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	<title>políticos archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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	<description>ACOP es un foro de intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias sobre la investigación y la práctica de la comunicación política.</description>
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	<title>políticos archivos - ACOP | Asociación de Comunicación Política</title>
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		<title>Moda y política: Una relación conflictiva</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Oct 2021 18:38:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[moda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>a moda es semiótica, afirmaba Umberto Eco. Y si la política es el arte de lo posible, entendido este concepto de forma amplia, las apariencias son más trascendentes que las realidades.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/moda-y-politica-una-relacion-conflictiva/">Moda y política: Una relación conflictiva</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por <strong><strong>Ana Velasco Molpeceres</strong></strong>, <a href="https://twitter.com/velmolan?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor">@velmolaniz</a>  Profesora de la Universidad de Valladolid y de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Periodista e historiadora. Especializada en comunicación y moda</strong></p>



<p>La moda es semiótica, afirmaba Umberto Eco. Y si la política es el arte de lo posible, entendido este concepto de forma amplia, las apariencias son más trascendentes que las realidades. O pueden serlo. E incluso es posible que los símbolos acaben convertidos en hechos. Esta es, por tanto, una de las bases de la comunicación política, una de sus cuestiones más controvertidas también, y uno de los temas que más han marcado la política en la contemporaneidad. Kennedy contra Nixon y su Camelot sentaron las bases de una política de la estética, en la que, además, el sueño americano tenía un importante componente de apariencia. Lo decía Sinatra: yo no vendo voz, vendo estilo. Y aunque la relación de la moda y la política siempre está atravesada por las sombras de la hoguera de las vanidades y por las polémicas y controversias, su potencial comunicativo cada vez es más aprovechado por los políticos y sus asesores.</p>



<p>Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), activista y política del Partido Demócrata de Estados Unidos, apareció en la gala del MET de Nueva York, dedicada a la moda americana y organizada por <em>Vogue</em> para financiar el departamento del traje del museo, en septiembre de 2021, en la alfombra del evento con un vestido, blanco, como de novia, atravesado por unas letras rojas como la sangre, que afirmaban o pedían <em><a href="https://www.instagram.com/p/CTybzXHAHYh/">‘Tax the rich’</a></em>: i­mpuestos para los ricos.</p>



<p>Las imágenes se hicieron inmediatamente virales, convirtiendo la gala (de nuevo, pero de un modo distinto completamente) en un escenario político. Anna Wintour, decidido apoyo de los demócratas y muy comprometida tanto con Barack Obama como con Hillary Clinton y Joe Biden, así como declarada antitrumpista, lleva décadas convirtiendo <em>Vogue</em> y la moda en un espacio clave para la política estadounidense. También la gala del MET que, tras dos ediciones suspendidas por la pandemia de coronavirus, volvió a tener un componente político por estar dedicada a la promoción de América, y en definitiva, el nuevo Estados Unidos de Joe Biden, tras el mandato de Trump, pues el relato o la agenda nacionalista ha cambiado drásticamente al concluir la administración republicana.</p>



<p>Es por ello que el gesto de AOC debe entenderse dentro de una dinámica de la comunicación política en la que la moda tiene cada vez más protagonismo en la vida política a nivel internacional, pero también de resignificación de la moda en el contexto electoral y público. Su gesto respondía a un calculado plan político, no era casual ni marcado por un tono (al menos únicamente) social. Poco antes de su aparición en la alfombra roja los demócratas habían presentado su propuesta de reforma fiscal en la Cámara de Representantes del Congreso, de la que AOC es parte por Nueva York, que incluía la subida de impuestos para los estadounidenses más ricos y las grandes empresas, revocando los recortes de 2017 hechos por Donald Trump, e impulsando lo que Biden definía en Twitter como el recorte más grande impuestos de la historia para la clase media. Y, por si acaso alguien le reprochaba que hiciese política en un evento para élites, al que acudir cuesta 35.000 dólares, AOC aclaró en sus redes sociales que ella había sido invitada como congresista y no había pagado nada. Lo que añade, sin duda, una interesante justificación del uso de la moda y de la alfombra roja para hacer política, que trasluce la necesidad de un freno a las críticas por estar a la moda, aunque usada como herramienta política, ligada a la vanidad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="403" height="673" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1B_N64.jpg" alt="" class="wp-image-15133" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1B_N64.jpg 403w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1B_N64-180x300.jpg 180w" sizes="(max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure></div>



<p>De hecho, la figura de AOC ha estado perseguida, tras hacerse conocida en 2019 por llegar al Congreso estadounidense, por las críticas a su posición ideológica (progresista y con un marcado tono reivindicativo) y a su aspecto físico, en particular a su cuidada elección de vestuario. Este punto, y por mucho que para los políticos y personas públicas sea indispensable cuidar su imagen, ya aparecía como un asunto espinoso en el documental <em>Knock Down The House</em> (2019) en el que ella era una de las cuatro demócratas, al margen del sistema del partido, que intentaban ser congresistas. Y aún lo fue más cuando, al llegar al Congreso, fue acusada de frívola, de gastar mucho dinero en ropa y de vanidosa por ir a la moda y, aunque no se decía, por su gran atractivo y carisma. De hecho, tuvo que explicar que alquilaba su ropa y que el ir bien vestida no era un obstáculo para sus ideales sino un instrumento para conseguir su agenda política de corte social.</p>



<p></p>



<p>Tras el lapso de la era Trump, en el que Melania Trump tuvo una compleja relación con la industria de la moda y diversos escándalos, boicots y polémicas, el <em>power dressing</em>, con una importante promoción de diseñadores americanos, de la era de Obama ha vuelto. Tras el apoyo de <em>Vogue</em> al cambio de imagen de Michelle Obama, que se convirtió en un icono de estilo y de ‘buen rollo’, siempre de colores vibrantes y de creadores multiétnicos que representaban el sueño americano y la vida sana, y una breve polémica por el famoso traje marrón (el <em>#tansuit</em> del que propio Obama se rió, por inadecuado) con el que en agosto de 2014 el presidente Obama dio una rueda de prensa sobre Siria y el terrorismo yihadista, la moda se convirtió en un elemento importante en la política demócrata en Estados Unidos. Y, como se evidenció en la toma de posesión de Joe Biden, en la que Kamala Harris como vicepresidenta tuvo un enorme protagonismo, ese papel preponderante había regresado.</p>



<p>Cabe señalar el importante componente de género de este proceso, pues entre 2008, o la administración Trump, y la actualidad en Estados Unidos ha habido un cambio en la política ganando peso el número de rostros femeninos en puestos relevantes. Como señala el sociólogo Gilles Lipovetsky en obras como <em>La tercera mujer</em> es necesario comprender que el culto a la belleza y a la moda, y su democratización gracias a la revolución industrial y a los medios de comunicación de masas (la publicidad, el cine, la fotografía de modas o la prensa femenina), va ligado al creciente protagonismo de la mujer en la vida pública. De ese modo, por un lado se encuentra la extensión del concepto o el mantra feminista de ‘lo personal es político’, que obliga o hace necesario comprender un aspecto de la sociabilidad y el consumo a lo largo de la historia como es el fundamental papel de la moda para definir la identidad femenina (y masculina), también en torno a la problemática adscripción de esta a la frivolidad y la vanidad. Y por otro, permite ahondar en el hecho de que, por fin, la moda se ha democratizado y forma parte de las preocupaciones del ciudadano moderno, pues no es únicamente una cuestión de élites como en el Antiguo Régimen. Es decir, que la moda tiene una lectura social en amplio sentido: afecta a la sociedad y al rol de los individuos en ella pero también la conquista de la belleza por parte de individuos de clase trabajadora (y es importante no olvidar el contexto del que han salido los Obama, AOC o Kamala Harris, marcados por su condición de inmigrantes) va ligado al desarrollo de la democracia liberal y a la extensión del papel de ciudadano.</p>



<p>Así es como debe verse, por ejemplo, la simbología de los colores y el protagonismo de la moda y la industria textil en el desarrollo del feminismo. Un código feminista recurrente fue la combinación del color morado, el blanco y también el verde, como forma de protesta y de demanda de derechos para las mujeres. Y no es casualidad que esos colores fueran los protagonistas en la toma de posesión de Biden, en particular para Kamala Harris y para Hillary Clinton, quien ya había hecho uso de este lenguaje de los colores en su carrera a la presidencia contra Trump. Tampoco es casual que AOC, más vinculada a un público joven, utilice la moda como una estrategia política de primer nivel, relacionada además con lo viral en Internet. Así puede verse no solo en su aparición en el MET, a modo de C­enicienta p­olitizada y emancipada, en una gala dedicada especialmente a la generación Z, los más jóvenes y duchos en el uso de las redes sociales (de hecho, la presidencia honoraria de la gala, junto a Anna Wintour de <em>Vogue</em> y el diseñador Tom Ford, estaba ocupada por el jefe de Instagram: Adam Mosseri), sino también su vídeo para <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=bXqZllqGWGQ">Vogue</a></em>, hablando de su rutina de belleza, en la que destacan sus labios siempre rojos, y de su programa político. Algo que, si unimos al mantra de lo personal es político y relacionamos con las demandas de políticas de cuidados y al combate al patriarcado y a una promoción de los valores de lo femenino, resulta aún más elocuente y poderoso, al margen de su manejo de la comunicación política de los públicos y los medios de masas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full"><img decoding="async" width="447" height="611" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1C_N64.jpg" alt="" class="wp-image-15135" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1C_N64.jpg 447w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1C_N64-219x300.jpg 219w" sizes="(max-width: 447px) 100vw, 447px" /></figure></div>



<p>No obstante, eso no significa que la moda y su uso en la política y/o en la comunicación política no deje de representar problemas, que ya hemos señalado, para diferentes segmentos del electorado, de la crítica y de los públicos. Tras el espectáculo de la toma de posesión de Joe Biden al comenzar 2021, la Casa Blanca comunicó a los periodistas que en las notas de prensa sobre la labor de la primera dama se iba a dejar de informar sobre la marca de las prendas que llevaba. Es posible que las críticas al dinero que costaba el armario de Melania Trump, sumadas a la crisis económica y social provocada por la pandemia de la COVID-19, hayan tenido peso en esta decisión que resultó tan controvertida que el jefe de Comunicación de la oficina de Jill Biden aclaró, en marzo, que no se trataba de un error y que en adelante no se informaría sobre la ropa de la esposa del presidente, sino únicamente de sus actos. Otro ejemplo de estas ambigüedades en lo relativo a la moda y su uso político, así como sus lecturas y réditos electorales, puede verse en el tratamiento de la imagen pública de la vicepresidenta Harris. En febrero de 2021, al poco de ocupar su cargo, fue portada de Vogue Estados Unidos, igual que en agosto de 2021 lo sería Jill Biden, en un cuidado número donde se la veía como una mujer profesional que era llamada doctora, además de primera dama.</p>



<p>Sin embargo, hubo un conflicto con la portada. Se distribuyeron dos planas, pese a que se rumoreaba que solamente una contaba con el visto bueno de su oficina: una en la que salía con un traje de chaqueta azul, con su famoso collar de perlas (por su hermandad universitaria), siendo muy controvertida otra en la que salía con zapatillas Convers­e, una a­mericana negra informal, c­amiseta y p­antalones de sport. Y que desató, en Estados Unidos, una polémica sobre la idoneidad, así como si esto reflejaba el <em>power dressing</em> o una estética de poder, de una foto que parecía una prueba, pese a que la revista lo desmintió. También se criticó que había mucha luz y que blanqueaba a Harris, de origen hindú, viéndose como una maniobra racista que facilita la comercialización o aceptación de la política, al margen de su opinión. Además, el fotógrafo, el primer afroamericano en hacer una portada en <em>Vogue</em> en 2018 a Beyoncé, se desmarcó de esa imagen, subiendo a sus redes sociales solo la imagen oficial u oficiosa de la vicepresidenta con el traje azul.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="863" height="549" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1D_N64.jpg" alt="" class="wp-image-15137" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1D_N64.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1D_N64-300x191.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1D_N64-768x489.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure></div>



<p>En España esta polémica sobre las mujeres, en particular, y su relación con la moda y la difusión de su imagen en medios de c­omunicación han tenido diversos momentos controvertidos. El caso paradigmático es cuando <em>Vogue</em> España, en septiembre de 2004, y en páginas interiores, publicó el polémico posado de las ministras de Zapatero, por ser el primer Gobierno paritario de la historia del país, en la Moncloa, vestidas con sobriedad pero con elegancia y sobre sillones con pieles. Este reportaje fue presentado ante la opinión pública por el PP y distintos diarios de tirada nacional como una f­rivolidad y se acusó a las políticas de ser ministras <em>fashion</em>, feministas que solo querían salir en las revistas de moda como modelos y que estaban allí (y en el Gobierno) para decorar como jarrones. También se les recriminó su compromiso social, acusándoles de ser socialistas de mentira pues vestían trajes caros para pedir, supuestament­e con hipocresía­, derechos para las mujeres y en general para la sociedad. Aunque ya había habido muchas portadas de políticas, como por ejemplo las de Margaret Thatcher en los años setenta en el <em>Vogue</em> británico y, sobre todo, la portada de Hillary Clinton en 1998, en el <em>Vogue</em> estadounidense, la controversia fue tal que la propia publicación se preguntó por el escándalo en el siguiente número exponiendo un evidente problema: se recriminaba a las mujeres su frivolidad pero cuando una revista de moda trataba temas de interés sociopolítico también se les reprochaba, del mismo modo que se exigía a las mujeres una correcta presencia pública pero, con gran hipocresía, esa obligación se volvía contra ellas si se consideraba que su aspecto era algo que atendían con interés, en exceso.</p>



<p>Ya hemos señalado que la relación entre el consumo de moda y su uso político es problemática y representa un desafío para las políticas, sobre todo, aunque también para los hombres. Una de las críticas fundamentales es precisamente el dispendio económico y la frivolidad que supone, algo que todos los políticos tienen en cuenta, aunque sus posiciones son muy variadas, inclinándose por un uso de la moda elocuente pero razonable. Quizá la excepción sea Alexandria Ocasio-Cortez quien ha convertido su elegancia en el vestir y su apariencia física en su carta de presentación y en un arma política que no solo le permite tener atención mediática sino en la que incluye su agenda ideológica y su programa social. Esto resulta evidente, por ejemplo, en portada­s como la que le dedicó <em>Vanity Fair</em>, en diciembre de 2020, donde posa vestida con un traje blanco utilizado como símbolo feminista y de poder y reclamando el papel de la moda en su carrera. Cabe añadir, además, que sus elecciones de vestuario transmiten, además del impacto visual de la elección de prendas y colores, un mensaje por la inclusión pues suelen ser de inmigrantes o de creadores con marcas pequeñas. En el caso del vestido del MET era un diseño de Brother Vellies, una marca fundada en 2013 con base en Nueva York, creada por la canadiense Aurora James, cuyo objetivo es mantener las tradiciones de la moda africana y sus técnicas, a través de un modelo artesanal y sostenible. Y el de su portada en VF era un traje a medida de la marca neoyorquina Aliette, cuyo diseñador Jason Rembert, es un afroamericano de Queens, al que AOC quería dar repercusión en un intento de luchar contra el racismo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="447" height="611" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1E_N64.jpg" alt="" class="wp-image-15139" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1E_N64.jpg 447w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo1E_N64-219x300.jpg 219w" sizes="(max-width: 447px) 100vw, 447px" /></figure></div>



<p>En conclusión, podemos ver que el papel de la moda en la política y en la comunicación política en la actualidad es muy relevante. Es cierto que es evidente que hay una brecha de género y que genera más atención vinculada a las políticas, pero no hay que obviar a figuras como el presidente canadiense Justin Trudeau, famoso por sus cuidados <em>looks</em> y sobre todo por sus calcetines coloridos, o a nivel nacional la importancia de la imagen personal de Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, en la actualidad, y de Adolfo Suárez o Felipe González en el pasado. Y tampoco que la relación de la moda y el liderazgo femenino es muy importante porque supone la apropiación o la resignificación de un campo tradicionalmente anclado a la mujer conservadora, incluso al antifeminismo, y su uso político. Así, aunque la relación entre moda y política plantea problemas y ambigüedades, de gran interés, resulta evidente que es un campo en desarrollo y de gran importancia para la comunicación política y de relevante papel para la ciudadanía.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La Sinergología® en la comunicación política ¿Se puede entrenar la parte no verbal?</title>
		<link>https://compolitica.com/la-sinergologia-en-la-comunicacion-politica-se-puede-entrenar-la-parte-no-verbal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Oct 2021 18:18:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Sinergología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando se trata la comunicación no verbal existe una tendencia a pensar únicamente en la propia corporalidad, en cómo mejorarla.</p>
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<p><strong>Por <strong>Eva García Ruiz</strong>, <a href="https://twitter.com/evagarciaruiz?lang=es">@EvaGarciaRuiz</a>  Directora del Instituto Español de Sinergología </strong></p>



<p>Cuando se trata la comunicación no verbal existe una tendencia a pensar únicamente en la propia corporalidad, en cómo mejorarla. En cualquier ámbito, y en el político también, algunas personas se sienten más transparentes que otras y eso, en cierto modo, les preocupa. También se da la tendencia a pensar en binario: qué gestos son buenos y cuáles son malos. Qué se debería cambiar para transmitir en el sentido que cada cual desee y de manera más eficaz.</p>



<p>Todo este enfoque por supuesto se refiere a la comunicación no verbal, si bien se limita únicamente a la comunicación no verbal consciente. Se pueden realizar o no determinados movimientos, incluso se pueden evitar a través de determinados entrenamientos. Se utiliza en técnicas de oratoria, en cursos para hablar en público, siempre centrándose en uno mismo, en los movimientos que cada cual realiza a la hora de transmitir un mensaje. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2B_N64.jpg" alt="" class="wp-image-15127" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2B_N64.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2B_N64-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2B_N64-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Desde esta perspectiva la mala noticia es que no se puede controlar todo. Nuestro cuerpo va a emitir también señales semiconscientes y no conscientes inevitablemente. Para lograr transmitir con la mayor eficacia posible, todas estas señales corporales deberían estar alineadas, es decir, el cuerpo del emisor debería emitir un único mensaje que fuese coherente además con su comunicación verbal. Cuando esto no sucede, aunque el receptor no sea un experto en comunicación, va a detectar que hay incongruencias, su cerebro es capaz de captar las señales contradictorias incluso sin saber decodificarlas y va a enviar un mensaje de alerta por la falta de autenticidad detectada.</p>



<p>¿Por qué ocurre esto? Cada pensamiento que pasa por la mente del orador, se va a reflejar en su cuerpo, aunque tenga muy estudiados todos sus movimientos conscientes. Los asuntos que le generen estrés, duda o incluso miedo, van a activar sus reacciones corporales y van a emitir señales. A la pregunta de si podemos evitarlo, la primera respuesta es no. Si sentimos inseguridad o algo nos desagrada, nuestro lenguaje corporal lo va a mostrar.  ¿Qué se puede hacer entonces? Identificar la causa y preparar bien los argumentos para que así simplemente evitemos que nuestro cuerpo vaya en una dirección diferente a la que queremos lograr con nuestro discurso.</p>



<p>La disciplina que estudia, decodifica y aplica este conocimiento sobre el lenguaje corporal se denomina Sinergología® y se orienta fundamentalmente a entender mejor al interlocutor a través de la lectura de su lenguaje no verbal no consciente y semiconsciente. Cuando somos los oradores, nuestro público emite señales que van a actuar a modo de <em>feedback</em>, ya que sus cuerpos van a estar indicando lo que realmente piensan. Para el entrenamiento personal de la propia comunicación, un sinergólogo nos puede señalar qué partes de nuestro discurso muestran incoherencias para que así podamos prepararlo mejor. Un especialista en Sinergología® no nos va a indicar qué movimientos hacer, ya que estaríamos en el ámbito de lo consciente y nuestro cuerpo continuaría, en cualquier caso, mostrando las señales de lo que realmente se está experimentando en cada momento.</p>



<p>Profundicemos un poco en el origen y funcionamiento de la disciplina para entender así mejor su aplicación práctica en la comunicación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="520" height="602" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2C_N63.jpg" alt="" class="wp-image-15121" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2C_N63.jpg 520w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2C_N63-259x300.jpg 259w" sizes="(max-width: 520px) 100vw, 520px" /></figure></div>



<p>La palabra Sinergología® proviene de la fusión de SYN-ERGO-LOGOS y su significado es “juntos en situación de comunicación”. Esta es una de las claves principales para la comprensión de esta novedosa y eficaz disciplina: para &#8216;leer&#8217; el lenguaje no verbal es necesario prestar atención en primer lugar a las circunstancias en las que se están produciendo las reacciones corporales, a la interacción. Se trata de una decodificación dinámica, no estática. A lo largo de una misma exposición vamos a poder observar reacciones o movimientos corporales distintos, según lo que esté sintiendo el emisor</p>



<p>La Sinergología® como disciplina nace en Canadá en 1994 de la mano del doctor en Ciencias del Lenguaje, Philippe Turchet, autor de varios libros e investigador contumaz del comportamiento humano.&nbsp; Proporciona una metodología para la decodificación del lenguaje corporal muy eficaz, alejándose de mitos y creencias y centrándose en la parte no consciente y semiconsciente de la comunicación no verbal, aquella más relevante para entender qué siente el otro lo esté verbalizando o no.&nbsp;</p>



<p>El método de análisis se apoya en la primera clasificación organizada de reacciones corporales. Esta tabla sinergológica de base cuenta a día de hoy con 1200 ítems con significado universal.</p>



<p>Las reacciones corporales abarcan desde movimientos en la zona de los ojos, cejas, a autocontactos en el rostro, movimientos en los labios, lengua, cuello, hombros, micropicores corporales, cambios de posición sentado, movimientos con las manos, brazos, piernas…, cada uno con un significado específico que se debe analizar en cadena.</p>



<p>En España la implantación de la Sinergología® es más reciente, no obstante, ya ha sido admitida como prueba pericial en juicio y se han formado numerosas personas de fuerzas y cuerpos de seguridad, así como profesionales de otros campos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Metodología de la disciplina</h3>



<p>El primer paso para poder realizar un buen análisis sinergológico es la observación del entorno y de todos aquellos elementos que puedan alterar de alguna manera la corporalidad del sujeto que estamos analizando. El hecho de que haya ventanas desde las que se vea el exterior, puertas de cristal, decoración en las paredes, e incluso el tipo de silla, hacen que se produzcan desvíos de mirada o cambios de posición corporal que no están ligados a la indagación, entrevista o discurso que estemos realizando. Nosotros mismos nos podemos convertir en un elemento que altere la línea de base de la corporalidad del otro, es decir, lo que en Sinergología® se denomina ser un elemento sistémico.</p>



<p>En general, como es sabido, los entornos nuevos generan más estrés en el orador, que siempre se va a mostrar más cómodo en los lugares en los que ya está habituado a transmitir. La colocación en un debate, el tipo de atril o incluso su ausencia, la situación del público o de las cámaras, pueden añadir un estrés más o menos pronunciado que el cuerpo va a estar reflejando. Un observador no técnico lo achacará a otras cuestiones como la naturaleza del discurso o a que se pueda estar sintiendo intimidado por algún factor, cuando la realidad sin embargo puede ser bien distinta.</p>



<p>En la medida de lo posible hay que tratar de eliminar todos estos elementos que incomodan y condicionan, así como, cuando sea posible, entrenar el discurso en el entorno en el que se va a efectuar. Esto eliminará de la propia corporalidad señales de estrés o malestar no deseadas.</p>



<p>El segundo paso de la metodología consiste en observar si la persona objeto de análisis realiza algún tipo de movimiento de manera recurrente y ajeno por tanto a la naturaleza de lo que le esté comunicando. Estos son los gestos o movimientos corporales que se denominan en &#8216;statua&#8217; y pueden ser desde tics a manías repetitivas consustanciales a cada persona. Si bien estos elementos, desde el punto de vista sinergológico, simplemente se obvian en el análisis ya que no tienen significado alguno, también pueden distraer al observador no profesional y hacerle creer que la corporalidad del orador está transmitiendo algún tipo de mensaje.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2D_N64.jpg" alt="" class="wp-image-15123" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2D_N64.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2D_N64-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/10/Afondo2D_N64-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p> Este tipo de m­ovimientos, en general, son eliminables a través del entrenamiento, si bien requieren de práctica y de someterse frecuentemente a la comunicación en público para lograr que se produzca un automatismo cerebral contrario que los consiga eliminar. Una vez que está automatizado, ya no requiere de una concentración consciente que podría generar de manera involuntaria más señales de estrés, contaminando la autenticidad del discurso.</p>



<p>El tercer paso en un análisis sinergológico es la indagación. Cuando se trata de decodificar el lenguaje corporal del interlocutor, el sinergólogo debe realizar preguntas, siempre que sea posible, y estas se realizan también siguiendo una metodología específica. El interrogador debe mantenerse en un estado de neutralidad para evita­r distractore­s corporales que le desvíen de lo que está en realidad buscando. En una situación de aplicación a la comunicación política, existirían dos alternativas de utilización. Por un lado, si se está dando <em>feedback</em> a la persona que tiene que realizar el discurso o exposición, se debe centrar en las circunstancias o momento del mismo en el que se produce la gestualidad incongruente. Esto va a permitir identificar los temas que requieren de una preparación más profunda para evitar los deslices no verbales. Por otro lado, si se tienen conocimientos sinergológicos o se puede tener apoyo de este tipo de análisis en una situación de debate, por ejemplo, se pueden identificar los puntos más fuertes y más débiles del interlocutor, así como detectar qué le provoca cada parte del debate de cara a ser más eficaz en la réplica o en la interactuación.</p>



<p>En otros ámbitos de aplicación y dependiendo del campo de estudio en el que nos encontremos, el interrogatorio y el análisis serán diferentes. Se distinguen tres campos de comunicación que van a requerir de indagaciones específicas. Se trata de los campos emocional, relacional y cognitivo. En entornos empresariales o familiares habituales, normalmente la interacción se sitúa en los dos primeros, si lo que se produce son situaciones de detección de mentira, la orientación girará hacia el campo cognitivo y el tipo de preguntas se basará en hechos, evitando las preguntas cerradas.</p>



<p>Las preguntas cerradas facilitan la respuesta al interlocutor y si el orador se encuentra en una situación de debate o de interrogatorio político, debe provocar que el otro necesite elaborar la respuesta para así poder obtener un mayor número de señales corporales y, por lo tanto, más información sobre lo que está pensando y no necesariamente verbaliza.</p>



<p>Resulta muy importante destacar que cualquiera de las situaciones de análisis un movimiento o reacción corporal aislado proporciona poco valor. Para un análisis riguroso se requiere de la identificación de cadenas de este tipo de movimientos que puedan llevar a un horizonte de sentido fiable. Así podemos observar determinados micropicores en distintas zonas del rostro que evocan rechazo, movimientos en la posición de la silla que indican deseo de retirars­e y movimientos con las manos o microrreacciones en la boca que son también de valencia negativa y que en conjunto nos estarían orientando a cierre, rechazo o malestar respecto del tema que estemos tocando en ese momento, por ejemplo.</p>



<p>La Sinergología® permite alejarse de los mitos en comunicación no verbal y profesionalizar la decodificación del lenguaje corporal. Pensar que apartar la mirada, cruzarse de brazos o rascarse la nariz indiquen que la persona tiene algo que ocultar está muy lejos de un análisis serio. Solo la nariz tiene identificados 15 puntos de contacto diferentes con significados que van desde el interés por el tema al rechazo del mismo o, incluso, estar pensando que es una exageración o que hay algo que no cuadra.</p>



<p>Uno de los aspectos que resultan más impactantes cuando se estudia Sinergología® es el caso de las microrreacciones no conscientes. Son reacciones corporales que no podemos simular y tampoco imitar o evitar. Muchas de ellas se producen en intervalos de tiempo muy cortos, que no superan el cuarto de segundo y se requiere de un ojo entrenado para poder detectarlas en tiempo real, pero es posible y un certificado en Sinergología® es capaz de hacerlo. Pequeñas contracciones o dilataciones en la zona ocular, movimientos fugaces de los músculos que rodean los labios, cambios en la frecuencia de parpadeo son algunos de los micro movimientos que nos pueden dar mucha información especialmente cuando la otra persona está tratando de contener todos sus movimientos, porque no los puede bloquear.</p>



<p>Los análisis de comunicación política resultan normalmente más complicados que los de otros ámbitos. Esto se debe al impacto de todo el lenguaje no verbal entrenado e integrado a la hora de comunicar y que puede desviar la atención de la parte realmente más importante: la no consciente. La gestualidad consciente entrenada genera dificultad en los no expertos a la hora de poder llegar a análisis fiables en cuanto a qué está provocando el discurso o la situación en el orador, ya que los movimientos conscientes son en general más notorios y distraen la atención sobre la parte verdaderamente relevante.</p>



<p>La Sinergología® permite ver más allá de esta gestualidad consciente, preparar mejor el propio discurso y mejorar ostensiblemente la propia comunicación al poder anticiparse a las objeciones del otro al haberlas detectado corporalmente antes de que se formulen de manera verbal.&nbsp;</p>



<p>Actualmente existen ya a nivel mundial sinergólogos certificados que trabajan en ámbitos muy diversos: medicina, investigación, seguridad, recursos humanos, negociación, ingeniería, entre otros. Cada uno aplica la parte de la disciplina que encaja mejor con su profesión. Así para las entrevistas de selección tiene una gran relevancia para preguntar al candidato las cuestiones que generen más dudas a nivel corporal, los negociadores observan al cliente tratando de detectar objeciones no verbalizadas y los investigadores la utilizan para llegar más allá en sus interrogatorios o seguimientos. En comunicación política se está utilizando, entre otras cosas, para preparar mejor las propias exposiciones y para estudiar más en profundidad a los adversarios políticos con el objeto de poder replicar de manera más efectiva o cuestionar en los aspectos que se consideren más candentes según el interlocutor.</p>



<p>Un último componente que forma parte importante también de la comunicación no verbal es el paraverbal. El&nbsp; tono, timbre, cadencia…, suelen provocar una percepción del mensaje ligada a una valencia emocional positiva o negativa. En comunicación política, y desde el punto de vista del análisis sinergológico, supone también un elemento distractor. El paraverbal es entrenable y se lleva de este modo a la consciencia, desviando la atención sobre lo que realmente está indicando la corporalidad de la persona analizada. Un buen análisis desde la Sinergología® y con el objeto de leer mejor lo que realmente experimenta el otro, va a seguir los distintos pasos de la metodología evitando sesgos y prejuicios que alejan de la objetividad en la observación.</p>



<p>La obtención de esta información tan rica y útil solo tiene un riesgo: no se vuelve a mirar a nadie igual. En nuestra propia experiencia, adentrarse en esta disciplina provoca ver el mundo como si tuviese subtítulos que ayudasen a entenderlo mejor. Un paso de gigante hacia una mayor comprensión del comportamiento humano.</p>



<p>Bibliografía</p>



<p>Turchet, P. (2011). El lenguaje del cuerpo. Bilbao: Ediciones Mensajero. Turchet, P. (2019). El lenguaje de la seducción. Barcelona; Editorial Amat.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/la-sinergologia-en-la-comunicacion-politica-se-puede-entrenar-la-parte-no-verbal/">La Sinergología® en la comunicación política ¿Se puede entrenar la parte no verbal?</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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		<title>¡Atención: OUTSIDERS!</title>
		<link>https://compolitica.com/atencion-outsiders/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Sep 2021 08:03:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[ámbito político]]></category>
		<category><![CDATA[outsiders]]></category>
		<category><![CDATA[políticos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Se definen como personas que vienen de afuera del ámbito político, se presentan como nuevos y habitualmente con un mensaje de ‘cambio’</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Gabriel Slavinsky, <a href="https://twitter.com/gslavinsky?lang=es">@gslavinsky</a>  Psicólogo, consultor y analista político </strong></p>



<p>Los outsiders se definen como personas que vienen de afuera del ámbito político, se presentan como nuevos y habitualmente con un mensaje de ‘cambio’ ante la ciudadanía. Nunca fueron candidatos, jamás transitaron la esfera pública ni ocuparon un cargo.</p>



<p>Ellos pueden ser humoristas, cantantes, actores, científicos, periodistas, conductores, modelos, etc. Lo que está claro es que son ajenos a la política hasta el momento en que deciden ocupar o disputar un cargo.</p>



<p>Algunos los llaman intrusos, aunque ya no son una novedad. El fenómeno tiene pasado, presente y todo hace prever, que un enorme futuro por una serie de condimentos especiales: la desconfianza y el descrédito del ‘adentro’ de la política, que hace más permeables sus fronteras.</p>



<p>Adicionalmente, hay dirigentes o ‘espacios’ que promueven la llegada de las nuevas figuras para que aporten cierto ‘aire fresco’. Como a la vez, existen élites, partidos tradicionales, círculos rojos, castas o simplemente la clase dirigente que se espantan ante estos inesperados arribos.</p>



<p>La personalización (la persona sobre los partidos), la mediatización (la creciente relevancia de los medios de comunicación masiva) y la videopolítica (el predominio de la imagen) son algunas de las características del escenario político actual muy analizados por diferentes autores que, sumado a los magros desempeños de la dirigencia tradicional y el hartazgo social por la falta de resultados prometidos, se traducen en la proliferación del fenómeno <em>outsider</em>.</p>



<p>Lo cierto es que se pueden determinar siete ventajas comparativas muy significativas de los <em>outsiders</em>:</p>



<h3 class="wp-block-heading">SON CONOCIDOS</h3>



<p>No se puede elegir a quien no se conoce, por lo que es la condición primordial para ser votado, aunque no sea suficiente. Cuando llegan las elecciones el primer escollo en un dirigente es ampliar el nivel de visibilidad para lograr conocimiento y a partir de allí exponer sus ideas, en ese punto radica la primera de las grandes ventajas del <em>outsider</em>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">POSEEN UN PRESTIGIO ANTERIOR</h3>



<p>Traen desde su ambiente un caudal de reconocimiento de su actuación, éxito en su desempeño o prestigio general que influye en los ciudadanos al momento de evaluar opciones y que ponderan positivamente la trayectoria previa de la nueva figura.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1B_N63.jpg" alt="" class="wp-image-15004" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1B_N63.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1B_N63-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1B_N63-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading">GENERAN MAYOR CONFIANZA</h3>



<p>En un contexto en que la política es frecuentemente asociada con la deshonestidad y la corrupción, estas ‘personalidades’ poseen un crédito mayor por no haber sido antes ‘salpicados’ con las dificultades típicas de cualquier gestión o campaña. Y, además, como consecuencia de su conocimiento público y reconocimiento social, los <em>outsiders</em> reciben mayor confianza ya que se les atribuye que pondrían en juego algo de su reputación y prestigio personal. La frase que podría decir cualquier ciudadano sería algo como: “¡No se va a jugar su autoridad moral por entrar a la política, lo va a hacer bien y con honestidad!”</p>



<h3 class="wp-block-heading">ESTÁN HABITUADOS A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN</h3>



<p>Adicionalmente cuando se trata de personalidades que poseen o tuvieron contacto con los medios de comunicación tienen una cuarta ventaja, que es la habilidad para conducirse en el escenario de los medios. Están acostumbrados a las cámaras y conocen los ‘trucos’ para que sus mensajes sean más eficientes.</p>



<h3 class="wp-block-heading">PRODUCEN UNA SENSACIÓN ESPERANZADORA</h3>



<p>Producen la sensación de que algo podría cambiar con el ‘aire fresco’ traído desde afuera, simplemente por un pensamiento lateral, creativo o diferente a lo habitual o por aplicar su <em>expertise</em>, habilidad o capacidad en el terreno político. Es parte de la ilusión de ciudadanos desencantados con la política tradicional.</p>



<h3 class="wp-block-heading">ALCANZAN A UN SEGMENTO COMPLICADO</h3>



<p>Llegan con su mensaje con mayores posibilidades a un segmento para los demás complicado: los desencantados, independientes, insatisfechos e indecisos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">RECIBEN MAYOR COBERTURA MEDIÁTICA</h3>



<p>La séptima de las ventajas se podría resumir con que la novedad es noticia.</p>



<p>A su vez, existen, también, algunas tradicionales críticas hacia ellos:</p>



<p>• Falta de capacidad para la articulación política.</p>



<p>• Ausencia de experiencia.</p>



<p>• Bajo nivel de conocimiento del funcionamiento del Estado.</p>



<p>• Moderadas habilidades de manejo político.</p>



<p>• Liderazgo demasiado concentrado en su figura e imagen.</p>



<p>• Incapacidad para delegar.</p>



<p>• Desmesurada autopromoción por la gestión real.</p>



<p>• Banalización de acciones menores sobre programas y planes que llevan años de instrumentación.</p>



<h3 class="wp-block-heading">LOS EJEMPLOS ARGENTINOS</h3>



<p>En Argentina tenemos un trío asiduamente nombrado: Daniel Scioli a partir del éxito deportivo en la motonáutica, ‘Palito’ Ortega, cantante y actor muy famoso, dotado de un enorme carisma popular y Carlos Reutemann a partir de la admiración por ser un gran piloto de Fórmula 1.</p>



<p>Se suman a la lista Mauricio Macri, Nacha Guevara, De Narváez Luis Brandoni, Nito Artaza, Amalia Granata, Miguel del Sel, Carolina Píparo, Diego Valenzuela, Waldo Wolf, Héctor Baldassi, Débora Pérez Volpin, Gisella Marziota y Carolina Losada.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1C_N63.jpg" alt="" class="wp-image-15006" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1C_N63.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1C_N63-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2021/09/Afondo1C_N63-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading">LOS EJEMPLOS EN EL MUNDO</h3>



<p>Ronald Reagan utilizó sus dotes actorales en beneficio de la campaña electoral. También Silvio Berlusconi marcó todo un estilo en Italia. Fox en México fue presidente trayendo consigo parte de su prestigio corporativo. Trump se presentó como un millonario rebelde antisistema.</p>



<h3 class="wp-block-heading">PERO LA LISTA ES REALMENTE LARGA</h3>



<p>Actores como Arnold Schwarzenegger, Clint Eastwood y Gina Lollobrigida. Los premios Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa y José Saramago. Los futbolistas Cuauhtémoc Blanco, George Weah, Bebeto o Shevchenko.</p>



<p>Los boxeadores Vitali Klitschko y Manny Pacquiao y el tenista Marat Safin.</p>



<h3 class="wp-block-heading">EL EJEMPLO FINAL, UCRANIA</h3>



<p>El caso más paradigmático de este tiempo es el del actual presidente de Ucrania, el comediante Volodimir Zelenski, quien encarnaba en una serie al presidente de su país, en el que se convirtió pocos años después, ganándole por amplio margen a Petro Poroshenko</p>



<h3 class="wp-block-heading">CONCLUSIONES</h3>



<p>Los<em> outsiders</em> son intrusos que llegaron para quedarse. Tienen el desafío complejo que es el de empezar de cero, en un ambiente que no manejan, que tiene sus reglas y grandes complicaciones. El voluntarismo no les será suficiente, necesitarán empeño, entrega, compromiso y mucho conocimiento de la nueva responsabilidad asumida.</p>



<p>Recibirán la oportunidad de ciudadanos desencantados con la política tradicional en la que perdieron la fe basados en promesas incumplidas que hicieron estragos en la propia credibilidad dirigencial. Y ha sido precisamente en este escenario de desafección, desinterés y antipatía en el que los<em> outsiders</em> han tenido la chance de ingreso.</p>
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		<title>Políticos y ciudadanos: Una relación ¿tóxica?</title>
		<link>https://compolitica.com/politicos-y-ciudadanos-una-relacion-toxica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 14:32:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[políticos]]></category>
		<category><![CDATA[relación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Son muchas las formas de gobierno que, a lo largo de la historia, nos han enseñado a los ciudadanos distintas maneras de relacionarnos con nuestros políticos.</p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/politicos-y-ciudadanos-una-relacion-toxica/">Políticos y ciudadanos: Una relación ¿tóxica?</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Lorena Arraiz Rodríguez, <a href="https://twitter.com/lorenarraiz?lang=es">@lorenarraiz</a>, periodista y asesora de comunicación</strong></p>



<p>Son muchas las formas de gobierno que, a lo largo de la historia, nos han enseñado a los ciudadanos distintas maneras de relacionarnos con nuestros políticos. Las formas de gobierno que se han desarrollado desde la <em>polis </em>hasta nuestros tiempos han sido muchas, muy variadas y su clasificación ha respondido, en líneas generales, a diversas aspectos.</p>



<p>En primer lugar, el carácter electivo -o no- de la jefatura de Estado, que define una clasificación entre repúblicas (electiva) y monarquías (no electiva). En segundo lugar, el grado de libertad, pluralismo y participación política define otra clasificación entre sistemas democráticos autoritarios y totalitarios. Esta última depende de su grado de permisividad en el ejercicio de la discrepancia y la oposición política o si niegan más o menos radicalmente la posibilidad de disidencia, estableciendo un régimen de partido único o distintos tipos de regímenes excepcionales, como las dictaduras o las juntas militares.</p>



<p>En tercer lugar, podríamos hablar del sistema electoral por el que los sistemas participativos expresan la voluntad popular, que puede ser a través de una democracia directa o asamblearia, una democracia indirecta o representativa, sufragio censitario o restringido, sufragio universal masculino o de ambos sexos, determinaciones de la mayoría de edad, segregación racial, inclusión o no de los inmigrantes y otros aspectos clasificatorios de esta índole.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14183" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2B_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>En cuarto lugar, podríamos apuntar a una clasificación según la relación existente entre la jefatura del Estado, el Gobierno y el Parlamento. En ese caso hablamos de presidencialismos y parlamentarismos, con muchos grados o formas mixtas entre uno y otro.</p>



<p>Ahora bien, ¿nos hemos detenido a cuestionar cómo es la forma de gobierno según la relación políticos-ciudadanos?</p>



<p>En la actualidad, los sistemas democráticos se encuentran en un proceso de transformación natural debido a los cambios propios de la sociedad global. En el escenario político, hoy aparecen, cada vez con más fuerza, nuevos actores y movimientos que reflejan nuevas demandas y exigencias políticas y sociales de los ciudadanos. Las necesidades y preocupaciones de la sociedad, en gran medida, han cambiado y, aunque muchas veces los problemas continúan siendo los mismos que hace dos o tres décadas, las formas en cómo se manifiestan socialmente y cómo se transmiten al sistema político, son diferentes.</p>



<p>En este sentido, hace falta recordar que los partidos políticos tradicionales nacieron, en su mayoría, durante la postguerra. Por ello es evidente que sus objetivos y funcionamiento se muestran ahora obsoletos, carentes de un hilo conductor que les permita acercarse a los ciudadanos de manera más auténtica, menos bélica, menos autoritaria y más comprensiva. Políticos y ciudadanos estamos llamados a resignificar el Humanismo europeo de los siglos XIV y XV, a fin de conseguir establecer nuevos vínculos, más sanos, más libres, más eficientes y por supuesto, más humanos. Pero para ello se hace imperativo recordar que la esencia de aquel humanismo renacentista sigue siendo la misma: basar nuestras necesidades, vínculos y decisiones en los valores humanos esenciales y no en los intereses del ego de unos y otros.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>¿En qué momento hemos olvidado la verdadera esencia de la política?</p></blockquote>



<p>Las circunstancias que dieron origen y fuerza a los partidos políticos en sus inicios son diferentes ahora y esto ha modificado la relación entre dichas organizaciones y los ciudadanos, y entre estos y el sistema político. Este proceso ha venido acompañado de la emergencia de nuevos actores, como son las organizaciones no gubernamentales (ONG), los movimientos sociales o los medios de comunicación, entre otros, que han abierto los caminos de las relaciones políticas dentro de las democracias, dándoles un sentido diferente al inicial.</p>



<p>Ahora bien, estos cambios y transformaciones, ¿hacia dónde apuntan? Bueno, igual la pregunta, más bien, debería ser, ¿hacia dónde deberían apuntar? Porque hemos visto ya dos décadas de un siglo que se inclina a reforzar el surgimiento de las nuevas tecnologías -ya no tan nuevas, por supuesto- al servicio de las sociedades modernas. Pero en cambio, ese valor se ha desvirtuado y esas tecnologías se han utilizado, en algunos casos emblemáticos, para alcanzar más poder y no para solucionar más problemas.</p>



<p>¿En qué momento se ha perdido el norte de la humanización de la política? ¿En qué momento hemos olvidado la verdadera esencia de la política? ¿En qué momento los ciudadanos dejamos de exigir nuestros derechos, para esperar soluciones milagrosas, mesiánicas, paternalistas, a nuestros problemas cada vez más personales?</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿De quién es la responsabilidad?</h2>



<p>Como en cualquier relación tóxica, cada uno de los dos integrantes de la ecuación tiene un 50% de responsabilidad en el fracaso o éxito de la misma. La dependencia no solo se genera porque uno depende del otro sino porque el otro se hace imprescindible para que ese vínculo de dependencia continúe su (no)funcionamiento.</p>



<p>Lo mismo ocurre en la política. En el momento en el que el Estado paternalista se muestra imprescindible y le cuenta a sus ciudadanos-hijos la historia de que no pueden surgir, crecer o evolucionar sin la ayuda de ‘papá Estado’, allí ya se está creando una relación de dependencia difícil de gestionar más adelante.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>¿Cómo podemos transformar esa relación? Con consciencia ciudadana. Haciéndonos cargo cada uno de su 50%.</p></blockquote>



<p>Esa es una de las formas de relación tóxica entre los políticos/gobernantes y los ciudadanos. Pero incluso este vínculo se ha venido transformando y ahora los ciudadanos no solo dependen del Estado paternalista para su manutención -cosa que sigue ocurriendo en las democracias débiles o en los regímenes autoritarios disfrazados de democracia- sino que, además, o en cambio, se ha creado una relación de dependencia que mina la moral y las luces, como diría el Libertador de América, Simón Bolívar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14185" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2C_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Así que la responsabilidad del fracaso de estos vínculos no es de uno o de otro sino de ambos actores. ¿Cómo podemos transformar esa relación? Con consciencia ciudadana. Haciéndonos cargo cada uno de su 50%. Educando a la sociedad de forma individual y colectiva. Y se está haciendo pero hace falta más. Visibilizar los movimientos sociales o políticos que pretenden integrar a los distintos colectivos es parte importante de este proceso de transformación.</p>



<p>De este modo, la cultura política que nace en torno a los partidos y en respaldo a ellos, toma forma en un nuevo escenario político aún en construcción. Y solo si s­omos capace­s de integrar todas las visiones podremos crear relaciones más sanas, más auténticas y más efectivas. Y eso comienza por la necesidad de modificar las percepciones y prácticas de los ciudadanos frente al ámbito político, entendiendo que, actualmente, los partidos han dejado de ser el eje central de la comunicación entre la ciudadanía y el sistema político. Esta visión es fundamental para entender los procesos de transición y consolidación de la democracia, así como la configuración o no de una nueva cultura política.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Rescatando el humanismo</h2>



<p>Volvamos sobre la idea del Humanismo como corriente filosófica que nos permita relacionarnos de forma más sana como personas y como sociedades. Si nos basamos en tres de los principios básicos del humanismo, podríamos hacer una nueva guía para una relación sana entre políticos y ciudadanos.</p>



<p><strong>1.- La persona es más que la suma de sus partes.</strong> Esto parece muy básico y lo es. ¿Cómo incluirlo en el contexto político? Imaginemos que los políticos dejan de ver a cada persona como un votante. El derecho -y deber- del voto es tan solo una parte del ser humano que se desenvuelve en un contexto democrático. No lo es todo. Si se aplicase con mayor frecuencia, dejaríamos de ver campañas electorales que basan su discurso en promesas incapaces de ser cumplidas o en frases hechas que suenan bien pero que no dicen nada. Comenzaríamos a ver personas comunicándose, genuinamente, con personas. Desde la vulnerabilidad, no desde la superioridad. Desde la naturalidad de compartir los mismos miedos, las mismas necesidades, las mismas frustraciones, las mismas preocupaciones básicas y la misma posibilidad de evolucionar.</p>



<p><strong>2.- Las personas tenemos capacidad de elección.</strong> Otro postulado que parece básico y que también lo es. Esto no es otra cosa que tener la consciencia -tanto los políticos como los ciudadanos- de que unos y otros podemos tomar decisiones racionales y/o emocionales, basadas en la experiencia, las necesidades y los valores humanos que nos mueven. Hasta ahora, en la mayoría de las ocasiones -no diremos que todas- hemos visto que, por una parte, los políticos suelen pensar que los ciudadanos son un rebaño que se deja llevar a pastar, sin importar nada más. Por ende, son incapaces de tomar una decisión racional sobre su voto y posteriormente, sobre el ejercicio de su ciudadanía.</p>



<p>Es por ello que los discursos y las acciones de los políticos y gobernantes suelen estar tan distanciados. Ese menosprecio a la capacidad racional de los ciudadanos y la casi total ignorancia de sus necesidades emocionales y humanas hace que, a su vez, los ciudadanos consideren que los políticos son distantes, interesados, mentirosos o corruptos, por decir lo menos. Si tomamos consciencia de que todos tenemos capacidad de elección, todos estos postulados podrían ser tan solo un mal recuerdo y podríamos avanzar hacia una relación político-ciudadano más humana, honesta y efectiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14187" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2D_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p><strong>3.- El ser humano es intencional en sus propósitos, sus experiencias valorativas, su creatividad y la comprensión de significados. Tres cuartos más de lo mismo.</strong> ¿Se piensa en el propósito cuando se habla de política? Nunca. Bueno, vale. Casi nunca. ¿Cuál es el propósito de un político? ¿Tener el poder por el poder? Y, ¿cuál es el propósito de un ciudadano? ¿Que alguien le resuelva los problemas? Ninguna de las dos respuestas es correcta pero son las que solemos darnos. ¿Qué pasaría si, en lugar de esto, nos dijéramos otra cosa, si cambiamos el discurso de fuera hacia adentro, por un discurso más de dentro hacia afuera? Me explico, que sé que suena muy místico. Y lo voy a explicar con una historia de la vida real.</p>



<p>Hace un tiempo, dirigiendo la comunicación de una campaña electoral municipal y autonómica, pregunté a uno de los candidatos con los que estaba trabajando: ¿Por qué quiere usted ser alcalde? Es la primera pregunta que le hago a todos mis clientes porque eso me da una idea de con quién estoy trabajando, sus principios, su idea de la política y los valores que lo motivan. La primera respuesta fue bastante ‘elaborada’. Quizás se confundió y pensó que estaba en un plató de televisión. Utilizó todas las herramientas de <em>storytelling </em>que conocía, dio su mejor discurs­o electoral, perfectamente estructurado y muy bien hilado. Le aplaudí. Le dije que ganaba el debate (el que él se había imaginado al comenzar a responderme) pero que no se ganaba mi voto (que era lo peor para él). Ni conseguía motivarme lo suficiente como para que yo dirigiera la comunicación de su campaña (que era lo peor para mí). Me miró desconcertado y tragó grueso. Sonreí para minimizar el impacto y para hacerle sentir que no pasaba nada. Pero sí pasaba. Pasaba que yo no quería el discurso aprendido, ensayado, ni televisado. Yo quería su verdad. Y la gente no está acostumbrada a que le pregunten su verdad. Ni a hablar de ella, naturalmente.</p>



<p>Le volví a hacer la pregunta, mirándolo a los ojos, intentando inspirarle la confianza suficiente para que cerrara el manual que había abierto en su mente en la primera respuesta y me hablara desde otro lugar. Pasaron unos 30 segundos en silencio -tampoco estamos acostumbrados a sostener el silencio-, respiró profundo, tragó grueso -de nuevo- y con la voz quebrada me contestó: “Porque mi padre fue alcalde y también mi abuelo. Yo no puedo decepcionarlos”. Y bajó la mirada. Y entonces supe que no me había respondido el hombre adulto, con un discurso impecable, una carrera promisoria, un partido que lo respaldaba, unas encuestas a favor y unos ideales muy marcados. Me había respondido el niño herido, en busca de aprobación y afecto, con unas ansias agobiantes de no decepcionar a su padre. Se mostró vulnerable. Y solo entonces pudimos comenzar a trabajar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54.jpg" alt="" class="wp-image-14189" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2020/11/Afondo2E_N54-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Todos tenemos un niño herido por dentro. Todos tenemos dolore­s, alegrías, traumas, mochilas y peregrinajes que nos pesan una barbaridad. Nos pasamos la vida intentando ocultar eso, por miedo a mostrarnos vulnerables y que nos impida alcanzar nuestros objetivos profesionales. Y áreas como la política nos parece que no son las más adecuadas para dejar salir a ese niño herido porque, por supuesto, si estamos hablando de un Estado paternalista, ese padre no puede ser, a su vez, el hijo. Pero resulta que sí, que somos todo a la vez porque esa es la esencia del ser humano. No estoy diciendo que los políticos deben ahora dar discursos infantiles (que también se han visto casos) ni pelearse por quién patea más duro el balón (que también hemos visto muchos casos). Estoy diciendo -déjenme aclararlo, por si hiciera falta- que el ser humano solo puede ver la vida a través del cristal de su propia experiencia, de su percepción, de sus dolores, de sus miedos, de su vulnerabilidad. E intentar ocultar eso por mostrarnos más fuertes, para alcanzar un objetivo, no es -ni remotamente- lo mismo que tener un propósito.</p>



<p>Para construir sociedades más humanas solo hay una vía: ser cada día más humanos, más conscientes de lo que sentimos, de lo que somos, rescatar los valores que nos sostienen como personas y como sociedad y, a partir de allí, ser empíricos, compasivos, honestos. Todo lo demás, es una relación tóxica con nosotros mismos y con todo lo que hagamos. Sea votar o pedir que nos voten. Sea amar o implorar que nos amen. Porque eso es lo que hacemos constantemente, ¿no?</p>
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		<title>Arengas y discurso político, similitudes a lo largo de tres milenios</title>
		<link>https://compolitica.com/arengas-y-discurso-politico-similitudes-a-lo-largo-de-tres-milenios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Oct 2019 00:13:35 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Arengas]]></category>
		<category><![CDATA[discurso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La arenga es un “discurso pronunciado para enardecer los ánimos de los oyentes” que ha sido utilizado a lo largo</p>
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<p><strong>Por Raúl Valencia <a href="https://twitter.com/RalVE4">@RalVE4</a> Consultor en comunicación y socio de la empresa Strategocyc </strong></p>



<p>La arenga es un “discurso pronunciado para enardecer los ánimos de los oyentes”1 que ha sido utilizado a lo largo de los siglos como recurso dialéctico para motivar ante una contienda. Analizando este tipo de alocuciones se puede observar como las mismas fórmulas se vienen repitiendo de manera constante a lo largo de los tiempos.</p>



<p>En este caso hemos comparado tres discursos, separados por tres milenios, en momentos cruciales, y que están cargados de similitudes. En primer lugar, las palabras de Aníbal Barca en la Batalla del Tesino (218 a.C.), a través de las crónicas de Tito Livio2, en el primer enfrentamiento bélico entre Roma y Cartago en la península itálica.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2C_N42.jpg" alt="" class="wp-image-12936" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2C_N42.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2C_N42-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2C_N42-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Segundo, la arenga de Alfonso VIII de Castilla, referenciada historiográficamen­t­e en la <em>Historia de Rebus Hispaniae</em> de J­iménez de Rada, que narra los momentos previos a la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, y que supuso un cambio en la dinámica de la guerra mantenida entre los reinos cristianos y los almohades al lograr acceso orográfico al corazón de Al-Ándalus. </p>



<p>Por último, la intervención que realizó el expresidente del parlamento europeo, Josep Borrell, durante la celebración de la manifestación “Todos somos Cataluña”, organizada por la asociación Societat Civil Catalana, el 29 de octubre de 2017, dos días después de que el Parlamento de Cataluña realizara una votación, anulada por el Tribunal Constitucional, por la que se aprobó una supuesta declaración de independencia de Cataluña. En paralelo, el Senado del Reino de España votó favorablemente a la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española que autorizó a la intervención en la autonomía.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Las mismas fórmulas se vienen repitiendo de manera constante a lo largo de los tiempos</p></blockquote>



<p>Ya sea en el siglo III a.C., en el XIII o en el XXI, la arenga busca fotalecer la confianza de los seguidores para lograr una victoria ante sus rivales como elemento motivador y con un estilo argumentativo muy similar. Como señala el profesor Carlos Iglesias3, se concibe la arenga “como un testimonio histórico de carácter exhortativo que, por su naturaleza claramente universal, ha atravesado todo tipo de barreras temporales y culturales”. </p>



<p>En la arenga se dan por sentado dos conceptos fundamentales como son el valor de los soldados (animus) y una victoria segura (vicistis) para un enfrentamiento inminente como <em>“algo necessarium, utile, possibile, facile y iustum4”</em>, además de repetir elementos de forma recurrente, como son la recompensa de un gran botín, la memoria de los antepasados, la “guerra justa” o el enfrentamiento como única salida: “Vencer o morir”. Recursos todos que se incluyen en las palabras de Aníbal Barca, Alfonso VIII y Josep Borrel, a pesar de las diferencias temporales y los contextos históricos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p> Para acudir a un enfrentamiento hay que estar convencido de que se va a producir la victoria </p></blockquote>



<p><strong>La trascendencia del momento:</strong> vencer o morir. Es el mensaje clave. Para acudir a un enfrentamiento hay que estar convencido de que se va a producir la victoria y de que las tropas están motivadas.</p>



<p>En el caso de Aníbal, su alocución comenzaba de forma directa y sin ambages señalando que la victoria “es cosa hecha”, pero también reconociendo que es su única alternativa: “Por la derecha y por la izquierda nos cierran mares, sin que tengamos ni una nave siquiera para escapar; por delante, el Po, más caudaloso e impetuoso que el Ródano; por la espalda nos cierran los Alpes, que costó trabajo cruzar cuando estabais en plenitud de fuerzas”, por lo que “es preciso vencer o morir”.</p>



<p>Una expresión similar es utilizada por los soldados de Castilla que se comprometen con el monarca a no fallarle en su mandato, incluso dando su vida <em>“et aun, si mester fuere, y queremos morir”</em>, porque les une en la lucha contra los musulmanes y las penurias sufridas durante la invasión: <em>“Entranonnos los moros la tierra por fuerça et conquirieronnosla”</em>. </p>



<p>Josep Borrell se refiere a la trascendencia del momento que califica como “d­ramático en la historia de España”, a lo que continúa con la dificultad que tendrá la empresa de lograr una victoria: “Todos tenemos que tener la cabeza fría para poder hacer frente a las dificultades que vienen hacia nosotros. Este es un momento difícil de nuestra historia”.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El alegato sobre el fin justo del enfrentamiento es uno de los recursos más repetidos</p></blockquote>



<p>En este caso, al no tratarse de un enfrentamiento bélico, sino en las urnas, Borrell se centra en la trascendencia de ir a depositar la papeleta como una batalla final: “Sí, iremos a votar (…) como ciudadanos que saben que de su voto depende la historia de su país, depende su bienestar, depende que se acabe con este proceso, que es la peor cosa que le ha pasado a Cataluña”. </p>



<p><strong>Gran botín. </strong>Pero para motivar a las “tropas” siempre ha funcionado el recurso de los anhelos a la hora de conseguir un gran botín, da lo mismo el momento histórico del que se trate. Aníbal se compromete a ello asegurando “unas recompensas tan grandes, si vencéis, que no las suelen esperar mayores los hombres ni siquiera de los dioses inmortales”. Una idea que repite luego cuando afirma: “Ya es hora de que hagáis una campaña abundante y fructífera y recibáis una recompensa cumplida por vuestro trabajo tras recorrer una travesía tan larga por medio de tantos montes y ríos y tantos pueblos en armas”. Y añade: “Aquí os c­oncederá una digna paga al licenciaros una vez finalizado vuestro servicio militar”. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2B_N42.jpg" alt="" class="wp-image-12934" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2B_N42.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2B_N42-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2B_N42-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>En la misma línea se refiere Alfonso VIII que, además de utilizar el honor del reino como punto básico, también se refiere al botín que se puede obtener interpelando a que le pidan las demandas, armas o ropas necesarias, porque el monarca “complire a todos de todo”, a lo que respondieron sus seguidores que no fallarán a su mandato, incluso dando su vida si fuera necesario.</p>



<p>Adaptado a los tiempos, también se realiza esta alusión por parte de Borrell, aunque la referencia no es a las riquezas por una conquista o por arrebatar tierras, sino que se refiere a las consecuencias en la economía, en la empresa y en el empleo: “¿Pero cómo puede decirlo usted, que es el vicepresidente económico, que no pasa nada que se hayan ido 1.800 empresas que representan con su facturación el 40% del PIB de Cataluña? Pero si es una tragedia histórica, señor Junqueras”. </p>



<p>También aprovecha para apelar al bolsillo de los arengados con la amenaza de lo que podría suponer la independencia, como es el paro: “Si de verdad se hubiera producido una declaración de independencia, muchos de los que estáis aquí hubieseis ido al paro, porque la crisis económica hubiera sido de tal magnitud que mucha gente lo hubiera pagado con vuestro empleo (…). Si de verdad ocurriera, la catástrofe económica para Cataluña y para España sería enorme”.</p>



<p><strong>Guerra justa y familia.</strong> El alegato sobre el fin justo del enfrentamiento es uno de los recursos más repetidos. Aníbal lo utiliza como una cuestión de derecho para honrar a sus antepasados: “Aunque tan solo fuésemos a recuperar con nuestro valor Sicilia y Cerdeña, arrebatadas a nuestros padres, bastante sería ya la recompensa”, lo que supone un elemento básico en las arengas.</p>



<p>Alfonso VIII incide en que se trata de una “guerra justa”, no solo porque se perdió la patria, sino por defensa de la cristiandad “et pues aquí sodes, que me ayudedes a tomar uengança et emienda del mal que e tomado yo et la cristiandad” .</p>



<p>En su alocución alude al recuerdo de la solidaridad histórica de los pueblos y a las afrentas pretéritas, además de rememorar que en tiempos anteriores, siempre bajo la unidad, se había logrado victorias contra los musulmanes: “Et predicoles en razón de la eglesia de Cristo et de la cristiandad”. </p>



<p>La lucha por la familia y el sentimiento de pertenencia y los símbolos comunes también tienen un peso en la arenga de Borrell, apelando a un futuro mejor si se logra la victoria. Para abordar est­a temátic­a, el político socialista afirmó: “Yo quiero que mis hijos y mis nietos tengan unos símbolos con los que se puedan reconocer (…). Una bandera es algo más que un trozo de tela pintada de colores. Una bandera representa una identidad y nosotros tenemos las dos: la catalana y la española, y eso está plasmado en nuestra Constitución”. Una Constitución a la que también se refiere como instrumento para la defensa de sus posturas y como arma de defensa que respalda la guerra justa: “El 155 (…) es el instrumento que da la constitución para responder la legalidad cuando alguien la incumple”. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Otra de las similitudes es la forma de apelar a todos aquellos que son aliados reales o potenciales</p></blockquote>



<p><strong>Comparativa entre facciones y líderes.</strong> La comparación entre ejércitos y la experiencia de los mismos es otro elemento básico en las arengas. En el caso de Aníbal utiliza el menosprecio: “Vais a combatir con un ejército bisoño”; “aparte de ese relumbrón del nombre de Roma, ¿en qué se les puede comparar con vosotros?” que “habéis llegado hasta aquí desde las columnas de Hércules, desde el Océano, desde el último confín de la tierra, saliendo vencedores por entre tantos y tan salvajes pueblos de Hispania y Galia”.</p>



<p>Pero no es menos importante la comparación entre los líderes. Aquí lo hace utilizando su propia persona y la de su padre, Amílcar Barca, como modelo frente al rival a través de una pregunta retórica: “¿Es que yo, si no nacido, al menos criado en la tienda de mando de mi padre, general brillantísimo; yo, dominador de Hispania y de la Galia, vencedor además no ya de los pueblos alpinos, sino de los propios Alpes, que es mucho más, me voy a comparar con ese general de seis meses que abandonó a su ejército?”. A ello añade la confianza que hay entre ellos por los años de campaña:  “No hay entre vosotros ni uno solo ante cuyos ojos no haya yo personalmente realizado en más de una ocasión alguna brillante acción de armas, ni uno solo a quien yo mismo, espectador y testigo de su valor, no pueda recordarle sus hazañas detallando fecha y lugar (…). Veo valor y energía llenándolo todo”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="578" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2D_N42.jpg" alt="" class="wp-image-12938" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2D_N42.jpg 863w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2D_N42-300x201.jpg 300w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2019/10/Afondo2D_N42-768x514.jpg 768w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p>Alfonso VIII no se refiere nominalmente al caudillo musulmán, pero sí compara ambos ejércitos, destacando los éxitos de la formación cristiana, bajo la unidad, lo que había permitido lograr grandes victorias: <em>“Et uinien unos a otros et ayudauanse, et podían con los moros, ganado siempre tierra dellos, fasta que es la cosa uenida a aquellos en uedes uqe oy esta”.</em></p>



<p>Borrell también realiza menciones a sus oponentes para desacreditarlos y menospreciarlos, en este caso a los “caudillos” del bando contrario, como son Puigdemont y Junqueras. Sobre el primero dice: “No le reconozco que hable en mi nombre”; mientras que sobre el segundo afirma de él que “es un totalitario”.</p>



<p>A continuación sigue desacreditando a Junqueras, al que considera el ideólogo central de lo ocurrido con el “procés” más que al expresidente de la Generalitat, asegurando que tiene “el récord histórico de huidas de empresas de un país. En menos de quince días se han ido una de cada tres empresas de más de 50 trabajadores y aún tiene la poca vergüenza de decir que no pasa nada porque aún se han quedado 200.000”.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>A pesar de las diferencias temporales existentes, se dan muchas similitudes en cuanto a los recursos empleados</p></blockquote>



<p><strong>Aliados. </strong>Otra de las similitudes registradas es la forma de apelar a todos aquellos que son aliados reales o potenciales, a los que también hacen referencia los tres líderes por la importancia que tienen a la hora de incrementar sus tropas para la campaña. </p>



<p>En el caso de Aníbal, sus alusiones son a todos aquellos que se fueron sumando a su ejército a lo largo de las campañas con guerreros de distintos pueblos, a los que pidió su lealtad y el mismo valor que los propios.</p>



<p>Aquí primero lanza un guiño a los aliados que califica de “muy leales y valientes”, mientras que a sus compatriotas les arenga diciendo: “Vosotros, los cartagineses, que estáis dispuestos a luchar por la patria y con una más que justificada indignación”.</p>



<p>Por su parte, Alfonso VIII se refiere de manera particularizada a los soldados castellanos, propios de su ejército y que calificada de <em>«meiores omnes”</em> y fieles servidores. A los naturales de otros reinos peninsulares (portugueses, navarros, aragoneses…) les apela a su sentimiento de pertenencia a un mismo país –<em>“amigos, todos nos somos espannoles” </em>– y al pasado común que les une en la lucha contra los musulmanes y a las penurias sufridas durante la invasión.</p>



<p>Por último, se dirige a los extranjeros de tierras ultramontanas, ya sean franceses, a uno y otro lado del Ródano, además de los de Lombardía, o alemanes a los que le recuerda la unidad en la fe. </p>



<p>Josep Borrell personaliza su mensaje entre los catalanes asistentes a la manifestación hablando de la trascendencia del momento y de la importancia que tiene el voto como culmen de la contienda para lograr la victoria. Pide la unión de todos porque “el día que votemos, botemos fuera al gobierno nacionalista de Cataluña”.</p>



<p>Respecto al resto de españoles, les hace una apelación directa, realizada a través de la televisión en directo, señalando: “Esta vez me voy a dirigir a los españoles, a los españoles que no son catalanes (…). Hemos de continuar viviendo juntos y para continuar viviendo juntos hay que extremar el respeto y reconstruir el afecto, aunque nos cueste”. </p>



<p>A modo de conclusión, se puede observar que, a pesar de las diferencias temporales existentes entre las tres intervenciones, se dan muchas similitudes en cuanto a los recursos empleados a la hora de arengar a los receptores del mensaje. La obligación de defender a la familia y al reino, la justicia de la causa que se salvaguarda, la valentía y el honor de las tropas (o votantes), la comparación entre los caudillos, la utilización de i­ntervenciones personalizadas a los distintos aliados que conforman los b­andos o el anhelo de un importante botín se recogen en las alocuciones de Aníbal, Alfonso VIII y Josep Borrell.</p>



<p>Ya sea el combate entre romanos y cartagineses, cristianos y musulmanes o independentistas y constitucionalistas, los oradores han buscado insuflar ánimo en sus seguidores para lograr una victoria ante sus rivales de maneras similares, adaptadas a su tiempo, pero como los mismos valores y carga sentimental, indistintamente del periodo histórico. La arenga, a lo largo de tres milenios, sigue siendo un recurso de gran efectividad para lograr los objetivos de cada colectivo.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">1 Diccionario de la Lengua Española, Ed del Tricentenario.

2 Traducción española de la versión de J. A. Villar Vidal, Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación. Tomo I: Libros XXI-XXV, Madrid, Gredos, 1993, pp.71-74

3  Iglesias, Carlos. 2010. <em>Aproximaciones a las claves de la más reciente investigación sobre la arenga militar (2008-2010).</em> En Talia Dixit V: 91-110.

4 Ibidem (pp 97).</pre>
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		<title>Diario de un consultor político</title>
		<link>https://compolitica.com/diario-de-un-consultor-politico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Sep 2018 22:53:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; Anécdotas que comparten desde su experiencia once experimentados consultores políticos de comunicación en campañas electorales e institucionales en Iberoamérica &#160; A los Alejos hay que mantenerlos siempre lejos… Por Alfredo Dávalos @Adavaloslopez Consultor Político. Expresidente de ALACOP. Director del Programa de @ConsultoriaYGob Recuerdo que por el año 2008 asesorábamos una campaña para la alcaldía [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<h3>Anécdotas que comparten desde su experiencia once experimentados consultores políticos de comunicación en campañas electorales e institucionales en Iberoamérica</h3>
<p>&nbsp;</p>
<h1>A los Alejos hay que mantenerlos siempre lejos…</h1>
<p><strong>Por Alfredo Dávalos <a href="https://twitter.com/Adavaloslopez">@Adavaloslopez</a> Consultor Político. Expresidente de ALACOP. Director del Programa de <a href="https://twitter.com/ConsultoriaYGob">@ConsultoriaYGob</a></strong></p>
<p>Recuerdo que por el año 2008 asesorábamos una campaña para la alcaldía en una importante ciudad de América Latina y a pesar de que contábamos con una sólida estrategia, además de acciones de alto impacto, de alguna u otra forma no logramos blindar la campaña de todos esos personajes que rodean siempre al candidato, cuyo único objetivo es adularlo, indisponerlo, pero sobre todo hacer que tome decisiones de manera visceral y basadas en meras ocurrencias; a estos personajes y después de la campaña los termine por bautizar como los “Alejos”, ¿por qué Alejos? Porque con sus consejos vuelven a los políticos bien pendejos.<br />
A casi quince días de finalizar la campaña llegamos a estar alrededor de 18 puntos arriba de nuestro principal adversario, pero cada día que pasaba se incrementaban las “Alejadas” y al final terminamos perdiendo por nueve puntos.</p>
<blockquote><p>No logramos blindar la campaña de todos esos personajes que rodean siempre al candidato, cuyo único objetivo es adularlo</p></blockquote>
<p>El gran aprendizaje de este tipo de experiencias es que en las campañas tú no puedes permitir la intromisión de los allegados o familiares del político porque al final las decisiones se terminan por tomar con el estómago o con el corazón y eso puede resultar catastrófico para cualquier campaña.</p>
<p>Por eso es que a los “Alejos” siempre hay que mantenerlos lejos…</p>
<h1>El voto aspiracional</h1>
<p><strong>Por Imma Aguilar Nàcher <a href="https://twitter.com/immaaguilar">@immaaguilar</a> Asesora política</strong></p>
<p>Era una de mis primeras campañas electorales en un país de América Latina y en ella aprendí que los ecosistemas sociológicos son el contexto imprescindible para poder operar con acierto en elecciones. Me encargaba de la preparación de candidato y colaboraba en la estrategia general. Le esperaba en la recepción del hotel cuando me comunicaron que estaba a punto de llegar. Salía a recibirle cuando avisté un vehículo Chevrolet blindado de cristales tintados. Le seguían dos coches más tan blindados y tintados como el que paró delante de mí. Una mujer rubia, con una carpeta de papeles, salió de uno de los laterales, mientras se abría la puerta frente a mí. Un corpulento sesentón con un moreno tostado en su piel y el cabello peinado hacia atrás con gomina, que vestía traje de Salvatore Ferragamo de raya fina con chaleco, una cadena de oro al cuello y un reloj gigantesco, se plantó ante mí tendiéndome la mano. Me saludó con un breve “tú eres la española que me acompañará a los debates, ¿no?”. Y mientras pensaba para mí “no, soy la que te va a cambiar la imagen”, le respondí “sí, claro, a los debates”.</p>
<p>Escribí de inmediato a mi director de campaña y, sin haberme siquiera leído los papeles de estrategia, le espeté: “A este hombre hay que quitarle el Rolex, la gomina, la rubia y el chaleco, ¡parece un cacique!” El director me respondió: “Para nada, güerita, los que le van a votar quieren ser como él”.</p>
<blockquote><p>Los ecosistemas sociológicos son el contexto imprescindible para poder operar con acierto en elecciones</p></blockquote>
<p>Unos días después participaba en su primera entrevista de campaña en televisión. La presentadora era una experimentada periodista curtida en mil batallas y sabíamos que la entrevista iba a ser dura. La preparamos para salvar todos los puntos flacos del candidato que tenían que ver con los escándalos de su partido del que él era uno de sus altos dirigentes. Ya en el plató, se situó siguiendo las instrucciones de postura para ocupar espacio, se sentó sobre la chaqueta, colocó su corbata y empezó la entrevista. Ella, muy mordaz, le hizo dos preguntas cuyas respuestas habíamos preparado y que, en consecuencia, fueron las adecuadas. Él estaba ya cómodo en su primer examen superado. La tercera pregunta fue: “¿Tiene usted hijos ilegítimos?”. Yo salté en el control de realización, braceando y a voces: “¿Pero qué coño de pregunta es esa?”. Todos me miraron como si hubiera aterrizado en un platillo volante mientras, en los monitores, el candidato en primerísimo primer plano se frotó el mentón como intentando recordar y, mirando sonriente a la presentadora, dijo: “Me hubiera gustado porque solo tengo hijas”. La entrevista prosiguió en la mejor de las situaciones para el candidato. Y yo aprendí el voto aspiracional, que los candidatos no siempre saben cuál es tu papel, y la importancia de lo personal y de la verdad en política.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11116" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2018/09/Afondo1B_N30.jpg" alt="" width="741" height="496" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2018/09/Afondo1B_N30.jpg 741w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2018/09/Afondo1B_N30-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 741px) 100vw, 741px" /></p>
<h1>Conejillo de Indias</h1>
<p><strong>Por Mauricio De Vengoechea <a href="https://twitter.com/devengo">@devengo</a> Presidente de <a href="https://t.co/yd3wEpK6n5">Devengoechea.com</a></strong></p>
<p>Antanas Mockus, político conocido en Colombia por ser el gran impulsor de la cultura ciudadana, suele utilizar un leguaje simbólico que, a lo largo de su carrera, le ha traído resultados polémicos pero impactantes al mismo tiempo.</p>
<p>Se hizo conocer en los noventa, desenfundando una espada de plástico con la que amenazó al presidente César Gaviria, exigiéndole aumentar el presupuesto de la Universidad Nacional.</p>
<p>Como alcalde de Bogotá se vistió de superhéroe para llamar la atención de los medios. Se bañó en la icónica fuente de La Rebeca donde los gamines (niños de la calle), simbolizando un acto de contrición que aseguraba le permitiría limpiarse del error de haber renunciado a la alcaldía para buscar una candidatura presidencial. Se casó encima de un elefante para denunciar que la política colombiana era un circo, y más recientemente, se bajó los pantalones y mostro las nalgas a los senadores, en señal de protesta pacífica, el día inaugural de sesiones del actual Congreso.</p>
<blockquote><p>El presidente Samper jamás habría aceptado prestarse a la metodología del alcalde, por lo que prefirió que, como su consultor, yo aceptara ser conejillo de indias</p></blockquote>
<p>En 1995 las relaciones entre el entonces presidente Ernesto Samper y el alcalde Mockus no eran óptimas y aun cuando ambos sabían que debían mejorarlas, Samper no estaba dispuesto a aceptar la metodología propuesta por Mockus para conseguirlo. Es por ello que decidió enviar a su consultor, que era yo, a pasar primero la prueba.</p>
<p>En un primer ejercicio, Mockus y yo nos sacábamos la lengua ante un grupo de espectadores para evidenciar que éramos adversarios. En un segundo ejercicio nos paramos cada uno frente a un espejo para ponernos y quitarnos máscaras hasta que ambos entendiéramos que debíamos quitarnos la careta que nos imponía la política. Todavía en un tercer ejercicio, me vi obligado a amarrar el cordón de mi zapato derecho al izquierdo suyo, para saltar juntos una serie de obstáculos que, según él, nos imponían las diferencias ideológicas. Al final disfrutamos de una taza de chocolate santafereño para zanjar las diferencias.</p>
<p>El presidente Samper jamás habría aceptado prestarse a la metodología del alcalde, por lo que prefirió que, como su consultor, yo aceptara ser conejillo de indias.</p>
<h1>Confianza en los consultores</h1>
<p><strong>Por Virginia García Beaudoux <a href="https://twitter.com/virgbeaudoux">@virgbeaudoux</a> Directora de COMMUNICATIO y  Orlando D’Adamo Director de COMMUNICATIO</strong></p>
<p>Recordamos en especial dos errores trabajando en campañas. El primero lo protagonizamos, el segundo lo evitamos. Estábamos muy enfocados preparando a una candidata a la presidencia de su país para la gran noche del debate electoral, en el que ella se enfrentaría a cuatro candidatos hombres. El jefe de campaña nos comunica, sonriente y satisfecho, las reglas negociadas para el debate: dos horas, con un corte intermedio de diez minutos. Recién cuando llegamos al estudio de televisión, nos dimos cuenta del problema: desplazarse hasta el baño tomaba casi cuatro minutos para alguien con tacones altos… O sea, a ella le quedaban apenas dos minutos y volar al estudio nuevamente. Por temor de no llegar a tiempo, prefirió aguantarse y esperar hasta el final del debate. Todavía nos lo recuerda.</p>
<blockquote><p>Recién cuando llegamos al estudio de televisión, nos dimos cuenta del problema: desplazarse hasta el baño</p></blockquote>
<p>El que pudimos evitar: llegamos al país del candidato al que asesorábamos para prepararlo para el discurso de cierre de campaña. En los ensayos notamos algo extraño, hablaba diferente. Le preguntamos qué le sucedía, y nos dijo que a un “asesor” se le había ocurrido que modificara su acento para el discurso final, porque sonaba “muy regional”. Era un político de 60 años al que todos conocían con SU acento. Espantados, hicimos dos cosas. Le quitamos esa idea de la cabeza, y la otra la seguimos haciendo: aún estamos persiguiendo al asesor de tan brillante idea.</p>
<p>Cosas que pasan en las campañas.</p>
<h1><strong>Fallo de un asesor y declaraciones indirectas de un candidato</strong></h1>
<p><strong>Por Ma. Alejandra Trujillo M. <a href="https://twitter.com/marialetrujillo?lang=es">@MarialeTrujillo</a> Consultora Política, experta en gerencia de empresas políticas</strong></p>
<p>Una gran anécdota que tuve y siempre la cuento fue cuando un asesor de un presidente de un partido, cuando diseñamos la estrategia de posicionamiento del mismo, dijo “yo no estoy de acuerdo con la estrategia y mucho menos con los recursos de comunicación, eso no funciona, debemos enviar cartas, y mensajes de texto que con eso la gente sale a votar”; lo más triste es que fue un alto funcionario del estado y su gestión fue pésima.</p>
<blockquote><p>A veces los candidatos no entienden la importancia de la imagen de la campaña</p></blockquote>
<p>Otra anécdota fue con un candidato que al tomar la foto de la estrategia decide que su foto debe ser con un sombrero de vaquero, porque a su amante le encantaba que lo usara y era su manera indirecta de decirle que le importaba para que lo apoyara en su campaña. Adicionalmente me pide que, si su esposa preguntaba, le dijera que había sido parte de la estrategia para llamar la atención de los votantes. A veces los candidatos no entienden la importancia de la imagen de la campaña.</p>
<h1>La doble muda</h1>
<p><strong>Por Diana Rubio <a href="https://twitter.com/driecel">@driecel</a> Consultora en comunicación, protocolo, etiqueta y eventos</strong></p>
<p>Preparándonos para una campaña, formamos al candidato en imagen y telegenia.</p>
<p>Se realizaron las fotografías oficiales, todos quedamos contentos con el resultado y fuimos a comer a un restaurante cercano, lugar en el que uno de los camareros tropezó y parte de uno de los platos de salmorejo cayó por encima de la camisa del candidato, dejando un maravilloso rastro rojo imposible de borrar.</p>
<p>Pero las cosas podían ir aun peor: el candidato olvidó traer camisa de repuesto y precisamente no vivía cerca y tampoco contábamos con tiempo de ir a comprar otra. ¿Qué hicimos? Aunque dos tallas más pequeñas, uno de los compañeros le dejó la camisa que llevaba puesta. Pensábamos que el asunto estaba solucionado, pero no.</p>
<blockquote><p>El candidato olvidó traer camisa de repuesto y precisamente no vivía cerca y tampoco contábamos con tiempo de ir a comprar otra</p></blockquote>
<p>Llegamos a la entrevista, y aunque el candidato tenía indicaciones de no quitarse la chaqueta, el candidato comenzó a sudar fruto de los nervios y los focos, por lo que decidió quitársela y mostrar a todos los espectadores aquella camisa dos tallas menos de un blanco semitransparente que le marcaba músculos que ni sabíamos que existían.</p>
<p>Desde ese momento, el pasó a ser carne de meme y nosotros, a llevar doble muda de ropa de candidatos con nosotros siempre.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11119" src="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2018/09/Afondo1C_N30.jpg" alt="" width="741" height="496" srcset="https://compolitica.com/wp-content/uploads/2018/09/Afondo1C_N30.jpg 741w, https://compolitica.com/wp-content/uploads/2018/09/Afondo1C_N30-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 741px) 100vw, 741px" /></p>
<h1>«He sido un regalo no deseado»</h1>
<p><strong>Por Luis Arroyo <a href="https://twitter.com/luisarroyom?lang=es">@LuisArroyoM</a> Consultor de comunicación. Dirige Asesores de Comunicación Pública</strong></p>
<p>Me ha sucedido en un par de ocasiones. Un empresario latinoamericano, quizá argentino o mexicano, quiere “regalarme” a un candidato amigo suyo. Nos vemos en Madrid, me cuenta la extraordinaria relación que le une al político, las vicisitudes de la campaña, lo bien que le iría a su buen amigo contar con mis consejos. Le hago una propuesta, que al empresario le parece bien, y firmamos un contrato. Él paga&#8230; Me empaqueta y me envía al lugar.</p>
<blockquote><p>Al empresario le parece bien, y firmamos un contrato. Él paga&#8230; Me empaqueta y me envía al lugar</p></blockquote>
<p>Me veo con el candidato para empezar. Pero noto que el tipo pasa bastante de mí. Los expertos locales, del partido o externos, me ven, como es habitual, con toda reticencia. Como además no son ellos directamente quienes requieren mis servicios, sino que soy un regalo generoso, siento que sobro. Lo intento, incluso alguna de las cosas que digo les parecen razonables, pero no sirve de mucho. Pongo las reuniones mínimas y me dedico a visitar la ciudad, a disfrutar de su gastronomía y de mis colegas españoles. Si el candidato gana, apuntaré la victoria en mi currículo. Si pierde, explicaré que no me dejaron intervenir y no tengo por tanto nada que ver con la derrota. ¡Pero, coño, que bonito es Buenos Aires!</p>
<h1>Investigación, fundamental</h1>
<p><strong>Por Maximiliano Aguiar <a href="https://twitter.com/maxiaguiar?lang=es">@maxiaguiar</a> Estratega Político</strong></p>
<p>ace unos años, nos contratan para llevar la campaña de un candidato que iba por una alianza de partidos en un país de Centroamérica. Para iniciar, pedimos un trabajo de investigación de opinión pública para analizar el posicionamiento de cara a las elecciones. Su jefe de campaña se mostró renuente a encarar ese proceso, diciendo que sabían que estaban primeros, y que prefería invertir los fondos en publicidad en medios.</p>
<blockquote><p>Luego de mucho insistir, decidieron contratar una encuesta para corroborar lo que ellos ya sabían</p></blockquote>
<p>Luego de mucho insistir, decidieron contratar una encuesta para corroborar lo que ellos ya sabían. Nosotros volvimos a viajar para conocer el resultado de esa encuesta. Ante la plana mayor de los partidos, el jefe de campaña y el candidato, un joven encuestador expuso varias láminas hasta que llegó el plato fuerte: la intención de voto. El primero tenía un 42 % y, hacia atrás aparecían seis figuras, hasta llegar a “nuestro” candidato con… 0,3 %. Todos se quedaron helados mirando ese número, menos el jefe de campaña que se da vuelta hacia donde estábamos y nos dice “verdad que podemos ganar, ¿no?” Mordiéndome los labios para no reírme le contesté “sí, quizás en ocho años”… Ese fue nuestro último día en la campaña y que, luego de un enorme trabajo de su equipo, terminó con un impresionante 0,6 %… ¡el doble que en el arranque!</p>
<h1>El valor del equipo</h1>
<p><strong>Por Eduardo G. Vega <a href="https://twitter.com/eduardoglezvega?lang=es">@eduardoglezvega</a> Director de La Revista de ACOP y Gabriela Ortega Jarrín  <a href="https://twitter.com/gabrielaortegaj?lang=es">@gabrielaortegaj</a> Subdirectora de La Revista de ACOP</strong></p>
<p>Uno de los pilares para una campaña electoral exitosa es contar con un buen equipo de trabajo, con roles repartidos, responsabilidades asignadas y tareas con plazos. Nosotros vivimos una situación totalmente opuesta a esta recomendación inicial en la que, con la “carrera” ya comenzada para ganar unas elecciones primarias de carácter nacional, la improvisación campaba por todas partes, cada miembro del equipo hacía lo que le parecía oportuno y el candidato se preocupaba todavía de qué marca iba a ser la chaqueta que llevaría el día de su presentación.</p>
<p>Suele ser normal que los candidatos que se suman a los procesos sin una planificación previa tengan prisa por hacer en una semana el trabajo de varios meses, y como consultores debemos adaptarnos a las circunstancias. Por eso, el primer trabajo con el tiempo pisándonos los talones era organizar al equipo, motivarlo e implementar una estrategia de valor de marca del candidato, mientras ganábamos tiempo para investigar. Así, prácticamente sin dormir, se cumplió el primer objetivo y quienes estaban involucrados en la campaña tenían asignados roles y responsabilidades a cumplir en tiempo y forma. Pero el desastre vino poco tiempo después…</p>
<blockquote><p>La organización y el diseño inicial volaron por los aires porque ya no había una sola directriz de campaña sino varias voces a las que escuchar</p></blockquote>
<p>Con el equipo funcionando los primeros días de trabajo, el día previo a la presentación de la candidatura, nos llama por teléfono el secretario del candidato quien tenía como función estar en contacto con todos para actualizar el cronograma de campaña y llevar un mínimo orden de la agenda, y se presenta como “el director de campaña”. Mayor fue nuestra sorpresa cuando el motivo de la llamada del “señor director” era “para saber cuáles son los 140 caracteres del primer tuit que publicará el candidato”.</p>
<p>¿Cuál es el origen de este desastre? La noche anterior de la llamada, en una cena informal, el candidato volvió a reorganizar el equipo a su antojo y a designar funciones según su criterio. La organización y el diseño inicial volaron por los aires porque ya no había una sola directriz de campaña sino varias voces a las que escuchar y obviamente el equipo va a hacer caso a “su jefe”. Ante esas circunstancias y algún incidente más que será motivo de otro artículo, nos vimos obligados a salir del proyecto y, como espectadores de la campaña podíamos ver que el caos era la estrategia porque no se explotó el valor de cada uno de los miembros del equipo.</p>
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		<title>Comunicando desde América Latina</title>
		<link>https://compolitica.com/comunicando-desde-america-latina/</link>
		
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		<pubDate>Thu, 07 Jun 2018 05:45:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por David Redoli Morchón, @dredoli Sociólogo y miembro del Consejo Directivo de ACOP Empiezo con una metáfora: ¿qué comunica América Latina hoy en día? Comunica lo que es: una región tremendamente heterogénea, socialmente vibrante, llena de diversidad y con un patrimonio gastronómico, turístico, medioambiental, lingüístico, musical, rural y urbano de primera magnitud. América Latina son [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">David Redoli Morchón,</span> <strong><a href="https://twitter.com/dredoli?lang=es">@dredoli</a> Sociólogo y miembro del Consejo Directivo de ACOP</strong></p>
<p>Empiezo con una metáfora: ¿qué comunica América Latina hoy en día? Comunica lo que es: una región tremendamente heterogénea, socialmente vibrante, llena de diversidad y con un patrimonio gastronómico, turístico, medioambiental, lingüístico, musical, rural y urbano de primera magnitud. América Latina son 19 países a los que, sumando España, Portugal y Andorra, configuran Iberoamérica. Un espacio cultural común con un potencial global enorme.</p>
<p>En el terreno político y económico, los cambios que se han producido en la región son de tal calado que en apenas unos lustros hemos visto desde la construcción y destrucción del “socialismo del siglo XXI” hasta el crecimiento a tasas tan altas que se acuñó el término “la década de América Latina” por la impresionante ampliación de las clases medias (una década esta vez ganada, no perdida). Dos cuestiones que eran impensables no hace tanto tiempo.</p>
<p>Sin embargo, creo que América Latina enfrenta cinco retos políticos tremendamente relevantes. Cinco retos que necesitan tanto de una buena gestión política como de una buena (y profesionalizada) comunicación. Los enumero a continuación:</p>
<p><strong>1) Las relaciones con Estados Unidos y con la Unión Europea:</strong> Con Donald Trump en la Casa Blanca, Estados Unidos ha perdido interés por América Latina, salvo en lo tocante a México, Cuba y Venezuela. Los ataques de Trump a México persisten, e insiste en la construcción del muro y que los mexicanos paguen por él. La dureza presidencial también se manifiesta en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, en sus siglas en inglés). En lo relativo a Cuba, Trump parece únicamente perseguir la liquidación del amistoso legado fraguado por Barack Obama. Y sobre Venezuela llegó a afirmar, en agosto de 2017, que “no descartaba una acción militar” (algo que hubiera creado una crisis sin precedentes en el hemisferio americano), sin ayudar demasiado a resolver la devastadora situación política que padece el país. El resto de las repúblicas latinoamericanas no parecen despertar gran interés en la administración Trump. En este contexto, parece estratégicamente inteligente que América Latina refuerce sus relaciones con la Unión Europea, como forma de protegerse del proteccionismo comercial impulsado por el gigante del norte y también de gobiernos antiliberales y antidemocráticos, como Putin en Rusia o Xi en China. El cierre de las negociaciones con Mercosur sería una potente señal a la contraparte americana del genuino interés de América Latina por afianzar las relaciones trasatlánticas. La comunicación simbólica desde la arena política jugará un gran papel en este escenario internacional.</p>
<p><strong>2) Los partidos políticos:</strong> Llevamos años viendo en América Latina la proliferación de candidaturas independientes, al margen de los partidos políticos (nuevos o tradicionales). Gobernadores y alcaldes independientes son ya legión en prácticamente todas las repúblicas latinoamericanas, provocando una ininteligible atomización de la representación de la vida política, que, como ha señalado acertadamente el profesor Francisco Sánchez, manifiesta el declive de una faceta de la democracia representativa basada (hasta ahora) en los partidos. Se trata de una “presidencialización de los sistemas políticos y las campañas electorales”, cada vez más centradas en la personalidad del candidato y no en la maquinaria de los partidos, erosionando, consecuentemente, la institucionalización de la política (la contienda versa sobre individuos independientes con sus propias ideas y programas más que de partidos con estructuras, ideologías y equipos). Así, los datos del último informe de la Corporación Latinobarómetro son incontestables: la confianza de la opinión pública en los partidos es la más baja (15 %) de entre todas las instituciones políticas por las que se pregunta. Los riesgos de esta situación son altos, porque en muy poco tiempo la política de América Latina podría estar preñada de outsiders, de caudillos, de ricachones sin escrúpulos o de populistas de discursos incendiarios. Recuperar la institucionalidad de la representación política (devolver la confianza en los partidos políticos) será una de las grandes tareas a enfrentar por la clase política latinoamericana. Algo que solo se logra demostrando un buen maridaje entre lo que se dice (el <em>storytelling</em>) y lo que se hace (el <em>storydoing</em>).</p>
<p><strong>3) La irrupción de las iglesias protestantes:</strong> América Latina continúa siendo mayoritariamente católica. Pero los datos revelan un crecimiento tanto del laicismo como del protestantismo en el último cuarto de siglo. Una realidad que se ha traducido en mayor presencia pública y en más peso político. Así, por ejemplo, Guatemala ya cuenta con un presidente evangélico, Jimmy Morales. Y en Costa Rica el evangelista Fabricio Alvarado pasó en cabeza a la segunda vuelta electoral, como aquí expliqué en su momento: <a href="http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2018/03/30/elecciones-costa-rica-guerra-alvarados/1073954.html">http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2018/03/30/elecciones-costa-rica-guerra-alvarados/1073954.html</a> Igualmente, en Brasil Jair Bolsonaro tiene posibilidades de ganar las presidenciales de octubre. Y en Colombia hubo dos listas electorales identificadas con grupos cristianos evangélicos: el Movimiento Mira y Justa Libres. ¿Qué importancia tienen estos hechos? Fundamentalmente que, tal y como ha explicado el catedrático de Ciencia Política Manuel Alcántara Sáez, la actitud y el comportamiento religioso de las sociedades no es ajeno al comportamiento de sus políticos. Y existe el riesgo de una involución en materia de conquistas sociales y de libertades civiles, dado que el ascenso de los políticos protestantes está incorporando en la agenda pública latinoamericana aspectos en ocasiones muy reaccionarios, rozando el ultraconservadurismo, como, por ejemplo, la oposición al matrimonio igualitario, al aborto y a las políticas de igualdad de género, como ocurrió en Costa Rica. En la legítima contienda política ganará quienes mejor persuadan y convenzan, bien para ir hacia atrás o bien para progresar y caminar hacia adelante.</p>
<p><strong>4) La lucha contra la inseguridad y contra la desigualdad:</strong> Latinoamérica tiene el 8 % de la población mundial, pero acapara el 33 % de los asesinatos en todo el mundo. Esas cifras radiografían una terrible realidad: América Latina sigue siendo la región más violenta y desigual del planeta, aunque muchos países han reducido en términos económicos la pobreza durante la última década. Tal y como ha denunciado recientemente la organización InspirAction/Christian Aid, en toda la región los ingresos per cápita del 10 % más rico son catorce veces más que los del 40 % de la población más pobre. Colombia, Guatemala, Haití y Honduras tienen niveles de desigualdad extremadamente altos. Desigualdades en muchos ámbitos. 45 millones de indígenas y 150 millones de personas de ascendencia africana representan más del 30 % de la población de América Latina, pero son la población que menos ingresos tiene y que menos oportunidades tiene para acceder a la educación y a servicios públicos. Por su parte, las mujeres acaparan gran parte del trabajo informal, y padecen la lacra de la violencia de género, hasta tal extremo que América Latina es una de las regiones más violentas del mundo. Baste recordar que de los cinco países más peligrosos para las mujeres en todo el mundo, cuatro se encuentran en la región, siendo El Salvador el país con la mayor tasa de homicidios de mujeres en el planeta. Unas desigualdades que son causa de la violencia que azota a la región. ¿Qué se puede hacer al respecto? Muchas cosas. Primero, mejorar la redistribución de la riqueza, con un sistema fiscal más justo, eficiente y eficaz, combatiendo con mano de hierro la evasión fiscal y el blanqueo de capitales. Segundo, asumiendo en su totalidad la agenda internacional de los Objetivos de Desarrollo Sostenible auspiciada por Naciones Unidas, una hoja de ruta para el desarrollo equitativo, para la erradicación de la pobreza, para luchar contra las desigualdades y, en consecuencia, para combatir la inseguridad ciudadana y la violencia. La comunicación volverá a estar en el eje central del éxito o del fracaso de las políticas y de los políticos que quieran caminar en esa dirección.</p>
<p><strong>5) La protección del medio ambiente:</strong> “Sobreexplotación y uso insostenible de los recursos naturales; contaminación del aire, tierra y agua; aumento del número de especies exóticas invasoras y cambio climático, son, entre otras, las causas de la degradación, reducción y pérdida de la biodiversidad en América Latina”, según los informes del Panel Intergubernamental Científico-Normativo para la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés). En el continente americano habitan cerca del 35 % de los mamíferos, el 35 % de los reptiles, el 41 % de las aves y el 51 % de los anfibios del mundo… pero reciben amenazas cada vez mayores. Y, como bien saben los economistas, no hay economía sin ecología (es decir, no hay posibilidad de producir nada si destruimos las materias primas con las que producimos y prestamos nuestros bienes y servicios). Por eso la agenda política en América Latina deberá, inevitablemente, incorporar el eje medioambiental, tal y como ya está sucediendo en todo Occidente. Se trata de detener la deforestación, de promover la descontaminación de los ríos, de establecer estándares ambientales para infraestructuras, minería, petróleo, de aumentar y mejorar el control de emisión de gases de los vehículos de transporte público, privado y carga, de proteger la calidad del aire (especialmente en las grandes ciudades) y, sobre todo, de diseñar estrategias de transición energética orientadas hacia el uso intensivo de las energías renovables y de los coches eléctricos.</p>
<p>Son cinco retos que de ninguna manera van disociados de estrategias comunicacionales. Las prácticas comunicativas innovadoras, como las asociadas a las posibilidades tecnológicas y de redes sociales, las manifestaciones ciudadanas en sus diferentes formatos y los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) seguirán siendo actores centrales para propiciar cambios positivos o negativos en las sociedades latinoamericanas.</p>
<p>Tal y como ha aseverado el experto argentino Mario Riorda, la comunicación política puede aportar dos cosas para mejorar la calidad de las democracias de la región. Por un lado, ayudar a visibilizar la ética como un elemento de juicio para tomar decisiones en la actividad política. El elemento ético, de acuerdo a Riorda (con quien estoy de acuerdo) “debe pesar en las decisiones y en las recomendaciones profesionales” de los profesionales de la comunicación y de la asesoría política. Y, por otro lado, es conveniente deselectoralizar la comunicación gubernamental y aplicarle una visión de medio y largo “para que modere los niveles de expectativa en donde la necesidad de legitimación debe superar con creces a la necesidad publicitaria-propagandística”.</p>
<p>Se trata de ayudar a la política desde la esfera de la comunicación. Se trata de mejorar la política con la comunicación política, evitando usarla únicamente como concepto de herramienta electoral, sino de servicio ciudadano. Se trata de usar la comunicación para construir consensos, narrativas y relatos que aglutinen mayorías y estabilidades, en torno a nociones de progreso sostenible y democráticamente aceptable. Se trata de entender que las ideologías existen y que, se disfracen de lo que se disfracen, seguirán representando y defendiendo intereses normalmente contrapuestos (conflicto y cooperación son elementos inherentes a la política). Se trata de evitar la banalización de la política por esa dimensión publicitaria-espectacular de las campañas electorales y de la gestión gubernamental que sirve a intereses espurios.</p>
<p>Se trata, en definitiva, y retomando las palabras de Riorda, de fraguar más y mejores “consensos en torno a las reglas fundamentales que dirigen el funcionamiento del sistema político”.</p>
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		<title>¿Por qué los políticos necesitan coaching?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Feb 2018 07:56:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Coaching]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[José Manuel Velasco]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por José Manuel Velasco, @JM_VelascoG Coach ejecutivo y consultor de comunicación Un conocido asesor de comunicación política me dijo hace un par de años que “la verdad no importa, lo que de verdad importa es lo verosímil, lo que la gente es capaz de creer”. Probablemente no le falte razón, especialmente en el ámbito de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por José Manuel Velasco, @JM_VelascoG Coach ejecutivo y consultor de comunicación</strong></p>
<p>Un conocido asesor de comunicación política me dijo hace un par de años que<em> “la verdad no importa, lo que de verdad importa es lo verosímil, lo que la gente es capaz de creer”</em>.</p>
<p>Probablemente no le falte razón, especialmente en el ámbito de la comunicación política, pero no puedo comulgar con la renuncia moral que se esconde tras esa afirmación porque hacerlo significaría aceptar que el fin justifica los medios.</p>
<p>La política necesita una profunda reconversión. Debería retornar a sus orígenes etimológicos. “Política” provieve del latín “politicus” y ésta del griego “πολιτικός” (“politikós”), que significa “de los ciudadanos” o “del Estado”. Es el adjetivo de “πόλις” (“pólis”) que se traduce como “ciudad” pero también “Estado” ya que la ciudad en la Grecia clásica era la única unidad estatal existente, y así fue hasta la época de los macedonios, quienes lograron unir la región helena bajo un reino.</p>
<p>En el siglo XXI la política es el gobierno de los ciudadanos por los propios ciudadanos. En la democracia representativa los ciudadanos eligen entre los suyos a aquellos en los que delegan de forma temporal el ejercicio de los poderes ejecutivo y legislativo. El déficit de representatividad que se aprecia hoy en la denominada “clase política” (una nueva expresión de su deficiente funcionamiento) es una seria amenaza a la supervivencia de la democracia, también acosada por todo tipo de “-ismos”. En una democracia representativa los políticos nos representan queramos o no y toman decisiones que son trascendentales para nuestra vida (desde los impuestos hasta la sanidad y la educación pública), incluso aunque no nos sintamos representados por ellos.</p>
<p>La tecnología ha empoderado a los ciudadanos, les ha habilitado para entablar diálogos directos con sus representantes. El micropoder del que dispone cada individuo no puede ser gestionado con las recetas colectivas del pasado, exige una nueva actitud por parte de los políticos. El gran desafío no es tecnológico, sino cultural: cómo gestionar conversaciones con personas que tienen la capacidad de preguntar o contestar en cualquier momento y desde cualquier lugar. Las claves del éxito radican en una actitud mucho más abierta al diálogo entre iguales y en la sustancia de la conversación, es decir, en los contenidos de la misma.</p>
<p>Los políticos, especialmente en los países desarrollados, se encuentran en esa zona inconfortable de confort. Son conscientes de la brecha que se está abriendo con sus electores, de su pérdida de credibilidad y de la caída de confianza en las instituciones que sustentan el sistema democrático, pero se muestran incapaces de alumbrar soluciones. Prueba de ello es la creciente distancia que se constata entre los índices de confianza del público informado y la población en general, según sucesivas ediciones del “Trust Barometer”. En ese hueco pescan los populismos de toda naturaleza y condición, cuyo cuestionamiento del sistema añade aún más dificultades para recobrar la cre­dibilidad.</p>
<p>Como muchas otras personas y profesionales, los políticos necesitan acompañamiento para salir de tan engañosa zona de confort, recuperar la empatía con los ciudadanos y sustituir los egoísmos del corto plazo por objetivos colectivos de largo recorrido. El coaching está en condiciones de proporcionar mucho más que tal compañía; puede entrenar la escucha empática, ayudar a que el político revise su sistema de creencias y sea plenamente consciente de cómo afecta a su relación con los demás, mejorar sus habilidades para expresarse, conversar, conectar y convencer, gestionar las emociones propias e interpretar las ajenas, y crear y compartir visiones del futuro con sus públicos. No se trata de que cambie de ideas, sino de que las sitúe en un terreno de reciprocidad cuando las contrasta con las de otros.</p>
<p>La mejor forma de combatir el individualismo es no practicándolo. El coaching ejecutivo proporciona al político el acompañamiento personal y metodológico que necesita para man­tener una conversación interior que le permita abordar esas otras conversaciones exteriores con sus representados y hacer así honor a la afirmación del coach de actores Bernanrd Hiller: “Tu forma de comunicarte en la vida determinará hasta qué punto triunfarás”.</p>
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		<title>La otra vida de los políticos:</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Sep 2017 09:11:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Opciones de reposicionamiento personal en torno a la difusión de conocimiento Por Enrique Marí Chaparro, @quiquemari Director de Consultoría de Thinking Heads Se acaba el mandato. A las espaldas muchos años en primera línea de la escena política, en puestos de diferente responsabilidad institucional. Muchas políticas públicas impulsadas, muchos cambios legislativos, sociales y económicos registrados. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Opciones de reposicionamiento personal en torno a la difusión de conocimiento</h2>
<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Enrique Marí Chaparro,</span> <a href="http:/www.twitter.com/quiquemari">@quiquemari</a> <strong>Director de Consultoría de Thinking Heads</strong></p>
<p>Se acaba el mandato. A las espaldas muchos años en primera línea de la escena política, en puestos de diferente responsabilidad institucional. Muchas políticas públicas impulsadas, muchos cambios legislativos, sociales y económicos registrados. También errores, críticas de adversarios, de colectivos ciudadanos, de periodistas, hasta ataques en el plano personal y familiar. Pero llega el momento de retirarse, de dejar que “otros tiren del carro”. Tanto en su cabeza como en los debates de la opinión pública, azuzada por los medios de comunicación, le vuelve a rondar la misma pregunta: “¿Qué voy a hacer cuando termine?” La jornada no comenzará a las seis de la mañana con llamadas de teléfono, correos electrónicos, <em>whatsapps</em>, no habrá barullo en torno a su casa una hora después, y tampoco verá frente a su despacho a 50 personas pendientes de cualquier movimiento para tener un minuto en el que departir un tema importante. Ni sonará el teléfono con la misma insistencia; tampoco los medios de comunicación estarán pendientes y su nombre dejará de salir en los principales titulares del día. Después de tantos años de no manejar su jornada laboral, se acerca ese cambio conocido como el ‘<strong>síndrome de la agenda vacía</strong>’.</p>
<p>Cada político que ha tomado la decisión de retirarse de la primera línea procesa la salida de su mandato de manera diferente. El exmandatario estadounidense John Quincy Adams (1825-1829), poco antes de dejar la Casa Blanca, afirmó que «<em>no hay nada más patético en la vida que un expresidente</em>«. Tal vez por eso se negó a abandonar Washington y su posición de influencia y poder. Se mantuvo como legislador del Capitolio durante diecisiete años más, hasta el día de su muerte.</p>
<p>La vida posterior de los políticos que dejan altas responsabilidades de Estado siempre es un asunto espinoso para la mayor parte de la opinión pública porque pone en cuestión sus nuevas actividades profesionales y personales. Es un debate público controvertido, con más detractores que defensores, porque mezcla curiosidad, crítica, estupor, incluso una forma de “prohibición social”, en la medida que se considera que “no pueden desarrollar una actividad privada que genere retornos económicos o reputacionales”. Lo que hacen y lo que ganan, desde la pensión pública hasta sus ingresos privados están mal vistos. En el imaginario colectivo existe una creencia, más o menos generalizada, que los asimila a “jarrones chinos”. Personas que, una vez fuera del puesto de mando ya no deben hacer nada más. Se les critica que den discursos o impartan conferencias en medio mundo, que den clase en instituciones académicas, que publiquen libros y, por supuesto, la más polémica de las decisiones: que sean asesores de empresas privadas o se incorporen en puestos directivos; lo que socialmente se conoce como “la puerta giratoria”.<br />
El origen de esta polémica es que los derechos, las responsabilidades y las obli­gaciones de los expolíticos no son bien conocidos por la ciudadanía en España. Esta mala imagen y mala percepción es, ante todo, un problema de comunicación. De falta de un relato que explique al más amplio espectro de ciudadanos la importancia del reposicionamiento del político que se retira y el valor que sigue aportando a la sociedad. Esta falta de compresión degenera en un problema de transparencia.</p>
<p><strong>Vuelta a la vida anterior:</strong> Unos; después de años en primera línea, deciden volver a su “anterior vida”. Tal vez retomar su profesión original, su puesto en la administración pública, en la universidad o volver a tener responsabilidad en el negocio familiar que tuvo que delegar. Es el caso de <strong>Alfredo Pérez Rubalcaba</strong> que después de más de 20 años en política y 17 cargos institucionales volvió a encontrarse con los alumnos en las aulas de la Facultad de Químicas. O de <strong>Alberto Ruiz Gallardón</strong>, que retomó su labor de abogado. Ahora destaca en la defensa internacional de Leopoldo López.</p>
<p><strong>Continuar en política:</strong> Otros, sienten “el veneno” de la política en las venas. Quieren seguir siendo influyentes, relevantes. No quieren ver desaparecer la autoridad de su voz política. Por eso, dejan de estar en el frente político y aceptan volver a una segunda o tercera línea para, desde ahí seguir influyendo, ya sea como diputado de base, con responsabilidad en el partido o fuera de ellos pero con una exposición mediática recurrente. En los últimos tiempos, <strong>Felipe González</strong> y <strong>José María Aznar</strong> han tenido mucho protagonismo en la actualidad política del PSOE y PP. Al igual que el exministro de Asuntos Exteriores, <strong>José Manuel Margallo</strong>, que este septiembre lanza nuevo libro sobre la convivencia democrática en España en tiempos del desafío catalán. O <strong>Rafael Correa</strong>, expresidente de Ecuador, que mantiene un tenso pulso con el actual presidente del país, Lenín Moreno y los miembros del su gabinete. Cada vez crecen más los rumores sobre la posibilidad de que prepare su candidatura a las próximas elecciones de 2021. Algo que intentó sin éxito en 2015 <strong>George Papandreu</strong>, fuera del PASOK, cuando anunció sus aspiraciones de volver a la política griega lanzando su nuevo partido Movimiento de Socialistas Democráticos. O de <strong>Ricardo Lagos</strong>, que durante 2016 y 2017 se promovió como candidato a la Presidencia de Chile del próximo 19 de noviembre aunque lo desestimó al no lograr su proyecto político suficientes apoyos en las primarias ante Alejandro Guillier. Ejemplo llamativo es el de <strong>Vicente Fox</strong> que cogió la bandera del orgullo mexicano contra Donald Trump por su decisión de construir un muro que separe EE. UU. de México.</p>
<p><strong>Paso al sector privado:</strong> Hay otros que dan por cerrada su trayectoria en política y buscan una reencarnación ejecutiva en una empresa para reposicionarse en el sector privado; en puestos de determinada dirección en empresas o consejos de administración en los que su visión pueden ser de gran valor estratégico para la toma de decisiones empresariales. Casos éxito directivo como los de <strong>Josu Jon Imaz</strong>, CEO de Repsol; <strong>Josep Piqué</strong>, ex CEO de OHL y expresidente de Vueling; <strong>Rafael Arias-Salgado</strong>, expresidente de Carrefour España o <strong>José Folgado</strong>, presidente de Red Eléctrica. <strong>Jordi Sevilla</strong> abandonó la política para incorporarse como <em>senior advisor</em> de PricewaterhouseCoopers, primero, para después integrarse en el equipo del primer proyecto político de Pedro Sánchez. Se despidió de la política con la publicación de su libro “Vetos, pinzas y errores: por qué no fue posible el Gobierno del cambio” y se incorporó a Llorente&amp;Cuenca como vicepresidente. O el de <strong>Gerhard Schröder</strong> que retomó su trabajo de abogado y asesora empresas. O el éxito empresarial de <strong>Tony Blair</strong>, ex primer ministro británico, que en 2016 se vio obligado a cerrar su consultora privada para poner fin a la controversia que suscitaban sus elevados ingresos como consultor para multinacionales y gobiernos con sombra de duda respecto a Derechos Humanos.</p>
<p><strong>Puestos de responsabilidad política en instituciones nacionales u organismos multinacionales:</strong> Otros intentan buscar puestos de dirección y responsabilidad política en instituciones u organismos multilaterales en temas en los que son considerados expertos como diplomacia, economía, derechos civiles, desarrollo democrático y humano, energía, sostenibilidad, etc. a través de los cuales aspiran seguir manteniendo un perfil y una exposición política notable. Desde principios de este año <strong>Antonio Guterres</strong> es el secretario general de las Naciones Unidas. Anteriormente fue primer ministro de Portugal (1995 y 2002) y alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (2005-2015). La que fuera ex primera ministra de Noruega, <strong>Gro Harlem Brundtland</strong>, fue también ex secretaria general de la OMS y ex enviada especial de la ONU para el Cambio Climático. O <strong>Mary Robinson</strong>, que fue la primera mujer en llegar a la presidencia de Irlanda en 1990, ha sido también excomisionada de la ONU para los Derechos Humanos y elegida presidenta de la Iniciativa para una Globalización Ética y de la Comisión Internacional de Juristas. Sin cargo oficial pero de alta influencia destaca la misión de mediación internacional encargada por Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y avalada por la OEA a <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong>, <strong>Leonel Fernández</strong> y <strong>Martín Torrijos</strong> en el conflicto que vive Venezuela. Una tarea complicada porque los resultados nunca están garantizados y, de producirse, en el mejor de los casos, tardarán años en verse. O la exvicepresidenta de Costa Rica, <strong>Rebeca Gryspan</strong> que fue secretaria general adjunta de las Naciones Unidas y administradora asociada del PNUD, y actualmente es secretaria general de la secretaría general Iberoamericana (SEGIB).</p>
<p><strong>Elegir una misión o activismo político o social:</strong> Pero también los hay que escogen una causa en la cual reenfocarse y luchar por unos objetivos concretos (medioambiente, derechos humanos, protección de la infancia, etc.). Es una elección personal para crear sus plataformas propias, en forma de fundaciones, foros o iniciativas para colaborar a cambiar las cosas desde un plano político y social independiente. Siempre sabiendo manejar la notoriedad, relevancia y reputación que han construido y cultivado en toda una vida ocupando cargos de responsabilidad política. Promueven los principios que siempre han defendido pero desde otra perspectiva; con independencia, construyendo alianzas sociales y políticas en pro de un fin que pueden capitalizar y protagonizar.</p>
<p>El ejemplo mejor desarrollado en la actualidad es el de <strong>Barack Obama</strong>, que antes de dejar la presidencia con apenas 55 años, creó la <a href="https://www.obama.org/">Obama Foundation</a> para centrar sus esfuerzos en su actual prioridad que es formar a la próxima generación de líderes impulsando proyectos de desarrollo de talento. Esta plataforma está concebida como organismo participativo entorno a la construcción de sus ideas, sus valores, su legado y sus proyectos con todas aquellas personas que quieran adherirse de forma voluntaria creando una potente comunidad virtual. Desde 2005 otro expresidente de EE. UU., <strong>Bill Clinton</strong>, impulsa con su plataforma <a href="https://www.clintonfoundation.org/clinton-global-initiative">Clinton Global Initiative</a> proyectos que solucionen los desafíos más apremiantes del mundo. A través de esta iniciativa organiza foros al más alto nivel como la agenda paralela de actos en Nueva York durante la semana de la Asamblea General de Naciones Unidas todos los meses de septiembre.</p>
<p>La <a href="http://www.fdd.cl/">Fundación Democracia y Desarrollo</a> de <strong>Ricardo Lagos</strong> es otro ejemplo. A través de esta plataforma el expresidente de Chile promueve la acción y participación ciudadana en la mejora de la convivencia y la democracia con proyectos como ‘El Quinto Poder’, ‘Vecinos Conectados’ y ‘Tu constitución”.</p>
<p>Hace unos meses, <strong>José María Aznar</strong> seccionó <a href="http://www.fundacionfaes.org/es">FAES</a> del PP para que sea una institución independiente de pensamiento y <em>lobby</em>. <strong>Felipe González</strong> ha creado recientemente una <a href="https://www.fundacionfelipegonzalez.org/">fundación que lleva su nombre</a> y que tiene como fin conservar su legado político en forma de proyectos sociales y divulgativos que contribuyan al progreso y ofrezcan herramientas para que la sociedad enfrente los retos y desafíos del siglo XXI.</p>
<p>Aunque, por desgracia, a veces ese activismo social es una lucha en primera persona a causa del diagnóstico de una enfermedad. La lucha de <strong>Pascual Maragall</strong> contra el <a href="https://fpmaragall.org/">alzheimer</a> es el claro ejemplo de ello.</p>
<p><strong>REPOSICIONAMIENTO DESDE EL CONOCIMIENTO: CÓMO CUIDAR EL POSICIONAMIENTO PERSONAL PARA DIFUNDIR IDEAS</strong></p>
<p>Cualquier razón para reposicionarse es válida. Independientemente de la opción que escojan, todos los expolíticos tienen algo en común: son personalidades que siguen siendo activos muy valiosos en la escena política y social. Por eso, deben tener la oportunidad de aportar su experiencia y talento de una manera estratégica cuidando su reposicionamiento personal desde el ámbito del conocimiento; desde la experiencia, aportando y compartiendo su visión de los temas en los que tiene una opinión acreditada. Trasmitiendo su visión, sus valores, su reflexión, su pensamiento y su legado sobre determinados temas clave para el desarrollo de sus países o a nivel global.<br />
Un líder político, ya sea expresidente o exministro, tiene que ser ante todo un inspirador. Alguien que, en la reflexión sobre los asuntos de los que habla, haga que su mirada se eleve por encima de la contingencia política del día a día. Que tenga ideas que aportar a la sociedad para que esta mejore y evolucione: un conocimiento que le hagan diferenciarse y que sea capaz de transformar esa sociedad. Es la única manera en la que verá reforzada su credibilidad y tendrá siempre la confianza del mayor porcentaje posible de la opinión pública. Es la única manera de construir un liderazgo sólido en estos tiempos líquidos —según la expresión exitosa de Baumann—, en esta época en la que los avances y la transformación digital de todos los ámbitos de nuestra vida han provocado un gran vacío de reputación.</p>
<p>El reto del líder político es mantener ese equilibrio entre la experiencia y la percepción pública que se tiene de él. No se trata de que sea influyente por vanidad o simplemente por serlo, sino que consiga que le otorguen confianza y credibilidad como experto en un tema concreto. Experto por sabio. Experto por poseedor de ideas, de conocimiento. Experto por su solidez. Por eso deberá cultivar y difundir sus ideas. El expolítico no será un prescriptor de circunstancia, sino una autoridad en una materia. <a href="https://www.algore.com/">Al Gore</a> nunca fue presidente de los EE. UU. Pero cuando dejó la política logró posicionarse como un gran experto global en medio ambiente, futuro y tecnología. Hasta tal punto que recibió el Premio Nobel en 2007 por su activismo contra el cambio climático.</p>
<p>Desde que dejó la vicepresidencia de la Unión Europea <strong>Joaquín Almunia</strong> ha optado por un posicionamiento vinculado al mundo del pensamiento. Desde su conocimiento de la Unión Europea está preparando un libro para principios de 2018 sobre cómo la regeneración de Europa tiene que venir de la recuperación de la identidad socialdemócrata. Parecido posicionamiento, aunque con más proyección pública, está teniendo <strong>Laura Chinchilla</strong>, presidenta de la República de Costa Rica entre 2010 y 2014, que destaca en estos momentos como una de las políticas más influyentes en empoderamiento femenino en Latinoamérica.</p>
<p><strong>¿Cómo reposicionarse desde el ámbito del conocimiento?</strong></p>
<p><strong>&#8211; Nuevo posicionamiento:</strong> siempre creado una estrategia de posicionamiento destinada a garantizar de manera sostenida la relevancia e influencia en su ámbito de acción y en sus audiencias para lograr el máximo impacto de sus ideas a partir del enfoque estratégico de su papel en la sociedad. Con ello se busca crear un círculo virtuoso en torno al líder político y sus ideas. Así interactúa en la sociedad, logrando no sólo posicionarse en el lugar deseado, sino contribuyendo con sus ideas a inspirar y generar cambios y beneficios.</p>
<p><strong>&#8211; Áreas de pensamiento y temas de influencia:</strong> reflexión en torno a su legado político para ponerlo en valor. Para definir los campos en los que puede destacar más y los temas que domina como pensador o experto. Deberá analizarlos para basar su visión de la realidad y construir un corpus de pensamiento que aporte valor a la sociedad. Así colabora en la construcción de una sociedad más comprehensiva, más lúcida y más crítica.</p>
<p><strong>&#8211; Plataforma o iniciativa:</strong> podrán crear una plataforma de influencia y liderazgo que impulse proyectos, foros e iniciativas que generen los cambios y progresos buscados.</p>
<p><strong>&#8211; Canales de Comunicación:</strong> desa­rrollo de un plan de comunicación que sea el altavoz de sus ideas comunicando de manera eficaz y sencilla a través de los canales idóneos. Siempre empleando to­das las herramientas de comunicación como artículos de opinión, participación en foros y conferencias, creación de contenidos para blogs y redes sociales, o la escritura de libros que resuman su pensamiento.</p>
<p><strong>&#8211; Estrategia de contenidos:</strong> lo prioritario es construir una tesis diferencial que aporte valor al debate en el área de conocimiento donde se desarrolla. Para después moldear esa tesis en contenidos y poder hacerla comprensible de manera sencilla a cualquier persona.</p>
<p>Vivimos en una sociedad extremada­mente compleja que evoluciona y cambia a un ritmo vertiginoso, una sociedad en la que las formas de comunicación se han trasformado radicalmente en pocos años y plantean nuevos retos de futuro. Por eso, el líder político ha de trabajar su reposicionamiento en base a sus ideas, conocimiento y capacidad de reflexión materializándolos en proyectos; ya sean de forma individual o en el marco de una iniciativa o institución como Ricardo Lagos o Barack Obama. Esa será la única manera en la que podrán conservar y difundir el recuerdo de su legado posicionándose en el mercado de las ideas, es ese lugar virtual en el que los líderes y pensadores buscan respuestas para entender la realidad –cada vez más compleja y vertiginosa- en la que vivimos. Trabajan para -ahora que tienen tiempo y no viven en la frenética agenda política-, reflexionar, crear pensamiento y di­fundir ideas que aporten soluciones a problemas concretos que viven nuestras sociedades. De esta manera posicionarán mejor sus pensamientos, su visión política e institucional como expertos. Porque en definitiva, cada vez dejan los cargos más jóvenes, con más carrera profesional por delante y con más energía y fuerza para seguir haciendo cosas por esas causas en las que creen.</p>
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		<title>Políticos ¿Desechables? ¿Reutilizables? o ¿Personas? Las emociones básicas en la política. Una gestión imprescindible</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ACOP]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 03:58:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Begoña Gozalbes,@bego_zalbes, Experta en coaching político y asesora política La verdad es relativa. En política lo que dices al electorado es la verdad y el que tiene más dinero es el que manda, de este modo da comienzo el desnudo emocional de un desechable, Jane Bodine, protagonista en “Our Brand Is Crisis” (2015, estrenada [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <span class="DestacadoB">Begoña Gozalbes,<a href="https://twitter.com/bego_zalbes">@bego_zalbes</a>, <strong>Experta en coaching político y asesora política</strong></span></p>
<p><em>La verdad es relativa. En política lo que dices al electorado es la verdad y el que tiene más dinero es el que manda</em>, de este modo da comienzo el desnudo emocional de un desechable, Jane Bodine, protagonista en “Our Brand Is Crisis” (2015, estrenada en España como Expertos en crisis) de David Gordon Green e interpretada por Sandra Bullock.</p>
<p>Así es el arte cinematográfico, un cúmulo de interpretaciones de realidades. Hechos y acciones descifradas bajo el prisma de directores, guionistas, realizadores y actores que se transforman en directores de campaña, asesores de gabinetes, responsables de comunicación, estrategas, analistas, guionistas partidistas y actores principales, políticos.</p>
<p>La realidad en política “casi” siempre supera a la ficción. Pocas veces en el cine y en la vida pública se expresan, manifiestan y justifican, los miedos, tristezas, rabias, frustraciones y esperanzas de los políticos, y solo en casos muy concretos, se escenifica y expone la alegría. Se cree, erróneamente, que para ser político uno debe ser de otra pasta, desarrollar otros valores, habilidades y competencias que hagan el camino más transitable. Es cierto que uno requiere templanza, confianza y firmeza, así como conocimiento y enfoque. Sin embargo, todo lo que un político desee proyectar y realizar en política, irá inevitablemente unido a su parte más íntima y personal, y todo ello, estará asentado en sus emociones básicas, siendo imprescindible saber y/o aprender a gestionarlas.</p>
<p>En política no se puede trabajar con un político en el que no se cree. Cuando se pretende crear un candidato y éste termina siendo incoherente, inevitablemente su discurso y su lenguaje restan esperanza en la mente del votante, desvaneciendo todo esfuerzo en un efecto dominó.</p>
<p>Es lo que le sucede al candidato a la presidencia de Bolivia Pedro Castillo (Joaquim de Almeida) en “<em><strong>Expertos en crisis</strong></em>” donde su fuerte e implacable personalidad, unido a un equipo de confianza inexperto en estrategia y campañas, le hacen estar muy bajo en los sondeos y sin posibilidades de ganar.</p>
<p>Todos y cada uno de los personajes de la película, como en la vida misma, se enfrentan a sus emociones más básicas: el miedo, la alegría, la tristeza y la rabia. El candidato (Castillo), la estratega de campaña (Jane Bodine), el militante fiel (Ediee Camacho) el conductor del autobús, el director de campaña de la oposición (Pat Candy) e incluso la ciudadanía, todos necesitan saber identificarlas, cuál es su función, cuándo y cómo emergen y qué canal de expresión utilizan dichas emociones.</p>
<p><strong>El miedo</strong> es el encargado de la supervivencia. Como dicen los expertos es la emoción “de repliegue”. Decide dónde está el límite entre lo seguro y el peligro, lo real o imaginario. Es instintivo y detrás de él llegan otras emociones como la angustia, la preocupación, la ansiedad, el temor, el pánico, la perturbación del ánimo o el pavor. Quien haya trabajado dentro del contexto político las habrá experimentado en algún momento. Todas ellas emergen habitualmente en la vida política de forma individual o grupal. A nivel personal sus síntomas son las palpitaciones, taquicardias, sudoración, boca seca o temblores, siendo el cuerpo quien se pone al servicio de la emoción y genera actitudes paralizantes que provocan confusión o huida. En los equipos y partidos se escenifica a través del ataque en búsqueda de responsables y no de soluciones, donde la motivación desaparece y se crea el escenario menos rentable, es decir, un equipo lleno de temores, compaginando silencios y ofensas. Es por ello, que Pedro Castillo decide contratar a un equipo de asesores norteamericanos, para ganar las elecciones contra todo pronóstico, y sin él saberlo, convertir a Jane Bodine en una asesora reutilizable, al canalizar su crisis personal en beneficio de la campaña, superando su mayor miedo y ganando a su mayor enemigo, ella misma.</p>
<p>Decía Jardiel Poncela (1901-1952), «<em>el que no se atreve a ser inteligente, se hace político</em>» y esta creencia limitante permanece, aún hoy, en el inconsciente de la ciudadanía. Sin embargo, a lo largo de la historia, hemos sido meros espectadores viendo que nadie permanece en el tiempo, cuando detrás no hay nada, ni si quiera en la política, y que cualquier atisbo de ilusión o sueño, por pequeño que sea, da paso a la posibilidad de ser, de estar y de creer. Crea una esperanza al pueblo y cambiarás el rumbo de la historia.</p>
<p>Hay que ser un idealista para entrar en política y permanecer en ella. Así se vislumbra en la esencia de los personajes de “<strong>Southside Wiht You</strong>” (2016, estrenada en España como <em>Michelle</em> y <em>Obama</em>) dirigida por Richard Tanne, donde los cimientos de quien ha sido el presidente de EE. UU., dejan entrever que la inteligencia unida al querer, poder y saber, dan paso a que las cosas sean posibles.</p>
<p>En el transcurso de un solo día, la primera cita entre <em>Michelle</em> y <em>Obama</em>, puede descubrirse la principal emoción básica que nos permite crear vínculos con los demás, la <strong>alegría</strong>. Conocida como “la emoción de apertura” es la que anima, proporciona buen humor, optimismo y energía incitando a repetir comportamientos que anteriormente han sido gratificados. Está conectada con la ilusión, el gozo, la satisfacción personal, el éxtasis, el regocijo o la esperanza. Se manifiesta a través de la ternura, el erotismo o la sensualidad. Cuando más alegre está el ser humano mayor es su creatividad, y por ello, la euforia que conlleva, hace que físicamente no podamos estar quietos, y se manifieste explícitamente a través de la palabra o expresión corporal y/o con micro gestos, sonrisa, dilatación de pupilas, etc. No importa lo que ocurre alrededor, ante la alegría no importa la opinión de los demás.</p>
<p>Cuando en “Southside With You” Michelle y Obama salen del cine y se encuentran con el director del bufete para el que trabajan y junto a su mujer les expresa una lectura totalmente diferente a la que ellos tienen de la película, la capacidad de reacción de ambos es totalmente diferente. La cultura influye en la forma en que se interpretan las situaciones y las experiencias personales aportan la capacidad de gestionar dichas situaciones. Mientras Michelle lo vive con más tensión, ante los prejuicios de que les vean juntos, Obama pone el foco en todo momento en el instante que está viviendo con ella, su primera cita, y sustituye de forma habilidosa, la interpretación del jefe. La buena gestión de la emoción de la alegría aporta serenidad y plenitud, además de generar la confianza necesaria para saber trasladar el mensaje adecuado en situaciones difíciles. ¿Puede imaginarse un político triste? ¿Qué le transmitiría? ¿Cómo cree que resolvería los problemas? ¿Qué capacidad de alternativas y opciones plantearía? Así es, la alegría no es banal para los objetivos personales y profesionales de la vida pública y personal.</p>
<p>En política hay que hacer tanto o tan poco como se pueda. Unir la admiración con la esperanza se torna imprescindible para obtener un binomio de éxito. Es la emoción de la alegría la que debe estar presente en el día a día de los políticos y en sus decisiones políticas. No solo en momentos puntuales, donde no es raro ver salir de su área de confort a candidatos y políticos expresando su euforia tras la consecución de sus objetivos o la conquista de las urnas. Situaciones inusuales que van alineadas con el momento. Mariano Rajoy no dudó en botar varias veces en Génova al ganar las elecciones generales el 26 junio de 2016 y Miquel Iceta candidato socialista que en el arranque de la campaña electoral de Cataluña 2015 se vino arriba, expresando de forma natural y espontánea su alegría, al ritmo de Freddy Mercury. El primero no proyectó naturalidad, aunque esté contento y el segundo no siente vergüenza por ser autentico, valor en alza en el contexto político.</p>
<p>El poder nunca sale bien parado, aunque todo el mundo lo desea. Provoca que se hagan cosas para las que nadie está preparado, ni previsto. Salir herido es inevitable si se quiere jugar a la política, y conlleva asumir la emoción básica más reflexiva de todas, la <strong>tristeza</strong>.</p>
<p>Su función fundamental es la de ayudar a superar perdidas, desilusiones o fracasos, permitiendo poner distancia ante dichas tesituras. Tres situaciones frecuentes en la política que de forma inconsciente ayudan a empatizar con otros, creando redes de apoyo y consuelo. Es la emoción que fortalece la gestión del cambio, ya que, a lo largo de la vida personal y política, a medida que se va creciendo, se van sucediendo de manera progresiva diferentes perdidas y todas ellas generan la oportunidad de aprendizaje.</p>
<p>“Detrás de cada político hay un hombre y una historia” así es la descripción del documental “<strong>Mitt</strong>” (2014) dirigido por Greg Whitteley y protagonizado por el propio Mitt Romney. En ella se detalla cómo cada uno de los esfuerzos de él mismo y de toda su familia, se ven minados por el desconocimiento de su candidatura y la proyección de quien no es, un veleta. La tristeza es una emoción que nunca está de moda. Vivimos en un momento social donde prevalece la felicidad y el estado emocional “happy” constante. Sentir pena, compasión, dolor en el alma, aflicción, desconsuelo, desesperanza o lástima no está bien visto, aunque no debemos olvidarnos de que nos permite gestionar el cambio de forma eficiente.</p>
<p>La familia Romney vive en primera persona el fracaso y como consecuencia la tristeza. Son conscientes que la humanidad es cruel con el que pierde y que pocos son los que entienden que cometer errores es humano. El propio candidato en la primera contienda electoral ya en la recta final de su campaña expresa “quien va a venir, si ni siquiera yo quiero ir” es precisamente en este momento donde cree que ha defraudado a la familia y eso le mata. Su mujer, Ann Davis, cuando le preguntan si quiere volver dentro de cuatro años, responde “no, es demasiado” llena de amargura, dolor y tristeza.</p>
<p>Mitt Romney finaliza su documental con la misma pregunta con el que lo inicia “¿Qué se dice en un discurso de derrota?”. Para reflexionar, pues es ahí donde emerge la esencia de todo.</p>
<p>La verdadera política no rehúye del conflicto y la discrepancia pues aquel que no tiene el valor de asumir el riesgo no tiene posibilidades de conseguir nada. Por ello, aprender a gestionar de forma eficiente la cuarta emoción básica, la <strong>rabia</strong> es clave, pues si está bien gestionada nos mueve hacia la acción. Se denominada una emoción expansiva, pues trata de sacar afuera lo que molesta, lo que se cree justo o lo que hace daño. La rabia implica una sobrecarga de energía que tiende a acumularse y su función es ayudar a adaptar y proteger lo que es nuestro. Se manifiesta a través de impulsos y no debe considerarse negativa, pues ayuda a cumplir lo que se quiere, si no se lleva su expresión al extremo. Va unida a emociones como el resentimiento, la furia, el fastidio, la indignación, el odio o la cólera y surge cuando nos sentimos víctimas de una situación que consideramos injusta.</p>
<p>El protagonista de la serie “<strong>Designated Survivor</strong>” (empezada a emitir en 2016 y traducida en España como Sucesor designado), Kiefer Sutherland que interpreta a un hombre sorprendido por el hecho de ser nombrado presidente de los EE. UU. lo vive en primera persona a lo largo de sus primeros cien días de mandato. Bajo la piel de Tom Kirkman debe luchar para ser respetado por todas las jerarquías de mando, al ser el miembro de menor importancia dentro del ejecutivo estadounidense, y tras el fallecimiento en un devastador atentado en el capitolio del anterior presidente.</p>
<p>Marcar el paso en política requiere valentía. La desconfianza, la traición y la incertidumbre están presentes en el contexto político y hacer lo correcto, no siempre nos hará sentir lo mejor. Defender valores y creencias reconociendo las emociones, no solo en el contexto de la comunicación política, sino en la esencia de las personas que integran, ejercen e implementan la política será clave para avanzar y hacer un cambio de paradigma a favor de las personas que la profesan.</p>
<p><em>«No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta». Vincent Van Gogh</em></p>
<p>La entrada <a href="https://compolitica.com/politicos-desechables-reutilizables-o-personas-las-emociones-basicas-en-la-politica-una-gestion-imprescindible/">Políticos ¿Desechables? ¿Reutilizables? o ¿Personas? Las emociones básicas en la política. Una gestión imprescindible</a> se publicó primero en <a href="https://compolitica.com">ACOP | Asociación de Comunicación Política</a>.</p>
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