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	<title>crisis archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>crisis archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Comunicación de crisis en tiempos del COVID-19: Cuando el funcionariado se convierte en la diana política</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 22:16:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Cuatro reflexiones para reivindicar el papel de la Administración española</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/comunicacion-de-crisis-en-tiempos-del-covid-19-cuando-el-funcionariado-se-convierte-en-la-diana-politica/">Comunicación de crisis en tiempos del COVID-19: Cuando el funcionariado se convierte en la diana política</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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<h2 class="wp-block-heading">Cuatro reflexiones para reivindicar el papel de la Administración española</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Ángela González Montes, Administradora Civil del Estado, Experta en Comunicación</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Carles Ramió afirmaba recientemente que la crisis del COVID-19 impulsaría la ansiada transformación de la Administración pública; teletrabajo, administración digital, mayor transversalidad, ritmos más rápidos y formación en nuevas disciplinas ya no son tareas pendientes, sino que se han vuelto realidad de manera súbita por causa de fuerza mayor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero nadie estaba preparado, ni los decisores políticos ni el personal técnico ni el funcionariado que ocupa lugares menos relevantes en la jerarquía administrativa, pero que hace girar la rueda. Esta comunicación de crisis ha destacado por la intensa presencia del personal técnico en primera línea en todos los frentes. Máxime cuando hemos asistido a ruedas de prensa todos los días con representantes de diferentes cuerpos funcionariales de gran prestigio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Han entrado en nuestras casas con una familiaridad inusitada.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2B_N43.jpg" alt="" class="wp-image-13708" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2B_N43.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2B_N43-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2B_N43-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta ahora, precisamente, la utilización de personal técnico en la comunicación de crisis era una garantía de neutralidad y legitimidad, así como un escudo para evitar que los cargos políticos se desgastasen mediáticamente. Nadie se atrevía a atacar a los técnicos, pero ahora, el nivel de encanallamiento de la política es tan grande que ha polarizado la opinión sobre el personal técnico y funcionarial, convirtiéndoles en héroes y/o villanos. Es una estrategia que busca la deslegitimación no solo del gobierno sino de la administración en su conjunto, lo que provoca un grave daño a los cimientos de nuestra democracia en un contexto de manipulación digital masiva.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>En esta comunicación de crisis ha destacado la importancia del personal técnico en primera línea por encima de los cargos políticos</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente, las Administraciones públicas son las que garantizan que se atienda al interés general en situaciones de crisis como esta, y su comunicación debe estar encaminada a “realizar el bien público”, como apunta la profesora María José Canel. Para que su legitimidad no se vea puesta en entredicho es necesario que tomemos nota acerca de una serie de cuestiones sobre las que reflexionar en este delicado contexto:</p>



<h3 class="wp-block-heading">1- La anticipación como estrategia: los manuales de crisis y su adaptación a las necesidades reales</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la comunicación política se empezó a profesionalizar en España hubo un auge de expertos en comunicación de crisis y muchas Administraciones encargaron manuales que nunca llegaron a utilizar. Aunque nadie tenía el manual del COVID-19 sí se suele disponer de manuales para posibles pandemias, sobre todo después de la gripe Aviar y de crisis alimentarias como la de las vacas locas. En este sentido es necesario adaptar el manual de crisis a las competencias y tamaño de las Administraciones que los encargan. Veremos de nuevo un <em>boom </em>de expertos en manuales de crisis, pero es necesario ser conscientes, a la hora de encargarlo, del tipo de Administración que lo va a aplicar.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Es necesario acometer cambios en la formación y en los procesos selectivos para dar respuesta a una nueva concepción de la función pública</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de elaborarlo es fundamental plasmar bien para qué se va a necesitar ese manual y las posibles crisis que esa Administración puede gestionar o cogestionar. Es una oportunidad excelente para que las Administraciones, sobre todo las pequeñas, se pongan al día. Aquí la FEMP podría ser de gran ayuda a la hora de publicar una guía o manual de referencia adaptado a las entidades locales diferenciándolas por su tamaño y contexto sociodemográfico.</p>



<h3 class="wp-block-heading">2- Adaptar la organización para responder a una crisis, no solo a nivel comunicativo sino a nivel de gestión: la respuesta rápida y los <em>task force</em></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Parafraseando a Nietzsche estaríamos asistiendo al nacimiento del “superfuncionario postcovid”, producto de la e­xigencia sobrevenida, una especie de acróbata del teletrabajo y del cuidado de hijos o mayores, a la vez que elabora informes en la mitad de tiempo. Pues no, no existe el “superfuncionario”, lo que existe es la organización de los recursos para una gestión eficaz.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2C_N43.jpg" alt="" class="wp-image-13710" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2C_N43.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2C_N43-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2C_N43-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis del COVID-19 nos ha pillado en un proceso de “vaciado del Estado” y con un Ministerio de Sanidad con pocas competencias y con poco personal. El SEPE ha realizado una tarea titánica para poder dar respuesta rápida a la tramitación de los ERTEs, incorporando en tiempo récord a 1.000 funcionarios interinos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Se necesita una apuesta total por la comunicación como elemento estratégico. Las personas especialistas en comunicación no podemos dedicarnos a poner parches</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué quiero decir con esto? Pues que donde antes las decisiones se tomaban tras meses de trabajo y reflexión ahora se toman en horas. Para asimilar este cambio repentino y adaptar el ritmo administrativo a la velocidad de reacción que requiere el COVID-19, se necesitan acometer cambios en la formación y en los procesos selectivos para dar respuesta a una nueva concepción de la función pública postcovid más dinámica, pero con plenos derechos. Porque no sirve de nada aprobar una gran medida social si luego no puedes llevarla a cabo en el tiempo óptimo porque la inercia administrativa o la falta de medios personales y técnicos te lo impide.</p>



<h3 class="wp-block-heading">3- La importancia de que la persona encargada de la Dirección de Comunicación conozca bien la Administración pública por dentro.</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Normalmente la figura del o de la <em>Dircom </em>en los gabinetes de comunicación de las Administraciones públicas suele ser la de un profesional del mundo del periodismo que (en argot político) se ha “pasado al otro lado”. Llevo tiempo defendiendo la necesidad de combinar un perfil transversal, menos periodístico y más comunicológico, que conozca bien cómo funcionan las Administraciones y se ponga más en el punto de vista de la ciudadanía-receptora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta crisis puede ser un punto de inflexión para los profesionales de la comunicación y para el alto funcionariado, como los Administradores Civiles del Estado: un cuerpo general multidisciplinar con un gran bagaje en el campo de la comunicación que podría desempeñar una gran labor a la hora de definir mejor la estrategia de comunicación de crisis, así como a la hora de formar y entrenar a los portavoces. De hecho, es un cuerpo que suele ocupar puestos importantes en la Secretaría de Estado de Comunicación u otros ámbitos relacionados con la comunicación dentro de la Administración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se necesita una apuesta total por la comunicación como elemento estratégico. Las personas especialistas en comunicación no podemos dedicarnos a poner parches cuando la crisis ya ha estallado. Si queremos evitar que la gestión de la crisis se convierta en una crisis de comunicación, el papel del especialista en comunicación que conoce bien el funcionamiento de la Administración es fundamental. Recientemente el Instituto Nacional de Administración Pública ha iniciado un programa de formación especializado en comunicación pública para garantizar que los empleados públicos sepan ponerse frente a los focos con plenas garantías.</p>



<h3 class="wp-block-heading">4- Crear un vínculo de confianza continua con la ciudadanía, los medios de comunicación, el tercer sector y el sector empresarial</h3>



<p class="wp-block-paragraph">A aquellas Administraciones, sobre todo locales, que contaban con un sistema de gobernanza y de participación de la sociedad civil consolidado, la crisis les ha pillado en mejor estado de forma. Es imprescindible que las Administraciones empiecen a comportarse tal y como quieren ser vistas en una situación de crisis. Si una Administración mantiene un diálogo constante con sus interlocutores en una situación de normalidad, estará más preparada para mantener un diálogo fluido y generar confianza en una situación de crisis. Se trata de apostar siempre por el <em>win-win</em> y la colaboración público-privada donde ganamos todos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2D_N43.jpg" alt="" class="wp-image-13712" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2D_N43.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2D_N43-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/06/Afondo2D_N43-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, no debemos olvidar que los medios de comunicación no son los malos de la película. Hay que facilitarles el trabajo, proporcionar todos los datos posibles y colaborar para transmitir una información entendible y certera. Eso sí, hay que pensarlo dos veces antes de lanzar información para alimentar la perversa lógica comunicativa del titular de consumo rápido.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Si se pierde el <em>autoritas </em>del personal técnico de la Administración pública estaremos abocados a una gran brecha de desconfianza social</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto a la ciudadanía, no conviene abusar de tecnicismos, hay que seleccionar bien aquellos datos que son imprescindibles para hacer comprender, la pedagogía es clave, pero sin pasarse de condescendencia, las comparecencias no deben convertirse en “Barrio Sésamo”. El bombardeo constante de información abruma y hace que el receptor vaya perdiendo interés de manera gradual.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El <em>autoritas </em>de la Administración como elemento vertebrador de la gestión de la crisis</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Las consecuencias políticas, sociales, económicas y culturales del COVID-19 son todavía imposibles de predecir o abarcar. Lo que está claro es que nada volverá a ser igual. Tampoco la comunicación de crisis y el papel de las Administraciones públicas, especialmente en un Estado con un sistema de gobernanza multinivel tan complejo y con escasa cultura de lealtad institucional federal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí podemos sacar en claro de esta gestión de la comunicación de crisis es que cuando algunos pretenden que el funcionariado sea el enemigo, solo nos queda seguir apelando a la razón: Si se pierde el <em>autoritas </em>del personal técnico de la Administración pública estaremos abocados a una profunda brecha de desconfianza social de consecuencias incalculables.</p>
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		<title>Italia: Gobernar con crisis permanente</title>
		<link>https://compolitica.com/italia-gobernar-con-crisis-permanente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Sep 2019 17:04:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sesenta y siete (67) gobiernos ha tenido Italia desde la segunda Guerra Mundial, 67 gobiernos en 74 años</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Aldo de Santis <a href="https://twitter.com/aldodesantis?lang=es">@aldodesantis</a> Director del Centro Iberoamericano de comunicación, política y gobierno <a href="https://twitter.com/SomosCicomp">Cicomp</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sesenta y siete (67) gobiernos ha tenido Italia desde la segunda Guerra Mundial, 67 gobiernos en 74 años, toda una muestra de la volatilidad institucional que siempre ha existido en la “Repubblica”.  Para muchos es innegable que los italianos son verdaderos maestros en muchísimas cosas: gastronomía, arquitectura, moda, pintura, ópera, vinos y mucho más, pero algo de lo que podemos estar todos seguros es que son los mejores para gobernar en crisis, o por lo menos, para generar las crisis y dificultar la gobernabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente Italia vive su más reciente crisis con la renuncia del actual Primer Ministro, Giuseppe Conte, como respuesta a una moción de censura presentada por una de las dos personas que lo colocó en el cargo, el dirigente político más famoso de Italia y actual vicepresidente, Matteo Salvini. No es la primera vez que Italia vive una crisis de gobierno, ni será la última, pero es la primera que involucra a los nuevos partidos, los llamados aliados para el <em>“Governo del cambiamento”</em>.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de la derrota a finales de 2016 del líder del Partido Democrático,  Matteo Renzi, al promover un referéndum para lograr reformar la constitución y fallar, Italia vivió prácticamente poco más de un año sin un gobierno estable, por lo que el Presidente de la República, Sergio Mattarella, convocó elecciones para marzo de 2018. El escenario presentaba a los partidos tradicionales golpeados, por lo que los movimientos populistas afloraron ante las crecientes necesidades ciudadanas, y terminaron materializándose con unos resultados divididos en dos partidos ganadores, pero en extremos opuestos: el Movimiento 5 Estrellas (M5S) de izquierda y la Liga Norte, hoy llamada La Liga, de derecha. El principio físico de “los polos opuestos se atraen” fue trasladado a la política, y un partido claramente de izquierda se unió a un partido claramente de derecha para hacer lo que ellos llamaron “un gobierno del cambio”. Buscaban romper con las estructuras tradicionales del poder y llevar a Italia a una nueva era, pero el resultado se parece a los otros gobiernos, es decir, una nueva crisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de consensuar a un primer ministro independiente, el jurista y profesor universitario Giuseppe Conte, además de acordar dos vicepresidencias, una para el líder del M5S, Luigi di Maio, y otra para el líder de La Liga, Matteo Salvini, lograron pactar medidas en el plano económico, laboral, de organización política y en especial en materia migratoria, pero todo se vino abajo luego de catorce meses. El mismo Matteo Salvini, quien además de vicepresidente es ministro del Interior, dinamitó su propio gobierno al solicitar una moción de censura en contra del primer ministro, y al mismo tiempo ofreciéndose como candidato en unas eventuales elecciones, pide al pueblo italiano “plenos poderes para hacer las cosas realmente bien”. Esta maniobra la hizo en un momento donde las encuestas lo sitúan con un 38 % de aprobación, números que confirman los resultados obtenidos en las recientes elecciones europeas, dónde el partido de Salvini dobla en votos a su aliado político, el M5S, que en menos de un año ha perdido la mitad de su base electoral y ahora pasa a ser el tercer partido en Italia, con apenas un 17 %, pues incluso el tradicional Partido D­emocrático (PD) se coló a la segunda posición, con un 22,7 %. Esta tormenta perfecta ocurre justamente cuando Italia debe presentar sus presupuestos ante la Unión Europea, además de nombrar un nuevo comisario europeo, sin duda toda una motivación adicional. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia2A_N41.jpg" alt="" class="wp-image-12779" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia2A_N41.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia2A_N41-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/09/Tendencia2A_N41-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /><figcaption>Matteo Salvini</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ante todo esto hay una realidad innegable, y es que Matteo Salvini es por mucho, el dueño del relato en Italia: desde su discurso encendido pronacionalista de enfrentamiento a la Unión Europea y una política antimigratoria que se traduce en hechos, como fue el cierre de los puertos de Italia y el famoso caso de la pugna con otros ministros por la embarcación Open Arms, pasando por llevar a toda actividad política un rosario en su mano y besarlo antes de comenzar, hasta fotos desde la playa tomando mojitos o con un “trabajo de verano” como DJ en un club, lo cierto es que la agenda está marcada por sus acciones, y la realidad es que todos los otros actores juntos no llegan a tener ni la mitad del impacto que actualmente puede generar el líder de la extrema derecha italiana, pero a pesar de todo esto, las cosas no siempre salen según lo esperado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país transalpino ha vivido muchos años en un cuasi permanente “juego de poder”, y pareciera que en la contemporaneidad aún no se presenta la excepción, pues es probable que La Liga, al hacer una lectura de las actuales encuestas, y a la luz de los recientes resultados europeos, confía en esa “foto” y da por seguro que en unos eventuales comicios saldrían muy bien parados, e incluso, acompañada de una alianza con sus socios ideológicos naturales, el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi y el partido Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. Así esperaba Salvini obtener la llave para liderar un gobierno de derecha, y especialmente la libertad que quería para su agenda antimigratoria y de enfrentamiento a la Unión Europea, pero ese momento no llegó, al menos aún no. La jugada le ha salido mal al líder de La Liga, sus estrategas confiaron ciegamente en el odio entre partidos y en el ego de los dirigentes, pero en una maniobra absolutamente inesperada para propios y extraños, aquellos que fueron acérrimos enemigos, el Partido Democrático (PD) y el M5S han decido unir fuerzas para evitar una convocatoria a nuevas elecciones, proponiendo al mismo primer ministro que acaba de dimitir, Giuseppe Conte, como responsable de convocar un nuevo tren ministerial que lleve los destinos del país por el resto de la legislatura, y como bonificación adicional, evitar que se aconvierta en realidad esa temida imagen de un gobierno de Salvini y sus socios, al menos, hasta la próxima crisis. </p>
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		<item>
		<title>La crisis del lenguaje de la política</title>
		<link>https://compolitica.com/la-crisis-del-lenguaje-de-la-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jul 2019 23:24:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las campañas electorales de 2019 en España, más allá de los resultados y de la complejidad </p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/la-crisis-del-lenguaje-de-la-politica/">La crisis del lenguaje de la política</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Pau Solanilla <a href="https://twitter.com/PauSolanilla?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@PauSolanilla</a> Consultor internacional y autor del libro La República de la Reputación</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las campañas electorales de 2019 en España, más allá de los resultados y de la complejidad para consensuar la gobernabilidad del gobierno de España y del resto de instituciones democráticas, muestran claramente la radiografía del estado de salud de la política española. Las diferentes contiendas electorales constatan el lamentable estado del arte de la política y su incapacidad para generar nuevas coherencias y consensos básicos para afrontar los retos ineludibles que tenemos como sociedad. Las campañas siempre han sido escenario para la confrontación de ideas, programas y candidatos, trufados de tensión y pasión, pero se ha convertido más en <em>entertainment</em> que en debate, con fichajes de candidatos y candidatas como si fuera el mercado del fútbol, y ataques y descalificaciones cada día más virulentas al adversario en una creciente “trumpización” de la política. Los partidos parecen más obsesionados por destruir al adversario con un lenguaje más bélico que político, que de convencer de las bondades de su programa político.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1A_N40.jpg" alt="" class="wp-image-12516" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1A_N40.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1A_N40-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1A_N40-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello se ha puesto de manifiesto en los debates televisivos entre los principales candidatos, en el que hemos asistido a un espectáculo decepcionante de confrontación de ideas, proyectos y personas. Los debates son un ejercicio sano y necesario para la democracia, y las campañas políticas sirven para movilizar voluntades con la aspiración de convertir a los indecisos en votos, al tiempo que alimentan las tertulias en medios de comunicación y los debates en los centros de trabajo, en el bar o con entre amigos. Una de las máximas de la comunicación política es, utilizar los recursos y habilidades conversacionales para generar emoción y adhesión a un proyecto y a un candidato, al mismo tiempo que se pone en aprietos al adversario mostrando sus incoherencias y carencias. Pero en la política de hoy, el discurso político está más centrado en polarizar las audiencias y alentar el miedo a los otros que a ensalzar las virtudes propias. La esperanza o el miedo han sido elementos recurrentes para la movilización del voto, y el lenguaje, la imaginación y la memoria son los actores principales de los procesos culturales que conforman un estado de opinión y conforma nuestras mentes. Comunicar tiene principalmente que ver con crear un enmarcado -frame- a través del lenguaje, como definió el neurolingüista George Lakoff, y tiene que ver con elegir el lenguaje que encaja en tu visión del mundo. Pero no tiene solo que ver con el lenguaje, lo primero son las ideas, y el lenguaje transmite y evoca esas ideas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Las contiendas electorales constatan el lamentable estado del arte de la política y su incapacidad para generar nuevas coherencias y consensos para afrontar los retos de la sociedad</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras y el lenguaje de la política importan y mucho. El poder emana en buena medida del lenguaje público, y en los últimos años hemos visto como aquel dicho que rezaba “la política es pedagogía” ha dejado de estar en el centro de las mentes de los políticos para convertirse en “la política es confrontación”. La función del lenguaje de la política, lejos de contribuir a generar nuevos espacios de debate, mediación y síntesis para generar nuevos consensos, está siendo derrotada por fuego amigo, esto es, por el lenguaje de los propios políticos que conduce a la frustración y al descrédito colectivo. No hay probablemente sector profesional más autodestructivo de su propia reputación que la política.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>En la política de hoy, el discurso político está más centrado en polarizar las audiencias y alentar el miedo a los otros que en ensalzar las virtudes propias</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El lenguaje de la política ha mutado, y con ello la propia política, renunciado a su función orientadora e integradora para convertirse en un arma para la destrucción del adversario. La consecuencia es, que el debate político se ha convertido en un lodazal del que nadie sale bien parado y todos quieren creer que la culpa es de los demás. El filósofo Daniel Innerarity lo ha explicado muy bien, describiendo la situación actual como la era de la democracia de los incompetentes: “Si hay una crisis de la política es precisamente porque no consigue cumplir una de sus funciones básicas, la de hacer visibles a la sociedad sus temas y discursos, así como la imputabilidad de las acciones, facilitar su inteligibilidad”. Y es que la política y los partidos hace tiempo que dejaron de funcionar como espacios de inserción, contaminando de paso a otros sectores de la sociedad como los medios de comunicación, que progresivamente han dejado de cumplir su función orientadora y mediadora para convertirse en uno de los brazos armados de uno u otro partido.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1B_N40.jpg" alt="" class="wp-image-12518" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1B_N40.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1B_N40-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1B_N40-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La degradación del lenguaje de la política es la mejor expresión de la crisis de la política y pone en peligro la propia democracia. <br> Las democracias liberales modernas, tal y como las hemos conocido en el último siglo, se basaban en una gran conversación entre los dirigentes políticos, organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos. Hoy, la eclosión de las tecnologías de la información y de las redes sociales son un acelerador de la degradación del debate y del lenguaje político de un mundo <em>“fast and furious”</em>. Sabemos ya hace algún tiempo que todo el universo de la comunicación política y su impacto en el cerebro de las personas es fundamentalmente emocional y tiene un impacto enorme en nuestro comportamiento cívico-político.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El lenguaje de la política ha mutado, y con ello la propia política, renunciado a su función orientadora e integradora para convertirse en un arma para la destrucción del adversario</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La materia prima son las emociones, incluso más que las acciones, y en los últimos tiempos el lenguaje de la política se ha centrado en generar más miedo y confrontación que en generar entusiasmo y nuevas posibilidades, empobreciendo y empequeñeciendo la política y la democracia. Por eso, es urgente el rearme y reconstrucción del lenguaje de la política para reconectar con la sociedad, recuperar la reputación y la confianza, y renovar su licencia social para operar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero un nuevo lenguaje y un nuevo relato no se improvisa. Hay que crearlo, planificarlo, nutrirlo, protegerlo y actualizarlo, algo que las instituciones y la política parece que han olvidado hace ya algún tiempo. La política tiene que ir mucho más allá de las técnicas de comunicación de manual o de los spin doctors, únicamente preocupados por el corto plazo y el tacticismo del momento, que por construir un nuevo marco que dé coherencia y sentido a los proyectos colectivos. Hace falta que una nueva narrativa y generación de referentes políticos den un paso al frente con nuevas actitudes, aptitudes, y un nuevo lenguaje para hacer creíble los discursos de la política. Hacen falta líderes con coraje, coherencia y autenticidad, que, arropados de buenos asesores de comunicación, generen un nuevo discurso político audaz, creativo y movilizador para reconectar con la mente y los corazones de los ciudadanos. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1C_N40.jpg" alt="" class="wp-image-12514" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1C_N40.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1C_N40-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/07/Afondo1C_N40-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los ciudadanos quieren poder confiar en alguien que los represente, depositar su voto en gente ordinaria que sea capaz de hacer cosas extraordinarias. El caso de Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista más joven en la historia de los EE. UU. es un buen ejemplo de ello. Con un estilo sencillo, claro, directo y espontáneo, y un buen manejo de las redes sociales, conecta con amplias mayorías sociales, y sabe además contrarrestar de forma efectiva, rápida y audaz los ataques en su contra. AOC supone un soplo de aire fresco de la política norteamericana haciendo buena la primera frase del nuevo libro de Yuval Noah Harari: “En un mundo de informaciones irrelevantes, la claridad es poder”. Y es que los ciudadanos ya no pierden el tiempo en escuchar los mensajes institucionales o partidarios perfectamente diseñados o enlatados que no emocionan, no conectan, no tienen credibilidad y, además, suelen ser previsibles y aburridos. La gente quiere y necesita emocionarse y creer de nuevo en algo y en alguien.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Debemos reivindicar un nuevo lenguaje que contribuya un nuevo relato movilizador para recuperar credibilidad, confianza y, por tanto, la reputación como elemento imprescindible para enmarcar los mensajes</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis de la política y su falta de credibilidad tiene mucho que ver con la crisis del lenguaje. La política se ha enredado en un gran ruido sordo que no ocupa los espacios centrales ni son los sonidos conductores de las conversaciones de la sociedad. Mark Thomson, p­residente y consejero delegado de <em>The New York Times</em>, lo ha explicado de forma magistral en su libro <em>Sin palabras: ¿qué ha pasado con el lenguaje de la política?</em> Un libro que debería ser de obligada lectura para aquellos que se dedican a la política. Thomson radiografía de forma detallada y minuciosa la evolución del lenguaje político en las últimas décadas y cómo se han ido erosionando los estándares más básicos de la cortesía y el respeto en el debate público, acelerado y amplificado con la llegada de la era digital y las redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, debemos reivindicar un nuevo lenguaje que contribuya un nuevo relato movilizador para recuperar credibilidad, confianza y por tanto la reputación como elemento imprescindible para enmarcar los mensajes bajo el paraguas de un propósito creíble que genere sentido de pertenencia, confianza y de comunidad. Todo ello con un lenguaje centrado en propuestas y posibilidades que active las emociones y los estados mentales positivos para volver a conectar y movilizar a los ciudadanos en una nueva gran conversación. Los líderes políticos tienen que rescatar el lenguaje de la política, (r)emocionar a los ciudadanos y generar un nuevo compromiso, orgullo, y sentimiento de pertenencia que permita movilizar de nuevo anhelos y voluntades. Más que diseñar estrategia tras estrategia, volvamos a redefinir el propósito compartido de la política y de las distintas ofertas políticas, que es mucho más que un eslogan o discursos plagados de palabras y lugares comunes. Recordando las palabras del neurólogo Karl Deisseroth, no hay memoria sin emoción, y para emocionar en un discurso o en una intervención pública hace falta algo más que táctica o estrategia. Esto va de autenticidad, credibilidad y pasión.</p>
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		<title>Crónica de una crisis de Gobierno</title>
		<link>https://compolitica.com/cronica-de-una-crisis-de-gobierno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Sep 2018 22:48:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Alexis Tsipras]]></category>
		<category><![CDATA[Atenas]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Beatriz Fernández Camacho @BeaFercam Consultora de comunicación  La mala gestión de una crisis puede acabar de un plumazo con la credibilidad de un gobierno. Es un mantra que se repite constantemente, pero las instituciones no siempre están preparadas para afrontar un imprevisto. Un buen ejemplo es el gran desgaste sufrido por el ejecutivo de Alexis Tsipras [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Beatriz Fernández Camacho <a href="https://twitter.com/beafercam">@BeaFercam</a> Consultora de comunicación </strong></p>
<p>La mala gestión de una crisis puede acabar de un plumazo con la credibilidad de un gobierno. Es un mantra que se repite constantemente, pero las instituciones no siempre están preparadas para afrontar un imprevisto. Un buen ejemplo es el gran desgaste sufrido por el ejecutivo de Alexis Tsipras debido a la terrible cadena de incendios en la ciudad de Atenas, considerada la peor tragedia natural de la historia reciente de Grecia.</p>
<p><strong>1. ¿Se podía haber prevenido?</strong> Se habla de que se han recortado más de 30 millones de euros en prevención de incendios en Grecia desde el año 2010.</p>
<p><strong>2. La presencia en la zona es vital</strong> para tomar el mando, escuchar a los afectados y lamentar las pérdidas. Es fundamental hacerlo de una manera ordenada y bien planificada. Sin embargo, ningún miembro del gobierno griego acudió a la zona en el comienzo de la catástrofe. El primer signo de la presencia del Estado en Mati fue la evaluación de daños por parte de 150 funcionarios. La declaración del estado de emergencia no llegó hasta dos días después.</p>
<p><strong>3. Si no vas a solucionar nada, mejor cállate.</strong> La primera visita del gobierno a la zona cero, tres días después, provocó la indignación de las víctimas después de que el ministro de Defensa, Panos Kammenos, pusiera el foco en la responsabilidad de los vecinos de las zonas afectadas. Posteriormente, el ejecutivo tuvo que disculparse por esta intervención.</p>
<p><strong>4. Asumir la responsabilidad y no esperar a cuando ya no queda otra opción.</strong> El 26 de julio, después de que la opinión pública lo forzara, Tsipras reconoce la falta de respuesta del gobierno en la gestión de la tragedia. Y es que horas antes, el Ejecutivo seguía insistiendo en que había hecho todo lo posible.</p>
<p><strong>5. Cada minuto cuenta,</strong> y una semana después ya es demasiado tarde. Todos los focos estaban puestos en el primer ministro. El mismo día de la tragedia, Tsipras había interrumpido una visita a Bosnia y Herzegovina, pero hasta siete días después no acudió a la zona afectada. Y lo hizo entre numerosas críticas de los afectados y las peticiones de dimisión por parte de la oposición.</p>
<p><strong>6. Aprender de los errores.</strong> Ya en 2009 se realizó una mala gestión de algunos incendios (más de 70 fallecidos en el Peloponeso), que precipitaron la caída del gobierno de Kostas Karamanlí, obligado a adelantar las elecciones, acusado de inacción y débil respuesta.</p>
<p><strong>7. Negativa imagen internacional.</strong> “Nadie nos avisó de nada” o “nos han dejado morir” han sido algunas de las duras acusaciones de los afectados, algo que ha contado con importante eco en el exterior.</p>
<p><strong>8. ¿Y qué ha hecho la oposición?</strong> El líder de Nueva Democracia, principal partido de oposición, se adelantó a Tsipras visitando la zona afectada en los primeros momentos. A pesar de la tragedia, después de un tiempo de calma tensa, la vida política sigue, y la oposición puede aprovechar la situación, especialmente cuando va por delante en las encuestas de intención de voto.</p>
<p><strong>9. Consecuencia de una mala gestión: las dimisiones.</strong> El ministro griego de Orden Público y Protección Ciudadana, Nikos Toskas, dejó el cargo dos semanas después de la tragedia, asumiendo la responsabilidad política por la muerte de al menos 88 personas. En un comunicado del equipo del primer ministro, Tsipras aceptaba la dimisión, algo que había rechazado días atrás.</p>
<p><strong>10. Es el momento de pedir explicaciones.</strong> La oposición pidió respuestas al Gobierno por la gestión de la crisis. La fiscal del Tribunal Supremo griego ya había ordenado una investigación ante los indicios de una inadecuada respuesta oficial y la posible inexistencia de un plan actualizado de evacuación.</p>
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		<title>Ecuador, la crisis de comunicación que empeoró la tragedia</title>
		<link>https://compolitica.com/ecuador-la-crisis-de-comunicacion-que-empeoro-la-tragedia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jun 2018 06:00:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por María Sol Borja @mariasolborja Periodísta y analista política El martes 27 de marzo de 2018, el Ecuador entero se levantó con la noticia de que un equipo periodístico de diario El Comercio, había sido secuestrado en la zona fronteriza con Colombia. Javier Ortega, periodista; Paúl Rivas, fotógrafo y Efraín Segarra, conductor habían sido secuestrados el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por María Sol Borja <a href="https://twitter.com/mariasolborja?lang=es">@mariasolborja</a> Periodísta y analista política</strong></p>
<p>El martes 27 de marzo de 2018, el Ecuador entero se levantó con la noticia de que un equipo periodístico de diario <em>El Comercio</em>, había sido secuestrado en la zona fronteriza con Colombia. Javier Ortega, periodista; Paúl Rivas, fotógrafo y Efraín Segarra, conductor habían sido secuestrados el día anterior, mientras trabajaban. A la angustia nacional ante un hecho sin precedentes en el país, se sumaron una serie de errores en el manejo de la comunicación de gobierno.</p>
<p>En la primera conferencia de prensa que se dio, el día que se hizo oficial el secuestro, el Ministro del Interior, César Navas, habló de corresponsabilidad en el hecho. Con eso, pretendía sugerir que el equipo de prensa era, en parte, responsable por su propio secuestro. En medio de la conmoción ciudadana, las desatinadas declaraciones de Navas fueron percibidas como indolentes y como un torpe intento de entregar a los periodistas la responsabilidad que le corresponde al gobierno. Este fue el <strong>primer error</strong> y quizás el que más le costó al gobierno: <strong>la constante evasiva en cuanto a sus responsabilidades</strong>. Lo primero que hizo el Presidente Lenín Moreno, a los tres días del secuestro, fue echar la culpa al gobierno de su predecesor, Rafael Correa; que hubo mucha “permisividad” en la frontera, dijo.</p>
<p>Como <strong>segundo error, el gobierno tampoco fue capaz de mantener un discurso cohesionado y coherente</strong>. El Ministro Navas como vocero de la crisis, tropezó varias veces. Sus declaraciones no transmitían seguridad, su lenguaje no verbal generaba desconfianza y varias desatinadas contradicciones, reforzaron la idea ya generalizada de que el gobierno hacía poco. Tres días después del secuestro, Navas fue consultado por la prensa sobre si continúan las negociaciones. “En eso estamos”, respondió. Doce días después se contradijo: “no estamos en ningún proceso de negociación”.</p>
<p>La noticia de que los periodistas habían sido liberados, difundida por medios de comunicación colombianos, solamente llegó para acentuar la tambaleante comunicación gubernamental. No hubo pronunciamientos oficiales hasta el día siguiente, más de diez horas sin que se convocara a medios de comunicación o se emitieran comunicados para confirmar o negar la información. Allí estuvo el <strong>tercer error, en la dificultad de hallar un interlocutor capaz de ofrecer respuestas de manera oportuna</strong>. Eso generó la sensación de que no había claridad sobre lo que estaba pasando con los secuestrados, por lo tanto, difícilmente podría haber claridad en las acciones.</p>
<p>El Ministro de Defensa, Patricio Zambrano, aparecía en las ruedas de prensa junto al Ministro Navas. Silencioso, con una expresión de desconcierto permanente. Nadie, ni en sus expresiones silenciosas, podía transmitir un poco de calma. La debacle vino poco después: la noticia, otra vez desde Colombia, de la existencia de imágenes que corresponderían a los cuerpos sin vida de los tres secuestrados. Una rueda de prensa que a Navas se le va de las manos desde el inicio: llega a decir que no puede decir nada. Los periodistas presentes, muchos de ellos colegas y amigos de los secuestrados, le gritan, lo insultan, le exigen que renuncia. El espectáculo se ve en vivo. El presidente anuncia a la par que volverá de su viaje a Lima. Regresa. En una rueda de prensa improvisada en el aeropuerto de Quito, se lo ve desencajado. Su expresión parece confirmar lo peor, pero no lo dice. En un giro dramático a su alocución, le da doce horas a alias Guacho, el supuesto secuestrador, disidente de las FARC, para que entregue a los periodistas. Parece un recurso desesperado para ganar un poco de tiempo. Cuando vence el plazo, Moreno confirma, en una rueda de prensa que han sido asesinados. Hay otras autoridades que dan un poco más de detalles, pero ya nadie escucha. Ninguna persona en el gobierno pudo <strong>calcular el efecto de anunciar la muerte de los periodistas a sus propios colegas</strong>, y ese fue el <strong>cuarto error</strong>.</p>
<p>Poco después rodaron cabezas: Navas y Zambrano se fueron ante el peso de sus errores, aunque no fueron los únicos en cometerlos. El gobierno debe sacar lecciones de esto: las crisis se manejan con cabeza fría. Importa lo que se dice, pero es muy importante cómo se dice. Importa también quién lo dice y lo que se calla. Importa saber quiénes son los interlocutores y cómo pueden reaccionar. Importa adelantarse a una crisis. Importa adelantarse.</p>
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		<title>Apuesta electoral en Francia</title>
		<link>https://compolitica.com/apuesta-electoral-en-francia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Mar 2017 06:56:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Apuesta electoral en Francia]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Fillon]]></category>
		<category><![CDATA[Le Pen]]></category>
		<category><![CDATA[MarÍa Fernanda González]]></category>
		<category><![CDATA[Paris]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos tradicionales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por MarÍa Fernanda González, PhD en Ciencia Política Universidad de la Soborna. Miembro del Institut des Amériques (Paris) A tan solo cinco semanas de la primera vuelta de la elección presidencial en Francia, los análisis constatan una situación inédita en el marco de la campaña electoral. Dos de los principales opcionados a la primera magistratura de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por MarÍa Fernanda González, PhD en Ciencia Política Universidad de la Soborna. Miembro del Institut des Amériques (Paris)</strong></p>
<p>A tan solo cinco semanas de la primera vuelta de la elección presidencial en Francia, los análisis constatan una situación inédita en el marco de la campaña electoral. Dos de los principales opcionados a la primera magistratura de Francia, el independiente Emmanuel Macron y la ultra derechista Marine Le Pen, compiten por fuera de los partidos tradicionales.</p>
<p>Para el reconocido intelectual del Collège de France, Pierre Rosanvallon, la crisis democrática en Francia se vislumbra en la campaña a través de la “progresión de una cultura populista”, la caída de los partidos tradicionales y el déficit programático que ha tenido la campaña hasta ahora. El debate no se funda en el campo programático e ideológico. No existe según él “un principio de representación de una clase social o un movimiento histórico”. El interés de los electores ha girado más en torno a la identificación con los líderes, que con un programa de ideas o un proyecto de sociedad.</p>
<p><strong>La crisis: una puerta para la llegada de la extrema derecha</strong></p>
<p>Varios estudios publicados sobre el Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, coinciden en que el partido fundado por su padre en 1972 ha evolucionado. Marine Le Pen ha dejado atrás la visión xenófoba de su mentor, no comparte la crítica a las batallas ganadas por las feministas o su visión pesimista de la sociedad. Desde 2002, la candidata ha declarado la barbarie del nazismo y dejó de lado temas de sociedad como la condena al aborto y la homosexualidad, banderas históricas de su padre. Su discurso más reformador, mantiene un sócalo duro en el nacionalismo extremo en donde prevalece el temor a los inmigrantes y la necesidad de realizar una regulación de las fronteras. Los nuevos fantasmas de su discurso se encuentran en la lucha contra la finanza internacional, la globalización y la pertenencia a la Unión Europea.</p>
<p>El proyecto de Marine Le Pen tiene cabida en el noreste y sureste del país. Allí la presencia del Estado ha sido precaria, el desempleo juvenil es más alto que en el resto del país y la sociedad ha sido golpeada por la inmigración clandestina. La crisis económica no es el único factor. El desinterés por los partidos tradicionales es un hecho. Varios estudios demuestran cómo buena parte de ex militantes del partido comunista votarían Frente Nacional.</p>
<p><strong>Partidos tradicionales en crisis</strong></p>
<p>Los líderes de izquierda Benoît Hamon, del Partido Socialista y Jean Luc Mélenchon del movimiento Francia Insumisa, han desarrollado una campaña crítica frente al actual gobierno socialista. Pese a ello, existen diferencias y posturas ideológicas entre los dos candidatos, que impiden una visión unitaria para la primera vuelta. Mientras Hamon quiere darle oxígeno a una Europa en crisis, Mélenchon se destaca por sus posiciones antieuropeas. Por su parte, Hamon ha levantado un gran debate sobre la creación de un ingreso universal. Con el apoyo del escritor bestseller Thomas Piketty, el candidato del Partido Socialista insiste en la idea de generar una distribución de la riqueza a través de una reforma socio fiscal importante. Para Mélenchon la bandera económica apunta sobre todo al aumento del salario mínimo para generar un mayor consumo en las clases populares.</p>
<p><strong>¿Hacia un relevo generacional?</strong></p>
<p>François Fillon, líder de centro derecha de Los Republicanos, y ex primer ministro del gobierno Sarkozy, era el más opcionado para suceder a François Hollande. Sin embargo, el escándalo de corrupción, por los empleos ficticios de su esposa y sus hijos con dineros públicos, lo ha llevado a un tercer nivel en las encuestas. Este escenario ha abierto la puerta a una figura nueva: Emmanuel Macron, líder del movimiento En Marcha. Macron se perfila hoy como la nueva opción de la política francesa y quien podría dejar atrás la tradición de los presidentes de la Quinta República que inició con el General De Gaulle. Su extrema juventud, su participación en la contienda electoral fuera de los partidos y su propuesta de dejar de lado la ruptura ideológica izquierda-derecha, hacen del candidato una figura nueva que podría reformar el escenario político francés.</p>
<p>Entre sus calificaciones, se destaca una hoja de vida de excelencia en el ámbito académico. Estudió en el colegio público más reputado de Francia, el Henri IV, realizó un máster en filosofía en la emblemática universidad de mayo del 68, Nanterre, y realizó estudios en Science Po en la Escuela Nacional de Administración, símbolos académicos de los políticos franceses. Pasó por cargos públicos de renombre: inspector de las finanzas, secretario general del Eliseo y ministro de Economía. Algunos periodistas comparan su trayectoria con el antiguo presidente Valérie Giscard D´Estaing quien también dirigió los impuestos, fue ministro de Economía y participó en la campaña por fuera del partido, como un hombre de centro. Macron juega la carta del ni-ni. Dice ser de izquierda, pero saca del debate la ruptura ideológica. Para el intelectual Marcel Gauchet, es un gran error pues la ruptura ideológica tiene sentido en Francia y es un elemento pertinente del debate político francés. Macron ha conseguido en poco tiempo el apoyo de los centristas a través del líder François Bayrou, de importantes empresarios como Pierre Bergé, accionista de Le Monde, y de importantes líderes de izquierda como Daniel Cohn-Bendit.</p>
<p>Como lo expone Cohn-Bendit, la propuesta política de En Marcha, es realista y combina ambición y moderación. Para Cohn-Bendit, si bien su programa es progresista es necesario, sin embargo, reforzar y consolidar parte de las propuestas políticas.</p>
<p>A pocos días de la primera vuelta las preferencias de los candidatos no se han consolidado. La situación jurídica de Fillon y Le Pen, así como la incertidumbre con Macron, un candidato joven y calificado en algunos ambientes como “crudo”, dificultan una definición electoral en Francia.</p>
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		<title>Vatileaks II: Gestionar una crisis (nada divina) desde la comunicación pública</title>
		<link>https://compolitica.com/vatileaks-ii-gestionar-una-crisis-nada-divina-desde-la-comunicacion-publica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Feb 2016 21:09:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[David Redoli]]></category>
		<category><![CDATA[gestión]]></category>
		<category><![CDATA[pública]]></category>
		<category><![CDATA[Vatileaks II]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por David Redoli, @dredoli, Sociólogo y Presidente de ACOP Todas las instituciones de poder tienen la necesidad (y la obligación, diría yo) de comunicar. Y la Iglesia es una institución de poder. Y, como toda institución telúrica compuesta por humanos, también sufre crisis. El Vaticano está actualmente inmerso en una de ellas. Emiliano Fittipaldi (Nápoles, 1974) es [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>David Redoli</strong>, <a href="https://twitter.com/dredoli" target="_blank" rel="noopener">@dredoli</a>, Sociólogo y Presidente de ACOP</p>
<p>Todas las instituciones de poder tienen la necesidad (y la obligación, diría yo) de comunicar. Y la Iglesia es una institución de poder. Y, como toda institución telúrica compuesta por humanos, también sufre crisis.</p>
<p>El Vaticano está actualmente inmerso en una de ellas. Emiliano Fittipaldi (Nápoles, 1974) es uno de los periodistas de investigación más rigurosos y controvertidos de Italia. Un día le llegó a Fittipaldi una carta con una relación de propiedades inmobiliarias de la Iglesia en Londres, París y Roma por valor de 4.000 millones de euros. Investigó y consiguió que varias fuentes denunciaran oscuros negocios de la curia vaticana. Lo ha desvelado en varios reportajes publicados por el semanario <em>L’Espresso</em> y recientemente en su libro «Avaricia».</p>
<p>Ante la gravedad de las acusaciones, el papa Francisco se ha enfadado. Y mucho. Y ha subrayado su firme voluntad de aclarar el asunto, entendiendo que el Vaticano tiene el deber de ser mucho más transparente de lo que lo es ahora, dado que el dinero del que dispone pertenece a todos los fieles. Es, sin lugar a dudas, una buena forma de encarar una crisis de esas características: reconociendo el problema, poniendo en marcha soluciones y garantizando el rendimiento de cuentas de forma pública, ante los medios de comunicación. Esta es la gran diferencia del actual papa con sus predecesores: es consciente del poder de la comunicación pública.</p>
<p>Jorge Mario Bergoglio sabe que, para ser eficaz, la comunicación eclesiástica no debe perder conexión con el momento ni coherencia con los significados. Algo especialmente importante en un contexto tan mediático como el actual. Es inteligente concebir así una iglesia moderna. El papa Francisco está consiguiendo lo que parecía imposible: recuperar el interés global por la iglesia católica. Sin renovar demasiado el mensaje, pero sí renovando (enormemente) las formas de comunicarlo.</p>
<p>El papa se quedó a vivir en la modesta Casa Santa Marta (un humilde hospedaje eclesiástico) y no se mudó al lujoso apartamento del Palacio Apostólico del Vaticano. El papa no utiliza el trono de oro, sino un sillón blanco. Francisco lava los pies a una joven musulmana serbia y una católica italiana; y también lava a doce presos en una cárcel de Roma durante el ritual del Jueves Santo. Bergoglio se salta protocolos para saludar y tocar directamente a los fieles. El papa se hace autofotos con feligreses de todo el mundo. Francisco concede numerosas entrevistas, permite que los periodistas accedan a él y no tiene miedo a ser grabado riendo, llorando, sonriendo o enfadado: muestra sus emociones. El papa cuenta chistes, hace bromas. Y se pone muy serio.</p>
<p>El papa ha escrito letras de canciones, como la presentada en la Plaza de San Pedro el pasado Domingo de Ramos, un himno para la paz titulado «<a href="https://www.youtube.com/watch?v=wCzZpbYlBcY" target="_blank" rel="noopener">Para que todos sean uno</a>«, musicalizado por Odino Faccio. Francisco tiene una fuerte presencia en <a href="https://twitter.com/pontifex_es" target="_blank" rel="noopener">Twitter</a>, con cuentas en 9 idiomas y casi 11 millones de seguidores (solo en castellano), siendo uno de los líderes internacionales más seguidos en esta red de <em>microblogging</em>. El papa critica públicamente a los curas aburridos y avinagrados. Francisco reforma el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el «Banco Vaticano», y acuerda con Italia levantar el secreto bancario. Bergoglio se prepara discursos con mensajes directos, nítidos y potentes, como el que dirigió a miles de <a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/messages/youth/documents/hf_ben-xvi_mes_20121018_youth.html" target="_blank" rel="noopener">jóvenes reunidos en Río de Janeiro (Brasil) en julio de 2013</a>, exhortándoles a que hicieran «lío» fuera de los templos. El Papa parece convencido de que la Iglesia tiene por sí el inalienable derecho de comunicar las riquezas (espirituales y materiales) que se le han confiado por disposición humano o divina. Pues bien, tal humano o divino derecho, el de comunicar (y la obligación de hacerlo bien), lo está ejerciendo eficazmente Francisco. Un auténtico liderazgo de alguien que es consciente de que contenidos y comunicación han de ir de la mano, tanto para hablar como para convencer. El auténtico poder de la comunicación pública: decir lo que se hace y hacer lo que se dice.</p>
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		<title>“Nuestro empeño es construir una Europa de consenso más cercana a sus ciudadanos”</title>
		<link>https://compolitica.com/nuestro-empeno-es-construir-una-europa-de-consenso-mas-cercana-a-sus-ciudadanos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 20:27:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Europa de consenso]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Lahousse-Juárez]]></category>
		<category><![CDATA[Parlamento Europeo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Juana Lahousse-Juárez, Directora General de Comunicación del Parlamento Europeo. Desde marzo de 2010, Juana Lahousse-Juárez es la directora general de comunicación del Parlamento Europeo. Se trata de la española con una responsabilidad más alta dentro de la Eurocámara, un organismo que conoce a la perfección tras una larga trayectoria de 27 años en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Entrevista a Juana Lahousse-Juárez, Directora General de Comunicación del Parlamento Europeo.</h2>
<p><strong>Desde marzo de 2010, Juana Lahousse-Juárez es la directora general de comunicación del Parlamento Europeo. Se trata de la española con una responsabilidad más alta dentro de la Eurocámara, un organismo que conoce a la perfección tras una larga trayectoria de 27 años en su Administración. Formada en Psicología, Pedagogía y Traducción, no es la primera vez que desempeña labores comunicativas, puesto que ya fue durante nueve años (1998-2007) directora de comunicación del propio directorio que ahora encabeza. Entre 2007 y 2010 estuvo al frente de la Dirección General de Traducción, y entonces volvió a su antiguo departamento para liderar la comunicación de un Parlamento Europeo que, a su juicio, se enfrenta al desafío de aprovechar la creciente atención mediática hacia las instituciones europeas para trasladar su mensaje de modo que sea mejor entendido por la mayoría de ciudadanos.</strong></p>
<p>Por <span class="DestacadoB">Jordi Rodríguez Virgili y Manuel Bartolomé Castro</span>.</p>
<p><strong>Licenciada en Pedagogía y Psicología, y con estudios en el Instituto Superior de Traductores e Intérpretes. ¿Qué aporta desde esta formación a la comunicación del Parlamento Europeo?</strong></p>
<p>La propia lengua, unida al conocimiento de otros idiomas, acerca a otras culturas de una forma muy intensa. El trabajo para defender tu país y tus ideas en una Europa común se hace en tu propia lengua, la del corazón, pero el uso y dominio de las demás te da una pers­pectiva mucho más rica. El mérito de esta institución es respetar las diferencias de sus países miembros construyendo un proyecto común. Las escuelas deberían ampliar la enseñanza de otros idiomas, tendría que ser algo tan básico como aprender matemáticas o historia. Y bueno, lo de la Pedagogía y Psicología, siempre ayuda.</p>
<p><strong>¿Cuáles son sus objetivos principales al frente de la Dirección General de Comunicación del Parlamento Europeo?</strong></p>
<p>La Dirección General de Comunicación tiene como misión proveer información precisa y objetiva sobre las actividades del Parlamento Europeo a un público muy diverso. En particular, ponemos un gran énfasis en trasladar al público la naturaleza política propia de nuestra institución, ya que es la única cuyos miembros son elegidos por sufragio universal dentro de la Unión Europea. Ya sea a nivel central o local, la DG de Comunicación inte­ractúa directamente con el público, o bien se dirige a él indirectamente a través de los diferentes medios a nuestra disposición para acercar el Parlamento a los ciudadanos.</p>
<p>Un Parlamento que reúne a represen­tantes de 27 países y con 23 lenguas oficiales y de trabajo, ¿cómo coordina la unidad de mensaje con la diversidad de intereses y destinatarios que implica la comunicación del Parlamento Europeo?</p>
<p>En el Parlamento damos mucha importancia a lo que llamamos glocal. El lema de la Unión Europea es “unidos en la diversidad”, y esto en el Parlamento se da en su máxima expresión. Personas de diferentes nacionalidades, lenguas y familias políticas trabajan todos los días juntos para que el proyecto europeo avance. A pesar de la complejidad de su gestión, esta diversidad nos enriquece.</p>
<p>Desde el punto de vista de la comunicación, he de decir que tratamos de comunicar los debates y las medidas del Parlamento desde una perspectiva que pueda ser entendida a nivel nacional. Las decisiones son las mismas para todos pero tienen consecuencias dife­rentes en cada país. Los servicios centrales producen una enorme cantidad de información cada semana y nuestras Oficinas de Información en los Estados Miembros realizan un excelente trabajo a la hora de explicar las consecuencias locales de una decisión del Parlamento y de la Unión.</p>
<p><strong>¿Cuáles son las principales dificultades para alcanzar sus objetivos y con qué claves se pueden afrontar?</strong></p>
<p>Las principales dificultades son, sin duda, el poder adaptar lo mejor posible el mensaje para que sea entendido por la gran mayoría de los ciudadanos en toda la UE, y la política de multilingüismo casi total que tenemos en el Parlamento. Todo esto, además, con recursos limitados, así que la clave para afrontarlas es creatividad y contar con gente apasionada por la comunicación y por el proyecto europeo.</p>
<p>La crisis económica y del euro, con los rescates a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, ha dado más visibilidad a las instituciones europeas. ¿Se está aprovechando esta oportunidad para acercar Europa a los ciudadanos y que éstos conozcan más y mejor la importancia y funciones del Parlamento Europeo?</p>
<p>Efectivamente, la crisis ha hecho que la atención mediática y ciudadana se centre ahora mucho más en las instituciones europeas que en el pasado. Pero más atención no conlleva necesariamente mejor información. Creo que ahora son más conscientes de la importancia y del impacto de las decisiones que se toman aquí, pero es nuestra responsabilidad aprovechar esta atención ciudadana y mediática para transmitir la información europea de primera mano.</p>
<p>El Parlamento es considerado la “pri­mera institución” de la Unión Europea y su Presidente tiene preferencia protocolaria sobre las demás autoridades europeas. Sin embargo, esa preferencia no se refleja en la percepción de los ciudadanos, y los presidentes del Consejo y la Comisión son más conocidos. ¿Qué se puede hacer para trasladar esta preferencia protocolaria en el conocimiento de los europeos? ¿Cree que el mandato corto de la presidencia del Parlamento de tan solo dos años y medio dificulta la visibilidad del presidente y la institución?</p>
<p>Es cierto que el jefe del ejecutivo -como ocurre a nivel nacional- tiene más reconocimiento público que el Presidente del Parlamento. Aquel dispone además de un mandato claro para expresar una posición única que es la de la Comisión. En el Parlamento, la duración del mandato resulta de un acuerdo entre todas las fuerzas políticas. Cada dos años y medio no sólo se renueva el puesto de Presidente, sino también el resto de cargos institucionales, hasta los portavoces de los grupos políticos en las comisiones parlamentarias. Ahora bien, no hay que confundir los personajes con las instituciones. El Parlamento Europeo es la institución europea mejor conocida y valorada por los ciudadanos europeos según los últimos Eurobarómetros.</p>
<p><strong>¿Son receptivos los eurodiputados a la necesidad de comunicación permanente con los ciudadanos? En no pocas ocasiones, parece que solo hablan en eleccio­nes, después tiempo de ausencia y silencio.</strong></p>
<p>Los eurodiputados son muy conscientes de la importancia de una comunicación constante con los ciudadanos. La mayoría de ellos dedican gran parte de su tiempo a esta labor a lo largo de los cinco años de legislatura. Prueba de ello es el gran número de parlamentarios con perfiles en las redes sociales, o el tiempo que destinan a la atención de correos electrónicos y llamadas de los ciudadanos, reu­niones, visitas o conferencias en universidades y escuelas. Es cierto que unos euro­diputados son más activos que otros, pero en líneas generales la comunicación directa con los ciudadanos es un trabajo constante, que, por cierto, en muchas ocasiones no encuentra la repercusión mediática deseada.</p>
<p>En los últimos años se han producido casos de corrupción de europarlamentarios e irregularidades como la de aquellos que fichaban, cobraban y se iban sin participar en los plenos. ¿Cómo afronta esta comunicación de crisis que afecta negativamente a la valoración del Parlamento Europeo?</p>
<p>El Parlamento cuenta con un servicio de comunicación de crisis que responde ante este tipo de situaciones. No obstante, existe una crisis de confianza en la clase política que no sólo afecta al Parlamento Europeo, sino también a otros parlamentos nacionales. Esta comunicación la afrontamos poniendo de relieve las decisiones que se toman en el Parlamento. Muchas de ellas causan un profundo efecto en la sociedad europea, además de aportar un valor añadido para las vidas de sus ciudadanos. La Unión Europea, sus Estados miembros y sus ciudadanos se enfrentan a cuestiones y desafíos de orden político de gran importancia y gran parte de estas cuestiones sólo pueden tratarse a nivel europeo.<br />
En el 2014 tenemos elecciones al Parlamento Europeo, en las que la participación es una preocupación constante. En los últimos comicios, se recuperó un poco entre los Quince, pero el desinterés de Europa del Este hundió la cifra hasta el 45%. ¿Están preparando la estrategia de comunicación para fomentar el voto en el 2014? ¿Consi­dera necesaria un Acta Electoral Europea que convierta las elecciones europeas en unas elecciones homogéneas, y no 27 normas nacionales, con la posibilidad además de presentar listas transnacionales?</p>
<p>En el año 2014, el Parlamento Europeo podrá exhibir cinco años de logros concretos, suficientes para mejorar en grado muy conside­rable su posición y su prestigio y, más aún, para demostrar que es el cauce que permitirá a los ciudadanos influir en la futura dirección de la Unión Europea. El Tratado de Lisboa incluye disposiciones que refuerzan el rol institucional del Parlamento y le da mayor relieve en el nombramiento del Presidente de la Comisión, para el que deberá tenerse en cuenta el resultado de las elecciones. La estrategia de comunicación del Parlamento para las elecciones de 2014 tendrá en cuenta este factor. Además, como ya hemos comentado, Europa está más presente que nunca en los medios de comunicación y los ciudadanos son conscientes de que muchas de las decisiones se toman a nivel europeo, y que por eso es importante involucrarse.</p>
<p><strong>¿Le preocupa el anunciado referéndum en el Reino Unido sobre su permanencia en la Unión Europea? ¿Cómo piensan afrontar este nuevo reto desde el punto de vista de la comunicación?</strong></p>
<p>El referéndum en el Reino Unido entrará ine­vitablemente en el debate político. Desde el punto de vista de la comunicación, todo tema que conlleve controversia es positivo, ya que enriquecerá la discusión entre los candidatos. No obstante, el debate sobre la permanencia en la UE o en el euro no serán cuestiones exclusivas del Reino Unido y, sin duda, se pondrán de manifiesto a lo largo de la campana electoral.</p>
<p>El Parlamento Europeo ha apostado por el uso de las redes sociales, y por ofrecer una web institucional con un componente social. ¿Qué valoración hace del uso de estas herramientas? ¿Cree que además de un canal de información y comunicación se puede abrir el Parlamento a la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones?</p>
<p>Efectivamente, el Parlamento Europeo y sus miembros han entendido la importancia de las redes sociales. Más de la mitad de los eurodiputados tienen un perfil en Facebook y casi la mitad utiliza Twitter. El Parlamento Europeo como institución cuenta con 660.000 seguidores en Facebook y 114.000 en Twitter. La valoración es positiva. Cada vez más el mundo político está <em>online</em> y en la elecciones europeas de 2014 las redes sociales jugarán un papel predominante. Nuestra institución intenta establecer un nexo de unión entre los ciudadanos y sus representantes, con el fin de involucrarlos en el proceso político.</p>
<p><strong>Lleva más de 20 años como funcionaria de la Unión Europa. ¿Qué destacaría de le evolución en estos años de la Unión Europea en general y el Parlamento en particular?</strong></p>
<p>En 20 años, la situación ha cambiado consi­derablemente, tanto en lo económico como en lo político. La emergencia de nuevas economías, la redefinición de nuevas fronteras, la aceleración del proceso de globalización, el desarrollo exponencial de nuevas tecnologías y, por último, la crisis en la que seguimos inmersos son algunos de los ele­mentos que han contribuido a diseñar el mundo de hoy. La construcción europea refleja esta complejidad y esta evolución. Las próximas elecciones europeas de 2014, las primeras desde que se firmó el Tratado de Lisboa, contribuirán a formar la Europa del futuro. Con este tratado, el Parlamento Europeo ha ganado en poder de decisión y, por tanto, consolida la legitimidad democrática de la Unión. Nuestro empeño y nuestra misión es construir una Europa de consenso más cercana a sus ciudadanos. Debemos esforzarnos en hacer entender al ciudadano que Europa no es un ente lejano, “sin cara”, sino una administración que suplanta las decisiones nacionales de su Estado y que, hoy en día, más que nunca, Europa es la solución y no el pro­blema.</p>
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		<title>Ahogados en las palabras</title>
		<link>https://compolitica.com/ahogados-en-las-palabras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 20:26:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Ahogados en las palabras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dos tormentas, y ni siquiera huracanadas, fueron suficientes para poner en evidencia el abismo que hay en la Argentina actual entre la épica comunicación política de los dirigentes, en especial del gobierno, y el mediocre resultado de las políticas reales, incapaces de reparar las deficiencias más primarias del país. Dos tormentas provocan la muerte de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Dos tormentas, y ni siquiera huracanadas, fueron suficientes para poner en evidencia el abismo que hay en la Argentina actual entre la épica comunicación política de los dirigentes, en especial del gobierno, y el mediocre resultado de las políticas reales, incapaces de reparar las deficiencias más primarias del país. Dos tormentas provocan la muerte de por lo menos 60 personas, y hace más de un año un tren que choca a 20 km por hora, la velocidad de una bicicleta, provoca la muerte de 51 personas. Ambos casos, que marcan a fuego el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, nos dejan lecciones sobre cómo (no) abordar una crisis. Pero también nos ponen ante una evidencia más inquietante: cuando la comunicación política deja de ser una herramienta de la política para convertirse en la política misma, estamos en problemas.</h2>
<p><span class="DestacadoB">Carlos Celaya</span>, asesor de comunicación y periodista. Director de <a href="http://diversitycom.blogspot.com.es/">Diversa Comunicación</a>.</p>
<p>E l mes pasado dos tormentas descargaron su furia sobre la capital de Argentina y sobre la capital de la provincia de Buenos Aires, La Plata. La primera lluvia convirtió en verdaderos ríos muchas de las calles de la capital y dejó seis muertos. La segunda, más fuerte, cayó sobre La Plata, la capital de la provincia más rica del país. Una ciudad evocada con orgullo por los historiadores del urbanismo argentino y que recibió una tromba de agua que la sumergió metro y medio en un par de horas. Murieron al menos 60 personas y unas 10.000 fueron evacuadas.</p>
<p>Entre las muchas fotos que se publicaron esos días, hay una que muestra una calle absolutamente sumergida en agua y fango. Del agua emerge, como superviviente, un poste con un cartel en el que se puede leer:<em> “Aquí también la nación crece. Presidencia de la Nación”</em>. Es uno de los muchos carteles y lemas de la comunicación institucional del gobierno argentino que exaltan las virtudes del “modelo kirchne­rista”, tal como se lo denomina.</p>
<p>La contradicción entre lo que dice el cartel y lo que pasa en la calle es palmaria. Tanto como la contradicción entre un discurso que habla de una “década ganada” al desarrollo con la transformación y modernización de Argentina y la imagen de unas autoridades sin capacidad para responder a la crisis por falta de medios que se han perdido en los caminos de la corrupción.</p>
<p>La gestión de una crisis puede ser mala, buena o regular pero, sobre todo, es una consecuencia. Responde a una forma de entender la organización, de entender el país y de entender la dimensión de los problemas.</p>
<p>Así que al repasar tres grandes “pecados” que cometieron los responsables políticos durante esos días, nos daremos cuenta que esos pecados forman parte de la metodología del poder para una parte de los dirigentes argentinos.</p>
<p><strong>Improvisar, eludir, ¿mentir?: tres hábitos en la política nacional</strong></p>
<p>La respuesta de los tres poderes (nacional, provincial y local) implicados en las inundaciones de Buenos Aires y La Plata mostraron, en un momento u otro y durante las primeras horas, las fragilidades de una comunicación política basada más en la retórica que en proyectar una gestión realmente exitosa.</p>
<p><strong>Improvisar: un mensaje habitual de la política argentina</strong></p>
<p>La improvisación fue lo más visible durante las primeras horas de la crisis. No parecía haber dispositivo de ningún tipo: ni de alerta, ni de rescate ni de comunicación. Los sistemas de alertas meteo­rológicas no pudieron advertir la magnitud de las lluvias porque el radar ubicado en el aeropuerto internacional de Ezeiza no funcionaba. Nadie advirtió nada. Ni mensajes de alerta, ni indicaciones para evacuaciones ni tan solo recomendaciones para sobrevivir en la inundación. Falló también la limpieza de los desagües y sumideros. Fallaron los mecanismos para contener agua y para canalizar arro­yos sencillamente porque a pesar de las advertencias de varios estudios no se realizaron obras de mantenimiento desde 2002. Falló el manejo del sistema eléctrico de tal manera que la luz tardó en volver días para desesperación de los afectados. Falló el operativo para actuar en la emergencia. Falló el transporte alternativo. Por momentos, durante las primeras horas, parecía evidente que no había una distribución planificada de los recursos humanos civiles y las fuerzas de seguridad no tenían una con­ducción coor­dinada. El viejo paradigma de la política argentina afloraba: “Ponga asfalto, que es lo que se ve. Y no haga nada bajo tierra, que no se ve y no da votos”.</p>
<p>Para corregir una radiografía que dejaba ver con claridad las múltiples fracturas del esqueleto argentino, se multiplicó la actividad de algunos dirigentes en los medios. Ruedas de prensa, paseos con botas de lluvia por los lugares afectados y hasta altos funcionarios en botes de goma rescatando ancianas. Pero eso fue mucho después, casi dos días, así que el mensaje gestual que se transmitió a la población en primer término fue una típica muestra de la política argentina: nada estaba preparado para afrontar las dificultades. A pesar de que las dificultades se repiten con frecuencia.</p>
<p><strong>Eludir: ¿Dónde estaban?</strong></p>
<p><em>¿Dónde estaban?</em> fue la pregunta que más se escuchó cuando las aguas bajaron. Debe ser una de las preguntas más temidas por los dirigentes políticos cuando sucede una tragedia colectiva. Interpela directamente a su responsabilidad. Que el dirigente no esté cuando tiene que estar es algo que no olvidan los electores… a veces.</p>
<p>El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, volvió de Brasil varias horas después de las inundaciones. También su número dos, desde Nueva York. La ministra de Acción Social, Alicia Kirchner, estaba en París. Y el alcalde de La Plata, donde la inundación fue más cruenta, estaba en una playa de Brasil. Las primeras 24 horas de la catástrofe sorprendieron fuera del escenario a la principal cadena de mando que debía aten­der el operativo.</p>
<p>La pregunta sobre <em>dónde estaban los dirigentes</em> se tradujo en una más letal para la democracia: <em>¿Dónde estaba el Estado?</em> Ni en la televisión ni en la prensa escrita era fácil encontrar imá­genes de helicópteros, botes salvavidas o de personal identificado para el rescate; ni grupos de protección civil ni del ejercito. Las imágenes captaban solamente personas que se “autoevacuaban”, ya que ningún poder cumplía en las primeras horas correctamente con su misión: evacuarlos.</p>
<p>De nuevo, un mensaje “no verbal” salía de los resortes del poder: una ligera elevación de los hombros que escenifica el <em>“¿y qué quiere que haga?”</em>. Tan nacional.</p>
<p>Eso es lo que hizo, por ejemplo, el alcalde de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, en su primera comparecencia tras las inundaciones. Cuidó la escenografía, eso sí: una sala de mando del operativo de rescate. Dedicó unos pocos minutos a hablar de las operaciones de salvamento, a brindar información útil a la población y se sumergió de lleno en las quejas y acusaciones por la falta de financiación nacional para obras que eviten las inundaciones. Atacó al gobierno nacional por dejarlo sin recursos. No era lo mejor para mostrar liderazgo en ese momento. Dedicó más tiempo a eludir responsabilidades que a ofrecer información sobre el rescate. Algo parecido vivió la ministra nacional de Acción Social, Alicia Kirchner, cuñada de la Presidenta, cuando en su rueda de prensa, y tras ser insultada por los afectados de las inundaciones, prefirió hablar antes de “agitadores” que de “víctimas”. Polemizó con los afectados. Desautorizó sus quejas. También el gobernador de la provincia, Daniel Scioli, apareció en las cámaras dando la espalda a vecinos que lo increpaban.</p>
<p>La presidenta Cristina Fernández acudió al lugar de las inundaciones, lo que subió algunos puntos la gestión comunicativa de la crisis. Pero la intervención tuvo más errores que aciertos. Decidió ir a visitar el barrio de su infancia en el que vive su madre (rápidamente evacuada, por cierto) y recordar a los vecinos que ella, de pequeña, también vivió una inundación en su casa. Polemizó allí mismo con las víctimas sobre la intensidad de la lluvia. Y al ser interrogada por la ayuda, la presidenta sentenció:<em> “Ese tema háblalo con el Gobernador o con el Intendente”</em>.</p>
<p><strong>¿Mentir? o cómo pegarse un tuit en el pie</strong></p>
<p>El alcalde de la ciudad de La Plata no estaba en la ciudad la noche de las inundaciones. Pasaba unos días de descanso en Brasil. Pero en una sociedad que vive pendiente de los <em>tuits</em> de los políticos, él quiso aprovechar las redes sociales para ganar unas horas hasta volver a la Argentina. No fue buena idea. En su cuenta de Twitter se leyó esa misma madrugada: <em>“recorriendo esta noche los refugios en la Plata”</em>. Pero en realidad el alcalde seguía en Brasil. Y rápidamente se enteró todo el mundo. Trató de argumentar que fue un error de su departamento de comunicación pero el mal estaba ya más que extendido. Como redoblando la apuesta de la mala gestión de una crisis, el alcalde despidió a su empleado.</p>
<p>Sin aún poder establecer que se está falseando el número de víctimas de las inun­daciones, el manejo de los datos referidos a muertes está siendo motivo de polémica. El gobierno de la provincia estableció un mensaje del que no se movió durante varios días: hay 51 falle­cidos y no más. Sin embargo, un juez afirmó que había más muertos. Las dos morgues de la ciudad “filtraban” a la prensa cifras superiores al centenar de muertos y en las redes sociales se ha­blaba de casi 400. Cuando no hay claridad, el rumor se ensancha.</p>
<p><strong>Del relato a la fábula</strong></p>
<p>La incoherencia entre realidad y “relato” aparece en casi cualquier rincón de la comunicación oficial. Mientras la inflación de la estadística oficial es un 10%, la oposición la sitúa en un 25%. Mientras la estadística oficial habla de una pobreza que afecta a 6 de cada 100 argentinos, diferentes universidades y organizaciones sociales la coloca en casi un cuarto de la población. Mientras el crecimiento estimado por el gobier­no es de 1,9 puntos, los economistas hablan de un 0,3%. Según el gobierno, las reservas del banco central están en los 41.000 millones de dólares y según mediciones independientes, en menos de 35.000 millones.</p>
<p>Relato político es una palabra muy usada en la política argentina. Resume una mezcla de historia, consignas, emociones y mucha gestualidad y simbolismo. Adquiere potencia cuando se ajusta al estado de ánimo y cuando es coherente con lo que se vive.</p>
<p>Quizás una muestra clarificadora sea el spot <a href="http://www.youtube.com/watch?v=dAuqZRrYAp0"><em>“Dolores Argentina”</em></a> para la campaña presidencial de Cristina Kirchner en 2007, que presentaba a través de una niña nacida en 2001 (el corralito, las manifestaciones bajo el lema “que se vayan todos”, la ira popular…) el renacimiento de la nación.</p>
<p>La voz en off preguntaba: <em>¿sabes lo que es tener un país que cada día crece un poco más? Sí lo sabes…</em> y mostraba las imágenes de un país en movimiento en el campo, en la industria y en las ciudades a partir del gobierno de Néstor Kirchner, marido de la candidata, su padrino y su predecesor.</p>
<p>Hasta tal punto todo había mejorado con él que, como el spot nos decía, <em>“A Dolores Argentina la llaman cada vez más Argentina y menos Dolores”</em>. La campaña en aquella ocasión, y luego en 2011, reivindicaba una década de crecimiento a tasas chinas y una vuelta a la normalidad tras la crisis de 2001.</p>
<p>La pregunta sobre cuál ha sido el destino de la gran cantidad de riqueza generada en estos años aumenta ante la evidencia de unas infraestructuras absolutamente degradadas. Las informaciones periodísticas que vinculan al ex presidente Néstor Kirchner con un entramado de empresas que blanqueó, al menos, 60 millones de euros, abren más grietas en un discurso excesivo en las palabras y mediocre en las mejoras. Está por ver el coste electoral de estas incoherencias. Pero sin duda, el relato discursivo del gobierno se ha debilitado. La comunicación sin política no rinde. Y la democracia se juega mucho en eso.</p>
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