acuerdo, concederían una prórroga de apenas dos semanas, pero si el parlamento británico daba luz verde a la salida, la UE se mostró dispuesta a dilatar el adiós hasta el 22 de mayo. Justo antes de las elecciones al Parlamento Europeo que arrancarán el día 23 del mismo mes. La Unión se ahorraría la incómoda situación de mantener a un miembro sin ejercer su derecho al voto, o peor, ejerciéndolo y marchándose. Para Reino Unido, tener que votar en los comicios sería un escollo en sus caóticos planes de salida. Tras la ronda de consultas de May con Merkel y Macron, de nuevo sobre la bocina, tampoco se puede descartar este escenario con una nueva fecha límite: el 31 de octubre. Más tiempo para el vértigo de las emociones fuertes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe miedo a una salida salvaje, sí. Pero la oposición laborista también se debate entre aprobar el acuerdo o hacer caer a la primera ministra. Ya ven. No solo las filas conservadoras son complejas. May resiste. Como el junco, no cae. Tiene el mandato de las urnas y hará todo en lo que esté en su mano para llevarlo a cabo. Da igual que no le guste, da igual que dimitan sus ministros o que la cámara destroce sus planes. Incluso llegó a ofrecer su cabeza a cambio de lograr el acuerdo que desbloquearía la salida. A ella la eligieron para eso; y eso intentará hacer. El cargo es lo de menos, lo importante es el mandato. En Reino Unido, se deben respetar los usos y costumbres. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37.jpg" alt="" class="wp-image-12084" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientas estas líneas se escriben, las noticias se suceden y el futuro sigue siendo incierto. El <em>brexit</em> deja varias lecciones de interés. La necesidad de que gobiernos e instituciones cuenten con equipos profesionalizados y preparados que gestionen la comunicación desde un punto de vista estratégico para evitar, entre otras cosas, que la propaganda nociva de Cambridge Analytica surtiese efecto. El poder perverso de los referéndums y la necesidad de responsabilidad de los representantes públicos a la hora de poner en marcha iniciativas difíciles de gestionar. La comunicación política también es esencial para gestionar situaciones en las que la percepción se separa de la realidad y cuando las expectativas se elevan tanto que generan frustración y desconcierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está por ver si Reino Unido saldrá de forma abrupta y sin acuerdo con la nueva prórroga hasta el 31 de octubre. Cada semana, se suceden los gabinetes de crisis y los nones en los Comunes a cualquier alternativa aunque May no descarta conseguir la aprobación antes del 22 de mayo. Puede, también, que la salida llegue con calma llegue con calma en unos meses; o puede que todavía haya algún nuevo giro inesperado. En este preciso momento, una iniciativa popular para revocar el <em>brexit</em> tiene más de seis millones de firmas y será debatida en la Cámara de los Comunes. Todo es posible y puede que, hasta cierto punto, este texto sea inútil para dilucidar qué vendrá en las próximas fechas. Al menos, deseamos que sirva para comprender mejor cómo hemos llegado hasta aquí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, la cifra de británicos que han solicitado una segunda nacionalidad se ha disparado y la caída de la inmigración a Reino Unido ha sido histórica. También es cierto que la tasa de desempleo se mantiene en mínimos históricos y que la economía británica sigue creciendo, aunque a un ritmo menor del esperado –como el resto de países de la Unión–. Estos son hechos. La percepción puede ser otra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Bienvenidos al laberinto del <em>brexit</em>. </p>
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		<title>Entrevista a Simon Manley</title>
		<link>https://compolitica.com/entrevista-a-simon-manley/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 15:04:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
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		<category><![CDATA[diplomacia digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Embajador de Reino Unido en España. «Las redes nos permiten llegar a públicos inimaginables hace unos años» Por J. Pedro Marfil, @JPedroMarfil Gerente de ACOP. Director del Dpto. Periodismo en la UCJC. Simon Manley se licenció en Historia Moderna en el Magdalen College de Oxford y tiene un Máster en Relaciones Internacionales de la Escuela [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Embajador de Reino Unido en España.</h2>
<p><strong>«Las redes nos permiten llegar a públicos inimaginables hace unos años»</strong></p>
<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">J. Pedro Marfil,</span> <a href="https://twitter.com/JPedroMarfil">@JPedroMarfil</a> <strong>Gerente de ACOP. Director del Dpto. Periodismo en la UCJC.</strong></p>
<p>Simon Manley se licenció en Historia Moderna en el Magdalen College de Oxford y tiene un Máster en Relaciones Internacionales de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Antes de ser destinado a España fue director de Europa en el Foreign &amp; Commonwealth Office (FCO) desde 2011 a 2013, asumiendo la responsabilidad de las políticas relativas a la UE, las relaciones bilaterales del Reino Unido con sus socios europeos y una red de Asuntos Exteriores formada por 57 destinos europeos y más de 2.000 empleados.</p>
<p>A media tarde, Simon Manley, embajador de Reino Unido en España, nos recibe en su despacho con vistas. Afable y decidido nos invita a tomar asiento. Tras su mesa, vemos los dibujos de sus hijas que luce orgulloso. Detalles. En los gemelos, taxis londinenses; sobre la mesa, <em>tablet</em> y <em>smartphone</em>; junto a la mesa, dos pantallas de televisión. Mr. Manley, comprende lo que implica comunicar y lo asume con responsabilidad.t</p>
<p><strong>¿Cuál es su visión de las redes sociales?</strong></p>
<p>Vivimos en una civilización digital que cambia día a día. Bien sea en el ámbito de las empresas, del gobierno y también del servicio diplomático. Nuestra idea es aprovechar esta transformación digital en sus diferentes ámbitos para nuestro trabajo.</p>
<p>Por ejemplo, la forma de facilitar documentación y la comunicación. El mundo digital, para mí, forma parte de nuestra estrategia de comunicación global. Con ella intentamos informar a los visitantes británicos en España y a los residentes, también influenciar, posicionar a nuestro país y promover el turismo y la inversión de los españoles en Reino Unido.</p>
<p><strong>Para eso que comenta es muy importante la selección de los públicos ¿los segmentan ustedes desde la oficina o vienen dados desde Londres?</strong></p>
<p>En este sentido, tenemos una autonomía bastante importante. Hablamos de públicos distintos: británicos visitantes, residentes, empresas españolas u opinión pública española. Por este motivo, en España tenemos 14 canales distintos. Instagram, Twitter Linkedin, YouTube, pero también dentro de cada una de estas redes tenemos audiencias y públicos distintos. Por ejemplo, en Facebook tenemos un canal en español y otro para británicos que viven en España. En Twitter, además de mi perfil, tenemos la cuenta de la embajada, otra enfocada a los británicos residentes y también para redes comerciales de nuestro equipo en Barcelona, etcétera. Tenemos una segmentación del público con mensajes más centrados en cada audiencia ya que cada una tiene sus intereses particulares.</p>
<p><strong>En el caso de sus perfiles personales, ¿cómo empezó todo? ¿Surgió de usted? ¿Desde su equipo de comunicación?</strong></p>
<p>Yo tengo dos, Twitter e Instagram. Cuando llegue aquí en octubre de 2013, hace cuatro años era un completo neófito. No conocía nada de las redes sociales y gracias a mi equipo fui aprendiendo. Ahora conozco un poco más, pero es un proceso “<em>on the job</em>”, he aprendido haciéndolo. Intento aprovechar las ventajas de cada plataforma. Es verdad que fui uno de los primeros embajadores en usar Instagram. Para mí es interesante las diferencias entre estas dos redes y las posibilidades que tienen ya que podemos alcanzar audiencias que no podemos alcanzar de otro modo, ni con declaraciones a la prensa ni con eventos.</p>
<p>De forma tradicional, es más difícil conseguir un contacto directo con la audiencia. Estamos hablando por vía de otros medios, es decir, dependemos de cómo los medios de comunicación interpreten nuestro mensaje. Sin embargo, con las redes sociales podemos alcanzar directamente a políticos o periodistas –sean españoles o británicos-. Esto supone un poder increíble. Un ejemplo, el 24 de julio del año pasado después del referéndum el equipo de comunicación propuso hacer un video corto, para tranquilizar a los británicos que viven aquí, con cuestiones de interés como qué pasaría de inmediato tras el referéndum. Había mucha expectación. El video lo grabamos de forma sencilla con un Smartphone y tuvo un enorme impacto. Fue el contenido digital más visto de la historia de la diplomacia británica. Hubiese sido imposible alcanzar una audiencia parecida con los medios tradicionales.</p>
<p><strong>¿Considera que ha habido cambios en la forma de comunicar de la embajada tras el referéndum?</strong></p>
<p>Estamos viendo cómo podemos aprovechar los medios que tenemos, por ejemplo, ahora que Instagram puede almacenar videos. Intentamos hacer un estilo distinto que es un poco entre Instragram tradicional y Snapchat. El hecho de que podamos publicar en video e informar a los británicos que viven aquí con facilidad y frecuencia es fantástico. Cuando hay una semana de negociación con nuestros socios europeos grabamos un video para explicar qué ha pasado en esa negociación para informales y tranquilizarles. Pensamos en cómo usar estas nuevas tecnologías para comunicar con más gente y más facilidad, con medidas que alcanzan audiencias antes impensables. Por ejemplo tenemos una campaña “<em>take your pick</em> ” que intenta evitar que los británicos que vienen de vacaciones se pongan en riesgo. Es una campaña preventiva que prevé un turismo seguro. Usamos sobre todo el formato de video con un espíritu muy joven, no es típico de una embajada y no parece una publicación institucional. Tiene un aspecto más joven, acorde con nuestro público objetivo.</p>
<p><strong>¿Notan un aumento del interés por las noticias del Reino Unido?</strong></p>
<p>Sobre todo los británicos que viven aquí piden más información sobre la negociación. Quieren saber cuál será su situación una vez que estemos fuera de la UE. También a nivel general de comunicación por parte de empresas, sean empresas británicas que invierten aquí o empresas españolas que exportan o invierten en Reino Unido.</p>
<p><strong>Usted tiene experiencia en Reino Unido, pero antes estuvo trabajando en el contexto de la UE, ¿encuentra diferencia de la forma de entender la comunicación de estos países o es similar?</strong></p>
<p>Ahora mismo el trabajo de las instituciones europeas en el sector digital es impresionante. Su compromiso con la audiencia es fantástico.</p>
<p><strong>Volvemos al tema <em>brexit</em> o tema referéndum como hito de comunicación. Dentro de la comunicación que se hizo ¿cómo fue la campaña en España? ¿Cuál es el papel de la embajada en una campaña electoral de tanto calado?</strong></p>
<p>Durante la campaña electoral no tenemos ningún papel. Tenemos reglas muy estrictas de todas las funciones y de la embajada para evitar posicionarnos políticamente. Antes de la campaña tuvimos un papel importante para aumentar el porcentaje de británicos residentes para que se registraran para votar, trabajando con otras entidades como socios para aumentar el impacto, sean medios, la cámara de comercio, colegios, organizaciones, redes sociales, etc. Todo esto cambia a tal velocidad que ahora mismo el ministerio tiene más de 300 cuentas de Twitter, 270 cuentas de Facebook, más de 100 blogueros, más de siete millones de seguidores… Yo tengo varios miles de seguidores, también es el caso de los embajadores en Egipto y en Turquía.</p>
<p>El cambio en el perfil de los embajadores y embajadas es un cambio radical en nuestras posibilidades de comunicación. Somos más cercanos y accesibles, y tenemos esta posibilidad de intercambio. Es comunicación en el buen sentido de la palabra porque hablamos y escuchamos. Por ejemplo, tras los atentados de Barcelona de este verano, no solo mandamos un mensaje a los británicos de la zona para advertir de los riesgos o dar consejos de cómo comportarse, sino también los británicos que están en la zona.</p>
<p><strong>¿Cuentan con una red que indique pautas de conducta en este tipo de casos, por ejemplo en casos de comunicación de crisis, o es más trabajo propio de la Embajada?</strong></p>
<p>Ambos. Por un lado, tenemos cada vez más formación en diplomacia digital con cursos de nuestra academia diplomática, dirigidos a los embajadores o a otros trabajadores, para que tengan conocimiento técnico y puedan desarrollar sus capacidades. Por otro, es un intercambio de experiencias entre embajadas para ver lo que funciona y lo que no funciona. También, desde Londres, cada día hay un mensaje de nuestro equipo de comunicación dentro del ministerio que da los mensajes del día. Londres nos inspira y nos informa, pero al final tenemos cierta autonomía para desarrollar nuestra diplomacia digital de la manera más apropiada para cada país y cada audiencia. Sería muy difícil para Londres hacer un proyecto que funcionara en todos los países. Se necesita un conocimiento local, el mercado digital aquí en España es diferente al de Portugal, tenemos que ser conscientes de las diferencias culturales, políticas y empresariales.</p>
<p><strong>En muchas situaciones las embajadas deben mantener cierta neutralidad porque no representa ningún partido sino a las instituciones del gobierno, ¿es difícil para ustedes mantener esa neutralidad?</strong></p>
<p>En nuestro caso, forma parte de la cultura de servicio público británico, que es muy imparcial. No tenemos embajadores políticos y creo que esto es un distintivo de calidad de nuestro sistema. Forma parte de nuestro ADN como país. Pese a todo, en ocasiones, la única frustración es que durante los periodos de elecciones no podemos hacer todas las acciones que quisiésemos. Ya que, durante unas semanas, tenemos que ser un poco más prudentes.</p>
<p><strong>¿Qué peso juega el departamento de comunicación?</strong></p>
<p>El equipo de comunicación participa en todo lo que hago. Estamos hablando constantemente. Día a día están en contacto con los medios o poniendo un tuit o un post en Instagram. Forma parte de nuestro trabajo, estamos aquí para informar de nuestra labor como embajada. El equipo de comunicación tiene relación directa y constante con los medios de comunicación con prensa y televisión. Creo que tenemos un equipo de alta calidad y proporcionado que supone un gran respaldo para la embajada.</p>
<p><strong>Hemos estado hablando mucho de redes y comunicación pero claro con Twitter e Instagram vemos a menudo que saltan polémicas, encontronazos o meteduras de pata, ¿ha tenido alguna que nos pueda confesar?</strong></p>
<p>¡Muchas no, claro! (Risas) Hay que ser prudente, yo cometo errores a veces, pero afortunadamente, tengo a mi equipo para ayudarme cuando creo que algo puede suceder.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Brexit, el acomodo de Reino Unido en una UE en horas bajas</title>
		<link>https://compolitica.com/brexit-el-acomodo-de-reino-unido-en-una-ue-en-horas-bajas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jun 2016 16:20:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Vicente rodrigo, @_VRodrigo, Public Affairs Manager, Weber Shandwick Este mes de junio conocemos por fin el resultado de una de las más recientes fricciones entre la Unión Europea y el Reino Unido. No es, ni con mucho, la primera vez en que el debate público británico cuestiona la vinculación de su país a las instituciones comunitarias. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Vicente rodrigo</strong>, <a href="https://twitter.com/_vrodrigo?lang=es">@_VRodrigo</a>, Public Affairs Manager, Weber Shandwick</p>
<p>Este mes de junio conocemos por fin el resultado de una de las más recientes fricciones entre la Unión Europea y el Reino Unido. <strong>No es, ni con mucho, la</strong> primera<strong> vez en que el debate público británico cuestiona la vinculación de su país a las instituciones comunitarias</strong>. Durante la campaña electoral de 1974, previa a la incorporación del Reino Unido a la Unión Europea, el laborista Harold Wilson prometió una renegociación de las condiciones de entrada del país a la por entonces Comunidad Económica Europea. Pese a los términos previamente acordados, las instituciones comunitarias hicieron las cesiones pertinentes para que Wilson ganase el sí en el referéndum, que se saldó con un 63% de los votos afirmativos.</p>
<p>El <em>premier</em> británico <strong>David Cameron</strong> ha decidido jugarse gran parte de su capital político en la cuestión del Brexit. Escorado por el empuje del eurófobo <strong>Nigel Farage</strong> en las urnas (en las últimas elecciones se hizo con el 12% de los votos), Cameron apostó por hacer del Brexit uno de los puntos centrales de su campaña electoral, comprometiéndose a negociar un marco diferente para el Reino Unido en la Unión. Una mayoría absoluta inesperada y una negociación europea por la vía rápida auguraba un camino fácil que, sin embargo, las encuestas no hacen más que complicar.</p>
<p>La retórica ha variado en tres principales escalas: la oficialista, a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE y encabezada por el primer ministro David Cameron; la previsible crítica feroz de Nigel Farage, anclada en postulados que conducen a la polarización y al enfrentamiento, con una retórica dura, poco racional y poco objetiva pero con una gran capacidad de adhesión en un momento en que los británicos se preocupan por su futuro; y por último, la de mayor calado épico, encabezada por el conservador Boris Johnson, que postula su candidatura al liderazgo de los tories en caso de un estrepitoso fracaso de Cameron en esta contienda. Su campaña apela a la emoción, exhortando a los británicos ser “los héroes de Europa” frente a lo que considera un imperio muy alejado de los intereses de la City.</p>
<p>Se percibe, no obstante, y con más ahínco que en otras ocasiones, <strong>un hartazgo institucional</strong> y ciudadano ante lo que muchos consideran un -enésimo- trato de favor desproporcionado. El Parlamento Europeo ha recogido intensos debates con posturas muy críticas al Reino Unido desde prácticamente la mayoría de grupos parlamentarios. Por otro lado, <strong>el Brexit ha sido un tema paneuropeo que se ha debatido en los 28 Estados miembros y más allá</strong>; la maquinaria diplomática británica, por su parte, ha cuidado de que la imagen de su Gobierno no se vea perjudicada en terceros países, moderando su discurso en los países más europeístas.</p>
<p>El voto, en cualquier caso, lo determina esta vez la afluencia a las urnas; según las encuestas, <strong>el electorado más joven es el más europeísta, pero también el menos proclive a votar</strong>. Los sondeos de opinión coinciden en destacar la importancia del rango de edad correspondiente a los 18-35 años, un electorado de casi 16 millones de ciudadanos británicos. Una vez más, el factor generacional determina la forma en que los ciudadanos perciben a la Unión Europea en un momento de inquietud por mantener los estándares de bienestar.</p>
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		<title>Presentación del estudio de ACOP sobre la comunicación pública de las embajadas</title>
		<link>https://compolitica.com/presentacion-del-estudio-de-acop-sobre-la-comunicacion-publica-de-las-embajadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Sep 2015 15:25:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2015]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Embajada de Reino Unido en Madrid acogió la presentación del Estudio sobre comunicación online de las Embajadas internacionales en España desarrollado por ACOP . Dicho estudio analiza el estado de las redes y plataformas online de las Embajadas y Consulados internacionales con presencia en España. Pablo Cuesta, responsable del estudio, expuso las principales conclusiones y retos a la hora de desarrollar una [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La Embajada de Reino Unido en Madrid acogió la presentación del Estudio sobre comunicación online de las Embajadas internacionales en España desarrollado por ACOP .</p>
<p><figure id="attachment_5122" aria-describedby="caption-attachment-5122" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://compolitica.com/wp-content/uploads/IMG_0512.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-5122" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/IMG_0512-300x202.jpg" alt="Pablo Cuesta, responsable del estudio, durante la presentación" width="300" height="202" /></a><figcaption id="caption-attachment-5122" class="wp-caption-text">Pablo Cuesta, responsable del estudio, durante la presentación</figcaption></figure></p>
<p>Dicho estudio<strong> analiza el estado de las redes y plataformas online de las Embajadas y Consulados internacionales con presencia en España.</strong></p>
<p><strong>Pablo Cuesta,</strong> responsable del estudio, expuso las principales conclusiones y retos a la hora de desarrollar una comunicación efectiva desde las delegaciones internacionales. Del mismo modo, Gonzalo Maldonado, <em>digital manager</em> de la Embajada de Reino Unido en Madrid comentó las líneas principales de trabajo desde el departamento de comunicación de la Embajada británica y sus objetivos estratégicos.</p>
<p>En el acto participaron además el Excmo. Sr. Simon Manley, embajador de Reino Unido en España; y David Redoli, presidente de ACOP .</p>
<p>Puedes descargar el estudio pinchando sobre el siguiente botón.</p>
<p><a href="https://compolitica.com/wp-content/uploads/EstudioACOPEmbajadas.pdf"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-5121 aligncenter" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/Boton-Descargas-300x66.png" alt="Boton-Descargas" width="300" height="66" /></a></p>
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		<title>Comunicación y Referéndums: Lecciones del caso escocés</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 05:59:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El referéndum sobre la independencia de Escocia tuvo en vilo a media Europa. Estaba en juego mucho más que la unidad del Reino Unido, también el propio proyecto europeo, poniendo en jaque la actual arquitectura institucional e insuflando renovadas energías a otros movimientos secesionistas. Finalmente, los ciudadanos escoceses decidieron democráticamente y de forma cívica, que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>El referéndum sobre la independencia de Escocia tuvo en vilo a media Europa. Estaba en juego mucho más que la unidad del Reino Unido, también el propio proyecto europeo, poniendo en jaque la actual arquitectura institucional e insuflando renovadas energías a otros movimientos secesionistas. Finalmente, los ciudadanos escoceses decidieron democráticamente y de forma cívica, que quieren seguir perteneciendo al Reino Unido. Europa, con sus instituciones y líderes nacionales a la cabeza, respiraban tranquilos, ¿pero hasta cuándo? A lo largo del presente artículo, el autor ahonda en el momento y pulsión que vive la política y el relato político en el viejo continente.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Pau Solanilla</span>,consultor internacional y autor del libro “<em>Europa en tiempos de cólera</em>”.</p>
<p>El resultado escocés da oxígeno al enfermo, pero para nada cura la enfermedad que corroe Europa y a sus gobiernos, que no son capaces de seducir y generar adhesión entre sus ciudadanos. Más allá del contexto local en el que se ha desa­rrollado en referéndum escocés, la realidad es que la Europa política está enferma. Lo escribí prolijamente y lo publiqué en 2010 en mi libro “<em>Europa en tiempos de cólera</em>” (Ed. El Cobre), donde describía cómo Europa y los Estados Nación han perdido, desde hace años, la batalla de la comunicación ante un contexto crecientemente complejo. Las causas son complejas y profundas, la UE padece de anorexia política, y una falta de ideas y estrategia comunicativa. Europa no tiene un storyte­lling, cuando sabemos bien que –como dice Lakoff- “el enmarcado tiene que ver con e­legir el lenguaje que encaja en tu visión del mundo. Pero no tiene solo que ver con el lenguaje. Lo primero son las ideas. Y el lenguaje transmite esas ideas, evoca esas ideas ”.</p>
<p>Sabemos bien que un buen relato tiene que ser lúdico, sensorial y emocional, cargado de sentido, didáctico, nemotécnico y favorecer la cohesión, la participación y la interactividad de sus destinatarios . Un relato sostenido que hay que crear, planificar, nutrir, proteger y actualizar permanentemente en una estrategia multimedia y multisoporte. Algo que hacen mucho mejor los movimientos políticos y sociales disruptivos y soberanistas que las instituciones nacionales y europeas.</p>
<p>Los éxitos del pasado no garantizan los éxitos del futuro, y los ideales movilizadores de un proyecto político tienen que renovarse, poniendo en valor unos valores y unas ideas determinadas, para expresarlas con valentía, firmeza y claridad, acompañándolas de políticas ambiciosas, coherentes y posibles. En momentos de incertidumbre, es además necesario, una nueva ética de la política que se haga cargo del estado de ánimo de la gente. Una estrategia de comunicación política donde el mensaje sea también emocional, pero la mayoría de gobernantes acreditan una actitud desesperadamente conservadora, de contención de daños, de prudencia extrema, incompatible con un mundo que requiere nuevas actitudes y aptitudes para proponer proyectos movilizadores.</p>
<p>El referéndum escocés es una buena muestra de ello. El debate en los dos últimos años ha sido amplio, intenso, rico en discusiones acaloradas, e incluso amenazas veladas. Ante el empate virtual final de las encuestas, en el gran debate final, se apreciaron bien las dife­rencias en las campañas de comunicación política. “Es nuestro momento”, proclamaba apasionadamente el independentista y mi­nistro Principal de Escocia, Alex Salmond. Su oponente, Alister Darling, exministro del Tesoro en el Gobierno de Gordon Brown adver­tía: “es una decisión de la que no hay vuelta atrás”. La ilusión y la pasión de Salmond, frente a la estrategia del miedo y el conservadurismo del laborista unionista Darling.</p>
<p>Parecía que Reino Unido y Europa se asomaban al borde del precipicio ante el avance del “sí”, y la incapacidad de Cameron de ofrecer y convencer con un proyecto potente, creativo y audaz que diera respuestas al anhelo de autogobierno del pueblo escocés. En el último momento emergió la política de altura. El ex Premier británico Gordon Brown, salió de su retiro para insuflar renovados aires a la campaña del “no”. Sus discursos potentes, apasionados y bien estructurados, fueron el empujón decisivo para la clara victoria del “no”, demostrando la importancia de transmitir ideas, relatos emocionales y propuestas creíbles.</p>
<p>El referéndum escocés nos enseña algunas cosas. Los escoceses no han votado de forma impulsiva, sino reflexiva, pensada e informada, tras un proceso de discusión vivo y complejo que ha durado dos largos años. Un ejemplo de participación que refuerza la legitimidad de las instituciones, pese al miedo de algunos en dejar participar a los ciudadanos. Ese es precisamente el principal déficit de la política de hoy: el déficit de espacios de discusión y participación donde políticos, organizaciones y ciudadanos confronten ideas, programas y propuestas para construir nuevas coherencias, esto es, reconciliar de nuevo destino y convicciones. Votar cada cuatro años ya no es suficiente.</p>
<p>Cataluña es la próxima estación de ese tren, y lamentablemente en España no somos ni tan democráticos, ni tan maduros, ni tan inteligentes como el Reino Unido. El ruido, las amenazas y la confrontación pesan más que los proyectos y las ideas. Una pena porque eso pasa factura a todos, los que creen que ganan, los que se sienten agraviados, y los que tendemos puentes sin conseguirlo, alimentando el conflicto todavía más y poniendo en peligro lo más valioso de una sociedad, la convivencia.</p>
<p>Decía Jean Monnet, «Europa nunca ha exis­tido. ¡Debe ser creada!». Todavía hoy, más de sesenta años después, mantiene todo su valor. Nuestros sistemas políticos son siempre realidades inacabadas, proyectos que hay que completar con nuevos y renovados mecanismos de participación y rendición de cuentas –<em>accountability</em>-, manifiestamente mejorables. Para ello, hay que reforzar tanto los elementos racionales –las ventajas materiales-, como los elementos emotivos –el sentimiento de pertenencia-, ya que ambos han sufrido un deterioro importante en los últimos años.</p>
<p>En España, no estamos precisamente desplegando un ejemplo de pedagogía política que permita seducir y persuadir de las bondades de un proyecto común. Tiene más prestigio la defensa de los intereses particulares que la conciliación de los intereses de todos, con la ausencia de un verdadero diálogo político. Las instituciones y la política parecen no comprender, que nos encontramos ante el fin de la jerarquía como único principio ordenador de la sociedad. La obsesión por el orden jerárquico, por las competencias exclu­sivas, por controlar todo lo que pasa, conduce al bloqueo del sistema. Es por ello que la comunicación política hoy tiene que ver en gran medida con un lenguaje que sea capaz de hacerse cargo de lo nuevo, explorando a fondo posibilidades, oportunidades y compromisos para llegar a una síntesis común. Liderar se corresponde más con una estrategia de ordenación selectiva, diseñando políticas y mecanismos innovadores, y aceptando que el unilateralismo político no es ya posible. En la actualidad, no hay soluciones que no estén asociadas a la gestión de la complejidad, asumiendo la coexistencia de procesos, tensiones y movimientos plurales que no pueden ser reducidos a un único eje dominante.</p>
<p>La política es en buena parte comunicación, y ésta no es una cuestión de cantidad, sino de calidad y credibilidad. La verdadera comunicación es aquella que está basada en una conversación, y como una de las condiciones necesarias para el progreso de las sociedades. Si como afirma Jurgen Habermas “la legitimidad de la ley depende en último término de un acuerdo comunicativo”, entonces necesitamos urgentemente una nueva estrategia de comunicación política que refuerce la legitimidad de nuestro sistema político. Y para ello, no hay que inventar sin embargo nada excepcional, sino liberar el potencial de la crea­tividad política y social que existe de nuestra sociedad.</p>
<p>1 “Enmarcar para recuperar el discurso político”. <em>No pienses en un elefante</em>. George Lakoff. 2007. Ed Complutense. 2 <em>Será mejor que lo cuentes</em>. Antonio Núñez. Ed Empresa activa, 2007.</p>
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		<title>La política simbólica y Mrs Thatcher</title>
		<link>https://compolitica.com/la-politica-simbolica-y-mrs-thatcher/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 20:25:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La diplomacia pública ha ganado espacio en los estudios de comunicación política internacional en los últimos años. La creación del Alto Comisionado para la Marca España, el peso de la diplomacia pública en el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS en sus siglas en inglés), la sucesión de grandes eventos en Brasil o la fuerte [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>La diplomacia pública ha ganado espacio en los estudios de comunicación política internacional en los últimos años. La creación del Alto Comisionado para la Marca España, el peso de la diplomacia pública en el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS en sus siglas en inglés), la sucesión de grandes eventos en Brasil o la fuerte inversión de los países del Golfo Pérsico en internacionalizar sus ciudades son buenos ejemplos de cómo la comunicación ha asumido una función fundamental en las relaciones internacionales.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Karen B. Sanders</span>, Catedrática de la Universidad CEU-San Pablo (Madrid) y presidenta de ACOP.</p>
<p>El funeral de la baronesa Thatcher se celebró el 17 de abril 2013 en el suntuoso escenario de la catedral de San Pablo. Por primera vez desde la muerte de Churchill en 1965, la Reina Isabel II asistió al funeral de un primer ministro.</p>
<p>En los días previos al funeral, los analistas y los políticos, los periodistas y los ciudadanos sólo se pusieron de acuerdo en una cosa: amarla u odiarla. Margaret Thatcher había transformado el país en los 11 años de poder desde el 10 Downing Street. La primera mujer que llegó a ser primer ministro, la que más tiempo ocupó el puesto en el siglo XX, y la que ganó tres elecciones consecutivas había encontrado al Reino Unido con un 18% de inflación, una pérdida de 900.000 días al mes por las huelgas y un convencimiento colectivo de que los políticos sólo podían gestionar bien el declive gradual del país.</p>
<p>Desde que ganó las elecciones de 1979 hasta su dimisión como primera ministra en 1990 (nunca perdió una elección), se puso a cambiar las reglas del juego económicas y sociales de una nación cansada y desanimada. Priva­tizó grandes sectores de la economía, frenó el poder de los sindicatos y liberalizó el mercado financiero. Transformó el clima del país y no sólo el tiempo, algo que pocos políticos logran hacer.</p>
<p>Sin embargo, los cambios que introdujo dejaron también una estela de miseria, sobre todo, en el norte de Inglaterra. Para muchos, las reformas de Thatcher representaban una ideología social-darwinista de la ley del más fuerte donde los valores de la comunidad, de la sociedad, no existían.</p>
<p>Thatcher vino a ser más que una persona. Se convirtió en un símbolo, creó un “ismo” y, hasta sus enemigos políticos más acérrimos, como el laborista Roy Hattersley, confesaron en los días después de su muerte el 7 de abril 2013, que en los libros de la historia británica merecerá más que unas líneas, como la ma­yoría de los líderes políticos, sino varias páginas.</p>
<p>La historia de Margaret Thatcher encapsula la política entendida tanto como una actividad instrumental, orientada a la consecución de fines, como una actividad expresiva, orientada a la presentación al público de las acciones del estamento político.</p>
<p>El politólogo norteamericano, Murray Edelman (1919-2001), fue uno de los primeros estudiosos en hacer esta distinción. Entendía la existencia y la necesidad tanto de la política instrumental como de la política expresiva cargada de una fuerza dramatúrgica y simbólica que comunica los valores del proyecto político, una visión del mundo y estimula las emociones que crea relaciones con los ciudadanos.</p>
<p>Los grandes líderes siempre han tenido una sensibilidad para los símbolos, la acción simbólica, y una capacidad para utilizarlos para comunicar con su público: Gandhi y su rueca hablaba de su identificación con el pueblo rural que componía la mayoría de la población india; al asistir al final mundial de rugby en 1995 vestido del jersey <em>springbok</em>, atuendo del equipo nacional dominado por los <em>Afrikaans</em>, Nelson Mandela, presidente de Sudáfrica y todo un símbolo del sufrimiento africano y de grandeza moral, retrataba un nuevo país donde el lema “Un Equipo, Un País” podría ser una realidad.</p>
<p>Los líderes políticos son de hecho símbolos en sí mismos. Son fabricadores de símbolos y de una iconografía de ellos mismos, sus partidos y sus políticas. Presidentes, primeros ministros, gobiernos y oposiciones pueden hacer uso del repertorio simbólico que sus tradiciones históricas y culturales ponen a su disposición, rehaciéndolas o inventándolas para cada nueva generación.</p>
<p>En la edad de la <em>mediápolis</em> (término acuñado por Roger Silverstone de la <em>London School of Economics</em>) puede parecer que la realidad de la política como actividad humana, como el arte y la ciencia del gobierno, como el ejercicio del poder, desaparece sobre el horizonte de nuestro entendimiento. Las noticias están pobladas con historias de los políticos como héroes o casi siempre villanos; la creación y la gestión de las imágenes, del <em>storytelling</em>, por los políticos y sus asesores parecen desplazar el hecho de la acción humana real y significativa que es el motor de la política.</p>
<p>En aras de una autenticidad falsamente entendida, algunos políticos caen en la ten­tación de descuidar la política simbólica. Aquí se detecta la presencia de una falsa dicotomía: una política de hechos o una política de imágenes. Sin embargo, no es cuestión de una u otra; “discreción” o “exhibicionismo” como el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, sugirió en su respuesta en el Congreso a una pregunta de la oposición el 17 de abril 2013. Como entendía Thatcher, la política no deja de ser real porque utilice símbolos. Las dos pueden, y deben, existir. Y, de hecho, la seña de un gran político, de un líder, es que sepa hacer combinar las dos.</p>
<p>Para algunos comentaristas, como Charlie Beckett del <em>LSE</em>, no es exagerado afirmar que Margaret Thatcher transformó la comunicación política en el Reino Unido. Fue pionera en la contratación de los servicios de expertos de comunicación del mundo de la publicidad y de relaciones públicas. Dio importancia a la creación de una iconografía propia, inequívocamente suya: el bolso, las perlas, los trajes azules, el peinado y la voz, todo tan bien representado por Meryl Streep en la película <em>Dama de Hierro</em>.</p>
<p>La voz no fue una casualidad. Informada que tenía una voz estridente, asistió a clases de elocución para bajarla. Empleó los servicios de un experto de relaciones públicas, Gordon Reese, para transformar su apariencia personal. Para la campaña de 1979, la primera, contrató los servicios de Saatchi y Saatchi. La empresa de publicidad introdujo un nivel de sofisticación publicitaria desconocido hasta entonces en la política británica y para la campaña ella no tuvo reparo en participar en los eventos mediáticos, oportunidades visuales para construir su narrativa de mujer fuerte y decisiva.</p>
<p>Ya para la campaña de 1983, los conservadores habían contratado un director de marketing y habían entrado de lleno en el mundo de marketing político y de la gestión de los medios. Asesorada por un jefe de prensa, Bernard Ingham, beligerante y totalmente fiel a su persona, y ayudada por una prensa dominada por la derecha, Thatcher logró proyectar un discurso político claro, duro y muy divisivo. Sus frases más famosas: “The Lady’s not for turning” en relación con sus políticas económicas; ”No, No, No”, en relación con la propuesta europea federalista de Jacques Delors, plasmaron la fuerza de un proyecto político implacable, sin piedad para los titubeantes o temerosos. Su respuesta a la toma de las Malvinas en 1982 por orden del ge­neral Galtieri y su política hacia el comunismo, que le ganó el apodo de la “Dama de Hierro” de un periodista ruso, consolidaron la realidad y la imagen de una mujer con una voluntad férrea.</p>
<p>A pesar de su adopción de las artes <em>presentacionales</em> del marketing político, nadie diría de Thatcher que encarnaba el <em>spin</em>, la <em>política presentacional</em>, que vino a ser asociado con los años de Tony Blair y también con la supuesta prevalencia de la apariencia sobre la sustancia. Aunque las condiciones pueden haber potenciado la fuerza y necesidad de la política simbólica, Thatcher mostró que esto no iba reñido con las posibilidades de la autenticidad en la política. De hecho, la presentación de la autenticidad sigue siendo un objetivo necesario para los políticos y el hecho que sea presentada no la convierte en algo falsa.</p>
<p>Una de las posibles claves para entender por qué Mrs. Thatcher, a pesar de la crítica y hostilidad que provocó, logró la admiración incluso de sus detractores es expresada por el gran periodista de <em>The Guardian</em>, Hugo Young, crítico y biógrafo de Thatcher (One of Us, 1993). Antes de su propia muerte en 2003, Young escribió un artículo sobre ella para ser publicado después de su fallecimiento. Publicado por primera vez el de abril 2013, Young escribió: “Creo que con mucho su mayor virtud… es lo poco que le importó si la gente le quería. Ella quería ganar pero no ponía mucha fe en la sonrisa rápida”.</p>
<p>Es decir, toda la parafernalia de la comunicación política -los sondeos, los <em>focus groups</em>, los psicográficos…- que empezó a utilizarse sistemáticamente por el Partido Conservador a partir de 1979, fue para ganar seguidores para sus políticas no para que ella fuera querida. En palabras de Young: “este es un estilo político, incluso una estética, que ha desaparecido de vista”. Margaret Thatcher fue, en definitiva, una político de convicción.</p>
<p>Venía de una familia modesta. Su padre tenía una tienda de ultramarinos y su madre, a quien prácticamente no mencionaba, era ama de casa. Venía de una zona de Inglaterra, Lincolnshire, muy vinculada con la tradición religiosa <em>no conformista</em>. Es decir, los grupos cristianos como los cuáqueres y los metodistas &#8211; la iglesia del padre de Thatcher-, que rechazaban la iglesia oficial, la anglicana, a favor de un cristianismo sin sacerdotes y obispos, más cercano al pueblo raso. De hecho, los metodistas habían sido muy activos en la defensa de los derechos de los trabajadores y en la creación de los primeros sindicatos de Inglaterra, algo que mencionó el Obispo de Londres en su homilía el día de su funeral.</p>
<p>Cuando fue elegida a la Cámara de los Comunes por primera vez en 1959 sólo un 4% de los diputados del Parlamento eran mujeres. Luchó y sobrepasó las expectativas pues­tas sobre la mujer de entonces desde que abandonó su pueblo natal de Grantham para estudiar química en la Universidad de Oxford y luego dedicarse a la vida política de Westminster.</p>
<p>Casi nunca volvió a Grantham, pero en una conferencia que dio en la iglesia londinense de St Lawrence Jewry en 1978, habló de cómo le había marcado. Dijo: “Muchas veces fuimos dos veces a la iglesia los domingos&#8230;, además de otras ocasiones durante la semana. Creemos que era malo dedicar demasiado tiempo al placer personal. Allí nos enseñaron a decidir por nosotros mismos y nunca tomar el camino fácil de seguir las muchedumbres”. Son palabras que definen bien su estilo político, un estilo que le ganó la adoración de unos, el odio de otros y la admiración de muchos.</p>
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		<title>Reino Unido mejora su imagen global</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jan 2013 21:56:38 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>De acuerdo con el<em> Nations Brand Index</em> (NBI), que evalúa la imagen de los 50 países con mayor liderazgo global, la celebración de los Juegos Olímpicos en Londres del pasado julio 2012 ha permitido que el país haya sido incluido, por primera vez desde que existe el índice, entre las 10 naciones con mejor imagen del mundo. Un estudio encargado por ‘<em>GREAT campaign</em>’, acción de marca-país emprendida por el gobierno británico en 2011 y que ha liderado la comunicación de los Juegos Olímpicos, revela que la evaluación positiva proviene de mercados clave para Reino Unido -como EE.UU., China, Japón y Rusia– y que el 75% de la audiencia que siguió la cobertura del evento deportivo, desearía conocer mejor Londres.  Los resultados, por tanto, afectan positivamente a dos sectores decisivos en tiempos de crisis: crecimiento de las posibilidades del comercio internacional y aumento potencial del turismo.</p>
<h2>Y Rusia también lo va a intentar</h2>
<p>El gobierno ruso acaba de aprobar el plan propuesto por Putin, precisamente el pasado mes de julio, para mejorar la imagen de la nación. El proyecto, de dos años de duración, comenzará en los próximos meses e incluye una gran variedad de actividades y proyectos, como acciones de cooperación humanitaria, mejorar la relación con los antiguos estados de la Unión Soviética y, siguiendo el ejemplo chino, multiplicar los centros de investigación y cultura en el exterior (en la actualidad cuenta con 59), e impulsar el aprendizaje de la lengua rusa. Esta última iniciativa se promueve con la finalidad de atraer al país jóvenes profesionales y estudiantes universitarios. El proyecto se une al ya iniciado por el Kremlin en 2005 con la creación de <em>Russia Today</em>, la cadena de televisión que emite desde Moscú en inglés, árabe y español con el propósito de difundir una ‘visión rusa’ de los acontecimientos internacionales.</p>
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