Por Enric Sendra, @EnricSendra_, Doctorando en comunicación política y profesor asociado de Periodismo en la Universitat Jaume I y Teresa Ciges, @Teresa_Ciges, Doctoranda en comunicación política en la Universitat de Barcelona, consultora en comunicación estratégica y colaboradora en À Punt y La Vanguardia. Divulga la comunicación política a través de un canal de YouTube.

En los últimos meses se ha producido un incremento de perfiles del ámbito político en Twitch, una plataforma de streaming, en origen pensada para los videojuegos. Analistas y especialistas en comunicación investigan los pros y los contras de esta red social en expansión, todavía desconocida para muchos.

La política se ha vuelto streamer. Nadie se sorprenderá de esta afirmación si ha seguido con interés la actualidad política en redes sociales de los últimos meses. Twitch bate récords de seguidores y el resto de plataformas se vuelcan con el objetivo de competir en la era del directo. En este artículo analizamos la era streamer y sus oportunidades en comunicación política.

En plena pandemia mundial y con restricciones sociosanitarias que impiden la movilidad y las multitudes tanto en el espacio público como privado, la política se ha volcado (más si cabe) en las redes sociales y plataformas multimedia como canal prioritario en la difusión de sus mensajes y en establecer relaciones. Candidatos y organizaciones han entendido la importancia de utilizar estas herramientas digitales para conectar con las bases y nuevos potenciales electores, eliminando así la barrera espacio-tiempo tan difícil en el pasado.

Si bien la mayoría de redes sociales permiten retransmitir vídeo en directo, YouTube sigue siendo la plataforma líder en streaming. Con más de quince años de trayectoria, es la red social de vídeo más popular y junto a WhatsApp, la app más utilizada por los usuarios, según el último informe de la consultora IAB Spain. Su buscador es, además, el segundo más utilizado del mundo, solo por detrás de su hermano Google.

En cambio, Twitch es una aplicación de más reciente creación. Adquirida por el gigante Amazon en 2014, se presentaba como una plataforma pensada para los gamers, donde compartir su experiencia jugando a videojuegos. Pero lo que empezó como una aventura más de gamificación política -una de las pioneras fue Alexandra Ocasio-Cortez jugando al Among Us- ha ido evolucionando, y muchos han visto una oportunidad de oro para comunicar la política de una forma diferente, más fresca, cercana, en la plaza digital de los jóvenes, y en el que la interacción con la audiencia juega un papel fundamental.

Como pasa con todas las nuevas plataformas que se hacen hueco en nuestro día a día, cada sector mira sus potencialidades y debilidades según sus intereses, comparándolas con las redes parecidas en las que ya tiene una audiencia y un trabajo previo consolidado. ¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre Twitch y YouTube? Sin lugar a dudas, la principal diferencia entre las dos plataformas es la conceptualización de las mismas. YouTube nace como una red donde colgar y buscar vídeos, al estilo de un repositorio digital. Años más tarde incorporó la opción de transmitir en línea. Sin embargo, Twitch sale a la luz con el planteamiento a la inversa: es una plataforma de vídeos en directo, que además permite seleccionar algún fragmento del stream y compartirlo posteriormente. Es por ello que YouTube se posiciona como el segundo buscador más empleado del mundo, mientras que en Twitch la búsqueda de contenidos no es muy funcional, porque este no es su objetivo (al menos el inicial).

Por otra parte, Twitch se ha convertido en la red de la que todos hablan, incrementando la tasa de notoriedad; es la plataforma de moda entre los jóvenes, donde cada vez más se encuentran con sus referentes. Pero YouTube sigue siendo la tercera red social más usada, tanto por jóvenes como por adultos. Además, el tiempo de uso diario no varía, ya que pasan 1h 40’ y 1h 39’ horas en las respectivas plataformas. Por tanto, tienen prácticamente la misma capacidad de retener a la audiencia. Ahora bien, mientras que en YouTube las comunidades ya están creadas, en Twitch se tienen que crear desde cero. Sin olvidar otro aspecto diferencial que ya se ha comentado con anterioridad y que es clave: la importancia del chat y la interacción con la audiencia en esta plataforma.

Tras conocer las potencialidades de la nueva red, algunos actores políticos han decidido dar el paso y adentrarse en ella. Recientemente hemos visto cómo Íñigo Errejón, la formación política Compromís o la Associació Catalana de Municipis (entre otros) han apostado por la comunicación política en esta plataforma. Ahora bien, ¿hay un boom comunicativo en Twitch por parte de políticos, partidos e instituciones, o es un espejismo? Para responder a esta pregunta, hemos querido estudiar lo ocurrido en las elecciones catalanas del 14 de febrero al tratarse de una contienda electoral reciente, marcada por la pandemia y en la que las estrategias digitales han sido fundamentales para atraer votos indecisos.

En primer lugar, cabe destacar que ni los partidos ni los principales candidatos escogieron Twitch como red prioritaria para llevar a cabo acciones comunicativas. Es cierto que comenzar de cero, en plena campaña, puede ser contraproducente por la dificultad de crecer en seguidores en tan poco tiempo. Sin embargo, podrían haber compartido el enlace de la retransmisión (como hacían con YouTube), ya que la plataforma de streaming no requiere tener una cuenta para poder seguir el directo. Pero no lo hicieron, todos fueron a seguro con la plataforma más conocida.

Sin embargo, las juventudes de los partidos políticos sí que apostaron por la nueva red: los miembros de Confluència Jove (las juventudes de En Comú Podem) comentaron series, jugaron a videojuegos, analizaron la evolución de la campaña electoral… Y en los mismos términos, Jovent Republicà (juventudes d’Esquerra Republicana), comentaron en vivo el debate de TV3. Las juventudes de ERC también tuvieron su relevancia en la plataforma cuando se colaron la noche electoral en la sede del partido y mostraron a sus seguidores cómo se gestionaban los datos del escrutinio y las sensaciones que había entre las personas asistentes. Pero si alguien generó revuelo al entrar en la plataforma de stream, esta fue Àurea Rodríguez, candidata por Tarragona del PNC, que se presentó jugando al Minecraft. Sin duda, era una doble apuesta: acercarse a un público joven y tener notoriedad y visibilidad, ya que era previsible que se hablaría de la acción.

Como hemos apuntado, los partidos optaron por centrarse en YouTube: ante la imposibilidad de hacer actos multitudinarios, apostaron por retransmitirlos en esta plataforma. No se trataba de una actuación novedosa, pero en esta ocasión los equipos de comunicación invirtieron esfuerzos para que militantes y simpatizantes s­iguieran los actos desde casa. YouTube pasaba de ser una plataforma donde colgar spots de campaña u otros cortes audiovisuales, a ser también un punto de encuentro entre los seguidores de la marca política, que podían compartir opiniones en el chat que ofrecía el directo, mientras veían a sus referentes políticos. Los mítines del PSC, ERC y Junts se convirtieron en platós de televisión pensados para la retransmisión en línea.

Pero YouTube no solo ha demostrado ser una herramienta para conectar con la ciudadanía, sino también un indicador potencial de incidencia en campaña. Los equipos de campaña han aprovechado la ocasión para conocer a sus oponentes, su discurso, su puesta en escena y el número de espectadores. De hecho, en momentos puntuales, como en mítines que coincidían a la misma hora, con las intervenciones de Pedro Sánchez, Oriol Junqueras o Carles Puigdemont, se producía una rivalidad para ver quién conseguía movilizar más gente en línea. Un fenómeno que ya pasaba con los m­ítines multitudinarios, pero ahora desde casa. Y un detalle que no podemos pasar por alto: a los amantes de la política nos ha permitido seguir diversos actos políticos de forma simultánea. En definitiva, YouTube ha sido la red social que más ha destacado en esta campaña electoral.

¿Cómo se traduce la apuesta de las candidaturas por esta red? Con un gran aumento de seguidores y de visitas durante los quince días de campaña. Junts es el partido que más incrementa su comunidad, finalizando la campaña con un 72,75% más de seguidores (+3.121), por detrás quedan ERC (+1.329), la CUP (+662), el PSC (+632), En Comú Podem (+518), el PdeCat (+259) y Ciudadanos (+19). Un patrón muy similar es el del número de visitas recibidas durante la última semana, que lo encabeza Junts con 220.451 y le sigue ERC con 32.195, el PSC, PdeCat, En Comú Podem, CUP, PP y Ciudadanos. Ni el incremento de seguidores ni el de visualizaciones es un indicador del voto, pero sí lo es de la capacidad de movilización digital de la militancia y del núcleo duro de votantes.

Por último, es necesario recalcar la importancia del streaming o de la retransmisión en línea para generar comunidad y estrechar relaciones más personales con la ciudadanía. El feedback que permiten plataformas como YouTube o Twitch es clave para entender su trascendencia política y social. Los usuarios de estas plataformas buscan interactuar, tanto con el protagonista del canal, como con el resto de espectadores a través del chat. Sin duda, este aspecto es clave para entender el potencial de estas redes sociales en la nueva era digital.

La apuesta por el streaming trasciende el ámbito político. Cada día surgen nuevos programas, canales y tertulias de análisis y opinión en estas plataformas, donde diferentes profesionales analizan la actualidad y los ciclos políticos en directo, congregando cada vez más seguidores. Después de la consolidación del vídeo a la carta y de la televisión bajo demanda, ¿es esta la nueva era de la videopolítica? Sin duda, el streaming tendrá un papel decisivo y Twitch y YouTube vivirán para contarlo.

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