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	<title>Unión Europea archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>Unión Europea archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Los desafíos totalitarios de Hungría, el eterno quebradero de cabeza de la Unión Europea</title>
		<link>https://compolitica.com/los-desafios-totalitarios-de-hungria-el-eterno-quebradero-de-cabeza-de-la-union-europea/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 17:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Hungría]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La concentración de poderes en el ejecutivo húngaro con el pretexto de gestionar la pandemia del COVID-19 ha vuelto a colocar al gobierno de Viktor Orbán, una vez más, en el foco de la polémica</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/los-desafios-totalitarios-de-hungria-el-eterno-quebradero-de-cabeza-de-la-union-europea/">Los desafíos totalitarios de Hungría, el eterno quebradero de cabeza de la Unión Europea</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Cristina Cartes, <a href="https://twitter.com/cristina_cartes">@cristina_cartes</a>, mánager de Asuntos Públicos en Adigital</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La concentración de poderes en el ejecutivo húngaro con el pretexto de gestionar la pandemia del COVID-19 ha vuelto a colocar al gobierno de Viktor Orbán, una vez más, en el foco de la polémica</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El lunes 30 de marzo, el Parlamento húngaro aprobaba la llamada “Ley del Coronavirus” que permite al Ejecutivo gobernar por decreto durante tiempo ilimitado para gestionar la crisis del<br>COVID-19. Lo hacía gracias a la mayoría de 2/3 del partido del gobierno, Fidesz, en la Cámara. Esta ley no solo dota al gobierno de poderes ilimitados sin ningún tipo de control parlamentario, sino que además suspende todas las elecciones y dispone penas de prisión de hasta cinco años para los periodistas acusados de difundir información falsa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque nadie duda de que situaciones de emergencia requieren la aprobación de medidas extraordinarias, la falta de una cláusula de suspensión o límite temporal en la ley para poner fin a la concentración de poderes en el e­jecutivo es el aspecto más alarmante tanto para la oposición como para la prensa en Hungría. En el caso de este país, no se trata de un hecho aislado, sino de la construcción de un cimiento más para la edificación de la “democracia iliberal” que Viktor Orbán levanta desde hace ya diez años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una década lleva Orbán al frente del país ininterrumpidamente promoviendo cambios legislativos que han generado preocupación en organismos internacionales como el Consejo de Europa, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) o el Comité de Derechos Humanos de las Nacionales Unidas, además de entre miembros de la sociedad civil y académicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de estos años, la supermayoría de Fidesz en el Parlamento ha conseguido sacar adelante polémicos cambios constitucionales para limitar los poderes del Tribunal Constitucional y ampliar las competencias de los medios de comunicación de titularidad estatal, además de textos legislativos para adelantar la retirada de jueces y fiscales, para rebajar los mecanismos de supervisión de los procesos electorales o para autorizar la interceptación en masa de las comunicaciones de los ciudadanos en pro de la seguridad nacional.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/05/Tendecia1B_N49.jpg" alt="Viktor Orbán, primer ministro de Hungría" class="wp-image-13606" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/05/Tendecia1B_N49.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/05/Tendecia1B_N49-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/05/Tendecia1B_N49-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption>Viktor Orbán, primer ministro de Hungría</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Otras controvertidas medidas incluyen la restricción del acceso a información relativa al gobierno, reglas más estrictas para las Universidades extranjeras, violaciones reiteradas de la libertad de asociación, de conciencia y culto, así como disposiciones que contemplan penas de cárcel para los individuos o grupos que ayudan a los inmigrantes irregulares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se suma un estudiado discurso de odio del gobierno hacia minorías, refugiados e inmigrantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hay algo que no ha cambiado a lo largo de estos diez años es, desgraciadamente, la tímida reacción de la Unión Europea. Más concretamente, de la Comisión y del Consejo. El Parlamento Europeo ha sido, sin ninguna duda, la institución más activa a la hora de analizar y denunciar la deriva autocrática del gobierno húngaro desde 2010. De hecho, en 2018, la Eurocámara activaba, de acuerdo con sus prerrogativas y por primera vez en la historia, el artículo 7.1 del Tratado de la Unión Europea al aprobar un exhaustivo informe que constataba la existencia de un riesgo claro de violación grave por parte de Hungría de los valores en los que se fundamenta la Unión. El Parlamento abría la puerta a la conocida como “opción nuclear” que podría desencadenar en la suspensión del derecho de voto de Hungría en la Unión Europea. Si bien para ello se necesita la unanimidad en el Consejo Europeo que ha sido incapaz de prevenir y condenar la deriva autoritaria del gobierno húngaro. Por su parte, la Comisión, que sí decidió activar el artículo 7 del Tratado en el caso de Polonia, apenas pasa de los procedimientos de infracción y de comunicados de prensa en los que incluso evita pronunciar el nombre del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos días es muy habitual leer que la ausencia de una respuesta económica y fiscal coordinada de la Unión Europea a la crisis del coronavirus terminará con ella. O que la ausencia de una respuesta firme ante los desvaríos totalitarios de Orbán lo hará. Personalmente, no creo que ni lo uno ni otro lo consigan. Sí lo harán la decepción generalizada y la pérdida de confianza en la razón de ser del proyecto europeo, supuesto abanderado de la protección del Estado de derecho y los derechos fundamentales en el mundo.</p>
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		<title>El protocolo del adiós</title>
		<link>https://compolitica.com/el-protocolo-del-adios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2020 21:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La salida de Reino Unido de la Unión Europea ya es un hecho</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">La salida de Reino Unido de la Unión Europea ya es un hecho</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Diana Rubio, <a href="https://twitter.com/driecel">@driecel</a>, Consultora en protocolo y eventos. Directora de <a href="https://twitter.com/protocoloimep">IMEP</a>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de este contexto, tienen un lugar protagonista de manera indirecta el ceremonial y el protocolo, herramientas estratégicas desconocidas para muchos, pero necesarias para dar solemnidad y potenciar la comunicación no verbal de instituciones públicas y privadas. Sin embargo, son los símbolos y concretamente las banderas, en quienes han recaído la histórica labor de escenificar el mensaje de la salida de Inglaterra de la Unión Europea. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos emblemas estatales, se encuentran exhibidos a modo representativo de las naciones que conforman la Unión Europea, en sus diferentes sedes, colocadas en orden según el alfabeto de cada nación, el cual se inicia por el país que preside en ese semestre la Comisión, colaborando en la tarea de dar formalidad a los espacios y hacer reconocibles hacia la ciudadanía, quienes conforman esta organización. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La retirada de banderas de Reino Unido en la Unión Europea y viceversa, han dado lugar a multitud de especulaciones acerca del apoyo o no de esta causa y de diversas fórmulas que como se puede comprobar a continuación, comunica mensajes muy diferentes. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47.jpg" alt="" class="wp-image-13460" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/03/Tendencia1B_N47-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Unión Europea ha optado por obviar cualquier protocolo preestablecido a la hora de tratar las banderas de sus estados miembros, sin cuerpo militar presente ni himnos que valgan, utilizando en su lugar a dos funcionarios de la organización para retirar la bandera inglesa de la fila en la que están representados todos los países miembros. En el exterior de las sedes, han arriado las banderas del país de la misma manera, sin pompas ni boatos posibles, lo que puede derivar en una muestra de aflicción, de que no es momento de celebraciones, sino de analizar la situación y poner un punto y aparte. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Reino Unido por el contrario, optaron por una gran fiesta donde a través de un videomapping, una cuenta atrás que nos recordaba a la de nochevieja daba lugar a la aparición estelar de la bandera de la Union Jack entre vítores y celebraciones por todo el país. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el más significativo y fiel a lo establecido en normativas y tradiciones protocolarias ha sido el acto llevado a cabo en Gibraltar, dominando la solemnidad propia de respeto a la banderas, a las que se les rinde honores a la hora de arriarlas o izarlas. En este territorio, arriaron la bandera de la Unión Europea mientras sonaba el himno de la UE para posteriormente izar la bandera de la Commonwealth, con los acordes de fondo del himno inglés, <em>«Good save the Queen»</em> en el que la corrección ha sido un valor en alza. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como curiosidad, cabe recordar que el himno de la Unión Europea es el denominado “Himno de la alegría”, una peculiaridad digna de tener en cuenta en un momento donde resalta todo lo contrario. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto y como se puede observar, las opiniones acerca del <em>brexit </em>son dispares y dan lugar a muchas reflexiones, siendo estos actos protocolarios en mayor o menor medida llevados a cabo en este proceso de ruptura un claro ejemplo de la situación actual que este procedimiento ha comenzado una nueva etapa llena de preguntas, incertidumbres y emotividad. </p>
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		<title>La historia y el recorrido del brexit</title>
		<link>https://compolitica.com/la-historia-y-el-recorrido-del-brexit/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jan 2020 17:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Boris Johnson]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones británicas]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Theresa May]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las elecciones británicas del pasado diciembre arrojan la primera certeza tras años de incertidumbre: el Reino Unido será el primer país en salir de la Unión Europea y lo hará al finalizar enero.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Carlos Canino, <a href="https://twitter.com/ccanino?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@ccanino</a>, economista y jurista</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones británicas del pasado diciembre arrojan la primera certeza tras años de incertidumbre: el Reino Unido será el primer país en salir de la Unión Europea y lo hará al finalizar enero. Este hito nos da la excusa perfecta para hacer un balance de cómo hemos llegado aquí e intentar así aprender algunas lecciones de este largo y tedioso proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En junio de 2016 los británicos decidieron a través de un referéndum que el país debía dejar de ser un Estado miembro de la UE. La campaña oficial euroescéptica consiguió obtener la confianza de una exigua, pero suficiente mayoría de los ciudadanos. Su mensaje de <em>Take back control</em> a pesar de su sencillez o, más probablemente, a causa de ella, resonó con fuerza en el electorado, que vio en el <em>brexit </em>una oportunidad para dar solución a muchos de los problemas que les angustiaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era para menos. Frente al mensaje de la campaña pro-UE, casi reducida a insistir en el daño económico que sería dejar la Unión, la campaña del <em>brexit </em>era una máquina de repartir optimismo. El Reino Unido con el <em>brexit </em>no solo ganaría control pleno sobre sus leyes, su política migratoria y su dinero, sino que además compensarían cualquier posible perjuicio económico de la salida de la UE con la firma de innumerables nuevos acuerdos comerciales con EE. UU., China, Australia y quien hiciera falta, ahora sin necesidad de pedir permiso a Bruselas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El <em>brexit </em>compensaría cualquier posible perjuicio económico de la salida de la UE con la firma de innumerables nuevos acuerdos comerciales</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Para sorpresa de la opinión pública y, de hecho, también de los propios euroescépticos, <em>Leave </em>ganó la consulta. De repente, todas esas promesas que se hicieron de forma irreflexiva, muchas de ellas incompatibles entre sí y para las que no había nada remotamente parecido a un plan, debían llevarse a cabo. La incapacidad del Partido Conservador de aceptar la existencia de esas incompatibilidades y <em>trade-offs</em> que negaron durante la campaña será lo que bloqueará la política británica durante tres años.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1.jpg" alt="" class="wp-image-13255" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2B_N45-1-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Cerrarse las puertas a uno mismo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El revés sufrido por el gobierno de David Cameron con el resultado del referéndum de 2016 le llevó a dimitir inmediatamente. Theresa May salió victoriosa de la subsiguiente carrera por el liderazgo <em>tory </em>y en julio de ese mismo año le relevó al frente del Nº10 de Downing Street con una misión clara: cumplir el mandato de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Pero una cosa es el qué, que estaba más o menos claro, y otra muy distinta el cómo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las intervenciones de May durante la campaña del <em>brexit </em>se podía ver que era, como mínimo, consciente de que dejar la UE implicaba ciertas renuncias y por ello acabó votando <em>Remain</em>. Para el sector euroescéptico de su partido (el European Research Group o ERG) el mero reconocimiento de que el <em>brexit </em>no fuera del todo perfecto ya era un problema, pero que votara <em>Remain </em>sería un pecado que May jamás podría purgar dijera lo que dijera e hiciera lo que hiciese.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Medios y políticos euroescépticos comenzaron una campaña de presión abrasadora presionando a May para que iniciara cuanto antes el proceso de salida. Estaban eufóricos por su victoria, tenían prisa y cualquier día que pasara sin avances lo percibían como señal de la falta de compromiso de May con la causa.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El objetivo era que el Reino Unido estuviese fuera de las fronteras comunitarias, con una clara frontera con la UE</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En enero de 2017 la Primera Ministra dio en Lancaster House el que, en perspectiva, es probable que haya sido el discurso más influyente en todo el proceso del <em>Brexit </em>y el segundo mayor error de May. En él fijó las líneas maestras de la negociación y la propuesta del gobierno para la relación futura entre el Reino Unido y la UE. Con el objetivo de calmar las presiones euroescépticas y mostrar su nuevo pedigrí <em>brexiteer </em>se comprometió a que el Reino Unido saldría no solo de la Unión sino también dejaría de participar en el Mercado Único y abandonaría la Unión Aduanera. Una relación más distante con la UE que la que tienen actualmente países como Suiza, Ucrania e incluso Turquía. Una <em>ex-remainer </em>comprometiéndose a un <em>brexit </em>objetivamente duro. Una ventana de Overton a la inversa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arrastrada por presión euroescéptica y aún sin un plan claro más allá de saber lo que no quería, en marzo May pidió a los Comunes iniciar el proceso del Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea que prevé la salida de un Estado miembro, quienes lo aprobarían con una abrumadora mayoría con el apoyo tanto de los Conservadores como los Laboristas y con esta activación empezó a correr el plazo de dos años que da el Tratado para llegar a un acuerdo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45.jpg" alt="" class="wp-image-13257" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2C_N45-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption>Theresa May</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">May cometió entonces su mayor error de cálculo político y decidió convocar elecciones en junio con el fin de ampliar la pequeña mayoría absoluta parlamentaria <em>tory </em>y poder negociar con un mayor margen de maniobra. La jugada le salió catastróficamente mal y, debido a una muy buena campaña del laborista Corbyn, acabó perdiendo la mayoría en el Parlamento. Su gobierno pasaría a depender ahora del Partido Unionista Democrático (DUP) de Irlanda del Norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esas elecciones de junio el liderazgo de Theresa May será un auténtico via crucis que le acabará forzando a dimitir solo dos años más tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera ministra, que hasta entonces solo había tenido que centrar sus esfuerzos en satisfacer las demandas del sector euroescéptico de su partido, tenía ahora que garantizar también el apoyo del DUP y la aceptación de quien no deja de ser su verdadero interlocutor en las negociaciones, la UE. Una triangulación, como veremos, imposible.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Trazando fronteras</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Se ha mencionado que la principal demanda del ERG, simplificando, es dejar de depender de las normas que vengan de Bruselas y poder firmar acuerdos de libre comercio por su cuenta. Para ello algo irrenunciable era abandonar tanto el Mercado Único (por la regulación) como la Unión Aduanera (por los acuerdos comerciales). Otra manera de verlo es decir que su principal objetivo era que el Reino Unido estuviese fuera de las fronteras comunitarias o, lo que es lo mismo, que haya una clara frontera económica delimitada entre el Reino Unido y la UE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya tenemos el <strong>primer elemento</strong> de la triangulación de May: garantizar una frontera económica entre el Reino Unido y la Unión Europea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La UE en todo este proceso ha actuado la mayor parte del tiempo como un mero espectador a la espera de que Reino Unido tomara algún tipo de rumbo. Si bien ha mostrado su preferencia por una relación lo más cercana posible, el modelo de los euroescépticos lo aceptaría sin problema siempre que se garanticen dos cosas: la integridad del Mercado Único y el proceso de paz en Irlanda del Norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Acuerdo de Viernes Santo, que puso fin a décadas de conflicto sectario entre nacionalistas y unionistas con centenares de víctimas, tenía como presupuesto la pertenencia de Irlanda y el Reino Unido a la UE para evitar la necesidad de los controles fronterizos en la Isla Esmeralda que tantas tensiones y dolor generaron. Irlanda y, por extensión, la UE jamás aceptarían un <em>brexit </em>que supusiera restablecer una frontera en la isla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1.jpg" alt="" class="wp-image-13261" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2E_N45-1-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo elemento</strong> de la triangulación: garantizar que no haya una frontera económica en la isla de Irlanda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El azar electoral quiso que justo sea el DUP, los más fervientes representantes unionistas de ese conflicto sectario en Irlanda del Norte, el partido de quien ahora dependía el gobierno <em>tory</em>. La razón de ser del DUP es defender a toda costa el carácter británico de Irlanda del Norte y evitar cualquier cosa que aleje Ulster del Reino Unido y lo acerque a Irlanda. Belfast no puede ser distinto de Finchley (Londres) y cualquier fricción entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña será inaceptable. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercer y último elemento</strong> de la triangulación: garantizar que no haya una frontera económica entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña del referéndum permitía prometer todo esto y más, pero una vez en la realidad de las relaciones económicas internacionales Reino Unido solo puede satisfacer dos de los tres requisitos exigidos. La triangulación de May era, en realidad, un “trilema” imposible.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La UE aceptaría el modelo euroescéptico siempre que se garantice: integridad del Mercado Único y proceso de paz en Irlanda del Norte</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo, tras mucho esfuerzo negociador, May acabó llegando a un acuerdo con la UE. Este no resolvía el “trilema”, sino que lo posponía para una negociación posterior. Se proponía mantener “temporalmente” a todo Reino Unido en la Unión Aduanera y a Irlanda del Norte en el Mercado Único hasta que se encontrara una solución a la frontera irlandesa, en lo que se conoció como el <em>“Backstop”</em> o salvaguarda irlandesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No funcionó. Los euroescépticos no aceptaron que Reino Unido fuera un “Estado vasallo” de la UE y no se creían la promesa de temporalidad al saber que la solución para la frontera irlandesa era inexistente. Los unionistas del DUP tampoco lo aceptaron por seguir Irlanda del Norte bajo regulación de la UE, pero el resto de Reino Unido no.<br>
A la oposición de propios se sumó la de extraños. Los Laboristas, por eso de ser la oposición, se opusieron a pesar de ser una propuesta casi idéntica a la suya y los Liberal Demócratas lo rechazaron en la esperanza de lograr un segundo referéndum. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún así May lo presentó a la Cámara de los Comunes convencida de que era la alternativa más realista para lograr la cuadratura del círculo. Tres veces votaron los Comunes su ratificación, tres veces fue rechazado. Una humillación política a May, que se vio obligada a pedir una prórroga para evitar una salida caótica sin acuerdo. Ver el <em>brexit </em>alejarse enfurece aún más al ERG y, sin salidas, May acaba dimitiendo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">No siempre se puede contentar a todos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El rotundo fracaso de May, siempre bajo la sospecha de los euroescépticos de ser en el fondo una <em>remainer</em>, convenció al Partido Conservador de que solo un auténtico <em>brexiteer </em>podía sacarles de la encrucijada y Boris Johnson, quien fuera una de las caras más visibles de la campaña del <em>Leave</em>, se hizo con el liderazgo <em>tory</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La aritmética parlamentaria continuaba siendo igual de endemoniada y el “trilema” al que se enfrentó May seguía impidiendo a Reino Unido avanzar en ninguna dirección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que cambió con Johnson es la retórica. Insistió en no temer una salida sin acuerdo y si la UE no cedía a su exigencia de quitar el <em>Backstop </em>agotaría el plazo y el Reino Unido se iría por las bravas, sin importarle el perjuicio que pudiera causar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La UE no se amilanó. Para la Unión renunciar a la salvaguarda irlandesa supone un riesgo inasumible para la integridad del Mercado Único y, para Irlanda en particular, ningún beneficio económico es más importante que la paz. No habría acuerdo sin algún tipo de <em>Backstop</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A quien sí le entró miedo es a la oposición y a los <em>tories </em>moderados, que aprobaron en los Comunes una ley que obligaba a Johnson a pedir una prórroga para evitar una salida sin acuerdo. Eso al primer ministro le supone un problema político mayúsculo porque todo su liderazgo se basaba en la promesa de una salida de la UE el 31 de octubre <em>“no ifs, no buts”</em>. Un retraso y perder con ello su imagen de <em>brexiteer </em>ultramontano no era una opción.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La “solución” de Johnson fue así traicionar al unionismo norirlandés y dividir su país con tal de satisfacer las demandas de brexiteers</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Incumpliendo su palabra de que no negociaría con la UE si esta no renunciaba antes al <em>Backstop</em>, acudió a Bruselas y en un tiempo récord logró un nuevo acuerdo con la Unión. Los mismos medios y políticos euroescépticos que habían tumbado a May recibieron a Johnson casi como un héroe por haber logrado un acuerdo que se mostraba imposible si se quería respetar todas las líneas rojas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo logró Johnson resolver ese “trilema” irresoluble? Sencillamente, no lo hizo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="453" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2D_N45.jpg" alt="" class="wp-image-13263" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2D_N45.jpg 453w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/01/Afondo2D_N45-235x300.jpg 235w" sizes="(max-width: 453px) 100vw, 453px" /><figcaption>Boris Johnson</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo acuerdo del <em>brexit </em>libera a Gran Bretaña de formar parte de la Unión Aduanera y el Mercado Único, pero lo hace a costa de crear una frontera que parte en dos el Reino Unido. Irlanda del Norte estará indefinidamente bajo la regulación de la UE. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La “solución” de Johnson fue así traicionar al unionismo norirlandés y dividir su país con tal de satisfacer las demandas de <em>brexiteers </em>fundamentalmente ingleses. Algo que, en palabras de May, “ningún primer ministro podría aceptar” no solo fue aceptado, sino que fue aplaudido por la gran mayoría de <em>tories</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de haber cedido a casi todas las exigencias de la UE y logrado nada, Johnson fue recibido como un estadista por los suyos y el 22 de octubre presentó el acuerdo al Parlamento con la intención de aprobarlo a tiempo para cumplir el plazo autoimpuesto del 31 de octubre, pero los Comunes se rebelaron y exigieron más tiempo para debatirlo. Así, Johnson se acabó viendo forzado a pedir una prórroga e incumple otra promesa más.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Segundas partes que sí fueron buenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, el haber logrado un nuevo acuerdo alteró la dinámica política. El elemento aglutinador de la oposición era el miedo a una salida sin acuerdo y ese riesgo ya no existe. Johnson aprovechó la división de la oposición y, culpándolos además de un nuevo retraso en el <em>brexit</em>, convocó las elecciones generales de diciembre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña del <em>brexit </em>apeló a la sensación de los ciudadanos de que ya no estaban en control de su destino. Sin embargo, el debate político posterior solo agravó esa sensación. El <em>brexit </em>lo inundaba todo y cualquier otro tema social o económico era inmediatamente subsumido en el debate del <em>brexit</em>. La parálisis política ha sido total y el país entero, de uno y otro lado, está desesperado por dejar el tema del <em>brexit </em>atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Conservadores lo sabían y su mensaje fue otra vez sencillo y poderoso: <em>Get Brexit done</em>. Cumplir por fin con el mandato del referéndum y quitarse el tema de en medio. Solo tres palabras. Acción y resultado. Si nos suena es porque ya lo vimos en el referéndum con el Take back control. Votar a Johnson era asegurar el <em>brexit </em>y acabar la discusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fatiga de la sociedad con el monotema del <em>brexit </em>es notoria y los <em>tories </em>no fueron los únicos que apelaron a ella, sino que todos los partidos la usaron en uno y otro sentido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Laboristas consideraron que la solución pasaba por hablar lo menos posible del <em>brexit </em>en la campaña. Su mensaje se centraba en temas socioeconómicos y en revertir los recortes de los gobiernos conservadores. Evitaron el tema del <em>brexit </em>sabiendo, además, que su posición intermedia no satisface a casi nadie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Liberal Demócratas tomaron la dirección contraria a los <em>tories</em>. En lugar de acabar con el <em>brexit </em>llevándolo a cabo y avanzando, su único mensaje de c­ampaña era cancelarlo del todo y que Reino Unido siguiese en la UE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta los nacionalistas escoceses de alguna forma también apelaron a la fatiga del <em>brexit</em>. Un segundo referéndum de independencia fue y sigue siendo vendido como la forma de garantizar que Escocia no será sacada de la UE por culpa de los ingleses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado de la campaña es conocido. Johnson, a pesar de obtener un apoyo popular casi idéntico al de May, obtuvo una abrumadora mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes gracias a la magia del muy particular sistema electoral británico. Con ello ha llegado la primera certeza en años y el nuevo Parlamento de Westminster aprobará por fin en enero el acuerdo de retirada de la UE de Johnson.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cuando despertó, el <em>brexit </em>todavía estaba allí</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al igual que este melodrama político ha demostrado que los británicos no recuperaron el control tras el referéndum, tampoco es cierto que estas elecciones acaben con el <em>brexit</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>brexit </em>no es un evento, es un proceso. La ratificación de este acuerdo es solo la primera piedra sobre la que se habrá de edificar una nueva relación entre los británicos y la Unión Europea, pero las negociaciones de verdad comienzan ahora. Visto el precedente, la UE puede estar tentada de asumir que Johnson será incapaz de mantener sus promesas de nuevo ante la más mínima adversidad y podrá torearlo fácilmente. Johnson, por su parte, corre el riesgo de pensar que negociar con la UE siendo Estado miembro es lo mismo que hacerlo desde fuera. Ninguna de estas posiciones es sensata y deberán tener claro ambos que su relación ya no será la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del resultado de las negociaciones, que serán complejas y tediosas, dependerá el bienestar de 500 millones de ciudadanos. Serán necesarias grandes dosis de paciencia, profesionalidad y rigor técnico. Lo que no debemos olvidar es que si Johnson triunfó políticamente donde fracasó May, fue porque entendió que, a veces, es más importante el envoltorio que el contenido.</p>
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		<title>En busca del rumbo adecuado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 May 2019 15:17:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Euroescépticos]]></category>
		<category><![CDATA[Europeístas]]></category>
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		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Miguel Antonio Molina Picazo @miguelmolinapcz Consultor político. Doctor en Derecho El futuro del viejo continente está en juego. La Unión Europea llama a las urnas a más de 500 millones de ciudadanos que del 23 al 26 de mayo decidirán el nuevo Parlamento bajo la consigna de sufragio directo. El presente y el futuro [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Miguel Antonio Molina Picazo <a href="https://twitter.com/miguelmolinapcz?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@miguelmolinapcz</a> Consultor político. Doctor en Derecho</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El futuro del viejo continente está en juego. La Unión Europea llama a las urnas a más de 500 millones de ciudadanos que del 23 al 26 de mayo decidirán el nuevo Parlamento bajo la consigna de sufragio directo. El presente y el futuro de esta institución pasa por unos comicios cruciales que decidirán las líneas maestras de lo que se desea para nuestra Europa, y en cuyo horizonte se atisba la división más que palpable entre europeístas y euroescépticos. Unos abogan por fortalecer aún más a la Unión Europea y otros por diseñar políticas proteccionistas y nacionalistas que impidan contagios del exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los comicios pueden servir para apuntalar su compromiso o bien para socavar el estado de ánimo de una ciudadanía expectante de los acontecimientos en países vecinos. El ambiente escenifica unas elecciones a cara de perro donde está en juego la hoja de ruta de un territorio más que fraccionado por sus ideales. Representantes de países como Italia, Reino Unido, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Dinamarca o Suecia ya han manifestado sus dudas sobre la idoneidad y la efectividad de las políticas de esta institución comunitaria. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2B_N38.jpg" alt="" class="wp-image-12223" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2B_N38.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2B_N38-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2B_N38-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, la primera decisión pasa por renovar a 751 escaños de la Eurocámara, un ejercicio que se podría considerar “de rendición de cuentas” que está fijada cada cinco años para las cerca de 1.000 listas concurrentes de toda la Unión Europea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los 28 estados miembros aportan valor al Parlamento, que son quienes directamente defienden al ciudadano de a pie; mientras que el Consejo Europeo, representa directamente a los Gobiernos, aunque se ponga en duda su sistema democrático dado que los acuerdos deben ratificarse por ambas partes. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Unos abogan por fortalecer aún más a la Unión Europea y otros por diseñar políticas proteccionistas y nacionalistas que impidan contagios del exterior</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Al margen de los sillones, candidatos, partidos, propuestas, programas, ideales, sistémicos o antisistémicos, lo cierto es que el resultado final de esta convocatoria internacional implica posicionamiento y el diseñar una hoja de ruta para los próximos años. El futuro no está escrito por culpa de no tener un liderazgo claro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pugna por estas elecciones va más allá de textos, compromisos y promesas varias. La Liga de países europeístas inicia un proceso de pulso de gran magnitud para dilucidar cuál de los dos bloques enfrentados obtiene el liderato del poder. Europeístas contra euroescépticos, sistémicos contra antisistémicos. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Europeístas vs Euroescépticos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el papel, los europeístas parten con ventaja. Los euroescépticos sacan pecho, pero en menor medida que los primeros, mientras que los reformistas son un grupo reducido, pero no menos importante que suspiran por avances consensuados y estructurales. Tanto en los partidos de izquierdas como de derechas hay disidentes, voces que abogan por un estudio más minucioso y gradual de las líneas maestras de la i­nstitución supranacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como argumento, cuestiones económicas y sociales. Ni siquiera la moneda del euro se libra. De hecho, no todos los países de la UE entran a estas alturas en el juego de la moneda única. El miedo al cambio provoca vértigo en unos países que se sienten cómodos dentro del sistema, pero con un compromiso limitado al no permitir abandonar su propia moneda. El proteccionismo es un arma poderosa que respaldan países como el Reino Unido, Bulgaria, Croacia, Dinamarca, Hungría, Polonia, República Checa y Suecia. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Decidir qué Europa se quiere para los siguientes cinco años ya ha dejado de ser un tema menor sino todo lo contrario</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Y quienes sí han accedido, han conocido, por el contrario, el amargo sabor de la crisis. España, Portugal, Grecia, Irlanda e Italia tienen en común que son estados miembros de la Unión Europea y, además, se da la circunstancia de que han sido sacudidos por fuertes crisis económicas desde la implantación de la moneda europeísta. Sin embargo, de las malas experiencias también se aprende. Todos ellos siguen una receta para corregir errores y tiran con fuerza de la bandera azul. A su ritmo, pero tiran. En el caso de España, Grecia y Portugal, las reformas han fortalecido su imagen exterior, aunque en el foro interno la situación dista mucho de la realidad, especialmente en el caso español donde la sociedad pierde poder adquisitivo a pasos agigantados al igual que los griegos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por todo ello, y debido a la importancia creciente de esta institución incomprendida por el ciudadano y maltratada en algunas ocasiones por los propios partidos, al mandar a sus elefantes políticos de retiro a Bruselas, ahora la presencia en esta Eurocámara recobra viveza. Decidir qué Europa se quiere para los siguientes cinco años ya ha dejado de ser un tema menor sino todo lo contrario. Los partidos se han armado de sus mejores hombres para transmitir a la sociedad la seriedad que requiere estas elecciones y una institución que dicta legislación de obligado cumplimiento. “Europa más que nunca” sería un buen lema que casa bien con aquellos que defienden a capa y espada el compromiso de quienes entonan el himno <em>Oda a la alegría </em>escrita por el poeta Friedrich von Schiller. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Europa se divide con el devenir del proyecto común; y por la tensión interna de cada país donde la situación económica y migratoria abre mucho debate</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que no cabe duda es que los europeístas buscan el fortalecimiento de un proyecto que comenzó a dar sus primeros pasos tras la declaración de Schuman un 9 de mayo de 1950. Las cuestiones de primer orden se reiteran en cada cita electoral: economía, empleo, seguridad, migración y cambio climático. Todavía hay voces enojadas por el fracasado plan de migración o la preocupación de la precariedad laboral, especialmente en los países afectados por la crisis económica y bajo la moneda del euro.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2C_N38.jpg" alt="" class="wp-image-12225" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2C_N38.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2C_N38-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2C_N38-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio climático se ha convertido en un clásico de todas las agendas políticas y del que nadie es capaz de poner solución por los desequilibrios internacionales a la hora de aplicar políticas efectivas. La pérdida de poder adquisitivo y la maltratada clase media son temas no menos importantes que provocan temblores en los cimientos del Parlamento Europeo. Hasta el conflicto catalán llegó a la agenda de los eurodiputados llegando a fracturar la tímida concordia de la Cámara. Las sensibilidades de los diferentes bloques y partidos que la forman defienden posturas antagónicas que no requieren de un “relator”, pero sí de sentido común para avanzar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por estos y otros muchos motivos, los partidos, los movimientos y las alianzas europeas cierran filas en torno a diversos temas de actualidad y de máxima preocupación para el votante. Europa se divide aún más dentro de sí misma por cuestiones relacionadas con el devenir, en primer lugar, del proyecto común que los une; y, por otro lado, de la tensión interna de cada país donde la situación económica y migratoria abre mucho debate.  </p>



<h2 class="wp-block-heading">De liberales a extremistas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez llegado el momento de elegir, el ciudadano deberá depositar su confianza entre diversas opciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Líderes de todo tipo: Carismáticos, autocríticos, conciliadores, visionarios, transformacionales, así hasta una infinidad de opciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas elecciones tienen la peculiaridad de que concurren partidos nacionales, asociados en su mayoría a algún grupo político europeo y con afinidades en sus respectivos programas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera potencia europeísta es sin duda el grupo de centro derecha del Partido Popular Europeo (Grupo PPE). Atesoran veteranía, basan su campaña en la fortaleza de la economía y de la Unión Europea. Están liderados por el ingeniero alemán Manfred Weber, que goza del beneplácito de todos sus socios de Grupo. Sus aportaciones en la Eurocámara han sido constantes en asuntos internos y en el área de Justicia. En las anteriores elecciones consiguieron ser la fuerza más votada por lo que obtuvieron 221 escaños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En primera fila, también saca pecho el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) conglomerado de partidos tradicionales socialistas, socialdemócratas, laboristas y demócratas. Sus esfuerzos se centran en la construcción de sociedades progresistas, la justicia social, el empleo y los derechos de los consumidores, entre otros. El italiano Giovanni Pittella ostenta el poder del único Grupo que tiene representación de los 28 estados miembros. Además, es la segunda fuerza de las diez que se presentan con una representación de 191 escaños en 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A destacar, el Partido de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (ALDE) que reúne a 60 partidos políticos bajo unos valores liberales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La figura más representativa es el eurodiputado belga Guy Verhofstadt. En España, están representados por Ciudadanos bajo el carisma de Luis Garicano, un reputado economista dispuesto a aplicar la receta mágica de la prosperidad de la UE. La misión de este partido de alianzas es afianzarse entre las fuerzas más potentes y para ello salen dispuestos a mejorar el resultado de 67 escaños. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El Partido Demócrata Europeo es otro movimiento político transnacional preocupado por el futuro del viejo continente y que pretende construir una democracia basada en reformas. En este proyecto se suman partidos nacionalistas como el PNV e independientes. El representante italiano Francesco Rutelli y el francés François Bayrou comparten la presidencia a partes iguales. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2D_N38.jpg" alt="" class="wp-image-12227" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2D_N38.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2D_N38-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/05/Afondo2D_N38-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Alianza Libre Europea (EPT) concurre bajo la proyección pro-europeo, aunque su actividad promociona el derecho de autodeterminación de los pueblos, la gobernanza multinivel, la devolución de poderes o la diversidad cultural. Dicha Alianza ha estado dirigida en estos últimos meses por Jordi Solé i Ferrando, el representante de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). </p>



<p class="wp-block-paragraph">El Partido Verde Europeo, también conocido como los Verdes europeos abanderan la lucha ecológica y están especialmente activos en todo el continente europeo. Entre sus miembros destacan los representantes de Equo, Podemos e Izquierda Unida y partidos externos que figuran como observadores de sus políticas públicas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el Partido de la Izquierda Europea reúne a los votantes de un claro perfil que aboga por la lucha obrera, el comunismo, el feminismo, la igualdad de género entre otros valores. Su objetivo no es otro que transformar Europa y alejarla de las corrientes de centro y centro derecha. Cuenta con un amplio número de seguidores por todo el territorio europeo. En la anterior cita arañaron 52 escaños y sus expectativas son al alza.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Europa tiene que jugar en <em>Champions </em>y para acceder debe superar varias fases con todo el equipo unido</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Entre quienes desean con más ahínco reformar la UE, está la Alianza de Conservadores y Reformistas en Europa (ACRE) movimiento con representación en el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa, el Comité de las Regiones y la Asamblea Parlamentaria de la OTAN. Reconocen sus postulados de centro-derecha bajo el prisma de la libertad individual, la soberanía nacional, la democracia parlamentaria, la propiedad privada, el gobierno limitado, el libre comercio, los valores familiares y la devolución del poder. Son una fuerza a tener en cuenta ya que en la anterior convocatoria obtuvo una tercera posición al sumar 70 escaños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta lucha por alcanzar la representación se unen partidos minoritarios como el Movimiento Político Cristiano Europeo (ECPM), defensores de la Democracia Cristiana. Llegan a estas elecciones con el respaldo de más de 50 partidos políticos cristianodemócratas, ONG, grupos de expertos y políticos individuales de más de 20 países; o el Movimiento por la Libertad y la Democracia Directa (EFDD) que suspira por los cambios constitucionales y legislativos fundamentales en pro de una República Checa defensora de sus familias y alejada de debates tan conflictivos como el islamismo. En las anteriores llegaron a la Eurocámara con 48 representantes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los restantes 52 escaños del 2015 procedieron de no adscritos a ningún partido político. Ahora, llega la hora de la verdad. Los candidatos, los Grupos, las Alianzas y los países se afanan para dibujar con todo tipo de matices el mejor boceto que aúpe con fuerza en el próximo lustro a la bandera de las doce estrellas. Europa tiene que jugar en <em>Champions </em>y para acceder debe superar varias fases con todo el equipo unido. Tanto los titulares como los suplentes suman con un líder que debe guiar a toda su masa social hacia la obtención de los objetivos marcados. La bandera tiene que ilusionar, transmitir, convencer y fusionar a todos en una. De lo contrario, el marcador final será incierto hasta el último minuto.  </p>
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		<title>Brexit: Anatomía de un laberinto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 21:00:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[política británica]]></category>
		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por J. Pedro Marfil @JPedroMarfil Gerente de ACOP y profesor UCJC Intentar hacer un análisis de esta locura posmoderna que es el brexit es todo un reto. No viajaremos hasta la incorporación de los británicos en la UE allá por 1973 ni al rechazo inicial de Francia a integrar a sus vecinos. Reino Unido siempre [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><b>Por J. Pedro Marfil <a href="https://twitter.com/JPedroMarfil">@JPedroMarfil</a> Gerente de ACOP y profesor UCJC</b></p>



<p class="wp-block-paragraph">Intentar hacer un análisis de esta locura posmoderna que es el <em>brexit</em> es todo un reto. No viajaremos hasta la incorporación de los británicos en la UE allá por 1973 ni al rechazo inicial de Francia a integrar a sus vecinos. Reino Unido siempre ha percibido a la Unión como una institución prescindible en su devenir. La idiosincrasia británica y su carácter insular le hacen mantener ciertas reservas sobre la influencia del continente en su política doméstica. Baste recordar su rechazo al euro y a la unión bancaria, o a la participación en el espacio Schengen. <em>Europa sí, pero de británicas maneras</em>. Estos elementos no son baladíes. Valorar la política británica desde la óptica europea puede resultar sencillo, pero no preciso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cameron y su promesa de elecciones.</strong> David Cameron arrolló en sus primeros comicios. No tanto en los resultados, pero sí en la sensación de que se acercaba una nueva época conservadora en Reino Unido después de trece años de laborismo en Downing Street. Tras una primera legislatura en coalición con los Liberal Demócratas, Cameron quiso atraer al electorado de derechas proponiendo un referéndum sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Así liberaría una pulsión acallada en la opinión pública británica y consolidaría su liderazgo. O no. David Cameron ganó sus segundas elecciones en 2015 y fiel a su palabra convocó el referéndum. Liberad al Kraken…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El problema de los referéndums. </strong>Así llegamos al referéndum. Una pregunta con respuesta sencilla ‘sí’ o ‘no’. Y este, es uno de los problemas, ya que los comicios de estas características simplifican demasiado los procedimientos más complejos. Todo esto en un entorno con unas dinámicas internacionales impresionantes que llaman cada vez más a la cooperación y colaboración entre los países para la generación de ventajas competitivas. Ahí es cuando se pregunta a los ciudadanos y son estos los que tienen que elegir. Se les traslada una decisión sobre la que ni si quiera saben a ciencia cierta dónde se dirigen. Salir de la UE podía ser un plan tentador, pero ¿a qué precio? ¿Con qué consecuencias? ¿De qué manera? Aunque las respuestas exactas en este caso fuesen <em>Remain a member of the European Union / Leave the European Union,</em> el problema es el mismo: elegir.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Valorar la política británica desde la óptica europea puede resultar sencillo, pero no preciso</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La campaña de polarización. </strong>Arrancó la campaña y como toda campaña que lleva a decidir únicamente entre opciones de suma cero –o nos vamos o nos quedamos, no hay término medio- la campaña se polarizó. Y mucho. Por un lado, los <em>brexiteers</em>, melancólicos sobre un Reino Unido que fue y que pareció desvanecerse en el pasado tras su cénit. Abrumado y coartado por una Unión Europea que cada vez exigía mayores cotas de soberanía a cambio de pequeños beneficios. Por el otro, los que querían quedarse. Los que aplicaban el peso de la razón sobre la emoción en el proceso. <em>Logos sobre ethos</em>. Pero el logos no emociona. Decía Philip Collins en el V Encuentro Internacional de ACOP (Bilbao, 2018) que el PIB no es algo inspirador. Y no le faltaba razón. Los <em>brexiteers</em> dieron en la diana con su mensaje enfocado a un importante sector de la población que sentía haber perdido el control sobre sus vidas. <em>Take Back Control,</em> decían. Si quieren ahondar sobre la campaña, no dejen de ver la película <em>Brexit</em> en HBO, con un Benedict Cumberbatch de nuevo estelar. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37.jpg" alt="" class="wp-image-12082" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1B_N37-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La política es cuestión de percepción. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Esta jugó un papel fundamental en la campaña británica donde diarios sensacionalistas como el <em>Daily Mail</em> no dejan de advertir día sí y día también sobre el peligro que supone la inmigración en el país. Pero la inmigración no era un problema, lo era la aporofobia y el racismo. Londres es una ciudad cosmopolita en la que las culturas se mezclan y cada quien se esfuerza por hacer su vida mejor. Pero Reino Unido no es Londres. Mucha gente pensó que inmigración era sinónimo de terrorismo y paro; y olvidó que en ese concepto también cabe el capital extranjero, las fortunas rusas y de oriente medio o los petrodólares. Pero para el <em>Daily Mail</em>, aquí no estaba el problema. Reino Unido contaba con unas tasas de ocupación de ciudadanos europeos muy alta y, curiosamente, personal muy cualificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el foco, de nuevo, no estuvo en ellos. Un sinfín de ejemplos que distanciaron, quizá demasiado, la realidad de la percepción a través de un relato mesiánico velado que respondía a las necesidades de muchos ciudadanos a los que la crisis había arrebatado la esperanza. El <em>brexit</em>, revertiría todos sus males, les haría retomar el control de sus vidas. Al frente, los agoreros del cataclismo. La salida sería el caos. Paparruchas. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La inmigración no era un problema,  lo era la aporofobia y el racismo</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Por si este magnífico entorno no fuese lo suficientemente interesante, entra en escena Cambridge Analytica. El escándalo que condicionó la respuesta electoral de los ciudadanos británicos mediante la publicación de bulos y propaganda a través de Facebook. Millones de impactos sobre usuarios indecisos con una influencia determinante en el desarrollo de la campaña. No lo olviden. La diferencia entre quedarse o salir es únicamente del 2 % en el recuento final. De nuevo, el lado perverso de los referéndums. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cameron se borra, bienvenida Mrs. May.</strong> El resultado dejó a la Unión Europea en estado de choque y al menos, al 48,1 % de los británicos también. Cameron, que había defendido la permanencia de perfil durante la campaña, anuncia su marcha y deja paso a Theresa May, quien abogó en su momento por el <em>remain</em>. May pone en marcha un gobierno ajustado a la situación integrando a las figuras más polémicas de la campaña como Boris Jonhson o David Davies. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Para los <em>brexiteers</em>, lo que parecía que iba a ser una salida limpia como el corte de un bisturí, devino en una evolución traumática de las relaciones y un enconamiento del debate</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Expectativa, es siempre la gestión de la expectativa. Mientras los que abogaban por quedarse en la UE veían como su país caía en remolino emocional sin parangón en la historia británica contemporánea, también se daban cuenta que la vida sigue adelante. Los días son lluviosos en Middlesex y los gatos hacen de las suyas en Chelsea. El averno prometido, de momento, parece no llegar. Sin embargo, para los <em>brexiteers</em>, lo que parecía que iba a ser una salida limpia como el corte de un bisturí, devino en una evolución traumática de las relaciones y un enconamiento del debate. Los matices y las formas de marcharse son infinitos y el planteamiento de una salida imponiendo las condiciones a la UE, resultaron ser una quimera. De nuevo la gestión de la expectativa entró en juego y los conservadores se dieron cuenta de que no estaban siquiera cerca de tener un plan. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Respeto a la norma.</strong> Otro elemento singular que no debe ser pasado por alto es el escrupuloso respeto a la norma que los británicos se autoimponen. Reino Unido se rige por la <em>common law </em>o derecho consuetudinario. No tienen una constitución escrita como tal y sus leyes se fijan en función de las prácticas y costumbres de los ciudadanos. Este punto es importante para entender que no se haya planteado de manera sólida la posibilidad de dar marcha atrás en la solicitud de salir de la UE. Los británicos votaron y decidieron; y para ellos el respeto a esa decisión que emana de la soberanía británica es cuasi sagrado. Recuerden que volver a votar puede ser una perversión del sistema, el ciudadano podría preguntarse hasta cuándo votar ¿hasta que la respuesta satisfaga a los míos? De nuevo la perversión de los referéndums. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Gina Miller: los tribunales entran en escena.</strong> Si las principales leyes del país deben aprobarse en el parlamento ¿por qué una ley tan importante como la salida de la UE podría decidirla de forma unilateral el Ejecutivo? Esto fue lo que se preguntó Gina Miller, una ejecutiva de la City contraria a la salida. Mrs. Miller se puso manos a la obra y recurrió a los tribunales para hacer ver lo paradójico de la situación. Y en 2017 los tribunales le dieron la razón. May tendría que conseguir el respaldo de la cámara para aprobar el plan de salida de Reino Unido de la UE. De aquellos polvos, estos lodos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La UE, compuesta y sin novio.</strong> Reino Unido había decidido marcharse en un contexto en el que la crisis económica daba sus últimos coletazos, pero la política acababa de llegar. En el seno de la Unión llegó a temerse por un efecto dominó en el que otros países con pulsiones euroescépticas siguiesen el mismo camino que señalaban los británicos y se llegase a una desintegración europea. Sin embargo, la Unión hizo de la necesidad virtud y consiguió los consensos necesarios para mostrarse firme y fuerte. Los liderazgos representados por Merkel y Macron y el carisma de Junker consiguieron llevar el procedimiento con mano dura y guante de seda. Habrá quien siga preguntándose dónde están los grandes líderes. Bastaría con que abriesen los periódicos más a menudo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El futuro es improbable y pensar no es suficiente: elecciones 20 J.</strong> En el guion de una buena película siempre hay elementos esenciales: personajes bien construidos, conflictos… y giros. En el caso del <em>brexit</em> muchos giros. En febrero de 2017 la primera ministra decide convocar elecciones para apuntalar su liderazgo y llevar a buen término el <em>brexit</em> – recordemos que meses antes los tribunales le han pedido que cuente con el apoyo de la Cámara. La medida es inteligente: la oposición está desarticulada y es un buen momento para aumentar el peso del partido conservador en la Cámara de los Comunes para poder aprobar el acuerdo sin problemas. Sin embargo – aquí viene otro giro – tras una campaña en la que Corbyn logra una remontada de diez puntos, los laboristas ganan terreno en una Cámara que se redistribuye y que obliga a May a pasar con los unionistas de Irlanda del Norte (DUP). Ir a por lana y salir trasquilado. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>A través de la ausencia de acuerdo, los partidarios del remain conservan posibilidades de permanecer en la Unión</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Ya estamos en 2018. Han pasado dos años desde la votación y es el momento de llegar a un acuerdo con la UE para la salida. El tiempo corre y May viene con un acuerdo bajo el brazo de Bruselas. Los negociadores de la Unión, con Michel Barnier a la cabeza han conseguido plasmar en un documento el trabajo mano a mano con los compañeros británicos. Toca pasar por el parlamento y se suceden las derrotas. <em>‘The ayes to the right, 202!’</em>. May recibe la contestación del parlamento y aparecen los oportunistas. Mr. Rees-Mogg, en la noche, diputado conservador da el salto y aprovecha para presentar una moción contra la primera ministra. Fracasa. En las siguientes semanas se suceden las derrotas del plan negociado con Bruselas y la moción de censura promovida por un indeciso Corbyn. Recuerden, en Reino Unido los Miembros del parlamento votan por circunscripción. Esto convierte a la cámara de los comunes en un avispero en el que el resultado de las votaciones debe negociarse voto a voto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A muchos puede que haya sorprendido que Rees Mogg, siendo conservador, presente una moción contra su primera ministra. Volvemos a las complejidades del sistema británico, allí es posible. El poder de las instituciones se ha configurado como uno de los elementos más fiables del Reino Unido. Sus siglos de trayectoria lo avalan, pese a que, según los analistas, el país esté viviendo una crisis constitucional sin precedentes. Puede que los miembros del parlamento pongan en un brete la situación, pero las instituciones se han mostrado capaces de soportar las envestidas. Es lo bueno que tiene el tantas veces defenestrado sistema, que está diseñado a prueba de malos dirigentes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este convulso contexto, se da la paradoja de que muchos partidarios de permanecer en la UE prefieran un <em>brexit</em> duro mientras un sector de los <em>brexiteers</em>, aboga por un <em>brexit</em> blando. El motivo es que, a través de la ausencia de acuerdo, los partidarios del <em>remain</em> conservan posibilidades de permanecer en la Unión. Mientras, en el segundo caso, pese a tener en mente inicialmente una salida más ambiciosa de la UE, una salida ‘blanda’ sigue siendo una salida. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hagamos un breve inciso. Recuerden que poco antes del <em>brexit</em>, Escocia votó seguir perteneciendo al Reino Unido. El acta de Unión que sellaron ambos reinos en 1700 convenía que cuando Escocia lo solicitase, podría votar dicha cuestión (nota hecha para quienes buscan trazar símiles imposibles). Escocia es una nación europeísta, en la que los resultados del <em>brexit</em> dieron por apabullante mayoría el continuar en la Unión. En 2017, al cambiar sustancialmente las condiciones en las que la región permanece junto con Reino Unido, Nicola Sturgeon plantea la opción de un segundo referéndum. Entiende que uno de los motivos por los que la sociedad escocesa decidió permanecer en el Reino Unido era evitar su salida de la UE. Modificadas las condiciones, considera legítimo volver a plantear la votación. May se opone. Fin del debate. Por el momento. A esto hay que añadir otro elemento interno que vendría a convertirse en uno de los elementos más controvertidos del acuerdo: el control sobre la frontera física entre Irlanda del Norte e Irlanda. Este elemento ha acaparado las negociaciones entre la UE y el Reino Unido y podría suponer un punto de conflicto en el futuro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, ya han pasado por la cámara el acuerdo inicial, un segundo acuerdo con ligeras modificaciones y… punto muerto. Los días pasan y el acantilado del 29 de marzo está cada vez más cerca. El parlamento llega a un consenso al fin al aprobar dos mociones en las que se muestra dispuesto a pedir una prórroga y en el que rechaza salir de la UE sin un acuerdo pactado. May pide al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, una prórroga de tres meses para poder desarrollar la salida. Tusk accede siempre y cuando se acepte el acuerdo en el parlamento. Y ahí entra en juego John Bercow, el speaker de la Cámara. <em>‘Order!’</em> Ya han llevado a votación dos veces el mismo acuerdo. ¡No se puede votar lo mismo ad <em>infinitum! </em>Debe haber cambios sustanciales en el mismo, pero ¿cómo introducir cambios en un acuerdo en el que la UE ya ha dicho que es su última palabra? He ahí la cuestión. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La cifra de británicos que han solicitado una segunda nacionalidad se ha disparado y la caída de la inmigración a Reino Unido ha sido histórica</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El Consejo Europeo de los días 21 y 22 de marzo fue tajante: la Unión Europea plantea dos escenarios. Si los comunes comunes no aprobaban el acuerdo, concederían una prórroga de apenas dos semanas, pero si el parlamento británico daba luz verde a la salida, la UE se mostró dispuesta a dilatar el adiós hasta el 22 de mayo. Justo antes de las elecciones al Parlamento Europeo que arrancarán el día 23 del mismo mes. La Unión se ahorraría la incómoda situación de mantener a un miembro sin ejercer su derecho al voto, o peor, ejerciéndolo y marchándose. Para Reino Unido, tener que votar en los comicios sería un escollo en sus caóticos planes de salida. Tras la ronda de consultas de May con Merkel y Macron, de nuevo sobre la bocina, tampoco se puede descartar este escenario con una nueva fecha límite: el 31 de octubre. Más tiempo para el vértigo de las emociones fuertes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe miedo a una salida salvaje, sí. Pero la oposición laborista también se debate entre aprobar el acuerdo o hacer caer a la primera ministra. Ya ven. No solo las filas conservadoras son complejas. May resiste. Como el junco, no cae. Tiene el mandato de las urnas y hará todo en lo que esté en su mano para llevarlo a cabo. Da igual que no le guste, da igual que dimitan sus ministros o que la cámara destroce sus planes. Incluso llegó a ofrecer su cabeza a cambio de lograr el acuerdo que desbloquearía la salida. A ella la eligieron para eso; y eso intentará hacer. El cargo es lo de menos, lo importante es el mandato. En Reino Unido, se deben respetar los usos y costumbres. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37.jpg" alt="" class="wp-image-12084" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/04/Afondo1C_N37-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientas estas líneas se escriben, las noticias se suceden y el futuro sigue siendo incierto. El <em>brexit</em> deja varias lecciones de interés. La necesidad de que gobiernos e instituciones cuenten con equipos profesionalizados y preparados que gestionen la comunicación desde un punto de vista estratégico para evitar, entre otras cosas, que la propaganda nociva de Cambridge Analytica surtiese efecto. El poder perverso de los referéndums y la necesidad de responsabilidad de los representantes públicos a la hora de poner en marcha iniciativas difíciles de gestionar. La comunicación política también es esencial para gestionar situaciones en las que la percepción se separa de la realidad y cuando las expectativas se elevan tanto que generan frustración y desconcierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está por ver si Reino Unido saldrá de forma abrupta y sin acuerdo con la nueva prórroga hasta el 31 de octubre. Cada semana, se suceden los gabinetes de crisis y los nones en los Comunes a cualquier alternativa aunque May no descarta conseguir la aprobación antes del 22 de mayo. Puede, también, que la salida llegue con calma llegue con calma en unos meses; o puede que todavía haya algún nuevo giro inesperado. En este preciso momento, una iniciativa popular para revocar el <em>brexit</em> tiene más de seis millones de firmas y será debatida en la Cámara de los Comunes. Todo es posible y puede que, hasta cierto punto, este texto sea inútil para dilucidar qué vendrá en las próximas fechas. Al menos, deseamos que sirva para comprender mejor cómo hemos llegado hasta aquí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, la cifra de británicos que han solicitado una segunda nacionalidad se ha disparado y la caída de la inmigración a Reino Unido ha sido histórica. También es cierto que la tasa de desempleo se mantiene en mínimos históricos y que la economía británica sigue creciendo, aunque a un ritmo menor del esperado –como el resto de países de la Unión–. Estos son hechos. La percepción puede ser otra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Bienvenidos al laberinto del <em>brexit</em>. </p>
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		<title>Comunicando desde América Latina</title>
		<link>https://compolitica.com/comunicando-desde-america-latina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jun 2018 05:45:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por David Redoli Morchón, @dredoli Sociólogo y miembro del Consejo Directivo de ACOP Empiezo con una metáfora: ¿qué comunica América Latina hoy en día? Comunica lo que es: una región tremendamente heterogénea, socialmente vibrante, llena de diversidad y con un patrimonio gastronómico, turístico, medioambiental, lingüístico, musical, rural y urbano de primera magnitud. América Latina son [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">David Redoli Morchón,</span> <strong><a href="https://twitter.com/dredoli?lang=es">@dredoli</a> Sociólogo y miembro del Consejo Directivo de ACOP</strong></p>
<p>Empiezo con una metáfora: ¿qué comunica América Latina hoy en día? Comunica lo que es: una región tremendamente heterogénea, socialmente vibrante, llena de diversidad y con un patrimonio gastronómico, turístico, medioambiental, lingüístico, musical, rural y urbano de primera magnitud. América Latina son 19 países a los que, sumando España, Portugal y Andorra, configuran Iberoamérica. Un espacio cultural común con un potencial global enorme.</p>
<p>En el terreno político y económico, los cambios que se han producido en la región son de tal calado que en apenas unos lustros hemos visto desde la construcción y destrucción del “socialismo del siglo XXI” hasta el crecimiento a tasas tan altas que se acuñó el término “la década de América Latina” por la impresionante ampliación de las clases medias (una década esta vez ganada, no perdida). Dos cuestiones que eran impensables no hace tanto tiempo.</p>
<p>Sin embargo, creo que América Latina enfrenta cinco retos políticos tremendamente relevantes. Cinco retos que necesitan tanto de una buena gestión política como de una buena (y profesionalizada) comunicación. Los enumero a continuación:</p>
<p><strong>1) Las relaciones con Estados Unidos y con la Unión Europea:</strong> Con Donald Trump en la Casa Blanca, Estados Unidos ha perdido interés por América Latina, salvo en lo tocante a México, Cuba y Venezuela. Los ataques de Trump a México persisten, e insiste en la construcción del muro y que los mexicanos paguen por él. La dureza presidencial también se manifiesta en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, en sus siglas en inglés). En lo relativo a Cuba, Trump parece únicamente perseguir la liquidación del amistoso legado fraguado por Barack Obama. Y sobre Venezuela llegó a afirmar, en agosto de 2017, que “no descartaba una acción militar” (algo que hubiera creado una crisis sin precedentes en el hemisferio americano), sin ayudar demasiado a resolver la devastadora situación política que padece el país. El resto de las repúblicas latinoamericanas no parecen despertar gran interés en la administración Trump. En este contexto, parece estratégicamente inteligente que América Latina refuerce sus relaciones con la Unión Europea, como forma de protegerse del proteccionismo comercial impulsado por el gigante del norte y también de gobiernos antiliberales y antidemocráticos, como Putin en Rusia o Xi en China. El cierre de las negociaciones con Mercosur sería una potente señal a la contraparte americana del genuino interés de América Latina por afianzar las relaciones trasatlánticas. La comunicación simbólica desde la arena política jugará un gran papel en este escenario internacional.</p>
<p><strong>2) Los partidos políticos:</strong> Llevamos años viendo en América Latina la proliferación de candidaturas independientes, al margen de los partidos políticos (nuevos o tradicionales). Gobernadores y alcaldes independientes son ya legión en prácticamente todas las repúblicas latinoamericanas, provocando una ininteligible atomización de la representación de la vida política, que, como ha señalado acertadamente el profesor Francisco Sánchez, manifiesta el declive de una faceta de la democracia representativa basada (hasta ahora) en los partidos. Se trata de una “presidencialización de los sistemas políticos y las campañas electorales”, cada vez más centradas en la personalidad del candidato y no en la maquinaria de los partidos, erosionando, consecuentemente, la institucionalización de la política (la contienda versa sobre individuos independientes con sus propias ideas y programas más que de partidos con estructuras, ideologías y equipos). Así, los datos del último informe de la Corporación Latinobarómetro son incontestables: la confianza de la opinión pública en los partidos es la más baja (15 %) de entre todas las instituciones políticas por las que se pregunta. Los riesgos de esta situación son altos, porque en muy poco tiempo la política de América Latina podría estar preñada de outsiders, de caudillos, de ricachones sin escrúpulos o de populistas de discursos incendiarios. Recuperar la institucionalidad de la representación política (devolver la confianza en los partidos políticos) será una de las grandes tareas a enfrentar por la clase política latinoamericana. Algo que solo se logra demostrando un buen maridaje entre lo que se dice (el <em>storytelling</em>) y lo que se hace (el <em>storydoing</em>).</p>
<p><strong>3) La irrupción de las iglesias protestantes:</strong> América Latina continúa siendo mayoritariamente católica. Pero los datos revelan un crecimiento tanto del laicismo como del protestantismo en el último cuarto de siglo. Una realidad que se ha traducido en mayor presencia pública y en más peso político. Así, por ejemplo, Guatemala ya cuenta con un presidente evangélico, Jimmy Morales. Y en Costa Rica el evangelista Fabricio Alvarado pasó en cabeza a la segunda vuelta electoral, como aquí expliqué en su momento: <a href="http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2018/03/30/elecciones-costa-rica-guerra-alvarados/1073954.html">http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2018/03/30/elecciones-costa-rica-guerra-alvarados/1073954.html</a> Igualmente, en Brasil Jair Bolsonaro tiene posibilidades de ganar las presidenciales de octubre. Y en Colombia hubo dos listas electorales identificadas con grupos cristianos evangélicos: el Movimiento Mira y Justa Libres. ¿Qué importancia tienen estos hechos? Fundamentalmente que, tal y como ha explicado el catedrático de Ciencia Política Manuel Alcántara Sáez, la actitud y el comportamiento religioso de las sociedades no es ajeno al comportamiento de sus políticos. Y existe el riesgo de una involución en materia de conquistas sociales y de libertades civiles, dado que el ascenso de los políticos protestantes está incorporando en la agenda pública latinoamericana aspectos en ocasiones muy reaccionarios, rozando el ultraconservadurismo, como, por ejemplo, la oposición al matrimonio igualitario, al aborto y a las políticas de igualdad de género, como ocurrió en Costa Rica. En la legítima contienda política ganará quienes mejor persuadan y convenzan, bien para ir hacia atrás o bien para progresar y caminar hacia adelante.</p>
<p><strong>4) La lucha contra la inseguridad y contra la desigualdad:</strong> Latinoamérica tiene el 8 % de la población mundial, pero acapara el 33 % de los asesinatos en todo el mundo. Esas cifras radiografían una terrible realidad: América Latina sigue siendo la región más violenta y desigual del planeta, aunque muchos países han reducido en términos económicos la pobreza durante la última década. Tal y como ha denunciado recientemente la organización InspirAction/Christian Aid, en toda la región los ingresos per cápita del 10 % más rico son catorce veces más que los del 40 % de la población más pobre. Colombia, Guatemala, Haití y Honduras tienen niveles de desigualdad extremadamente altos. Desigualdades en muchos ámbitos. 45 millones de indígenas y 150 millones de personas de ascendencia africana representan más del 30 % de la población de América Latina, pero son la población que menos ingresos tiene y que menos oportunidades tiene para acceder a la educación y a servicios públicos. Por su parte, las mujeres acaparan gran parte del trabajo informal, y padecen la lacra de la violencia de género, hasta tal extremo que América Latina es una de las regiones más violentas del mundo. Baste recordar que de los cinco países más peligrosos para las mujeres en todo el mundo, cuatro se encuentran en la región, siendo El Salvador el país con la mayor tasa de homicidios de mujeres en el planeta. Unas desigualdades que son causa de la violencia que azota a la región. ¿Qué se puede hacer al respecto? Muchas cosas. Primero, mejorar la redistribución de la riqueza, con un sistema fiscal más justo, eficiente y eficaz, combatiendo con mano de hierro la evasión fiscal y el blanqueo de capitales. Segundo, asumiendo en su totalidad la agenda internacional de los Objetivos de Desarrollo Sostenible auspiciada por Naciones Unidas, una hoja de ruta para el desarrollo equitativo, para la erradicación de la pobreza, para luchar contra las desigualdades y, en consecuencia, para combatir la inseguridad ciudadana y la violencia. La comunicación volverá a estar en el eje central del éxito o del fracaso de las políticas y de los políticos que quieran caminar en esa dirección.</p>
<p><strong>5) La protección del medio ambiente:</strong> “Sobreexplotación y uso insostenible de los recursos naturales; contaminación del aire, tierra y agua; aumento del número de especies exóticas invasoras y cambio climático, son, entre otras, las causas de la degradación, reducción y pérdida de la biodiversidad en América Latina”, según los informes del Panel Intergubernamental Científico-Normativo para la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés). En el continente americano habitan cerca del 35 % de los mamíferos, el 35 % de los reptiles, el 41 % de las aves y el 51 % de los anfibios del mundo… pero reciben amenazas cada vez mayores. Y, como bien saben los economistas, no hay economía sin ecología (es decir, no hay posibilidad de producir nada si destruimos las materias primas con las que producimos y prestamos nuestros bienes y servicios). Por eso la agenda política en América Latina deberá, inevitablemente, incorporar el eje medioambiental, tal y como ya está sucediendo en todo Occidente. Se trata de detener la deforestación, de promover la descontaminación de los ríos, de establecer estándares ambientales para infraestructuras, minería, petróleo, de aumentar y mejorar el control de emisión de gases de los vehículos de transporte público, privado y carga, de proteger la calidad del aire (especialmente en las grandes ciudades) y, sobre todo, de diseñar estrategias de transición energética orientadas hacia el uso intensivo de las energías renovables y de los coches eléctricos.</p>
<p>Son cinco retos que de ninguna manera van disociados de estrategias comunicacionales. Las prácticas comunicativas innovadoras, como las asociadas a las posibilidades tecnológicas y de redes sociales, las manifestaciones ciudadanas en sus diferentes formatos y los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) seguirán siendo actores centrales para propiciar cambios positivos o negativos en las sociedades latinoamericanas.</p>
<p>Tal y como ha aseverado el experto argentino Mario Riorda, la comunicación política puede aportar dos cosas para mejorar la calidad de las democracias de la región. Por un lado, ayudar a visibilizar la ética como un elemento de juicio para tomar decisiones en la actividad política. El elemento ético, de acuerdo a Riorda (con quien estoy de acuerdo) “debe pesar en las decisiones y en las recomendaciones profesionales” de los profesionales de la comunicación y de la asesoría política. Y, por otro lado, es conveniente deselectoralizar la comunicación gubernamental y aplicarle una visión de medio y largo “para que modere los niveles de expectativa en donde la necesidad de legitimación debe superar con creces a la necesidad publicitaria-propagandística”.</p>
<p>Se trata de ayudar a la política desde la esfera de la comunicación. Se trata de mejorar la política con la comunicación política, evitando usarla únicamente como concepto de herramienta electoral, sino de servicio ciudadano. Se trata de usar la comunicación para construir consensos, narrativas y relatos que aglutinen mayorías y estabilidades, en torno a nociones de progreso sostenible y democráticamente aceptable. Se trata de entender que las ideologías existen y que, se disfracen de lo que se disfracen, seguirán representando y defendiendo intereses normalmente contrapuestos (conflicto y cooperación son elementos inherentes a la política). Se trata de evitar la banalización de la política por esa dimensión publicitaria-espectacular de las campañas electorales y de la gestión gubernamental que sirve a intereses espurios.</p>
<p>Se trata, en definitiva, y retomando las palabras de Riorda, de fraguar más y mejores “consensos en torno a las reglas fundamentales que dirigen el funcionamiento del sistema político”.</p>
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		<title>Unión Europea: Estrategias de comunicación pública para la gestión del cambio</title>
		<link>https://compolitica.com/union-europea-estrategias-de-comunicacion-publica-para-la-gestion-del-cambio/</link>
		
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		<pubDate>Wed, 09 May 2018 12:37:25 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Vicente Rodrigo, @_VRodrigo Director de asuntos públicos de Weber Shandwick y cofundador del colectivo Con Copia a Europa La presidencia de Estados Unidos por parte de Donald Trump ha dado paso a un nuevo ciclo de convivencia entre naciones en el mundo. Los desajustes de la globalización, el desarrollo de Asia con el protagonismo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Vicente Rodrigo,</span> <strong><a href="https://twitter.com/_vrodrigo?lang=es">@_VRodrigo</a> Director de asuntos públicos de Weber Shandwick y cofundador del colectivo Con Copia a Europa</strong></p>
<p>La presidencia de Estados Unidos por parte de Donald Trump ha dado paso a un nuevo ciclo de convivencia entre naciones en el mundo. Los desajustes de la globalización, el desarrollo de Asia con el protagonismo global de China y el impacto desigual de las crisis económicas han provocado que muchos de los desequilibrios globales den paso a un sin fin de brechas, muchas de las cuales han llegado a su máxima expresión en el continente europeo. Las nuevas dinámicas globales también han transformado la comunicación pública. Dos de los procesos que más nos han marcado en el ámbito político recientemente, la victoria de Trump y el <em>Brexit</em>, han ganado por la confrontación. En ambos, la comunicación ha sido un poderoso elemento de desunión.</p>
<p>Este escenario parece haber cogido por sorpresa a las élites de la Unión Europea, que consideraban haber hecho sus deberes. Y en efecto, hay que reconocerles un fino olfato y una capacidad de anticipación estratégica y de innovación institucional cuando a mediados del siglo pasado fueron dibujando un espacio transnacional de interdependencias pensado para dar mayor cancha a unos países europeos que perdían peso en el mundo gradualmente. Esta reorganización mundial parecía dejar atrás a los pequeños estado-nación, un marco que se agotaba en lo que se refería a hacer frente a los desafíos de la globalización.</p>
<p>A base de constancia, de perseverancia, y de dinámicas de prueba y error, el viejo continente avanzó en una fórmula sui generis, de nulo precedente en el mundo y que atraería las miradas de los analistas en cooperación transfronteriza. No fue tarea fácil aunar los intereses de potencias tradicionalmente enfrentadas ni generar espacios de confianza, pero lo cierto es que se sentaron unas bases donde nos hemos sentido más o menos cómodos durante décadas y que han sido la base para el desarrollo de regiones de Europa que no habrían experimentado tales cotas de crecimiento y bienestar de no ser por la cooperación entre vecinos.</p>
<p>Sin embargo, fue precisamente en lo económico -allí donde brotó la cooperación inicial de la integración europea- donde se fraguó la crisis institucional que aún hoy pesa sobre nuestras espaldas: cuando los mercados financieros internacionales empezaron a dudar de la consistencia de esta Unión se tambaleó toda la estructura que mantenía el edificio en pie. En efecto, hubo anticipación e innovación institucional en los años 50, los deberes quedaron hechos, pero no se puede vivir de las rentas. En este momento, se vuelve especialmente crítica la capacidad de reacción al cambio. Ya lo dijo Jeff Bezos: “No me pregunten qué va a cambiar en los próximos diez años, pregúntenme qué no va a cambiar”. Y también la famosa cita: “No cometamos el error de creer que haciendo siempre lo mismo vamos a obtener resultados diferentes”.</p>
<p>Nuestras instituciones, a las que tanto bienestar y progreso debemos, parecen haberse vaciado de ilusión, de ganas de encontrar soluciones innovadoras, de vigorizar unos cauces cada vez más agrietados y estancos, desde hace más de 60 años.</p>
<p>En lo que se refiere al ámbito europeo y a su arquitectura institucional, sus estructuras no han evolucionado de manera suficientemente flexible. Tampoco lo ha hecho el proceso de toma de decisiones, que no ha pasado del habitual top-down: de arriba abajo sin detenerse en comunicar adecuadamente por qué se toman ciertas decisiones y sin tener en cuenta que la legitimidad democrática sería algo que se sometería a un feroz escrutinio desde la sociedad civil. Máxime en un contexto con una fuerte presión social por la rendición de cuentas, la transparencia y la trazabilidad de las decisiones públicas.</p>
<p>La Unión Europea envejece, y lo hace con luces y sombras. Los aciertos y beneficios del proyecto son muy amplios y han alcanzado a todas las capas de la sociedad europea, en tanto que ha puesto las bases para la consolidación de un marco óptimo de cooperación y de convivencia pacífica. Este es el gran legado de esta UE, a quien se reconoció la hazaña mediante el premio Nobel de la Paz por su legado como mecanismo de cooperación inédito en el mundo y tremendamente efectivo para mitigar conflictos. Pero la UE también fue capaz de configurar un sistema monetario propio que, aunque ha traído –y posiblemente traerá– mayúsculos dolores de cabeza, conformó un espacio más homogéneo, que ha permitido mayor crecimiento económico. Del mismo modo, la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales, que en 2018 ha cumplido 25 años, supuso la puesta en marcha del área económica sin barreras más grande del mundo. En el recuento de logros, no podemos obviar el liderazgo europeo en políticas públicas de respeto al medio ambiente, con una Comisión muy propositiva que ha sabido colocar el tema en la agenda pública global. Por otra parte, la creación de cultura e identidad se ha ido forjando a través de programas como el Erasmus, que ha acercado las vidas de los europeos, acostumbrados hoy a tener contacto habitual con otros europeos a través de las redes sociales. Es quizá la creación de comunidad y de ciudadanía la que sigue necesitando mayor impulso, y seguramente uno de los focos donde habrá que orientar la capacidad creativa de las políticas públicas.</p>
<p>Por otra parte, la falta de innovación institucional se ha ido sorteando con tímidos cambios de rumbo, en reactivo, asomándose al precipicio y dando un pequeño paso atrás. La práctica quiebra de Grecia o la votación del <em>Brexit</em> no fueron suficientes para cambiar la dinámica de llevar a cabo la acción mínima deseable. Y ante unas estructuras con limitaciones propias muy considerables, se generó una tormenta perfecta: crisis económica, brechas Norte-Sur, brechas Este-Oeste, gestión de la crisis humanitaria de llegada de refugiados, auge del discurso eurófobo, que se consolida en las instituciones y da alas a los descontentos con la Unión. El principal problema que representa el antieuropeísmo no es que se tambalee el proyecto político; al fin y al cabo, las estructuras transnacionales solo deben estar ahí porque demuestran que aportan beneficios a los ciudadanos. El riesgo reside en la falta de certidumbre y seguridad jurídica para los europeos, que por ejemplo con el <em>Brexit</em> se encuentran ante un limbo legal que tardará aún un par de años en definirse. Al final, la cantidad de regulación que cambiará para el sector empresarial y para los ciudadanos es sencillamente abrumadora, y esta situación no alienta un escenario óptimo de crecimiento y desarrollo.</p>
<p>La gestión del conflicto necesita de equilibrios y contrapesos, y las administraciones públicas no han trabajado lo suficiente la “Marca Europa” en términos de diplomacia pública para generar vinculación e inspirar a todas sus audiencias, especialmente las internas, ya que son las que deben plantear propuestas y soluciones.</p>
<p><strong>MERKEL Y MACRON, DOS VISIONES, DOS MODELOS</strong></p>
<p>Diferentes generaciones de líderes han intentado conferir impulso a esta unión entre estados; unos con el viento más a favor y otros capeando factores externos desfavorables, pero la mayoría poco preocupados por la creación de mecanismos que hicieran de este proyecto algo capaz de durar otros sesenta años sin grandes tensiones.</p>
<p>A grandes rasgos, podemos esbozar dos grandes visiones sobre cómo afrontar el futuro de la Unión, representados actualmente por la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la República Francesa Emmanuel Macron.</p>
<p>El primero, el intergubernamentalismo, llevado a la práctica por la líder alemana. Consolidada como la figura de referencia de la UE (ese famoso número que marcar para llamar a Europa al que hizo referencia Kissinger hace más de 30 años), ha llevado a la máxima expresión la integración en términos gubernamentales, es decir, otorgando mayor poder a los Estados, cediendo el protagonismo de la toma de decisiones a costa de las instituciones comunes como el Parlamento Europeo o la Comisión.</p>
<p>Solo un cambio de liderazgo podría revertir tal tendencia. La derrota de Schulz en las elecciones alemanas dejan solo en este envite a Emmanuel Macron. El líder francés ha creado un ideario que pone el énfasis en avanzar en términos de unión política, de unión social, y de completar una unión económica aún disfuncional. Frente al continuismo conservador, un cambio de ritmo y de ruta basados en la integración política.</p>
<p><strong>LA FALTA DE RELATO HEGEMÓNICO ANTE UN NUEVO MARCO GENERACIONAL</strong></p>
<p>La idea de Europa movilizó a las generaciones anteriores a la nuestra; aglutinó a diferentes voces y capas sociales que lucharon con ilusión por sentirse parte del proyecto comunitario por todo lo que representaba: paz, progreso, derechos, democracia, prosperidad. Hoy, las sociedades han cambiado profundamente; muchos de los retos que se afrontan tienen el mismo origen, pero necesitan nuevas respuestas. Por fortuna, hoy gozamos de la tranquilidad de nacer y crecer en paz, en democracia, bajo unas condiciones de prosperidad que se encuentran entre las más altas del mundo. Pero la sensación de desprotección y la promesa desvaneciente de un futuro brillante ha dejado en una situación muy tensa el contrato social existente. En aras de romperse, el relato de la Unión Europea no ha terminado de encontrar acomodo entre los más jóvenes, en esa generación que es la que va a construir el futuro de Europa.</p>
<p>Entre otras cosas, este relato europeo no ha calado en el público joven porque está monopolizado casi en exclusiva por generaciones para las que Europa ha significado otra cosa, lo que genera un fallo en la correa de transmisión.</p>
<p>Se trata de un momento diferente, puesto que estamos ante generaciones ya plenamente europeizadas; ciudadanos que han estudiado y vivido en otros países europeos, que han recorrido el continente gracias a la proliferación de infraestructuras y los trayectos low-cost… y, en definitiva, toda una serie de elementos que han ido configurando una cierta conciencia europea, un sentido de pertenencia que se ha fraguado mediante las soluciones cotidianas. Ahí es donde reside la fuerza motriz de este proyecto: en los beneficios cotidianos de la integración, aquello que hace que vivamos mejor en una Europa mejor. Los ciudadanos no necesitan conocer el funcionamiento de sus instituciones, solo saber que están ahí para mejorar su vida, para ofrecer soluciones a su día a día, y eso significa celebrar la desaparición del <em>roaming</em> o el libre acceso al contenido de tu cuenta de Netflix si viajas por Europa, dos hitos de hecho conseguidos recientemente.</p>
<p>Los jóvenes, por tanto, dan por sentados los éxitos del pasado, esos que siguen monopolizando la narrativa sobre Europa, que se aferra a los mismos en modo negación. Mientras exista esa desconexión, continuará la crítica. Y lo que empieza como una crítica legítima degenera en euroescepticismo.</p>
<p><strong>CLAVES ESTRATÉGICAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA COMUNICACIÓN PÚBLICA</strong></p>
<p>A grandes rasgos, las diferentes crisis que ha atravesado la UE han generado desánimo, apatía y falta de esperanza. Para revertir la situación, y aquí es donde la comunicación jugará un papel fundamental, debe trabajarse en dinámicas que generen ilusión, participación y ofrezcan soluciones al ciudadano. Una comunicación con una vertiente muy práctica y, siempre, personalizada. En este sentido, los diferentes índices de confianza empiezan a mejorar, pero todavía hay muchos europeos, sobre todo los jóvenes, que ni se plantean votar en las elecciones al Parlamento Europeo.</p>
<p>La comunicación atraviesa un momento de evolución que obliga a reformular los propios objetivos y procedimientos. El debate público se ha sofisticado, se ha hecho más complejo; el esquema clásico de emisor y receptor se revierte constantemente. En este contexto, las administraciones públicas deben inocular su capacidad proactiva para controlar los marcos. El auge del activismo y, especialmente en redes sociales, de haters y perfiles viscerales, pasionales y con una fuerte crítica a todo lo que huela a oficial o institucional, provoca que muchas veces la comunicación –digital– de las administraciones públicas vaya a remolque y en reactivo. Aquí también hay que tener en cuenta a los bots y a la maquinaria de propaganda de otros países, que han demostrado todo el potencial para influir también en los públicos naturales de estas administraciones públicas y provocar injerencias.</p>
<p>En este sentido, conviene recordar la máxima de George Lakoff: “Negar un marco lo activa”. De ahí la necesidad de evitar el modo reactivo, o al menos no hacer de él el grueso de nuestra actividad en comunicación, y poner el foco en construir tu propia narrativa.</p>
<p>Ya no se trata tanto de crear notoriedad (eventos, publicaciones, debates, iniciativas…) para generar valor (salir en medios, cumplir con los KPI, que se hable de la institución…) sino de crear valor (un valor distinto, no basado en métricas sino en ser capaces de traducirlo en respuestas y utilidad para los ciudadanos) para generar vinculación, ese <em>engagement</em> tan deseado (y que se traduce en apego emocional, identificación con la institución…).</p>
<p>Los pilares de este salto cualitativo son dos: el contenido y la influencia. En cuanto al contenido, es necesario trabajar tres tipos de mensajes: 1) racionales: con foco en los atributos y los beneficios de la acción gubernamental, de la integración comunitaria; 2) emocionales: con foco en los valores, en elementos discursivos que despierten conmoción; 3) reactivos: respuesta a <em>fake news</em>, a posibles ataques o informaciones interesadas, rebatiéndolas de manera solvente. Cuando hablamos de influencia, nos referimos a la capacidad de esa comunicación para tener alcance, llegar a las audiencias deseadas, tener efectividad y estar, en la medida de lo posible, personalizada.</p>
<p>Desde el punto de vista operativo, ¿en qué se traduce este salto? Básicamente, en empezar por generar mucho menos de esto: notas de prensa, comunicados, mailings, ruedas de prensa, publicidad… y plantear mucho más de esto: soluciones, utilidad, propósito, entretenimiento, emoción.</p>
<p>Los ciudadanos esperan que aquello que los gobiernos y administraciones públicas tienen que comunicar sea relevante; para ello, el mensaje que comuniquemos debe dar respuesta a lo que les preocupa, a lo que les mueve. Y aquí, se abre una fascinante frontera: el uso de los datos. Se trata de <strong>una evolución definitiva hacia la mejora de la calidad y el volumen de los insights de los que dispondrá la gestión pública</strong>, toda una serie de herramientas inteligentes para extraer análisis de valor.</p>
<p>Trabajar con datos nos conduce a <strong>un trabajo más efectivo y medible</strong>, constituyéndose como <strong>la herramienta más poderosa con la que jamás hemos contado en comunicación</strong>. En este sentido, no habrá ningún área de negocio o segmento de nuestra vida que vaya a quedar fuera del alcance del <em>Big Data</em>.</p>
<p>Es notorio que naveguemos este comienzo de siglo en torno a un debate que ya no se centra en el progreso, sino en conservar, a duras penas, lo que ya tenemos. Con cierta nostalgia trasnochada de un pasado más próspero, con miedo al futuro. El <em>frame</em> de esperanza e ilusión que Obama trajo en 2008 y que contagió al mundo es hoy una amalgama de miedos e inquietudes hacia el diferente. Observamos estos matices en un mundo que parece dispuesto a replegarse sobre sí mismo, a desconfiar de la cooperación. Un contexto tan complicado, que repele el tono constructivo, presenta, en cambio, grandes oportunidades para la comunicación pública. Se trata de transitar la evolución a ese ideal de democracia deliberativa planteado por el filósofo alemán Jürgen Habermas, sin olvidar que los grandes avances y los logros más memorables solo se han producido cuando el ser humano ha demostrado capacidad (así, en el sentido amplio del término) y voluntad.</p>
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		<title>La nueva distribución de escaños en el Parlamento Europeo tras el ‘brexit’</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Feb 2018 11:57:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Brexit]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación política]]></category>
		<category><![CDATA[escaños]]></category>
		<category><![CDATA[Parlamento Europeo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si hay algo verdaderamente importante en el ámbito político es el papel que juega la comunicación, sobre todo en situaciones tan relevantes y decisivas como las reuniones y negociaciones de la Unión Europea con el Reino Unido. Tanto es así que ha sido la predisposición a dialogar de ambas partes la que ha permitido finalmente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Si hay algo verdaderamente importante en el ámbito político es el papel que juega la comunicación, sobre todo en situaciones tan relevantes y decisivas como las reuniones y <strong>negociaciones de la Unión Europea con el Reino Unido</strong>. Tanto es así que ha sido la predisposición a dialogar de ambas partes la que ha permitido finalmente llegar a acuerdos como el del pasado 29 de enero, cuando se establecieron algunos de los términos para la transición de la salida del país británico de la UE, lo que puede que dure hasta el 31 de diciembre de 2020.</p>
<p>Pero, además, el ‘brexit’ ha provocado un intenso debate en lo que se refiere a la redistribución de escaños en el Parlamento Europeo. La principal propuesta que se presentó hace unos días en Estrasburgo establece que 27 de los 73 escaños de los que disponía el Reino Unido como Estado miembro de la Unión Europea, se repartirán entre los 27 países miembros de la UE. Así se indica en el ‘<a href="http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+REPORT+A8-2018-0007+0+DOC+XML+V0//EN&amp;language=es" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=en&amp;q=http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef%3D-//EP//TEXT%2BREPORT%2BA8-2018-0007%2B0%2BDOC%2BXML%2BV0//EN%26language%3Des&amp;source=gmail&amp;ust=1518691326780000&amp;usg=AFQjCNHBaMr2GzTEe3zbFP7L9-3AROIH0w">Informe de la comisión de asuntos institucionales</a>’ que propone reservar los otros 46 escaños a futuros miembros de la Unión o a las listas electorales transnacionales, aunque esto último ha sido rechazado por los eurodiputados en el Pleno. Este nuevo reparto de escaños se ha traducido en una <strong>intención de reducción de asientos en el Parlamento Europeo</strong>.</p>
<p>En total, la institución cuenta en la actualidad con 751 escaños, el máximo que permiten los tratados constitutivos. Uno de los objetivos de esta propuesta es evitar la infrarepresentación de Estados con menos población (ya que la Eurocámara sigue el principio de ‘proporcionalidad degresiva’) y conseguir que los países con menos escaños ganen entre uno y cinco asientos. En el caso de España, por ejemplo, se pasaría de 54 a 59 eurodiputados a partir de 2019.</p>
<p>Como ha informado el Parlamento Europeo, esta redistribución <strong>sólo entrará en vigor una vez se haya efectuado la salida de Reino Unido de la UE</strong>, lo que se espera que se produzca en marzo de 2019, a las puertas de las próximas elecciones europeas que podrían celebrarse del 23 al 26 de mayo de ese mismo año, tal como propuso la conferencia de presidentes del Parlamento.</p>
<p>La principal disposición normativa por la que se guía esta propuesta de distribución de asientos entre los Estados miembros es el artículo 14 del Tratado de la Unión Europea (TUE), que en su apartado 2 establece que “el Parlamento Europeo estará compuesto por representantes de los ciudadanos de la Unión. Su número no excederá de setecientos cincuenta, más el Presidente. La representación de los ciudadanos será decrecientemente proporcional, con un mínimo de seis diputados por Estado miembro. No se asignará a ningún Estado miembro más de noventa y seis escaños”. Y además añade que será el Consejo Europeo, a iniciativa del Parlamento Europeo y con su aprobación, el que tomará una decisión unánime sobre la composición de la Eurocámara conforme a los principios dispuestos en este artículo.</p>
<p>Así las cosas, la propuesta debatida en el pleno de la semana pasada <strong>fue aprobada con 431 votos a favor</strong>, 182 en contra y 61 abstenciones. Tras este respaldo, la iniciativa legislativa se remitirá a los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la UE, quienes deberán tomar una decisión unánime, y será el Parlamento quien dará su consentimiento final. Será éste uno de los temas analizados en una cumbre informal de los líderes de la UE el próximo 23 de febrero.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/ParlamentoEuropeo.ES/videos/1792911680759366/" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=en&amp;q=https://www.facebook.com/ParlamentoEuropeo.ES/videos/1792911680759366/&amp;source=gmail&amp;ust=1518691326781000&amp;usg=AFQjCNFcdVbfNetvoRujzhF1TjGuWYe9eQ">Vídeo del debate sobre la redistribución de escaños en el Parlamento Europeo (con traducción)</a></p>
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		<title>Presentación ACOP Paper nº3 &#8216;La gestión de identidades en la Unión Europea&#8217;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Jan 2016 16:49:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[ACOP]]></category>
		<category><![CDATA[actividades]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[discurso]]></category>
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		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[Presentación de los "ACOP Papers"]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Transparencia]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pasado día 29 presentamos el último número de los ACOP Paper. Vicente Rodrigo, miembro fundador de CC/ Europa y responsable de Asuntos Públicos de la consultora Weber Shandwick, habló sobre su trabajo ‘La gestión de identidades en la Unión Europea. Renovación narrativa para una vinculación legitimadora&#8217;.  Durante el encuentro se habló de la importancia de los relatos para construir una Unión [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/presentacion-acop-paper-no3-la-gestion-de-identidades-en-la-union-europea/">Presentación ACOP Paper nº3 &#8216;La gestión de identidades en la Unión Europea&#8217;</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado día 29 presentamos el último número de los <span class="lG">ACOP</span> Paper. <strong>Vicente Rodrigo,</strong> miembro fundador de CC/ Europa y responsable de Asuntos Públicos de la consultora Weber Shandwick, habló sobre su trabajo <strong>‘La gestión de identidades en la Unión Europea. Renovación narrativa para una vinculación legitimadora&#8217;. </strong></p>
<p>Durante el encuentro se habló de la importancia de los relatos para construir una Unión Europea arraigada en la ciudadanía y de los vaivenes de este proceso. &#8216;<strong>Es interesante ver como los éxitos tradicionalmente se <em>nacionalizan</em> mientras los fracasos se <em>comunitarizan</em>&#8216;</strong> aseguraba Rodrigo, quien a su vez apuntó: &#8216;ahora percibimos la actualidad de la UE como doméstica, algo impensable hace apenas unos años&#8217;.</p>
<p>La cita, que tuvo lugar en la sede de la consultora Weber Shandwick en Madrid, contó con la presencia de periodistas, blogueros y miembros de diferentes organizaciones civiles o vinculadas al sector como el Real Instituto Elcano o la Comisión Europea.</p>
<p>David Redoli, presidente de ACOP insistió en la <strong>importancia de ahondar en el aspecto comunicativo</strong> para hacer a la ciudadanía consciente de los progresos que representa la Unión Europea y advirtió de la encrucijada en la que la institución se encuentra a causa del calado de los denominados movimientos euroescépticos.<br />
Puedes ver aquí mismo el video de la presentación.</p>
<p><iframe title="Presentación #ACOPpapers3: La gestión de identidades en la Unión Europea" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/EnpG1YgIRao?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/presentacion-acop-paper-no3-la-gestion-de-identidades-en-la-union-europea/">Presentación ACOP Paper nº3 &#8216;La gestión de identidades en la Unión Europea&#8217;</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>Comunicación y Referéndums: Lecciones del caso escocés</title>
		<link>https://compolitica.com/comunicacion-y-referendums-lecciones-del-caso-escoces/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 05:59:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Catalunya]]></category>
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		<category><![CDATA[Lecciones del caso escocés]]></category>
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		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
		<category><![CDATA[Yes vs No thanks]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El referéndum sobre la independencia de Escocia tuvo en vilo a media Europa. Estaba en juego mucho más que la unidad del Reino Unido, también el propio proyecto europeo, poniendo en jaque la actual arquitectura institucional e insuflando renovadas energías a otros movimientos secesionistas. Finalmente, los ciudadanos escoceses decidieron democráticamente y de forma cívica, que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>El referéndum sobre la independencia de Escocia tuvo en vilo a media Europa. Estaba en juego mucho más que la unidad del Reino Unido, también el propio proyecto europeo, poniendo en jaque la actual arquitectura institucional e insuflando renovadas energías a otros movimientos secesionistas. Finalmente, los ciudadanos escoceses decidieron democráticamente y de forma cívica, que quieren seguir perteneciendo al Reino Unido. Europa, con sus instituciones y líderes nacionales a la cabeza, respiraban tranquilos, ¿pero hasta cuándo? A lo largo del presente artículo, el autor ahonda en el momento y pulsión que vive la política y el relato político en el viejo continente.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Pau Solanilla</span>,consultor internacional y autor del libro “<em>Europa en tiempos de cólera</em>”.</p>
<p>El resultado escocés da oxígeno al enfermo, pero para nada cura la enfermedad que corroe Europa y a sus gobiernos, que no son capaces de seducir y generar adhesión entre sus ciudadanos. Más allá del contexto local en el que se ha desa­rrollado en referéndum escocés, la realidad es que la Europa política está enferma. Lo escribí prolijamente y lo publiqué en 2010 en mi libro “<em>Europa en tiempos de cólera</em>” (Ed. El Cobre), donde describía cómo Europa y los Estados Nación han perdido, desde hace años, la batalla de la comunicación ante un contexto crecientemente complejo. Las causas son complejas y profundas, la UE padece de anorexia política, y una falta de ideas y estrategia comunicativa. Europa no tiene un storyte­lling, cuando sabemos bien que –como dice Lakoff- “el enmarcado tiene que ver con e­legir el lenguaje que encaja en tu visión del mundo. Pero no tiene solo que ver con el lenguaje. Lo primero son las ideas. Y el lenguaje transmite esas ideas, evoca esas ideas ”.</p>
<p>Sabemos bien que un buen relato tiene que ser lúdico, sensorial y emocional, cargado de sentido, didáctico, nemotécnico y favorecer la cohesión, la participación y la interactividad de sus destinatarios . Un relato sostenido que hay que crear, planificar, nutrir, proteger y actualizar permanentemente en una estrategia multimedia y multisoporte. Algo que hacen mucho mejor los movimientos políticos y sociales disruptivos y soberanistas que las instituciones nacionales y europeas.</p>
<p>Los éxitos del pasado no garantizan los éxitos del futuro, y los ideales movilizadores de un proyecto político tienen que renovarse, poniendo en valor unos valores y unas ideas determinadas, para expresarlas con valentía, firmeza y claridad, acompañándolas de políticas ambiciosas, coherentes y posibles. En momentos de incertidumbre, es además necesario, una nueva ética de la política que se haga cargo del estado de ánimo de la gente. Una estrategia de comunicación política donde el mensaje sea también emocional, pero la mayoría de gobernantes acreditan una actitud desesperadamente conservadora, de contención de daños, de prudencia extrema, incompatible con un mundo que requiere nuevas actitudes y aptitudes para proponer proyectos movilizadores.</p>
<p>El referéndum escocés es una buena muestra de ello. El debate en los dos últimos años ha sido amplio, intenso, rico en discusiones acaloradas, e incluso amenazas veladas. Ante el empate virtual final de las encuestas, en el gran debate final, se apreciaron bien las dife­rencias en las campañas de comunicación política. “Es nuestro momento”, proclamaba apasionadamente el independentista y mi­nistro Principal de Escocia, Alex Salmond. Su oponente, Alister Darling, exministro del Tesoro en el Gobierno de Gordon Brown adver­tía: “es una decisión de la que no hay vuelta atrás”. La ilusión y la pasión de Salmond, frente a la estrategia del miedo y el conservadurismo del laborista unionista Darling.</p>
<p>Parecía que Reino Unido y Europa se asomaban al borde del precipicio ante el avance del “sí”, y la incapacidad de Cameron de ofrecer y convencer con un proyecto potente, creativo y audaz que diera respuestas al anhelo de autogobierno del pueblo escocés. En el último momento emergió la política de altura. El ex Premier británico Gordon Brown, salió de su retiro para insuflar renovados aires a la campaña del “no”. Sus discursos potentes, apasionados y bien estructurados, fueron el empujón decisivo para la clara victoria del “no”, demostrando la importancia de transmitir ideas, relatos emocionales y propuestas creíbles.</p>
<p>El referéndum escocés nos enseña algunas cosas. Los escoceses no han votado de forma impulsiva, sino reflexiva, pensada e informada, tras un proceso de discusión vivo y complejo que ha durado dos largos años. Un ejemplo de participación que refuerza la legitimidad de las instituciones, pese al miedo de algunos en dejar participar a los ciudadanos. Ese es precisamente el principal déficit de la política de hoy: el déficit de espacios de discusión y participación donde políticos, organizaciones y ciudadanos confronten ideas, programas y propuestas para construir nuevas coherencias, esto es, reconciliar de nuevo destino y convicciones. Votar cada cuatro años ya no es suficiente.</p>
<p>Cataluña es la próxima estación de ese tren, y lamentablemente en España no somos ni tan democráticos, ni tan maduros, ni tan inteligentes como el Reino Unido. El ruido, las amenazas y la confrontación pesan más que los proyectos y las ideas. Una pena porque eso pasa factura a todos, los que creen que ganan, los que se sienten agraviados, y los que tendemos puentes sin conseguirlo, alimentando el conflicto todavía más y poniendo en peligro lo más valioso de una sociedad, la convivencia.</p>
<p>Decía Jean Monnet, «Europa nunca ha exis­tido. ¡Debe ser creada!». Todavía hoy, más de sesenta años después, mantiene todo su valor. Nuestros sistemas políticos son siempre realidades inacabadas, proyectos que hay que completar con nuevos y renovados mecanismos de participación y rendición de cuentas –<em>accountability</em>-, manifiestamente mejorables. Para ello, hay que reforzar tanto los elementos racionales –las ventajas materiales-, como los elementos emotivos –el sentimiento de pertenencia-, ya que ambos han sufrido un deterioro importante en los últimos años.</p>
<p>En España, no estamos precisamente desplegando un ejemplo de pedagogía política que permita seducir y persuadir de las bondades de un proyecto común. Tiene más prestigio la defensa de los intereses particulares que la conciliación de los intereses de todos, con la ausencia de un verdadero diálogo político. Las instituciones y la política parecen no comprender, que nos encontramos ante el fin de la jerarquía como único principio ordenador de la sociedad. La obsesión por el orden jerárquico, por las competencias exclu­sivas, por controlar todo lo que pasa, conduce al bloqueo del sistema. Es por ello que la comunicación política hoy tiene que ver en gran medida con un lenguaje que sea capaz de hacerse cargo de lo nuevo, explorando a fondo posibilidades, oportunidades y compromisos para llegar a una síntesis común. Liderar se corresponde más con una estrategia de ordenación selectiva, diseñando políticas y mecanismos innovadores, y aceptando que el unilateralismo político no es ya posible. En la actualidad, no hay soluciones que no estén asociadas a la gestión de la complejidad, asumiendo la coexistencia de procesos, tensiones y movimientos plurales que no pueden ser reducidos a un único eje dominante.</p>
<p>La política es en buena parte comunicación, y ésta no es una cuestión de cantidad, sino de calidad y credibilidad. La verdadera comunicación es aquella que está basada en una conversación, y como una de las condiciones necesarias para el progreso de las sociedades. Si como afirma Jurgen Habermas “la legitimidad de la ley depende en último término de un acuerdo comunicativo”, entonces necesitamos urgentemente una nueva estrategia de comunicación política que refuerce la legitimidad de nuestro sistema político. Y para ello, no hay que inventar sin embargo nada excepcional, sino liberar el potencial de la crea­tividad política y social que existe de nuestra sociedad.</p>
<p>1 “Enmarcar para recuperar el discurso político”. <em>No pienses en un elefante</em>. George Lakoff. 2007. Ed Complutense. 2 <em>Será mejor que lo cuentes</em>. Antonio Núñez. Ed Empresa activa, 2007.</p>
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